ENTRE PROMESAS ROTAS
¡Hola! Al fin actualización.
- Kayla Lynnet: ¡Hola! Esos giros inesperados pueden ser bastante intensos. ¡Lo sé! Pero la rabia y la frustración son reacciones totalmente válidas ante lo que está ocurriendo en la trama, ya que la estrategia de Naraku y Kikyo está causando estragos en la vida de Kagome e Inuyasha, y cada giro parece complicar aún más las cosas. :( Este cap. en especial traerá intensidad, así que prepárate y espero que la historia continúe manteniéndote intrigada y que, a medida que avance, encuentres la satisfacción y el alivio que todos buscamos. :D Gracias por compartir tus pensamientos, ¡y estoy emocionada por ver cómo se desarrollará todo en los próximos capítulos! :3 ¡Nos leemos pronto!
- kcar: ¡Hola! :D ¡Sí! La entrada de este nuevo personaje (Kagura) nos tiene razonando más de lo normal con todo su misterio y el papel que juega en la historia. Todo parece ir de mal en peor, pero quién sabe, tal vez nos sorprenda con un giro inesperado. :) Pero no prometo nada jaja ¡Estoy ansiosa por la siguiente actualización también! :3 Nos vemos en el próximo capítulo. ¡Saludos!
- Shikon de Oz: ¡Hola! ¡La cosa se está poniendo intensa, y sí, Kagura parece haberse ganado un lugar en la lista de enemigos! :D Me alegra que hayas disfrutado del capítulo, a pesar de los altibajos emocionales. ¡Gracias por compartir tus emociones! Nos leemos en la próxima actualización. :3
- Karii Taisho: ¡Hola, hola! Jajaja, me encanta tu energía y la pasión que pones en tus comentarios. :D ¡Entiendo totalmente lo que sientes! Inuyasha y Kagome parecen estar siguiendo el clásico patrón de malentendidos y orgullo herido, pero a veces es necesario para que la historia avance. La observación sobre Naraku es interesante, y siempre es intrigante ver cómo se desarrollan los personajes en tramas así. :D Y la pregunta sobre Kagura agrega más misterio. ¿Será una leal seguidora de uno de ellos, o tiene sus propias motivaciones? ¡Las teorías son parte de la diversión! (Y puede que hayas acertado en algunas jaja) ;) ¡Gracias por compartir tus reflexiones y emociones! Estoy ansiosa por ver cómo se desarrolla la trama. Nos vemos en la próxima actualización.
- Annie Perez: ¡Hola! Las tramas intensas siempre nos dejan con el corazón en la mano :O Es difícil predecir el rumbo exacto de la historia, pero eso es lo que la hace tan emocionante. Esperemos que, a pesar de las dificultades, las cosas tomen un giro positivo para Kagome. :3 ¡Gracias por compartir tus pensamientos! Nos leemos en la próxima actualización.
- Angela Inukag: ¡Hola! Parece que la tensión está en su punto máximo. ¡Espero que las distracciones te hayan ayudado a sobrellevar la espera! :3 ¡Gracias por estar al tanto y seguir la historia con tanto interés! ¡Disfruta este capítulo y nos estamos leyendo! :D
- Lin Lu Lo Li: ¡Hola! La trama se está poniendo intensa. Y sobre Naraku, solo puedo decir que esto es más retorcido de lo que imaginas. En fin, los sucesos se están acomodando para que la historia siga su curso. Tus ideas sobre el comprador y las posibles motivaciones de Inuyasha son realmente interesantes. :3 Es cierto que la situación puede volverse más dolorosa antes de encontrar una solución, pero también estoy ansiosa por ver cómo se desarrolla la historia. No te preocupes por ser "brusca" en tus comentarios. ¡Aquí estamos para compartir nuestras emociones y pensamientos sobre la trama tal cual y sin filtro! jaja Estoy deseando leer tus próximos reviews a medida de cómo evoluciona la historia. ¡Nos vemos! :D
- joiscar: ¡Hola! ¡Me alegra saber que estás tan involucrada en la historia! La situación entre Inuyasha, Kagome y Kikyo está llegando a un punto crucial, y cada elección parece tener consecuencias importantes. La incertidumbre sobre cómo se desarrollará el encuentro entre Inuyasha y Kagome agrega un toque adicional de emoción, veremos qué pasa en este capítulo y espero que lo disfrutes :3 Estoy emocionada por ver cómo se desenvolverán los personajes en el próximo capítulo. :D ¡Gracias por compartir tus pensamientos y espero que disfrutes del siguiente capítulo cuando esté listo!
- Rosa. Taisho: ¡Hola linda! ¡Entiendo completamente tu desahogo! :) La trama está llegando a un punto realmente intenso, y los sentimientos hacia ciertos personajes pueden ser muy fuertes. Inuyasha, Kikyo y Naraku están causando mucha frustración y enojo en la historia, pero nuestra Kag no se queda atrás :D La situación con las fotos y la llamada de Kagura agrega una capa adicional de intriga. Por otro lado, ay mucho en juego en el encuentro entre Inuyasha y Kagome, y la venta de la casa solo aumenta la tensión. ¿Qué pasará? ¡Esperemos que las cosas no tomen un giro aún más complicado! Aunque... Gracias por compartir tus emociones ¡Nos leemos en el próximo linda y cuídate mucho!
- Rocio K. Echeverria: ¡Hola! Vaya, la situación se está poniendo más intensa con cada capítulo, ¿verdad? La manipulación de Naraku, la actitud impulsiva de Inuyasha, y las intrigas que rodean a la misteriosa mujer y el comprador de la casa mantienen a todos en vilo. Entiendo completamente tus emociones y el deseo de que Kagome y su bebé estén a salvo tanto como tú. Sin embargo, este cap. estará cargado de miedo :( Espero que las piezas del rompecabezas se aclaren pronto y que la situación mejore para Kagome. ¡Gracias por compartir tus mociones! Nos leemos en el próximo capítulo. ¡Cuídate mucho! :3
- Ladyahomehigurashi: ¡Hola!Es interesante ver cómo cada uno tiene sus propias perspectivas sobre los personajes y sus decisiones. El deseo de un final feliz para Kagome es compartido, pero tal vez la idea de que sea a lado de Naraku cambien en este capítulo :O Espero que la historia nos lleve a un desenlace satisfactorio muy pronto. Gracias por seguir la historia y compartir tus pensamientos. ¡Cuídate mucho y nos vemos en el próximo capítulo! :3
- Silvya: ¡Hola! Me alegra y me emociona que te esté gustando tanto la historia :3 ¡Gracias por seguir la historia! Nos vemos en la próxima actualización. :D
Bien... :( Empiezo con el corazón en trocitos luego de escribir este capítulo. Si bien no quise que las cosas fueran así, creo era necesario, tenía que haber un villano en esta historia y tenía que ser de grandes magnitudes, sino, qué caso tendría la historia.
En fin, mi pobre Kag está sufriendo mucho y en su estado es aún peor, pero por algo esta es una historia de drama y romance, pero creo que es más de drama jaja Disfrútenla y nos leemos en el próximo capítulo. Espero que esté listo para el domingo y si no, espero que no me odien por dejarlas con la intriga :3
Nos leemos y cuídense mucho.
Atte. XideVill
Disclaimer: Los personajes de esta historia son de Rumiko Takahashi.
CAPÍTULO 17.
KAGOME
Mi celular empezó a sonar en la cocina y fui directo a el tratando de mantener la calma.
–Sí…
–Señora soy yo, Himiko. Le estaba escribiendo, pero no leyó mis mensajes.
–Sí, yo… bueno –empecé a balbucear cuando escuché la puerta de la entrada cerrarse– Himiko, ¿no me dijo que el comprador estaría aquí?
–¿Aún no llega? –preguntó extrañada– Qué raro, hace tan solo unos minutos me dijo que ya estaba en el lugar.
–Puedes decirme su nombre por favor.
–Sí claro…
Inuyasha apareció y mis latidos se aceleraron sin control.
–Su nombre es Inuyasha. Inuyasha Taisho.
Bajé el celular a medida que sentía que todo mi mundo se desmoronaba.
–Señora… hola ¿Señora Kagome está ahí?
–Por tu reacción debo suponer que no esperabas verme –soltó sin más.
–¿Qué haces aquí Inuyasha? –dije al cortar la llamada con Himiko.
–No es obvio –Miró a su alrededor– Vengo a comprar la casa.
Sonreí mientras ignoraba su mirada.
–Piensas venir a vivir aquí con tu amante.
Su sonrisa se intensificó dejándome ver al detalle sus tan tentadores colmillos.
–¿Enserio piensas que tienes el derecho de decir eso? –cuestionó agrio.
Me sorprendía su increíble hipocresía, así que preferí ignorar aquel comentario y salir. Pero al pasar junto a él, Inuyasha me tomó con brusquedad del brazo.
–Felicidades por tu bastardo –musitó con la voz oscurecida.
Abrí los ojos sintiendo el dolor de aquellas palabras. Recién fui consciente de aquel pequeño detalle que había pasado por alto, miré mi vientre y me maldije por no ser más cuidadosa.
–No sabes lo que dices –respondí con dolor – Y ya suéltame que me lastimas.
–¿Te lastimo?, y crees que yo no lo estoy, Kagome –intensificó su agarre hasta pegar su cuerpo contra el mío– ¿Hasta cuándo pensabas ocultarlo? ¿Hasta cuándo creías que te podías burlar de mí?
–¿De qué estás hablando? –dije empezando a tiritar.
Sonrió nuevamente, pero esta vez sus ojos estaban puestos en mi vientre.
–Eso que llevas ahí ¿cuándo pasó? Tal vez el día que estaba de viaje por un congreso, o ya sé –Sus ojos enfocaron los mío– Tal vez fue ¡El día que fuiste a ver tu maldito amante a la clínica!
–¡Suéltame!
–¡No eres más que una cualquiera Kagome!
La sonora bofetada que le di no dolió tanto como aquellas palabras que salieron de su boca.
–No sabes lo que dices, yo jamás te engañé ¡Tú sí! –solté conteniendo un sollozo y tratando de mantener la compostura– No eres nadie para venir a reclamarme nada ¡Pero yo sí Inuyasha! De no haber sido por tus mentiras y de no haber sido por tu maldita infidelidad con Kikyo nada de esto estuviera pasando, todo seguiría igual y estarías aquí, con nuestro hijo.
Se apartó unos centímetros aún sin decir nada, pero luego de unos segundos su risa apareció haciendo estragos con la poca estabilidad que me quedaba.
–¿Nuestro? –soltó como si lo hubiera ofendido– Ahora resulta que ese bastardo que llevas es mi hijo.
–¡Es tuyo! –exclamé sintiéndome vulnerable– Por dios, ¡no puedes ser tan ciego ahora! Y deja de llamarlo así porque te arrepentirás.
–De lo único que me arrepiento Kagome es de haberme casado contigo, de lo único que me arrepiento es de haberme enamorado de ti hace años. Maldigo cada maldito instante que estuve contigo.
El silencio que se instaló en la habitación solo podía ser opacado por los fuertes latidos de mi corazón.
–¿Eso piensas? –cuestioné en un susurro y con la poca dignidad que me quedaba.
–Si te dijera lo que estoy pensando ahora mismo no podrías mirarme a los ojos como lo estás haciendo ahora.
–Un día Inuyasha… –musité– Te vas a arrepentir de todo esto.
–¿Es una amenaza?
–No… –fui por mis cosas– Es una maldita realidad.
Y salí de la casa tratando de estabilizar mis nervios, pero me fue imposible.
–Mi niña ¿Eres tú?
Entré a la casa sin decir nada y evadiendo las preguntas de Kaede.
–Pero qué fue lo que pasó ¿Te sientes bien?
–Quiero estar sola Kaede, por favor.
–Pero mi niña…
–¡Por favor! –exigí al poner el seguro en la puerta de mi habitación.
Lloré, y lo hice como hace mucho no lo hacía. Y mi mente no hacía más que recordar al detalle todo lo que había pasado horas y atrás.
INUYASHA
Cuando llegué a la habitación del hotel Kikyo estaba en la cocina preparando la cena.
–Inu ¿Todo está bien?
Miré con cautela lo que hacía y le sonreí.
–Sí, todo bien. Iré a darme una ducha antes de cenar.
–Claro, te espero.
Me encerré en mi cuarto y saqué un cigarrillo de mi bolsillo.
–Mi hijo… –musité hastiado y dándole una calada al cigarrillo.
Acaso no se le podía ocurrir otra excusa mejor para tapar su infidelidad. Pero que idiota fui yo al estar con alguien como ella.
De rabia rompí una de las lámparas que estaban sobre mi mesa.
¡Qué idiota fui al no ver las malditas señales!
–Inu ¿qué pasó? Escuché un ruido –dijo tratando de abrir la puerta.
–Estoy bien Kikyo, solo quiero estar solo.
–Pero…
–¡Solo déjame solo!
–Puedo preguntar ¿el porqué de tu mal humor?
Rolé los ojos firmando los últimos papeles de informes médicos.
–No, no puedes –advertí y escuché un resoplido por parte de Miroku al otro lado de la línea.
–Vamos Inuyasha, sé perfectamente que algo no anda bien por ahí. Y será mejor que lo digas, porque Sango y yo tenemos pensado viajar a Tokio.
–¿Vendrán? –dije con asombro y me dejé caer sobre el respaldo de la silla.
–Sí, fue su idea.
Solté un suspiro mientras me frotaba los ojos.
–Bien, entonces supongo que será mejor que se los diga. ¿Sango está ahí contigo?
–Sí, ¿por qué?
–Quiero que me pongas en altavoz para que me escuche.
–Ahora ¿qué pasó? –dijo ella.
–Hola Sango. A mí también me da gusto oírte –dije con sorna y escuché su risa del otro lado.
–Bien, ¿ahora qué hiciste? –cuestionó la mujer.
–Hace poco empecé a salir con Kikyo –terminé por confesar.
El silencio solo fue opacado por las risas de mis amigos.
–Ja-ja Muy gracioso Inuyasha, caímos.
–No estoy jugando –advertí– Hablo enserio.
–¡PERO QUÉ ESTUPIDECES ESTÁS DICIENDO!
Tuve que apartar el celular para no quedar sordo al escuchar los reclamos de Sango.
–Cariño…
–No me toques Miroku ¿Acaso no escuchaste lo que dijo ese idiota?
–Sí, pero primero escuchemos lo que tiene que decir –intervino mi amigo.
–Gracias –solté– Sango lo siento, pero yo también merezco rehacer mi vida.
–Es cierto –Me apoyó Miroku.
–Y ¿tú de qué lado estás? –le reclamó ella.
–Cariño no te pongas así…
–¡No me llames así! Y tú Inuyasha, sabes lo que acabas de hacer ¿verdad? Acabas de tirar todo al tacho y sobre todo acabas de confirmar que sí engañaste a Kagome con esa mujer barata.
–No, claro que no.
–¿Entonces por qué con ella? Por qué no pudiste elegir a alguien más.
–Porque…
–¿Acaso ella es mejor que Kagome? ¡Dime!
–Kagome está viviendo con su amante –solté sin pensar.
–¿Qué?
–Inuyasha, no sigas –advirtió Miroku.
–No, yo quiero saber de qué está hablando –exigió saber Sango– Inuyasha, repite lo que acabas de decir.
–Kagome está esperando un hijo y es de ese idiota. Los dos me vieron la cara ¿Ahora lo entiendes Sango? ¿Entiendes por qué quiero rehacer mi vida?
Solo obtuve silencio del otro lado.
–¿Hola…? –solté al pensar que la llamada se había cortado.
–Sango, oye ¡Cariño! –podía escuchar los llamados desesperados que hacía Miroku del otro lado– Mierda… –maldijo por lo bajo antes de volver a tomar el celular– Mas te vale tener las pruebas suficientes de lo que acabas de decir porque si no Sango me pedirá el divorcio.
–Lo siento, no quise causarte problemas con Sango. Pero ponte en mi lugar –pedí– Me acabo de enterar que la mujer que creí que sería la madre de mis hijos, está a punto de tener uno, pero no conmigo.
–¿Hablaste con ella?
–Sí, no. Algo así.
–¿Qué fue lo que te dijo?
Miroku como siempre tratando de mantener la calma por mí. Me puse de pie y preferí mirar por la ventana antes de responder.
–Que era mío.
–Y no le creíste –adivinó.
–Claro que no, no después de ver esas fotos.
–¿Qué fotos?
–Las que me envió…
La puerta se abrió y pude ver a Kikyo mostrándome su reloj de muñeca. ¡Cierto! Había olvidado por completo la reunión con aquellos inversionistas.
–Miroku te llamo luego sí.
–Espera Inuyasha…
La mujer terminó quitándole el celular para luego dejarlo sobre mi escritorio.
–Cariño. Es cosa mía o estos días has estado muy tenso.
Dejó un beso corto sobre mis labios antes de acomodar mi corbata.
–Es cosa tuya –respondí y Kikyo sonrió.
–Qué te parece si esta noche la pasamos bien –Volvió a dejar un beso sobre mis labios– Después de la reunión podemos pasar por esa tienda de licores que tanto te gusta.
–Kikyo…
–Inu por favor, no me has tocado desde esa vez que hicimos el amor en este mismo lugar.
–He estado muy ocupado –solté mientras me apartaba de ella e iba directo a la puerta– Las elecciones serán pronto y quiero que todo salga perfecto.
–Sí, pero…
–Vámonos, ya se nos hizo tarde.
La reunión transcurrió como ya era de costumbre, aburrida y rutinaria. Salvo por el hecho de que a cada cierto tiempo recibía un mensaje de Miroku que marcaba como urgente. En varias ocasiones tuve que pedir disculpas mientras cortaba sus llamadas, hasta que al final opté por apagar el celular.
KAGOME
Iba a ignorar cualquier intento que hacía Kaede para que comiera. Apenas y me dejaba por los pasillos de aquella casa. De pronto todo me resultó extraño y ajeno.
Estaba a punto de cerrar los ojos cuando de pronto empecé a escuchar los gritos de afuera.
–¡Kagome!
–Joven, la señora está descansando por favor no la moleste.
Pude escuchar el intento de Kaede por retener a Naraku. Quien al parecer había llegado de su viaje.
–No me importa, necesito hablar con ella ¡Kagome!
La puerta se abrió de golpe y pude ver su mirada enfurecida por primera vez.
–Naraku ¿Qué ocurre? –Me senté sobre la cama.
Lo vi cerrar la puerta con mucha fuerza que terminó por asustarme.
–Joven… –dijo Kaede del otro lado de la puerta.
–¡¿Por qué lo hiciste?! –cuestionó feroz– Por qué lo hiciste Kagome, cuando claramente te dije que no salieras de la casa.
–¿De qué estás hablando? –solté con miedo.
Se acercó hasta mí y me tomó del brazo levantándome de inmediato.
–Supe que viste al idiota de Taisho.
–¿Quién te lo dijo? –pregunté sorprendida al no saber cómo se había enterado.
–¡Eso es lo de menos! Aquí el punto es que te atreviste a desobedecerme.
–No, yo solo fui porque la inmobiliaria me dijo que tenía un comprador para la casa.
–Y casualmente ese comprador era Inuyasha Taisho ¿No es verdad? –Asentí– Por favor no hay forma que yo crea eso.
–Pero es la verdad. Te juro que yo no sabía que se trataba de él y ya por favor suéltame. Me duele.
– ¡¿Desde hace cuánto te ves con él a mis espaldas?!
–No sé de qué hablas.
Naraku intensificó tanto su agarre que hasta incluso pensé que terminaría por romperme el brazo.
–No intentes verme la cara de idiota Kagome que estoy empezando a perder la paciencia. ¿De qué hablaron? ¡Dime!
Me quejé de dolor y entonces me empujó a la cama con brusquedad.
–¿Qué te pasa? Tú no eres así –dije empezando a sentir mis ojos húmedos.
–¡Responde de una maldita vez! ¡¿De qué hablaron?! ¿Le contaste de nuestro hijo?
–¿Qué? –dije aterrada mientras lo miraba a los ojos.
–Le hablaste de mi hijo, es eso ¿verdad?
Me concentré en solo mirarlo a los ojos hasta que nuevamente volvió a tomarme de los brazos, esta vez para acercarme más hacia él.
–Dime de una vez ¡¿Por qué fuiste a ver a ese hombre?!
–Naraku, por favor. Me estás lastimando…
–¡Entonces habla de una maldita vez! ¡¿Qué es lo que planean?!
–Nada…
–Piensan quedarse juntos ¿no es así?
–¡No…!
Me tomó de la nuca con posesión.
–¡Entonces piensas entregarle a mi hijo!
–¡No es tuyo, es que Inuyasha!
Sentí su respiración agitada chocar contra la mía y hacer estragos en todo mi cuerpo.
–¿Qué dijiste?
Aquel tono calmado y susurrante me alertó. ¿Qué debía hacer? Estaba demasiado asustada como para responderle.
–¡Habla ahora Kagome y repite lo que dijiste!
–No dije nada que no fuera cierto –empecé– Este bebé es de Inuyasha…
Entonces aquella bofetada me hizo retroceder hasta caer sobre la cama. Las lágrimas no tardaron en mojar mis mejillas y llevé una de mis manos a aquel lugar. ¿Qué había pasado? ¿En qué momento había permitido esto?
–Maldición… –musitó por lo bajo mientras lo veía caminar de un lado para el otro– No quería hacer esto, Kag…
–¡No me toques! –grité asustada cuando sentí una de sus manos sobre mí.
–No linda, hey mírame… –me negué a obedecer sus órdenes– Kagome mírame.
Pero aquel tono autoritario me hizo mirarlo de inmediato.
–Lo siento, sabes que no quise hacer eso ¿verdad? –No dejaba de mirarlo mientras temblaba de miedo– ¿Verdad Kag?
–S.. si… –balbuceé.
–Bien, ven. Ven aquí –Me acercó a su cuerpo y de inmediato abracé mi vientre por miedo a que le fuera hacer algo a mi bebé– Me dejé llevar por mis celos, sabes cómo eso –Empezó a hablar sobre mi cabeza– Me desconozco y perdóname si te llegué a asustar linda, pero entiéndeme. No quiero perderlos. Ustedes son lo más importante que tengo y haría lo que fuera con tal de mantenerlos a mi lado.
En ese momento mi celular empezó a sonar y miré con pánico la mesa de noche en donde estaba.
–¿Quién es Sango? –cuestionó Naraku rompiendo el abrazo y tomando mi celular.
–Es mi amiga –respondí– De Yufuin…
–No quiero que hables más con ella.
–Pero es mi única amiga.
–Cariño me tienes a mí. No necesitar tener más amigos.
–Pero…
–Me quedaré con esto. Será como un pequeño castigo por haberme desobedecido. Y espero que de hoy en adelante te sepas comportar y sobre todo a obedecer. Solo yo sé qué es lo mejor para ti y nuestro bebé.
Me quedé ahí cuando Naraku se fue, sentada sobre la cama analizando todo lo que acababa de pasar y no podía creer que esto me estaba pasando a mí. No ahora.
Pegué un salto cuando las puertas se abrieron después de unos minutos.
–Mi niña… soy yo ¿Estás despierta? Prenderé la luz…
–No, por favor Kaede no lo hagas.
–Pero así no veo nada…
Entonces las luces reflejaron en el espejo la imagen tan miserable de mí sentada sobre la cama.
–¡Santo cielo, mi niña…!
Kaede corrió hacia mí con la mirada brillosa y con las manos temblorosas.
–Traeré un poco de hielo para bajar esa hinchazón…
–No, déjalo –le dije cuando supe que no tenía caso tapar lo evidente.
Aquella bofetada dejaría consecuencias en mi piel sensible y qué caso tiene tratar de curarlo cuando nadie, aparte de ella, me verían en este estado.
Empecé a llorar cuando una de sus manos acarició con cariño aquella zona inflamada. Luego de unos segundos me atrajo a su pecho y entonces recordé a mi madre, y me sentí completamente sola.
INUYASHA
Apenas puse un pie en mi cuarto empecé a sentir el asfixiante perfume de Kikyo en todo el lugar. No tardó mucho en empezar a quitarme la camisa cuando de pronto recordé las llamadas insistentes de Miroku.
–Espera…
–No ahora – dijo mientras se concentraba en besar mi cuello.
–Kikyo…
–Solo déjate llevar Inu –dijo mientras recorría mi abdomen con sus manos– Sé que lo disfrutarás.
Detuve sus manos antes de que fueran más lejos y entonces la alejé de mi cuerpo.
–Tengo algo urgente que hacer, luego continuamos.
Soltó un resoplido lleno de frustración.
–Siempre dices lo mismo y al final termino dormida esperándote!
–Lo sé, y perdóname, pero…
–Ya no quiero más excusas Inuyasha. ¿Acaso ya no me quieres?
Iba a responder con sinceridad. Que en realidad solo la había utilizado para olvidar a Kag, pero cuando vi que sus ojos se empezaban a empañar no fui capaz.
–No es eso. Te quiero, pero en serio necesito hacer una llamada con urgencia.
–Está bien –soltó besando nuevamente mis labios– Ahora que dijiste que me quieres puedo dejarte en paz por unos minutos –La vi subirse a la cama antes de mirarme otra vez– Te estaré esperando aquí. No tardes.
Salí y de inmediato supe que no podía hablar con Miroku estando Kikyo en la habitación. Así que tomé un abrigo y salí rumbo a la azotea del hotel.
Una vez allí, marqué su número. Miroku no tardó en contestar.
–¡Inuyasha!
–Dime ¿ahora qué quieres?
–Maldita sea Inuyasha, te estuve llamando todo el día.
–¿Cuál es la urgencia? –cuestioné sacando un cigarrillo del bolsillo.
–Creo que aquí Sango tiene algo que decirte.
–¿Sango? –dije sorprendido– ¿Qué cosas?
–Es sobre Kagome –empezó ella y de inmediato sentí un vuelco en el corazón.
Continuará...
