Capítulo 3: Mamá al rescate.

Bakugo inmediatamente llevo a dentro de la habitación a Uraraka, ella no podía detener su llanto, Bakugo no sabía qué hacer, o porque comenzó a llorar, y lo único que se le ocurrió hacer fue darle un abrazo. Cuando salían no solían ser muy afectuosos, Uraraka si lo llenaba de mimos y abrazos, incluso en público, pero el rara vez por su propia voluntad le daba abrazos. Si le correspondía a la castaña pero demostraba su amor de otras maneras.

Uraraka dejo de llorar con el paso de los minutos, sintió un reconfortante calor rodeándola, sacándola de sus pensamientos, le pasaba bastante a menudo que se perdiera en sus propios recuerdos intentando encontrar algo que no sabía que era. Los médicos le habían dicho que podría pasar, incluso le dijeron que podrían pasar más cosas con su mente, así que tendría que estar en tratamiento por mucho tiempo.

—Ba...kugo...—Dijo con una voz entrecortada.

—Solo...cállate—Uraraka se había acostumbrado a que el rubio fuese bastante mal hablado, ella sabía que no lo hacía con intención de ofenderla, simplemente hablaba así.

Pasaron unos minutos hasta que Bakugo dejo a la castaña, tenía los ojos un poco rojos, tomo un pañuelo y como si fuese una niña pequeña le limpio la nariz.

—Me cuidas demasiado—Dijo La castaña subiéndose a la cama.

—Es mi trabajo—Fue lo único que mencionó.

Bakugo quería preguntarle sobre lo que había pasado, pero no sabía si sería contraproducente eso, si volvería a pasar un mal rato o algo parecido.

—¿A dónde iría mi mamá?

—Tal vez a descansar, tu madre ha estado bastante preocupada últimamente—Dijo Bakugo.

En el transcurso de esos días, se había dado cuenta de que perdió la memoria de ciertas cosas, pero al verlas o al momento de hablarle de ellas lo recordaba. Estaba bastante inseguro de hablarle sobre su relación, o de cómo fue que la secuestraron, pero Kirishima le insistía en que sería mejor ir de apoco recordándole con viejas fotografías.

—¿Qué quieres hacer? —Pregunto Bakugo sacando su teléfono.

—Pues...quería dormir un poco...pero me da miedo estar sola...y mi mamá...

—Yo me quedo hasta que tu madre llegue.

—Pero...has de tener cosas que hacer.

—No, tengo la tarde libre. Solo para ti—Uraraka se sonrojo un poco con esa frase. Sentía que cada vez que veía al rubio su corazón se aceleraba sin control al punto de sonrojarse, no entendía por qué, y por eso lo evitaba muchas veces.

Si Bakugo era un chico atractivo, y todos le decían que eran muy buenos amigos, pero ella realmente no lo podía recordar, su rostro no coincidía con nada que hubiese visto antes, solamente su nombre estaba en su mente incontables veces.

Se acostó en la cama dándole la espalda a la puerta, estaba cansada y avergonzada, tenía días que no dormía bien, todos esos recuerdos e imágenes se apoderaban de su mente en cuanto cerraba los ojos. Le daban medicamentos para dormir, pero aun así despertaba gritando. Casi inmediatamente se quedó dormida, y no paso mucho tiempo para que las pesadillas volvieran, Bakugo corrió hasta la cama subiéndose para poder tranquilizarla, ella despertó nuevamente llorando aferrada al cuerpo de Bakugo. Cuando estuvo un poco más calmada Bakugo intento bajar de la cama.

—Por favor—Dijo Uraraka aferrándose a la playera del chico—Quédate conmigo—Bakugo se sorprendió un poco.

—Pero si estoy aquí en la habitación contigo, no me he movido de tu...

—No...quédate...aquí...—Uraraka tenía la cara roja al pedirle eso y hacerse a un lado de la cama.

Bakugo entendió, pero tenía miedo de que la mamá de la castaña les fuese a decir algo. Si ellos habían dormido juntos un par de veces en más de una manera, pero los padres de ambos no se habían dado cuenta. Bakugo decía la mentira de que dormiría en casa de Kirishima jugando videojuegos, y los padres de la castaña no vivían en la ciudad. Así que estar en la misma cama con la chica que amaba le hacía sentir inseguro.

Se quitó los zapatos y subió a la cama con ella, él se recostó y la atrajo hasta su pecho abrazándola. Uraraka se sentía igual de nerviosa, pero se sentía segura a su lado, el cansancio la vencido. Bakugo comenzó a acariciarle el cabello para que se relajara más, e impresionantemente los 20 minutos que estuvieron así, antes de ser descubiertos por la enfermera y la mamá de la castaña, Uraraka durmió. Había sido la siesta más reparadora del último mes.

No entendía por que, por que estar protegida por los brazos de Bakugo la hacía sentir bien. Pero a la vez le hacía sentir malestar, no había olvidado a Bakugo apropósito, quería recordarlo realmente, y no podía. Mas sin embargo en su mente había una persona, un chico, bastante musculoso que era muy amable con ella, los pocos recuerdos que tenía con él, siempre la hacía sentir bien, y protegida. Como con Bakugo esa tarde.

Pasaron varios días hasta que Uraraka fue dada de alta, tenía que continuar con su tratamiento psicológico y aun con medicamentos para distintos tipos de cosas, vitaminas y medicinas para dormir.

Ella junto con sus padres fueron llamados a UA, un día, el director Nezu y los demás maestros querían hablar sobre si la chica quería continuar con su enseñanza como héroe. Uraraka estaba ansiosa de volver a la escuela con sus compañeros, mas sin embargo había un par de problemas. El principal problema era que, debido al secuestro y a su recuperación había perdido casi por completo el segundo año.

—Haremos una excepción—Menciono Aizawa hacia el director.

—Escucho su propuesta profesor—Dijo Nezu desde su escritorio.

—Los maestros hemos hablado y decidimos que podrá tomar clases de recuperación mientras los demás chicos están en su servicio, tercer año los alumnos están poco tiempo en las aulas de clase, la agencia de Ryukyu dijo que podía Uraraka hacer sus pasantías con ella siempre que pudiese—Uraraka estaba más que emocionada de hacer eso.

—Entonces, nuestra querida Ochako, tomara dos cursos en un año —El director menciono.

—Sí, no tenemos problemas los profesores de hacer ese esfuerzo, por una alumna que es muy aplicada e inteligente—Menciono Present Mic.

El director aprobó esa propuesta de parte de los maestros de la institución. Los padres de la castaña también estaban de acuerdo con eso. Más sin embargo antes de regresar a clases tenían que resolver ciertos asuntos.

—Silencio todos—Dijo el profesor Aizawa entrando al salón—Tenemos una visita.

—No, los tres grande, otra vez no. Ya son ellos profesionales nos darán una paliza—Denki menciono frustrado

—Hola chicos—Uraraka dijo entrando al salón.

La castaña había tenido visitas constantes de sus compañeros durante las últimas semanas, así que podía ver con claridad el rostro de todos.

—Uraraka—Gritaron todos al unísono.

Todos se levantaron emocionados por saludar a la castaña, excepto Bakugo que vio todo el circo que sus compañeros hacían. El profesor Aizawa los dejo, ya que sabía que sus compañeros la extrañaban. Las chicas no se le despegaban de ella, y sus compañeros solamente estaban preguntando sobre su salud.

—¿Cuándo volverás Ochako chan?—Pregunto Tsuyu sin soltarla.

—Aún no se, tenemos que arreglar varias cosas aun, pero soy bienvenida de vuelta a UA, en el salón 3A—Uraraka dijo emocionada.

—Nos alegra escuchar eso Uraraka—Deku menciono.

—Si necesitas ayuda con tus estudios no dudes en decirme, te explicare todo lo que no entiendas—Momo dijo tomando las manos de su amiga.

—Hay que hacer una fiesta de bienvenida para Uraraka-chan—Denki dijo muy emocionado, a lo que todos aplaudieron su entusiasmo.

—Compañeros, guarden la calma—Intervino por primera vez Iida—Nuestra compañera Uraraka-kun aún no se recupera del todo, tendremos que aplazar esta celebración.

—Como siempre de aguafiestas—Menciono Denki.

—Tranquilo Iida, estoy bien, podremos ir a comer o algo así—Uraraka dijo.

—Vez, ella no es aguafiestas como tú—Denki dijo sacando la lengua hacia el delegado de la clase.

Uraraka estuvo con sus compañeros casi cerca de una hora, hasta que dijo que se tenía que ir. Fue cuando Bakugo salió detrás de ella, nadie dijo nada. De hecho así eran sus compañeros con esa pareja. No decían nada respecto a que estuviesen juntos porque sabían que el carácter explosivo del rubio los haría volar.

—¿Por qué no estuviste ahí?

—No me gusta estar con los extras—Uraraka inflo las mejillas en modo de puchero.

—No hagas eso, pareces un mochi rosadito, que me dan ganas de morder—Bakugo pellizco las mejillas de Uraraka para que las desinflara—¿Qué te dijeron los profesores?

—Eso que dije, que podría volver a UA, cuando estuviera lista, solo que tomare dos cursos, segundo curso y tercero, al mismo tiempo.

Bakugo se quedó pensando un poco sobre eso, los directivos eran bastante considerados.

—¿Y con la agencia?

—Ryukyu dijo que esperaría mis pasantías. Creo que me graduare hasta el verano que viene—Dijo Uraraka bastante feliz.

—De acuerdo, te ayudare a estudiar

—Pero...

—Sin peros mochi—Uraraka se sonrojo por eso.

Tenía sentimientos extraños hacia Bakugo, y no sabía si estaba confundida, si sentía eso porque eran amigos cercanos, o que pasaba. Bakugo le dijo que la acompañaría a donde estaban sus padres, pero no volvió a mencionar nada durante todo el trayecto.

El padre de Uraraka se fue de la ciudad porque tenía que ver como estaba su pequeña compañía, estaban casi en la ruina, todo el dinero que tenían ahorrado se había acabado cuando Ochako desapareció, así que tenían que recuperarse si no la compañía cerraría. Pero había otro problema aun mayor, la abuela de Uraraka, era bastante mayor, y había estado durante un tiempo al cuidado de sus vecinos. La madre de Ochako tenía que regresar también, y ese era un problema aun mayor para la castaña, sus padres no la dejaban estar sola ni un minuto, no querían que volviese a pasar algo similar.

—Hola buenas tardes—Dijo Mitsuki Bakugo una tarde que llego al departamento de Uraraka.

—Buenas tardes...—La madre de Ochako no la conocía, pero se le hacía muy similar a Bakugo.

—Mi nombre es Mitsuki Bakugo, vine a ver como se encuentra Ochako-chan.

—Oh, usted es la madre de Bakugo-kun.

—Así es, disculpe por interrumpir, pero no había tenido tiempo de saludad a Ochako-chan, así que he traído un pastel.

La castaña la dejo pasar, y preparo algo de té para acompañar un rico pastel de fresas que Mitsuki había llevado.

—Lamento que Uraraka no este despierta, ha pasado por mucho y duerme realmente muy poco.

—Descuide, Katsuki me había comentado algo, yo fui la que vino sin anunciarse antes.

Las dos mujeres comenzaron a hablar, mientras la madre de la castaña lloraba relatándole como había sido la recuperación de Ochako, la señora Uraraka necesitaba de verdad a alguien con quien desahogar todo lo que sentía, y Mitsuki la entendía perfectamente, había pasado algo similar con Katsuki, pero por menos tiempo.

—Y tengo que regresar a cuidar a mi madre, soy hija única y mi esposo no pude con todo, el negocio y mi madre. Ochako tendrá que desistir de ser un héroe, al menos por un tiempo.

—Eso no va a ser necesario—Menciono Mitsuki—Si me permites, tengo una sugerencia—La madre de la castaña escuchaba atentamente—Tengo varias habitaciones extras, Ochako puede quedarse en mi casa, el tiempo que quiera, yo no tengo ningún problema.

—Pero ¿Y tu esposo? ¿No se molestara?

—Claro que no, estaríamos felices de poder ayudar en la recuperación de Ochako-chan—Pero había un pequeño problema además de eso.

—¿Y Katsuki? Digo...son un par de adolecentes...y bueno...tu sabes...—La madre de la castaña estaba algo apenada.

—Si quieres que duerma atado de manos y pies a la cama bajo llave en el sótano lo puedo hacer, con tal de que Ochako tenga una noche tranquila.

Ninguna de las dos mujeres se había dado cuenta de que Ochako estaba escuchando desde el pasillo. Se sintió nerviosa al imaginar que viviría con Bakugo, su corazón explotaría si eso llegase a pasar.

—Ochako...grita por la noche, no quisiera que los incomodara por ello.

—Descuida, mi habitación está en el segundo piso, las habitaciones de huéspedes están en el primero, además tenemos el sueño bastante pesado, no nos incomodara—La madre de la castaña estaba indecisa por esa propuesta—Háblalo con Ochako chan y tu esposo, ella será siempre bien recibida en mi casa—La rubio le dio la mano a la señora Uraraka para darle más confianza.

Dijo que lo pensaría, si todo era por el bien de su hija.

—¡¿Qué hiciste que?!

—Le dije a la madre de tu novia que se podía quedar en casa.

—¡¿Y nunca me preguntan a mí?!

—Oye maldito mocos, te estoy dando la oportunidad de que su relación vuelva a funcionar, y me lo agradeces así, después de que tengo que ir a tu rescate, mal agradecido.

Bakugo se fue indignado de ahí, pero tenía sentimientos encontrados, quería que Uraraka se mudara ahí...pero a la vez no...no podría soportar tener que verla todos los malditos días y no poder darle siquiera un beso, por temor a que sus sentimientos hacia el hubiesen muerto.


Y el cap. de hoy fue entregado a tiempo, espero que les guste y agradezco infinitamente como están recibiendo esta historia. ¿Qué dirá la mama de ochakito? ¿Si? ¿No? seré mala y los hare esperar una semana mas jejeje. Los estaré leyendo.