En la tercera planta del edificio, el capitán y Jafar revisaban los dormitorios del pasillo, encima de ellos había una planta más, el desván, aunque dudaban en encontrar algo allí no podían confiarse, revisarían todo y después regresarían con los demás.
-No creo que debamos separarnos.- dijo Garfio mirando a su alrededor.
-No te preocupes, tengo mi bastón conmigo, no ocurrirá nada, y si necesitas ayuda podré llegar enseguida.-
Ambos se separaron, Jafar abrió la trampilla del techo que llegaba al desván, la escalera chirrió agudamente antes de desplegarse por completo, los ojos rojos del bastón de Jafar brillaban en la oscuridad del desván, dándole una leve iluminación alrededor de la estancia. Había numerosas cajas, reliquias y objetos de los villanos, una rueca negra estaba cubierta de polvo y telarañas en un rincón; un caldero oscuro con una cabeza tallada sobre la piedra se encontraba a su lado, a medio tapar por una sábana gris que en otra época había sido blanca; un cofre con el símbolo de la bandera pirata se encontraba polvoriento y la suciedad acumulada había tapado la brillo del oro que recubría el arcón. Jafar empezó a andar alrededor del lugar, no vio nada a primera vista, pero no podía confiarse, se dirigió al fondo de la habitación con la intención de revisar si alguien se escondía tras los objetos o bajo alguna sábana. Destapó un bulto cubierto por sábanas, nada, solo eran cajas con objetos en su interior, en las tapas podían leerse escritas las palabras "Decoración Navidad", porque sí, los villanos celebraban la navidad, y Jafar, pese a ser de religión musulmana, no le importaba reunirse de vez en cuando con otros villanos para comer juntos y charlar alrededor de la mesa. Jafar se adentró un poco más en el desván, iluminando con su bastón mágico, nada, no había señales de que nadie estuviera o hubiese estado allí, el visir real bajó las escaleras y cerró el acceso al desván, plegando de nuevo la escalera y cerrando el acceso a la última planta de la mansión en aquel sector del edificio.
Se dio la vuelta cuando notó por el rabillo del ojo un pequeño detalle, en uno de los dormitorios del pasillo una de las puertas de las habitaciones estaba abierta, la suya.
-¿capitán?- preguntó el hombre árabe acercándose a la puerta.- ¿Garfio estás ahí?- no hubo respuesta.
Jafar se asustó, temió que mientras él estaba revisando el desván el pirata hubiese sido atacado y ahora se encontrase malherido o incluso muerto en alguna de las habitaciones. Se acercó a la puerta abierta de su dormitorio, la puerta chirrió levemente cuando la abrió completamente para poder entrar, su habitación estaba a oscuras, las lámparas de oro de aceite estaban apagadas, el ex-visir hizo brillar los ojos de serpiente de su bastón para crear unas leves llamaradas que encendieron las lámparas. El espacio parecía vacío, aunque la puerta del baño estaba abierta, Jafar sea cercó a la puerta, temiendo que el capitán se encontrase herido allí, caminó hasta el umbral de la puerta, pero nada, la luz estaba encendida, pero no había nadie allí dentro. Entonces un fuerte y ardiente golpe le atravesó el hombro izquierdo, el dolor hizo que soltase su bastón, el cual hizo un ruido metálico al caer contra la madera del suelo, escuchó la puerta del dormitorio cerrarse bruscamente y notó el sonido del cerrojo bloqueando la puerta. El villano se dio la vuelta para contemplar a su atacante y abrió los ojos por la sorpresa.
-Has sido tú...-
-Estás en mi lista.- dijo la voz de una mujer entre las sombras.- ahora que me has visto no puedo dejarte vivir.-
-Tú has matado a todos esos villanos...-
-Son órdenes del ratón, el mal de los mundos mágicos debe desaparecer.-
-Yo no te he hecho nada, no soy tu villano, déjame ir.- Jafar intentó levantarse pese al dolor, pero tenía un corte bastante grande y profundo en la parte posterior del hombro que le impedía levantarse, intentó apoyarse con ambas manos cayendo al suelo mientras la sangre manchaba sus ropajes.
-No puedo, la maldad y villanía de nuestros mundos debe ser exterminado, debemos realizar la tarea que Mickey nos ha encomendado.- la mujer clavó el gran filo de su espada en el pecho de Jafar, este soltó un grito de agonía. -¿debemos? - dijo con debilidad.- ¿q...Quienes?...-
-No creerás que he hecho todo esto yo sola.- entonces la joven de piel blanca, cabello corto negro y labios rojos le atravesó de nuevo con la espada en el estómago.- Los demás ya deben de estar buscando a los sobrevivientes del castillo para matarlos, hay amigos tuyos que son muy peligrosos.-
-¿Jafar?- llamó la voz del capitán Garfio desde fuera, la mujer levantó la vista hacia la puerta antes de correr al balcón de la ventana y saltar para huir y no ser descubierta.
El picaporte se movió, Garfio estaba intentando abrir la puerta cerrada por dentro, Jafar extendió su mano derecha, su bastón estaba a unos centímetros, casi podía rozarlo con sus dedos, se sentía cada vez más débil, su sangre fluía manchando por completo las alfombras árabes con ricas decoraciones doradas.
Estiró un poco más su mano y alcanzó su bastón, lo elevó unos centímetros del suelo y con su magia abrió de nuevo la puerta, el capitán entró inmediatamente, viendo a su compañero a punto de morir.
-¡Santo cielo! ¡Jafar! ¿Qué ha ocurrido?- dijo arrodillándose a su lado.- El hechicero negó con la cabeza.
-No...-
-¿qué?-
-No es uno...- intentó decir al pirata.
-¿Un qué?-
-Hay más...-
-¿más? ¿A qué te refieres?-
-Héroes...- tosió un poco de sangre manchando el pañuelo blanco que el capitán llevaba al cuello.- Han sido los héroes.- con esas últimas palabras Jafar cayó muerto.
El capitán se levantó, su garfio se había manchado con la sangre de la alfombra al igual que sus botas y los bordes de su abrigo. Tenía que marcharse de allí, no estaba seguro estando solo, necesitaba encontrar a los otros y decirles lo que Jafar le había desvelado, eso, si aún estaban con vida, salió de la habitación como alma que lleva el diablo y bajó las escaleras en busca de sus compañeros villanos.
