La música comenzó a sonar y Aphie siendo la primera, salió a la pista con sus dos hijas iniciando el baile de Primavera que todos tanto estaban esperando. Separadas las mesas, el espacio era inmenso y parejas comenzaron a formarse, por hormigas que ya se encontraban juntas o amigos recién enamorados a la par que invitaciones tímidas eran puestas frente algunas hembras o machos que aceptaban entre risas.

Con el ruido de las bromas y los pasos coordinados, los únicos en quedarse sentados además de unos pocos ancianos fueron la peculiar pareja que acompañó a la realeza en la cena. Flik como Hopper, observaban a los demás sin dar indicios de querer unirse, evitaban sus propias miradas mientras se buscaba cualquier motivo para romper aquel momento tan incómodo. Y con la mira de la Madre Real sobre ellos, descubren que no tienen mucho para poder esconderse; Aphie apareció con paso animado frente a ellos, "¿No ibais salir a bailar, chicos?", preguntó mientras una mano gentil llevaba la de Flik en posición de invitación a Hopper.

Por un momento, nada sucedió, solo estaba fija la mirada de los tres en los que la ex reina demostraba una gran paciencia, mientras Flik sentía que un calor nuevo invadía su abdomen y solo suplicaba por dentro que Hopper se decidiera a sacarlo. Lentamente, la gran zarpa se fue acercando a la de su compañero, que Aphie soltó dejando que fuera atrapada por la de Hopper en un tembloroso agarre.

Fueron aquellas dos figuras que rodeando la mesa, llegaron como últimos a la pista de baile. En un principio, la atención de los demás estaban en sus respectivas parejas, pero una mirada allá, una vista rápida y Flik sentía como el número de hormigas conscientes de su presencia acompañada de Hopper era mayor. Como si una desgracia se presentara a las puertas de su hogar, el miedo lo invadió al punto de sentir una necesidad de correr y dejar de exponerse de tal forma hacia los demás; quería integrarse con los demás, quería ser un número más lo suficientemente inofensivo como para fusionarse con los demás y no ser percibido en todo el baile.

Inconscientemente la mano del joven apretó con fuerza la del saltamontes, recibiendo un apretón rápido acompañado de una voz grave, Flik se encontró con aquella mirada seria para encontrarse de repente siendo arrastrado por el mayor fuera de la pista.

En el momento que nadie se encontraba como obstáculo en su camino, fue soltada la pequeña mano mientras su dueño observaba en el sitio como su pareja de baile se alejaba de todos refunfuñando palabras incomprensibles para Flik a esa distancia.


Todos Como Uno Solo


Dentro del hormiguero, los gruñidos de un saltamontes hicieron eco por los túneles, compartiendo sus frustraciones con el interior vacío de aquel antro.

"Sabía que era mala idea", arrancó un hongo de la pared; "¿En qué estaba pensando? Ni si quiera sé porqué pienso en estas cosas", con un gran impulso, pateó el hongo, antes arrancado de la pared, observando como se alejaba en el aire iluminando el interior del túnel hasta desaparecer en una cuesta que dirigía a las cámaras de descanso de algunas hormigas.

"Y Dot, la muy...", soltó un suspiro antes de decidir apoyar su espalda contra la pared arenosa del lugar; "No debo echarle la culpa, debí haber respondido...en vez de quedarme pensando", hubo un golpe seco tras rebotar parte de su mano cerrada contra la pared con la que se encontraba apoyado.

Con el silencio de nuevo invadiendo los túneles, fueron percibidos unos pasos en su dirección. Con la ayuda lumínica de las setas, una figura no muy alta hizo presencia ante los ojos curiosos de Hopper. Cuanto más se acercaba aquella figura, más llegaba a reconocerla.

"Buenas, Aphie", contestó sin mirar al rostro de la hormiga.

"¿Qué es lo que ha pasado querido?", su voz anciana removió una parte interna del gran insecto, una parte muy cercana a su niñez, cuando no era capaz de contener sus lágrimas a cualquier error o golpe y cualquier voz gentil era una invitación preciada para su desahogo.

"No deseaba estropear vuestra fiesta siendo el centro de atención", bajó la mirada a sus pies mientras se acomodaba en una postura mucho más cerrada, demostrando no estar muy abierto a compartir sus pensamientos.

"Oh, a mi no me has estropeado nada, yo si deseo bailar puedo sacar a cualquiera conmigo y aún así seguiría luciendo como la misma hormiga mayor, bailando como si tuviera ramas en vez de brazos y piernas". Aphie rio tras su comentario mientras atrapaba por un segundo una sutil sonrisa de Hopper.

"¿Por qué lo aceptas?", Hopper sigue sin mirar a la cara de la hormiga.

"¿El qué, joven?", otra sonrisa aparece en aquel gran rostro ante el nombre.

"Cuando lo llevé a la pista, lo hice siendo consciente de su significado"; antes de que la fiesta llegara a Isla Hormiga, tras el anuncio de la Reina Atta, muchos jóvenes se encontraron esparciendo el echo de que el baile era una especie de ceremonia de emparejamiento para los solteros y solteras. Que se llegaría a encontrar tu futura pareja después de bailar con ella, eran simples toques de adolescentes en su pubertad con la mente metida en tener un gran romance de Verano. Pero, no hizo que fuera menos fuerte en la práctica, observar a tantos enamorados como jóvenes indecisos, de repente disfrutando con su compañero de baile como si se conocieran de toda la vida, hizo que lo invadiera una sensación de no encajar en la celebración y aún menos con quien tenía pensado disfrutar de su presencia un poco más cerca.

"Soy demasiado vieja como para que me importen cosas tan insignificantes como dos insectos interesados". Hopper tragó saliva sin que se diera cuenta Aphie, no deseaba exponer una idea que aún no sabía si era así como se sentía. Apreciaba a Flik, hubo momentos en los que pudo ver la gran sonrisa de satisfacción que la hormiga expresaba, mostrando el gran respeto que le había ganado con el tiempo.

No sabría ver si era algo como figura paterna, pero rápidamente se descartó cuando la confianza entre ambos se hizo mayor. Los empujones, los juegos, las bromas, los chistes, el humor negro entre ellos, todo llevaría a una gran amistad entre buenos amigos. Pero luego, aparecieron los pequeños comentarios que podrías confundir por un coqueteo de broma, pero no cesaron, con el tiempo Hopper se encontró uniéndose a los mismos coqueteos que empezaron a acompañarse con pequeños toques, roces rápidos y intentos torpes de tener un pequeño contacto físico que Flik disimulaba horriblemente con su exagerada risa y pose de héroe que hacía creer que estuviera viviendo un momento psicodélico.

Hopper sintió una leve sensación de alegría recordando aquellos recuerdos que se encontraban disipando mientras volvía a la charla actual.

"Pero, no creo que él lo vea igual", llevó una mirada cansada adornada por una suave sonrisa hacia Aphie.

"Vuelve para comprobarlo", Aphie se inclinó de hombros, "Estuvo un buen rato esperando por ti", acercó su cabeza mientras guiñaba con un ojo al otro adulto.


Todos Como Uno Solo


"¿Qué pasó, Flik?", preguntó una Dot preocupada mientras era dirigida por Flik en el baile.

"Nada Dot; solo, seguramente tuvo que atender a algo seguramente importante", Flik hablaba intentado desconcentrar a la Princesa Dot de lo ocurrido con Hopper antes, pero la repetición de palabras y la duda en su tono, exponía sus verdaderas emociones.

"No cuela", Dot apartó sus manos del agarre de Flik, para cerrar sus brazos sobre su torso, esperando a una respuesta mejor a la ya dada. Observando como los hombros de Flik, caen lentamente mientras suelta un suspiro de derrota; sin mucho a donde escapar, la hormiga adulta se arrodilla a la altura de Dot para mirarla con una parte de orgullo, al ver como su niña era mucho más inteligente de lo que podría creer.

"Es solo, que fue un momento apresurado e incómodo para ambos. Ni si quiera sé lo que pasó en realidad, fue todo tan rápido, es normal que nos asustáramos"

Dot suavizó un poco su labio fruncido mientras desenredaba lentamente los brazos hasta dejarlos colgando cerca a sus caderas. "Pero ¿Tú querías que se quedara contigo?" Flik mantuvo aquella mirada en Dot, sin cambiar ningún rasgo, nada que le diera alguna idea a la joven de como se encontraba su amigo.

"Me hubiera gusta, Dot", dijo sin dejar de mirarla, mostrando la verdad de sus palabras. Sin esperar que después vería como los ojos de la joven comenzaban a brillar por una humedad incapaz de convertirse en lágrimas, con sus labios temblando, intentado aguantar los llantos en su interior.

"Eh, no pasa nada"; abrazó inmediatamente Flik sin dejar de calmar a Dot con su voz. "No quiero que te preocupes por esto, mañana será otro día y esto no habrá significado nada", miró a aquel rostro tembloroso mientras acariciaba tras su cabeza para dar un último abrazo antes de volver a estar de pie. "Venga, lo estabas haciendo muy bien. ¿Bailamos otro poco antes de irnos?"

Dot devolvió una sonrisa llorosa, aceptando las manos de Flik, comenzaron a moverse, siendo la hormiga adulta el que de repente hacia movimientos rápidos y breves, exagerando el baile sacando una o otra risa de la más joven. Y así pasó todo a ser un juego entre los dos, donde la gran figura era desapercibida para ellos mientras se acercaba cada vez más cerca para al final ser Dot la primera en divisarla.

El silencio volvió entre la pareja llevando a que Flik llevara la mirada a donde observaba totalmente inerte la niña, Hopper con una sonrisa torpe saludó de forma tímida mientras se autoinvitaba a acercarse a las dos hormigas. Escondió sus brazos tras la espalda cuando decidió que era hora de explicar su aparición. Desbiaba la mirada cada pocos segundos, buscando cualquier objeto o cosa con lo que mantener entretenida su mente sin ser llevado por la vergüenza de la situación.

"Podría... ¿Podría unirme a vosotros?", al final se decidió por esconder la disculpa que tenía planeada para Flik, aceptando su derrota al exponer sus emociones en frente de otros. Y era un chiste para él, saber que siendo un insecto adulto y hasta considerado un peligro para los de su al rededor, la mera idea de hablar sobre errores cometidos entre emociones que aún no ha llegado a aceptar le eran superiores. Podía sentir como su ego era destrozado lentamente por su autoexigencia interna de actuar como debe ser un saltamontes en su rango.

Flik mientras tanto, mantuvo una mirada en la que la incertidumbre estaba a la vista. Al no ver ningún movimiento por parte del más grande, suelta una mano de la princesa para mostrarla frente al nuevo compañero de baile que parecía no querer decir nada fuera de lugar, manteniendo sus labios sellados en un rostro sereno y autoritario como cuando era Hopper antes de ser uno más de Isla Hormiga. Una de las zarpas largas de Hopper se asomó vacilante hacia la suave mano de Flik quien no tembló en su invitación. Cuando los dedos fueron posados en la grisáceo palma, el otro brazo largo salió de su escondite dirigiéndose lentamente a la Princesa Dot, siendo aceptado con una mirada de reproché por parte de la joven.

Sin saber que hacer, Flik se vio obligado a ser el motivador de aquella situación, haciendo que giraran en círculos al ritmo de la música que por ahora llegaba a ser algo lento. Siendo después aún con el ritmo de la música igual que el de antes, el grupo de tres decidiera girar más rápido llevando a la pequeña a intentar usar sus alas para no ser arrastrada por los suelos, eso motivó a acelerar más al saltamontes y Flik viendo la intención en los ojos del más grande, aceptó el reto siguiendo su ritmo.

Se encontraron siendo llevados por las risas; Dot animaba para que fueran más rápido, elevándola en el aire. Las carcajadas ahora llenaban el ambiente que sin que sus protagonistas fueran conscientes de las miradas de asombro recibidas por el público, toda la concentración de Hopper como de Flik estaba en grabar ese momento a fuego tras sus ojos, la risa de Dot, las carcajadas de ambos, las miradas cariñosas que pasaron a mantener toda la concentración de ambos adultos. Cuando la princesa terminó cansada de tanta energía, solo quedaron las dos figuras que sin vergüenza aceptaron los brazos de ambos rodeando sus cuerpos mientras sus pies se movían al ritmo de una melodia alegre que solo ellos podían escuchar, misma melodia que se alimentaba de la felicidad y disfrute de ambos.

Con grandes ojos observaba a la pareja balancearse, veía sus labios moverse, diciendo palabras que parecían alegrar a la hormiga y descansar el ceño fruncido del saltamontes. Alas revoloteando de vez en cuando evitando perder el equilibrio y llevar a la pareja por buenos pasos en ese baile relajado. Y no sabía si era su imaginación, pero parecía que esos rostros se encontraban más cerca entre ellos, susurros entre suaves sonrisas, miradas adornada con ojos llorosos y suaves, parecían más como si el sueño se los estuviera llevando mientras ambos se dejaban mover por una coreografia donde se podía ver esa fusión entre los dos seres. Estaban tan concentrados que no se dieron cuenta de como se iban los demás a descansar a sus respectivas camas mientras ellos solo podían seguir esa melodia que a cada segundo los embrujava más.

"Eres divertido cuando quieres", soltó Hopper en una sonrisa que se había hecho más grande al recibir un pequeño golpe en uno de sus hombros por parte de Flik.

"Y tú eres más atractivo cuando no estás enfadado", Flik había dicho con sinceridad sin dejar de mirar a su compañero de baile que solo lo llegó a mirar sin expresión alguna.

"Eres más atrevido de lo que creía", Hopper acarició un lado de aquel delgado exoesqueleto con ayuda de una de sus manos inferiores. Aquella sonrisa se transformó en unos labios dormidos, solo entreabiertos para dejar paso al aire que ayudaba a que Flik no se desmayara de las emociones que invadian toda su mente.

"Siempre he sido sincero, cuando se trata de elogiar a alguien", Flik mantuvo aquella mirada donde no se podía leer nada salvo una emoción en suspense, como si esperara algo.

"Puedes ser más feliz con uno de los tuyos, más joven", empezó a señalar el saltamontes con la mirada apagada pero sin dejar de observar aquellos ojos azules. "Más inteligente, más activo y sin piezas faltan tes..."

"No", negó con decisión Flik, aparentando más el agarre en el insecto más grande. "Eres el único que me ha tomado en serio... Y el único en obligarme a valer por mi mismo". Se mantuvo otros segundos las miradas. "Nunca me he sentido tan vivo", susurró de forma tan suave que Hopper tuvo que acercar su rostro que se encontraba totalmente perplejo cuando pudo notar como una de las manos de Flik acariciaba uno de sus brazos, entrelazando los dedos con los suyos mientras su otra mano acariciaba un lateral de aquel gran rostro. "Es difícil no mirar con adoración a un insecto tan decidido e inteligente como tú, pero no quiero ser egoísta, sé que no soy tu mejor opción...", no pudo terminar su frase.

"Flik, es hora de volver, no quiero dejar a nadie solo de noche", Atta apareció mientras miraba con una cara de coper a la pareja,siendo consciente de la incomodidad de Flik y el rencor que mostraba el rostro arrugado de Hopper, que enseñaba los dientes mientras se aguantaba un gruñido.

Con el humor por los suelos, Hopper se alejó no sin antes disculparse con Flik que empezó a seguirlo, pero fue frenado por una mano en su hombro derecho dejándolo soltar un gemido de sorpresa llamando la atención del más grande. Atta mantuvo su mirada al frente dándole la espalda a Hopper, quién sintió ira al ver como las antenas de Flik bajaban en muestra de rendición. "Ahora entra Flik, necesito hablar de algo importante con él" la Reina Atta dijo con toda la calma del mundo aún manteniendo la espalda al saltamontes.

Hopper iba a protestar cuando vio el gesto de negación echo con la cabeza de Flik, era mejor no crear problemas innecesarios, así se fue con un gruñido bajo al interior del hormiguero dejando solas a las hormigas.

Hubo unos segundos de silencio, cuando; "Estás recibiendo demasiada atención, cada vez son más los comentarios de disgusto que escucho por los túneles", Atta dijo sin mirarlo. "Que no esté encerrado no significa que guste más"

"¿Y por qué debería importarme lo que opinen los demás, sé que no hará nada malo", defendió al momento Flik mostrando un ceño fruncido por unos segundos antes de relajarse, no deseaba empezar una pelea si podía evitarlo. Pero no espero la mirada dura que le dio Atta asustándolo por un segundo.

"Pero es a mi a donde terminan esas palabras, y la que debe hacer algo. Se ve desde muy lejos las intenciones que llevas mostrando varias semanas", Flik tragó nervioso. "Y les horroriza verlo...". Atta relajó su mirada sin dejar ese toque serio que tanto estaba asustando a la otra hormiga.

"Yo..."

"Están dudando de ti, y con ello, de mi también. Deja de lado la idea de juntarte demás con Hopper y actúa como una una hormiga normal o sino...", Atta cerró lentamente los ojos, siendo un suspiro lo que aguantaba tras su boca.

"¿O sino, qué?", preguntó con cuidado Flik.

Atta abrió de nuevo los párpados para sorprender al otro con una mirada de apatía." O sino, me veré obligada a apartaros de este lugar", con un paso hacia el hormiguero, quedó al lado de Flik, "Lo último que necesito es que se vuelvan en mi contra, ya no son las de antes". Solo quedaron el sonido de sus pasos alejarse mientras Flik miraba abatido su partida. Todas esas emociones tan vibrantes fueron consumidas por un dolor indescriptible, un odio a su mala suerte apareció haciendo temblar sus brazos de la ira que consumía lentamente su interior. Pero apretando los dientes, volvió los ojos a otro lado y en un movimiento débil de cabeza, baja su mirada a sus pies rindiéndose a los deseos de la Reina Atta, no tenía fuerzas para empeorar más las cosas.