Todo de repente había cambiado, el silencio en Flik se hizo notable después del baile de Primavera; y no era la única en darse cuenta de la apatía que cubría aquel rostro antes risueño. Aunque intentaba siempre esconderlo, no había fuerzas en aquel espíritu para al menos fingir bien. Hopper lo apartaba a veces a zonas poco transitadas de los pasillos y en uno de esos intentos, Dot decidió seguirlos a escondidas.

"Flik, ha ocurrido algo y no puedes mentirme, se ve desde lejos que no estás bien", Hopper interpuso su cuerpo entre la pared, dejando a Flik acorralado, creaba tensión en la mente de la niña.

"Ya lo he dicho antes, es lo mejor para todos que siga así", Flik intentó salir pero fue empujado suavemente otra vez a su sitio.

"Pero explícame el qué es mejor, ¿Qué parezca que cualquier dia de estos me entero que has decidido ir por la vía fácil y huir, o peor aún...", la mirada del saltamontes se volvió severa solo por unos segundos hasta que decidió resignarse a volver a la calma de antes sobretodo al ver la mirada de preocupación de Flik. " Eres lo único que mantiene firme este lugar y la mente de Dot"

La Princesa se arrimó más a la esquina cuando escuchó su nombre. Curiosa, observa como la cabeza de la hormiga es escondida en el pecho de Hopper, quien lo abraza sin pensarlo. No pudo evitar sentir la impotencia de no poder hacer nada por su amigo, sufría tanto al ver a Flik de esta forma y no quería que volviera a abandonarla como la última vez que cuando supo que no estaba, fue como si la realidad se encontrara difuminada y una sensación de vacío que nunca había vivido, devoraba su interior hasta que pudo sentir como su cuerpo se debilitada y parecía ceder a la gravedad sin apenas esfuerzo. No deseaba volver a vivirlo, por ello, sus ojos brillaron por una humedad incapaz de expulsar.

"No es verdad, este lugar se está derrumbando por mi culpa...", alzó la mirada al gran insecto, "Les doy asco y eso los está asustando...a todos", Hopper con sus dos manos agarró la cara de Flik exigiendo saber de dónde había sacado ese pensamiento. "Atta... La Reina, siente como se está creando una mala imagen hacia ella por mi. Y ella sabe que si sigo...", Hopper lo abrazó sin dejarlo terminar pero Flik entre los fuertes brazos del saltamontes, continuó. "Nos echará si ve que termino llevando a que los demás se vuelvan en contra de su liderazgo".

"Calla", dijo con fuerza Hopper mientras intentaba hacer del abrazo un lugar tranquilo para la hormiga. "Ella es joven y principiante en esto, estará tan asustada como tú y no sabrá distinguir las opiniones, de un reino en su contra, tranquilo", un gritó lo asustó por sorpresa.

"¡No!", Flik se negó a aceptar esas palabras, todo el peso de esos días se encontraba abriendo, haciéndose paso a través de las fisuras que sufría su corazón por toda esta vida en la que no era posible que existiera la aceptación de los demás. "¡No puedo perder a Dot!"

"Relájate, Flik, no la vas ha perder", Hopper intentó que la hormiga bajará la voz.

"¡Y tampoco a ti!...sois lo único que tengo...", las suaves garras de Flik se arrastraron con fuerza al rededor de los pinchos en la espalda de Hopper, dejando pequeñas marcas en aquel exoesqueleto marrón otoñal.

"Flik", Hopper intentaba agarrar los brazos para evitar que llegaran a alguna zona delicada de sus alas.

"¡Estoy muerto sin vosotros!". Se hizo un silencio atronador en el lugar, pero poco tardó para que empezaran los llantos de derrota de Flik, quien se dejó caer al suelo y solo pudo ser salvado de tocar el suelo con sus rodillas, por Hopper que había conseguido agarrarlo con más fuerza mientras dejaba que el joven se desahogara en uno de sus hombros. Los sonidos llegaron a ser tan desgarradores para el gran insecto, que Dot pudo ver como este hundía su cabeza en el hombro de Flik y como aquella espalda que siempre permanecía recta, con una cabeza en alto, ahora se encontraba hundida, encorvada en una especie de derrota.

Su cuerpo se encontró petrificado hasta que no pudo absorber más de todo ese dolor. Huyó al exterior sin ser vista por nadie.


Todos Como Uno Solo


No quería volver a entrar, así que se decidió por pasar casi toda la tarde en el exterior, viendo a los demás trabajar. Más de una vez, uno de sus compañeros o amigas fueron a acompañarla para preguntar si se unía a algún juego; pero siempre negaba las invitaciones, provocando miradas de preocupación en ellos, igualmente decidían dejarla en paz seguramente pensando que solo quería tiempo para ella. No era la primera vez que Dot expulsaba la compañía de los demás cuando se encontraba enfadada o triste, era una hormiga que le gustaba llevar las cosas por ella misma.

El Sol se encontraba algo bajo, dejando a entender que la tarde pasaría en atardecer en unas horas. Mismas horas en las que se encontraría observando al otro lado del riachuelo que ya se encontraba seco por los días de calor y falta de lluvias que habían pasado. Y con la sombra del árbol cubriendo aquel acantilado agrietado, fue divisible una figura. Fueron unos segundos para que al fin se hiciera consciente de aquella presencia que caminaba hacia ella a paso firme. Y ella sabía que nadie había sido enviado al exterior, y aún si fuera así, la mayoría aún temía de salir más allá de las silvas que protegían Isla Hormiga de otros animales de mayor tamaño.

Preocupada, salió volando en busca de su hermana.


Todo Como Uno Solo


Tras las piernas de Hopper, observaba interesada al nuevo visitante que para su asombra se trataba de otra hormiga, pero su aspecto era muy diferente. Con unas pulgadas más alta que las de Isla Hormiga, en su exoesqueleto predominaba un color castaño cobre. Por lo que parecía, había llegado aquí en busca de ayuda, llevaba días perdida y al escuchar de un hormiguero por esta zona, decidió acercarse sin esperarse tal hospitalidad. Mantenía heridas recientes y su cuerpo mostraba varias cicatrices de diferentes tamaños.

Curiosa, quiso acercarse a preguntar; pero Hopper la frenó colocando una mano sobre su pequeña cabeza. Algo no le gustaba al gran insecto, y aún más cuando la atención de aquel visitante se centraba en Dot, varias veces fueron sus intentos de darle un saludo amistoso, solo para ser bloqueado por la gran figura del saltamontes acompañado de Flik, quien se posicionó delante de ambos al momento de presenciar a la nueva hormiga.

Dot fue consciente de como su hermana mayor se sonrojaba ante la actitud tan antipática de sus amigos y pedía disculpas a la hormiga más alta comentando que solo están nerviosos, excusándolos de que nunca habían recibido visitas de esta forma.

Con el visitante siendo llevado a la enfermería, la Reina Atta recibe la primera pregunta de sus compañeros. "¿Estás segura de dejarle pasear por las cámaras internas, Princesa?", Hopper recibió una mirada dura de Atta al usar aquel sinónimo ofendiendo a su estatus; aunque, realmente Hopper no fue consciente de ello al estar más ocupado analizando lo que le hacia repeler de esa nueva hormiga.

" Reina para ti, Hopper", ambas miradas se mantuvieron con el ceño fruncido. "Pero no, no veo que tenga algo de malo en ayudar a uno de los nuestros". Atta fue sorprendida por el bufido burlón soltado de la boca del saltamontes.

"Habéis vivido demasiado lejos de la realidad, majestad. Esto me da mala espina", cerró ambos par de brazos sobre su pecho, realizando su postura.

"Recuerde que tu egoísmo como mentiras le han llevado a estar bajo nuestro cuidado, Hopper", Atta mantuvo una postura recta, no dejándose intimidar por el saltamontes, que no pudo evitar soltar un gruñido de frustración ante la falta de respeto hacia su presencia. Fue Flik que con una mano en uno de sus hombros lo calmó de inmediato, siendo una imagen conmovedora para la misma Dot; pero Atta solo pudo ver un marco familiar, siendo su recordatorio de sus errores como de lo que no pudo ni podrá conseguir. Y no duró en derrumbarlo, "Flik, recuerda tu posición en frente de todos". Un rostro abatido fue atrapado por su mirada, y no queriendo echar más leña al fuego, decidió irse a la enfermería pensando en dar una pequeña visita al paciente y comprobar como iba todo.

Dot dio un pequeño salto cuando notó como las piernas del saltamontes intentaron adelantarla para solo ser frenadas por la figura de Flik; "No vale la pena", fueron todas las palabras de la hormiga que Hopper se fiera en dirección contraria mientras soltaba entre susurros insultos seguramente denigrantes hacia la Reina Atta. "Vamos, Dot", Flik, con una cara cansada, aceptó la situación y buscó ahora su forma de llevar todo lo mejor para la más joven. "Me habías dicho que tenías ganas de cenar moras, ¿Qué te parece si nos llevamos algunas a mi habitación y me enseñas a dibujar tan bien como tú lo haces", le mostró su mano esperando a ser aceptada para irse juntos.

Dot no era tonta, entendía que esto era una forma de distracción tanto para ella como para Flik, pero no pudo evitar sonreír al imaginar la gran noche que tendría con su amigo, le encantaba estar tiempo con él, y que la invitara a atiborrarse de su comida favorita más pasar el rato con uno de sus pasatiempos preferidos, hizo que su interior burbujerara de alegría. "Sí", saltó alegre atrapando la mano de Flik y arrastrándolo entre risas hacia el comedor.