Muchas gracias por todo el apoyo que ha recibido este triste intento de historia..
Quisiera disculparme por la enorme demora, pero ha sido un año bastante desgastante, y solo puedo pedir disculpas y esperar que alguien siga al pendiente de esta historia y de las demás.
Cómo siempre los personajes no me pertenecen, yo solo los ocupo sin fines de lucro.
Capitulo IV. Una verdad.
El silencio había pasado de ser incómodo a ser sofocante.
Había tratado de hacer que su padre dejara de ver con tanto desprecio a Harry, incluso había tenido la necesidad de alzarse de la mesa solo para hacerlo entrar en razón, sin embargo la actitud de su invitado había sido todo menos a corde a la clara hostilidad que estaba recibiendo, había presentado un par de botellas, una de whisky y otra de vino, ninguna que pudiera reconocer con su poco conocimiento sobre bebidas alcohólicas, pero que habían logrado que tanto su madre como su padre hicieran, muy seguramente contra su voluntad una ligera mueca de asombro, como agradecimiento por haber sido invitado.
Ella ayudo a su madre a servir la cena, antes de que cualquiera pudiera empezar realmente a comer, parecía que su padre no pudo guardar más la compostura.
"¿Eres igual que aquellos que matarían a mi hija solo por quienes son sus padres?"
Por un momento quiso en verdad gritar, decir con quién estaban hablando, lo que la mayoría del mundo, el mismo al que cada vez parecía pertenecía menos, ignoraba, aquella historia que se cantaba entre festejos pero que sólo era conocida por el mundo que se había ocultado hacía siglos.
Pero el temple de Harry no pareció cambiar en lo más mínimo, como si su rostro hubiera sido forjado en hierro, y siguió comiendo como si las palabras de su padre no hubieran sido pronunciadas. El bocado fue pasado con calma, y cuando abrió la boca con lo que todos podrían esperar fuera una respuesta, las palabras pronunciadas parecieron cortar la poca paciencia que había logrado salvarse.
"Señora Granger, su guiso es delicioso, espero pueda regalarme su receta."
Nunca había visto a su padre verdaderamente enojado, y decir que se encontraba impactada, era un eufemismo, casi cayó de su silla cuando el grito colérico retumbó en el comedor de su casa.
"¡A MI NO ME VAS A IGNORAR EN MI PROPIA CASA!"
Antes de que pudiera tratar de intervenir, aunque no tenía la menor idea de cómo hacerlo, la mano de Harry tomo la servilleta que descansaba sobre sus piernas, y se limpió los labios, todo parecía pasar tan lento, y al mismo tiempo tan rápidamente que aunque pudiera ver cada movimiento, le era difícil procesar la situación de una manera que tuviera sentido.
"¿Sabe que es muy parecido a su hija?" Dijo casi con gracia, como si todo le fuera completamente normal, su papá parecía igual de desconcertado que ella. "No señor, no lo estaba ignorando, pero le ruego me disculpe, pero no quiero decir algo incorrecto, que pudiera llegar a ofenderlos"
"Entonces eso es un sí" dijo su padre como si dictará sentencia sobre lo que pensaba sobre Harry.
"No, o por lo menos creo que no de la manera en la que usted cree, pero creo que lo mejor es que me retire, antes de poder hacer algo incorrecto" diciendo ello se levanto de la mesa y se acomodó su traje. "Muchas gracias por la invitación, realmente disfrute la comida, y espero acepten mis disculpas por haber arruinado su cena familiar."
Lo vio dar un paso atrás, alejándose de la mesa, algo dentro de ella pareció tomar el control de su cuerpo, sostuvo su mano antes de que pudiera irse por completo, sus miradas conectaron, no supo que vio en sus ojos, aunque realmente no le importaba, lo que pareció una pequeña eternidad solo fueron ellos dos, y por primera vez su rostro pareció mostrar emoción, como si no pudiera ir en contra de ella.
"¿A que te refieres?"
La voz de su padre rompió la burbuja en la que se habían sumido, soltando su mano dejó que volvería a enfrentarse a su padre, y su semblante volvió a cambiar, no era la jovialidad que había mostrado durante su corta estadía, sino más bien como si estuviera preparándose para enfrentarse a un adversario.
"Yo no comparto el ideal de la supremacia de sangre, pero puedo entender su preocupación hacia mi." Le dijo mientras tomaba asiento nuevamente, sus manos se posaron frente a él olvidándose por completo de la cena que habían tratado de mantener. "Después de todo estoy seguro que yo en su lugar estaría haciendo las mismas preguntas"
Los ojos de su padre se volvieron calculadores, como si de pronto el joven frente a él hubiera sufrido una metamorfosis, completamente inesperada y fuera incluso otro ser el que se encontraba frente suyo. "¿Si no tuvieras magia?" Preguntó su padre cuando el silencio volvió a ser sofocante.
"No, si no me hubiera interesado en el mundo muggle, y alguien de mis cercanos fuera parte de ese mundo" le dijo, y ella podía sentir como la furia de su padre volvía con fuerza, casi quería volver a tener el giratiempo, para tener la oportunidad de salvar la cena familiar.
"Ustedes han dejado muy en claro que no somos parte de su mundo" la quijada de su padre parecía poder destrozar sus dientes si seguía ejerciendo tanta presión.
Escucho un suspiro, casi derrotado, al voltear su mirada vio a los ojos de Harry que parecían incluso más amables que momentos antes. "Tiene razón, y me pregunto hasta qué punto usted en lo personal está dispuesto a escuchar, no una excusa, sino la razón del por qué el mundo mágico se vio en la necesidad de esconderse"
Ella misma sintió la curiosidad asomarse desde el centro de su pecho, había tratado de investigar, pero en la biblioteca de Hogwarts, solo pudo llegar hasta cierto punto, donde los libros que pudieran contestar a sus preguntas no se encontraban en su extenso catálogo.
Su madre que hasta el momento había permanecido como una espectadora silenciosa, hizo la pregunta que todos quieran escuchar. "¿Por que fue?"
Harry se lamió los labios. "Antes de que se hiciera el decreto del secreto, los magos solíamos ser parte de sociedad, muchas veces siendo consejeros de sus reyes y gobernantes, pero llegó el momento en el que, los concejos sobre cómo serían las siembras, o si una batalla sería beneficiosa para el reino no fue suficiente para aquellos reyes, y se comenzó lo que se conoce en el mundo mágico como la cacería del tercer ojo, pueblos enteros persiguieron a videntes, ya sea para esclavizarlos, o para matarlos con el temor de que fueran de ayuda a otro reino, y los magos, comenzaron a ser más controladores en cuanto al poder que ejercían en las cortes, siendo completamente autoritarios, y fue cuando se decidió, que habría que separar ambos mundos, por supuesto muchos no apoyaron la decisión, sin embargo en el lapso en el que se decidió se dio una de las rebeliones goblins más grandes de la historia, haciendo que la separación no se diera por completo, puesto que un tabú imperdonable entre los seres mágicos es matar crías antes de que fueran maduros, y esta rebelión dejo un gran número de huérfanos, y aún con las llamas de la rebelión en auge, se decidió seguir contando con la ayuda los muggles para atender a los niños, sin embargo lo qué pasó fue lo que ocasionó que ambos mundos nunca pudieran volver a lo que eran antes."
Ella había escuchado en una clase de Binns una alegoría a lo que sucedió, sin embargo nunca pensó que el viejo fantasma pudiera haber dicho la verdad sobre aquel suceso.
"Cuando un número considerable de niños mágicos se encuentran en un mismo lugar, los incidentes de magia accidental suelen ser mucho más frecuentes de lo que serían si crecieran separados, por lo que los muggles cuidadores no tardaron mucho en darse cuenta de que sucedía y fue en una noche en la que el pueblo en el que se encontraba el orfanato, decidió que no podían permitir que aquellos pequeños vivieran para convertirse en lo que ellos culpaban de sus desgracias, la magia de los niños hizo que sus gritos fueran escuchados en toda europa, y cuando se llegó al orfanato... Se encuentro algo simplemente repugnante, al pueblo entero festejaba el haberlos quemado hasta las cenizas"
Sentía como un simple hilo de oxígeno es lo que la mantenía con vida en ese momento, como cada respiración era simplemente más difícil de tragar.
"Doce niños, aún bebés, habían logrado hacer lo imposible, dieron su vida para proteger a sus hermanitos, a costa de su propia vida, protegiéndolos con sus cuerpos, el incidente se le llamo la última guardia." Los ojos de Harry se clavaron en los de su papá, como si lo retara a decir algo. "Entonces no señor, no soy partidario de la caza de la sangre nueva, pero no soy ajeno a lo que las personas son capaces de hacer en contra de lo que consideran ajeno".
"Eso... Eso sucedió hace mucho tiempo..." Dijo su padre, imaginándose la escena, los gritos desgarradores de unos bebés.
"Señor Granger, acepto que el mundo mágico está lejos de ser perfecto, incluso aceptable, pero no puede mentirme sobre el mundo mundano."
"¿Que quieres decir?" Escucho casi a la lejanía la voz de su madre.
"Durante el último siglo, han habido por lo menos cinco genocidios, uno sucediendo en estos momentos, hace un par de meses unos policías mataron a golpes a un hombre solo por su color de piel, y eso sin contar como hoy en día la esclavitud sigue siendo la mayor mano de obra de su mundo, y no solo eso han extinguido a miles de especies animales" Los ojos de Harry eran crueles, como si de pronto fuera otra persona. "Cómo dije no soy partidario de la discriminación por estado de sangre, sin embargo comprendo por qué los mundos mágicos y muggles deben estar separados."
El monólogo se dio por terminado, el silencio dejo solo su frío y duro pasar, Harry se levantó de la silla con cuidado, se acomodo su traje. "En verdad lamento mucho el haber arruinado su cena familiar, espero de todo corazón me disculpen"
Dio un paso atrás, ella no sentía las fuerzas para volver a detenerlo, simplemente era demasiado, por mucho tiempo penso que simplemente el mundo mágico se negaba a reconocer lo que había logrado el mundo muggle, pero se dio cuenta, que no, el mundo mágico era consiente exactamente como era, y no estaban dispuestos a perdonar ni a aceptar lo que habían hecho durante siglos.
"Espera." Fue sorprendente que fuera su padre el que hablara, el arrepentimiento cubriendo sus rasgos. " Yo, lo siento, eres un invitado de mi hija, y fue incorrecto haberte forzado a decirnos eso, yo por favor... Solo podemos intentarlo otra vez."
El rostro de Harry era algo para recordar, seguramente de todo lo que podía esperar, aquellas palabras eran lo último en su mente, incluso abrió y cerro la boca un par de veces, como si las palabras simplemente no pudieran abandonar sus labios.
"Claro." Fue lo único que alcanzo a decir, antes de que por tercera vez tomara asiento en la mesa.
Durante lo que pareció una eternidad el silencio reino, seguramente nadie sabía que hacer en esos momentos.
"Dime Harry, ¿has pensado que vas a hacer después de Hogwarts?" Dijo su mamá, casi como si quisiera olvidar toda la conversación anterior.
Harry se sonrió, agradeciendo el pequeño gesto. "La verdad es que no, me han llegado varias ofertas de aprendizajes, pero aún no lo he decidido."
"Yo pensaba que irías con los aurores después de Howgarts." dijo casi inconscientemente, pues durante su corta estadia en el ministerio habia logrado escuchar como la aparente union del heroe de guerra era un hecho sabido por todos.
"Realmente me gustaria que la gente dejara de pensar eso." le contesto con una sonrisa como si quisiera recordarle que no lo decia por ella.
"¿Por qué es eso?" preguntó su padre, pareciendo genuinamente interesado y no solo un intento de falsa cortesía. "Por lo qué dijo Hermione, su ministerio es una oportunidad laboral bastante cotizada"
Sintió como sus mejillas enrojecieron ante la mirada de su invitado, y no necesitaba Legeremancia para saber sus pensamientos, pues su sonrisa burlona era suficiente para saber que en un futuro cercano esa pequeña información seria usada en su contra.
"De hecho lo es, muchos hacen hasta lo imposible por entrar" dijo Harry sin apartar la mirada de ella. "Pero, no se, la idea de pasar tres años mas en la academia de aurores simplemente suena demasiado para mi en este momento"
Ahora ella sabía que esa sería la norma para cualquier mago, pero no para Harry Potter, puesto que es consciente de que el ministerio estaba más qué dispuesto de dejar que se uniera sin tener que pasar por la academia pero decidió que lo mejor era dejar que por el momento le siguiera escondiendo esos pequeños secretos, que solo parecían acumularse con el pasar del tiempo.
"¿Entonces?" Preguntó su padre y por el tono de su voz parecía que le estuviera interrogando sobre como pensaba mantener una familia, sino es con un trabajo honesto.
"En realidad me gusta mucho cocinar." ella por supuesto que sabia esto, sin embargo, por una extraña razón habia pensado que era en realidad un hobbie y no como una carrera profesional. "Me he planteado la idea de abrir un pub"
"¿Un pub?" dijo su papá casi con sorna, que bueno que no estaba a su lado o si no estaba segura lo habría golpeado como estaba haciendo su madre en ese preciso instante, no le parecía justo que alguien se burlara de los anhelos de los demás sólamente por que no es la norma aún que esa norma posiblemente fuera de alguien con las expectativas del salvador en sus espaldas.
Harry no pareció ofendido y solo asintió casi ausente. "Si es lo que quiero"
"Espero que perdones mi crudeza." comenzo su padre y sintió como su quijada se apretaba, incluso Harry tenía un limite, y esa no era la noche en que queria averiguar cual era. "Pero no creo que dejen que alguien de tu calibre se libre tan fácilmente de ser reclutado"
Sintió como en un solo instante, la atmósfera del lugar se rompía en millones de pedazos, y un frío inexistente recorrió su espalda como un rayo.
Una carpeta de cuero cafe fue aventada sobre la mesa, las hojas que resguardaban cayeron sobre la inerte madera, como si fuera un arma que esperaba ser utilizada.
Una sola hoja le fue suficiente para darse una idea de que era lo que contenía el archivo, la foto de Harry completamente serio, y su nombre era lo único legible, todo lo demás eran párrafos enteros de líneas negras que ocultaban la información que debía ser en extremo confidencial.
Los ojos esmeraldas de Harry nunca dejaron de ver a su padre.
"Bueno, si dejaron que un auditor con un par de ases debajo de la manga fuera dentista, estoy seguro que van a dejar que tenga mi propio pub"
Y aunque fuera increíble fue la primera vez que veia con detalle un tatuaje en la muñeca de su padre, un par de ases.
