¡ANTES! de que empiecen a echar tierra y pestes, las advertencias: Este fic fue realizado por RutLance -CrystalFairy, Batman, DC, Monty Python, Juan Topo y otros detalles no son míos ni me interesan, solamente publico con la aprobación y consentimiento de la autora. No gano nada excepto pasar un rato más en la pc haciendo esto (en lugar de escribir xD) ¿Dudas? Las haré llegar a la autora. El crédito de esta historia no es en absoluto mío.

¡Hola! :D ¿Cómo están? :3 Yo espero que bien. :P

;o; ¡Mi hermana me hizo el favor de prestarme su laptop! :3 Y pues aproveché para traerles esta nueva historia que desde hace dos meses se me había ocurrido.

Antes de que empiecen a armar conjeturas, no me basé en el Damian gato de los cómics, sino que esto es una especie de crossover de "Super Sons" con "El Gato Magistral está deprimido otra vez" Vi la serie con mi hermana, ya que me encontraba un poco decaída y me pareció muy graciosa. Se las recomiendo. ;)

El tema principal, o mejor dicho, con el que inicio, es cuando los poderes de Jonathan se salen de control, en "Los Super Sons del futuro", o eso creo que se llama así. Cuando aparece Tim Drake del futuro, queriendo matar a Jon.

De una vez les digo, Damian ni siquiera es humano en esta historia, y si conocen la trama del Gato Magistral, ya sabrán lo que le viene. :D

Lo de la Habitación del Tiempo lo saqué de Dragon Ball Z, recuerden que a Jonathan le gusta esta serie.

Dejé la implicación de la aparición de Jor-El, porque no se puede aparecer un familiar aparentemente muerto de la nada, y que te ofrezca de manera desinteresara entrenar a otro familiar. Hay que recordar que en la "Legión de Superhéroes" mencionan que los kriptonianos en realidad eran conquistadores de planetas. Sólo es mi teoría.

Puede que haya puesto a Jon de un modo apático, hay que entender que la situación en la que está no es la mejor, y al no buscar ayuda, la depresión comenzó a consumirlo. Es por eso que existen centros de ayuda, líneas de asistencia, y habrá alguien a quién le interese auxiliarte. No estás solo.

Ok, fuera de todo eso, no tengo idea de cuando podré volver a actualizar, pero esperemos que sea pronto. n_n

¡Disfruten el nuevo fanfic! ;D


Mi gato es mi héroe favorito.

Capítulo 1: Mis dos secretos. Parte 1.

Si alguna vez alguien me preguntó "¿Qué diablos le diste?", y me dieran un dólar por eso, hace mucho sería millonario. Bueno, no en realidad, seguiría siendo el mismo estudiante de clase media que se costea la escuela gracias a sus padres.

Tal vez eso suene presuntuoso, pero si fueras yo, te darías cuenta de que oculto un secreto. Bueno, en realidad dos.

El primero, y más importante, ¿conoces a Superman? Bueno, pues Él es mi papá. Y de seguro dirás, "¿En serio? ¡Qué genial!"

Lo mismo pensé yo cuando era un ingenuo niño de 7 años.

A los 10 comencé a desarrollar los poderes que heredé de él, y pensaba que no había nada mejor en el mundo.

Pero ahora que tengo 17, y que sé lo que ahora sé, me doy cuenta de que no sólo es muy pesado, sino que también puede ser una maldición.

Uh. Verán. Cuando eres un niño ingenuo como lo fui yo, en lo único en lo que pensaba era en ser un héroe, jugar con mis amigos de la escuela y ver caricaturas. Pero luego te das cuenta de que ser un héroe no es tan sencillo como lo pintan en la tele, ni que las bombas se detendrán en el último segundo.

Que al crecer, la vida cambia, te llenas de responsabilidades y tareas que no se pueden resolver con tus poderes, bueno a veces sí, pero no es el punto. De igual manera, no puedes siempre estar usando tus poderes porque tienes que mantener tu identidad secreta, porque no es justo para los demás que no los tienen, o porque no tienes permiso para hacerlo porque estás castigado. Gracias, Má.

Podría seguir despotricando pero no creo que están aquí para oír mis quejas.

Pues bien, como comenté antes, también puede ser una maldición, ¿cierto? Uh, verán, los que provienen de la misma raza de mi papá, los kriptonianos, tienen ciertos poderes en común: visión láser, aliento congelante, y otros más. Sin embargo, hay algo que no sabe la mayoría de la gente, y es que cada uno de nosotros los kriptonianos desarrollamos algunos poderes de manera diferente al resto.

Y en mi caso, es el peor de todos.

La Erupción Solar.

Este poder es la versión maximizada de la visión de calor, pero expulsada a través de todo nuestro cuerpo cuando llegamos a nuestro límite.

¿Qué que fue lo que ocurrió? Pues, lo de siempre. Aparecen los malos causando destrozos y atacando a los civiles. Entonces llegan los buenos y los detienen, los civiles son salvados y festejamos al final, ¿cierto?

Esa vez no sucedió así.

Esa vez, una bala fue más rápida que mi súper velocidad.

Esa vez, fallé en proteger a alguien.

Le vi caer al suelo sin poder hacer nada más. Yo, que soy el hijo del más grande héroe que haya conocido la tierra, no hice nada. Y, literalmente, exploté.

No les miento cuando les digo que no recuerdo con exactitud lo que aconteció. En un momento estaba de pie en la calle, y en el siguiente, mi papá me mantenía abrazado en las afueras de la estratosfera intentando calmarme.

Sólo recuerdo que lloré, grité y que desde ese día no habido podido estar en paz conmigo mismo. No sólo por lo que pasó, sino que alguien subió un vídeo sobre ello en las redes sociales, y llegó a las noticias de todo el mundo. Fue un desastre.

Mis padres intentaron disminuir la polémica, ya que ambos son los reporteros periodistas Lois Lane y Clark Kent, al igual que la Liga de la Justicia pero nadie quería oírlos.

La gente tenía miedo de mí, y mis poderes. Yo tenía miedo de mí mismo. No era como si existiera una Habitación del Tiempo para poder aprender a controlar mis poderes sin el temor de destruir algo. Tampoco era como si fuera a aparecer un kriptoniano de la nada y me ofreciera entrenarme sin pedir nada a cambio. (Que lo más posible sería convencerme para ayudarlo en su causa haciéndome creer que es lo correcto)

Pero tras muchos debates, reuniones y discusiones, todos llegaron a una solución: que yo dejara de ser un superhéroe. No me opuse. No tenía opción.

Tuve que aceptar otras condiciones, como ser analizado y sometido a experimentos a cargo de Batman, ya que decía que era peligroso si las autoridades se involucraban.

Así que sí, fuimos mis padres y yo a que me realizaran las pruebas médicas en la baticueva (Y sí, es una enorme cueva, con cientos de murciélagos, equipo tecnológico de punta, un dinosaurio, una moneda gigante, un naipe gigante, y varios trajes exhibidos. ¡Era como estar en un museo, o una feria de circo! Uh, y no, Batman no se cuelga de cabeza, ni duerme en un ataúd como los vampiros)

No puedo decirles las identidades de Batman y Robin, ustedes ya sabrán por qué, pero el señor Bruce Wayne y Tim Drake hicieron lo posible para que no me sintiera incómodo mientras realizaban las pruebas.

Pero no sirvió de nada, porque para poder analizar mis poderes en su totalidad, necesitaba estar yo pasando por momentos estresantes, cosa imposible porque las máquinas explotaban o se descomponían. En parte, fue porque mi papá no permitió que continuaran, ya que de hacerlo, nos expondríamos todos a un gran peligro, y era eso precisamente a lo que estaban evitando llegar.

Así que caí en la conclusión de que nadie en la tierra podía ayudarme por ser un híbrido humano-kriptoniano.

Por lo que decidí poner mis propias condiciones.

Traten de entenderme, soy literalmente una bomba nuclear de tiempo que podría explotar en cualquier instante. Me exigieron dejar el manto de Superboy, y someterme a experimentos, que dolieron mucho por cierto.

Como no quería lastimar a nadie, y tenía el pavor de llegar a hacerlo sin querer, le pedí a mis padres vivir solo en la granja que tenemos en Hamilton, y dejar de ir a la escuela. Por supuesto, en un inicio se negaron y dijeron que podía vivir con ellos, o con mis abuelos, pero les expliqué que no quería poner a nadie en riesgo.

Al final aceptaron.

No voy a negarlo, los primeros meses fueron muy difíciles, gracias a mi súper audición. Me angustiaba oír los gritos de ayuda, balazos, explosiones y demás, y no poder hacer nada porque lo tenía prohibido. Y no sólo eso, sino que además mi cuerpo se tensaba al recordar la amenaza viviente que era yo. Fue horrible con nada más pensar que, si ayudaba y mis poderes se salían de control, no habría forma en que no saliera bien librado como la última vez. O imaginar que eso era precisamente lo que el villano en turno buscara, que yo me saliera de control y poner en evidencia que los héroes no eran de confiar.

Intenté por muchos medios, pero no servían de nada.

Así que al final de cuentas me rendí.

No me malentiendan, estaba amarrado de manos y pies, entre la espada y la pared. No podía ser un héroe, y no podía estar en lugares donde vivieran personas.

Por lo que me quedé alojado casi permanentemente en el sofá frente al televisor, comiendo comida chatarra, golosinas y refrescos, viendo programas, películas, series y lo que fuera para distraerme del mundo. En ocasiones me ponía a jugar videojuegos y no paraba hasta completarlos.

Al principio sí checaba las redes sociales, pero dejé de hacerlo porque sólo me deprimía más. Los usuarios hablaban mal de mi participación como Superboy, así como de otros héroes, y hasta en ocasiones no necesitaba de una pantalla para oírlos.

Dejé de salir de la casa, y lo hacía únicamente para comprar comida, alguna revistas o cómics. Me comunicaba con mi familia por medio de llamadas telefónicas o videollamadas. Algunas veces venían a verme para verificar que aún estaba vivo, o intentar convencerme de socializar. Pero me negué en tantas ocasiones que finalmente dejaron de insistir.

Por lo que sí, me había convertido en una especie de ermitaño, o hikimori. No limpiaba la casa, también dejé de cuidar mi apariencia y mi higiene personal. La basura y los platos sucios se acumulaban por cada rincón, y no me importaba.

Ya no me importaba lo que fuera de mí.

Ya no me sentía como una persona, o tal vez nunca lo fui.

Sólo soy un desperdicio de espacio, de aire.

Tal vez, nunca debí existir.

Y sí, puede que suene como a esas personas con tendencias suicidas, pero así como dejó de importarme vivir, tampoco me importaba morir.

Sencillamente, estaba estancado en un sofá frente a un televisor.

Y fue mi suerte que no hubiera nada qué comer, que tuve que ir a la gasolinera más cercana, para comprar 10 sopas instantáneas y tres botellas de gaseosas.

Como no tenía un medio de transporte, usaba mis habilidades para ir y venir en un instante, y evitar a la gente.

Pero ese día, por capricho o por desidia, que decidí regresar caminando a la granja.

Y en en ese camino solitario de tierra, lo encontré.

A un pequeño gato negro herido, tirado en el suelo, desangrándose.

Continuará.


Sé que puse un poco tarado a Jonathan, pero nada más fue para ponerle un poco de humor.

Pero ya en serio, creo que yo me pondría así, más o menos, si estuviera en la posición de Superboy. Digo, no es fácil. Y a diferencia de lo ocurrido en el cómic, esto se expuso a todo el mundo, lo cuál hace que sea más serio.

Mas no se preocupen, en el siguiente capítulo ¡ya aparece Damian! Y hará que Jon vuelva a ser el mismo de antes (Y no como Bendis y Tom Taylor lo dejaron xD)

Fuero de eso, pasen un buen fin de semana, y a ver cómo nos va. :)

¡Nos vemos! ;3