Esta historia ya está terminada, así que habrá actualizaciones constantes para poder tener todos los capítulos de este fic por aquí.

Gracias por leer y nos veremos después.

Mi bebé ya tiene seis años uwu... aunque no sé si sea una noticia buena o mala para su escandalosa e impulsiva familia.


-Y...- alargó la consonante mientras tomaba la mano de su hijo con firmeza -¿no tienes miedo, Daiyo?- preguntó viendo al edificio frente a sus ojos y después al pequeño castaño quien también apretaba la mano del adulto y acomodaba su pequeña mochila en su espalda.

-¿Por qué debería tener miedo, mami?- preguntó el pequeño viendo al adulto -ya pasamos por esta etapa ¿no crees?-

-Lo sé pero... ya sabes, es un nuevo colegio, nuevos amigos, nuevas materias- se explicó Ryou arrodillándose a la altura de su hijo.

-Lo se mami pero no tengo miedo- aseguró el menor con una gran sonrisa en su rostro, acarició las mejillas de Ryou y después agrego -no voy a estar sólo, Kira-chan va a estar conmigo en esta nueva aventura, estaré bien. Te lo prometo- luego de eso abrazo a su mami con fuerza, Ryou sintió un gran respeto y orgullo por su bebé. Y su pequeña Ayumi reflejaba lo orgullosa que estaba de su hermanito mayor al abrazar a Daiyo con fuerza.

Sus hijos eran tan lindos.

-Cuídate Ayumi-chan, y no hagas enojar a Ryuki y Ryuchi- la pequeña Ayumil asintió sonriendo inocentemente.

Si supiera que tan luego llegaran a casa haría a sus hermanos mayores correr y llorar de desesperación.

-Se un buen niño y obedece todo lo que te diga que hagas Haizaki-kun ¿okey?- el castaño menor asintió y sonrió divertido y feliz.

Kira Haizaki era su mejor amigo, por supuesto que iba a hacer caso al mayor, mayor por un año a Daiyo.

Además, saliendo de la escuela quería ir a la casa de su amigo. Ryota-san era muy amable con él y le regalaba todas las galletas y helado que quisiera comer.

-Se supone que es tu primer día en la primaria y no veo ni a tu padre ni a tus hermanos mayores ¿dónde estarán?- se preguntaba Sakurai. Estaba muy seguro que esta mañana sólo estaban su pequeño Daiyo, su consentida y muy amada princesa Ayumi y el en casa, lo que significaba que su esposo e hijos habían salido muy temprano de su hogar.

¿Dónde estarán?

-Tranquilo mami, estoy seguro que los tres fueron muy temprano a la estación a detener a chicos malos como siempre- comentó Daiyo alzando su manita en un puño orgulloso de su valiente papi y hermanos mayores -¿cierto, Ayumi-chan?- la pequeña Aomine soltó una pequeña risita y asintió a las palabras de su hermano mayor.

Ryou soltó un suspiro preocupado por su familia. Le gustaba que sus hijos y esposo se dedicaran al ámbito policial, enserio estaba muy orgulloso de su Ryuchi por seguir los pasos de Daiki al finalizar la preparatoria e ingresar a la academia de policía tan joven. Ryuki por otro lado, era el más tranquilo de los tres, justa razón por la que decidió estudiar criminología y ayudar a su padre y hermano en los casos que estuvieran trabajando, mas no por eso dejaba sus habilidades físicas de lado. Y no se diga de su muy sensual y querido esposo, Daiki estaba a unos cuantos días de ser nombrado comisionado de la policía de Tokio, sin dejar de lado sus deberes como detective y policía de apoyo en caso de necesitarlo. Claro que le llenaba de orgullo el rumbo que estaba tenido su familia ¿a quién no?

Solo que había un pequeño inconveniente con sus tres valientes hombres: eran muy impulsivos.

Demasiado impulsivos para el gusto del castaño.

-No lo sé cariño, no lo sé. Sólo espero que los tres estén bien- murmuro Ryou notando de inmediato que no había nadie alrededor de ellos y la escuela.

¿Habrá pasado algún accidente?

Sin ser conscientes de que eran observados por tres pares de ojos que les analizaban desde una distancia segura.

-Bueno- exclamó Aomine Daiki viendo con sus binoculares a su adorable esposo, su consentido príncipe y su amada princesa -creo que ya podemos abrir las calles, mocosos-

-Claro- exclamo Ryuchi desde el auricular que llevaba en la oreja los tres Aomine -como tú no tienes que bajar de un maldito árbol para salir huyendo de aquí- se quejó mientras desarmaba su rifle de alto alcance y subía sus lentes de sol.

-Deben admitir que Daiyo se ve lindo con su uniforme de primaria- acoto Ryuki viendo a su hermanito desde la camión de policía a unos cuántos metros de distancia de la ubicación de sus adorables madre y hermanos -valió la pena todo esto-

-Por supuesto- aseguró Aomine -nada ni nadie iba interrumpir y arruinar el primer día de clases de mi Daiyo. Mi Ryou y Ayumi tenían que estar presentes-

-¿Y era necesario todo esto?- hablo Ryuchi caminando hasta donde estaba su hermano mayor.

-No te quejes y mejor camina, debo ir a trabajar antes de ir a comer con mamá- ordenó Ryuki encendiendo la camioneta.

-Nada de esto paso señores- finalizó Daiki saliendo de ahí en su motocicleta mientras ordenaba abrir las calles alrededor de la escuela de su hijo.

No quería ser descubierto por su esposo.