Esta historia ya está terminada, así que habrá actualizaciones constantes para poder tener todos los capítulos de este fic por aquí.

Gracias por leer y nos veremos después.

Este drabble se desprende de los drabbles "Family AoSaku, Pt 2, Pt 3" y "Daiyo Aomine, Pt 2". Favor de leer dichos escritos para evitar spoilers.


Unos días antes del ingreso de Daiyo a la primaria.

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Un par de ojos idénticos a los de su amado esposo le veían fijamente logrando incomodarlo -solo un poco- en esos momentos.

¿Estaba en los genes de Ryou o en los suyos que sus hijos lograran intimidarlo solo con verle fijamente?

¿O tendrá que ver con el color de ojos de su adorado honguito?

-Papi- alargó la última vocal en un tono suplicante, joder, que si no fuera porque Kai tenía el color de cabello igual al suyo podía jurar que estaba viendo a su Ryou cuando estaba pequeño -anda, quiero ir a ese campamento. Juro que me portaré bien y traeré conmigo la medalla del primer lugar en el campeonato de verano de este año. Juro que todos los de Toó y tú se sentirán orgullosos de mi- suplico uniendo sus manitas en símbolo de piedad hacia su papi.

Papi estaba siendo muy cruel con él.

-Kai- le llamo Aomine viendo a su hijo indeciso -no creo que sea bueno que estés lejos de nosotros a finales de vacaciones, Daiyo entre a la escuela el lunes y lo que menos quiero es preocuparme por mi tercer hijo-

-Pero...- trató de negociar con Daiki. Estaba a dos segundos de empezar a llorar.

-Daiki- y como siempre, su mami interfiriendo por él y sus hermanos ¿qué sería de su vida sin mami Ryou? -deja que tu hijo disfrute un fin de semana con sus amigos de equipo de basquetbol. No le hará daño a Kai estar sin su familia un rato- el pequeño peli azul sonrió feliz y agradecido a su madre.

-Pero... Susa no ha mencionado nada sobre algún campamento de verano. No al menos debido a la Inter High y la Winter Cup- madre e hijo se vieron dudosos.

-Bueno...- murmuro Ryou.

-¡Tío Susa está ocupando!- exclamo el pequeño Daiyo salvando a su hermanito mayor y a su madre -tío Imayoshi se lo dijo a mami ¿verdad? Por eso no ha podido hablar contigo papi-

-¡Sí!- exclamo Ryou -debe de ser eso. Tan luego se vaya Kai a su campamento me pondré en contacto con el- el castaño vio a su hijo pequeño y después a Kai.

Aomine no muy convencido suspiro. No podía ir en contra de los deseos de su esposo y su lindo Kai.

-¿Me prometes que vas a disfrutar de todos y cada uno de los partidos que tengas independientemente del resultado que tengan?- el pequeño peli azul asintió decidido y con un peculiar brillo en sus ojos -¿no deberé preocuparme por los puntajes de Toó?- el menor negó y ahogo una risita y un gritito de emoción, su papi estaba a poco de aceptar su capricho -otra vez- -está bien... Puedes ir- Kai grito emocionado y salto sobre su padre antes de que pudiera seguir hablando, su hijo le dio varios besitos alrededor de su rostro feliz -pero te iré a dejar personalmente a la estación de autobuses ¿cuándo y dónde será?-

Kai dejo un momento la euforia de saber que su papi aceptó sus demandas y después agregó -saldremos este fin de semana a las siete de la mañana y quedamos de vernos en las puertas de la escuela- explico Kai quien de inmediato fue a abrazar a su madre y cargo feliz a Daiyo quien disfrutaba de ser alzado así por su hermanito mayor -¡gracias papi! ¡Eres el mejor!- subió a su habitación feliz mientras dejaba en brazos de su madre a Daiyo pero después regresó a darle a los tres un beso en la mejilla a cada uno.

Ryou sonrió enternecido y Aomine vio a su hijo preocupado. Daiyo veía las refacciones de su papi. Sera pequeño pero era capaz de saber que algo le preocupaba a su padre.

-¿Hice lo correcto, Ryou?- preguntó el detective siendo abrazado por su esposo.

-Hiciste más que eso, cariño- respondió el castaño -Kai estaba muy feliz-

-Me gusta que hermanito este feliz- acoto Daiyo mientras su rostro era cubierto de besitos por su mami.

-A mí también cariño- respondió Ryou.

-¿Por qué no puedo quitarme la sensación de que estoy perdiendo a mi tercer hijo?- murmuró el moreno abrazando a su esposo y revolviendo los cabellos de Daiyo -Kai está creciendo tan rápido, aún recuerdo cuando su carita cabía en mis manos y ahora ya tiene catorce años y está por iniciar su segundo año de secundaria. Siento que se me va de las manos-

El corazón de pollo de Ryou se conmovió por su esposo. Era la primera vez que lo oía hablar de esa manera.

-Yo no creo que lo estás perdiendo, Daiki- explico el castaño -es parte de crecer y lo sabes. No siempre serán nuestros niños pequeños-

-Pero yo si seré el niño pequeño de papi y mami siempre ¿verdad?- exclamó Daiyo abrazando a Ryou y a Daiki.

-Claro-

-Por supuesto, Ayumi y tú siempre serán nuestros niños pequeños- aseguró Aomine. Y hablando de la reina de Roma, Ayumi venia caminado del estudio de su padre hacia ellos. El oficial la cargó y beso su regordeta mejilla. Su amada princesa se quedaría así para siempre, pequeñita y bajo su cuidado, no quería perderla también.

No quería dejarla ir cuando fuera el momento.


-¿Ya tienes todo listo? ¿Kit de primeros auxilios? ¿Dinero extra? ¿Paralizador de genitales, gas pimienta?- preguntó un preocupado y sobre protector Aomine a su pequeño hijo quien estaba fuera del auto de su papi.

-Papi, serán solo dos días, no te preocupes. Y si, llevo la maleta que me diste especialmente para estas ocasiones- le mostró la pequeña maleta de mano, verifico su reloj de pulsera y noto que se le hacía tarde a su papi -creo que ya es hora de que te vayas a trabajar, no me gustaría que llegaras tarde por mi culpa-

-No importa, creo que estaré más seguro de que estarás bien en tu viaje en cuanto te vea subir al autobús-

-¡No!- grito Kai sorprendiendo un poco a su padre por tan impulsiva respuesta, el pequeño peli azul se dio cuenta de esto y después de aclarar su garganta agrego -quiero decir, no quiero que por mi culpa papi sea perjudicado. Además que cuento con tu número de celular, de oficina y del localizador que me diste antes de salir de casa. Te llamare en cuanto esté llegando al hotel, te lo prometo- aseguro con una suave y nerviosa sonrisa en sus facciones angelicales.

Aomine no del todo convencido vio a su hijo, sentía que algo le estaba ocultando.

Pero ignoro aquel presentimiento, su pequeño e inocente Kai jamás le mentiría, mucho menos se atrevería a ocultarle algo en su vida.

Su pequeño era idéntico a Ryou en ese sentido.

Soltó otro suspiro preocupado y después vio seriamente a Kai. Eso era justo lo que quería evitar con su hijo.

Dejarlo ir.

-Está bien, me iré- Kai sonrió -pero- paro el moreno viendo a su hijo menor -más te vale que me llames en cuanto llegues al hotel del campamento, ni un minuto tarde ¿entendiste Kai?- el pequeño peli azul asintió y después beso la mejilla del oficial despidiéndolo con una radiante sonrisa.

Kai movió su mano de un lado al otro despidiendo a su papi quien estaba girando por la esquina de la preparatoria aun sin quitar la linda sonrisa en su rostro y sus mejillas rosaditas.

En ese momento el ruidoso sonido del motor de una motocicleta se escuchó aquella tranquila mañana de sábado. El derrape de las llantas y el olor a hule quemado hicieron sonreír ampliamente al pequeño y adorable Kai Aomine.

Su novio había llegado ya.

Un alto castaño de ojos verdes y mirada fría se quitó el casco de su cabeza al igual que sus gafas oscuras. Un par de curitas se notaban en las pálidas mejillas del muchacho, podías leer en sus ojos verdes derramamiento de sangre y otras cosas más si te metías con él.

Pero al percatarse de la presencia del pequeño Aomine sus ojos normalmente inexpresivos y fríos cambiaban a un sentimiento cálido y lleno de cariño hacia esa pequeña personita.

Su personita especial.

-¡Kiyoshi-senpai!- grito Kai colgándose del cuello del castaño quien sin mayor esfuerzo le cargo de la cintura y ahora lo sentaba delicadamente sobre su motocicleta, ignorando las maletas que el peli azul llevaba consigo.

-Terroncito de azúcar- hablo el mayor estremeciendo al menor por la profunda voz que había utilizado su novio para dirigirse a el -creí que nunca se iría el viejo-

-Hum- exclamo el pequeño peli azul haciendo un adorable puchero a visión de su novio -no le digas a si a mi papi-

-Se supone que al único a que debes de llamar papi es a mí, terroncito de azúcar- se quejó el de ojos verdes viendo seriamente al pequeño peli azul que le veía confundido.

-¿Por qué, Kiyoshi-senpai?- pregunto inocentemente Kai sin entender el segundo sentido de su novio en esa frase.

-Nada, nada, terroncito- su novio era muy inocente e ingenuo. Cosas que amaba profundamente de Kai -lo mejor será que nos vayamos de aquí, no quiero que venga alguien desagradable y arruine la sorpresa que tengo para ti este fin de semana-

Lo bueno es que se encargaría de adueñarse completamente de esos dones de su lindo terroncito de azúcar.

Y eso el viejo de su inocente Kai no podría evitarlo.


Y si, "Kiyoshi-senpai" es hijito único de Kiyoshi Teppei y Hanamiya Makoto, que bonita bendi tienen estos dos jsjsjs.