Un gusto saludar a esta hermosa comunidad, siempre he sido lectora, es la primera vez que me animó a publicar algo, así que agradecería su generosidad y piedad.
Ranma 1/2 y sus personajes no me pertenecen, son absoluta propiedad de la extraordinaria y cruel Rumiko Takahashi.
Capitulo 1: Miedo
¿Con qué derecho? Esa marimacho se atrevía a decirle que pensara sobre su futuro, cuando ni ella misma tenía decidido, lo que quería hacer. No encontraba lógica a sus palabras, él era un hombre simple, su lema era vivir la vida, un paso a la vez. Qué más daba, si él podía hacer lo que él quisiera, no creía importante ir a la universidad, ni tener un título académico. Su vida eran las artes marciales y eso era suficiente para él. Sabía que tarde o temprano sería un campeón mundial en esa disciplina, por algo ha entrenado tantos años en busca de ser cada vez más fuerte y perfeccionar su arte.
En fin, no tenía por qué darle más vueltas al asunto. Prefirió relajarse y volver rápido a su casa, tenía que llevar el mandato que le recomendó Kasumi. Apresuró el paso y ágilmente se balanceaba por los tejados, dando volteretas en el aire, cayendo sobre sus pies de manera ligera y silenciosa.
-¿Ranma, qué planeas hacer en el futuro?- otra vez se repetía en su mente esas palabras, se sintió de mal humor. Parece que de nada sirvió, su charla interna de hace unos momentos.
Era joven aún, no tenía motivos para pensar ¿Cosas así? no tenía sentido alguno. Le gustaba como era su vida en ese momento, sin preocupaciones. Podía decirse que era feliz ¿Por qué lo era? Claro. Tenía a su mamá nuevamente a su lado, un hogar al que regresar, una familia y la tenía a ella, aunque justamente ella, era un sin fin de emociones, que aún no podía aclarar. Pero su esperanza estaba, que en algún momento las cosas se dieran, como todo en su vida o eso era lo que él creía.
No se dio cuenta en qué momento, pero había llegado al fin. Entró tranquilamente a paso lento, intentando despejar su mente de todo lo que le tenía hasta el momento irritado. En ese momento la vio, la causante de su mal humor.
Entonces cayó en cuenta, que ella arrastraba una maleta. Estaba vestida diferente, nunca la había visto con esa ropa ¿Acaso era ropa nueva? ¿Planeaba irse? Tenía muchas preguntas en mente, así que prefirió apresurarse y acercarse a ella.
- Akane.. - su voz algo molesta y al mismo tiempo exigente. - ¿A dónde crees que vas? - su pregunta salió sin pensarlo. La vio pararse en seco y mirarlo, claramente molesta. Pero qué más se podía esperar de ella.
- ¿Desde cuándo eres mi padre?- le dijo con cierta molestia y de manera irónica. - No te debo, explicación alguna Ranma. Lo que haga o no, es problema mío.
Respiró profundamente, porque sabía que no ganaría nada, si ella tomaba esa actitud. Solo ganaría que pelearán como siempre y que ella se fuera sin decirle nada.
-Controla Ranma, controla- Se lo dijo así mismo.
- No sabía que viajarías- trato de moderar su forma de hablar, para poder razonar con esa terca mujer. - Solo me preocupo, tonta- entonces vio su expresión cambiar, de estar claramente enojada, pareció que su rostro se relajaba significativamente y emboscó una pequeña sonrisa, que lo hizo ponerse nervioso.
- Veras, Yuka y Sayuri me llamaron hace unas horas. Para invitarme a un concierto Dream, no sé cómo pero consiguieron entradas. - Sus ojos brillaban de felicidad absoluta, mientras sus brazos se movían resaltando lo increíble que era el acontecimiento. - Aparte de eso tenemos un lugar para quedarnos, la prima de Sayuri vive en Kioto. Será increíble Ranma, podemos recorrer la ciudad, visitar las tiendas, ir a los templos, los parques y luego disfrutar del concierto.
- Oh, será genial entonces - trato de darle la razón, al verla tan alegre. - ¿Tío Soun te dio permiso?
- ¡Siii! Por eso estoy tan contenta - parecía que en cualquier momento daría brinquitos de felicidad.
Ranma simplemente la observaba, le gustaba verla así de feliz. Lo cual lo hizo emboscar una sonrisa, contagiándose del buen humor de la peliazul.
Se aclaró un poco la voz, antes de continuar - Pero irte a otra ciudad así, es un poco peligroso Akane- Concluyó mirándola de forma inquisidora.
- Estaremos bien, prometo cuidarme mucho- lo miró fijamente, esperando que sus palabras lo terminara de convencer.
- Pero Akane...- intentó protestar, pero ella le interrumpió.
- No pasará nada Ranma- le sonó de esa maldita forma que lo dejaba embobado. Capaz ella no era consciente del efecto que tenía en él, esa sonrisa. Porque Dios le encantaba.
- Pero quiero, que en verdad tengas cuidado ¿Si?- dijo derrotado, ya había caído en su juego y no tenía más que hacer. No podía negarle ese viaje, el cual le ponía tan alegre.
Ver en los ojos de él, esa preocupación hizo en ella despertar esa sensación de ternura, al verlo de esa forma. Se preguntaba cuando Ranma se había vuelto tan sobreprotector o acaso ¿Siempre fue así? No tenía idea, pero le gustaba esa sensación, que sin darse cuenta se fue acercando a él. No tuvo reparo alguno en acortar la poca distancia que los separaba, lo miró fijamente a los ojos y deseó hacer algo más. Al parecer él también entendió lo mismo, lo vio acercarse invadiendo su espacio personal, sintió su aliento cerca de ella y el deseo de sentirlo más cerca.
Hasta que reparó, en que no estaban solos, giró la cabeza levemente, para darse cuenta que toda su familia los miraba.
- Pero queeeeee... - los miró espantada, hasta los estaban grabando, sintió una enorme vergüenza y se separó algunos metros. No sabía dónde meterse, así que decidió agarrar nuevamente su maleta e irse lo más rápido posible.
Ranma tuvo que tomarse unos instantes más en reaccionar, para saber qué era lo que pasaba realmente. Hasta que lo vio y su mente hizo click, y pensar lo que estuvieron apunto de hacer Akane y él, se puso rojo como tomate y comenzó a balbucear cosas inentendibles.
- Me voy- dijo Akane mientras se despedía con la mano, sin mirar a su familia. Sabía que si giraba se encontraría con sus sonrisas burlescas, por la escena que habían estado protagonizando Ranma y ella, que manía de su familia de ser tan entrometidos. Respiró hondo, era lo mejor que podía hacer, no tenía caso. Lo mejor que podía hacer era apurarse, sino se le haría tarde para llegar a la estación, donde sus amigas debían estar esperándola.
Se percató que Ranma la seguía de cerca, no lo había visto, pero sentía su presencia. De repente su maleta le fue arrebatada, no le tocó más que girar a verlo. El simplemente le sonrió.
- Te acompaño a la estación- dijo sin más. Estaba tan avergonzado como ella, por eso dedujo que no menciono nada más, ni ella lo hizo. Solo caminaron juntos rumbo a la estación.
A pesar de que en todo el camino no hablaron, era un silencio cómodo, el cual ambos podían disfrutar de su simple compañía.
Cuando llegaron a la estación de tren de Nerima, a lo lejos le saludaban sus amigas.
- Tardaste mucho Akane- mencionó Yuka haciendo un mohín.
- Lo siento, tardé un poco en convencer a mi papá. Pero todo salió bien por eso estoy aquí- recalcó lo último riendo.
Sus amigas están igual de felices que ella. Se abrazaron efusivamente. Para ellas ir a ese viaje era algo único y especial. Luego de haberse graduado, sabían que el tiempo sería escaso, la vida universitaria sería complicada y no tendrían tanto tiempo de pasar juntas, como ahora. Así que para el trío era la oportunidad perfecta para un viaje de chicas donde compartirían una grata experiencia, antes de afrontar la vida adulta que les esperaba por delante.
- Ey- dijo Ranma en forma de saludo, al sentirse totalmente ignorado e invisible.
- Oh Ranma, no te había visto- Sayuri intentó devolver el saludo y desvío su mirada hacia Akane, en busca de una respuesta. En definitiva ese viaje era solo para chicas, no pensaba llevar al prometido de su amiga.
Akane pareció entender lo que le decía su amiga con mirada y se apresuró a responderle.
- Solo vino a acompañarme a la estación- aclaró, sus amigas suspiraron aliviadas. No era porque Ranma, no les cayera bien. Sino que la presencia de un chico, no estaba para nada en los planes.
- Bueno, nuestro tren sale en minutos. Deberíamos ir subiendo - mencionó Yuka, dirigiéndose junto a Sayuri a abordar el tren.
- Si, en un momento las alcanzó- dijo Akane, mientras su mirada se posaba en el chico de la trenza.
Ranma la miró fijamente, no le gustaba que se fuera tan lejos de él. Donde él no pudiera cuidarla.
- ¿No puedo ir contigo?- preguntó y rápidamente uno par de ojos marrones se posaron sobre él.
- No, no puedes. Es un viaje de chicas- lo aclara, para no tener alguna réplica de su parte.
- ¿Y si me transformo en chica? ¿Podría? - mencionó mientras, una sonrisa divertida se posaba en sus labios.
Akane simplemente rió ante las ocurrencias del muchacho, sabía que era muy capaz de hacerlo. Pero claro ella no lo permitiría.
- Muy gracioso, señor comediante. Pero lastimosamente seguirás siendo un hombre en el interior, así que no cuenta. - se le escapó una carcajada, al ver la mueca que hacía el pelinegro. - Lamento terminar así con tus ilusiones de ir a un viaje de chicas y ser parte de nosotras- siguió molestándole un poco más.
Levantó las manos en señal de rendición y la miró. Pensó que su tonta marimacho disfrutaba de gastarle bromas así.
- Debes cuidarte Akane- nuevamente la seriedad se implantó en su rostro.
- Lo haré- respondió inmediatamente, al verlo así de serio. Esta forma de ser de Ranma en verdad le encantaba.
- No olvides llamar ¿Si?- dijo a manera de petición. La chica asintió antes de responder.
- Llamaré- dijo. Sin apartar la mirada de su rostro, estaba completamente embelesada mirándolo. - Bueno debo irme Ranma- se agachó a recoger su maleta, que hasta ese momento descansaba a un lado de Ranma.
- Akane... Te estaré esperando- lo dijo sin pensarlo. Lo cual hizo que la chica se sonrojara ante esas palabras.
- Volveré pronto...Ranma - le regaló una sonrisa antes de marcharse.
El pelinegro la vio caminar en dirección al tren, cuando de pronto se giró y volvió corriendo. Fue cuestión de segundos, para que ella llegará junto a él y depositará un tierno beso en su mejilla. Sintió una calidez que nunca antes había sentido, y una corriente eléctrica que le puso los pelos de puntas. Su corazón latió a toda marcha, consciente de que eso había pasado en verdad y no era ninguna fantasía.
Así como llegó se fue corriendo, juraría verla sonreír y sonrojarse, mientras se marchaba. Pero no salía de su asombro, alegría y no sabía qué más.
Entonces vio como el tren comenzaba su marcha, el sonido que hacía al comenzar a moverse por los rieles. La vio a ella mirándolo desde la ventana, moviendo su mano en forma de despedida, al instante él hizo lo mismo. Hasta que la perdió de vista.
Justo en ese momento lo sintió, un dolor enorme en pecho, que le hizo respirar pesadamente. Trato de calmarse, sin comprender qué era lo que le pasaba. Entonces miró a lo lejos el tren marcharse y lo supo, algo no andaba bien, él lo sentía. Sus manos sudaban y las sentía temblorosas como nunca en su vida. Sus pies trastabillaban cuando intentó moverse, entonces fue consciente que algunas personas se acercaban a él y lo miraban. Fue consciente de que le estaban hablando, pero no entendía nada, quería con todas su fuerzas echarse a correr, pero no podía.
No sabe cuánto tiempo pasó así, hasta que por fin se calmó. Se dio cuenta que le habían llevado a unas bancas y dando algo de beber. Eso pareció calmarlo un poco.
-Debo alcanzar ese tren- dijo para sí mismo intentando levantarse. Pero unas manos lo detuvieron.
- No te encuentras bien muchacho, además el tren, debe estar muy lejos ya, no lo alcanzarás - concluyó una señora de edad que se encontraba a su lado.
- La señora tiene razón, lo mejor que puedes hacer es calmarte y regresar a tu casa. Luego cuando te sientas mejor, puedes viajar - secundo un encargado de la estación.
Intentó calmar su respiración y pensar. Realmente tenía que calmarse, tal vez todo fue producto de que estaba enfermo o algo por el estilo. No necesariamente que vaya a pasar algo malo, se intentó convencer así mismo.
Se levantó como pudo e hizo una inclinación en agradecimiento, a las personas que le ayudaron. Sin pensarlo emprendió el camino de regreso al dōjō.
Al llegar a casa, ingresó sin mirar a nadie. Quería solo acostarse y descansar un rato, no tenía ánimos de nada más. Se sentía cansado como nunca, eso reafirmaba su teoría de que quizás estaba enfermo.
Los demás integrantes de la familia que lo vieron pasar, les pareció muy rara la actitud del muchacho. Sin pensarlo más, Nodoka se levantó de donde estaba sentada, camino rumbo a la habitación de su hijo, quería preguntarle qué le sucedía, porque para ella que es su madre, eso no era nada normal.
-Ranma, hijo ¿Que sucedió?- con su voz dulce intentó captar la atención de su hijo, apenas ingresó al cuarto y lo vio acostado mirando el techo.
- No lo sé mamá, solo no me siento bien.
- ¿Discutiste con Akane? - preguntó intentando averiguar la razón de que su hijo estuviera en ese estado.
- No, para nada. Nos despedimos bien y ella estaba muy feliz- mencionó, mientras fijaba la mirada en su madre.
-¿Entonces? - espero que él le dijera algo más, para poder atar cabos.
Ranma le relató que se habían despedido bien y luego que se marchara ella. Y como se había puesto sin razón aparente. Su madre solo le miraba intentando comprender lo que decía su amado hijo.
Ella tampoco entendía del todo, no parecía haber sucedido nada en realidad. Pero terminó por darle la razón, que debía ser algún malestar por alguna enfermedad y aclaró que mañana a primera hora, irían a visitar al doctor Tofu para una revisión médica.
Su madre le trajo un té, para que lograra dormir tranquilo. El se lo tomó sin decir nada y luego hizo el intento de dormirse.
Al bajar se encontró con el resto de la familia, con caras preocupadas, entonces Nodoka que se había mantenido callada, por la preocupación, al ver a su hijo así. Les contó lo que Ranma le había dicho y como pasó todo, el asunto era extraño de por sí. Pero nadie quería pensar algo que no venía al caso.
Concluyeron en un acuerdo mutuo de estar al pendiente de Ranma y de llevarlo al médico para que lo evalúe, como decidió Nodoka.
Sin más que decir todos se retiraron a sus habitaciones.
Por más que lo intentaba, no podía, el sueño le era esquivó. Apenas lograba medio conciliarlo, se despertaba abruptamente agitado. Paso de esa forma hasta que vio los primero rayos del sol, hasta que por fin pareció que su cuerpo se relajaba y podría conciliar el sueño.
-¡Ranma! ¡Ranma! - escuchaba a los lejos que alguien lo llamaba, esa voz... El conocía esa voz, se escuchaba desesperada, era una voz agónica...
- ¡AKANE! ¡AKANEEE! - se despertó gritando abruptamente, eran gritos desgarradores. Su madre y su padre se despertaron al instante. Viéndolo totalmente fuera de sí, sudando a mares y temblando.
- Ranma muchacho tranquilízate, todo está bien hijo- se apresuró a decir Gemma mientras se acercaba.
- Todo está bien cariño, calma - su madre lo abrazo protectoramente, intentando que se calmara.
El resto de la familia Tendo se hizo presente en la habitación, observando atentamente la escena. Era preocupante el estado de Ranma y eso no le gustaba a ninguno de los presentes.
- Kasumi, intenta contactarte a la casa donde se está quedando Akane- Pidió el señor Tendo a su hija mayor, todo este asunto le estaba preocupando mucho también.
Ella solo asintió y bajó las escaleras. No tardó mucho en encontrar el número que le había dejado su pequeña hermana. Marco inmediatamente, se sentía nerviosa pero quería creer que todo estaba bien, le desesperó un poco el pitido del teléfono al no ser atendida la llamada. Hasta que alguien respondió.
- ¿Hola?
-¿Si diga?
- Soy la hermana de Akane- se presentó amistosamente, por más que estuviera nerviosa, debía intentar no asustar a la chica que le respondió el teléfono.
- Oh, ya veo. ¿Deseas hablar con ella imagino? - respondió la voz en el teléfono inmediatamente.
-Si, te lo agradecería mucho.
- Dame un momento, voy a buscarla- se escuchó un pequeño golpe cuando ella dejó el teléfono en una mesa supuso Kasumi.
Fueron unos cuantos minutos, hasta que volvió a recibir una respuesta.
- Disculpa la demora, pero me dijo Sayuri que Akane salió a correr hace un rato, yo como estaba durmiendo no la vi. Apenas vuelva le digo que se ponga en contacto con ustedes ¿Te parece?
- Claro, muchas gracias. Una última cosa ¿Pero ellas llegaron bien, no hubo ningún inconveniente? - preguntó la mayor de las Tendo
- Si, llegaron como a las 11. Si era un poco tarde, pero todas están bien. Yo misma las fui a recoger a la estación y las traje a mi casa. - concluyó la chica al otro lado de la línea
- Eso me alivia mucho, estábamos un poco preocupados por ellas. Pero eso me deja más aliviada, en verdad muchas gracias.
Escucho unas palabras de despedida, antes de colgar la llamada. La familia que hasta ese instante había estado expectante, dejó escapar el aire contenido por la preocupación.
Ranma había sido bajado con ayuda de sus padres, para que pudiera escuchar que ella estaba bien y así se terminará de calmar.
Pero no parecía convencido del todo, su mirada se encontraba concentrada en cualquier punto de la casa, menos en las personas que lo miraban, esperando que dijera algo.
- Iré a Kioto- sentenció sin esperar respuesta de nadie, subió a su cuarto en busca de su mochila y algo de dinero.
Era un guerrero, sabía que por más que le dijeran que ella estaba bien, algo no estaba del todo bien. Sabía que debía confiar en su instinto, por algo este lo había llevado a sobrevivir en situaciones complejas. Y en este momento su instinto le decía que debía ir con ella y así lo haría, no había nada, ni nadie que lo detuviera.
Nadie intentó detenerlo, sabían que Ranma era demasiado terco y que cuando decidía hacer algo lo hacía. Lo dejaron ser y que fuera en busca de Akane.
Su mente divagaba, no tenía ningún otro pensamiento que no fuera verla y saber que todo lo que sentía, era simplemente una estupidez. Rogaba internamente que fuera así, mientras veía el paisaje sin interés, los árboles eran solo reflejos de colores, no le apetecía prestarles atención. Se preguntaba cuánto tiempo había pasado, su pierna se movía impacientemente en el piso de metal. Vio de reojo como la persona que estaba a su lado, lo miraba con cierto enojo, tal vez estaba haciendo ruido, pero poco le interesaba.
Un frenazo violento lo hizo salir de sus pensamientos y dar una voltereta, pero como digno artista marcial conservó el equilibrio antes de caer al piso. Se comenzaron a escuchar muchos murmullos y de repente uno tipo con traje anunciaba por un megáfono que no había paso en el carril, escucho algo sobre un derrumbe. No tenía tiempo que perder fue directamente a enfrentar a ese tipo.
- ¿Tengo que llegar a Kioto? Como que no se puede continuar- lo agarró del cuello del traje y lo miró con todo su enojo retenido.
- No señor, no podemos. Tardarán unas horas en retirar los escombros, así que suélteme y haga el favor de volver a su asiento- bravo el maquinista.
- Debemos llegar ¡Ya!- su desesperación era tan palpable que sin pensarlo su voz se elevó más de la cuenta. En un momento sintió como lo agarraban y eran varios hombres, en un intento de que soltara al pobre maquinista, el cual parecía completamente muerto del miedo.
Fueron minutos en los que no fue consciente de lo que pasaba. Luego se vio siendo arrastrado dentro del vagón. Cayó en cuenta que no tenía tiempo que perder en tonterías, de un solo movimiento se soltó de las personas que hasta ese momento lo sostenían fuertemente. Camino en busca de su maleta y sin más salió del tren, echándose a correr sin mirar atrás.
Perdió la noción del tiempo que tardó, pero al fin llegó, se dio unos segundos para recobrar el aliento e intentó ubicarse, no conocía esa ciudad, pero tendría que averiguar dónde estaba y cómo llegaría al lugar donde estaba Akane. Le tomó minutos calmarse para poder preguntar a algún transeúnte sobre donde estaba y pedirle algunas indicaciones.
Entonces lo vio, ese era el lugar. Estaba abarrotado de gente y las luces eran demasiado brillantes, y molestosas para él. No perdió más tiempo, había tardado horas en llegar a ese sitio, emprendió la carrera y se adentro al lugar. Pudo ver cómo había un control de seguridad, donde pedían los boletos para el concierto, pero se escabulló sin ser visto. Ver tanta gente junta, el sonido de los parlantes hacían el ambiente temblar, los murmullos de la gente y las risas. No era tarea fácil buscarla dentro de ese lugar, pero la encontraría.
Subió a la parte más alta en busca de una mejor visión. Se concentró como nunca en su vida y entonces las vio, esas eran las amigas de Akane, saltó y apenas tocó el suelo se dirigió hacia ellas.
Se sentía feliz, muy feliz. Todo era perfecto con sus amigas, la música y el lugar era hermoso, este era un momento que recordaría por toda la vida. Observó a la gente a su alrededor y estuvo segura que se sentían como ella, después de todo era una experiencia única.
- Iré al baño, ya regreso - dijo mientras se acercó mucho más a sus amigas, intentado que ellas le escucharán entre el bullicio, que no daba descanso alguno. Parecieron entenderla , así que poco a poco se fue desplazando entre la multitud, había demasiada gente a su alrededor, estaba segura de nunca haber visto a tanta gente reunida en un solo lugar.
Camino por una especie de parque, era muy bonito, un espacio amplio rodeado de árboles de diferentes colores, el cielo totalmente despejado, se apreciaba en todo su esplendor, un color azul oscuro brillante. Una pequeña sonrisa escapó de sus labios al sentirse tan en calma y de buen humor.
No había ni un alma por esa zona, era de imaginarse que todos estaban más pendientes del concierto, justo en ese momento vio a alguien a los lejos y al pasar junto a ella, le saludo por educación, ella simplemente devolvió el gesto. Sintió un ligero mareo y de pronto la oscuridad se hizo presente.
La llevó en sus brazos a un pequeño callejón, sabía claramente que por ese sitio muy pocas personas transitaban. Era oscuro y desolado, simplemente perfecto. La miró era realmente hermosa, una bella chica de ¿De cuántos años sería? Se veía muy joven. Eso solo lo hacía enloquecer mucho más, pegó una fuerte carcajada llena de satisfacción.
Se acercó mucho más a ella, su olor era exquisito, su labios se encontraban deseosos en anticipación de lo que seguía. Comenzó a besarla y a lamerla lentamente disfrutando extasiado de lo que hacía. Pero no le fue suficiente, necesitaba mucho más.
- Vamos nena, despierta. No me gustaría comenzar sin que me vieras al menos- la movió en busca de que ella reaccionara. Al no tener respuesta, decidió ser más rudo y cachetearla una, y otra vez, se encontraba cada vez más y más excitado por lo que hacía.
La vio abrir los ojos y sonrió, todo era tal y como él quería.
-Hola, princesa. Me hiciste esperar- se acercó a sus labios y la besó, quería profundizar el beso pero esa estúpida niña no abría la boca, lo obligó a morderle fuerte los labios, pero ni así cedía. Le sabía a sangre ese beso, una ligera línea de sangre caía por el rostro de la joven. Eso lo hizo rabiar y sin pensarlo la agarró de los hombros, y la movió brutalmente.
-¿Qué te crees? Debes hacer todo lo que te diga ¡Zorra! - la golpeó en el rostro nuevamente, los golpes sonaban uno tras otro. - Se supone que no puedes tener ningún control de tu cuerpo, el medicamento hace su efecto ¿Por qué te resistes desgraciada? - le dio un par de golpes a puño cerrado en el estómago. Si ella quería jugar, jugarían. El era bueno, pero está niñata quería desafiarlo, y él odiaba que una simple mujer lo desafiará.
Volvió a intentar besarla a profundidad, pero se siguió negando, de puro coraje la siguió haciendo sangrar. Cansado de no tener lo que quería. Le arrancó la ropa y la recorrió completamente, disfruto cada parte de ella sin deliberación. Como le encantaba esto, una mujer sumisa y dispuesta para él. Por que eso era ella, debía estar disfrutando tanto como él, la miró a sus ojos y los vio brillantes con lágrimas, debe estar muy feliz se repitió, al final todas las mujeres son iguales y lo que él les hace les encanta a todas.
-_¿Qué es esto? No... no puede ser cierto, debo de estar teniendo una pesadilla. ¿Quién es este hombre?_ _quiero despertar por favor, por favor_ - pero no podía despertar, no era una pesadilla, lo supo en el momento que sintió el dolor y la sangre que salía de su labio. Cuando sintió el dolor de los golpes que ese hombre le propinaba, quiso defenderse, pero no podía moverse, por más que intentaba no podía. Quería gritar, pero su voz no salía, solo podía mirar, sentía un frío inmenso pensó que, en cualquier momento moriría congelada, no podía respirar. Su cuerpo temblaba, sentía la garganta seca y su corazón latía desesperadamente. Las lágrimas comenzaron a salir sin que pudiera evitarlo, entonces lo supo, estaba aterrada, tenía miedo, más del que nunca en su vida había sentido.
-_detente, detente.. por favor_ intentaba rogar aunque su voz no saliera. -_Ranma, salvame_ en su mente estaba él, siempre era él quien estaba cuando ella más necesitaba. Entonces recordó, que Ranma no estaba ahí, ella no lo había dejado ir con ella, él se lo pidió, él le dijo que podía ser peligroso. Se sintió estúpida, ¿Por qué no le hizo caso esta vez? Entonces vio a ese tipo comenzar a quitarse el pantalón, ella también estaba sin ropa, sintió claramente como él, se la arrancaba sin contemplación alguna.
Asco, quería vomitar. No soportaba más eso, ese hombre la tocaba y ella estaba ahí, no podía hacer nada. Se sentía indefensa y moría de miedo.
-¿Lo disfrutas amor? Yo sé que si. Pero ahora vamos a la mejor parte- se posicionó entre sus piernas y sin ninguna contemplación las abrió a la par.
-No...no...no... por favor no. Ranma... Ranma - sus lágrimas caían amargamente, no sabía si de algo servía seguir intentando gritar, pero estaba desesperada. En ese momento sintió un fuerte dolor en su interior y supo que nadie vendría en su ayuda.
- Si... Me fascina esto nena. Eres increíble
No tuvo contemplación alguna con ella, le dolía demasiado, ese tipo la estaba lastimando y se reía mientras lo hacía.
Se sintió morir, ya no pensaba en nada. Solo se sentía desolada, destrozada. Quería que esto terminara. Cerró sus ojos, no necesitaba seguir viendo eso, tenía ganas de morir.
Le pareció escuchar en el viento su nombre, tal vez estaba delirando. Entonces lo escucho más fuerte ¿Era una especie de gruñido aterrador? No lo sabía, tampoco le importaba tanto.
No tardó tanto en reunirse con las amigas de Akane. Hasta le miraron un poco asustadas, fue exigente y sin una pizca de educación, les preguntó dónde estaba ella. Se limitó a escucharlas y cuando obtuvo la respuesta que necesitaba, salió a toda prisa en su búsqueda. Escucho como el par de chicas lo llamaba, pero no tenía tiempo para eso.
Al llegar al sitio donde se suponía que debía estar Akane, no había rastro de ella y entonces nuevamente sintió esa sensación que lo estaba volviendo loco. Su respiración se agitó y prefirió comenzar a buscarla por todo el maldito lugar, si era necesario.
Hizo uso de toda su habilidad, saltaba y fijaba sus ojos en la búsqueda, sin perder detalle alguno. Tenía ya bastante tiempo buscándola, pero no la encontraba ¿Donde se supone que estaba? Tenía miedo, lo tenía, sino la encontraba pronto, perdería la poca cordura que aún le acompañaba.
Entonces sintió su presencia, muy débil, pero era ella. Estaba cerca, se apresuró aún más. Dobló en la esquina y lo que vio le paralizó completamente. ¿Había deseado matar a alguien antes? La respuesta era que no, pero en este momento todos sus sentidos gritaron que era lo que haría en este momento.
Un gruñido enfurecido escapó por su garganta, entonces perdió totalmente el control. De un golpe lo estrelló contra la pared, luego lo levantó solo para meterle un rodillazo directo a la cara, escuchó un crujir, seguro su nariz quedó destrozada. Sintió algo tibio caerle en la pierna, era sangre reparo en eso. Cuando soltó a ese sujeto, lo vio derrumbarse en el suelo, comenzó a golpearlo sin piedad, escuchó el pavimento romperse y vio pedazos del mismo volar por todos lados. Los gritos eran cada vez más fuertes, escucho como rogaba que se detuviera, pero no lo haría. No tenía idea de lo que hacía, solo era su ira, la que tenía el control total, la sangre salpicaba y se había formado un charco rojo.
Él estaba ahí, lo sentía. Hizo el esfuerzo para abrir sus ojos y entonces lo vio. Era Ranma había venido por ella, sus lágrimas se presentaron sin permiso, se esforzó por intentar llamarlo, lo necesitaba.
-Ranma...- fue más un susurro, su voz apenas se escuchaba, pero basto. Lo vio girarse y mirarla, se acercó sin pensarlo y la agarró en sus brazos.
Cuando la escuchó, todo su cuerpo se tensó y se detuvo de golpe. Akane lo estaba llamando, corrió como pudo y la tomó en sus brazos, la abrazó contra él. La observó, estaba golpeada, lloraba y su mirada estaba perdida. Sintió un nudo en la garganta, le quemaba y sus ojos le ardían. Estaba seguro que iba a llorar y así lo hizo, se sentía impotente, el verla así era demasiado para él.
La soltó levemente, mientras se quitaba su camisa y se la colocó con todo el cuidado que pudo, no quería lastimarla más. Volvió a abrazarla y le decía que todo estaría bien, mientras ella solo lloraba. No tenía idea, de cuánto tiempo estuvieron así. Solo escucho gritos, luego de eso, sonidos de más personas llegando y el ruido de una sirena acercándose.
- Joven, permítanos atenderla- Levantó la vista para ver un hombre, era un paramédico. No obedeció, no pensaba dejarla ir con nadie, él la protegería y la mantendría a su lado. La envolvió aún más con sus brazos.
El sonido de más voces se hizo presente. Decían su nombre, pero no prestaba atención, él solo la miraba y la abrazaba contra sí mismo.
Sintió como lo levantaban e intentaban quitársela de los brazos. Pero él seguía sin ceder.
- Ranma, cariño. Debes soltarla, debemos llevarla al hospital- fue la voz de su mamá, levantó su mirada y observó que toda su familia estaba ahí.
- ¡No! ¡Que nadie se atreva a tocarla! - fue un grito furioso, estaba totalmente fuera de sí.
- Ranma... Por favor, suéltala- fue la voz entrecortada de Kasumi y entonces posó su mirada en ella. Kasumi estaba llorando mientras le decía eso. Esto hizo que soltara un poco el cuerpo de la chica, lo cual aprovecharon para quitársela.
Viendo que se la llevaban, su cuerpo se tensó nuevamente e intentó recuperarla, pero no le fue posible, porque tanto su padre, como su tío lo tenían sujeto.
-¡No se la llevarán! ¡Déjeme ir ahora!- estaba a punto de golpearlos a ambos para ir tras ella, cuando todo se fue desvaneciendo, lo último que vio fue que la subían a la ambulancia y todo se volvió oscuro.
Si llegaste hasta aquí, eres mi héroe. Gracias por leer :p
Para aclarar esta historia está basada en una experiencia de una vieja amiga mía, conviví mucho tiempo con esa amistad y fui capaz de ver por todo lo que pasaba. Por eso quise escribir algo así tratando de mostrar cómo se sienten las personas que pasan por esa terrible experiencia.
Pienso hacer algunos capítulos, tengo la idea fija de por donde quiero llevar la historia y que mejor que mi pareja favorita, para representar esta historia.
Nos vemos pronto, besos chiquillas y chiquillos.
