Saludos hermosas y hermosos, espero que todos se encuentren excelente, les traigo la continuación de mi humilde historia.
Ranma 1/2 y sus personajes no me pertenecen, son absoluta propiedad de la extraordinaria y cruel Rumiko Takahashi.
.
.
Capítulo 2 - Desesperación
.
.
Me han llamado de muchas formas, desde fría, calculadora, chantajista, interesada y sin sentimientos. Nunca me importó nada de eso, hago todo como debería ser, sin tanto sentimentalismo. Porque la vida es dura y eso lo sé bien. Quien no afronta su vida, fracasa y quien no controla sus emociones, está condenado.
.
.
Horas antes, residencia Tendo…
- Deberíamos ir también - digo mientras observó a toda la familia, están tensos. -Sea lo que sea esto, es mejor tomar precauciones.
- ¿Estás segura Nabiki? - preguntó la mayor de las hermanas Tendo.
La mencionada simplemente asistió, mientras subía a su cuarto.
.
.
Tardaron más tiempo de lo normal en llegar, contando el derrumbe y que al llegar tuvieron una discusión con los dichosos miembros de seguridad, quienes le impedían el libre paso. Bastó una pequeña intimidación por parte de ella, para que toda la familia lograra ingresar a ese lugar. Por suerte lograron encontrarse con las amigas de Akane y estás advirtieron que Ranma ya había llegado un poco antes. En verdad era un sitio muy extenso, habían recorrido el lugar de norte a sur sin suerte alguna.
Estaba a punto de decirles a todos que se separaran para buscarlos, dejando un punto común de encuentro. Entonces lo vio, algo que le heló la sangre. Ranma estaba con Akane, la sostenía contra el mientras lloraba, su primer pensamiento fue que alguien la había atacado y estaba herida, luego se concentró mejor en la escena, su hermana estaba desnuda y había alguien más que parecía estar muerto a poca distancia de ellos. Ella era alguien muy perceptiva, entendió inmediatamente lo que había sucedido ahí. Lo siguiente que vio fue como los demás integrantes de su familia pasaban a su lado, escuchó el sollozo y la voz asustada de su padre diciendo el nombre de su hermana.
Ella siguió ahí parada sin saber qué hacer vio como su hermana era subida a la ambulancia, luego sintió que su hermana mayor la agarraba del brazo y le decía algo, solo asistió y fue con ella.
En el hospital fue peor aún, el sonido de pasos, reclamos, más gente llorando todo esto le erizaba la piel. Luego vio como Kasumi discutía con un médico, ella no era de discutir, ni alzar la voz. Ranma apareció de la nada gritando el nombre de Akane y entonces fijó su atención en él, estaba apunto de ser sacado por los de seguridad. Ella solo estaba de pie sin saber que decir, observando todo lo que pasaba y entonces noto que estaba llorando, no supo desde cuando estaba así. Se dejó caer en un asiento y se abrazó a sí misma mientras recogía sus piernas.
Más ruido, más gritos era una locura, levantó su mirada y volvió a fijarse que Ranma era llevado por policías, tanto su padre como el tío Gemma estaban tratando de impedirlo, entre tanta discusión logró escuchar que lo llevaban detenido por intento de homicidio. Un frío recorrió todo su cuerpo, mentalmente todo los acontecimientos se pusieron en orden, tenía que hacer algo pero se encontraba sin reacción alguna.
Respiró, se puso de pie y se abofeteó lo más fuerte que pudo a sí misma. Reacciona de una vez Nabiki se grita internamente mientras sus labios se apretaban. Se sintió volver en sí y evaluó sus opciones, con ello en mente se situó donde estaban los oficiales.
- No tienen porque esposarlo, ni llevarlo a la fuerza, él los acompaña sin oponer resistencia oficiales - la mirada de todos recayó en ella.
- Está bien, síganos señor Saotome - dijo mientras comenzaban a caminar a la salida.
- Ya escuchaste Ranma, vamos- vio como él le observaba sin responder - ¡Vamos Ranma! - subió su tono de voz para que obedeciera.
Lo vio comenzar a avanzar hacia ella.
- No tengo porque ir, debo ver a Akane - mencionó antes de girarse.
Nabiki fue mucho más rápida y lo agarró del brazo.
- Mira es la última vez que lo diré, vamos a ir con ellos y esto lo haremos por Akane. Ya tenemos suficientes problemas, para que tú termines en la cárcel. Así que por esta vez te vas a comportar como un hombre y harás lo que digo - sentenció en tono amenazante.
Ranma no tuvo como contraatacar algo así, solo bajó la cabeza y avanzó a la salida con Nabiki detrás suyo.
- Me encargaré, cuiden de ella - mencionó antes de seguir a Ranma.
.
.
- Necesito realizar una llamada ¿Me permiten utilizar ese teléfono de ahí? - recibió una mirada suspicaz.
- Claro - respondió de mala gana el agente que estaba en recepción.
Agarró el teléfono y marcó, mientras le devolvió una sonrisa cínica.
- Hola, tengo un problema. Necesito un abogado y no quiero preguntas por ahora, luego te contaré los detalles.
- Debe ser grave, está bien no preguntaré nada. ¿Dónde estás?
- En Kioto, en la estación de policía central.
- En ese lugar no tengo tantos conocidos, pero veré qué puedo hacer.
- Por el momento cualquiera bastará, este proceso seguirá en Nerima, así que sería bueno que estés preparado, para cuando estemos de regreso.
- Puedes darlo por hecho.
- Es todo, nos vemos.
Corto la llamada y ahora a paso firme, ingreso a dónde se encontraba Ranma.
- ¿No dijiste nada? - preguntó sentándose a lado de él.
- Me dijiste que no lo hiciera - suspiro lentamente intentando mantener la calma.
- Muy bien, déjame a mí - declaró, antes de encarar al detective que tenía enfrente
- Entonces ¿Detective? - cuestionó mirándolo
- Detective Tsuyaka, ¿Señorita?
- Nabiki Tendo, pero dejando la formalidad de lado. Creo que están haciendo muy mal su trabajo, porque al tipo que tendrían que estar investigando es a ese que abusó sexualmente de mi hermana y también podemos decir que con agravante de intento de feminicidio, mi hermana presentaba golpes y estaba bajo el efecto de una droga. Y aquí mi cuñado, solo actuó en legítima defensa, defendiendo a su novia. ¿Dígame es para usted, eso un intento de homicidio? ¿O acaso la justicia y las leyes han cambiado tanto que no estamos enterados?
- Solo hacemos nuestro trabajo, señorita- respondió con molestia. Nada le molestaba más que las mujeres que se querían pasar de listas.
- Entiendo, deberían hacerlo mejor. No tengo más que decir, esperaremos fuera a que llegue nuestro abogado- hizo una seña para que Ranma la siguiera.
- Nabiki - su tono demostraba todo menos tranquilidad.
- Lo sé, pero debemos esperar. Saldrás de aquí, solo compórtate Ranma. - suspiro al decir lo último, claro que ella también quería volver al hospital y saber cómo estaba su hermana. Pero primero debía lidiar con esto muy a su pesar.
A veces pensaba que aunque le gustará mucho su trabajo este era muy asfixiante, mira que hacerlo dejar la cena con sus padres y conducir como loco por las calles de Kioto era demasiado. Pero qué podía hacer, su bufete de abogados consideraba a ese hombre unos de los más respetables clientes de su agencia en Tokio, tenían que hacerse cargo de su petición sea como sea, pero que su superior lo llamara así, lo consideraba una explotación laboral. Igual ya estaba ahí, bajo rápido de su auto e ingresó a la comisaría, rebusco con la mirada en busca de quién era la dichosa persona que debía defender en esta ocasión, no había casi nadie en ese lugar a excepción de los a un hombre y una mujer situados en las sillas de espera.
- Abogado Yoshio Ishikawa, a su servicio - se presentó cortésmente cuando llegó a donde se encontraban ambos.
- Lo estábamos esperando, le pondré al corriente de todo. Tome asiento - dijo mientras lo evaluaba.
La mirada de esa mujer le decía que era una mujer de armas tomar, definitivamente no quería tener que enfrentarse a alguien así. Como un buen abogado sabía reconocer a las personas y esta señorita en definitiva era del tipo que si le das la oportunidad te acaba.
Tomaron varios en minutos en ponerse al corriente de los acontecimientos y en los que Nabiki le comento lo estrictamente necesario, para que él tomara las acciones del caso.
- Hay inconsistencia en este caso, alguien debe estar presionando para que su cuñado fuera arrestado. Claramente el proceso debía llevarse de una forma diferente, puedo asegurarle señorita que saldrá de aquí pronto. Si me permite, iré a hablar con el detective. - mencionó antes de dirigirse a la oficina.
Alrededor de treinta minutos estuvo en la oficina del detective, pero cuando salió les informó que podrían irse, aunque debían firmar unos papeles y tendrían que volver a rendir sus declaraciones con todo lo referente al proceso legal que se llevaría a cabo. Por ahora pondrían custodia policial al presunto culpable.
- Este proceso será largo, aún debemos esperar para saber como se desarrollara todo- dijo mientras los observaba a ambos, luego se puso serio y mencionó - Ese hombre está en cuidados intensivos, si llega a morir tendremos problemas y aún si la argumentación fuese la defensa propia, sería llevado a juicio Señor Saotome.
- Lo sabemos abogado Ishikawa, pero es algo de lo que luego nos encargaremos. Por ahora creo que entiende nuestra prioridad - vio cómo el hombre asistía.
- Le entiendo señorita - respondió mirándola
- Agradezco que lo haga, debemos irnos. Le agradezco su ayuda, estaremos en contacto pronto - dijo antes de dirigirse a la salida.
Ranma simplemente guardó silenció y comenzó a andar detrás de ella.
.
.
Cuando llegaron nuevamente al hospital Nabiki lo volteo a ver e impidió que ingresara.
- Escucha Ranma, en este momento Akane no necesita a alguien que esté en peor estado que ella, no necesita ver a alguien desperado. Estás enojado y muchas cosas más, lo entiendo bien. Pero debes esforzarte por ella, debes ser lo que ella necesita ahora. Si en verdad la quieres de ahora en adelante debes estar preparado para todo lo que sucederá y no debes dejarla por nada. ¿Puedes hacerlo?
La miró sin decir nada intentando entender todo lo que decía. Sabía que tenía razón, sentía el peso de esas palabras. Se preguntó así mismo si sería capaz, era la mujer que él amaba quien lo necesitaba. Se quedaría a su lado toda la vida sin dudarlo, eso lo tenía absolutamente claro. No había porqué dudar de nada, si era por ella haría cualquier cosa.
- Lo haré, haré todo lo necesario por ella - dijo sinceramente.
Aunque sabía que su cuñado era un tonto la mayor parte del tiempo, ella sabía bien que él en verdad quería a su hermana. Tal vez ni él confiara tanto en sí mismo, pero aquí estaba ella dejándole la mayor responsabilidad a él.
- Ven - dijo abriendo sus brazos en señal que le diera un abrazo - apúrate antes que me arrepienta - puntualizó en vista que él no lo hacía.
Nunca en su vida pensó que abrazaría a Nabiki, no era la clase de persona que haría algo así. Pero aquí estaban ambos dándose ánimos mutuamente, tal vez en este momento entendió el significado de una familia.
- Saldremos de esta cuñadito - mencionó mientras se apartaba de él - Ambos siempre tendrán mi apoyo en todo.
- ¿Entonces ya no me vas a extorsionar? - intento bromear un poco
- Tampoco abuses de tu suerte - le dio un golpe en el hombro - Bueno, ¿Listo? - preguntó mientras fijaba su mirada en la entrada del hospital.
- Listo - avanzó decidido sin dudar de absolutamente nada.
Su familia no se miraba mejor de cómo los dejaron antes de irse, solo su mamá se acercó a él para preguntarle si estaba bien. Lo que le interesaba es saber cómo estaba Akane, pero ella le comentó que estaba estable, pero le habían suministrado calmantes por eso aún dormía y no podía recibir visitas aún.
- ¿Son los familiares de la señorita Akane Tendo? - preguntó un médico, a simple vista era alguien de más de 50 años.
- ¿Ya podemos ingresar a verla? - cuestionó el señor Tendo.
- Ella despertará pronto, pero hay otras cosas de las que debemos hablar. Es mejor que me acompañen ¿Todos son familiares? - indagó al ver a demasiadas personas.
- Si todos somos su familia, lo que tenga que decirnos nos concierne a todos en general - habló Kasumi que solo se mantenía al pendiente.
Asistió dándoles la razón, sabía que en estos caso era mejor que la familia se mantuviera unida. Les permitió a todos ingresar en su consultorio antes de proceder a cerrar la puerta.
- Se que todos ustedes deben estar preocupados, lo que puedo decir es que físicamente ella está bien, sufrió algunos golpes pero es una chica muy fuerte. La droga que aplicaron era un tipo de paralizante, su efecto no dura mucho y se le aplicó sueros de limpieza en poco tiempo estará todo fuera de su organismo. También aplicamos un tratamiento anticonceptivo urgente, así que ella no corre ningún riesgo de embarazo. No tuvo ningún daño grave en sus partes íntimas nos aseguramos de hacer una revisión exhaustiva. En conclusión los daños físicos son mínimos, ella estará completamente recuperada pronto. Lo que realmente debemos hablar es sobre el daño emocional, pacientes que sufren este tipo de agresión tienen diferentes formas de reaccionar - tomó una pausa antes de continuar.
- Puede que ella presente diferentes síntomas, el estrés postraumático es muy común en estos casos. Lo que conlleva que podrá estar deprimida, irritable, no quedra convivir con ustedes de la misma forma, se puede sentir agitada y en algún momento presa del pánico, le puede costar dormir. También es muy común que las víctimas revivan una y otra vez el hecho, lo cual le hará entrar en un estado ansiedad existe la posibilidad que ella sienta deseos suicidas y que busque hacerse daño de alguna forma, sin contar con el hecho que se sienta incómoda consigo misma y con su cuerpo.
Escuchaba lamentos y como algunos comenzaban a llorar, esto era lo que menos le gustaba de su profesión. Ver cómo alguien le destruye la vida a una persona inocente, era tan duro como ver morir a alguno de sus pacientes. Es algo frustrante, pero es lo que deben vivir constantemente como médico.
- Será un camino muy largo, les puedo recomendar ayuda psicológica que se da en estos tipos de caso, recibirán consejos de cómo sobrellevarlo. Pero en cuestión algo así es mucho más que palabras, lo más importante es que todos se mantengan unidos como familia y la apoyen día a día. Tardará en estar mejor, pero todo el amor que puedan darle hará que ella mejore poco a poco. Deben darle su espacio, pero al mismo tiempo no descuidarla, debe tener la confianza suficiente de que todo estará bien.
Sintió como era observado por esa familia, un poco de empatía puede lograr mucho. Eso lo tenía muy en claro.
- Son una bonita familia, por más difícil que sea, estoy seguro que podrán cuidarla y saldrán adelante - finalizó antes de levantarse de su asiento - si necesitan algo más, no duden en buscarme.
Los vio retirarse de su consultorio y suspiro, pensó que haría él si algo así le sucediera a alguna de sus hijas o nietas, independiente de la edad, cualquiera se sentiría agobiado por algo así.
.
.
- Familiares de la señorita Tendo, pueden ingresar a verla, pero limitemos a 3 personas a la vez. Y nada de hombres, hasta que ella dé su consentimiento - comunicó una enfermera.
Las hermanas Tendo ingresaron, seguidas de Nodoka.
Mientras se acercaba a su pequeña hermana, sentía una angustia terrible, luego la vio a sus ojos lo supo, esa ya no era su pequeña Akane, no quedaba rastro de ese brillo especial en sus ojos, su mirada solo estaba oscura sin un tipo de emoción. Parecía una persona diferente, eso era lo que ella observaba en su hermana por eso la abrazó apenas pudo para asegurarse que en verdad estaba ahí. Tanto Nabiki como Nodoka, se unieron a ese abrazo en busca de apoyo mutuo.
- Cariño estamos contigo, no te dejaremos sola - dijo cariñosamente, mientras tomaba la mano de su querida niña. Era como una hija para ella y saber todo lo que había sufrido le partía el alma y sin mencionar que su hijo estaba igual de mal.
- Lo se tía, gracias - tal vez quería decir más, pero sentía un nudo en la garganta que no le permitió continuar. Quería estar sola, ella y su vergüenza era lo único que tenía en este momento.
- ¿Puedes moverte? - preguntó Kasumi mientras la revisaba.
- Si, me siento mejor. ¿Podemos irnos de aquí? No quiero quedarme, necesito salir de este lugar - su voz salió apresurada y nerviosa, sentía un frío enorme y estar ahí le ponía peor.
- Tenemos que consultarlo primero con tu doctor - aclaró mientras ponía su mano encima de la suya, intentando tranquilizarla. Nabiki vio como su hermana le suplicaba con la mirada - Iré a hablar con él y lo convenceré, pero debes intentar tranquilizarte un poco ¿Si?
Su hermana simplemente asistió, la vio intentar ponerse de pie, mientras era ayudada por las otras dos mujeres.
No le tomó mucho tiempo conseguir que le dieran de alta, ahora se encontraban preparándose para poder salir del hospital.
- ¿Quieres ver a Ranma? El está esperando por verte desde hace rato - mencionó la mediana de la Tendo.
Se tenso automáticamente, mientras negó con la cabeza.
- No quiero verlo, por ahora - su voz tembló al decirlo mientras bajaba la mirada.
Sabía que sería así de complicado, sería mejor decirle a Ranma para que esté listo y no la presione de más.
- Ella dijo que no quiere verte aún, está asustada.
- Lo entiendo, me mantendré lejos. Pero estaré vigilando - dijo mientras metía sus manos a sus bolsillos.
Al menos Ranma parecía estar tomando todo de mejor manera, eso le tranquilizaba un poco.
Antes de partir del hospital se despidieron de Sayuri y Yuka, la prima Sayuri llegó a buscarlas. También les ofreció su casa para que se pudieran quedar todos ellos, pero rechazaron esa invitación, indicando que se quedarían en un hotel cercano y a primera hora regresarán a Nerima.
.
.
El trayecto rumbo al hotel fue corto, iban en taxis separados, así que ellas llegaron primero. Realizando las reservaciones correspondientes. Ayudaron a Akane a subir a su habitación la cual planeaban compartir.
- Me daré un baño - comentó sin mirar a nadie.
- ¿Te ayudo Akane? - preguntó Kasumi mientras tocaba su hombro.
- Estaré bien hermana - intento dedicarle una sonrisa.
Cuando cerró la puerta del baño se dejó caer y sus lágrimas no se detuvieron. Aguantó mucho las ganas de llorar, solo para no seguir preocupando a su familia, se encontraba al límite. Lloro amargamente sin consuelo durante minutos, luego como pudo se levantó y abrió la regadera, quería dejar de sentir el asco que sentía por sí misma, quería que mientras el agua caía sobre ella, limpiará su cuerpo marcado. Cuando se miró al espejo, tuvo ganas de vomitar y así lo hizo, veían solo en ella alguien que fue tomada por un miserable sin reparo alguno y que ahora viviría con ese sentimiento toda su vida. Volvió a ubicarse bajo la regadera para seguir intentando limpiarse, pero nada funcionaba, lloró amargamente cada segundo que pasaba en esa absurda soledad. Agotada decidió salir, sin decir más camino a la cama y simplemente se acostó en ella, cubriéndose en su totalidad con las sábanas, no queriendo saber de nada más.
Pudo sentir como un peso se acomodaba en la cama y luego otro, luego como unos pares de brazos la consolaban por encima de la sábana que la cubría, mientras ella solo lloraba, en algunos momentos sus sollozos eran más altos. Escuchó las palabras cariñosas de sus hermanas mientras ellas se mantuvieron ahí a su lado.
.
.
Ranma se encontraba sentado en el piso, aún estaba preocupado por Akane, el hecho que no quisiera verlo tampoco ayudaba, pero como le dijo Nabiki debía estar preparado para todo. Suspiro pesadamente en busca de un poco de tranquilidad.
- Ranma - Soun Tendo se sentó a su lado en el piso - al notar que el muchacho lo miró continuó - Sabes que mis hijas son lo más importante que tengo, el día de hoy siento que he fallado como padre y que le falle a la madre de mis hijas, no pude proteger a mi pequeña - mientras decía eso su voz perdía volumen.
- No fue su culpa, tal vez fue mi culpa. No debí dejarla ir sola, sabía que algo no andaba bien - su mandíbula se tensó y sus dientes crujieron por la fricción.
- No muchacho, hiciste lo que pudiste y gracias a ti, mi hija está aquí con nosotros. No sé qué hubiera pasado sino llegabas en ese momento y es algo que tampoco quiero imaginar. No me alcanzara la vida para agradecerte por siempre estar con mi pequeña y protegerla aun poniendo tu vida en riesgo. - mientras decía esto le daba una palmada de agradecimiento. - Pero luego de esto, no sé si tú quieras continuar a su lado y yo tampoco sería capaz de obligarte.
Se levantó de un salto y sin pensarlo lo agarró de su ropa hasta levantarlo. Lo miro con ira.
- ¿De qué está hablando? ¿Enloqueció acaso? Como puede pensar que yo dejaré Akane, jamás haría algo así. Yo amo a Akane y para mi ella es lo más importante en mi vida.
El hombre delante de él comenzó a llorar sin consuelo, lo soltó sin decir nada.
- Gracias Ranma, la mejor decisión que tomé fue la comprometerlos a ambos y ahora estoy seguro de eso. Lamento lo que dije, no lo pensé bien, espero y puedas perdonarme - se lamentó amargamente de sus palabras.
- Lo entiendo tío, creo que ninguno está bien. Solo no olvide lo que le dije y no dudé de mí - volvió a sentarse.
Gemma que se había mantenido al margen de todo hasta el momento, se acercó a su hijo.
- Hijo - lo llamó. - Se que no he sido el mejor padre del mundo y no te he tratado del todo bien, pero quiero que sepas que estoy muy orgulloso del hombre en que te convertiste. Quiero que sepas también que como tu padre voy a apoyarte siempre. - simplemente lo observó.
Al mirar a su padre, entiendo que todo lo que decía era verdad, al fin ese viejo se estaba comportando como un padre y eso significó mucho para él.
- Papá - murmuró. - Gracias.
- Vamos a descansar, ambos necesitan recuperar fuerzas - dijo mientras su mirada se posaba tanto en su hijo, como en su amigo.
- Tengo que ir a cuidar a Akane, aún sino quiere verme. Estaré al pendiente - mencionó Ranma mientras se levantaba.
- Yo me encargaré de eso, puedes confiar en mí hijo.
Muy a su pesar, asistió porque sabía que está vez su padre mantendría su palabra y en verdad necesitaba descansar para todo lo que tenía por delante.
.
.
Habían regresado hace poco a Nerima, nadie tenía suficientes ánimos de hablar, solo se había limitado a permanecer a una distancia prudencial de Akane. Ahora ella se encontraba en su habitación junto a Kasumi que no se había querido separar de su hermana. Decidió darse un baño y ponerse ropa limpia, estaba aún marchando de sangre. No tenía idea de cuando ella querría verlo, pero tenía que estar a su cuidado respetando cierta distancia. Vio como Kasumi salía de la habitación de Akane y se acercó a ella.
- ¿Cómo está? - interrogó
- Muy mal Ranma, pero quiero que coma un poco. Desde ayer no he probado bocado alguno. - mencionó bajando por las escaleras, antes de bajar del todo volteo a verlo. - Cuídala por mí, pero no ingreses a su habitación, no está lista aún.
Ranma solo asintió mientras la vio desaparecer por las escaleras.
Se acercó a su puerta y se dejó caer sentándose en ese lugar. Intentaba escuchar si había algún ruido en la habitación, pero no escucho nada, tal vez ella dormía se dijo así mismo. Durante varios minutos se mantuvo alerta, de pronto la escuchó llorar y por instinto se levantó intentando entrar a la habitación. Antes de hacerlo se detuvo, no podía hacerlo por más que quisiera, podría asustarla y se pondría aún peor. Tuvo que limitarse a solo quedarse escuchando como ella sufría sin él poder hacer nada. Sentía un dolor en su pecho, pero tenía que ser fuerte por ella y así lo hizo.
Luego de días las cosas no habían mejorado mucho, Akane no salía de su cuarto, apenas se alimentaba con lo que le llevaba Kasumi. El se encontraba bastante desesperado, ella se rehusaba a verlo aún.
.
.
Se despertó agitada, había vuelto a soñar con eso, cada día era igual cuando lograba conciliar el sueño, los recuerdos de esa noche se hacían presentes. Por eso en ocasiones prefería mantenerse despierta, no tenía fuerzas, la falta de sueño y mala alimentación le estaban llevando a ese estado.
Cada día era un suplicio, la tristeza que le embargaba no cesaba y la vergüenza le hacía incapaz de salir de ese cuarto. Tenía miedo y su angustia era perenne. En ocasiones se sentía tan desesperada que su cuerpo temblaba y ella solo se escondía bajo sus sábanas intentando que pasara.
Cuando sus amigas la visitaron, trato de ser fuerte y decirles que estaría bien. Lo último que quería era que ellas se culparan de lo sucedido. Trataron de animarla, pero más fácil era fingir que estaba bien y evitar ver la tristeza que esto provocaba a todos los que la rodeaban. Luego que ellas se fueran se encontró llorando nuevamente, víctima una vez más de la realidad.
En ocasiones sentía asco de verse así misma, sentía que no merecía nada y que la vida iba perdiendo sentido. Antes todo era diferente pero ahora solo quedaba ese vacío y tristeza que la envolvía según pasaba el tiempo.
Siempre lo sentía cerca, él estaba ahí con ella. En ocasiones intento pensar cómo podría volver a verlo a los ojos sin sentirse poca cosa y como podría pedirle a él que se quedará con ella, cuando ella ya no creía ser digna de él. Después de todo, ahora era una mujer marcada por algo que ninguno de ellos podría olvidar nunca.
A pesar de todo se encontraba tentada de verle aunque fuera de lejos, preguntarse qué pensaría de ella y si se encontraba bien. También al sentirlo tan cerca se colocaba de la misma forma recostada al otro lado de esa puerta, intentando pensar que estaban uno al lado del otro como antes. Susurro su nombre en silencio incontables veces, luego se decía que debía dejarlo ir, él merecía ser feliz. Porque junto a ella no podría serlo y tampoco creía poder brindarle eso.
Un día cuando se encontraba en su cama, escuchó un ruido en la puerta que era diferente a la habitual, con un poco de temor decidió abrir la puerta para comprobar.
Era Pechan hace tanto que no lo veía, sin poder evitarlo se alegró de volver a ver a su querido cerdito. Este inmediatamente saltó a sus brazos en busca de cariño.
- ¿Pero donde te habías metido? Te extrañe mucho Pechan - lo abrazó más fuerte y cerró la puerta, para luego volver con el cerdito a la cama.
Estuvo meses perdido, le costó más de lo normal volver con su amada Akane, pero al fin estaba con ella. Pero había algo raro con ella, su voz no sonaba alegre como siempre y parecía haber bajado de peso. ¿Tal vez estaría enferma? ¿El idiota de Ranma le hizo algo? Posiblemente sería lo segundo, ya luego se encargaría de darle su merecido cuando lo viera.
Akane comenzó a temblar y a llorar, mientras él solo escuchaba lo que ella decía. Eso le bastó para comprender que no era culpa de Ranma. Ella se durmió pero entre sueños comenzó a gritar y no supo que podía hacer por ella, entonces escucho la puerta abrirse y unos pasos silenciosos acercarse.
- Estoy aquí Akane, todo está bien. No temas, no te dejaré - murmuró mientras acariciaba su mano, tocó su rostro tiernamente y luego su cabello en busca de tranquilizarla. Lo cual funcionó poco después ella volvió a dormir un poco más tranquila.
Vio a Ryoga bajarse de la cama en su habitual forma maldita, de seguro ese cerdo quería explicaciones.
Lo esperó fuera de casa, al poco rato apareció.
- Vayamos a otro lugar Ryoga, no quiero que Akane se despierte.- Una vez dicho esto Ranma brincó sobre la barda y salió de casa.
No perdió el tiempo y se abalanzó sobre él, lo golpeó sin piedad alguna. Aún no salía del asombro y de la ira que le provocó, observar a Akane de esa forma.
- ¿Por qué no la protegiste? ¡Maldición Ranma! tenías que protegerla y tú permitiste que le pasará eso.
- ¿Sabes cuánto sufre? Tuve que oírla decir todo eso y como se siente - lo golpeó estrellándolo contra un muro.
- Ella no es Akane, no es nuestra Akane. No quiere vivir, perdió todo Ranma - sonaba furioso.
- ¿ Y qué harás tú? ¿Qué haces ahora? Responde imbécil - volvió a golpearlo.
- Es tu maldita culpa - acusó viéndolo con desprecio.
Ranma que en ningún momento se defendió, estaba tirado en el suelo. Se fue levantando poco a poco hasta ponerse de pie nuevamente.
- Si, es mi culpa. No me digas cosas ya se - escupió un poco de sangre. - Yo no pude protegerla y le falle, es el peor error que he cometido, yo... - intento decir pero cayó al suelo de rodillas, comenzó a respirar con dificultad y su cuerpo temblaba.
Ryoga que se había detenido al escucharlo hablar, noto como los ojos de Ranma se ponían en blanco. Olvidando su enojo de hace un momento, se acercó a él con preocupación.
- Oye, Ranma - trato de llamarlo - tranquilo amigo - lo noto empeorar. Sin pensarlo lo agarró del hombro para sostenerlo, trato de ubicar donde se encontraba y buscar algún tipo de ayuda. Nunca ha tenido suerte con su sentido de orientación, pero por esta vez la suerte estuvo de su lado.
- ¡Abre Ukyo, rápido! ¡Ukyo! - gritaba mientras tocaba desesperado la puerta.
- Quien hace tanto escándalo a esta hora- la escucho a reclamar mientras abría la puerta.
Ukyo iba a reclamarle a Ryoga, cuando vio como este llevaba a cuestas a Ranma. Solo se movió a un lado para dejarles a ingresar, Ryoga sentó a Ranma como pudo.
- Trae algo, está mal y no reacciona - trato de explicar
Ella no dijo nada, se apresuró a buscar un poco de agua, no sabía qué más podía hacer. Entre ambos intentaron que Ranma la bebiera, le hablaron para que intente respirar más despacio. Pero este no decía nada, parecía no poder escucharlos.
- ¿Qué le sucedió? - miro seriamente a Ryoga
- Estábamos peleando y luego se puso así.
- No me creas tonta, por algo así Ran-chan no estaría de esa forma.
- Es algo más complicado - se limitó a decir.
Luego le pediría explicaciones, por ahora lo importante era Ranma.
- Pediré ayuda, haré una llamada no tardaré.
Cuando volvió, todo seguía igual. Ranma sin reaccionar y Ryoga seguía hablándome intentado que cobrará conciencia. A los minutos escucho pasos ingresando a su negocio.
- Shampoo llegar, chica de la espátula debe estar diciendo la verdad, sino Shampoo hacer pagar hacer salir de casa tan temprano. - dijo mientras venía seguida de su abuela y Mousse. Entonces se fijó que no era mentira lo que le dijo Ukyo.
Se acercó rápido a él, mientras agarro sus manos.
- Airen que suceder, Shampoo está aquí. Airen reaccionar - pero no obtuvo respuesta alguna. - Abuela, Airen necesita ayuda - miró a su abuela con súplica.
- Veré que puedo hacer - se acercó intentando evaluarlo.
Ukyo jalo a Ryoga a la parte de atrás del negocio.
- En este momento, me dirás qué le pasó y porqué está así. - exigió amenazante
- Shampoo también quiere saber verdad. - Declaro llegando donde se encontraban ellos.
Ryoga no sabía si era correcto contarles, pero tampoco le quedaba de otra. Intento relatar lo que sabía y como se dio todo de la mejor manera posible.
- Eres un idiota Ryoga - rugió Ukyo intentando golpearlo.
- Es horrible, chica violenta debe estar muy mal. - murmuró bajando la mirada.
- No puedo ni imaginarlo, pobre Akane - secundo
- Chico cerdo hacer mal en tratar a Airen de esa forma, él estar desesperado y sin reaccionar por tu culpa - lo señaló.
- Es mejor que volvamos, esperemos que tu abuela logrará ayudarlo. - mencionó antes de ingresar nuevamente a su local.
Ambos la siguieron sin decir nada. Pero al volver Ranma continuaba igual, al ver a la abuela ella simplemente negó.
- No hay nada que pueda hacer, él se niega a reaccionar. - dijo mirando con pena al muchacho.
- Debe haber alguna forma, puede ponerse peor sino hacemos algo - mencionó la chica.
- El estar así por Akane, no poder soportarlo y cayó en ese estado - dijo mientras se acercaba a él. Le dolía aceptar eso pero su Airen le había entregado su corazón a esa chica hace mucho y verlo en ese estado por ella, solo le mostraba mucho más la cruda realidad. Ella lo amaba mucho y no podía dejarlo así, decidida hizo lo único que podía hacer por él.
- Airen... Ranma escuchar a Shampoo, debes reaccionar Akane te necesita, tú deber ayudarla, ella no estar bien sin ti. Así que Ranma debe volver en sí para ir con Akane. - lo tomo de la barbilla para que la viera a los ojos. - ¿Ranma comprender?
- Akane... - dijo levemente.
- Si, Akane necesita a Ranma. - repitió. Lo vio comenzar a respirar más lentamente y cerró sus ojos. Pasó algunos minutos hasta que se levantó y abrió los ojos nuevamente.
- Gracias - mencionó mientras la miraba.
- No agradecer, Shampoo solo hacer lo correcto. - lo miro mientras le sonreía.
- Ranma, lo lamento mucho. Perdí el control, si quieres puedes golpearme tanto como quieras.
- Me la debes Pechan, pero por ahora no es necesario. - miró con agradecimiento a las personas que se encontraban ahí, fueron a intentar ayudarlo. Como dicen, los verdaderos amigos están en tiempos difíciles.
- Ran-chan estaré para lo que necesites, no dudes en pedirme ayuda.
- También cuenta conmigo Saotome - intervino Mousse que hasta ese momento no había dicho nada. - Somos amigos, recuérdalo.
Hasta la vieja momia asistió dándoles la razón, siempre esas personas le habían complicado de más la vida, pero ahora estaban ahí, apoyándolo.
- Se los agradezco mucho a todos. - intento sonreír un poco, en verdad le reconfortaba sentir que no estaba solo en todo esto. - Ahora iré a casa, nos vemos - se despidió y salió del lugar.
Pudo notar como Ryoga caminaba junto a él. Siguieron el trayecto en completo silencio.
- Akane también necesita a Pechan- dijo mientras lo miraba de reojo.
- Estaré con ella, no debes decírmelo.
Cuando llegaron a la casa Ryoga se transformó, siguió a Ranma hasta el segundo piso y este le abrió la puerta para que fuera con Akane. Para luego volver a sentarse recostado a su puerta, no sabía si era suficiente, pero era lo que podía hacer por ella, por ahora. Velar por ella todas las noches y cuidar de sus sueños.
.
.
Un agradecimiento a todas las personas que comentaron y que siguen la historia, me alegra saber que les pareció interesante y que están al pendiente de los capítulos. Podría decir que lo actualizaré una vez a la semana, si tengo un poco más de tiempo hasta podría ser antes.
A alguien más le encanta el personaje de Nabiki? pues a mi sí, me parece uno de los mejores personajes. En este capítulo traté de centrarme en el desarrollo de la personalidades de los personajes y de cómo afrontan la situación. Por ese motivo esa perspectiva de Nabiki, pienso que las personas mas frias y calculadoras, tienen claramente ese punto débil y en algún momento se pierden bajo circunstancias medidas. También comentar sobre Shampoo todos sabemos que es una arpía de primera, pero creo en su bondad.
Nos vemos pronto
