Las púas del cepillo se iban deslizando una y otra vez, con suavidad, por todo su pelaje anaranjado en un intento de obtener calma. Por el rabillo del ojo, podía visualizar aquel astro que iluminaba la noche y se asomaba por la ventana del baño.
Se tomo unos momentos para ver su rostro, todo fruncido por el enojo y agotada por el día. Sin más, dejó escapar un suspiro, rendida, dejando caer su semblante frente al espejo.
Abandonó el baño y camino por el estrecho pasillo que conectaba con las demás habitaciones. En el camino se encontró con su papá, quien yacía recostado en una cama vacía, su madre no estaba presente debido al turno tardío que la agarró por sorpresa; Debido a eso, Bandit descansaba, esperando para la media noche y poder ir a recoger a su esposa.
Bingo se perdió en él, apreciando cada recuerdo que ambos crearon y agradeciendo, una vez más, por ser su papá.
Aquel ceño fruncido desapareció de su rostro, y con más determinación, volvió a su habitación en penumbras por la luz de la luna, mientras el silencio era apaciguado por los pequeños chillidos de los insectos. Entre tanta oscuridad y poca luz, sus ojos reconocieron el bulto que sobresalía de la cama de su hermana.
—Escucha Bluey —Empezó hablar— Se que estás molesta por no ayudarte con lo de la fiesta, pero no me voy a retractar. —Hubo silencio de parte de su hermana— Yo te dije desde un inicio, y claramente, que era la última vez que te ayudaba con tus fugas a las fiestas. —Nuevamente, su hermana la dejaba hablando sola— Y no lo hago por ser mala, es porque lo que estás haciendo no es lo correcto. Tienes que entender Bluey...
Hubo silencio después de eso a excepción el sonido de los insectos. Bingo suspiró, decepcionada. Tomo asiento en el borde de la cama, arrugando las sábanas en el proceso y llevándose la iluminación de la luna en toda la cara.
—Aunque, yo tampoco eh hecho lo correcto... —Su cuerpo se tensa, pero decide continuar— Hay algo que hice, del que me arrepiento mucho, y no fue culpa de Jean Luc. Fue totalmente mía.
Nada, su hermana solo escuchaba.
—Yo... —Otro suspiro escapa, demostrando lo decepcionada que esta de sí misma— Sentí mucha envidia cuando supe la relación de ustedes y... —Agito la cabeza con suavidad— Eso me enojo, y mucho. No quiero sonar mal, pero... No entendía porque escogió a una persona que oculta demasiado, es extraño. Y veme aquí, cometiendo también errores sin pensarlo dos veces.
Sus ojos se desviaban al bulto por segundos. Bingo inhala hondo, tratando de encontrar la valentía dentro de sí.
—Y entre ellos, fue intentar quitarte a Jean Luc... —Su cuerpo no tardo en sentir la tensión en el ambiente— Yo tuve la idea tonta de poder enamorarlo con mis labios o mi cuerpo, que, cuando vi una cabina de fotos, no lo pensé más y... Lo bese...
Bingo ya podía percibir la rabia debajo de los mantos.
—Debo aclarar que yo lo acorrale y lo atrape en la cabina... No fue culpa suya, sino la mía. Perdón...
Nuevamente, no escuchaba nada, toda la habitación estaba helada y sumida en un completo silencio.
—Buenas noches Bluey. —Le deseó con vergüenza y tristeza mientras amagaba en si tocarla o no. Su teléfono volvió a vibrar, siendo un mensaje de lila quien preguntaba "¿Paso algo?" Bingo no duda en contestar, declarando los motivos por la que no acudirá, y de pronto, una pregunta de parte de su amiga hace que abra sus ojos y despegue las mantas de un solo tirón.
Bingo se percató que todo ese tiempo solo había estado hablando con un puñal de almohadas.
En las afueras de la ciudad, una casa, muy hermosa, destacaba y deslumbraba entre la espesura del bosque y la oscuridad que lo rodeaba. La música se abría paso entre los árboles, irrumpiendo el silencio y el descanso de la fauna.
Varias voces eran las que sobresalían en ese lugar, platicando entre sí o tarareando la melodía en la que estaban envueltos mientras se deleitaban con el sabor y el ardor del alcohol en sus gargantas. Entre todos ellos, nuestra pareja se encontraba ahí, disfrutando de la música que ensordecía sus voces y dejando que el mismo ritmo desenvuelvan sus cuerpos.
Al labrador solo le bastaba ver a su novia para poder desenvolverse en la pista, y Bluey, ella no paraba por nada del mundo. Intercambiaban miradas, generaban picardía entre los dos y la unión de sus labios eran las pausas necesarias que necesitaban para continuar con el baile. Simplemente eran dos adolescentes pasándola bien.
Las horas transcurrían y la sobriedad se desvanecía de a poco dejando a jóvenes pocos conscientes de lo que sucedía alrededor.
La Heeler y el Labrador necesitaban un respiro de todo ese ambiente bullicioso y acalorado que empezaba a marearlos. Pronto, ambos se encontraban en el jardín, tomando un buen bocado de aire mientras perdían las miradas en la oscuridad del bosque.
—Oye Jean. —Llamó— ¿Cuantos dedos ves aquí?
Jean Luc bufó mientras le hecha a un ojo.
—Tres —Respondió—, no estoy tan ebrio, o, eso espero.
Bluey rio. Acomodó su cuerpo en el de su novio y este, por instinto, deslizó su brazo hasta llegar con el hombro de la Heeler.
—Si no me detenía, mi corazón iba a explotar. —Comentó Jean Luc retomando el aliento.
—Entonces le pedimos a todos que apaguen las luces.
Jean frunció el ceño confundido.
—¿Por qué?
—Porque ojos que no ven, corazón que no siente.
El labrador intento retener la carcajada, pero se le hiso imposible y rio en voz baja.
—Esta fiesta no se siente tan diferente como pensé. —Volvió hablar la Heeler.
—¿Por qué lo dices?
—Bueno, de las pocas ventajas que había por estar con Ruby era esto. Y realmente lo disfrutaba, solo que... No sé, siento que algo cambio.
Jean Luc temía que ese algo sea él
—¿Para bien o para mal? —Pregunto el labrador con timidez.
—No sabría cómo decirlo. —Bluey dudo ante pensamientos que la volvían a recriminar— Hoy me volví a pelear con mi hermana y...
De pronto, Bluey sintió un peso sobre su espalda mientras olfateaba mejor el olor a alcohol que desprendía.
—¡Bluey! ¡Amiga! ¡¿Como has estado?! —Escuchaban a una Chow Chow sin sobriedad alguna.
—Ciux Judo. ¿Cuántas latas tomates?
—Tú no te preocupes por mí, labrador. —Contestó reubicándose y colocándose encima de Jean— Estoy bien. —Dijo con indicios de caer ante el alcohol y dejar que el peso de su cuerpo terminara recostado sobre el de Jean— Tienes un novia muy lindo sabes.
Bluey rio ante la borrachera de su amiga mientras que su novio hacia lo posible para ayudarla a sentarse.
—Creo es suficiente trago por hoy. —Comento una vez que dejo a Judo en el suelo apoyada contra Bluey.
—¡Yo diré cuando es suficiente! —Protesto antes de caer rendida en brazos de la Heeler.
La pareja no pudo evitar reír entre dientes.
—Iré a buscarle agua, ya vuelvo.
—Gracias cariño.
Jean volvió a adentrarse en aquella atmosfera asfixiante y bulliciosa que, junto con el alcohol, trataban de estropear su cabeza. Bluey es abrazada por Judo, siendo incapaz de moverse y obligada a ser sometida ante los murmullos de su amiga.
—No te duermas todavía. —Ordenó la Heeler— Aun tenemos que regresar a casa.
Sus orejas no captaban la claridad de los murmullos. Bluey sacudió ligeramente a Judo.
—¿Qué tanto murmuras? —Preguntó.
—Te amo...
Bluey inclino la cabeza ante el susurro.
—Habla más fuerte.
—¡TE AMO AMIGA! —Exclamó la Chow Chow con los ojos bien apretados y aumentando la fuerza de su abrazo— ¡Eres increíble y por eso eres mi amiga! ¡Te quiero mucho! —Judo se acurruco en el pecho, dejando que los latidos de la Heeler fueran aquel cantico de cuna que la aliviaran y la sumieran en un sueño —Nunca te alejes de mí.
Bluey sonrió con ternura mientras le daba unas cuantas palmadas en la espalda de la Chow Chow.
—Yo también te quiero amiga.
Una Border Collie es sorprendida por el labrador, quien alegre, le pregunta.
—¿De casualidad tienes un vaso o una botella de agua que me puedas brindar?
La cocina de aquella casa resulta ser uno de los espacios más tranquilos que se podrían encontrar, no tan solo por el hecho de estar escoltado por la dueña de la vivienda, también por lo sorprendente que es para bloquear, en su mayoría, el volumen abrumante y tentadora de la música.
—Tu casa es encantadora Ashley. —Declaró el labrador mientras admiraba la cocina.
Alagada, pero con una pequeña mueca, explico.
—Bueno, en realidad es la de mis abuelos. Están de viaje y me dieron el permiso para hacer la fiesta aquí. Es algo humilde pero no me quejo.
—A mí no me parece que la casa sea humilde. —Confesó Jean—Tiene un gran espacio.
Ashley estudio el interior de la nevera.
—Apuesto que tu hogar es igual. Algún día podríamos organizar otra fiesta ahí ¿No crees?
—Nooo, no, no. El departamento es pequeño y mi papá no lo permitiría por nada del mundo
Ashley retiro la cabeza del refrigerador con una botella de agua fría en su mano.
—Padre estricto ¿eh?
—Y algo gruñón.
Ashley bufó.
—¿Cómo lo convenciste para que te diera el permiso?
—Con unos cuantos cupones, halagos y recordándole el cómo conoció a mamá. —Ashley enarco las cejas ante eso último— ¿Y tú?
—Le mostré todas mis calificaciones y cedi ante una condición.
—¿Cuál?
La Collie apunto hacia una de las esquinas superiores de la habitación, logrando sorprender al labrador.
—Una cámara. —Dijo. La Collie asintió con algo de vergüenza— Espeluznantemente seguro... Bien ahí.
El labrador recibió un codazo antes de serle cedido la botella de agua.
—Tonto. —Respondió Ashley con una sonrisa dibujada en su rostro.
El celular de la Collie vibro, y al chequear el mensaje su cola se sacudió con ligereza.
—Él está aquí. —Susurro.
—¿Quien?
La Collie no lo escucho, solo se dispuso a asomar la mirada por la rejilla de la puerta. El labrador la imito, y con curiosidad, poso su mirada por debajo de Ashley.
Jean Luc se sorprendió.
—¿Mackenzie?
—Llegó, tarde, pero llegó...
—¿Queeeee? Nunca me dijiste que iba a estar aquí.
—¿Por qué tendría que decírtelo? Es mi fiesta después de todo.
—Si, lo sé, pero me lo hubieras dicho como advertencia o algo a tomar en cuenta.
—Daaag si te lo decía no vendrías. Además —Desvió su mirada, por un segundo, en el Collie— ya pasaron meses, ya lo ha de haber superado.
—Lo dudo —Refuto el labrador—, siempre que él anda cerca no puedo evitar sentirme vigilado.
—Ash, tampoco te hagas la diva. —Bromeó Ashley.
—Es enserio. —Protesto— ¿Quien quisiera tener cerca a alguien impulsivo?
—Yo...
El silencio tornó incomodo la situación.
—Ya veo... —Intentó romper el silencio— Pero tú sabes cómo es, ¿Realmente lo quisieras a tu lado?
Ashley resoplo antes de volver a colocar sus ojos en Jean.
—Escucha Jean Luc, cada uno de nosotros tenemos nuestras perspectivas. Por un lado —Lo señalo a él— tenemos la tuya, por el otro —Señalo a Mackenzie quien parecía estar hablando con alguien más— tenemos la de él, y en el medio se tiene la verdad. —Se señalo a ella misma.
—¿Qué clase de verdad?
—Esa en la que les debo decir que ustedes dos tienen algo en común. —Jean enarco las cejas— Ambos solo se fijan en los defectos que tienen uno con el otro, y de alguna manera lo rechazan por qué se yo ¿miedo? ¿remordimiento? —Un escalofrió recorrió la espalda de Jean Luc— El punto es que, si se dieran la oportunidad de conocerse, podrían encontrar ese algo de ustedes en cada uno.
Jean Luc se limitó a posar su mirada en el Collie y estudiarlo de mejor manera.
—Tal vez... —De pronto, el color anaranjado de la Heeler paso ante sus ojos, intercambiando palabras con Mackenzie y empezar a buscar con el ceño fruncido— ¿Bingo?
—Al fin llegó. —Ashley se preparaba para acercarse a saludar a pesar de que la Heeler no pareciera del todo feliz.
—Bluey me dijo que a Bingo no le gustaban las fiestas.
Ashley bufó.
—Eso es una gran mentira, solo que no acude a fiestas tan tardías. —Jean Luc se desconcertó— Voy a saludarla. Cierra la puerta una vez que salgas.
—Claro...
El labrador se abrió paso entre la multitud con gran dificultad, lo que lo hacía preguntarse si era por el alcohol o por lo estrecho que se convertían los espacios de la casa. Al llegar, encontró a judo recostada en las piernas de la Heeler, durmiendo plácidamente. Bluey no tardo en percatarse del labrador y le dio la bienvenida con una sonrisa.
—Para la próxima tenemos que vigilarla. El alcohol sí que la hiso polvo. —Comentó mientras Jean se posicionaba frente a ellas.
El labrador coloco el pico de la botella en los labios de Judo. Bluey sacudió a su amiga para despertarla o diera alguna pista sobre su pequeña gota de sobriedad. Jean Luc dejo que el agua fluyera lentamente para no mojarla mientras Judo, inconscientemente, se iba bebiendo toda el agua.
—Eso debería bastar ¿Cierto?
—No sabría decirte, nunca me he embriagado así.
—Que santa. —Bromeó el labrador, a la par, tomaba asiento junto a ella.
Bluey no tardo en volver acurrucar su cabeza en el hombro de Jean Luc. El sueño que empezaba a manejar su cabeza se volvía más fuerte a pesar de aquel bullicio que cargaban a sus espaldas.
—Bluey. —Llamó— ¿A ustedes dos les permiten salir a estas horas?
Bluey se desconcertó.
—¿Por qué lo preguntas? —Lo regresó a ver.
—Bueno, es que me sorprende que tu papá te haya prestado el auto en plena noche, es... extraño.
Aquel silencio de la Heeler solo aumentaba las sospechas.
—Tú no te preocupes por eso, solo, disfrutemos. —La sonrisa de Bluey no fue correspondida.
Jean suspiro rendido y con un pesar que ya traía en los hombros.
—Tenemos que ser honestos ¿De acuerdo? —Bluey iba a protestar, pero mantuvo su voz encarcelada— Exactamente, ¿Qué fue lo que paso?
Abrió la boca, pero no fue su voz la que habló.
—No tiene caso que se lo pidas Pit. —La pareja volteó siendo sorprendidos por el Collie y la Heeler naranja, quien se encontraba de brazos cruzados— Lo más probable es que mienta, como siempre lo suele hacer.
—¡¿Cómo diablos llegaste aquí?! —Preguntó Bluey desconcertada e incorporándose.
—¡Mackenzie me trajo aquí gracias a que una PERRA se robó el auto!
—¡¿Qué hiciste que...?! —Jean Luc era el más desconcertado.
Bluey no se tomó el tiempo de responder la duda, solo se enfocó en los dos intrusos que se asomaron a la fiesta.
—¡¿No te lo ha dicho?! —Pregunto Mackenzie— Vaya sorpresa ¿Por qué no me lo esperaba?
—¡Cierra el hocico Mackenzie! —Ordenó Bluey— ¡Ninguno de ustedes tiene el derecho de estarme criticando!
—¡CLARO QUE SÍ, LE ROBASTE EL AUTO A PAPÁ!
—¡Hay por favor, no es para tanto!
Jean Luc se incorporó a su lado, tomo su hombro, y la miró con un semblante serio.
—¿Cómo que no es para tanto? —Cuestiono— Es tu papá Bluey. Dale respeto.
Bluey se quejó.
—Jean mi papá ni siquiera te quiere en la familia ¿Y me pides que le de respeto?
—¡ES TU PADRE BLUEY! —Reclamó Mackenzie. A Jean le disgustaba aquel tono del Collie, y tratando de mantener la serenidad, lo volteó a ver.
—Te me calmas ¿Sí? —Dijo.
Mackenzie bufó.
—¡Deja de estarla defendiendo animal!
—No la estoy defendiendo, trato de...
—¡¿NO?! —Exclamó Bluey, incrédula— ¡¿ENTONCES ESTAS DE SU LADO?!
Jean Luc no tuvo más opción que ponerse en medio para tener totalmente el enfoque de Bluey en él. Deslizo sus manos por sus brazos hasta llegar a juntarse con las de la Heeler.
—Vamos a relajarnos. TODOS. ¿De acuerdo? —Pidió.
Mackenzie puso los ojos en blanco mientras se cruzaba de brazos. Sus ojos se habían percatado de Judo, quien parecía tratar de levantarse con algo de dificultad.
—En estos momentos, estamos algo borrachos así que no es el mejor momento para hablar de esto.
—Ustedes lo están. —Corrigió el Collie mientras le daba una mano a la Chow Chow. Jean frunció el ceño.
—Bueno, miren... Un error lo comete cualquiera.
—Y otra vez con lo mismo. ¡Animal deja de estarla defendiendo!
—¡Puedes cerrar la boca perro sarnoso!
—¡Mackenzie tiene razón Jean! —Agregó Bingo— No es la primera vez que Bluey lo hace y parece no importarle nada en lo absoluto. Siempre ha sido así.
—Perdóname por tratar de divertirme un poco con mi novio Bingo, enserio ¡PERDON, NO SABIA QUE TE MOLESTARA QUE TENGA UNO!
Bingo apretó sus manos con fuerza.
—¡AL MENOS NO ES UNA ZORRA QUE VA DE UNO EN UNO!
—¡¿Qué cosa?! —Aquellas palabras fueron la bomba de información que le cayó encima.
—¿Qué, no te lo dijo? Se le iba lanzando a cualquiera desde su segundo año.
—¡Solo eran coqueteos Mackenzie! —Aclaró Bluey— ¡¿Acaso continúas dolido ante mi rechazo?!
—No, no, no. Gracias al cielo ya no. Ya tengo como ejemplo que hubiera pasado si continuaba contigo. —Respondió con los ojos puestos en Jean Luc. Bluey dio un paso al frente y amenazador.
—No te hagas el niño bueno Mackenzie, que al menos Jean Luc es sincero conmigo.
—¡Mackenzie también lo ha hecho contigo idiota! —Respondió Bingo colocándose al frente y devolviéndole la mirada a su hermana— ¡Es tu mejor amigo y continúa preocupándose por ti, al igual que Jean y yo!
De pronto, el sonido estrepitoso de un micrófono dejo sus orejas aturdidas. Se escucharon golpeteos que avanzaron como ecos, y después, una voz familiar y conocida.
—Bluey Christien Heeler. Una de una nuestras mayores amigas... —Judo despertó completamente al escuchar aquella voz. Los demás estaba igual de confundidos y se volvieron adentrar a la casa.
Los presentes vieron con atención a la Husky, quien estaba siendo acompañada por una de sus amigas, Charlotte.
Ashley se acercó con rabia hacia el grupo.
—¡¿Qué diablos hace Ruby aquí?! —Pregunto con los ojos bien puestos en Bluey.
La Heeler, confundida y desconcertada, tartamudeó.
—Y-yo, no lo sé.
—Oh, ahí está. —Señalo la Husky, logrando llevar las miradas de todos los presentes al grupo— Y también esta Judo, otra buena amiga.
—Esa zorra... —Gruño Judo mientras se apoyaba lo mejor posible en Mackenzie.
—¿Quién la dejo entrar? —Pregunto Jean.
—Eso mismo quiero saber. —Respondió la Collie.
Bluey y Judo fulminaban al dúo con su mirada.
—¿Por qué nos ven así? —Charlotte fingió tristeza— ¿Acaso no somos amigas?
—¡LARGO, ESTAN LOCAS! —Grito Ashley.
—Yo no recibo ordenes de nadie. —Contestó la Husky— Bluey tampoco debería, pero, ella es incapaz de hacer algo sola. ¿No es así Bluey?
—¡BAJATE DE AHÍ, RARA! —Exclamó el labrador.
—Calmado francés, la que esta con problemas mentales aquí es Bluey. —Jean Luc bufó, pero, Bluey se estremeció— Nuestra mejor amiga, es una gran persona, muy especial, muy, pero muy... especial.
Bluey apretó el brazo de Jean luc, y en susurros rogó "Vámonos".
—Tanto que tuvo que estudiar en una escuela de niños con retraso mental.
Bluey se ahogaba al ver las miradas puestas en ella. Volvía a sentirse como el primer día de la secundaria, avergonzada y con temor. Se escabullo en la espalda de Jean.
Jean abrió la boca, pero el Collie se adelantó.
—¡¿Y ESO QUE?! ¡Yo también acudí a esa escuela y no me ven babeando el suelo!
—Lo contrario, las chicas babean por ti. —Comentó Judo con ebriedad mientras lo señalaba.
El dúo parecía ignorar al resto del grupo, pues volvieron a proseguir como si nada.
—Ahora entiendo porque reprobó lenguaje en el tercer año. —Habló Charlotte. — ¿C-como repruebas Ingles si ya lo hablas mamona?
Algunas risas se empezaron a escuchar en bajo volumen, lo que generaba más tensión en la Heeler azul. Jean notó eso, podía sentir como su novia se agarraba fuerte a él, y dejando delado su enojo, dijo con cierta vergüenza.
—Eso no es tan vergonzoso. —Aclaró, pero esta vez dirigiéndose al público, mas no a aquellas dos— Yo participé en una obra de teatro, todo por una chica muy guapa.
—¡Oye! —Se quejó Bluey.
—Y logre protagonizar el baile con ella, con la única condición de que yo fuera la princesa.
Las carcajadas envolvieron la habitación, mientras que el rostro de Bluey empezaba a iluminarse.
—Me apodaron como la dama blanca, y no les voy a mentir, ¡El vestido me quedaba mejor a mí que a ella! —Sonreía Jean, aunque por dentro, se estaba ahogando en pena y deseando que la tierra se lo tragase.
—Eso lo tenemos que ver. —Comento Ashley. Jean Luc solo puso los ojos en blanco mientras negaba con la cabeza.
Por otro lado, la Husky permitió que la envidia recubriera su cabeza, y con intenciones de destruirle la sonrisa a la pareja, preguntó.
—¿Qué otro secreto tienes guardado Labrador?
Los ojos de ambos se volvieron a posar en ella, y si tanto interés, el labrador respondió.
—Nada que ya sepan Ruby. Di-díganme ¿A que vinieron?
—Esa pregunta es de parte de todos. —Complementó Mackenzie— Digo, nadie las llamó, a nadie les importó, y solo vienen por atención. Qué vergüenza.
—¿Necesitan joderme para subsistir o qué? —Bluey salió de su escondite.
—¡TU ME JODISTE MI VIDA! —Exclamó Charlotte.
—¡ESAS PARTITURAS NUNCA FUERON TUYAS! —Reclamó Mackenzie con la misma ira. Judo le acarició la espalda en un intento de calmarlo.
—¡Tenia una beca asegurada y me la quitaron por tu culpa!
—¿Beca? —Se pregunto Jean.
Bluey puso los ojos en blanco.
—Una beca que se le fue dada por sus "propias" canciones. —Dijo con comillas en el aire— Pero se la quitaron cuando revele la verdad a la directora.
—Ooooh...
La atención de Bingo es captada por la vibración de su celular. Sus latidos se apresuraron y, de alguna manera, generó el nudo en su garganta. Tomó la muñeca de Jean y la sacudió con ligereza.
—Tenemos que irnos. Papá no para de llamar.
—Cierto, el Sr. Heeler.
—¿Lo dices enserio? —Preguntó Bluey.
—¡No es momento! —Contestaron en coro.
Ruby se quejó.
—¡La pareja del ciclo! —Grito con sarcasmo, generando un sonido estrepitoso con el micrófono— ¡Apláudanlos! ¡Alaguen a esa pareja que los conquisto a la secundaria con su carisma y demás!
A pesar del momento, y la situación en la estaban, la pareja lo vio como un halago más que un insulto.
—Bueno no es para tanto. —Comentó Bluey con su mano unida al del labrador.
—No me refería a ti Bluey... —Charlotte no tardo en levantar el celular frente a todos los espectadores, con la iluminación al máximo, y presentar la imagen que los sorprendería, que les haría abrirla mandíbula hasta el suelo, y que estremecería a dos de ellos.
Una imagen que los dejo atónitos.
Bluey estudio la imagen, intentado buscar alguna falla o modificación que saltara la vista, pero no encontró nada... La foto es real. Y eso solo presionaba su pecho.
—Jean... —Llamó con una voz ahogada, pero el labrador no se atrevía a voltear a verla.
Bingo se sumergió en su propia vergüenza ante los cientos de miradas que se posaban específicamente en ellos dos.
—¡Te dije que tu hermana es la amante de tu novio! ¡BLUEY!
La habitación se llenó de murmureos y demás, mientras que Bluey no podía dejar de ver aquella foto que le mostraba a su hermana, posicionada sobre Jean, con sus manos en su nuca, y plantándole un beso en el que intercambiaron salivas.
...
—Oye Bingo ¿A que saben sus labios? —Soltó Judo embriagada ante el consternado grupo.
