A un latido de distancia

Pueden dos almas afines encontrarse estando tan cerca…

Natsuki es una estudiante universitaria que vive al día hasta que se muda a un pequeño apartamento en la ciudad, su vida pasa como de costumbre ensimismarse para sobrevivir de la crueldad del mundo, hasta que un día todo su entorno cambió al descubrir que la vida para algunos no es como parece para otros, una lección que su vecina de al lado Shizuru está a punto de mostrarle sin proponérselo.

Epílogo

Era un día como cualquiera, de esos iguales a los que se repetían una y otra vez desde hace un par de meses cuando empezó el semestre en aquella universidad, maldita la hora, la carrera y la vida que había estado viviendo, sin sentido, día tras día justo igual al otro, salvo que por esta vez el destino le jugaría una mala pasada.

Llevaba tres meses viviendo en ese lugar, decidí mudarme de mi antiguo sitio ya que quedaba lejos de mi nueva facultad.

Mi nombre… Natsuki Kuga tengo 21 años y curso la carrera de ingeniería mecánica en la universidad de Tokio, fue difícil mudarme hasta acá pero lo único que daba sentido a mi vida era mi sueño este tonto sueño que ya no se si quiero seguir.

Seré sincera, desde la muerte de mi madre ya nada tiene sentido en mi existencia, siento tan vacíos mis respiros y mis pensamientos me aturden continuamente, si alguna vez soñé con un futuro era solo para ella, se puede decir que si alguna vez conocí el amor era el de ella.

Día con día me esfuerzo para seguir adelante pero con que sentido, la humanidad es nefasta lo veo continuamente a mi alrededor, desde el indigente que vive fuera de nuestro edificio, hasta la pobreza en cada esquina del distrito rojo, este mundo está en decadencia pero seamos sinceros no me siento tan fuerte como para abandonar este mundo, nunca creí que el suicidio es la "manera facil" de acabar con todo, al contrario entiendo que para lograrlo se necesita tener huevos para hacerlo, perdonen la expresión pero hay cosas que se deben decir con ganas, justo como el amor, debe ser así con ganas, debe ser el vínculo que nos ate a este plano, pero con mi madre, supongo que nuestro vínculo no fue lo suficiente para ello, lo siento no queria ponerme sentimental y existencial pero a estas alturas de mi vida no siento que nada de esto tenga sentido, de cualquier manera encuentro mi estadía en este distrito algo intrigante después de todo, todos mis vecinos son muy reservados, salvo la chica de al lado, en estos tres meses he podido observar muy poco de ella, solo se que se apellida Fujino lo se por el nombre en su puerta.

Como..? Que por que se que es chica..? Bueno, la escucho por las noches, estas paredes literalmente parecen hechas de papel, muchas veces la escucho reír, otras llorar y bueno en algunas otras hasta gemir digo supongo debe ser una belleza por que es recurrente la visita de un caballero que al parecer sabe muy bien lo que hace ya que pasó un par de horas sin dormir por su culpa y no es que sea una pervertida pero esa mujer tiene lo suyo y eso no se puede negar además de sus cualidades vocales que no pondremos en duda.

Nunca la ve visto, no he corrido con la fortuna o podría ser una desdicha el verle quizás, ese solo pensamiento me ha detenido este último mes en buscarle, su llanto se hace más frecuente que su serenata gutural nocturna lo cual lamento profundamente y no por el sentido sensual sino que hay algo en esta mujer que me conmueve pero en fin esta es una razón más para desear que la vida pase sin más y así dejar de sufrir así como ella, por soledad, inatención o simplemente tristeza.

Mientras me repito esta historia una y otra vez cada día con la esperanza de convencerme de que esto está bien, mi vida pasa delante de mí sin pena ni gloria y una tristeza me llena cada vez que le escuchó sollozar a través de la pared, no se como luce y la verdad no creo que me importe pero solo quisiera poder decirle que sus sentimientos me han alcanzado.