La noticia que le dio la vuelta al mundo resonaba por todos los medios de comunicación, luego de sesenta y cinco largos años los científicos habían logrado crear una nave capaz de ir a la luna y volver a la Tierra, la humanidad le daría la bienvenida a los héroes que habían enfrentado la amenaza de la petrificación, 2,051,222,400 segundos que Senku había contado desde que él, Kohaku, Ryusui y Stanley se petrificaron en la luna, a decir verdad le parecía un tiempo razonable, había dejado claro a sus amigos que la prioridad luego de que la tierra estuviera a salvo era continuar con la despetrificación, rescatarlos pasaba a segundo plano, eso había acordado con sus acompañantes, todos harían sacrificios en pro del futuro.

Apenas llegaron a la Tierra los científicos de la JAXA que estaban presentes en ese momento se reunieron para la despetrificación, el emotivo momento estuvo lleno de alegría hasta que los cuatro miembros del reino científico miraron por la ventana del edificio la enorme ciudad que se erguía frente a ellos, la noción del tiempo se puede perder un poco con tantos años petrificados, a pesar de haber contado cada segundo aquella visión le hizo comprender a Senku cuanto habían cambiado las cosas en el mundo mientras la petrificación solo lo afectaba a él y a sus acompañantes, después de todo el tiempo no espera a nadie, al menos no sin Whyman luego de la conmoción un pensamiento que no había dejado de rondar su mente se acrecentó ¿Dónde está Gen?, durante años se había imaginado que el día que despertara lo primero que vería sería a Gen quien independientemente de su edad lo recibiría con alegría, mientras esta duda lo carcomía y a pesar del altibajo de emociones que los astronautas petrificados estaban experimentando se organizó una pequeña reunión en la cual Senku no estaba de humor, pero aun así expuso ante todos algunos de sus hallazgos en la luna y la información que sabía podía hacer pública, cuando por fin se terminó y todos se acercaron a felicitarlos Kohaku pudo reconocer a una anciana de cabellos blancos, estaba encorvada y llevaba lentes, era Suika, la rubia casi se lanza sobre la pobre mujer, pero se contuvo al ver la fragilidad de está, limitándose a darle un fuerte abrazo.

—No han cambiado nada, se ven justo como los recuerdo —dijo Suika derramando una lagrima.

—Tu definitivamente te vez diferente al diez mil millones porciento —respondió Senku.

—No seas insensible —lo regañó Kohaku.

—Los años no pasan en vano —afirmó Suika.

Luego de una ligera platica recordando los días felices en el reino de la ciencia llegó el momento de las preguntas difíciles, Kohaku empezó con su hermana Ruri, según lo que contó Suika ella se casó con Chrome unos años después del viaje a la luna, tuvieron hijos y nietos que seguramente desearían conocer a su tía, así que le prometió llevarla a que se reuniera con ellos pronto, por desgracia Ruri había muerto unos años atrás seguida al poco tiempo por su esposo y entre un mar de lágrimas Kohaku le pidió que la llevara a su tumba, Ryusui fue quien más preguntas hizo, aunque más que de su familia, fueron sobre sus negocios, solo preguntó por su hermano Sai para confirmar lo que ya se temía, Stanley preguntó directamente por la tumba de Xeno, no importa cuánto mejorara el promedio de vida era imposible que el científico siguiera con vida, Suika confirmó que la tumba estaba en Estados Unidos y él se retiró para buscar transporte hacia su país, al final solo quedaba Senku por lo que Suika inició con las malas noticias, su mejor amigo Taiju acababa de fallecer unos meses atrás, pero Yuzuriha seguía con vida y podía ayudarlos a reunirse, la impresión que le provocó aquella noticia le impidió preguntar por Gen, no estaba listo para confirmar sus sospechas.

Unos días después Suika dejo a Senku en el cementerio para que fuera a buscar la tumba de Taiju, habían planeado de antemano encontrarse con Yuzuriha en aquel lugar, cuando se vieron Senku dudo por un segundo que la mujer encorvada y canosa que estaba frente a el fuera la chica castaña y alegre que conocía desde que eran unos niños, sin embargo, bastó con ver la cálida sonrisa que se formó en sus labios para reconocerla, se acercó con timidez a ella y se dieron un tierno abrazo, platicaron camino a la tumba de la familia Oki, la limpiaron, oraron e hicieron ahí un pequeño día de campo donde la mujer le contó sobre su boda, su negocio de moda, la importancia del trabajo de Taiju en el campo y como ayudó a combatir la petrificación, el nacimiento de sus tres hijos, luego el de sus nietos, mientras escuchaba Senku se puso algo nostálgico, le hubiera gustado escuchar la historia también desde el ruidoso punto de vista de su mejor amigo.

—Debiste haber aguantado un poco más grandulón —dijo Senku cabizbajo.

—Él pensaba en ti con frecuencia, debe estar muy feliz de saber que ya estás de vuelta —sonrió Yuzuriha.

—Supongo que será mejor irnos antes de que anochezca —respondió el científico para ocultar su tristeza.

Ambos caminaron lentamente hacia la salida del cementerio, a pesar de su intento por disimular Yuzuriha notó que Senku miraba los nombres en las lapidas como si buscara alguna en específico, luego mientras caminaban por la calle hacia la casa de la mujer el científico revisaba la publicidad por la calle como si necesitara algo de lo que estaba anunciado, no tenía que ser adivina para saber que esperaba encontrar, aun así, lo dejó pasar hasta que él estuviera listo para hablar.

—Yuzuriha…Olvídalo…

—¿Que querías preguntar? —le cuestionó Yuzuriha.

—¿Dónde está el mago farsante? —preguntó finalmente Senku.

—Gen murió hace unos cuantos años…

Yuzuriha dijo algo más, sin embargo, Senku dejó de poner atención y se limitó a seguir caminando tras su amiga, escuchar aquellas palabras fue más doloroso de lo que esperaba, en el fondo tenía la esperanza de ver a Gen una vez más, se imaginaba que estaba fuera de Japón cuando escuchó la noticia y en cualquier momento aparecería en el aeropuerto luego de un show o estaba en una conferencia diplomática, tal vez tendría el cabello corto o quizás se lo habría dejado crecer, ¿se había pintado nuevamente el cabello?, ¿llevaba barba?, ¿volvió al negocio del espectáculo?, ¿escribió otro libro basura de psicología?, tantas preguntas que ahora solo serían anécdotas contadas por terceros.

—Aquí es —dijo Yuzuriha deteniéndose frente a una linda casa —Gracias por acompañarme al cementerio.

—Gracias a ti por todo, realmente necesitaba una amiga en estos momentos —dijo Senku dando la vuelta para irse.

—Tengo sus libros autografiados y shows de televisión grabados, puedo dártelos si quieres —comentó Yuzuriha deteniéndolo del brazo.

—Eso sería increíble.

Yuzuriha entró a su casa mientras Senku esperaba afuera, unos minutos después la mujer mayor salió, junto a ella una joven que seguramente era su nieta quien cargaba una caja de contenido variado, figuras, videos, las cartas de tarot de Gen, cuando el científico estaba a punto de tomar la caja Yuzuriha interpuso su mano.

—¡Te lo doy con una condición!

—¿Qué es?

En ese momento Yuzuriha le contó a Senku que luego de que se fue, Gen viajó de país en país como diplomático manteniendo la paz y las buenas relaciones entre las sociedades despetrificadas, todos se sorprendían de que trabajara tan diligente a pesar que siempre había dicho que odiaba el trabajo duro, pero lo hizo por que Senku se lo había pedido y porque quería dejarle un mundo mejor, cuando se retiró de la diplomacia volvió a dedicarse a la magia, hizo muchos shows, giras, programas de radio y televisión y cuando no pudo más escribió libros en soledad, aislado de los demás, poco antes de su muerte habló con él y entendió que vivió años con la esperanza de volver a ver a Senku, esa esperanza fue muy importante, lo mantuvo motivado trabajando para mejorar el planeta, pero también fue su maldición.

—Se encerró en sí mismo y no se permitió volver a empezar por si acaso un día volvías, sin embargo, es importante que tú entiendas que ya no hay forma de que él vuelva —dijo Yuzuriha.

—¿por qué me dices esto? —cuestionó Senku algo triste luego de escuchar la historia.

—Para que no te ates al pasado y no te cierres a los demás, sé que lo vas a extrañar y en momentos difíciles encerrarse a ver los videos de Gen podría ser un gran apoyo, pero salir, conocer nuevos amigos y recorrer el mundo que Gen ayudó a mejorar es una buena idea también —dijo Yuzuriha en tono serio, casi como un regaño, luego soltó un suspiro y continuó hablando con un tono más relajado —además debes visitarme más seguido, no me quedan muchos días en esta tierra, sería lindo pasar tiempo juntos.

—Gracias Yuzuriha, así lo haré —respondió Senku tratando de poner su mejor sonrisa.

Tal como dijo Yuzuriha la esperanza de volver a ver a Senku fue la maldición de Gen quien vivió el resto de su vida anhelando el regreso de la persona que amaba, aun así, nunca se arrepintió y cuando llegó su momento se alegró de que Senku no tendría por qué sufrir de la misma manera, después de todo, los muertos no pueden volver, ni siquiera con el poder de la medusa y esperaba que eso le permitiera a su amado dejar el pasado atrás y enfocarse en su futuro.

Por otro lado Senku como una persona racional sabía que avanzar hacia el futuro era la ruta lógica y estaba consciente de que eso era lo que Gen hubiera querido, sin embargo, avanzar implicaba dejarlo atrás y aun no estaba listo para eso, caminó con la caja de recuerdos que le dio su amiga hasta la habitación del hotel que la familia Nanami le proporcionó, encendió la televisión, se sentó frente al aparato y comenzó a reproducir los videos uno tras otro, después de todo los recuerdos son una cárcel poderosa y tal vez, solo tal vez, Senku deseaba seguir prisionero un poco más.

Nos leemos luego (n.n)/