Tercera fase.
Capitulo 10-2 : Epopeya del Horoscópo, final.
En el tapiz de la vida, el destino borda sus misterios, entrelazando hilos invisibles que tejen el relato de nuestras existencias. ¿Está todo escrito en las estrellas, o somos arquitectos de nuestro propio destino? Las dudas flotan en el aire, como mariposas efímeras que danzan entre la certeza y la incertidumbre.
En el rincón del universo donde las almas se encuentran, el destino despliega su mapa, marcando caminos que se entrecruzan y divergen. Cada elección, un giro en la senda, cada encuentro, una página en blanco esperando ser escrita. Pero, ¿es el destino un autor inflexible, o simplemente un guía que nos susurra sugerencias en el viento?
La eterna dualidad entre el libre albedrío y la predestinación ha desconcertado a filósofos y poetas a lo largo de los siglos. En los callejones de la mente humana, se plantean preguntas inquietantes: ¿somos marionetas en manos del destino, o forjadores de nuestro propio destino? ¿Estamos destinados a seguir un guion predefinido, o somos capaces de reescribir las líneas de nuestra propia historia?
En la encrucijada del tiempo, las dudas acechan como sombras en la penumbra. ¿Acaso nuestras elecciones son solo ilusiones, enredadas en el hilo dorado del destino? O, por el contrario, ¿cada decisión moldea un nuevo sendero, alterando el curso de los acontecimientos de manera imprevisible? La mente humana, como un laberinto sin fin, busca respuestas en espejismos de certeza y destellos de libre voluntad.
En el eco de las estrellas, susurros de la eternidad nos llegan como melodías lejanas. ¿Es el destino una partitura divina que se despliega ante nosotros, o somos nosotros quienes improvisamos en el gran concierto de la vida? La danza entre el ser y el devenir se despliega en cada instante, revelando la complejidad de la trama que tejemos con cada paso.
¿Somos prisioneros de un destino inmutable, o artistas que pintan su propio lienzo con las pinceladas de la voluntad? Las dudas se acumulan en la balanza de la existencia, pesando la inevitabilidad frente a la posibilidad. En los hilos que el destino teje, ¿encontramos nuestro propósito o simplemente seguimos una senda preconcebida?
A veces, en la encrucijada de nuestras vidas, nos sentimos como navegantes en un mar de incertidumbre. ¿Las olas del destino nos llevarán suavemente a la orilla de nuestro destino, o nos sumergirán en las profundidades desconocidas? La nave de la vida surca aguas desconocidas, y las estrellas titilan en el cielo como faros misteriosos que guían, pero ¿hacia dónde?
La historia de la humanidad es un relato entrelazado de elecciones y destinos entrecruzados. Cada capítulo, una página en blanco que espera ser escrita con las letras de nuestras acciones. Pero, ¿son nuestras elecciones realmente libres, o simplemente un reflejo de un destino prediseñado? ¿Somos narradores conscientes o personajes secundarios en un guion divino?
En el susurro del viento, las respuestas parecen evadirnos como sombras escurridizas. La filigrana del destino se revela en los momentos cruciales, cuando nuestras decisiones toman forma y moldean el curso de la realidad. Pero, ¿es este acto de moldear una ilusión, o estamos realmente dando forma a nuestra propia realidad?
En el jardín de las posibilidades, las flores del destino despliegan sus pétalos con gracia y misterio. ¿Cada ruta que tomamos está predestinada, o somos nosotros quienes cultivamos el jardín de nuestras vidas con las semillas de nuestras elecciones? La ambigüedad se cierne como una sombra silenciosa, desafiándonos a descifrar el enigma de nuestra existencia.
En la encrucijada del destino, el corazón humano late con la inquietud de lo desconocido. ¿Somos arquitectos o prisioneros de nuestra propia narrativa? Las estrellas destellan en el cielo, como testigos silenciosos de un drama cósmico que se desarrolla en la pequeñez de nuestras vidas. ¿Están escritas las líneas de nuestra historia, o somos libres para componerlas con la tinta de nuestras elecciones?
La paradoja del destino se revela en la danza eterna entre el ser y el devenir. ¿Somos actores en un escenario cósmico, interpretando roles asignados por fuerzas invisibles? O, por el contrario, ¿somos directores de nuestra propia obra, eligiendo el rumbo de la trama con cada palabra pronunciada y cada paso dado?
A medida que el reloj del tiempo avanza, las respuestas se deslizan entre los dedos como arena fina. ¿El destino es un hilo inalterable que teje la trama de nuestras vidas, o una red flexible que se adapta a nuestras elecciones? En la encrucijada de la existencia, las preguntas persisten, desafiándonos a explorar los límites de nuestra comprensión.
La sombra del destino se proyecta sobre nosotros como un acertijo sin resolver. ¿Somos peones en un tablero cósmico, moviéndonos según las reglas preestablecidas del juego? O, quizás, ¿somos jugadores conscientes, capaces de desafiar las convenciones y escribir nuestras propias reglas en el pergamino de la realidad?
En el susurro de la noche, las estrellas observan con ojos centenarios, testigos silenciosos de los dilemas que enfrentamos. ¿Estamos atados por un destino implacable, o somos navegantes intrépidos en el océano de las posibilidades? Las respuestas flotan en el éter como nebulosas misteriosas, esquivas y escurridizas.
En el corazón de la incertidumbre, el alma humana busca su propia verdad. ¿Es el destino un camino predeterminado que debemos seguir, o una senda abierta que podemos explorar con libertad? Las dudas nos rodean como sombras fugaces, desafiándonos a confrontar la complejidad de nuestra existencia.
La tela del destino se teje con los hilos de nuestras experiencias, pero ¿quiénes son los tejedores de esta trama intrincada? ¿Somos simples peones en el juego cósmico, o maestros artesanos que dan forma a nuestro propio destino? Las respuestas se esconden en los pliegues del tiempo, esperando ser desentrañadas por mentes curiosas y valientes.
En la encrucijada del destino, la reflexión se convierte en un faro que ilumina las sombras del desconcierto. ¿Somos espectadores pasivos en el teatro de la vida, o actores protagonistas que toman el timón de su propia narrativa? La búsqueda de respuestas se convierte en un viaje íntimo, una travesía que nos lleva a explorar los rincones más profundos de nuestra conciencia.
En la cima de la montaña del tiempo, contemplamos el paisaje de nuestras elecciones y sus consecuencias. ¿Estamos destinados a ascender hacia la cumbre predefinida, o somos alpinistas intrépidos que eligen su propio camino? La ambivalencia del destino se manifiesta en cada paso, en cada esfuerzo por comprender la trama que se desenvuelve ante nuestros ojos.
En el folio en blanco de la existencia, cada palabra que escribimos con nuestras acciones deja una huella indeleble. ¿Estamos siguiendo un guion invisible, o somos autores conscientes de nuestras propias historias? Las palabras fluyen como ríos de significado, creando un delta de posibilidades en el vasto océano del destino.
La dualidad del destino y la libre voluntad se entrelaza en el tejido de la realidad, formando un patrón complejo y enigmático. ¿Somos marionetas en manos de fuerzas invisibles, o arquitectos que construyen con las piedras de sus elecciones? La respuesta, como una joya preciosa, resplandece en la penumbra de la incertidumbre, esperando ser descubierta por aquellos que buscan la verdad.
En el santuario del tiempo, reflexionamos sobre nuestras propias creencias y dudas. ¿Es el destino un destino fijo que nos aguarda al final del camino, o un viaje interminable lleno de sorpresas? La confusión se despliega como un abanico, revelando múltiples perspectivas que coexisten en la danza cósmica de la existencia.
La esencia del destino se encuentra en la espiral del tiempo, donde pasado, presente y futuro se entrelazan en un abrazo eterno. ¿Somos seres atados por las cadenas del destino, o criaturas libres que danzan en la sinfonía del universo? Las notas de la incertidumbre resuenan en cada acorde, desafiándonos a explorar los límites de nuestra comprensión.
En el caleidoscopio de la realidad, el destino se despliega en infinitas formas y colores. ¿Es una pintura ya completa, o un lienzo en constante evolución que espera ser llenado con las pinceladas de nuestras elecciones? La mente humana, como un explorador intrépido, navega por los paisajes del tiempo en busca de respuestas que se escabullen entre las grietas de la realidad.
En el epicentro de la paradoja, nos enfrentamos a la dualidad de la creencia y la duda. ¿Está todo escrito en las estrellas, o somos escribas que redactan nuestras propias líneas en el pergamino del destino? La pluma de la incertidumbre raya el papel de la existencia, dejando huellas que se entrelazan en un tapiz único y personal.
La balanza entre el destino y la elección se inclina y oscila, como un péndulo que marca el compás del tiempo. ¿Estamos destinados a seguir una ruta prediseñada, o somos navegantes intrépidos que trazan su propio curso en el vasto océano de la vida? Las olas del destino rompen en la playa de la conciencia, dejando huellas efímeras en la arena del ser.
La gran pregunta persiste, resonando en los corredores del pensamiento humano: ¿estamos atados a un destino preconcebido, o somos arquitectos de nuestro propio destino? La respuesta, como un eco distante, se desliza entre las grietas del tiempo, desafiándonos a explorar los recovecos de la realidad y descubrir la verdad que se oculta tras el velo de la incertidumbre.
En el espejo del destino, nos enfrentamos a nuestra propia reflexión. ¿Somos simples actores en una obra cósmica, interpretando roles asignados por fuerzas invisibles? O, por el contrario, ¿somos directores y protagonistas de nuestra propia epopeya, guiando la trama con las riendas de nuestras elecciones?
El laberinto del destino se despliega ante nosotros, con sus callejones sinuosos y sus encrucijadas desconcertantes. ¿Somos viajeros perdidos en un camino preestablecido, o exploradores valientes que eligen sus propios senderos? La brújula de la certeza se tambalea, y la mente humana, como un navegante solitario, se adentra en las aguas turbulentas de la búsqueda de significado.
En el corazón de la cuestión, la dicotomía entre el destino y la elección se presenta como un rompecabezas sin solución clara. ¿Somos títeres en manos de un destino caprichoso, o arquitectos que construyen sus propias realidades con las herramientas de la voluntad? Las respuestas se desvanecen en el horizonte como estrellas fugaces, dejando tras de sí la oscuridad de la incertidumbre.
La danza del destino y la libre voluntad se entrelaza en una coreografía compleja y fascinante. ¿Somos marionetas en manos de fuerzas invisibles, o bailarines que improvisan sus movimientos en el escenario de la existencia? El telón se levanta en el teatro de la vida, y las preguntas flotan en el aire como notas musicales, esperando ser interpretadas por aquellos dispuestos a escuchar.
En el manuscrito de la existencia, cada página revela una nueva paradoja, una nueva pregunta sin respuesta definitiva. ¿Somos esclavos de un destino predeterminado, o somos seres libres que escriben su propio cuento? La pluma de la incertidumbre raya el papel del tiempo, creando arabescos y giros inesperados en la trama de nuestras vidas.
El viaje a través de las espirales del destino nos lleva a explorar los confines de la realidad. ¿Somos viajeros que siguen un camino marcado, o aventureros que crean sendas inexploradas con cada paso? La brújula interna se agita en la tormenta de la incertidumbre, desafiándonos a encontrar nuestro propio norte en el vasto territorio de la existencia.
En el rincón del tiempo, la eterna pregunta resuena con fuerza: ¿está todo escrito, o somos autores de nuestro propio destino? La mente humana, como un buscador incansable, se sumerge en las profundidades de la reflexión, explorando las capas más profundas de la conciencia en busca de respuestas que brillan como gemas ocultas en la oscuridad.
El destino, como un león indomable, ruge en la selva de nuestras inquietudes más profundas. ¿Somos presas indefensas en sus garras, o cazadores astutos que desafían su dominio? La dualidad del destino se manifiesta en la batalla entre la sumisión y la rebeldía, entre aceptar un destino predefinido y forjar nuestro propio camino con valentía.
La trama del destino se despliega como un tapiz complejo, tejido con los hilos de nuestras elecciones y circunstancias. ¿Somos simples espectadores de este espectáculo, o protagonistas activos que danzan en el escenario de la vida? Las cortinas se abren y se cierran en el teatro del tiempo, revelando escenas y actos que desafían nuestra comprensión.
En el crisol de la existencia, las preguntas sobre el destino y la libre voluntad se funden y se entrelazan. ¿Estamos encadenados a un curso preestablecido, o somos aves libres que surcan el cielo de las posibilidades? La mente humana, como un alquimista curioso, busca la fórmula que transforme la incertidumbre en comprensión.
El puzle del destino se presenta ante nosotros, con sus piezas dispersas y su imagen oculta. ¿Somos jugadores que mueven las piezas según las reglas del juego cósmico, o diseñadores que crean sus propias reglas en el tablero de la existencia? La búsqueda de respuestas se convierte en un viaje apasionante, con cada pieza encajando lentamente para revelar el cuadro completo.
La reflexión sobre el destino y sus misterios nos lleva a explorar los laberintos de la filosofía y la espiritualidad. ¿Somos seres destinados a cumplir un propósito divino, o artífices que construyen su propia razón de ser? Las respuestas se deslizan entre los dedos como agua transparente, desafiándonos a comprender la esencia misma de nuestra existencia.
En la sinfonía del tiempo, las notas del destino resuenan con una melodía insondable. ¿Somos simples oyentes que escuchan la música que se despliega ante nosotros, o compositores que crean su propia sinfonía con las partituras de sus elecciones? La armonía y el conflicto se entrelazan en el pentagrama de la vida, formando una composición única para cada alma que camina por este mundo.
En el caleidoscopio del destino, los patrones se entrelazan en una danza fascinante de colores y formas. ¿Somos observadores pasivos de este espectáculo en constante cambio, o artistas que contribuyen con su propia paleta a la obra maestra del universo? La mente humana, como un escultor audaz, da forma a su realidad con cada pensamiento y acción.
En la encrucijada del destino, la elección se presenta como un faro que guía a través de la oscuridad de la incertidumbre. ¿Somos capitanes de nuestras propias naves, navegando por mares desconocidos con el timón de la voluntad? O, por el contrario, ¿somos meros pasajeros que fluyen con la corriente del destino, sin control sobre el rumbo que tomamos?
La travesía por el laberinto del destino nos lleva a explorar las galerías de la metafísica y la espiritualidad. ¿Somos seres destinados a seguir un camino preconcebido, o exploradores intrépidos que forjan sus propios senderos en la vastedad del tiempo? Las respuestas se despliegan como mapas antiguos, revelando territorios desconocidos que despiertan la curiosidad del viajero interior.
En la penumbra de la incertidumbre, la luz de la comprensión titila como una estrella distante. ¿Está todo escrito en las páginas del destino, o somos autores que escriben con tinta invisible en el pergamino del tiempo? La dualidad persiste, y la mente humana, como un buscador de la verdad, se aventura en las sombras en busca de respuestas que iluminen el camino hacia la comprensión.
En la danza eterna entre el ser y el devenir, la pregunta sobre el destino persiste como una llama que arde en el santuario del alma. ¿Somos marionetas en manos de fuerzas invisibles, o maestros que moldean su propio destino con las herramientas de la elección? La respuesta, como una joya escondida en el fondo de un río, espera ser descubierta por aquellos que se sumergen en las aguas de la contemplación.
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- Hola, es un gusto poder presentarme con todos ustedes porque nunca tuvimos la oportunidad, me gustaría poder decirles quién soy y de que trata todo esto, pero las sorpresas no deben arruinarse de ninguna manera porque pierden toda la gracia y no queremos que eso suceda, ¿Verdad? Lo único que puedo decirles ahora es que estoy feliz, feliz de que todos hayan llegado hasta aquí a pesar de todo... porque la vida es un sinfín de problemas por resolver, sin eso no tendría ningún sentido seguir viviendo porque todo se convertiría en una absoluta monotonía... Sin embargo, me animo a decir que han fallado en lo que vivir respecta... podría darles un discurso sumamente largo explicando todo lo que está apunto de suceder... pero lo verán por ustedes mismos en este momento, me está buscando, vendrá por mí, y lo recibiré con mucho placer porque después de todo, el ranger rojo es el héroe que todos ustedes admiran y que todos ustedes en algún momento de sus vidas desearon ser... sigan prestando atención a todo lo que ven porque después de todo, las historias de ustedes también están escritas y tarde o temprano... sea malo o bueno, tendrán un final...
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No sabía para qué lugar estaba yendo, simplemente seguía lo que estaba sintiendo mientras escuchaba a lo lejos como el Ultra Zodiak Megazord seguía peleando de manera increíble contra el poderoso dragón blanco enmascarado Guiverno.
Detienendo su andar, Brian volteó por última vez para mirar la lucha, él debía estar ahí con sus amigos pero todos entendían que lo que su cuerpo estaba manifestando al sentir esa presencia era mucho más importante que acompañarlos.
Igual el ranger rojo de Sagitario estaba completamente seguro de que podían seguir peleando sin él.
- Power Rangers por siempre. - susurró Brian siguiendo su camino hacía quien sabe dónde, pero efectivamente era el lugar donde todo esto podría terminar de una vez.
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El gran dragón blanco Guiverno había alzado vuelo y estaba preparado para lanzar un potente rayo de luz desde su inmensa boca, pero el Ultra Zodiak Megazord lanzó el escudo de cangrejo de una manera tan fuerte que el dragón no pudo esquivarlo y recibió el impacto en medio del estómago haciendo que caiga hacía el suelo, destruyendo varios pisos a su paso.
Cuando vieron a Guiverno en el suelo, el Megazord se movió rápidamente hasta quedar frente a él y tomó la espada de aguijón de escorpión con la intención de clavarsela en la cabeza, pero el dragón se movió de una forma casi imperceptible para quedar detrás de ellos.
- ¡Cuidado! - gritó el ranger negro de Tauro pero esto no pudo evitar que Guiverno golpee al Ultra Zodiak Megazord con su enorme cola haciéndolo retroceder.
Nuevamente, Guiverno mostró sus enormes colmillos y varios de estos se dispararon contra el Megazord, que usó otra vez el escudo de cangrejo para protegerse.
Inmediatamente tras lanzar sus colmillos, volvió a abrir la boca para disparar ese potente rayo de luz pero el Megazord voló hacía los cielos para esquivarlo.
- ¡Ataque circular de las constelaciones! - exclamó el ranger de Tauro. - ¡Ahora!
Los 14 Power Rangers del horóscopo en cabina colocaron la palma de sus manos sobre sus respectivos mandos, cargándolos de energía a la misma vez que el Ultra Zodiak Megazord empezaba a brillar.
Viendo esto, el dragón Guiverno alzó nuevamente vuelo para ir a evitar ese posible ataque pero un gran campo de fuerza que rodeó al Ultra Zodiak Megazord le impidió seguir avanzando.
Una vez que se terminó de cargar el ataque, el Ultra Zodiak Megazord dibujo un círculo con la espada de aguijón similar a lo que era la ruleta del destino, con todos los signos del horóscopo presentes.
El círculo con los signos del horóscopo brilló y lanzó un ataque tan poderoso que rompió el propio campo de energía que los estaban protegiendo y se dirigió directamente hacia el dragón blanco.
Guiverno sonrió mostrando sus filosos dientes y esquivó el ataque volviendo a volar, pero se sorprendió cuando el ataque circular de las constelaciones comenzó a seguirlo por todos lados sin ninguna clase de descanso.
No había forma de que el ataque dejara de seguirlo, por lo que el gran dragón blanco se detuvo en el aire frente al poderoso poder y abrió su boca para tragarselo por completo, sorprendiendo a todos los Power Rangers.
- Admito que fue lo más pesado que he comido en toda mí existencia. - dijo el gran dragón enmascarado con su gutural voz. - pero creo que esto le pertenece ustedes.
De su boca, el mismo ataque de las constelaciones ahora iba directo hacia el Ultra Zodiak Megazord.
- Imposible. - dijo la ranger amarilla de Escorpio.
El ultra Zodiak Megazord pudo repeler su propio ataque usando el escudo, pero los rangers se inquietaron debido a lo que Guiverno estaba empezando a hacer.
Con un rugido, el cuerpo del dragón blanco comenzó a dividirse en varios más del mismo tamaño y mismo poder hasta que ahora había diez Guivernos alrededor del Megazord.
- Esto de repente se puso bastante feo. - dijo Conan, el ranger diamante de Leo
- Son demasiados. - suspiró Jonathan.
- Pero nosotros tenemos el poder de estar todos juntos. - lo tranquilizó Sophia.
- Creo que esto se verá muy espectacular. - sonrió Carmen. - estoy ansiosa por patear el trasero de cada uno de ellos por más de que se sigan multiplicando más y más.
- Wow, realmente adoro a esta chica. - río Laura, compartiendo una mirada cómplice con la otra ranger rosa. - ojalá no me hubiera muerto, nuestra amistad habría sido lo máximo.
- Eso es más que seguro. - interrumpió Sun, la ranger amarilla de Escorpio. - aunque no se si podría soportar dos chicas que tengan una personalidad como las de ustedes, con una siempre fue suficiente.
- Lamento interrumpir está charla tan productiva que están teniendo. - se metió Sarah. - entiendo que estamos muy emocionados por estar todos juntos después de tanto tiempo y que seguro hay mucho de que hablar, pero tenemos un grave problema ahora mismo frente a nosotros.
- Por favor Sarah, entiendo que esta es una situación delicada. - río Gabriel. - pero no está para nada mal poder reír un poco, ¿Volviste a la vida y sigues siendo una malhumorada?
- Igual tu no deberías hablar mucho Gabriel. - dijo Jane. - durante todo este tiempo que Sarah no estuvo a tu lado, fuiste el rey de la insensibilidad, no había forma de hacerlo reír, no parecía el mismo Gabriel que siempre conocimos.
- ¿En serio? - se sorprendió Sarah. - me hubiese gustado ver a ese Gabriel, y no al idiota que siempre tuve como hermano.
- Auch, eso debió doler. - río Clyde.
- No te enojes Gabriel. - sonrió Vanessa. - siempre serás nuestro pequeño niño malcriado.
Todos empezaron a reír por la ridícula discusión que se había desatado dentro de la cabina del Ultra Zodiak Megazord.
Por más de que el momento no era el indicado, los Power Rangers necesitaban volver a tener esas interacciones, esas charlas que tenían en el pasado para recordar el hermoso grupo que una vez habían logrado ser antes de que el mundo se acabara.
- ¿Creen que... Creen que Brian se encuentre bien? - preguntó Florence, la ranger de Agua una vez que todos habían dejado de reír. - es decir, fue a buscar algo que todavía ni sabemos que es...
- Escucha, el estará bien. - dijo Daniel, el ranger azabache tomando la palabra. - está siguiendo con su luz la respuesta a todo esto para que podamos volver a recuperar nuestro futuro... por lo que tenemos que confiar en él, confiar en nosotros y confiar en toda la gente que todavía siguió aquí y que pudieron sobrevivir.
Tras las palabras que del ranger azabache que pudieron entender de manera clara, todos se enfocaron nuevamente en sus respectivos mandos de los elementos con Paul a la cabeza del mando de la tierra para poder seguir peleando.
- Muy bien Guiverno. - dijo el ranger negro de Tauro. - creo que recién estamos empezando con la verdadera diversión aquí...
Los diez dragones blancos que rodeaban al Ultra Zodiak Megazord abrieron poco a poco sus bocas y de ellas lanzaron varios poderosos rayos de luz contra el Zord.
Creando un poderoso campo de energía, los ataques de todos los Guivernos rebotaron contra ellos mismos destruyendolos en el acto, con excepción del Guiverno real que no había recibido ningún daño.
Usando el cañón de su espalda, el Ultra Zodiak Megazord disparó varias ráfagas de aire mezcladas con fuego y agua.
El gran dragón blanco esquivó la mayoría de ellas pero no pudo evitar recibir el impacto de unas cuantas, dejándolo con varias cicatrices en su gigantesco cuerpo.
Con más molestía, Guiverno se movió rápidamente llegando atrás del Ultra Zodiak Megazord y comenzó a morderle una de sus piernas con sus enormes y afilados dientes.
Activando otra vez su campo de energía, el Ultra Zodiak Megazord logró que Guiverno dejara de morder su pierna y con un ágil movimiento le pegó varias patadas en su cabeza mandadolo a volar contra otro de los oscuros edificios que también se derrumbó.
Levantándose de los escombros, el dragón blanco Guiverno se impulsó gracias a sus poderosas alas y logró propinar un poderoso cabezazo en el pecho del Megazord, que no tuvo tiempo de usar el escudo de cangrejo para poder evitar el tremendo ataque.
Sin separarse del dragón tras el fuerte golpe, el Ultra Zodiak Megazord no perdió tiempo y dejando de lado su escudo y espada, tomó con sus grandes manos por el cuello a Guiverno para empezar a ahorcarlo y darle también varios cabezazos hasta volver a soltarlo para que caiga al suelo.
Al ver que el Ultra Zodiak Megazord volvía a tomar el escudo y su espada, Guiverno volvió a abalanzarse contra contra el comenzando así un gran forcejeo de poderes entre ambos.
Tanto el poder del Megazord como el poder del dragón eran impresionantes, parecía que no podían sacarse ninguna ventaja y que la pelea se mantendría de forma eterna.
- Vamos a seguir luchando. - dijo Paul haciendo presión sobre el mando de tierra que manejaba, al igual que los demás rangers. - no importa que quieras despedazar cada parte de nuestros cuerpos, nosotros siempre estaremos todos unidos y nuestras constelaciones nos acompañaran hasta que no podamos resistir más.
La lucha siguió con todos los rangers del horóscopo dando su máximo esfuerzo dentro del Ultra Zodiak Megazord, esperando que Brian por fin haya encontrado lo que estaba buscando.
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Toda la gente de la Mane Falls subterránea habían aceptado lo que escucharon cuando Daniel habló con Aitana sobre que tenían que morir por ella misma y no por Guiverno para que el ciclo pudiera romperse, pero de todas maneras se veían asustados y nerviosos, sobre todo los que eran los más pequeños.
La ShadowKiller se había quedado charlando con la niña que le había preguntado sobre si dolía morir, diciéndole todo de la forma más colorida y disfrazada posible para que no estuviera más atemorizada de lo que estaba.
- ¿No sabes si seras capaz de hacerlo verdad? - preguntó el señor Floyd acercándose junto a Tina.
- Ni que fuera algo fácil. - sonrió Aitana de forma triste. - tan solo imagina esto, cuidaste a toda una ciudad durante 15 años, conociste prácticamente a la mayoría de las personas que están aquí y además te ven como un modelo a seguir hasta que de repente te dicen que para poder parar con este futuro oscuro, hay que acabar con las vidas de la gente que estuviste cuidando.
- Pero ya te lo hemos dicho Aitana, todos aqui estamos dispuestos a eso. - volvió a decir Floyd. - si eso significa que el nuevo futuro que se va a formar sea mejor que este, no creo que tenga mucho sentido tenerle miedo a la muerte... tengo que confesarte algo, después de que hace muchos Clyde y Vanessa muchas veces pensé en también irme con ellos, pero nunca dejé de creer en que los Power Rangers volverian y además no solo eso... Mis hijos también ahora han vuelto para poder ayudar con todo esto... Escúchame Aitana, hemos vuelto a construir una comunidad que se pareciera lo más posible a lo que era nuestra antigua ciudad, a lo que era nuestra querida Mane Falls... pero ahora ha llegado el momento, y cuando tu lo digas, nosotros estaremos listos para poder recuperar el futuro no solo nuestro, sino de toda la humanidad.
- Estamos seguros de que toda la gente que ahora estamos aquí, volveremos a tener esa vida que merecemos como personas en un mundo mucho más hermoso. - sonrió Tina.
A pesar de esas palabras, Aitana no estaba segura de lo que tenía que hacer.
No porque dudara de Daniel, al contrario, confiaba completamente en él porque el joven de Ofiuco había conocido la oscuridad completa al haber estado dominado por los sombras durante tanto tiempo y sabía más que nadie como esos horribles seres se manejaban, pero aún así sentía que no tenía el valor suficiente para poder cometer tal acto.
Pero era algo que debía hacer por más de que no le gustara en lo absoluto.
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El ranger rojo lo estaba sintiendo, el fuego en su interior ardía aún más al estar cada vez más cerca del objetivo que estaba buscando aunque aún no estaba seguro con que cosa se iba a encontrar.
Esa cosa a la que se estaban refiriendo cómo "él".
Cuando se había dado cuenta, Brian se encontraba ya fuera de la Mane Falls oscura para terminar encontrándose con una enorme esfera ovalada oscura frente a él que estaba flotando en el aire sin entender como no la habían visto antes porque era de una magnitud gigante.
- Es gigante, lo deberíamos haber visto cada vez que salíamos de la ciudad subterránea, ¿Por qué está cosa está aquí ahora? - se preguntaba el ranger rojo, dándose cuenta que los rangers que estaban peleando con Guiverno efectivamente no podían ver esa esfera ovalada porque tranquilamente estaba a la vista pero no parecía llamar la atención.
Lo que significaba que al menos por ese momento, solo él podía ver esa esfera de oscuridad gigante y quizás por eso era la cosa que especialmente sentía que tenía que encontrar.
Como si la esfera gigante ovalada lo hubiese estado esperando, de ella se abrió una clase de puerta que invitaba al ranger rojo de Sagitario a pasar.
Sin tener dudas pero tampoco certezas, Brian dió un gran saltó para meterse dentro de la esfera ovalada de oscuridad, que cerró su puerta al sentir que el ranger rojo se encontraba adentro.
Lo primero que sintieron los pies del ranger de Sagitario al tocar el suelo fue agua. El lugar era completamente oscuro, tan solo siendo iluminada por una extraña luna de colores intermitentes.
Escuchando unos pasos sobre el agua, Brian se puso en posición ante cualquier posible ataque que pudiera recibir pero lo que vio lo dejó completamente congelado.
Frente a él se encontraba parada la primera gran villana con la que se habían enfrentado, Daerys junto a sus tres esbirros inseparables Zaska, Exion y Xuty pero había algo extraño en ellos porque no emitían movimento alguno, ni parecían estar respirando siquiera.
Además de eso, de sus ojos brotaban sangre color oscura.
Volteando nuevamente al escuchar otro ruido, se encontró con los siguientes villanos que habían tenido pero en la misma situación que los otros.
Reyis y sus secuaces Stephano, Mireia y Uzi también estaban totalmente inmóviles sin emitir sonido y con sangre oscura saliendo de sus ojos.
De la misma manera, todos los sombras a los que habían derrotado durante todos estos años también habían aparecido como si se tratara de la exhibición de un museo, el museo más aterrador que haya visto alguna vez en toda su vida.
Brian comenzó a caminar sintiendo el agua salpicar, recordando todas las batallas que habían tenido contra todos esos enemigos y que habían sido muy difíciles pero gracias a la unión de los Power Rangers como un poderoso equipo, habían logrado ganar.
- Ha sido un largo camino hasta llegar aquí, ¿Verdad Ranger Rojo? - dijo una figura masculina que estaba mirando fijamente esa luna de colores pero Brian no lograba indentificar quién era. - como estaba escrito, por fin has llegado Brian... aún siento raro sentir mí piel después de tanto tiempo haber usado esa máscara que ahora le dí a Guiverno... pero supongo que a pesar de todo eso, no tendrás ningún problema en reconocerme...
La figura masculina que estaba vestida con unos simples jeans y una remera vieja algo desgastada, dejó de mirar la luna y enfocó su mirada en el ranger rojo de Sagitario, que quedó estupefacto al darse cuenta de quién estaba frente a él.
- ¿Todavía no lo recuerdas Brian? - sonrió el joven. - voy a refrescarte la memoria un poquito entonces...
Brian caminaba sin un rumbo fijo por las calles de Mane Falls. La última batalla lo había desconcertado.
Las palabras de Jane fueron que su signo del horóscopo no lograba conectar con él, y Brian sabía perfectamente el motivo.
Supuestamente, Sagitario era el signo más positivo de todos. Alguien sincero y valiente, con actitud para saber manejar las cosas. Pero él nunca se vio de esa forma, no lograba ver la vida como algo para disfrutar. Sólo la misma rutina.
Nacer, crecer, estudiar, trabajar, ser esclavo del mundo y finalmente morir. Eso era la vida para Brian.
Laura trataba siempre de hacerle ver las cosas de un modo más alegre, pero ni aún así su pensamiento podía cambiar.
Entonces Brian tomó una decisión, entregar el medallón su HoroscoMorpher para que otro sea el ranger rojo. El no iba a poder cumplir esa gran responsabilidad de salvar el mundo.
En el momento que cambió la dirección en la que iba para dirigirse a la casa de Jane y entregar el medallón de Sagitario, vio a lo lejos como un joven de cabello Castaño que al parecer tenía un arma, salía corriendo de una tienda.
- ¡Me han robado! ¡Auxilio! - gritó un hombre mayor que salió de la misma, al parecer era el dueño.
Brian se escondió detrás de un árbol y tomó su medallón y el HoroscoMorpher.
- Veamos si al menos sirves para una última cosa. - colocó el medallón dentro del Morpher. - poder del horóscopo, activado.
El joven que robó la tienda seguía corriendo velozmente para que no pudieran atraparlo, pero no logró darse cuenta que se metía a un callejón sin salida en el cuál Brian ya transfomado en el ranger rojo, logró atraparlo.
Se sorprendió al notar que el ladrón no debía tener más de 13 o 14 años.
- ¿Eres un Power Ranger? - preguntó el joven asustado, tirando al piso la bolsa donde estaban las cosas que había robado.
- Al menos por esta última vez.
Brian invocó al arco de Sagitario y apuntó directo hacía el joven.
- ¿Ustedes no salvaban a las personas? - el joven estaba tan nervioso que hasta se le cayó al suelo el arma de juguete que había usado para robar un poco de comida de esa tienda.
- Ellos, yo no.
Decidido, Brian iba a disparar su flecha hacía el joven, pero el arco de Sagitario desapareció y sintió un gran dolor de cabeza.
El joven ladrón aprovechó para salir corriendo sin siquiera llevarse lo poco que había robado.
La transformación de Brian se desvaneció y cayó al suelo desmayado.
- Pero... Esto... ¿Como es posible? - se preguntaba Brian al recordar ese momento que su mente prácticamente había olvidado a pesar de haber sido una parte clave para seguir siendo un Power Ranger.
- Y no ha sido el único momento ranger rojo... - sonrió el joven.
Antes de volver a subir a su bicicleta, el joven de sagitario reviso la caja con el anillo y se sorprendió al ver lo bello que era, además de que justamente también era de color rosa.
- Vaya, realmente le podría gustar.
Iba a volver a poner el anillo en la pequeña caja pero accidentalmente se le cayó al suelo y rodó hasta llegar a un joven vestido de negro con capucha que estaba sentado en un banco, que lo tomó.
- Tuyo, ¿Verdad? - preguntó el extraño acercándose a Brian con el anillo en su mano mientras se sacaba la capucha. - ten.
- Si, muchas gracias. - sonrió el joven de sagitario tomando el anillo pero se estremeció totalmente al sentir un mínimo contacto con ese sujeto, tan así por poco no se le vuelve a caer el anillo al suelo.
- Deberías ser mucho mas cuidadoso con estas cosas. - habló el sujeto. - porque lo que mas quieres en cualquier momento podría desaparecer si no tienes cuidado, mucha suerte. - terminó por decir para así retirarse dejando a Brian muy confundido.
- Hay bastante gente rara en este mundo. - dijo el joven de sagitario tomando su bicicleta y yendo para su casa.
Viendo ese otro recuerdo, Brian se quitó su casco de ranger y lo dejó en el suelo para caminar lentamente hacía el joven, todavía tratando de comprender que era lo que estaba sucediendo.
- ¿Quién... que eres tú? - preguntó Brian.
- Creí que serías mucho más listo que esto, Brian Tedson. - dijo el joven de pelo oscuro, su rostro mostraba algo de inocencia pero también algo macabro. - dime algo, ¿Cuál es la palabra que más se ha mencionado durante todo este tiempo en el que has sido un Power Ranger? ¿Cuál es el motivo de todo esto? ¿Por qué los sombras estaban tan obsesionados con cumplir su labor?
- Des... Destino... - dijo Brian pensando en todo y recolectando en su mente todas las piezas de ese enorme rompecabezas que se había formado durante esos años. - es eso... tu... eres él...
- ¡Bravo Ranger Rojo! ¡Has descubierto lo más obvio de la historia! - río el joven. - puedes llamarlo simplemente destino, pero si tu quieres... solo dime Fatumaion, para darle un significado más interesante. - dijo Fatumaion chasqueando los dedos, haciendo desaparecer a todos los villanos estatuas que estaban ahí para quedarse solo con Brian. - desde siempre el destino a estado escrito para mantener todo en un perfecto balance y que las cosas no se salgan de control, cada vida, cada muerte, cada guerra, cada momento de paz, cada acontecimiento que conozcas en la historia... está escrito todo aquí... - sacó de su bolsillo una pequeña libreta que parecía tener hojas infinitas. - sin embargo, hubo un momento de la historia en donde varias cosas empezaban a darse de una forma que no debía ser, como si la gente empezara tomar conciencia de que sus historias están escritas y buscaban alguna manera de de escapar a ellas... el momento donde la red morfica creo a los primeros grupos de Power Rangers de la historia...
- Los Power Rangers... habían empezado a cambiar el destino que tu tenías escrito... - se sorprendió Brian.
- Así es. - afirmó Fatumaion. - era una fuerza tan pura y tan poderosa, que no hubo otra opción que continuar la historia mediante los cambios que cada grupo de Power Rangers estaba haciendo en el mundo... se estaba perdiendo todo el equilibrio que tenía formado... Por lo que la última opción era volver a iniciar este mundo, un mundo en donde las decisiones humanas puedan ser manejadas sin ninguna dificultad, pero la energía ranger era tan fuerte que seguían cambiando el destino... por suerte, pude encontrarlos a ellos...
- Los sombras...
- La energía oscura de los sombras había crecido de manera impresionante a lo largo de los años, lo que me hizo fijar mí atención en ellos y que se conviertan en el arca para volver a cumplir el destino que estaba escribiendo y poder reiniciar el mundo otra vez... Daerys hizo un excelente trabajo sin siquiera saber que estaba formando parte de algo muchísimo más grande que ella, mientras que Reyis y los suyos buscaban lo mismo que yo sin importarles que eso acabara con sus propias vidas, lo mismo ahora Guiverno luchando contra el resto de tus amigos... Y como ya lo sabes, ustedes también cumplieron casi todo al pie de la letra lo escrito para que cada vez el reinicio esté más cerca... Y sabes que hubo una cosa que fue de lo más vital, comprobar que no eras capaz de disparar esa flecha la primera vez que me viste...
- ¿Que hubiera pasado si te atacaba en ese momento? - preguntó Brian.
- A mí nada en particular. - respondió Fatumaion. - pero... hubiera sido una muestra del poder que tienen ustedes para cambiar el destino, ha sucedido varias veces, como cuando murió Laura en vez de ti, cuando Daerys casi acaba con la vida de Reyis pero desde aquí le hice recobrar su poder y encontrar la rueda del destino... pero al fin y al cabo, todo lo escrito se va a cumplir... lo único que falta es que tus amigos y el resto de los que quedan en esa ciudad intentando sobrevivir mueran en manos de Guiverno... sin que tu puedas hacer nada para cambiarlo Ranger Rojo.
- Entonces... ¿Lo único que puedo hacer ahora es quedarme aquí esperando a que todos allí afuera mueran? - preguntó el ranger rojo.
- Puedes ir y luchar junto a ellos, pero no cambiaría el resultado. - respondió Fatumaion. - mejor siéntate aquí conmigo, desactiva tu transformación y observemos juntos como se reinicia un mundo mejor, un mundo equilibrado en donde la gente siga el camino predestinado que tenemos para ellos sin ningún problema...
Sin reaccionar, Brian obedeció lo que Fatumaion le estaba diciendo y se sentó junto a él para ambos mirar esa luna de colores, en donde se empezó a visualizar la pelea del Ultra Zodiak Megazord contra Guiverno, quien estaba tomando demasiada ventaja y los rangers perdían terreno en la pelea.
- Cuando todo esto termine, verás que habrá sido lo mejor. - habló Fatumaion. - lo mejor es que la gente no pueda tener el poder de controlar su destino, que no haya maldad ni bondad y que todo sea perfectamente moldeable para lograr un perfecto equilibrio... a lo largo de toda la historia como te he dicho, las guerras, conflictos y demás cosas estaban escritas aquí para lograr ese balance entre cosas buenas y malas, balance que fue interrumpido por la energía de la red morfica ranger, algo que no estaba escrito... fueron ustedes, los Power Rangers produjeron el fin de este mundo, pero no debes ponerte mal porque todo será para mejor.
Viendo cómo el dragón enmascarado Guiverno estaba siendo cada vez más fuerte contra sus amigos, Brian no podía hacer más que quedarse sentado como si sintiera que eso era lo que debía pasar y que tenía que aceptarlo de una buena vez.
Brian comenzó a pesar que quizás era verdad, los rangers habían interrumpido el destino que estaba escrito provocando caos gracias a eso, por lo que lo mejor para todos debía ser que el mundo se inicie de nuevo y que todas las personas no puedan tener control de lo que hagan con sus vidas.
Que sus destinos no puedan ser cambiados.
Pero no podía permitir...
Pero no podía permitirrrrrrr...
- ¿Que es lo que sucede Brian? ¿Estas intentando controlar lo que no eres capaz de controlar? - preguntó Fatumaion. - bien, te permitiré que trates de hacer algo, simplemente porque veo que tienes una mentalidad muy fuerte.
Fatumaion se puso de pie, Brian también lo hizo sin entender porque sus pensamientos le decían que debía rendirse.
- Te estoy escribiendo la Libertad Brian, la libertad de creer que puedes parar esto. - dijo Fatumaion colocándose en posición de pelea. - demuestralo, demuestrame el poder de la voluntad de las personas. - sonrió.
- Poder del horóscopo, activar... - dijo Brian volviendo a su forma ranger.
Sin embargo, no sentía todo su poder ni era capaz de activar la piedra de fuego.
- Quiero que sea una pelea justa, por eso solo usarás tu forma ranger básica. - sonrió Fatumaion. - así puedo ver realmente de lo que eres capaz sin que te hayan regalado poderes...
Era tan solo eso, Brian en su forma ranger normal sin que pudiera obtener la ayuda de sus formas de guerrero y centauro, además de no poder tampoco usar la piedra de fuego.
Era solo él, y un traje color rojo que ahora parecía inútil contra el ser que era capaz de escribir el destino de los demás.
(-)
Todo iba de mal en peor para el Ultra Zodiak Megazord que trás recibir una fuerte patada del dragón blanco, su poder había empezado a bajar y todos los zords que lo conformaban se volvían inestables.
- Los zords están perdiendo energia... - indicó Paul. - no va a resistir por mucho tiempo, en cualquier momento todos se van a separar...
Cuando el Ultra Zodiak Megazord se reincorporo para tratar de volver a atacar pero el dragón Guiverno extendió su cola para sujetarlo con ella y así no lograr que pudiera moverse.
Sin que el Megazord pudiera reaccionar, el terrorífico rostro del dragón enmascarado se acercó a dónde estaba la cabina con los 14 rangers dentro.
- Parece que ya no tienen la fuerza que antes poseían. - dijo el dragón. - pues así es como tiene que ser, pero antes que eso quiero que vean un espectáculo muchísimo mejor... - dijo el dragón todavía manteniendo al megazord atrapado usando su cola, Guiverno comenzó a excavar la tierra hasta llegar exactamente al lugar donde se estaba ocultando Aitana con los demás habitantes de la ciudad subterránea. - verán como toda esta gente que intentaron proteger, morirá y lo verán en primera fila, será todo un espectáculo...
(-)
Tras otro golpe de Fatumaion, el ranger rojo de Sagitario volvía a ponerse de pie.
Rápidamente su traje se mostraba roto, inclusive su casco dejando ver parte de su cara que estaba sangrando.
- ¿Aún quieres seguir intentándolo? - preguntó Fatumaion. - muy bien, te estoy dando la libre elección que tanto aman ustedes para que lo hagas, pero primero antes que todo, mira la luna para ver cómo van tus queridos amigos.
Con dolor en su cuerpo, Brian volvió a poner atención en lo que estaba ocurriendo del otro lado, solo para ver cómo Guiverno tenía atrapado al Ultra Zodiak Megazord y estaba a punto de atacar a la gente que se estaba ocultando en la ciudad subterránea.
El dragón acercaba sus colmillos a toda la gente hasta que Aitana tomó un detonador que tenía en sus manos.
- Oh vaya. - se sorprendió Fatumaion. - esto será algo muy interesante de ver.
(-)
Desde la cabina los rangers no entendían por qué Aitana estaba con eso en sus manos con toda las personas de la ciudad subterránea junto a ella.
- ¿Que mierda está haciendo? - exclamó Sun confundida.
- ¿Acaso quiere que todos los de la ciudad mueran? No lo entiendo. - dijo Carmen.
- Así es. - afirmó Daniel el ranger azabache llamando la atención de todos. - he pasado un largo tiempo en la oscuridad, por eso se que la forma de que este maldito ciclo por fin se acabe, es romper con lo que estaba escrito en el destino, que toda esa gente muera por mano propia y no por Guiverno...
- Pero... Tiene que haber otra manera... - dijo Sophia.
- No tiene que ser de esta forma. - agregó Clyde.
- Es la mejor manera. - dijo Paul dándole la razón a Daniel. - por más de que duela, esas personas están tomando las riendas de sus propias vidas... cosa que ni los mismos sombras pueden manejar.
Sin poder moverse solo les quedaba observar como Aitana en cualquier momento oprimiria el botón para hacer estallar todo, pero su mano estaba temblando y no lo hacía por más de que lo intentara hasta que finalmente dejó el detonador en el suelo y comenzó a llorar.
- No puedo... No puedo hacerlo... - dijo la ShadowKiller.
- Entonces, yo lo haré con mucho gusto... - dijo Guiverno volviendo a abrir su boca mostrando sus filosos dientes estando cada ves más cerca del rostro de Aitana y de las demás personas.
(-)
- Ya lo has visto Ranger Rojo. - sonrió Fatumaion tras ver esa escena. - los humanos no pueden siquiera sacrificar sus vidas por el bien mayor, ¿Me entiendes ahora? ¿Entiendes por qué se necesita un nuevo inicio y que todo sea obra del destino?
El ranger rojo de Sagitario volvió a atacar pero Fatumaion evitaba cada golpe de manera muy fácil y tras una patada, dejó a Brian nuevamente en el suelo perdiendo su transformación.
Con apenas fuerzas, Brian volvió a ponerse de pie para luchar contra Fatumaion a mano limpia, pero no había caso.
Al querer dar un puñetazo, el joven que controlaba el destino simplemente lo detuvo con una de sus manos para volver a darle otra patada a Brian pero esta vez en la nariz, rompiéndosela.
- Te di la oportunidad de demostrárlo Brian Tedson, ranger rojo del horóscopo con la constelación de Sagitario en tu poder. - dijo Fatumaion dándole un puñetazo en el estómago, después en el pecho y otro nuevamente en la nariz, pero está vez Brian se había mantenido de pie. - te di la oportunidad de que me mostrarán el poder de la voluntad humana, el poder de cada persona pudiera escribir su propio destino, pero solo afirmaste mis motivos, mis razones...
Con un último puñetazo, Fatumaion atravesó el estómago de Brian de lado a lado.
- Todo acabará ranger rojo. - dijo Fatumaion al oido de Brian mientras sacaba su puño de su estómago dejándolo con ese gran agujero. - pero al menos tengo que admitir algo, tu voluntad casi hizo que las cosas cambiaran.
Volteando para volver su atención a la luna en donde se estaba mostrando como Guiverno estaba a punto de matar a todas esas personas, notó que algo no estaba pasando como debía, como lo había escrito.
(-)
El dragón blanco estaba a punto de atacar a todas las personas para asesinarlas mientras seguía usando su cola para que el Ultra Zodiak Megazord no pudiera moverse, pero se detuvo al ver cómo cada persona que estaba en ese lugar, tanto niños, como adultos y ancianos tomaban armas y las apuntaban a sus propias cabezas.
- ¿Que... Que están haciendo? - preguntó Aitana shockeada con la escena.
- Estamos escribiendo nuestro propio destino. - respondió el señor Floyd apuntando su arma a la cabeza de Tina y ella hacía lo mismo con él. - solo nosotros mismos podemos escribir nuestra historia, nadie puede controlar como debemos vivir... como debemos morir... ese poder... es solo nuestro.
Fue ahí cuando al mismo tiempo, ambos jalaron los gatillos para matarse mutuamente entre ellos.
La escena se repetía por todos lados, inclusive con niños.
- Están... Están tomando el control de sus propias vidas... De sus propias historias... - dijo Paul. - y nosotros haremos lo mismo ahora.
Aprovechando que el dragón blanco no entendía lo que estaba pasando frente a él, el Ultra Zodiak Megazord logró liberarse del agarre de su cola y volver a tomar la espada de aguijón para cortarsela, provocando un gran dolor en Guiverno.
Estando libre, el Ultra Zodiak Megazord volvió a atacar contra el dragón blanco enmascarado lanzando el escudo de cangrejo contra su rostro, dejándole un gran golpe que quebró la máscara y una herida que brotaba sangre negra.
(-)
La luna que mostraba la pelea entre el Ultra Zodiak Megazord y Guiverno parecia empezar a quebrarse, cosa que tomó por desprevenido a Fatumaion, que recibió un puñetazo en el rostro de un debil Brian a pesar de que el agujero en su estomago seguia sangrando a montones.
- ¡Mis designios eran claros! Estaba escrito en los hilos del destino que la ciudad perecería a manos de Guiverno ¿Por qué no ocurre como debía?
- Porque has subestimado la fuerza de la resistencia humana - respondió Brian resisitiendo de una manera increible. - La gente ha decidido tomar el control de su propio destino.
- ¿Cómo se atreven a desafiar lo que estaba destinado a suceder?
- Porque la verdadera voluntad reside en cada individuo... Incluso cuando todo parecía perdido, eligieron ellos mismos dar el final de sus vidas. - respondió el joven de Sagitario avanzando hacia Fatumaion mientras su traje ranger volvia a él sin siquiera usar el medallón de Sagitario.
- Pero... pero eso no estaba escrito.
- Las palabras escritas no definen nuestra existencia, La voluntad propia y la capacidad de elegir son más fuertes que cualquier destino preconcebido... La gente de esta ciudad ha decidido tomar las riendas de su propio destino.
- Esto no puede ser...
- Puede y es... La verdadera fuerza no está en seguir un destino impuesto, sino en desafiarlo y forjar nuestro propio camino.
(-)
Con su mascara blanca quebrada, el dragón Guiverno empezó a perder cada vez más poder pero aún así no dejaba de luchar contra el Ultra Zodiak Megazord, pero ahora las cosas habían cambiado y los rangers tenían el dominio absoluto de la batalla.
El dragón trató de alzar vuelo para dar un ataque desde los aires, pero el Ultra Zodiak Megazord dió un gran salto antes para evitarlo y usó la espada de aguijón para cortarle por completo una de sus enormes alas y y luego seguir con la otra.
Con las alas cortadas, la bestia herida desató su último intento desesperado de contraataque. Con un rugido ensordecedor, Guiverno abrió su enorme boca, acumulando una energía destructiva que prometía un ataque devastador. Sin embargo, el Ultra Zodiak Megazord, en un acto de pura destreza, anticipó el movimiento del dragón.
Con movimientos precisos y ágiles, el Ultra Zodiak Megazord se adelantó rápidamente, colocando sus inmensas manos en la parte superior e inferior de la mandíbula del Guiverno. La bestia, sorprendida por la rapidez y habilidad del Megazord, intentó resistirse, pero la fuerza inquebrantable del zord del horoscopo era insuperable.
Con un esfuerzo titánico, el Ultra Zodiak Megazord forzó las mandíbulas del Guiverno a abrirse completamente, deteniendo por completo el inminente ataque. La boca del dragón quedó suspendida en un gesto congelado, y la energía destructiva que se había acumulado dentro de ella quedó atrapada y desviada.
El silencio se apoderó del campo de batalla, y por un breve momento, todo quedó suspendido en la anticipación. Luego, el Ultra Zodiak Megazord canalizó su propia energía a través de las manos que sostenían la mandíbula de Guiverno, creando un resplandor brillante que envolvía al dragón. En un último estallido de luz, la boca de Guiverno se cerró abruptamente, extinguendo la amenaza de su ataque.
La victoria resonó en el aire cuando Guiverno, derrotado y sin posibilidad de contraataque, se tambaleó hacia atrás. El Ultra Zodiak Megazord, firme y victorioso, se erigió como un símbolo imponente de triunfo sobre la furia del dragón gigante. Los Rangers, desde la cabina del Megazord, celebraron la valentía y habilidad que llevaron a la caída del formidable enemigo.
- Rangers... esa fue una victoria celestial... - sonrió Paul agitado al igual que los de rangers del horoscopo.
(-)
- No... ¡No! - gritó Fatumaion mirando con furia al ranger rojo para después ver su libreta y ver cómo las páginas de la misma estaban desapareciendo poco a poco.
- Te toca a ti ahora... - sonrió el ranger rojo de Sagitario. - toma el control de tu propio destino...
Con un último intento de manejar cuáles eran las cosas que tenían que pasar, Fatumaion se lanzó al ataque contra el ranger rojo pero simplemente lo atravesó como si se tratara de un fantasma.
Viendo cómo su libreta había terminado de desaparecer, Fatumaion simplemente se sentó en el suelo del lugar debilitado para después recostarse.
Con dolor debido al agujero en su estómago que está vez no parecía estar recuperándose como otras veces, Brian desactivó su transformación Ranger y se arrodilló frente al cuerpo de Fatumaion que había empezado a desvanecerse.
- ¿Realmente crees que la libertad es tan valiosa? Sin destinos claros, las elecciones humanas serán caóticas y destructivas. ¿Estás dispuesto a enfrentar las consecuencias de la anarquía que has desatado?
- La libertad puede ser desafiante, pero es lo que nos permite aprender, crecer y superar adversidades. Tal vez enfrentemos desafíos, pero prefiero un mundo de posibilidades abiertas que un destino predeterminado. - respondió Brian viendo cómo el joven estaba a punto de desaparecer.
- Pero, ¿y si la humanidad elige su propia perdición?
- Esa es la esencia de la libertad. Asumir responsabilidad por nuestras elecciones y aprender de ellas. Prefiero vivir en un mundo donde las personas pueden aprender de sus errores que en un universo gobernado por un destino implacable.
- Te equivocas, Ranger Rojo... Verás que la libertad a menudo conlleva un alto precio... El mundo libre al que volverán... No vale nada...
- Puede ser, pero es un precio que estamos dispuestos a pagar. Porque la libertad, con todas sus complejidades, es lo que da verdadero significado a nuestras vidas.
- Que ingenuo... pero muy bien, ustedes serán responsables de todo a partir de ahora... todos y cada uno...
Cuando quedó solo en ese lugar una vez que Fatumaion y su libreta habían desaparecido, Brian volvió a ponerse de pie con mucha dificultad para acercarse a la luna quebrada en donde ahora se veía como los rangers junto al Ultra Zodiak Megazord habían acabado con Guiverno.
Sin embargo, sus fuerzas se acabaron y Brian terminó por caer al suelo lleno de agua de ese sitió, su herida no se estaba curando y parecía que su poder ranger estaba desapareciendo.
(-)
El festejo de los rangers tras haber derrotado a Guiverno no había sido muy largo porque el Ultra Zodiak Megazord los expulsó de la cabina automáticamente.
Todos los rangers cayeron al suelo y sus transformaciones se desactivaron automaticamente.
- ¿Que... Que está pasando? - preguntó Laura cuando se había puesto de pie.
- Los medallones... - dijo Conan mirando el suyo en su mano que se estaba convirtiendo en polvo.
- Está pasando... - mencionó Paul.
Todos los medallones terminaron de desaparecer y la ruleta del destino se volvió a formar frente al Ultra Zodiak Megazord, que miraba a todos los jóvenes desde su imponente presencia con una mirada que estaría indicando el adiós.
Tanto la ruleta como el megazord empezaron a brillar de una forma que iluminó todo el lugar.
Aitana observaba desde lejos y notó como Daniel volteaba al verla, pero la miraba como si fuera una desconocida mientras que su mente también empezó a perder los recuerdos sobre él.
Los jóvenes se miraron entre si, cada vez entendían menos lo que estaba sucediendo y las mentes de todos ahora se encontraban confusas, como si algo se las estuviera revolviendo.
- Es hora... - habló el Ultra Zodiak Megazord que comenzó a desarmarse en todos los zords del horóscopo y estos comenzaron a tomar formas humanas vestidas de blanco, las constelaciones que siempre los estuvieron acompañando. - lo han logrado, desde ahora en adelante... las personas volverán a tomar el control de sus vidas, de sus destinos mientras que nosotros simplemente observaremos desde las estrellas y aunque ya no estemos con ustedes... siempre los cuidaremos...
Jane miró a Conan y este la miró a ella, no se reconocieron.
De la misma forma pasaba con los hermanos Clyde y Vanessa y los gemelos Gabriel y Sarah.
Jonathan y Sophia que estaban tomados de las manos ahora solo se miraban como si no supieran que cosa estaban haciendo.
Paul y Sun perdían los recuerdos que tenían el uno del otro hasta que finalmente sus miradas eran de completos desconocidos.
Laura también miraba su entorno como si no entendiera que estaba pasando ahí, Carmen hacía lo mismo dejando solo a Florence con conciencia de que estaba sucediendo, pero también perdiendola poco a poco.
- ¿Me estás escuchando Brian? ¿Verdad? Pase lo que pase desde ahora en adelante, promete, jura que tu, yo y Dafnee tendremos esa familia que tanto quisimos... no permitamos... no permitamos que nos olvidemos... que nos olvidemos el uno del otro...
(-)
Tirado sobre el agua frente a esa luna rota de colores, Brian escuchó la voz de Florence en su cabeza.
Creía que ya estaba desvariando por estar cercano a la muerte, pero no dudo en contestar.
- No te preocupes Florence... No te olvidaré... no te olvidaré por nada del mundo ni a ti, ni a Dafnee ni a cada una de las... de las personas que estuvieron acompañándonos en este largo camino...
Escupiendo sangre, los recuerdos en la mente de Brian comenzaron a ir en reversa mostrando cada uno de los momentos y batallas junto a los Power Rangers.
Los momentos buenos, los momentos malos, todos hasta que finalmente llegó hacía aquel en donde se había convertido por primera vez en el ranger rojo y sus ojos se cerraron por completo mientras respiraba por última vez.
(-)
Brian
Brian
Brian
- ¡Despierta Brian! - te has dormido de nuevo. - le dijo una chica de rulos rubios que le llegaban hasta los hombros.
- Con está ya es la tercera vez que te duermes en clase esta semana, has logrado un nuevo récord. - dijo un joven moreno a su lado que llevaba rastas en su cabello.
Abriendo los ojos, Brian notó que solo él y sus dos amigos Jenna y Will habían quedado en el salón de clases de la enorme universidad de Illinois en Chicago dónde estudiaban la licenciatura en Ciencias de la computación.
- Lo siento. - sonrió Brian volviendo en si. - he estado durmiendo poco últimamente.
- Por suerte es la última clase antes de las vacaciones de navidad. - dijo Jenna. - vas a tener todo el tiempo para dormir que quieras.
Los tres amigos terminaron de guardar sus cosas y se marcharon del salón, en donde Brian veía que en la pizarra estaba escrita la fecha.
10 de diciembre del año 2020.
Mientras caminaban por los pasillos del campus, vieron como un puñado de gente veían en una gran televisión como el joven científico Conan Bekson había descubierto una nueva forma de usar los metales preciosos en campos para mejorar los cultivos.
- Sigamos de largo, estoy harta de seguir viendo lo que descubre ese tipo. - se quejó Jenna. - hace que todos nosotros parezcamos chicos de primaria.
- Solo estás celosa porque es las lista que tu, y eso que eres de las mejores de la clase. - se burló Will.
Cuando estaban a punto de llegar al parque de la universidad, el estómago de Brian hizo un ruido muy fuerte.
- Esperenme en la habitación, yo iré a comer algo porque no lo hago desde la mañana. - río el joven.
- Bien, pero no mueras sin nosotros en el camino. - dijo Jenna.
Dirigiéndose a la pequeña tienda de la universidad en donde siempre solía comprar su almuerzo, a Brian le llamó la atención que no estaba atendiendo Claude, un hombre casi de casi 50 años que ya era su amigo y en vez de él, había una joven chica de pelo castaño algo ondulado que le llegaba a los hombros.
Estaba vestida con una remera violeta, jeans azules y una piedra del mismo color que su remera colgaba de su cuello, cosa que le pareció conocida.
- Me miras como si fuera un monstruo o algo así. - bromeó la chica cuándo Brian estuvo frente a ella.
- Lo siento, estaba acostumbrado a Claude... - negó riendo el joven. - mucho gusto emmmm...
- Florence. - sonrió ella. - pero lamento decirte que no estaré aquí mucho tiempo, solo que hasta ese pobre tipo se mejor de sus hemorroides.
- Claro, me ha dicho sobre eso. - volvió a reír Brian para fijar otra vez su atención en la piedra violeta que colgaba del cuello de Florence. - lo siento, ¿Pero donde has conseguido eso?
- Te contaría la historia, pero no tengo tiempo ahora. - respondió Florence. - de verdad es algo que no me creerías.
- Pues... ¿Cuando tienes tiempo? - preguntó el joven.
- ¿Es en serio? ¿No pasaron ni 5 minutos y ya me estás invitando a salir? - se sorprendió ella.
- Perdón... Mí intención no era esa... solo que...
- Al menos dime primero tu nombre antes de que acepte. - sonrió Florence.
- Soy Brian, un placer. - sonrió el joven diciendo esas palabras de manera elegante en forma de broma, haciendo reír a la chica de la tienda. - no quiero ir muy a fondo tan de prisa, ¿Pero también estudias aquí?
- Ni loca, aunque sabes que antes pensaba estudiar medicina, pero decidí que no lo haría porque siento que podría hacer algo más con mí vida.
- ¿Ser la chica de la tienda de la universidad? - bromeó Brian.
- Sabía que sería algo que no entenderías. - sonrió Brian. - quiero ahorrar para comprarme mi propia casa, y volver a Mane Falls en California.
La chica se sintió rara ya que Brian permaneció unos cuantos segundos callado antes de volver a responder.
- Yo también soy de ahí. - dijo el joven.
- Wow, ¿Crees en las casualidades Brian? - preguntó Florence. - parece que el destino hizo que nos conociéramos ahora.
- No creo que sea el destino. - dijo Brian. - sino en mí propia decisión de venir aquí a pedir algo para comer porque no desayuné en la mañana. - río.
Tras otra risa de ambos, se quedaron callados mirándose a los ojos como si sintieran que ya se conocían desde antes por más de que era la primera vez que se habían visto en la vida.
- Entonces... ¿Que es lo que quieres para comer? - preguntó Florence desviando su mirada algo nerviosa, pero inusualmente comoda
- Claro... emmm... ¿Me quieres sorprender con algo? Siempre pido lo mismo, quizás que tu estás aquí ahora, hay un menú nuevo.
- Pues si es algo nuevo, y justamente de Mane Falls. - respondió Florence yendo a la parte de atrás para buscar algo y volver con una pequeña caja de pizza. - es de una pizzería que acaba de abrir y quiere seguir extendiéndose y por eso ha mandando varias muestras aquí, se trata de Lucky's Pizza.
- Es un buen nombre. - respondió Brian tomando la caja y abriéndola. - y también se ve muy bien, seguro la persona que la cocina debe ser una obsesiva con esto. - volvió a reír. - ¿Cuánto es?
- Pagamelo cuando me invites a salír. - sonrió Florence dándole también un trozo de papel con su número de teléfono. - no es una cita, pero tu preguntaste la historia de la piedra que tengo aquí. - dijo señalando su cuello en donde colgaba la piedra violeta. - y creo que es mejor hacerlo en un ambiente más tranquilo...
- Pienso lo mismo. - sonrió Brian tomando tanto la caja de pizza como el papel con el teléfono de la chica, hasta que él suyo comenzó a sonar. - uh, lo siento, es mí hermana pequeña, le he dicho que siempre hablaríamos a estas horas y bueno... es mí deber... pero te escribiré Florence...
- Veamos si esto es el destino o solo nuestras decisiones. - bromeó la chica.
- No hables más de destino... - negó Brian con una sonrisa. - porque todo lo que pasa depende de nuestras propias acciones...
Los jóvenes se despidieron y Florence volvió a su trabajo sin prestar atención a las noticias que estaban mostrando en la televisión que tenía ahí, en donde estaban hablando precisamente sobre Mane Falls.
"Y bueno como pueden ver acá, estamos aquí en el parque central de Mane Falls en donde la gente nuevamente se ha reunido para conmemorar otro año de la creación de este misterioso monumento circular con los signos del horóscopo en él, un monumento que todavía no sabemos de su historia ni quien lo creo pero que desde siempre ha estado en nuestra ciudad... las teorías son varias, paro la más querida por la gente es que este monumento se trate de una especie de recuerdo de algunos héroes del pasado que nos han salvado aunque claramente no hay ninguna prueba de esto, pero no es un impedimento para que se haya convertido en la pieza más valiosa de nuestra ciudad y en el símbolo de la unión que tenemos..."
(-)
Al cerrar el libro tras haberlo terminado, la mujer miró a su hijo y el rostro de el pequeño mostraba más dudas que certezas aunque también alegría por haber terminado de leer otro libro con su madre porque era de las cosas que más le gustaba hacer.
- ¿Algo para decir? - preguntó la mujer al notar el silencio del niño.
- Todo... todo fue increíble mamá... pero hay algo que ahora me mantiene inquieto... - respondió el niño. - los personajes de la historia, ¿Han logrado cambiar realmente el destino que se les tenía escrito? ¿Han logrado ser libres?
La mujer se puso de pie y miró por la ventana hacía el campo antes de responder, la noche estaba hermosa.
- Hay una manera de que los personajes de esta historia consigan su completa libertad... Mientras esté libro siga aquí con nosotros, sus palabras escritas siempre decidiran el destino de ellos sin que puedan hacer nada, ¿Te gustaría que realmente ellos puedan tomar el control de sus vidas tal cual nosotros lo hacemos? - preguntó mirando al niño, que afirmó rápidamente. - entonces ten... rompelo, rompe cada página, cada palabra, cada oración, cada frase... de esa manera, no habrá nada escrito que pueda controlarlos y por fin ellos podrán hacer todo lo que han querido...
- ¿Romperlo? - se sorprendió el niño tomando el libro. - ¿Pero eso no hará que ellos también desaparezcan? Además de que romper un libro me parece algo terrible.
- Lo se, a mí también me da pena hacerlo. - sonrió la mujer. - pero tu quieres que ellos sean libres, ¿Verdad? Además nunca desapareceran, porque ya los tenemos con nosotros aquí y aquí. - dijo primero señalándose la cabeza y luego el pecho, en donde se encontraba el corazón.
El niño lo pensó por bastante tiempo hasta que finalmente, se puso de pie sobre su cama y comenzó a arrancar las páginas del libro y a lanzarlos por el aire.
Ahora parecía que en la habitación llovían hojas de papel por todos lados.
La mujer también se había sumado a arrancar páginas del libro hasta que finalmente lo habían destrozado por completo.
Madre e hijo reían en la cama hasta que escucharon que sonaba el timbre de la puerta principal.
- Ya llegó. - le sonrió al niño antes de ir hacia la puerta.
Una vez frente a la puerta, la mujer lo abrió y vio a un hombre de aproximadamente unos 60 años que tenía unas pocas arrugas en la cara aunque se encontraba muy bien mantenido.
Su cabello negro tenía unas cuantas canas y vestía con unos jeans azules y una remera roja mangas largas y sobre ella una campera del mismo color debido a que en esa zona siempre hacia un poco de frío.
- ¡Abuelo Brian! - se alegró el niño al ver al hombre, corriendo hacia él y abrazándolo fuertemente.
- Buenas noches campeón. - sonrió Brian respondiendo al abrazo. - cada día estás más fuerte Kyle.
- Es que cada día se parece más a su abuelo. - sonrió la mujer.
- Y también se parece mucho a su madre. - dijo Brian.
Como si su energía se hubiera activado repentinamente, Kyle ahora corría por toda la casa tirando las hojas de papel del libro por cada sector, estaba feliz de ver a su abuelo.
- ¿Que... que han estado haciendo Dafnee? - preguntó Brian a su hija al ver cómo Kyle seguía arrojando trozos de papel por todos lados como si de un juego se tratara.
- Tu sabes papá... - respondió Dafnee. - tan sólo estábamos leyendo una historia, una historia que seguramente conoces muy bien...
Gracias nuevamente por haberme acompañado en este largo camino, estoy feliz de haber terminado esta historia y tambien feliz de que la hayan leido. Nunca hice esto por los comentarios o la cantidad de leidas, no me interesa demasiado si fueron muchos o pocos, pero a los que estuvieron ahi desde siempre y los que se fueron sumando o los que a futuro leeran esto porque siempre estara en la plataforma, les agradezco mucho.
Proximamente, capitulo especial de epilogo y tambien mas historias de power rangers que tengo guardadas en mio cabeza.
Que sea hasta la proxima entonces, nossss vemossss.
