Los personajes son propiedad de Rumiko Takahashi y la historia fue escrita sin fines de lucro.

Shampoo se estaba alistando para salir a buscar a Ranma a su dojo, por la mañana, el jueves catorce de febrero, pues pensaba que ya habían pasado algunos días desde que había hablado con él y obviamente, ya tendría que haber asimilado su reencuentro, además de que, según ella, era una fecha muy importante para ambos.

Trató de arreglarse lo mejor posible, incluso, mucho más que la vez anterior, porque estaba segura que ahora sí lograría su objetivo.

Su abuela se dio cuenta y le dijo:

― Shampoo, ¿sigues con lo mismo?

― Sí, abuela, estoy segura que esta vez será diferente.

― ¿No te bastaron las humillaciones por las que has pasado?

― Seguramente la vez anterior encontré a Ranma en un mal momento.

― Ajá y eso implica, que hoy no me vas a ayudar con el restaurante, ¿verdad?

― No cuentes con ello, abuela, porque quizás Ranma me invite a salir a algún lugar -dijo muy confiada-.

― Me sorprendes, Shampoo, ya deberías dejarlo en paz. Sí le interesaras, ya hubiera venido a buscarte.

― Sólo se está haciendo de rogar un poco, nada más... -terminó de maquillarse y después le dijo, saliendo de su habitación- bueno, ya me voy, nos vemos más tarde.

Su abuela sólo esperaba que su nieta no terminara mal por esa obsesión que le había dado últimamente por recuperar a Ranma.

Pasaron algunos minutos, Shampoo llegó y sin importarle nada, entró al dojo (aunque Ranma le había dicho que tenía prohibida la entrada).

Llegó hasta la oficina y sin saludar siquiera, abrió la puerta, a pesar de que Kodachi le había dicho que Ranma no estaba y cuando entró, encontró a Ryoga:

― ¿En dónde está Ranma? -dijo Shampoo molesta-.

― ¿Qué tal, Shampoo? -dijo Ryoga con burla- ¿qué no les había prohibido Ranma a ti y a Ukyo la entrada aquí?

― ¡Déjate de tonterías y dime de una vez dónde está!

― Pues, en este momento debe estar de camino para encontrar a su verdadero amor, que por culpa tuya, se fue, por el malentendido que ocasionaste.

― ¡¿De qué estás hablando?!

― Creo que fui bastante claro, ¿no te parece?... ya tú y Ukyo perdieron toda oportunidad con él.

― ¡Seguramente estás mintiendo, porque tú siempre estuviste en contra mía!... ¡siempre buscaste hacerme ver mal ante los ojos de Ranma!

― Shampoo, tú sola te buscaste su rechazo... él te quiso mucho y no lo supiste aprovechar... ahora ya es demasiado tarde: Ranma está enamorado de otra chica, que en todos los aspectos, es mejor que tú.

― ¡No quiero seguir escuchándote!

― Bueno, la puerta es demasiado grande y yo tampoco quiero seguir hablando contigo... tengo muchas cosas qué hacer.

Shampoo estaba furiosa y le tiró algunos documentos que tenía en el escritorio y cuando iba saliendo de la oficina, Ryoga le dijo, sarcásticamente:

― ¡Que no te extrañe si te enteras que hay boda muy pronto!

Shampoo salió de ahí echando chispas. No podía ser: ¿sería posible que Ryoga se refería a esa chica nada agraciada con la que había salido Ranma la última vez?... ¿cómo podría ser posible que alguien tan atractiva como ella perdiera ante una chica tan insignificante?

Por un lado, se alegraba que no fuera Ukyo, pero por el otro, no permitiría que esa chica nada atractiva se quedara con Ranma, porque él era mucha pieza para ella.

Iba pensando que haría. De pronto, vio una tienda de productos chinos que muchas veces obvió porque creía que alguien como ella nunca se vería en la necesidad de adquirirlos y pensó:

¡Pero si soy demasiado hermosa! ¿qué pudo verle Ranma a esa mujer tan simple? -se detuvo un momento, para analizar mejor las cosas:- ¡seguramente lo embrujó!... ¡sí! ¡no hay otra explicación!... bien, entonces utilizaré las mismas armas que ella, porque Ranma sólo puede ser para mí, de nadie más.

Entró a la tienda y empezó a ver todos los productos que ofrecían. Después, al no encontrar lo que necesitaba, le preguntó a la dueña. Ella le indicó que habían algunas pociones muy antiguas que podían serle de utilidad. Le enseñó algunas y le explicó cómo se usaban.

Shampoo estaba muy contenta, pero su rostro cambió de expresión cuando le dijo el precio: ¡era demasiado elevado!... no contaba con esa cantidad.

Le agradeció a la dueña de la tienda y le dijo que regresaría después.

De camino, iba pensando cómo podría obtener esa cantidad y se le ocurrió que quizás su abuela se la podía prestar, porque por ningún motivo estaría dispuesta a renunciar a Ranma y si utilizando esa poción lograría que se enamorara de ella nuevamente, lo haría.

Llegó al restaurante de su abuela y vio que estaba bastante atareada, se acercó a ella y le dijo:

― Ya vine, abuela.

― ¡Vaya! ¡pensé que tardarías más!... como dijiste que tal vez él te invitaría a salir.

― No lo encontré, abuela... pero, ya sé cómo lograr que vuelva conmigo y para eso, voy a necesitar tu ayuda.

― ¿Mi ayuda?

― Sí, abuelita, deja que te cuente...

― Pero será después, Shampoo, ahora ayúdame, porque hay demasiados clientes.

― Está bien, abuela -dijo algo molesta, pero después pensó que si lograba que Ranma volviera con ella, no sólo lo tendría a él, sino que también dejaría de trabajar tan duro como le estaba tocando-.

Por otro lado, en Nerima, en la tarde de ese mismo día, se podía observar a una pareja de jóvenes muy enamorados, caminando por las calles, platicando y tomados de la mano, causándoles envidia a algunas personas.

Otras pensaban que se pasaban de cursis y a otras les daba ternura, pero, ellos ni siquiera lo notaban.

Akane iba tan feliz, hasta que cayó en cuenta que no podía llegar así nada más y decirle a su familia que había tomado la decisión de casarse con alguien que ni siquiera les había presentado como su novio... su papá, ¿qué iba a decir?... no, definitivamente no había pensado en eso cuando le dio el "sí" a Ranma. Estaba tan emocionada que ni siquiera tomó en cuenta la reacción que podría tener su familia.

Pensó mejor las cosas y cuando ya estaban frente a su casa, le dijo:

― Ranma, ¿puedo pedirte algo?

― Dime.

― ¿Podemos guardar aún la noticia de que decidimos casarnos?

Ranma se sorprendió y a la vez, se decepcionó y le dijo:

― ¿Por qué? acaso... te arrepientes de...

― No, claro que no... es que... -dijo nerviosa y sonrojada- yo jamás había tenido novio y no sé cómo lo vaya a tomar mi papá... imagínate: nunca le había presentado un novio, ¿y ahora voy a decirle que tengo un prometido y que he decidido casarme con él?

Ranma no creía lo que estaba escuchando y le dijo:

― ¿De verdad nunca antes habías tenido novio?

― No, tú... eres el primero -dijo sonriendo nerviosamente-.

Ranma se le quedó viendo detenidamente y después, le dijo sonriendo:

― Entonces, yo seré el único que le presentarás como tal, ¿verdad?... jamás lo hubiera imaginado: una chica tan hermosa como tú... pero, ¿sabes qué? me alegra mucho enterarme de esa noticia... -se detuvo un momento y después dijo, inclinando la cabeza:- lástima que yo no pueda decir lo mismo... ¿sabes? si pudiera cambiar algo en mi vida sería haber conocido a Shampoo.

― Ya no recuerdes eso, ahora todo es diferente.

― Sí, tienes razón... -se detuvo un momento y después le dijo:- pero, volviendo a lo que me pediste: no estoy muy convencido.

― ¿Por qué?... por favor, comprende... mi papá va a necesitar un poco de tiempo para asimilar la noticia de que tengo novio.

Ranma volteó a ver a otro lado, ella tomó su rostro y le dijo:

― Compréndeme, por favor... te prometo que no va a ser por mucho tiempo.

Ranma dio un largo suspiro y después le dijo, resignado:

― Está bien, tú ganas, pero por favor, que de verdad no sea por mucho tiempo... porque, ¿qué tal y cambias de opinión?

Akane se rio y le dijo:

― No, mi amor, jamás cambiaré de opinión, eso puedo asegurártelo y además, así damos tiempo para que te recuperes por completo, ¿sí?

― Está bien, pero, yo sí les contaré a mis padres sobre nuestros planes.

Akane sonrió y después lo abrazó, pero, de pronto escucharon que la puerta de la casa se abría: era Kasumi, que se les había quedado viendo muy sorprendida.

Akane se puso nerviosa y Kasumi le dijo algo seria:

― Akane, ya iba a salir a buscarte.

― Perdóname, Kasumi... -se detuvo un momento y después dijo, volteando a ver a Ranma:- mira, déjame presentarte a... a... -él la interrumpió y dijo, dándole la mano a Kasumi:-

― Ranma Saotome, es un gusto.

― Hola, igualmente -dijo Kasumi-.

― Hermana -dijo Akane bastante sonrojada- él es mi... mi...

― Novio -terminó de decir Ranma-.

― ¡¿Cómo que novio?!... ¡¿qué está pasando aquí, Akane?! -se escuchó que dijeron atrás de Kasumi: era el papá de Akane muy sorprendido y a la vez molesto-.

Akane se puso más nerviosa y Ranma le dijo:

― Supongo que él es tu padre.

― Sí -dijo tímidamente-.

Ranma se acercó y le dio la mano:

― Soy Ranma Saotome, es un gusto conocerlo, señor Tendo.

― ¡¿Cómo?!... ¡¿Ranma Saotome?! -dijo muy sorprendido el papá de Akane, después volteó a verla a ella y le dijo:- ¿él es tu novio, hija?

― Sí, papá -dijo bastante nerviosa- yo... es que...

El señor Tendo no la dejó terminar y dijo, volteando a ver a Ranma:

― ¡Pero, pase adelante! ¡ésta es su casa! -y se lo llevó casi empujándolo para que entrara a la casa-.

― Gra... gracias -dijo Ranma, muy sorprendido-.

Akane se quedó casi con la boca abierta, al ver la actitud que su papá había tomado y sus hermanas se empezaron a reír disimuladamente, al ver la situación.

Mientras esto ocurría, en Tokio, Shampoo se encontraba hablando con su abuela:

― Abuela, ya te conté mi plan, ahora dime que sí me ayudarás, por favor, di que sí.

― Shampoo has caído demasiado bajo... no me parece que embrujando a Ranma consigas que te ame nuevamente.

― ¡Abuela, es la única opción que tengo!... ¡no quiero que se case con alguien más, no lo soportaría!

― No estás realmente segura de que se case con esa chica.

― ¡Pero yo quiero que vuelva conmigo ya!

― Lo siento, Shampoo, pero no puedo ayudarte... aunque quisiera no tengo esa cantidad, es demasiado.

― ¿Esa es tu última palabra?

― Sí, Shampoo.

― ¡Bien! ¡entonces veré como le hago para conseguir esa poción!... ¡porque te aseguro que Ranma será para mí!

Shampoo estaba dispuesta a lo que fuera sin medir las consecuencias que pudieran tener sus actos, sólo le importaba que Ranma volviera a quererla como antes.

Nuevamente, en Nerima, Akane seguía demasiado sorprendida al ver cómo platicaban tan amenamente Ranma y su papá. No podía creer lo bien que se estaban llevando.

Después de bastante plática sobre artes marciales y torneos, el Señor Tendo le dijo a Ranma:

― Y bien, Ranma... puedo llamarte por tu nombre, ¿verdad?

― Por supuesto, señor.

― Dime suegro, porque ya casi seremos familia... por cierto, ¿cuándo piensan casarse?

― Pues, si por mí fuera, me casaba ahorita mismo -dijo Ranma, sonriendo y tomando una de las manos de Akane para darle un beso-.

― ¡Ranma! -dijo Akane bastante sonrojada-.

― No, no hijo -dijo el señor Tendo- eso es demasiado precipitado.

Akane volteó a ver a su papá, pensando que quizás diría algo sensato, pero:

― ¿Te parece bien mañana?

― ¡Papá! -volvió a decir Akane bastante sorprendida-.

Todos, menos Akane, se empezaron a reír de esas ocurrencias y después Ranma dijo:

― Me parece muy bien, suegro jajajajaja

― ¡Basta! -dijo Akane molesta-.

― Tranquila, Akane -dijo Kasumi sonriendo- obviamente están bromeando.

Akane todavía estaba molesta y Ranma le dijo:

― No te enojes, por favor... mira el lado positivo: tu papá está de acuerdo con nuestra relación, ¿qué más podemos pedir?

― Bueno y ¿cuándo conoceremos a tus padres, Ranma? -dijo Nabiki-.

― Muy pronto -dijo Ranma y después se dirigió a Akane- ¿te parece bien en dos semanas?

― ¡Claro que le parece! -dijo el señor Tendo, sin dejar que Akane hablara-.

Akane sólo veía cómo su padre decidía por ella.

Siguieron platicando un rato más y al terminar de cenar, Ranma se despidió de ellos y se dispuso a buscar un hotel para pasar la noche y partir temprano al día siguiente a Tokio, a pesar de que el padre de Akane le había insistido que se quedara con ellos.

Él, cortésmente, rechazó su ofrecimiento, pues no quería causar molestias.

Antes de irse, Akane lo acompañó hasta la puerta y él le dijo:

― Tu familia me cayó muy bien, Akane... sobre todo, tu padre...

― Sí, pude darme cuenta -dijo un poco molesta-.

― Akane, si no estás de acuerdo en que nuestras familias se conozcan en dos semanas, dímelo, respetaré tu decisión...

Akane inclinó su rostro y le dijo:

― No, está bien... de todas formas, ya había aceptado casarme contigo, ¿no?

Ranma sonrió y tomó su rostro:

― ¿No estás feliz de que todo esté saliendo bien para ambos?

Akane se le quedó viendo y después le dijo sonriendo:

― Sí, tienes razón... jamás imaginé que esa fuera la reacción de mi papá, pero, me alegra mucho que se hayan caído tan bien.

Rieron un momento y después Ranma dijo:

― Te voy a llamar todos los días y de verdad, espero que estas dos semanas se pasen muy rápido, porque quiero que nuestra relación se formalice lo más pronto posible.

― Yo también, Ranma, pero, mientras eso sucede, prométeme que te cuidarás y tomarás tu medicina al pie de la letra.

Ranma sonrió y le dijo:

― Te lo prometo... ahora más que nunca quiero estar bien... tengo una razón más para vivir.

Akane se sonrojó y él volvió a decirle:

― Gracias por hacerme tan feliz.

Akane se acercó más a él, lo abrazó y le dio un pequeño beso en los labios, pues todavía le daba un poco de pena con su familia.

Kasumi y Nabiki los estaban observando a través de una ventana y Nabiki dijo:

― Son tal para cual... ambos son muy cursis.

― Se ven muy tiernos -dijo Kasumi sonriendo- y hacen una linda pareja.

― Bueno, por lo menos, en el aspecto económico no tendrá que preocuparse Akane jajajaja.

― ¡Nabiki! -dijo algo molesta Kasumi- ¡tú sólo piensas en eso!... ¡es obvio que eso no le importa en lo absoluto a Akane!

― Jajajaja sólo era una bromita, no te enojes jajajaja

Al día siguiente, Shampoo se encontraba registrando hasta el último rincón de su casa para conseguir el dinero que necesitaba para comprar la tan ansiada poción, pero ni siquiera llegó a la mitad del precio.

Estaba furiosa y dijo:

― ¡No hay de otra!... ¡tendré que esperar algunos días para juntar esa cantidad!... si no, voy a tener que tomar otras medidas, pero de que Ranma regresa conmigo, no hay ninguna duda.

Mientras esto ocurría, Ranma había llegado nuevamente a Tokio. Pasó dejando sus cosas a su departamento, aprovechó para llamar a la casa de Akane para avisarle que ya había llegado y después llamó rápidamente a su mamá para avisarle que iría a visitarlos en la noche.

Después, decidió ir a su dojo, pues le preocupaba sobrecargarles a Ryoga y a Ryu el trabajo.

Al llegar, vio a Kodachi merendando y platicando amenamente con un chico que jamás había visto.

Ellos lo saludaron al verlo. Él hizo lo mismo y después entró a su oficina.

Ryoga y Ryu estaban ahí y lo saludaron. Después, él les preguntó:

― Oigan, ¿quién es el chico que está con Kodachi?

― Perdona que no te hayamos avisado antes... -dijo Ryoga- es que, como Shinnosuke y Akane se fueron, tuvimos que contactar rápidamente a alguien más y como tú por el momento no puedes dar clases, entonces...

― Contactamos a Taro Zhang -dijo Ryu- es un chico chino que también había solicitado el trabajo antes y nos pareció una buena opción... no te molesta, ¿verdad?

― No, para nada... además, ahora ustedes son mis socios, ¿recuerdan?, así que pueden tomar decisiones libremente... -se detuvo un momento y después dijo:- pensé que era el novio de Kodachi jajajajaja.

― Pues, lejos no está de suceder, ¿eh? -dijo Ryoga- parece que se están llevando muy bien.

Los tres se rieron y después le preguntaron a Ranma cómo le había ido y él les platicó todo:

― ¡Vaya! -dijo Ryoga- tú sí que no pierdes el tiempo... ¿de verdad le propusiste que se casara contigo?

― Sí.

― Jajajajaja me sorprendes, Ranma, no pensé que estuvieras tan enamorado de ella.

― Sí, lo estoy Ryoga y como bien dijiste: no quiero perder el tiempo... somos adultos y tengo qué ofrecerle... no veo por qué tenemos que esperar más.

― ¿Sabes qué, Ranma? me acabas de inspirar: yo también le pediré a Akari que se case conmigo... ya tenemos cuatro años de ser novios.

― ¿De verdad? -dijo Ranma, sonriendo-.

― ¡Sí, ya me decidí! -dijo Ryoga y después se dirigió a Ryu:- ¿y tú qué opinas, Ryu? ¿también le pedirás a Kaori que se case contigo?

― Bueno, yo -dijo Ryu- pensé que dos años de noviazgo era muy poco, pero...

― Ryu -dijo Ryoga interrumpiéndolo- aprende a Ranma, que sólo unos días ha sido novio de Akane y ya le pidió que se casara con él jajajajaja

― ¡Oye, no! -dijo Ranma divertido- quizás llevemos muy poco tiempo como novios, pero ya tenemos algunos meses de habernos conocido.

Volvieron a reírse y Ryu dijo después:

― Bueno, lo haré: le pediré a Kaori que se case conmigo.

― ¡Así se habla, Ryu! -dijo Ryoga- y así, quizás hasta podamos hacer una boda triple jajajajaja.

― No, cuádruple jajajaja -dijo Ryu- porque a como van las cosas, de repente Taro, siguiendo el ejemplo de Ranma, decide casarse con Kodachi mañana jajajaja

Volvieron a reírse. De pronto, Kodachi entró a la oficina y dijo:

― Ranma, te busca un muchacho.

― ¿Ah sí? ¿quién es?

― Es... es... eh -a Kodachi se le había olvidado el nombre-.

El muchacho se dio cuenta, se acercó y dijo:

― Soy yo, Ranma.

Ranma y sus amigos se quedaron muy sorprendidos al darse cuenta de quien se trataba.

Ranma sólo atinó a decir:

― ¿Mousse?

CONTINUARÁ...