INUYASHA NO ME PERTENECE, PERO LA TRAMA SÍ.
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UN ERROR AGRIDULCE
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CAPITULO 15
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DEDICADO A MANU TEORIAS
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Ese día que su asistente tuvo libre por su propia iniciativa fue extraño para Bankotsu.
Como si algo faltase y se sintiera inexplicablemente vacío.
El arrollador triunfo ante la Junta de Socios fue íntegramente cosa de ella, quien fue perseverante e insistente con eso de que la estafa de Lippson se podía probar de algún modo.
Y su obstinación tenía origen en la curiosa historia que ella la narró, sobre la desgracia que acaeció sobre su propia familia cuando una prueba falsa destruyó su nombre y su firma.
En aquella ocasión cuando se lo contó, su naturaleza tendía a oír desconfiadamente de la joven, pero ahora ya no estaba tan seguro.
En este caso, ella decía la verdad.
Experimentó una compasión inaudita y de respeto, aunque este último aún se resistía a admitir.
Peor aún, la propia atracción que ella le producía y que procuraba mantener a raya para evitar confusiones innecesarias.
Igual el resto de la jornada no tuvo tiempo de seguir con ello, ya que su oficina estuvo constantemente llena de visitas de socios que venían a disculparse.
Él único que no apareció fue Inuyasha y Bankotsu imaginaba que no acababa de lamerse las heridas.
Hasta Kikyo apareció intentando seducirlo, pero él se encargó de echarla a volar.
No tenía humor para esa mujer.
Todavía quedaba por comprobar el trato que pudo haber hecho con Naraku Skadden siendo que él ofreció a los socios la posibilidad de fusión si votaban por él cuando Bankotsu fuera depuesto.
Le quedaba como tarea investigar eso.
Al día siguiente, se presentó más temprano que de costumbre en la oficina.
Hoy regresaba Kagome a trabajar y se sentía estúpidamente ansioso de hablar con ella sobre algunas ideas como que pensaba comisionarla a la oficina de Hiten Ross, quien trabajaba en la demanda contra Lippson. Sería como un regalo para ella, cuya familia fue estafada y cuyo caso era tan parecido.
Pasaron las siete de la mañana. Y luego las ocho. Finalmente, las nueve.
Levantó el tubo del teléfono.
―Evelyn ¿aún no hay noticias de la señorita Taylor? Localice a esa muchacha y déjele claro que este no es un centro de beneficencia.
Se sentía enfadado y engañado.
Pero también preocupado ya que no avisó nada.
Volvió a su computador e intentó centrarse en unos memorandos, pero le fue extremadamente difícil porque la posibilidad de que ella entrara en cualquier momento al despacho, arguyendo una disculpa tonta lo distraía por completo.
Se sintió un ridículo.
―El teléfono de la señorita Taylor se encuentra apagado ―informó Evelyn desde el comunicador.
¿Y si le ocurrió algo?
Él como jefe era responsable de la vida de cada uno de sus empleados.
Se consoló pensando en aquello cuando cogió el móvil esta vez para llamar a otra persona.
―Todavía ni he acabado la última misión y ya me tienes otra ―le dijo la voz del otro lado.
Jakotsu ya le conocía. El simple hecho que le llamara en ese horario de la mañana solo podría significar que Bankotsu andaba sediento de sangre.
―Quiero que revises el legajo de Kagome Taylor en Recursos Humanos y me verifiques su dirección.
― ¿Qué?
―Lo que oíste.
― ¿Por qué no se lo pides tú a Recursos Humanos? Eres el rey de la montaña.
Bankotsu no iba a admitir que sentía un poco avergonzado de hacer aquello y sólo confiaba en Jakotsu.
―Aprovecha de revisar cuáles son sus contactos de emergencia ―añadió.
―Ya me estás asustando…hombre.
―No apareció y su móvil está fuera de servicio.
―Quizá decidió tomarse otro día libre lejos de ti…y no me extraña―bromeó el informático.
Pero Bankotsu no estaba de humor.
Cortó la llamada cuando Evelyn le avisó que su madre estaba en el lobby.
¿Kagura Donovan?
Ella debería estar jugando golf en los Hampton.
Y ya habían hablado por teléfono sobre el éxito de la última junta. Era muy extraño que viniera siendo que lo único que deseaba era mantenerse alejada de todos los tejemanejes de la firma.
Probó enviar un correo electrónico a Kagome.
Señorita Taylor
Que sepa que su hora tardía se le descontará de su salario.
Fue la única cosa que se le ocurrió enviar.
En eso Kagura entró.
Con aquella parsimonia elegante y esbelta que a Bankotsu a veces le tocaba quedar celoso que su madre buscase un padrastro para él. Ni que fuera un niñato, pero la sensación siempre existió.
La mujer entró y lo abrazó con cariño.
Bankotsu se dejó hacer.
―Si querías algo me hubieras avisado para ir a visitarte.
―Tenemos una reservación a almorzar.
― ¿Tenemos? ―Bankotsu no recordaba tal cita.
―Y no te puedes negar o estaré muy enfadada contigo.
Bankotsu arqueó una ceja.
Su madre nunca reservaba almuerzos repentinos si no había un fuerte motivo. Es más, debía de ser importante para que abandonase su retiro.
Le dio curiosidad, quizá Kagura traía alguna propuesta o idea que sería fructífera para la firma.
―Está bien y sólo espero que no sea el restaurante de mariscos porque lo odié la última vez.
―Entonces vámonos ya que el coche está esperando ―Kagura sonrió―. Es tu restaurante italiano preferido.
Era una redada de su madre y era imposible negarse, pero aprovechó los segundos antes de seguir a Kagura para enviar un texto a Jakotsu.
No olvides revisar lo que te pedí, iré a Tonnys.
Ya en el coche, Bankotsu intentó sonsacar alguna información a su madre acerca de su inesperada reunión, pero su madre permaneció sonriente, lo que causó mayor intriga en el socio director de Donovan Lawyers.
Cuando bajaron del coche, en aquel precioso restaurante ubicado en el Soho que servía las mejores pastas de la ciudad, incluida la lasaña favorita de Bankotsu, el hombre dio la mano para ayudar a entrar a su madre.
―Señora Donovan, ya está lista su mesa y de hecho su invitada ya les está aguardando ―le informó el maître.
― ¿Qué? ―preguntó Bankotsu, pero fue ignorado por su madre.
Sólo al acercarse a la mesa, se dio cuenta de lo que ocurría.
Kikyo Skadden aguardaba en una mesa con una sonrisilla en la cara.
―Esto debe ser una broma…―masculló Bankotsu
―Ni se te ocurra irte ―amenazó Kagura en voz baja―. Hay algo muy importante que debes saber y si te vas antes de oírlo, juro por el alma de tu abuelo que no voy a dejarte en paz nunca.
Con tamaña advertencia, Bankotsu no tuvo más remedio que seguirla. Su madre era una tigresa de temer.
Ya le extrañó que Kagura se sentara junto a Kikyo y la abrazara tan afectuosamente. Y le acarició maternalmente las manos.
―Hola Bankotsu…
― ¿Hoy no fuiste a trabajar? ―le preguntó, pero Kagura lo codeó para que ya no fuera grosero.
―Solo pide agua o refresco, nada de vinos, querida ―oyó que le susurró a Kikyo.
Su amante intermitente lucía sonrojada y nerviosa.
Aunque hace tiempo que no se veían a solas.
Casi desde que Kagome entró a trabajar a la firma, pensó, aunque inmediatamente quitó la idea de sus pensamientos por lo inapropiado que justo viniera a acordarse de aquella ingrata asistente. Miró su reloj y no veía la hora de volver a la oficina.
―Deja de ver el reloj, que ya dije que no iras a ninguna parte ―advirtió Kagura
―Pues si son malas o buenas noticias, me gusta oírlas antes de la digestión para no arruinar la experiencia con la lasaña ¿a qué se debe esta emboscada? ―mientras bebía la copa de vino tinto que el camarero le trajo.
Kagura apretó las manos de Kikyo.
―Había perdido la esperanza que alguna vez me dieras un nieto …así que no sabes lo feliz que me puse al saber del embarazo de Kikyo.
Al oír eso, Bankotsu escupió el vino que estaba bebiendo.
― ¿Qué…que…?
Menos mal no escuchó esto mientras almorzaba o se hubiera atragantado.
― ¿Esto es una broma…? ¿Qué ridiculez es ésta?
Kikyo adoptó una pose inocente, típica de una víctima bien agarrada de las manos de Kagura.
―No sabía cómo tomarías la noticia…por eso me acerqué a tu madre ―aclaró Kikyo―. Tendremos un hijo, Bankotsu.
En ese punto, Bankotsu ya no pudo evitarlo y se echó a reír, provocando que varios comensales voltearan a mirarlos.
La nacía del alma hacerlo. Esto era una encerrona.
― ¿Qué es esta grosería, hijo? ―increpó Kagura, tratando de no alzar la voz.
Bankotsu hizo un movimiento para levantarse.
― ¿Dónde crees que vas? ―preguntó Kagura.
―Si esta mujer está preñada, que vaya a buscar al padre ―ante los rostros escandalizados de Kagura y Kikyo―. Yo me largo de aquí, tengo que ir a buscar a la sinvergüenza de mi asistente que parece creer que un día libre equivalen a dos.
―Ese era mi temor…y aquí lo confirmamos ―murmuró Kikyo a Kagura
―Puedes ir a buscarla, pero vas a tomar tu responsabilidad en serio ―volvió a advertir su madre―. ¿En serio vas a burlarte de Kikyo y tu hijo por una muchacha como ésa? Y desde ya te advierto que ella no regresará a la firma si esperabas encontrarla allí. La despedí luego de dejarle en claro que era una distracción para ti, porque ahora confirmo que, por su culpa, pretendes eludir tu responsabilidad con Kikyo y tu hijo.
Eso hizo que Bankotsu se enfadara.
Como si la ira se llenase en su pecho.
Nunca en su vida, le faltó el respeto a su madre, pero la rabia lo nubló.
Se incorporó casi con violencia.
― ¡Ya no quiero oír estupideces! Y madre, te creía más lista como para caer en las maquinaciones de esta loca ―miró a Kikyo con desprecio―. Lo que sea que esta zorra tenga, yo no tengo nada que ver ―sus ojos destilaban rabia―. Me hice la vasectomía hace más de un año y no puedo tener hijos.
CONTINUARÁ
¿Saben porque me tardé?
Andaba viendo un cdrama chino que veo al menos dos veces al año que se llama LA HISTORIA DE MINGLAN, amo esa historia. Véanla si pueden.
No acercamos más y más al final de nuestra historia.
BESOS AIDÉ, PAULITA, LUCYP0411, IMAG04, SAONE, BENANI, LIN LU LOLI, NEFFER, ANNIE PEREZ, CONEJA, MANU, SINNAME, VANEMAR, BLACKLADY…en serio muchas gracias y estoy leyendo atentamente sus recomendaciones.
Paola, con cariño.
