CAPÍTULO TRECEAVO.
Joder.
Joder, joder, joder.
Se repetía Blish mentalmente una y otra vez. Pero incluso el mero hecho de pensar le producía un dolor de cabeza indescriptible, como si alguien estuviera intentando atravesar la frente con un clavo para llegar al otro lado de su cráneo. Era viernes 7 de enero y ese día debía regresar a Hogwarts después de las vacaciones de Navidad, pero Angelina deseaba que no fuera así. ¿Cuánto había bebido la noche anterior?
Blish intentó enfocar la vista sobre el reloj que descansaba en su mesilla, y de habérselo podido permitir su cuerpo hubiera sufrido un sobresalto que la hubiese recorrido de pies a cabeza, al menos claro, si no se encontrara tan mal físicamente. Era tarde, ¡muy tarde! por lo menos hacía dos horas que debería haber estado levantada, pero en lugar de eso, ahí seguía tirada en la cama sin fuerzas para moverse y con una resaca del 15. Como siguiera así iba a perder el Expreso y ni siquiera recordaba sí había dejado el baúl preparado el día anterior, ¡seguramente no!
Recordando sus intensos entrenamientos de quidditch de años anteriores, y haciendo acopio de las pocas fuerzas que le quedaban se agarró con las dos manos del borde de la cama y tiró de su propio cuerpo hasta estar pegada al abismo. Contuvo un suspiro y evitó pensar en cómo le sentaría a su estómago, cabeza y cuerpo, lo que estaba a punto de hacer, y sin pensarlo dos veces se tiró por el borde de la cama directa al suelo. Sintió como el mareo la recorría desde la punta de los pies hasta la cabeza, haciendo especial hincapié en su estómago y sin saber cómo, Angelina consiguió levantarse del suelo. Aunque los temblores producto de la fatiga y debilidad que sentía casi la hicieron caer nuevamente, Blish lentamente, tambaleándose y apoyándose en las paredes, consiguió salir de su cuarto y llegar al baño, para así poder darse una ducha y despejarse.
Cuando entró en el baño la luz del sol brillante que entraba por la ventana y se reflejaba en el espejo le hizo soltar un fuerte grito. El dolor de cabeza se había intensificado en exceso gracias a la estúpida luz, y las ganas de vomitar que había sentido desde que despertó crecieron en ella a pasos de gigante, con esfuerzo reprimió la arcada que condujo la bilis hasta su boca. Consiguió abrir la baza del retrete y vomitó los pocos contenidos que tenía de la noche anterior en ella, después de eso se dirigió al bidé a lavarse la cara. Necesitaba despejarse y espabilar pronto, pero la imagen que le devolvió el espejo le parecía impensable ¿cómo era posible que alguien negra como ella estuviera literalmente gris? Tenía bolsas bajo los ojos, los labios morados con algún resto del reciente vómito, y para colmo de males la noche anterior se había olvidado de ponerse el capó de seda que protegía su pelo, así que este estaba hecho un desastre.
Una vez sintió el agua de la ducha chocando con fuerza contra ella, el dolor en sus músculos, el cual desconocía hasta ese momento, empezó a ceder y los temblores fueron desapareciendo poco a poco. Seguía notando las piernas flojas, la quemazón en el esternón y como le daba vueltas la cabeza, pero rápidamente sus movimientos dejaban de ser torpes y empezaba a recobrarse de ese malestar general. Sobreestimó su nivel de mejora, porque cuando hizo un movimiento excesivo, una arcada la impulsó a vomitar todo el contenido de su estómago sobre el plato de la ducha, manchándose los pies en el proceso. Salió de esta corriendo y se precipitó sobre el retrete, aún desnuda y empapada, se aferró a los lados de este y vacío nuevamente el contenido de su estómago. ¿Qué cojones vomitada si hacía más de 12 horas que no comía nada?
Cuándo terminó de vomitar todo, hasta los restos de bilis, se puso en pie encontrándose mejor, limpio con desagrado todo el estropicio que había creado, tanto del retrete como el de la ducha, y volvió a meterse bajo el chorro fría del agua una vez estuvo todo limpio, para continuar con su ducha. Mientras las gotas caían con fuerza sobre su cabeza y el malestar general, aunque mitigado seguía invadiendo su cuerpo, Blish se hizo la promesa mental de no volver a beber nunca jamás.
Veinte minutos más tarde la negra cerró el grifo y salió de nuevo de la ducha, esta vez encontrándose mucho mejor, con un movimiento de la varita se deshizo del vapor del baño y observó su imagen mojada y cubierta solo por una toalla blanca y pequeña en el espejo. Tenía mejor aspecto que la primera vez que se había mirado, sin embargo se seguía encontrando terriblemente mal, definitivamente iba a matar a su hermana ¿cómo se le ocurrió convencerla para que fuera a esa estúpida fiesta? Angelina estaba muy bien antes de ir, no necesitaba que nadie se preocupara por su vida social ¡muchas gracias!
Y de no haber ido a esa estúpida fiesta ahora mismo no se encontraría con semejante panorama: miro el reloj que había en la pared del baño, no le quedaba mucho tiempo; observó el inodoro con la tapa levantada que seguía desprendiendo cierto olor a vómito; clavó los ojos en la alfombra de los pies que contenía trazos de su estómago. Cerró los ojos y exhaló con lentitud, cuando volvió a abrir sus ojos ámbar estos se clavaron inevitablemente en el penoso panorama que le ofrecía el espejo del baño que había desorganizado a sus espaldas, y algo se despertó en su subconsciente. Su ropa arrugada, la alfombra manchada, los objetos caídos en la estantería, todo y cada uno de los objetos y colores borrosos que veía, empezaron a tomar forma en su cabeza, y entonces se dio cuenta de algo.
- ¡Oh, joder! -Esta vez lo había dicho en voz alta.
Peter Pettigrew había tenido unas vacaciones de Navidad estupendas, no le faltó de nada, pasó los días festivos con su familia, se puso al día con sus primos, quedó con sus amigos y vio a su novia, muchas veces, aunque no las suficientes para su gusto. Era la primera vez que tenía novia formal, había salido con otras chicas antes, pero nunca nada tan en serio como con Charity. Y a decir verdad, cuando la conoció no había tenido intención de que llegara a nada con ella, solo quería quedar un par de veces con la ravenclaw y lo que surgiera, pero lo que surgió fue genial. Charity le cautivó, con su inteligencia, dulce inocencia y su admiración por él, la madre de Peter se puso muy feliz cuando le habló de ella, y ya cuando la conoció un día que Pettigrew la invitó a comer a casa en vacaciones, el adolescente pensó que su madre explotaría de orgullo, pero por suerte no había ocurrido nada de eso. Charity se quedó hasta la hora de la cena, y la señora Pettigrew la despidió con un abrazo y un fuerte beso en la mejilla.
A pesar de que Peter había quedado unas cuantas veces con su novia esas vacaciones, a mitad del trayecto de camino a Hogwarts, el rubio abandonó a sus amigos para ir en busca de Charity, y ahora se encontraba despidiéndose de ella en el andén de Hogsmeade. Cuando la vio partir con sus amigas decidió que ya iba siendo hora de que sus amigos conocieran bien a su novia, al fin y al cabo, ya la conocían sus padres y él conocía a las amigas de ella, ¿qué podía salir mal?
Luego escuchó una voz.
- ¡Ey desaparecido! -Exclamó una voz que conocía bien, el rubio se giró para dar de frente con sus tres amigos.
- Hola chicos ¿cómo os ha ido el resto del viaje?
- Traidor nos has abandonado -reclamó el mayor de los Black, para luego añadir incrédulo -y todo por una chica.
- Deja a Pete en paz, -apoyó el licántropo a su rubio amigo -al menos el tiene una excusa para huir de ti -añadió y luego se giró al azabache -y de ti.
- ¡Ey! ¿Qué he hecho yo ahora? -Dijo el segundo.
- Nada -se encogió de hombros el prefecto -por ahora.
Peter rió divertido ante las caras de indignación de sus amigos y la sonrisa traviesa y de suficiencia de Remus, en verdad no le había gustado tener que dividir su tiempo entre sus amigos y Charity, pero sabía que su novia aún no estaba preparada para compartir un espacio tan reducido como un vagón de tren con sus amigos durante horas. La ponían bastante nerviosa, por ser mayores y de otras casa, y Peter no había querido insistir sabiendo que tanto Sirius como James no harían nada por hacerla sentir cómoda, por eso había viajado él con ella y sus amigas, en vez de que fuera a la inversa.
- Espero que el polvo merezca la pena de la traición -refunfuño el oji gris.
- ¡Sirius! -Le reprendió el prefecto, pero las palmadas de James no ayudaban.
- Eso Pet cuéntanos cómo es ¿Clarity...? -Preguntó dubitativo el azabache, sintiéndose mal por no saberse el nombre de la novia de su amigo.
- Charity -corrigieron Remus y Peter a la vez, el segundo agradeció al castaño.
- Perdón -dijo James avergonzando -sabes que no es nada personal soy patético con los nombres, intentaré aprenderlo para cuando la conozcamos.
- ¿Y a todo esto cuándo la conoceremos? -Inquirió Black divertido.
- Pues no lo sé -declaró el rubio un poco nervioso aceptando la nueva pregunta -no quiero que la espanteis, podéis ser muy bestias.
- ¡Oye! -dijeron los tres a la vez.
- Tu no Remus, tú eres el más civilizado, por algo eres prefecto -el licántropo sonrió a su amigo.
- Si claro, eso diselo cuando haya luna llena -replicó Black picado.
- ¡Sirius! -Grito James con tono reprobador -cierra el pico.
- Solo he dich…
- Sé lo que has dicho -la furia en sus ojos almendra era evidente -ahora cállate y mira a Lunático imbécil -Remus estaba cabizbajo.
- Era un chiste Lunático no te lo tomes a mal.
- Para mí no lo es -replicó el prefecto.
- ¡Ves Remus! -Intentó animarle Peter -más bestias que tú.
- ¡Ey que seguimos aquí! -Le siguió el juego James queriendo volver al ambiente festivo de hacía unos minutos.
- Lo sé -Peter no pudo evitar dejar escapar una risa ante las muecas de sus dos amigos.
Los cuatros se encaminaron a la fila de los carruajes entre risas, mientras James y Sirius hacían alarde de sus numerosas cualidades que los convertía en gente válida para ser presentada a la novia formal de su amigo, Remus y Peter unos pasos adelantados se reían de sus amigos.
- Colagusano -susurró el prefecto para que nadie más lo escuchara, ni siquiera los dos zopencos de detrás.
- Dime -contestó en el mismo tono el rubio mirando a su amigo.
- No hace falta que nos presentes a Charity aún, quiero decir no hagas caso de las chorradas de esos dos -señaló disimuladamente detrás -ya los conoces.
- Si lo sé -se encogió de hombros -es solo que verdaderamente me preocupa el hecho de que puedan espantarla con una broma o algo por el estilo, muchas veces no tienen...
- Límite -terminó por el Remus -sino que se lo digan a Evans ¿verdad?
- Exacto -suspiró aliviado de que lo entendiera -aunque es cierto que apenas se han molestado este año.
- Es verdad -coincidió el licántropo mientras la cola se reducía -¿crees que estará madurando?
Los ojos miel del prefecto estaban posados sobre el perfil sonriente y feliz de James, que seguía bromeando y enumerando junto con Sirius todas las cualidades de ambos, ajeno al nuevo tema de conversación de sus otros dos amigos.
- ¿James? -Peter fingió un escalofrío -por favor, antes Snape y Sirius se vuelven inseparables.
- Tienes razón -le siguió la broma resignado Lupin, pero seguía mirando fijamente a su amigo, últimamente veía algo diferente en él.
- Creo que todos lo estamos haciendo -adivinando que Remus no había dejado el tema, el más bajito dio voz a sus pensamientos -la guerra nos está obligando a hacerlo, y James la está sufriendo bastante.
Entonces Sirius hizo algo sumamente estúpido, siendo ellos ya los primeros de la fila de los carruajes y teniendo varios grupos de chicas concurridos detrás de ellos, el mayor de los Black al ver el carruaje aproximarse encontró la oportunidad perfecta para hacer una broma. Y con un ligero movimiento de su varita hizo que el agua encharcada y embarrada del suelo, por las recientes lluvias, se elevará y cayera sobre todas las chicas que iban inmediatamente después que ellos. Empapándolas de pies a cabeza y haciendo que el uniforme se les pegara al cuerpo, dibujando claramente las siluetas para diversión de Black quién esgrimió su mejor sonrisa lasciva repasándolas de arriba a abajo con la mirada. Cuando las chicas empezaron a reaccionar, intentaron muertas de la vergüenza recomponerse y asesinar simultáneamente al muchacho de sonrisa traviesa y brillante cabello negro que estaba delante de ellas, pero este se escudó detrás de su mejor amigo que reía abiertamente. James Potter fue capaz de percibir la ira de las chicas, que iba dirigida a él como si fuera el causante de su desdicha, y aliviado vio como el carruaje paraba enfrente de sus amigos, para salir pitando de ahí, abandonando a Sirius a su suerte. Este no tardó en imitar a su amigo, quien ya se encontraba a salvo dentro del carruaje, dejando a los otros dos merodeadores como carnada, los cuales no tardaron en seguir sus pasos.
- Bueno no todos -Peter se mordía el labio para contener la risa ante el espectáculo.
- Si, Sirius nunca crecerá -se rio también Remus.
Antes de cerrar la puerta del carruaje para poder huir de las malhumoradas, enfadadas y empapadas chicas.
El Expreso de Hogwarts había llegado alrededor de las siete a la estación de Hogsmeade como solía hacerlo, Lily, Marlene y Heather pasaron el viaje en un compartimento las tres solas siendo ocasionalmente visitadas por algunos compañeros y por Mary también. Pero no habían visto ni rastro de Angelina.
- Supongo que habrá perdido el tren -dijo Heather, mientras fijaba su mirada verde en Lily que buscaba a la negra entre los alumnos que acababan de bajar del tren.
- Si puede ser, pero eso es...raro -declaró aún buscando.
- Definitivamente es raro -estuvo de acuerdo la castaña, luego miró a la tercera integrante -¿tú qué crees Marlene?
La rubia no contestó, se había pasado prácticamente todo el viaje en silencio, aunque estaba mejor y había arreglado la situación en casa con sus hermanos, desde aquel regalo de Lily en Navidad, la perspectiva de volver a las clases habiendo recuperado solo parte del control de su magia le había impuesto un aire taciturno y de apatía encima poco habitual en ella. Pero sabiéndose observada por la castaña no dejó que ninguna muestra de algún tipo se escapara de ella.
- ¡Ey mirar es Dora! -exclamó Marlene distrayendo a las chicas de sus respectivas tareas -¡Pandora! ¡Dora! ¡Hey, Dora aquí!
Ambas chicas se giraron hacia donde Marlene agitaba su mano en el aire, en dirección a una chica rubia de cabello largo que caía hasta sus caderas y se abría paso entre la gente, que se dirigía a los carruajes, sonriente.
- ¡Chicas feliz año nuevo! -Gritó mientras las envolvía en un abrazo a las tres -os he echado de menos.
- Y nosotras a ti -respondió Lily.
- ¡Que bien que nos hayas venido a buscar! -Exclamó una quinta voz desde atrás, todas se giraron para ver a una sonriente Mary Macdonald -hacedme hueco que yo también quiero -dijo mientras se unía al abrazo.
- Oh mirad la traidora ha vuelto -chasqueo la lengua Heather.
- Habló -replicó Mary -creo que desde que empezaste a salir con Turpin no he hecho un viaje entero contigo en tren.
Heather le sacó la lengua de forma infantil, mientras murmuraba algo acerca de cosas del pasado.
- ¿Con quién has ido? -Preguntó con curiosidad Dora, a la castaña de ojos marrones.
- Con Cedric Shafiqs -respondió por ella Lily con una sonrisa burlona, haciendo sonrojar a su amiga.
- Ah así que Sirius tenía razón y si estáis saliendo -comentó con naturalidad Meadowes.
- No -dijo rotundamente Macdonald.
- Están quedando -aclaró Heather, para luego añadir con una sonrisa pícara -por ahora.
Una brisa helada hizo que todas se estremecieran, aunque llevaran sus abrigos y túnicas puestas el invierno en escocia era helador y no podían mantenerse mucho tiempo al aire libre. Lily se abrazó a sí misma intentado darse calor.
- ¿Podemos por favor salir de este frío? -Preguntó la prefecta en una voz quejosa.
- Estoy de acuerdo -volvió a hablar Marlene.
- Falta Blish -frunció los labios Mary sorprendida.
- No ha aparecido en todo el viaje, como tu -declaró Heather -creemos que igual ha perdido el tren.
- No puede ser -negó Macdonald mientras rodaba los ojos -yo la vi en la estación de lejos. ¿Dónde diablos estará?
Las chicas se encogieron de hombros, puesto que ninguna lo sabía, pero suponían que tendrían su respuesta una vez llegarán al castillo, así que emprendieron la marcha a los carruajes sin su última amiga. Se apretujaron todas en uno mientras hablaban alegremente de las vacaciones de Navidad y Mary les ponía al día de todos los cotilleos de los que ya se había enterado y les contaba cómo le iban las cosas con Cedric.
Cuando llegaron a Hogwarts se separaron en dos grupos, las águilas se fueron a sentar a su mesa y las leonas hacía la de gryffindor, las tres chicas observaron con alegría como Marlene era recibida entre vítores y abrazos cariñosos por parte de las águilas. Y después tomaron asiento cerca de las alumnas de cuarto de su casa, aquella noche cenaron solo las tres, cosa que era poco habitual ya que Angelina no se saltaba nunca una comida. Pero Blish no apareció en toda la cena y los merodeadores y Adam, con quienes se habían acostumbrado a compartir comidas ese año, estaban sentados unos puestos más allá riendo y cenando junto con Toddler y Lynch.
Cuando Lily fue a preguntar acerca de ese hecho, ya que podía comprender que los merodeadores comieran con las otras dos chicas, pero ¿qué hacía Adam con ellos y no comiendo con Heather? Notó como Mary le lanzaba una mirada de advertencia, en sus ojos marrones brillando algo parecido al enfado, que le hizo desistir, y la pelirroja se preguntó si Adam y Heather se habrían peleado.
Una vez terminaron de cenar, no esperaron a que Dumbledore dijera nada y se retiraron rápidamente a su cuarto. Todas estaban un poco decaídas y preocupadas por la cuarta integrante de su grupo y su inexplicable ausencia, pero cuando llegaron a la habitación se encontraron con que Blish estaba ya metida en la cama y con los doseles de la misma corridos. Compartiendo miradas de incomprensión, las tres leonas la dejaron dormir tranquila, al día siguiente tendrían tiempo de sobra y podrían preguntarle lo que quisieran, total el día siguiente era sábado tendrían más tiempo de ponerse al día y hablar de las navidades.
A lo lejos Adam, en la estación de Hogsmeade, pudo distinguir la cabellera incendiada de Lily Evans rodeada de otras de distintos colores, entre las que distinguió el cabello castaño trigueño de Heather. Las leonas estaban todas paradas en el andén como esperando a alguien, sin embargo el adolescente en vez de acercarse a sus compañeras de casa, se aseguró de que sus amigos de hufflepuff le cubrieran bien, pues no quería ser visto por ellas. Ese viaje había sido el primero desde que trabó amistad con Heather, en el que no había pasado por el compartimento de las chicas a saludar, y a pesar de que sentía un poco apesadumbrado por ello, tenía sus motivos para no hacerlo, solo esperaba que Jorkins lo comprendiera todo después, o si no tendría que pagarlo muy caro. Lo sabía, conocía al dedillo el carácter fuerte de su amiga, que parecía haber incrementado desde que entrenaba con su capitán.
Por suerte para él, cuando llegó al gran comedor y se separó de sus amigos tejones, se encontró con que los merodeadores ya estaban sentados en la mesa, los cuatro chicos reían abiertamente y sin ningún tapujo mientras recibían miradas furibundas de varias ravenclaw que si Robins no recordaba mal estaban en quinto. Tras saludar a los chicos se sentó con ellos y Black alegremente le comentó su nueva hazaña sin procurar bajar la voz, de manera que era audible para las pobres chicas que habían sido víctimas de su broma, se compadeció ligeramente de ellas. Adam conocía bien a los merodeadores, y sabía que muchas veces Black no sabía medir las consecuencias de sus actos, no por nada había compartido cuarto con los merodeadores durante seis años, pero al final no pudo evitar reír él también al ver a las furibundas adolescentes.
Pronto Remus les abocó a cambiar de tema y le preguntó al guardián acerca de sus navidades, aceptando en nuevo tema Adam le contó que es lo que había hecho y les preguntó a ellos, enzarzándose en un nuevo tema todos acerca de comida, fiestas, regalos y demás. Poco tiempo después de que hubieran empezado una discusión acerca del mejor regalo navideño inesperado, en el que todos estuvieron de acuerdo que fue el de Adam para James, aparecieron dos de sus compañeras de curso y se sentaron con ellos sin preguntar, pedir permiso o tan siquiera saludarlos antes.
Emmeline Toddler y Elea Lynch, dos chicas que si bien a Adam nunca le habían caído bien, el chico no había llegado a despreciarlas hasta aquel curso. Y estaba apunto de mandarlas al demonio sin importarle lo que los merodeadores tuvieran que decir, puesto que conociéndolos no tendrían problemas en que las echara de allí. Ya que los cuatro tampoco eran muy fans de ellas, y todo lo que había ocurrido ese año no había ayudado, cuando cayó en la cuenta de que sí las echaba existía la posibilidad de que Heather, Mary, Lily y Blish se unieran a ellos en cuanto llegaran al Gran Comedor. Puesto que ese año habían compartido muchas comidas con los merodeadores, y más si Adam estaba con ellos, así que resignándose no dijo nada, pero ignoró completamente la presencia de las dos chicas.
Cuando aún no había terminado la cena, vio con aprensión como sólo tres de sus amigas se levantaban de la mesa y salían del gran comedor probablemente en dirección a la torre, las había visto entrar y había notado como los ojos verdes de Heather se habían posado en él, había tenido serios problemas para fingir que no los sentía y mantener el rostro girado a sus compañeros. También le había costado controlar el impulso de ir a saludarlas por primera vez en semanas y la preocupación por Blish no había ayudado ¿acaso le había pasado algo a su compañera de equipo? Sin embargo el carisma de los merodeadores había ayudado a hacer la situación más llevadera e incluso se le olvidó durante un rato.
Tras una cena bastante divertida los cinco chicos se retiraron a la torre de gryffindor seguidos de muchas alumnas que cuchicheaban y se reían, a Adam siempre le había hecho gracia ver el comportamiento de las chicas para con sus compañeros de cuarto y siempre se sentía cohibido cuando eso pasaba, por suerte a Peter le solía pasar lo mismo, aunque desde que salía con esa ravenclaw de cuarto parecía haber ganado seguridad en sí mismo. Cuando entraron a través del retrato Adam no esperó a ver si Heather estaba en la sala común y rápidamente subió a su dormitorio, para irse a dormir pronto.
Una vez en la cama suspiró cansadamente feliz y sonrió, a pesar de que no lo creía posible había aguantado todo el día ignorando a la castaña trigueña, ahora solo le tocaba dormir y con suerte todo se resolvería pronto. Con una sonrisa y pensando que su propósito de hacer ese año uno de los mejores para Heather después del trimestre pasado, se iba a cumplir y así se quedó dormido.
Heather suspiró pesadamente y se mordió el labio para contener las lágrimas que pugnaban por salir cuando se dejó caer en la cama, e intentó sacar de su cabeza a cierto gryffindor de su mismo año, pero es que no podía evitar pensar en él, ¡Adam era su mejor amigo desde hacía muchos años!, y sin embargo no había recibido ni un regalo, ni una carta, nada de parte suya aquella Navidad. Sabía que no tenía porqué hacerle ningún regalo, después de todo no era una obligación, pero si era bonito tener un gesto de cariño como ese, y después del año que había pasado nunca se imaginó que no recibiría nada de su parte. ¿Acaso había hecho algo para molestarlo? No recordaba hacer nada o haberse peleado con él, ¿podía ser por la poca atención que estaba poniendo a sus amigos ese año? Con Mary ya se había disculpado, pero no con el castaño, se mordió el labio intentando despejar esas dudas.
Cuando se lo comentó a Mary días atrás en una carta esta le dijo que no debía preocuparse que seguro se debía a algo específico y le reitero que Adam no se olvidaría de ella así como así, pero todas esas preguntas volvieron en el momento en que vio a Adam sentado junto con los merodeadores y peor con Toddler y Lynch. No había pensado nada cuando Adam no pasó por el compartimento a saludar, ni siquiera le vino a la cabeza, pero verlo sentado con ellas hizo que algo se retorciera en su estómago. Heather sabía que no era a la única que le había parecido raro, pues Lily había intentado decir algo pero Mary la hizo callar con una mirada.
Heather exhaló con fuerza intentando deshacerse del nudo de su garganta y el picor de sus ojos, se dio la vuelta sobre ella misma, intentando encontrar una postura cómoda, pero en realidad sabía que poco tenía que ver con su cama, que estaba igual de mullida que siempre. Esa incomodidad llevaba encajada en su pecho desde el 25, ¡por Merlín!, si hasta James Potter le había hecho un regalo. Incorporándose en la cama y poniendo su peso sobre el codo se planteó las posibilidades que tenía: la primera era acabar ahora mismo con todo eso ir al cuarto de los chicos y obligar a Adam a hablar con ella pareciendo una desquiciada; la segunda era esperar hasta que él se acercara a ella cualquier día y golpearlo hasta que suplicara clemencia; y la tercera consistía en buscarlo al día siguiente y hablar con el civilizadamente.
A pesar de ser la opción que menos le gustaba, Heather se decantó por esa última, y agotada se quedó dormida en unos pocos segundos.
Por la mañana el ligero golpe que dio la puerta al cerrarse despertó a Heather, quien había dormido con los doseles a medio correr se quedó un rato más en la cama rumiando y quejándose por haber sido despertada, y al abrirlos del todo se percató que tres de las seis camas estaban vacías. Las de Lynch y Toddler quienes probablemente fueran las que hacía siete minutos abandonaron la habitación y la de Lily que salía en ese momento de la ducha envuelta en una toalla y le sonreía feliz.
- Buenos días Heather -dijo alegremente la pelirroja
La castaña trigueña aún dormida fue incapaz de verbalizar una contestación simplemente asintió en dirección a su amiga, que tarareaba alegre una canción mientras buscaba en su armario que ponerse, Heather odiaba eso del fin de semana, tener que ponerse ropa de diario y no el uniforme, tener que elegir y ser consciente de que la gente iba a estar examinando cada detalle.
Adormilada vio como la pelirroja una vez elegida la ropa se alejó del armario y se dirigió hacia su cama aún con la toalla enrollada alrededor del cuerpo, fue a la ventana la abrió y después decidió que era hora de despertar a sus otras dos amigas. Se acercó a la cama de Mary y corrió los doseles, dejando ver una maraña roja y blanca de entre la que se podía distinguir alguna extremidad y una cabellera larga y castaña. Después fue a la cama de Blish y repitió el proceso, solo que la negra dormía pacíficamente en su cama sin haberse movido un ápice entre las sábanas. Una vez hizo eso la prefecta volvió al centro y dando dos palmadas declaró que era hora de despertar, proveniente de la cama de Blish se escuchó una pequeña queja pero fue inmediatamente ahogada por los gemidos infrahumanos que emitía Mary, quién parecía más una momia que una persona. Lily no dándose por vencida insistió en que se levantarán pronto para poder pasar el día con sus amigas de ravenclaw y luego clavó la mirada en ella, como obligándola a dar ejemplo. Resignada Heather se levantó de la cama y con pereza se estiró para ver si así conseguía despejarse un poco.
-¿Te importa si pongo algo de música? -Preguntó una Heather mucho más despierta, mientras se dirigía al tocadiscos que había sido modificado mágicamente para poder sonar en Hogwarts.
- No claro, -contestó Lily -además así esas dos se van despejando -sus ojos pasaron de la cama de Mary quién parecía un zombie a la de Blish que aún no había abierto los ojos -qué raro se me hace ver a Blish tan...
- ¿Tan Mary? -Terminó por ella la mestiza, Lily volvió a asentir.
- ¿Qué vas a poner? -Cambió de tema sin verdadero interés en la canción, todas las de Heather le gustaban.
- No lo sé, no se me ocurre nada en concreto, creo que dejaré lo que está puesto -dijo mientras rebuscaba entre sus vinilos.
- ¿Y qué es? -Insistió la prefecta siendo incapaz de no saber algo.
- Ya lo verás -le sonrió de forma misteriosa y burlona a su amiga, para luego iniciar el disco.
Una melodía se empezó a escuchar por la habitación, llegando a todos los rincones y haciendo que Mary emitiera más gruñidos y que Blish definitivamente se levantara de la cama, para correr al baño. Lily que se había sentado en su rincón con un libro a esperar a sus amigas, movía los pies al ritmo de la música y una sonrisa se había dibujado en sus labios.
- ¡Qué buena! -Exclamó -nunca la había escuchado ¿es de los Basiliks Venon? -Inquirió con curiosidad.
- Todo lo que tengo es de los Basiliks Venon -replicó Heather mientras ordenaba sus cosas sin escuchar la letra.
- Bueno pero como esta no la había oído quizá era nueva o de otro grupo muggle que... -
Pero se quedó callada al ver como Jorkins se incorporaba con una expresión de confusión en su rostro, y lentamente se acercaba a donde estaba el tocadiscos.
- Heather ¿estás bien?
- Si, es solo que eso no es mío -dijo señalando el aparato -quiero decir no es mi música ¿alguna ha puesto algo últimamente? -Preguntó mirando a sus amigas, Lily negó con la cabeza y Mary gruñó en señal de negación.
- Quizá Angelina... -intentó Lily -pero eso no tiene sentido ella odia la música.
- No odio la música, simplemente me parece una pérdida de tiempo y dinero comprar discos -declaró la negra saliendo del baño ya vestida y todo.
Heather había llegado finalmente junto al aparato de música y había extraído el vinilo, haciendo caso omiso del comentario de su compañera de cuarto, al extraer el disco se dio cuenta que estaba completamente nuevo y lo que más le chocó fue el título y el dibujo grabado en él.
- ¡Es el nuevo disco de Basiliks Venon! -Gritó con el corazón latiéndole a mil -pero si salió hace tan solo dos días ¿acaso es de alguna de vosotras? No sabía que os gustaban tanto ¿cómo es posible qué...? -Pero se interrumpió a sí misma al fijar los ojos sobre la caja del disco y ver en ella una letra elegante y estilizada que reconoció enseguida.
Va con retraso pero este año tenía
que ser especial, ¡feliz Navidad!
Fdo: Adam.
El corazón de Heather se saltó un latido y le dieron ganas de darse golpes contra la pared, claro que Adam no se había olvidado de ella y tampoco estaba enfadado, el castaño era incapaz de hacerle algo así, como siempre había tenido que ser tan Adam y tener el mejor detalle de todos y ella iba y lo acusaba de ser mal amigo, le debía una disculpa.
Sonrió, mientras contenía las lágrimas que habían llegado a sus ojos.
Las clases se habían retomado hacía unos días y Remus no podía estar más feliz de estar de vuelta con sus amigos en Hogwarts y tener algo en lo que ocupar su mente, pasar la primera luna llena del año solo había sido una experiencia horrible, el dolor se acrecentaba, se volvía más salvaje y despertaba con más heridas que otras veces, aunque lo peor sin duda era despertar solo en esa habitación acolchada de San Mungo y ser tratado como verdadera escoria por los magos. Era en esos momentos que todas las dudas acerca de su monstruosa naturaleza e inseguridades volvían a aparecer para sepultarlo.
Pero cuando veía a sus amigos, esos tres adolescentes valientes e inconscientes hasta la médula, estas se mitigaban hasta casi hacerse inaudibles, y cuando las grotescas y sonoras bromas de Sirius acerca de su ppp se oían por doquier, o cuando Peter le daba de forma casual cajas de ranas de chocolate como si él no las quisiera, todos sus miedos dejaban de escucharse. Y definitivamente parecían historia antigua, cuando James envolvía sus fuertes brazos alrededor de él y le reclamaba por abandonarlo siendo el único civilizado y capaz de su cuarteto de amigos.
Remus tenía unos padres que lo amaban, y se esforzaban en hacérselo saber, pero a pesar de sus esfuerzos no podía evitar no sentirse del todo aceptado, y ¿quién podía culpar a sus padres? No debía ser fácil tener un hijo con licantropía. Su madre, una muggle que había aceptado formar parte del mundo mágico sin saber las consecuencias que este le acarrearía y su padre, un experto en regulación de criaturas mágicas que había molestado al hombrelobo equivocado y ahora se veía obligado a aplicar la ley sobre su propio hijo, ambos personas sencillas que no llegaban a comprender el trasfondo de su maldición. La vida era todo ironía.
Remus sabía que aunque ellos se esforzaran por ocultarlo, Hope y Lyall Lupin le temían y sobre todo temían las represalias de la sociedad mágica, y eso solo causaba dolor en su único hijo por eso el prefecto solo alcanzaba la absoluta felicidad rodeado de sus amigos, su manada. Quiénes a pesar de conocer su lado más oscuro, ese lado inhumano de él, no temían las represalias, ni el rechazo y lo hacían sentir normal como todo ser humano, a veces incluso mejor que la media. Ellos eran su verdadera familia.
Ese mismo instante era todo un ejemplo, estaban todos desperdigados por la habitación sentados en cualquier parte, el prefecto se encontraba sobre su cama disfrutando de un libro, Peter estaba apoyado en un poste de la misma con un cómic entre sus manos y en el suelo sentados entre la cama de James y la de Remus estaban los otros dos integrantes del cuarteto cuchicheando en voz baja y riendo cada tanto. Como el tiempo no era muy favorable desde que habían vuelto a Hogwarts se pasaban las tardes prácticamente enteras en la habitación o en la sala común, aunque también había muchos días que bajaban a las cocinas, y al castaño le encantaban esos ratos tranquilos con sus amigos donde solo se dedicaban a reír contar chistes, hablar y demás cosas normales. Se sentía en esos momentos como cualquier adolescente normal pasando la tarde con sus colegas.
A pesar de tener el libro abierto Lupin apenas había avanzado en su lectura, y es que no se había podido concentrar en ningún momento, o más bien desde que Sirius y James se habían sentado en el suelo a hablar entre ellos, eso se debía a uno de los efectos colaterales de la licantropía. Remus como lobo tenía los sentidos más desarrollados que el resto de personas normales, y aunque la luna llena ya hubiera pasado y faltaran varias semanas para esta, seguía teniendo un oído mucho más potente que el resto al igual que un sentido del olfato mayor, y más fuerza, agilidad y demás cosas. Sin que se dieran cuenta observó a sus amigos atentamente, y las palabras que tuvo en el viaje de vuelta con Peter hacía unos días volvieron a él.
Si bien era cierto que Sirius desde las vacaciones de Navidad ya había gastado unas cuantas bromas y se había llevado unos cuantos castigos su actitud era distinta, más taciturna, más formal y aunque apenas había dado señales de ello y no había dicho nada a sus amigos, Remus se había fijado que parecía estar mucho más pendiente que nunca de su hermano pequeño. Peter seguía igual que siempre, pero si parecía más asustado a la vez que decidido, y pendiente de lo que pasaba en el mundo exterior, ya no se reía de Remus por interesarse por las noticias de actualidad si no que comentaba con el los acontecimientos y leían juntos el periódico, además de pasar bastante tiempo con su novia y meterse en líos por defenderla al ser hija de muggles, había mucho idiota que intentaba intimidarla, sin embargo Peter no iba a dejar que pasara. A pesar de todo el caso más curioso era el de James, el prefecto con asombro se dio cuenta de que el azabache no había cambiado apenas su actitud desde Navidad, pero esta era muy distinta de la de cursos pasados.
Remus no sabía cómo no se había percatado antes de ello, pero si lo pensaba fríamente, James había cambiado mucho desde hacía meses, ya no se comportaba como un adolescente arrogante y pedante, y apenas se metía en líos innecesarios, desde que había empezado el curso el prefecto no recordaba que hubieran castigado a su amigo ni una sola vez. Hasta el año pasado James había sido uno de los mayores dolores de cabeza de la profesora McGonagall, tenía una mente ágil y despierta, llena de posibilidades y mil bromas que por hacer, sin embargo a parte de un par de bromas completamente inofensivas ese año no había hecho nada más. Y había centrado su talento en ayudar a su compañera de casa Heather Jorkins, la chica desde que había empezado a entrenar con James era una de las que mejores notas sacaba en DCAO, y se la notaba de mejor ánimo, y con mucho mejor aspecto físico. A parte de ese curioso hecho James no había dejado de entregar ninguno de los trabajos de clase, cosa que jamás hacía y exceptuando un par de ocasiones especiales había asistido a todas las clases, además su actitud para con las otras casas también había mejorado, ni siquiera los slytherins contra los que se había declarado abiertamente enemistado desde primero podían poner pegas contra él ese curso.
A pesar de todo, lo que más chocaba al licántropo, no era la recién estrenada amistad que parecía haber desarrollado con Jorkins o Cattermole, si no la actitud de James hacía Lily. El azabache les había informado ese verano, que después de mucho pensárselo y la humillación de junio, iba a superar su enamoramiento con la prefecta, a decir verdad Remus no sabía lo que su amigo sentía por la pelirroja no estaba seguro de que fuera un simple enamoramiento pero tampoco estaba seguro de que fuera nada más. En un principio cuando James les informó de su decisión todos se burlaron de él, asegurando que sería incapaz, más aparentaba estar cumpliendo dicho propósito. Por un tiempo parecía que la idea de formar una tregua inicial con Lily y hasta una posible amistad mutua era posible, si bien esto no duró mucho y Remus temió que volviera a las viejas costumbres, sin embargo algo muy distinto sucedió, el prefecto había visto estupefacto como el capitán del equipo de quidditch tomaba una actitud fría e incluso dura y distante hacía Lily.
Cuando se veían obligados a hablar, él contestaba de forma tajante y fría siendo directo con ella, nunca la miraba cuando se ponían en grupo y hacía como si no existiera todas esas veces que se veían obligados a compartir espacio, todo esto sin resultar maleducado o cruel. Aunque Remus había notado que Lily discreparía con él en ese punto, pues más de una vez se había fijado como los ojos de ella mostraban una expresión dolida cuando recibía una contestación por parte de Potter, o como la pelirroja sin percatarse era incapaz de apartar la mirada de él cuando estaban cerca y es que Remus pensaba que toda la actitud de James debía resultar confusa para ella. Pasar de ser el centro de las afecciones de un chico a que este no te mirara más de dos veces, aún y cuando a ti no te interesaba no podía ser fácil y si bien Lily le daba pena, no podía evitar apoyar a su amigo. Desde hacía años James llevaba soportando los desplantes y malos tratos de Lily, aunque merecidos, y siempre y cuando el azabache no tratara mal a su pelirroja amiga, Remus no podía reclamarle por seguir adelante con su vida.
Cerró el libro definitivamente, haciendo que sus amigos dejaran de cuchichear y le miraran curiosos y que Peter apartara sus ojos azules del cómic.
- Me apetece hacer algo -declaró.
- ¿Una broma? -Preguntó esperanzado Black.
- No -negó rotundamente el prefecto.
- Entonces ¿qué Remus? -Indagó Peter con el cómic aún en la mano.
- No sé, es nuestro penúltimo año aquí, el curso que viene estaremos demasiado centrados en los EXTASIS para poder disfrutarlo bien -ignoró el resoplido de Sirius -creo que deberíamos aprovechar bien este tiempo que nos queda ¿qué os parece?
- Bien -contestó James mirándolo con curiosidad -¿pero que pretendes hacer si no es una broma?
Remus lo pensó durante un rato, no quería gastar una broma porque no quería tentar a la suerte y que sus amigos volvieran a comportarse como los adolescentes de era, escaparse a Hogsmeade estaba descartado porque por el tiempo deberían ir a las tres escobas y cualquier profesor se enteraría que habían estado ahí siendo los primeros estudiantes en aparecer en meses, y de repente una idea le vino a la cabeza.
- Lo tengo -contestó feliz.
- ¿Qué es? -Preguntó dudoso Sirius, estaba claro que pensaba que tenía que ver con los estudios y eso no pensaba hacerlo.
- ¿Os acordáis de nuestro propósito de hace meses?
- ¿Meses? -Voceó Peter los pensamientos de los tres.
- Como por Octubre -dejó caer la fecha con la esperanza de que alguno tuviera una revelación.
Por el brillo en los ojos de James el azabache lo había entendido.
- ¿Hablas de un propósito que no solo era nuestro verdad? -Preguntó para corroborar sus sospechas.
Remus asintió con la cabeza, los otros dos seguían muy confundidos.
- Hace meses, cuando aparecieron por primera vez los carteles de propaganda anti-muggle en Hogwarts -dijo una vez más captando el interés de sus amigos y acabando con sus dudas -el ESH estaba en Hogwarts investigando a Dumbledore pero también abrieron una investigación acerca de los carteles. Como ya sabemos -evitó rodar los ojos el mismo, pero su expresión de fastidio era clara -no encontró al culpable, y los carteles siguen apareciendo. En Octubre nosotros y algunos más -su mirada se había clavado intencionadamente en Peter, no queriendo ver a James - nos propusimos encontrar a quién fuera responsable, pero con todo lo que pasó lo dejamos de lado. Estaba pensando que podíamos retomarlo ¿qué os parece si lo hacemos?
Los otros tres chicos se miraron entre sí, obviamente les parecía una idea brillante, era cierto que nunca habían encontrado al responsable pero es que como decía el prefecto las circunstancias les habían obligado a olvidarse del tema.
- Genial -aceptó finalmente Peter, para añadir-pero no va a ser fácil no sabemos nada.
- Eso lo hace incluso más divertido -dijo Sirius los ojos avellana del azabache brillaban corroborando sus palabras -es un reto.
Remus sonrió a sus amigos, puede que tuvieran fama de alborotadores e irresponsables, pero no siempre eran unos adjetivos justos, después de todo como decía el viejo dicho muggle "cría fama y échate a dormir."
- Entonces ¿cuál es el plan de ataque? -Preguntó el capitán del equipo de quidditch.
Era la hora de la cena y el gran comedor se encontraba abarrotado en la mesa de gryffindor estaban sentadas dos chicas castañas que portaban uniformes rojos y dorados y una rubia de larga cabellera con el emblema azul, a ellas se unieron otras dos chicas ambas portaban la insignia de gryffindor en sus uniformes. Hacía un par de días que habían vuelto de sus vacaciones de Navidad, sin embargo aún no habían podido tener una sola comida en que estuviera el grupo al completo, ni siquiera ahora, pues la ausencia de Marlene Mckinnon era evidente. Blish y Lily tomaron asiento junto a sus amigas y fueron recibidas por una brillante sonrisa de Pandora.
- Lils y Angie -canturreo feliz a sus dos amigas, sin notar la mueca de fastidio de la segunda.
- Te he dicho mil veces que no me llames Angie, Meadowes -resopló la aludida.
- Pero Lily lo hace -dijo genuinamente confundida, como si no entendiera por qué
- Porque Lily es Lily y punto -Angelina había dicho esa frase a la vez que una sexta voz divertida proveniente de detrás de ella.
Las chicas se giraron divertidas para ver quién había osado provocar a Blish de esa manera, y la sonrisa de Heather se ensanchó al comprobar que el causante de tal infortunado pero divertido comentario era el guardián de gryffindor. Feliz le tomó del brazo y obligó al chico a sentarse a su lado, desde que Heather había recibido su regalo de Navidad estaba más radiante que nunca, mientras Robins le sacaba la lengua a su compañera del equipo.
- A veces puedes ser tan predecible "Angie" -dijo él con una sonrisa en los labios.
- Robins te estas ganando un golpe -el chico fingió un escalofrío.
- ¿Dónde estuviste ayer? -Cambió de tema Heather, dirigiéndose a Blish.
- Es verdad se me ha olvidado preguntarte esta mañana -dijo Lily pensativa, para añadir poco después en dirección a Pandora -¿y dónde esta Marlene ahora?
- No lo sé, creo que tenía revisión, -dijo la rubia encogiéndose de brazos -o con Flitwick y el director tenían que hablar unas cosas.
Todos asintieron, suponiendo que se trataban de las clases pérdidas.
- Bueno Blish no has respondido -dijo Mary mirándola suspicazmente.
La verdad es que la castaña tenía motivos para mirar así a su compañera de cuarto, desde la vuelta de Navidad la chica se había comportado de una manera muy rara, estaba distraída constantemente, su carácter aún estaba más irascible de lo normal y había veces que palidecía mortalmente, tanto era así que incluso alguno podía pensar que había cambiado de étnia de ser posible. Era en esos momentos cuando se abstraía del mundo, que hacía preguntarse a sus amigas si algo grabe debía haber pasado a ella o a su familia durante las vacaciones.
- Eso es porque son chorradas Macdonald.
- Si lo fueran hubieras respondido ya -refutó la chica.
- O que es algo muy privado -convino Pandora, sin darse cuenta de la mirada mortal que le dirigía la cazadora.
- ¿Pero que puede ser tan privado qué no se lo quiera decir ni a sus amigas? -Demandó Lily con un deje de preocupación.
- Con Blish dos cosas -comenzó Heather mortalmente sería mientras ignoraba a la susodicha en cuestión -maquillaje y ropa.
La seriedad del tono de la chica hizo soltar carcajadas a todos los presentes, resultaba totalmente ridículo e inverosímil que Angelina Blishwick estuviera hablando de temas tan banales como esos como lo haría cualquier adolescente de su edad, y más cuando Blish puso una mueca de asco como si esa idea la hubiera ofendido profundamente.
- O no Heather creo que esta vez te equivocas -le siguió el juego solemne la prefecta -me parece que Blish ha descubierto el sutil arte de los cotilleos en la revistas rosas de Mary.
Más risas se alzaron ante ese comentario, en ese momento se unió a ellos Marlene Mckinnon con un aire taciturno que rápidamente desapareció al ver a sus amigos y ser informada de la conversación, uniéndose a las risas.
- Y ¿qué paso en el tren? ¿Por qué no viajaste con nosotras? -Metió cizaña la recién llegada, mientras tomaba una manzana del plato y le daba un mordisco.
- Blish -los ojos de Mary se iluminaron ante una repentina idea - acaso ¿no estarías divirtiéndote en el tren, no?
Las palabras de la castaña desencadenaron varias reacciones diversas, estaba claro por su tono sugerente y sutil levantamiento de cejas a que se refería. Adam tosiendo escupió todo el jugo que tenía en la boca y se removiera incómodo en su sitio, Heather soltó un carcajada profunda, Dora no reaccionó pero miró a su amiga con más curiosidad, Marlene casi se ahoga con la manzana y Lily se sonrojó estrepitosamente como si se lo hubieran preguntado a ella. Sin embargo Blish esbozó una sonrisa sarcástica, aunque sus mejillas se habían oscurecido ligeramente, y miro a Mary con sus brillantes ojos dorados.
- Oh no Macdonald, no todas podemos disfrutar en cualquier parte -más allá de enfadarse Mary acentuó su sonrisa.
- Es una pena, la vida pierde su gracia así ¿no crees?
- Bueno ya vale -cortó Heather divertida -que vais a hacer que Lily explote de la vergüenza y Adam huya de aquí lo más rápido que pueda.
- ¿Por qué? -Preguntó Pandora para sorpresa de todos -es algo de lo más natural y humano, y no es que ninguna sea virgen -comentó como si nada mientras mordía un trozo de pan con budín.
Ahora la prefecta y Adam ya no eran los únicos que se sentían incómodos, después de todo, a pesar de que las chicas conocían las intimidades unas de las otras, no les gustaba hablar de ello y menos en público y en el medio del gran comedor, además de que Robins no tenía porque saber nada acerca de esa parte de la vida de ninguna. Ni siquiera lo había hablado nunca con Heather, que era su mejor amiga, por algunas conversaciones había deducido que su amiga ya lo había hecho con Turpin, pero eso no significaba que hubiera querido confirmarlo nunca. La única que aún parecía divertida con todo aquello era Mary, que acariciando la cabeza de Pandora le dijo.
- Cada vez me gustas más rarita -la aludida sonrió feliz, sin ofenderse ante el apodo.
- Bueno Blish ¿nos vas a decir dónde te metiste ayer? ¿Y estos días? -Rompió el incómodo silencio Heather.
- En el viaje no me encontraba bien, -se resignó la mulata -dormí en un compartimento al final del tren.
- ¿Estás enferma? ¿O lo has estado? -Inquirió la pelirroja, pero su amiga negó.
- Tenía un dolor insoportable de cabeza y estaba agotada y agarrotada.
- Eso tiene sentido -dijo Marlene pero a pesar de las miradas confusas de todos sobre ella no añadió nada más
- Ah claro -dijo Mary, sus ojos marrones se habían dirigido de la ravenclaw a la gryffindor y después a la mesa de la primera, donde vio cenar a las compañeras de cuarto de las dos rubias mientras hablaban alegremente -ya sé que es lo que te pasaba -su mirada brillaba con diversión y comprensión.
- ¿Qué? -Prácticamente ladró Angelina.
- Ayer una hufflepuff amiga de Cedric me preguntó si te encontrabas bien, porque la última vez que te vio estabas amable -Lily, Heather y Adam se mordieron la lengua para no reír -claro que eso me sorprendió. Pero ahora lo entiendo fuiste a una de esas estúpidas fiestas de los hermanos Lyle. Llenas de alcohol barato ¡tenías resaca!, y debió ser espantosa -Blish no pudo evitar dejar escapar una mueca. -Marlene lo sabe porque se lo habrá dicho alguien de su casa y has estado desapareciendo por la vergüenza que te da enfrentarte a ese hecho.
La rubia asintió confirmando parte de la teoría de la chica.
- Oh no Angie ¿de verdad que fuiste a la fiesta de los Lyle? -Dijo Lily entre horrorizada y divertida -son tan...
- ¿De cuarto año? -Ayudó Heather con una sonrisa -incluso te pasó de quinto año.
- Yo creo que siempre hemos sido demasiado guais para esas fiestas -declaró Mary divertida.
- Pues bien que estuviste enrollándote con Liam Lyle todo el trimestre pasado -habló Pandora, para diversión del resto.
- No me lo recuerdes -ahora fue la castaña quien hizo una mueca -fue gracias a una de sus fiestas y el alcohol mata ratas, pero eso fue hace meses ahora he madurado -comentó con falsa pomposidad.
Todos en la mesa rieron ante las ocurrencias de la castaña, y fue en ese momento que llegó Remus y se sentó a cenar con ellos.
- ¡Ey adivina! -Exclamó Lily contenta -Angie fue a la fiesta de Liam Lyle de fin de vacaciones.
- ¿De verdad? ¿No fuimos siempre demasiado para eso? -Inquirió sorprendido, haciendo reír a todos menos a cierta cazadora de quidditch.
- ¡Que os den! Mi hermana me obligó a ir -más risas se alzaron ante la explicación de la chica, aumentando su molestia.
Unos días más tarde una nueva tanda de propaganda anti-muggle y recientes noticias de ataques a familias no mágicas y demás empapeló nuevamente los pasillos del colegio, Peter fue a buscar a su novia para ver como estaba, al ser hija de muggles se trataba de un tema delicado para ella. Los dos estaban sentados en el suelo, él tenía la espalda contra la fría pared y ella estaba apoyada en su pecho siendo protegida por los brazos de su novio, se habían escondido detrás del mismo tapiz que Mary y Shafiqs habían usado el Diciembre pasado, para que nadie los molestara.
- Así que tenéis un plan para atrapar al que pega esa horrorosa propaganda por ahí.
Peter tenía una de sus manos alrededor de la cintura de la chica pegándole más contra él y la otra jugueteaba con la de Charity a las atrapadas.
- No exactamente, -contestó él -hemos decidido coger al que lo está haciendo.
- Pero has dicho que un par de días se sabrá -frunció ella el ceño confusa -eso es que ya lo sabéis.
- Bueno eso es lo que ha calculado Lunático que tardaremos -sin dejar de mover sus dedos por entre los de su novia.
- Lunático era Lupin ¿verdad? -preguntó la castaña-clara asegurándose, Peter asintió -¿es un poco prepotente no?
El rubio dejó que su mano dejara de jugar con la de ella y la miró indignado ante esa declaración contra uno de sus mejores amigos.
- Quiero decir, -intentó aclarar Charity mientras se sonrojaba escandalosamente -que ya haya decidido una fecha aproximada en la que se acabará con todo esto, sin siquiera haber empezado a investigar o tener nada nuevo es bastante pretencioso ¿no crees?
- ¿Acaso no crees que seamos capaces? -Devolvió la pregunta Peter con una rubia ceja alzada.
- No he dicho eso -sacudió negativamente su cabeza -si os creo capaces, me has contado acerca de bromas increíbles que habéis hecho, -dudo no sabía cómo seguir -pero...
- ¿Pero? -Insistió.
- Que eran eso bromas, esto es algo serio -Peter notó como se tensaba involuntariamente contra su cuerpo.
- Podemos ser serios -la consoló él -de verdad.
- Ya aún así -replicó dubitativa a la afirmación de su novio -pero ¿qué os hace pensar que vosotros podréis cogerlos y un escuadrón cualificado de aurores no?
Peter quiso reír ante el término cualificado, pero se lo guardó para no provocar más a su novia, y simplemente dijo para tranquilizarla.
- Porque sabemos lo que hacemos -declaró Peter con una sonrisa.
- ¿Y los aurores no? -La indignación en la voz de la chica era palpable.
- No, -dijo rotundamente añadiendo rápidamente para que Charity no replicara -porque nosotros conocemos Hogwarts mejor que nadie, sus pasadizos, túneles, puertas, escaleras, cuadros, escalones..., -enumeraba tranquilamente -y eso nos da una ventaja.
- ¿Ventaja sobre quién? -Preguntó ella más relajada, entendiendo a su novio.
- Sobre el escuadrón y el que pone los carteles.
Ella se giró a mirarlo por primera vez desde que habían empezado con ese tema y sus ojos conectaron, el rubio vio en ellos la confianza ciega que quería tener en él y se propuso no decepcionarla, y hacerla sentir segura.
- Ya pero aún así -añadió resoplando una vez que se giró nuevamente hacía delante.
- ¿Aún así que? -Preguntó confuso sin saber a qué venía ese comentario.
- Sois unos egocéntricos -declaró firmemente.
- Es Remus quién dice que lo cogeremos en nada -respondió divertido.
- Pues Lupin es un ególatra -se reafirmó en su palabras -y un petulante.
- Si Remus puede ser un poco así -estuvo de acuerdo Peter finalmente -pero, eso es porque tiene motivos. Nunca se equivoca.
Añadió con una sonrisa divertida y haciendo reír, y en parte Pettigrew no podía evitar pensar que ella tenía razón, pero Charity no sabía de lo que eran capaces, conocía algunas bromas y una que otra travesuras pero nada más, si tan solo pudiera enseñárselo..., pero no. Prometieron no desvelar jamás los secretos merodeadores, y así deberían seguir al menos hasta que se casaran, quizá algún día Charity lo sabría todo quién sabe.
Los gritos de la cama de al lado la despertaron de su sueño, y la verdad daba gracias de que así fuera, porque como ocurría desde el 7 de enero había vuelto a soñar con la estúpida fiesta y lo que sucedió aquel día. Al menos soñaba con los pocos recuerdos que conservaba de esa noche, la mayoría se habían perdido debido a la cantidad de alcohol que ingirió, de verdad que iba a matar a su hermana ¿por qué le había tenido que obligar a ir a esa maldita fiesta? Siendo francos la vida social de Caliope había sido bastante pobre hasta que apareció Perseo, ¿qué pretendía que ella conociera a un chico se enamorará y tuviera hijos? Pues lo llevaba claro, porque no tenía ninguna intención de ser como ella o casarse y tener hijos.
Los gritos se repitieron y eso hizo que se despejara del todo y su mente dejara de vagar por recuerdos recientes y deseos de asesinato, con un movimiento rápido se deshizo de las sábanas y se levantó, un vistazo rápido al cuarto le afirmo que como era habitual Toddler y Lynch ya estaban despiertas. La primera seguía en el baño arreglándose, mientras que la segunda miraba horroriza en la dirección de los gritos, resoplando de incredulidad ¿acaso esa chica no era gryffindor?, Angelina la ignoró y a paso ligero llegó junto a Lily.
Sacudirla ligeramente para que despertará demostró ser un remedio muy útil, pues en medio segundo los ojos esmeraldas de la pelirroja se encontraban muy abiertos y llenos de terror, su boca estaba demudada en un grito sordo y su tez estaba pálida y muy fría pero húmeda, como si hubiera estado sudando frío.
- Lily ¿estás bien? -Cuando escuchó la voz cansada, proveniente de detrás de ella, Blish casi la deja caer al suelo.
Los ojos dorados de Blish se dirigieron un segundo a los verdes castaños de Heather que también se había levantado, su mirada viajó por encima del hombro de la castaña y se posó en Lynch quién había dado unos pasos hacía ellas y las miraba fijamente. La pelirroja aún seguía incapaz de hablar, probablemente reviviendo su pesadilla.
- ¿Lils? -Insistió suavemente Heather.
- Si claro -hablo finalmente, su voz no siendo más que un susurro -ya sabéis en mi línea, pesadillas y todo eso.
- Hacía tiempo que no tenías -refuto la cazadora, detrás de ella Heather asentía.
- Bueno he pasado una Navidad monstruosa con el prometido de Tuney y todo eso -intentó bromear, pero ninguna de sus amigas rio la gracia.
- Evans deberías decírselo al sanador Apgar -declaró la voz cansada de Toddler quién había salido del baño.
- Vaya que... considerado de tu parte -contestó sarcásticamente Heather,
Mientras clavaba sus ojos verdes sobre ella de forma asesina, la rubia no se dio por enterada y simplemente asintió con desgana a la par que hacía más cosas, cuando terminó de hacer lo que estuviera levantó sus ojos azules y los fijó en la prefecta ignorando a las amigas de esta.
- Mira, a mi me das igual, pero si no lo haces por ti, hazlo porque no dejas dormir al resto.
- ¡Milly! -Exclamó Elea mirando a su amiga.
- Toddler -gruñeron a modo de advertencia las otras dos.
Pero de nuevo no se dio por aludida, enderezándose y cogiendo sus cosas a paso decidido salió del cuarto con los ojos verdes de Heather intentando provocar una combustión instantánea en su cerebro, Lynch la siguió de cerca disculpándose con el resto. La pelirroja desde su cama se sintió fatal, a pesar de que Toddler no le caía bien tenía toda la razón, estaba siendo una desconsiderada les dedicó una sonrisa cansada y se dirigió al baño para prepararse. Mientras sus dos amigas volvían a compartir una mirada, adivinando los pensamientos de la prefecta.
- Estoy harta de Toddler -declaró Blish frustrada.
- Es mi persona favorita -replicó Heather con sarcasmo, sacando una sonrisa a la negra.
- Pero tiene razón -suspiró -Lily debería pedirle una poción para no dormir a Apgar, así conseguiría descansar.
Heather que en un principio había malinterpretado las palabras de su amiga, tardó unos segundos en contestar.
- No creo que sea buena idea la verdad... -ante la confusión de su compañera añadió -no es bueno depender de pociones.
- Ya pero tampoco lo es no dormir.
- No parece que tú lo hayas hecho tampoco últimamente -replicó, analizándola con la mirada.
- Cállate -contestó bruscamente -estamos hablando de Lily no de mi.
- Creo que deberíamos vigilarla unos días más y si las pesadillas no disminuyen la enviamos donde Apgar -contestó finalmente.
- Vale -estuvo de acuerdo.
El resto del día tuvieron la vista fija en su pelirroja para asegurarse que las escasas horas de descanso, no le pasaban factura, sin embargo no vieron nada demasiado extraño.
El día transcurrió sin incidentes, lo único destacable que ocurrió fue cuando juntaron las clases de DADA de los sexto y séptimo grado, esto se debió a la ausencia del profesor Flitwick, quien se encontraba enfermo y no podía impartir la clase de Encantamientos. En ese momento se encontraban en clase de defensa y la profesora Meadowes les había mandado ponerse por parejas para practicar lo que habían dado durante la primera parte de la clase. Blish no se separó de Lily y a unos metros de ellas estaban Heather y Edward Turpin hablando, la pelirroja y la negra compartieron una mirada ante la imagen. Angelina ni siquiera se iba a esforzar en fingir que entendía o que le importaba esa relación, para ella los dramas adolescentes siempre habían sido demasiado complicados, por eso solo tenía una amiga Lily.
- Que raro que se pongan juntos ¿no? -Preguntó la prefecta interesada mientras le lanzaba un hechizo a Blish.
- No, son amigos -respondió ella intentando frenarlo sin éxito.
- No han hablado apenas desde la ruptura -refutó Lily -no son amigos, son ex novios.
- Me da igual, se llevan bien y punto.
La pelirroja entendió que la cazadora no quería hablar del tema as que decidió dejarlo y centrarse en lanzarle todo lo que tenía para que esta lo intentara frenar con un hechizo protector sin pronunciar ni una sola palabra, fueron alternando para que ninguna de las dos sufriera muchos percances y para cuando Dorcas anunció el final de la clase habían hecho algún que otro avance. En ese momento se acercaron hacía donde estaban ellas recogiendo sus cosas, la pareja de antes hablando entretenida, y cuando llegaron se detuvieron en frente de ellas. Heather giró a mirar a sus amigas y una sonrisa burlona se formó en sus labios.
- ¡Adivina que Eddie! -Exclamó feliz, mirando a Angelina que tenía el entrecejo fruncido -Blish fue a la fiesta de fin de vacaciones de Liam Lyle.
- ¿Ah si? Interesante -dijo elevando las cejas en dirección a la cazadora -espero que no hicieras nada de lo que te...arrepintieras, esas fiestas tienen una reputación -añadió guiñándole un ojo para diversión de la castaña. -Bueno yo me voy con mis amigos, mira están al lado de Mary ¿vienes Heather?
Los dos se alejaron de ahí dejando nuevamente a las dos chicas solas, la pelirroja le dio unas palmadas a la otra en el hombro a modo de consuelo.
- No tiene caso Angie, vámonos de aquí ya -añadió encaminándose a la puerta.
Blish se había quedado inmóvil en su sitio, en estado de shock, poco a poco fue saliendo de lo que parecía un trance y miró a Lily clavando sus ojos dorados en los verdes de ella.
- Lily no puedo estar segura, pero... creo que me he acostado con Edward Turpin.
En 1977, Heather Jorkins se equivocó.
En 1977, Adam Robins se declaró dos veces.
En 1977, Emmeline Toddler cambió, Pandora Meadowes no lo hizo, Remus Lupin casi mató a alguien y Sirius Black cometió un error muy grave. En 1977, Mary Macdonald tomó una decisión.
En 1977, Peter Pettigrew dio muy buenos consejos , Marlene Mckinnon hizo un descubrimiento, Regulus Black cuestionó muchas cosas y Severus Snape cometió muchos errores. En 1977, Angelina Blishwick se fijó en alguien.
En 1977, Petunia Evans se casó, Frank Longbottom se dio cuenta de algo, Timothy Dearborn se hizo una buena amiga y Alice Fostercue se prometió. En 1977, Benjy Fenwick se olvidó.
En 1977, James Potter siguió adelante.
En 1977, Lily Evans se enamoró.
Pero más de eso luego.
¡Hola queridos lectores! ¿Cómo estáis?
Me odiareis y me lo merezco de pleno... Pero aquí teneis un nuevo capítulo, y prometo que no voy a dejar de escribir por mucho que tarde, ¡esta historia la voy a acabar!
Bueno quiero saber que os ha aparecido el cap, sé que en este apenas aparecen James y Lily o interactúan entre ellos, pero es importante que conozcáis un poco a sus amigos ¿no creéis?, espero que no me odiéis mucho por eso y prometo actualizar antes el siguiente si o si a modo de compensación (en ese si que saldrán más.)
Como siempre ya sabéis algún fallo, error o demás podéis decírmelo y no me ofenderé, es más estaré feliz.
Gracias a Paula por el review que escribió hace meses, créeme no me he olvidado de ti.
Besos
B.
