Tal vez no sea lo más original para un Rocky X Zuma, sin embargo esto lo tengo hace tiempo y lo tengo que sacar.

Y ya depende de ustedes si es gay o cambió de género. :D


*Bailando en la Lluvia*

Rocky miró con ansiedad por la ventana mientras las primeras gotas de lluvia golpeaban el cristal. La lluvia siempre había sido su mayor temor, algo que nunca había logrado superar. Desde que era un cachorro, le había tenido miedo al agua, incluso a la más suave llovizna. Ahora, de adulto, su temor seguía siendo una carga que llevaba consigo a diario.

Zuma, el labrador marino y amigo cercano de Rocky, notó la mirada preocupada en el rostro de su compañero canino. Se acercó y apoyó una pata reconfortante en su hombro.

"¿Estás bien, Rocky?", preguntó Zuma con preocupación en su voz.

Rocky asintió, aunque su mirada seguía clavada en la ventana. "Solo... no me gusta la lluvia, Zuma. Me da miedo."

Zuma sonrió con amabilidad. "Lo sé, amigo. Pero hoy quiero mostrarte algo. Algo que te ayudará a superar ese miedo."

Rocky levantó la mirada, sorprendido. "¿Qué quieres decir?"

Zuma miró hacia afuera, donde la lluvia caía cada vez con más intensidad. "Quiero que aprendas a bailar en la lluvia, Rocky. No puedes evitar la lluvia, pero puedes aprender a disfrutarla."

Rocky dudó por un momento, pero la determinación en los ojos de Zuma lo convenció. Asintió lentamente. "Está bien, Zuma. Enséñame a bailar en la lluvia."

Zuma y Rocky salieron al patio trasero. La lluvia caía en cascadas, empapando sus pelajes. Rocky sintió el agua fría empapando su pelaje y tembló un poco al principio. Pero Zuma lo animó.

"Primero, relájate, Rocky. Siente la lluvia en tu piel. No es tan mala como parece."

Rocky respiró hondo y cerró los ojos. Sintió las gotas de lluvia chocando contra su pelaje, pero poco a poco comenzó a relajarse. La lluvia era fría, pero no tan aterradora como la había imaginado.

Zuma empezó a moverse con gracia, sus patas delanteras y traseras moviéndose en un patrón rítmico. "Así es como se baila en la lluvia, Rocky. Deja que tu cuerpo se mueva al ritmo de la naturaleza."

Rocky observó a Zuma y comenzó a imitar sus movimientos. Al principio, se sintió torpe y cohibido, pero poco a poco comenzó a encontrar su propio ritmo. Pronto, Rocky estaba moviéndose con una especie de gracia que nunca antes había experimentado.

La lluvia seguía cayendo, pero ya no le causaba miedo. Rocky se dio cuenta de que podía disfrutar de la sensación del agua sobre su pelaje, de la frescura que traía consigo.

Zuma sonrió mientras veía a su amigo canino bailar en la lluvia. "¡Lo estás haciendo genial, Rocky!"

Rocky rió, una risa liberadora que parecía ahuyentar todos sus miedos. "¡Esto es increíble, Zuma! Nunca pensé que podría disfrutar de la lluvia de esta manera."

Zuma asintió. "A veces, las cosas que más tememos pueden convertirse en las más hermosas si les damos una oportunidad. La lluvia es solo agua, amigo. Y el agua puede ser maravillosa."

La lluvia seguía cayendo, pero ya no le causaba miedo. Rocky se dio cuenta de que podía disfrutar de la sensación del agua sobre su pelaje, de la frescura que traía consigo.

Zuma sonrió mientras veía a su amigo canino bailar en la lluvia. "¡Lo estás haciendo genial, Rocky!"

Rocky rió, una risa liberadora que parecía ahuyentar todos sus miedos. "¡Esto es increíble, Zuma! Nunca pensé que podría disfrutar de la lluvia de esta manera."

Zuma asintió. "A veces, las cosas que más tememos pueden convertirse en las más hermosas si les damos una oportunidad. La lluvia es solo agua, amigo. Y el agua puede ser maravillosa."

"Tan maravillosa como tú", respondió Rocky, con una mirada llena de gratitud hacia Zuma.

Los dos continuaron bailando bajo la lluvia, compartiendo risas y complicidad. La conexión entre ellos creció con cada movimiento, transformando la lluviosa tarde en un momento especial. Zuma admiraba la valentía de Rocky al enfrentar su miedo, y Rocky apreciaba la amistad incondicional que Zuma le brindaba.

Mientras se movían al ritmo de la lluvia, Zuma tomó la pata de Rocky con gentileza y lo giró en un suave vals improvisado. Los dos se miraron con complicidad, sus corazones latiendo al unísono.

Rocky y Zuma se encontraron atrapados en un suave abrazo, balanceándose al ritmo de su baile improvisado. La lluvia caía a su alrededor, pero estaban perdidos en su propio mundo, su conexión fortaleciéndose con cada momento que pasaba. Mientras giraban y se movían, sus ojos permanecían fijos el uno en el otro, una comprensión compartida y afecto entre ellos.

Y luego, en ese instante mágico, sus labios se encontraron en un beso tierno y apasionado. El tiempo parecía detenerse mientras sus corazones latían como uno solo, sus almas fusionándose en ese único y dichoso momento. Era como si todos sus miedos e incertidumbres se desvanecieran, reemplazados por el amor puro e innegable que ahora los envolvía.

Cuando finalmente se separaron, sus alientos mezclándose con el aire lavado por la lluvia, intercambiaron una sonrisa de conocimiento.

Ahora sabían que iban a estar juntos.