N/A Vaya, sí, sí robé este título del libro de Dorothy Dunnett del mismo nombre. Ja. Ahora averiguamos la verdadera razón de Snape para acudir al torneo.

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Los Caballeros Desordenados

Severus Snape bajaba por la calle fuera del hotel del torneo con la tradicional caja de caras golosinas en la mano, entonces se apareció velozmente en la puerta delantera del club de caballeros. Con un poco de suerte el muchacho habría imaginado qué tipo de velada había planeado su maestro, y estaría demasiado avergonzado para hacer preguntas más tarde.

Entró en el lugar. Por dos Knuts abandonaría su encuentro con Karkaroff y tendría ese tipo de velada por una vez, pero con la Marca Tenebrosa en su brazo insinuando una próxima convocatoria, dudaba tener la ocasión. No le importaba arriesgarse él mismo, pero jugársela con el bienestar del chico Weasley al mismo tiempo le molestaba.

Pero, ¿y si Igor estaba en la misma situación que él había estado una vez? La reaparición de Voldemort había hecho que muchos se replantearan sus prioridades. Dumbledore había puesto en riesgo al colegio por permitirle a él enseñar allí en primer lugar.

Snape se acercó a la zona de guardarropía. Estuvo a punto de tirar los caramelos, un regalo tradicional en este parte del mundo para indicar la disponibilidad para un acompañante, a la papelera. Entonces cambió de opinión. Alguien podría disfrutar de ellos. "Tenga," dijo a la chica tras el mostrador. "Ella no apareció, y ahora es demasiado tarde. Más bien podría quedárselos usted."

Ella le sonrió y tomó la caja. Entonces él se preguntó si ella sabía el suficiente inglés para comprender lo que había dicho. Supuso que en realidad no importaba.

Se sentó e hizo recuento de todas las maneras en que las cosas podían salir mal. Puede que Karkaroff no se presentara. Bueno, en realidad eso no le importaría en este punto. Karkaroff aparecería y querría hablar. Karkaroff estaba siendo retenido como rehén. Karkaroff iba a conducirle a una trampa, voluntaria o involuntariamente. Eso parecía cubrir la mayoría de las alternativas.

La fina túnica negra y la máscara de Mortífago estaban en un bolsillo en el interior de un bolsillo de su túnica de vestir. Era una posibilidad que se celebrara una reunión esta noche, y que Karkaroff fuera el principal entretenimiento. Snape pidió un brandy y sólo se quedó mirándolo. Daría a Igor una hora para presentarse, y entonces regresaría a la habitación. O quizá compraría una entrada para el espectáculo y disfrutaría del show. Había pasado mucho tiempo desde que había pasado una velada entera lejos de responsabilidades.

Entonces comenzó a dolerle de nuevo el brazo izquierdo, lo que concluyó ese tren de pensamiento. Dio un sorbo al brandy, que valía casi tanto como había pagado por él, y abandonó su mesa como buscando el excusado. Una vez en el oscuro pasillo lejos de la sala principal, se cubrió velozmente con la túnica más oscura y sostuvo la máscara en la mano. Había gente yendo a una habitación trasera de uno en uno o de dos en dos. Mientras Snape les observaba desde las sombras, un hombre se detuvo y se puso una máscara blanca odiosamente familiar antes de entrar.

Lo siguió, aunque caminóencorvado tratando de disimular su altura. Ésta sería la primera vez que estuviera en una reunión completa de los Mortífagos. Su entrevista con Voldemort el pasado verano, acordada a través de las buenas gracias de Malfoy, sólo había implicado a ellos tres. Después había pasado una semana en la enfermería en Hogwarts recuperándose de su intento de explicar su ausencia en la primera reunión donde Voldemort había asesinado a Cedric Diggory y casi mató al chico Potter. Había habido otras reuniones más pequeñas a las que había logrado asistir. Era extraño que Pettigrew no hubiera estado en ninguna de ellas, a pesar de la insistencia de Potter de que el antiguo Gryffindor había sido determinante en ayudar a Voldemort a recuperar su cuerpo. Había intentado preguntar por la pequeña rata, pero había pagado su insistencia con dolor. Sin duda Potter todavía quiere que todos crean que el perro es inocente, pensó.

La habitación trasera estaba mal iluminada; una pequeña lámpara ardía cerca de una salida, pero eso era todo. Snape se instaló en un asiento y se permitiódesplomarse. Por lo que podía decir, sólo en torno a una docena de hombres estaban sentados hasta ahora.

Entonces vio al hombre bajo, calvo, sin máscara y una mano de plata. ¡Maldición! ¡Potter tenía razón acerca de Pettigrew! ¡Y no era ésa una idea molesta! Saber que Sirius Black podría estar diciendo la verdad después de todo no encajaba en su visión normal del mundo.

Incluso desde aquí podía sentir el tipo de magia que la mano de plata de la rata podíaesgrimir. Tendría que ser cauto. Cuando él y los Merodeadores habían hecho historia de Hogwarts por su enemistad entre sí, nunca había tenido en cuenta a Pettigrew. Aunque la rata no era de ninguna manera un Squib, y ayudaba a sus amigos proporcionándoles ojos y oídos, a Snape nunca le había preocupado la habilidad de Pettigrew con maldiciones u otros hechizos ofensivos. Pero sospechaba que las cosas eran diferentes ahora.

"Me pregunto si picará el anzuelo," dijo la voz baja de un hombre no muy alejado. Sonaba como Goyle senior.

"Igor dijo que lo haría. Está aquí para el torneo, ¿no?"

Ah, sí. Donde había un Goyle, siempre había un Crabbe. Y el algún lugar de fondo, un Malfoy para decirles qué hacer. ¿Dónde está Lucius esta noche? se preguntó Snape. Pensaba que su viejo 'amigo' tenía una partida más temprano esta noche.

"Le va bien a la serpiente que aparezca. ¿Por qué deberíamos ser los únicos que tengamos que escuchar a Colagusano jactarse de matar a los Potter y acusar a Black por ello? Sí, fue una gran cosa, pero fue hace catorce años."

"Sonreirás y asentirás como todos los demás si lo hace."

Snape hizo una mueca. Ninguno de los hombres era tan brillante como para inventarse una cosa de ese tipo incluso si supieran que él estaba escuchando. Potter había tenido razón sobre su padrino todo el tiempo. Qué irritante.

"Alguien le vio esta noche en la sala delantera," continuó Goyle. "Podría causar problemas que tengamos que ir a traerlo desde allí."

"No si nuestro Lord lo convoca adecuadamente," dijo Crabbe. "Malfoy dijo que ha sido disciplinado bastante exhaustivamente. Pero podemos ir al hotel si está tratando de escabullirse de nuevo. Podemos cazar al chico al mismo tiempo, así que mucho mejor. Malfoy quiere tener una charla con el mocoso."

Eso heló la sangre de Snape. Tenía que salir de aquí ahora, sabiendo de lo que Lucius era capaz. El hijo más joven de Arthur Weasley sería todo un rehén contra el funcionario del Ministerio.

Otro Mortífago entró en la sala, probablemente Malfoy por su modo de caminar. Snape envió un rápido hechizo para comprobar las protecciones, y descubrió que la habitación estaba protegida contra entrar o salir Apareciéndose. ¿Porqué no había traído un traslador para Hogwarts? Más aún, ¿por qué no se había asegurado de que el chico Weasley tuviera uno?

Volvió a dolerle la Marca Tenebrosa en su brazo. La pareja que había estado sentada junto a él se había ido. Entonces Crabbe y Goyle reaparecieron, esta vez arrastrando adelante a un aterrorizado Igor Karkaroff. Muy bien. Eso significa que la opción de esta noche es que Karkaroff está aquí, contra su voluntad, y esto probablemente es una trampa. Snape se alegraba de que la sala posterior estuviera tan abarrotada ahora. Eso hacía más difícil rastrear a un único individuo.

Los dos hombres arrojaron a Karkaroff en la silla junto a la suya, una coincidencia que a Snape le pareció enormemente sospechosa. Ya saben que estoy aquí, pensó con un escalofrío. Y si espero hasta que llegue Voldemort, seré el entretenimiento de la velada.

Por fortuna la gente alrededor seguían hablando entre ellos. Se inclinó y susurró, "Karkaroff." Si Igor podía moverse por sí mismo, había una opción de que pudieran escapar.

Los ojos de Igor relucieron cuando miró a Snape. "Él dijo que tenía una opción de redimirme," dijo el antiguo director de Durmstrang. De repente apareció un cuchillo en su mano.

Snape apenas se volvió de lado a tiempo para recibir la hoja en su hombro izquierdo en lugar de en el pecho. Se echó hacia atrás. Mientras se levantaba, agarró el borde de la silla de Karkaroff con la mano derecha y la volcó con Igor todavía en ella.

Entonces sacó su varita y comenzó a abrirse paso hacia la puerta. La cercanía de los asistentes le ayudó, más que lo contrario; los Mortífagos no estaban dispuestos a destruirse entre sí sólo por atraparle. Si escogían perseguirle en público, donde incluso los Muggles lo pudieran ver, estaba en serios problemas de todos modos.

No había habido ningún ataque a nadie en el torneo de ajedrez. Eso no era ninguna garantía, considerando lo que había ocurrido el año anterior en Hogwarts, pero tenía que regresar al hotel por el bien del muchacho.

Su brazo izquierdo estaba entumeciéndose. Snape se preguntó brevemente qué tipo de veneno había en el cuchillo, pero no importaba si no salía de aquí. Ya que el ataque de Karkaroff se había producido antes de la llegada de Voldemort, siempre podría declarar que había sido víctima de una vendetta personal.

De hecho, estaba claro que mucho del gentío no tenía idea de lo que estaba pasando, y estaba interfiriendo con los intentos de aquéllos intentando capturarle. Envió maldición tras maldición a los hombres en su camino, con el ocasional codazo o rápida patada a aquéllos que no se movían lo bastante rápido.

Ahora sólo dos personas estaban en pie entre él y la puerta. Naturalmente eran Crabbe y Goyle, que habían aprendido hace mucho a trabajar juntos para someter a alguien a placer de Malfoy.

Era el momento de hacer lo inesperado. Alcanzó a uno con un potente Piernas de Gelatina, mientras sometía al otro a un enérgico Imperio, y le ordenaba abrir la puerta, y luego guardarla contra cualquiera que fuera tras él. Incluso a Lucius le llevaría un par de minutos contrarrestarlo, y eso podía ser todo lo que necesitara.

Snape irrumpió en el pasillo. Se quitó la máscara y fina sobre-túnica y las devolvió al bolsillo de su túnica de vestir. Esperaba no tener que volver a llevarlas nunca. Naturalmente la Marca Tenebrosa escogió ese momento para volver a doler, recordándole que nunca sería libre. Sonrió sombríamente para sí mismo, preguntándose qué pensaría el Señor Tenebroso una vez llegara y descubriera que el esquivo Maestro de Pociones había escapado una vez más. Oh, pagaré por ello, pensó, su sonrisa desvaneciéndose. Pero no esta noche.

Comenzó a buscar otra salida del edificio. Cuando giró una esquina, la chica del guardarropía estaba en el pasillo.

"¿Está bien? ¿Qué está pasando ahí?" preguntó.

"Probablemente no mucho, ahora," dijo él. "¿Hay otro modo de salir de aquí?"

"Por aquí," dijo ella, y señaló una puerta.

Se preguntó si esto era otra trampa, pero fue en esa dirección de todos modos. "Gracias," dijo, y descubrió que estaba en un solar fuera del club. Hechizó la puerta para que permaneciera cerrada, entonces se Apareció de regreso en el hotel. No conocía el edificio lo bastante bien para aterrizar en una habitación específica.

Snape se sentía acalorado y mareado a pesar del fresco aire de afuera. Sí, había habido veneno en el cuchillo de Karkaroff, y creía saber de qué tipo. Mejor que regresara a la habitación y usara el antídoto antes de intentar llevar a Weasley de vuelta a Hogwarts esta noche.

Ron oyó sonidos amortiguados en el baño, como si alguien tuviera dolor. Sonrió ampliamente para sí mismo. Cuando Mamá y Papá salían, de vez en cuando Papá se sobrepasaba. ¡Y pensar en la historia que podría llevar de vuelta al colegio si Snape había hecho lo mismo!

La puerta del cuarto de baño estaba medio abierta, lo que era una sorpresa. El Maestro de Pociones estaba sin camisa e intentando tratar un corte en su hombro izquierdo. Ron se acercó arrastrando los pies, con la esperanza de que el aspecto verde del corte fuera sólo un efecto de la mala iluminación. También había un raspón en la mandíbula del profesor, como si alguien con un anillo hubiera intentado rompérsela.

"Sr. Weasley, ya que ya está despierto, quizá pueda ayudar," dijo Snape enérgicamente. "Vaya a mi habitación, mire en el armario, y tráigame el morral negro. Cójalo sólo por el mango o se arrepentirá."

Ron se sintió más tranquilo por el tono de voz del Maestro de Pociones e hizo lo que le dijo. La habitación de Snape estaba mucho más ordenada que la suya, y el armario lleno de túnicas mucho mejores que las que Ron había visto llevar al hombre en el colegio. El morral estaba en el suelo del armario justo junto a los zapatos.

Lo levantó con cautela y lo llevó al baño. Snape agitó su varita sobre la cerradura y el morral se abrió. Ron se inclinó hacia delante. La herida en el hombro de su maestro estaba realmente volviéndose verde. Eso no podía ser bueno. Además, Snape estaba cubierto de sudor, y en la habitación no hacía tanto calor. Ron evitó mirar el horrible tatuaje negro en el antebrazo izquierdo del profesor, aunque se preguntó de dónde procedían todas las demás cicatrices en la espalda y el pecho. Harry había tenido razón. Snape había venido aquí a hacer algo más que jugar al ajedrez.

Su maestro sacó velozmente todo del morral con la mano derecha. "Más bien podría aprender algo esta noche," dijo. "Obviamente, había veneno en el cuchillo que causó esta herida. Ahora ambos podemos enterarnos de qué tipo y el antídoto adecuado. Éste no será un examen cualquiera en clase, pero ya que es amigo de Potter puede que necesite aprender esto de todos modos."

Ron se relajó un poco. No podía ser tan grave si iba a recibir una lección sobre ello. Aunque Snape tenía razón. Sí necesitaba saber este tipo de cosas. "Por supuesto, señor."

"Una vez estuve lejos de la pelea intenté dejarla sangrar un poco, ya que no estaba seguro de que estuviera envenenada en aquel momento, y quería prevenir la infección. Por desgracia, el cuchillo probablemente llegó demasiado profundo como para que eso fuera de mucha ayuda. Cualquiera que sea el veneno no parece estar haciendo efecto rápidamente, lo que es bueno. Uno de los antídotos que traje debería funcionar en el propio corte, y otro encargarse de lo que ya haya absorbido internamente."

Ron estaba fascinado. "¿Qué tipo de veneno cree que es?"

"El aceite de raíz de trenner es utilizado a menudo en el este de Europa," dijo Snape. "Ya que fue Karkaroff quien me apuñaló, sospecho que usó eso. Los síntomas que he estado teniendo hasta ahora son consistentes con ello, además. El antídoto que va en la piel está en forma de pomada que se extiende encima y se absorbe rápidamente de ese modo. También necesito beber tres onzas de raíz de manzana rosa destilada." Sacó una cajita verde y un frasco oscuro del grupo sobre la encimera.

Ron abrió ambos, ya que estaba claro que Snape carecía del uso de ambas manos ahora mismo. Bajo las instrucciones de su maestro, extendió la pomada sobre el corte y se limpió los dedos en una toalla húmeda. Entonces Snape bebió la poción después de que Ron hubiera medido la dosis correcta.

El corte se oscureció bajo la pomada, y la zona verde se volvió mayor en lugar de menor. "¿Se supone que debe hacer eso?" preguntó Ron.

"Humm." Los ojos del Maestro de Pociones parpadearon por un momento. "Interesante. Se supone que la pomada debía devolver mi piel a su color normal. Me pregunto, ¿utilizó lengua de serpiente en cambio?"

"¿Qué es eso? ¿Un tipo de veneno de serpiente?" Ron recordaba lo que había dicho Harry sobre Nagini, la enorme serpiente que su amigo había visto con Voldemort el año pasado.

"En realidad no. Está hecho de una rara planta que se encuentra junto al Mar Caspio. Tiene síntomas similares a la raíz de trenner, pero hace más rápido efecto y reacciona mal con los antídotos que acabo de emplear." A pesar de la calma de su voz, el rostro de Snape estaba volviéndose de color ceniza.

"¿Cuál es el antídoto para ello, entonces?" Ron estaba comenzando a sentirse aterrorizado.

"Aceite de ruiseñor. Y no tiene nada que ver con los ruiseñores, tampoco, sino con el árbol en que les gusta anidar. Es un árbol ornamental que se encontraba en los jardines en tiempo de los califas."

"¿Como las Mil y Una Noches, entonces?" preguntó Ron. ¡Sabe más cosas raras que Hermione!

"Precisamente. El punto relevante es que no tengo nada. Déjeme ver qué más tengo. Quizá sea capaz de sustituirlo por alguna otra cosa. Al menos puedo probar y asegurarme de que no es algo enteramente diferente." La boca del profesor se apretó mientras chequeaba los varios frascos y otros envases. "No veo nada hasta ahora…"

A Ron no le gustaba en absoluto el color de su maestro ahora. ¿No era el emir como un califa? No podía hacer daño preguntar por este aceite de ruiseñor. "Regresaré enseguida," dijo, y se largó. Además, si Rafi era realmente un genio quizá el sirviente de al-Hadoud pudiera encontrarlo.

"¿A dónde cree que va?" dijo Snape, aunque su voz no sonó bien.

Ron estaba fuera de la habitación y llamando a la puerta del emir antes de que nadie pudiera detenerle.

Rafi respondió y dejó entrar a Ron. "Vaya, ¿qué puede ir mal tan tarde esta noche?"

"Alguien ha sido herido. Se llevó una puñalada de cuchillo en el brazo izquierdo," dijo Ron, señalando el suyo propio. "No soy yo, ¿vale? Pero el cuchillo tenía veneno, algo llamado lengua de serpiente, quizá, pero se ha puesto el antídoto incorrecto y no funcionó."

Los ojos de Rafi se ensancharon. "No necesitamos despertar al emir por esto," dijo. "Es asombroso que esa persona siga viva. Aunque me alegra que acudiera a mí."

Ron estaba realmente preocupado ahora. "Dijo que algo llamado aceite de ruiseñor podría funcionar. ¿Hay algo por aquí? No tiene buen aspecto."

"No hay nada aquí, pero puedo buscarlo en alguno de los palacios de mi amo, y la poción que debe beber junto con él. Regresaré." Rafi se disolvió en su botella.

Ron se quedó allí, esperando que no fuera demasiado tarde. A juzgar por lo que había dicho Rafi, Snape podía morir. Ahora que tenía un momento para pensar, se preguntó cómo había sido herido su maestro para empezar. Sólo una cuchillada podría haber sido una pelea de bar que se hubiera ido de las manos–tanto Bill como Charlie tenían algunas historias que Mamá y Papá no habían oído–pero el veneno en ella sonaba a algo personal. Especialmente un veneno que reaccionaba mal al antídoto que Snape llevaba consigo. Eso sonaba a alguien que conocía lo bastante bien al Maestro de Pociones para emplear su propia pericia contra él.

Entonces el genio apareció con un par de frascos en las manos. "El pequeño tiene el aceite," dijo Rafi. "Eso debe extenderse sobre la herida y la piel a su alrededor. La mayor debe ser bebida. No puede usar ninguna otra poción para el dolor con ella, sin importar cuánto lo desee."

"¿Qué es la otra poción? Él querrá saberlo," dijo Ron mientras cogía los frascos.

"Es tintura de melotis en flor," dijo el genio. "Contrarrestará lo que sea que haya tomado. Sus efectos son desagradables, pero necesarios."

"¡Gracias, Rafi!" Ron se marchó, y pronto estaba llamando a la puerta de su propia habitación. ¡Deseó haber recordado la llave!

Tras unos momentos, Ron dijo, "Soy yo, Professor Snape," y volvió a llamar. ¿Qué iba a hacer si Snape no podía abrir la puerta?

Al fin se abrió. El Maestro de Pociones estaba allí, todavía sin camisa, y respirando pesadamente. "Necesitamos marcharnos a Hogwarts," dijo.

"¡Rafi lo encontró!" dijo Ron, levantando los dos frascos. "Mejor use esto primero." Incluso él sabía que era mala idea atravesar la Red Flu cuando te sentías enfermo.

Snape se apartó para dejarle entrar y cerró la puerta. "¿Qué es?" preguntó.

"Dijo que la poción en este frasco más grande contrarrestará el antídoto, y el material en el frasco más pequeño va sobre la herida. Aunque dijo que no puede tomar ninguna poción para el dolor con ello."

El Maestro de Pociones volvió a sentarse con cansancio en el cuarto de baño. Ron abrió el vial con el aceite de ruiseñor y lo puso sobre el corte. Snape no dijo una palabra, pero su rostro se tensó mientras salían burbujas de la herida y se extendían sobre la piel. Aunque el color verde comenzó a retirarse, y el propio corte no se veía tan mal como lo había hecho antes. Ron abrió el segundo frasco. Su maestro primero lo olisqueó, e hizo una mueca. "Sí, esto es melotis. Rafi tiene razón, es desagradable." Lo bebió de todos modos, aunque por un momento pareció que Snape estaba teniendo problemas para retenerlo.

El Maestro de Pociones comenzó a tiritar. Ron fue a buscar una pesada túnica del armario. "Vendajes en el bolso," dijo Snape calladamente, rechazando la túnica con un gesto.

Ron los encontró y puso uno sobre el corte una vez terminó de burbujear. Entonces ayudó a Snape a ponerse la túnica. "Profesor, yo podría curarle ese arañazo en la cara."

"¿En serio?" Snape parecía dudar.

"Los curo en casa todo el tiempo cuando Mamá no está cerca. Sólo es un encantamiento, así que probablemente tampoco afectaría a ninguna poción."

"Debe andar retrasado en sus lecturas de nuevo. Pero dudo que una canción de patio de juegos pueda hacer mucho de hecho, así que adelante si realmente siente que debe hacerlo." Un relucir de diversión alcanzó los ojos del profesor.

Ron se sentía avergonzado, pero no iba a darse por vencido sólo por eso. Sabía que funcionaba. Ciertamente lo había hecho con sus hermanos, y especialmente con Ginny. Se concentró en el arañazo en la mandíbula de Snape y dijo,

"No te chives a Mamá y no te chives a Papá,

Ahora no duele tanto.

Ahora el raspón ha desaparecido,

Estrechemos las manos y volvamos a jugar.

"Ahora tenemos que estrechar las manos realmente, señor, o no funcionará."

El Maestro de Pociones alzó una ceja pero ofreció su mano derecha. Ron la tomó en la suya, sorprendido por cuán caliente estaba, y la estrechó. Al principio no parecía que el encantamiento fuera a funcionar, pero luego la mandíbula descolorida recuperó su color cetrino normal.

Ron bostezó. Se sentía realmente cansado ahora.

"Dígame, ¿su familia recibió alguna vez una carta sobre magia efectuada por menores de edad durante el verano?" preguntó Snape, tocándose con el dedo la mandíbula ahora sanada.

"No desde Fred y George," dijo Ron a través de otro bostezo.

"De algún modo no me sorprende," dijo Snape. Su voz sonaba con un poco más de fuerza. "Mejor que vaya a dormir un poco, Sr. Weasley. Yo me quedaré levantado un rato, y podemos ir a Hogwarts por la mañana."

Ron quería preguntarle a su maestro si le quedaba alguna partida, pero estaba demasiado exhausto como para preocuparse por eso ahora que sabía que probablemente Snape no moriría esta noche. Se tambaleó hasta la cama y estaba dormido antes de tocar la almohada.

Snape se puso otra túnica y se sentó en un sillón en la sala exterior de la suite. Había tomado tintura de melotis una vez antes, y sabía que iba a ser una larga noche. Mientras estaba en el sillón podía abrazarse el brazo izquierdo todavía entumecido y leer algo para distraerse del dolor.

Le habían sorprendido la iniciativa y claridad de mente del chico Weasley. Le molestaba tener que ser agradecido, pero las cosas podrían fácilmente haber ido mucho peor sin la presencia del muchacho.

Había sido un error acudir a esa reunión. Cuando estaba solo podía asumir tales riesgos, pero no cuando era responsable de alguien más. Si Voldemort hubiera aparecido, probablemente todavía estaría allí y posiblemente en estado de no ir a ninguna parte.

Habría consecuencias por su apresurada partida de esta noche, por supuesto. Pero no tendría a Weasley de quien preocuparse, aunque si la siguiente reunión era en Año Nuevo, podría tener a Draco. Tendría que hablar con Dumbledore y tener algún dato sabroso de desinformación que dar al Señor Tenebroso para convencer a Voldemort de que sus servicios todavía eran valiosos. Por fortuna, no había dicho nada a Karkaroff aparte de su nombre.

Extraño. El dolor esta vez no era tan malo como la última vez que había empleado extracto de melotis, aunque aquélla había sido sólo una pequeña muestra tomada como test. Quizá estaba siendo absorbido por los demás venenos en su cuerpo, aunque de acuerdo con los textos se suponía que esa interacción debía empeorarla. Al menos no le dolía la mandíbula. No recordaba haber sido golpeado ahí, pero no le había sorprendido ver las marcas en su rostro cuando había regresado aquí. Sin duda era la razón por la que la chica le había preguntado cómo estaba.

Dumbledore le había contado que el Trío Gryffindor aprendía algo de medicina mágica básica de Madame Pomfrey, pero Snape no tenía idea de que hubieran tenido algún talento para ello. Pero bueno, Molly Weasley había estado formándose como medibruja cuando lo había dejado y se había casado con Arthur Weasley en cambio. El encantamiento del muchacho había funcionado tan limpiamente como el de un profesional.

Sintió que se le cerraban los ojos, y se tambaleó hacia su cama. No había esperado dormir esta noche, pero no iba a rechazar el regalo. Las protecciones en la habitación eran fuertes. Las había renovado justo antes de marcharse a la reunión, y el escándalo que armarían si alguien trataba de atravesarlas ciertamente despertaría al chico Weasley, si no a él. Podrían viajar por Flu a Hogwarts por la mañana.