Un Imperio Perdido
Capítulo dos
El primer impacto del monstruo guardián de Atlantis, el que el libro llamaba "Leviatán", los sacudió a todos y empezó a filtrar el agua en los últimos niveles del submarino, los más lejanos a la cabina, pero eso les restó velocidad y los hizo a todos comprender que el submarino no iba a durar mucho más.
—¡Todos a sus puestos de ataque! ¡Rápido, vayan a los mini submarinos! —gritó Stanley y continuó ladrando ordenes a diestra y siniestra, todo manteniéndose muy cerca de Xeno y con un ojo en los radares—. ¡Esa cosa volverá a impactar pronto, estén preparados!
Todo el mundo corría, algunos gritaban, pero la mayoría se mantuvo bastante profesional mientras trabajaban a toda velocidad.
Los mini submarinos salieron y empezaron a disparar torpedos hacia el Leviatán, pero pronto fueron sujetados por algo que Ukyo describió como unas "especie de tenazas".
Senku, que no había apartado la vista de los ventanales, vio a través del cristal el ojo de la bestia…
—¡Es una máquina!... —exclamó, primero boquiabierto, pero luego no pudo evitar una sonrisa algo desquiciada que provocó que Charlotte y varios lo miraran con disgusto, pero es que no podía evitarlo.
¡Esto! ¡Esto era la prueba que necesitaba! ¡No estaban persiguiendo una fantasía, no estaban siguiendo los delirios de algún escritor antiguo demente ni los delirios de unos pocos eruditos, esto era una prueba real y tangible de que Atlantis existió y que contaba con tecnología superior a lo que tenían actualmente en el siglo XX!
¡Una máquina gigante, funcional debajo del agua, con un monstruoso poderío de ataque y lo que parecía ser una especie de consciencia!
¡Tenía que ponerle las manos encima a esa cosa!
Por desgracia, parecía que era demasiado poderosa, y estaba resistiendo a todos los proyectiles como si no fueran nada, y pronto Kaseki les comunicó que el submarino no iba a aguantar mucho más, que necesitaban evacuar.
—¡Ya escucharon, todos a los submarinos medianos de emergencia! —mandó Stanley, jalando a Xeno—. ¡Y traigan al niño del libro!
Ante eso, Tsukasa comenzó a arrastrar a Xeno y además a Chrome que también parecía bastante fascinado de ver al Leviatán mecánico destrozar su nave.
Se subieron a un submarino y Ukyo de inmediato se puso a observar los radares mientras escapaban de la bestia que los perseguía a través de las profundidades del mar.
—¡Necesitamos encontrar esa grieta, Ukyo, que sea rápido! —le ordenó Stanley con urgencia mientras esquivaba las tenazas del guardián de Atlantis, ¡y resulta que esa cosa hasta rayos lanzaba!
Senku tenía el corazón acelerado por el miedo, pero no podía negar que estaba emocionado por el despliegue de habilidades de tecnología superior que esa cosa les estaba demostrando.
Si Atlantis fue capaz de construir algo así hace casi diez mil años, ¿qué más habían hecho? ¡De verdad quería ponerle las manos encima a lo que quedaba de ese Imperio!
¡Podía ser la llave para hacer que la humanidad despegara a toda velocidad hacia una nueva era de inteligencia superior, exploración espacial y crecimiento como especie!
Eso si sobrevivían ahora, claro…
Sin embargo, las habilidades de Ryusui pilotando ese submarino probaron ser increíbles, no dejaba de esquivar las tenazas y los rayos del monstruo mecánico, guiado también por las excelentes habilidades de Ukyo, y, hablando de Ukyo, él pronto jadeó, señalando hacia un lugar en específico.
—¡E-es muy leve, parece casi oculta, como si hubiera interferencia, pero… encontré una grieta de gran profundidad! ¡No parece lo suficientemente profunda para llevar a una cueva submarina, pero es la más profunda en toda el área!
—¡Vamos, no tenemos tiempo para preguntarnos si es una farsa o no! —gritó Xeno—. ¡Nos meteremos en esa grieta ya sea que sea el pasadizo o no, es la única forma de escapar!
Todos los submarinos que sobrevivieron al ataque del Leviatán los siguieron a esa dirección y comprobaron que, efectivamente, la grieta era más profunda de lo que mostraba en los radares.
—¡Esto tiene que ser! —gritó Senku—. ¡Es el pasadizo a Atlantis!
El rayo de energía super tecnológico del Leviatán los siguió hasta el pasadizo, destruyendo otro de los pequeños submarinos sobrevivientes, pero pronto el pasadizo se hizo demasiado estrecho para que pudiera continuar siguiéndolos.
Luego de unos minutos, finalmente resurgieron en la superficie, en una cueva submarina gigante.
—E-es increíble… —murmuró Ukyo viendo la cueva a través de los ventanales—. Los radares no pudieron ver esto…
Todos salieron y se encontraron con una entrada tallada en piedra con antiguas runas del lenguaje de los atlantes.
Senku sonrió emocionado.
—Ya estamos cerca.
Bajaron e hicieron cuentas de cuántos habían sobrevivido, dando con el devastador número de que empezaron siendo más de doscientos y ahora eran menos de cincuenta personas.
Senku apretó los puños con rabia, sintiéndose en parte responsable… pero no podía dar marcha atrás ahora, tenía que honrar a esos caídos y encontrar a Atlantis, encontrar sus secretos y su misteriosa fuente de energía, y mejorar las vidas de todos los seres humanos.
Todo era por un bien mayor.
—Somos los que quedamos… —exclamó el Dr. Xeno con un suspiro—. Y ahora el Dr. Senku y su libro son nuestra mayor esperanza para completar esta misión en nombre de todos los caídos —afirmó él, a lo que Senku asintió, tensando la mandíbula—. Todos trabajaremos un poco más, por el bien del mayor hallazgo arqueológico de la historia, uno que podría cambiar la vida de todos nosotros… para siempre.
Se comenzaron a preparar los vehículos y quisieron poner a Senku a conducir el vehículo líder y guiarlos.
—Ah, olvídenlo, no sé conducir. —Rascó su oído con indiferencia.
Varios lo miraron con incredulidad y exasperación, con caras de "¿se supone que este es nuestra única esperanza?", pero pronto engancharon su vehículo al taladro gigante que habían traído con ellos y continuaron avanzando por las ruinas de lo que los conduciría al pasadizo secreto a las ruinas de lo que quedaba de Atlantis.
A Senku le daba igual, así tenía más tiempo para leer su libro por enésima vez.
Además, le gustaba mirar a las ruinas de esculturas que probablemente fueron talladas por los mismos atlantes hace miles de años.
Por suerte traían una reportera con ellos, Hokutazai Minami, que sacaba fotografías de todo. Senku le estaba dando muchas ordenes y ella parecía bastante infeliz con él, pero obedecía a Xeno en hacerle caso y le sacaba foto a todo, lo cual era bueno, y Senku estaba determinado a estudiar todo una vez tuviera más calma para concentrarse en detalles.
Continuaron avanzando por horas y horas, por caminos difíciles y estrechos, incluso necesitando de sogas para bajar a los camiones por pendientes y hasta escalando, cosa que tenía a Senku casi muriéndose de agotamiento, y para colmo los miembros de la tripulación no le cooperaban mucho a menos que Xeno les diera la orden.
Parecían estar disgustados con él desde que los mandó por el camino equivocado y una especie de insecto gigante casi los mata, y para colmo Senku ni siquiera se disculpó sino que pareció más emocionado en estudiar al insecto y casi que le pide a Minami arriesgar su vida para sacarle fotografías de cerca, cosa que le ganó incluso la animosidad de Tsukasa que hasta el momento había sido el que mejor lo trató.
Pff… ni que le importara. Él tenía que estar concentrado en su misión, en su sueño y el de su padre.
Estaba muy cerca, podía jurarlo.
En un punto, se encontraron con una columna de casi medio kilometro de alto y un grosor espectacular, con tallado exquisito y runas antiguas que a Senku le gustaría estudiar una por una.
Chrome y Kaseki se pusieron a babear sobre la columna tal como Senku, pero Xeno les dijo que se dejaran de niñerías y derribaran la columna con explosivos.
Chrome, con lagrimitas en los ojos, tuvo que acatar la orden.
Mientras cruzaban esa obra majestuosa derribada, muy a lo lejos, sombras de movimientos agiles cruzaron velozmente entre los escombros, y una de esas sombras de repente se detuvo, observando en silencio como el grupo avanzaba en sus vehículos por encima de la escultura.
Siguieron avanzando y, para sorpresa de Senku, se encontraron en una zona de muy bajas temperaturas y hasta nieve, por lo que todos tuvieron que abrigarse mientras esperaban que Senku les indicara el camino a seguir.
Sin embargo, Senku se distrajo queriendo investigar la razón detrás del clima tan diferente al resto de la cueva en este lugar, ganándose que todo el mundo lo mirara con animosidad hasta que Xeno finalmente lo obligó a concentrarse y continuar guiándolos.
Encontraron una pared gigantesca y que, según los cálculos de los expertos, tenía además mucho grosor, tanto que los explosivos de Chrome no podría derribarla, por lo que decidió mejor probar con la excavadora.
La excavadora comenzó a perforar, pero al poco tiempo se trabó y estuvieron varios minutos sin poder descifrar el problema, hasta que Senku, rascando su oído con indiferencia, se acercó a echar un vistazo.
—Pff, acumulación de residuos por impurezas en el combustible —dijo de inmediato, acercándose a una tubería que no dejaba de temblar y dándole un buen golpe.
De inmediato, la excavadora volvió a la vida, y Kaseki, Chrome y Ryusui lo miraron impresionados.
—Después de cavar denle un buen mantenimiento y revisen mejor su combustible, y no debería volver a dar problemas. —Volvió a rascar su oído con el meñique.
—A veces no puedo creer que seas soltero —exclamó Charlotte con una sonrisa complacida.
—Buen trabajo, Dr. Senku, realmente elegante —lo felicitó Xeno.
Kaseki también le agradeció, luego continuaron con su camino.
Llegaron hasta un puente con una especie de candelabro de luz aparentemente bioluminiscente, y decidieron acampar allí.
Senku planeaba cenar mientras leía su libro y profundizaba en sus investigaciones, pero de repente Ryusui y Gen se le acercaron con sonrisas que le dieron mala espina.
—¡Senku, cena con nosotros! —exclamó Ryusui, chasqueando los dedos.
—Has estado algo apartado, deberías integrarte más en el grupito~ —recomendó Gen.
Senku los miró con desinterés.
—No, gracias, estoy ocupado.
—¡Anda, hombre, vamos! —Ryusui comenzó a arrastrarlo en contra de su voluntad, con Gen ayudándolo mientras no dejaba de reír maliciosamente—. ¡Eres la mente maestra detrás de este viaje donde todos arriesgamos nuestras vidas y casi no sabemos nada de ti!
—No hay mucho que saber, realmente. —Aunque a regañadientes, se sentó entre Nikki y Minami, y las dos lo miraron con desagrado—. Soy profesor, científico y lingüista. He dedicado mis veintisiete años de vida a la ciencia, la investigación y Atlantis, por eso debo concentrarme en la misión.
—Xeno me ha hablado de ti —afirmó Ryusui, tomando una copa de vino bastante fina que le ofreció su mayordomo Francois—. Y yo conocí brevemente a tu padre, de hecho… —Cuando dijo eso, Senku volteó a verlo con interés—. Como fui el capitán de la misión para encontrar tu preciado libro también, tuve el placer de recibir indicaciones de su parte. Era un sujeto realmente agradable y divertido, ¡no te le pareces en nada, JA, JA! —Se carcajeo.
—No, supongo que no… —La mirada de Senku se ablandó de inmediato y todos lo miraron con interés—. Realmente no somos parientes de sangre, perdí a mis padres cuando era prácticamente un bebé y Byakuya se hizo cargo de mí… Fui su único hijo por seis años hasta que conoció a Lillian y tuvieron a mis tres hermanos, pero… hace mucho que no los veo.
—¿Te distanciaste de tu madre y tus hermanos? —Minami lo miró con algo de desagrado—. ¿Acaso no los quieres? ¿O es que solo querías a tu padre?
—No. —Senku bufó.
Normalmente no les estaría contando esto a desconocidos, pero se sentía con ganas de explicarse.
—No tomamos bien perder a Byakuya tan pronto… Mi madre es una artista, pero dejó de trabajar por el dolor, así que yo me mude a la capital y dedique a mi vida al trabajo, por meses les envié el ochenta por ciento de mi salario. Ahora ella está algo recuperada y volvió a trabajar, pero les sigo enviando el cincuenta por ciento. Encontrar Atlantis era un sueño que mi padre nos transmitió a mis hermanos, a Lillian y a mí. Quiero encontrarla y llevarles todas esas fotografías que te obligo a tomar… quiero que vean todo lo que él no pudo…
Acabó de hablar con bastante tranquilidad, pero cuando volteó a verlos a todos notó sus miradas profundamente conmovidas, y a Minami prácticamente lagrimeando, y se sintió incómodo y prefirió concentrarse en comer.
—¡JA, JA! ¡Al fin encuentro algo en lo que te pareces a tu padre! —Ryusui chasqueó los dedos—. ¡Ambos son hombres pasionales y entregados a sus sueños! ¡Deseo ese fuego para completar esta misión!
—Sin duda se parecen~ —afirmó Gen—. Aunque yo no diría que eres alguien que carezca de pasión, Ryusui-chan~, más bien a veces pienso que tienes demasiada y por momentos te arriesgas a ti y a todos nosotros por tus locas aventuras~.
—¡JA, JA, es parte de la diversión! —Rio divertido, pero luego sonrió con ojos suaves—. Como fui criado en una familiar rica, durante mi niñez se me intentó restringir a los estudios y negocios, pero siempre busque volver todo divertido, siempre busque aventuras y experiencias llenas de adrenalina. ¡Y deseo todos los tesoros de este mundo! Atlantis es uno de esos tesoros, y si encontrándolo traeremos beneficio a la humanidad, ¡mejor aún! Y así quizás pueda ganarme el respeto de mi padre, que me considera un libertino. —Suspiró.
—Ryusui-chan siempre ha sido así~ —exclamó Gen al ver la expresión incrédula de Senku—. Quien no siempre ha sido lo que es actualmente es Tsukasa-chan~.
—Pues no niego que me extraño ver a alguien con pinta de luchador profesional como médico encargado de todos nosotros —murmuró Senku con su sinceridad de siempre.
—Era luchador profesional antes, de hecho —confesó Tsukasa, sorprendiéndolo—. Intentaba ganar todo el dinero posible para atender la enfermedad de mi hermana menor, pero… no fue suficiente. —Tomó aire—. Ella solo empeoraba y empeoraba, así que decidí comenzar a estudiar medicina yo mismo, y así tratar de… ayudarla un poco más. Por desgracia, no pude hacer mucho, pero al volverme médico encargado en las expediciones del Dr. Xeno pude darle mejores condiciones para su cuidado, por lo menos… aunque ahora no despierta…
—Aun así hay esperanza, ella sigue viva, creo que eso es lo importante —le susurró Minami a Tsukasa, que asintió levemente.
—Lo sé, pero… me gustaría poder hacer más…
Se quedaron en silencio un momento, hasta que Gen decidió romperlo lanzándose a preguntarle a Chrome por su historia de vida.
—¡Tú no nos has contado mucho a pesar de habernos acompañado a la expedición para encontrar el libro, Chrome-chan!~ ¡Vamos, vamos, cuéntanos tu historia de vida!~
—Tampoco tengo mucho que contar. —Bufó él—. Kaseki me adoptó como su aprendiz desde muy pequeño, aunque yo me interesé en la geología y los explosivos eventualmente.
—Bueno, eso combina con tu carácter explosivo. —Rio el viejo Kaseki.
—¡No es cierto! —gritoneó Chrome, arrancándole una risa divertida a Senku.
—¡Je, es bueno ver que tienes sentimientos! —exclamó Nikki, por primera vez mirándolo con agrado—. Parecías ser una especie de insensible al que no le importa nada más que lo que vino a buscar, ¡hasta podrías ser mi tipo de chico!
—Ajá, no, gracias. —Rascó su oído con irritación y Nikki solo volvió a reírse, siendo esa su forma de decirle que no había estado hablando en serio.
—De hecho, tu madre me regaló unos discos de tu madre ¡y me encantó su música! Hasta me gustaría conocerla algún día… Él accedió a presentármela, pero… —Bajó la mirada con tristeza—. Falleció antes de que pudiéramos ponernos de acuerdo…
Senku bajó la mirada, sintiendo otro golpe de tristeza, pero rápidamente lo disimulo y volteó a ver al candelabro de luz bioluminiscente.
—Sí salimos de aquí con vida, quizás yo pueda presentártela… y así de paso… por fin volveré a visitarla…
Aunque les dijo que hace tiempo no los veía por estar ocupado trabando, la verdad era que la perdida de Byakuya fue tan dura que él se volvió más cerrado emocionalmente y más bien se escapaba de sus seres queridos para no tener que lidiar del todo con la pérdida de su padre…
Dejó de verlos por ser un cobarde y escapar del dolor, pero ya era hora de que dejara eso atrás… Sin embargo, eso sería solo después de haber encontrado Atlantis, así tendría algo que podría enorgullecerlos.
—Te lo agradecería mucho. —Nikki le sonrió amistosamente, pero pronto Senku dejó de prestarles atención para volver a leer su libro.
—¿Nunca te cansas de leer eso? —preguntó Charlotte, que estaba cerca junto con Xeno y Stanley que se mantenían distantes a pesar de escuchar todo.
—Nop. —Rio entre dientes—. Es fascinante, mi padre y yo soñamos toda la vida con tener esta cosa en nuestras manos… Aun así, no es solo que me emocione, sino que no entiendo ciertas cosas… como en esta parte. —Les mostró una página con un dibujo algo confuso de una especie de estrella flotando encima de un palacio—. El autor comienza a describir algo llamado "el corazón de Atlantis", algo que podría ser la fuente de poder de todas las tecnologías que lograron hace diez mil años, pero luego…
—¿Pero luego…? —Gen lo miró con las cejas en alto.
—No dice nada. —Se pasó una mano por el rostro, frustrado—. Es lo que más me interesa y resulta ser que justamente lo omite. Es como si faltara una página…
—Se nota que te gusta el conocimiento, ¡eso hace que me caigas mejor! —Chrome apoyó el codo en su hombro confianzudamente y Senku, aunque bufando, se lo permitió.
Luego de eso, pronto todos se fueron a dormir, pero Senku se mantuvo despierto, mirando a la fuente de luz bioluminiscente, viendo que se había vuelto más tenue con el paso de las horas.
Desconocido para él, las sombras que antes habían estado acechándolos se acercaron sigilosamente al campamento, y una de esas sombras se acercó a su tienda vacía, comenzando a revisar la mochila de Senku, lanzando despectivamente objetos que encontró y le parecieron poco relevantes, hasta que se topó con el marco de una fotografía y allí vio a una versión de Senku de seis años sentado junto a su padre que lo abrazaba cariñosamente, muy en contra de su mueca de disgusto y vergüenza.
La sombra desveló una mano que se iluminó por el brillo celeste que emanaba desde su máscara tallada en forma de rostro amenazante, pero sus dedos fueron gentiles al pasearse por el vidrio, como clara muestra de que observaba atentamente a ese hombre sonriente y a ese niño de ojos brillantes y curiosos.
Sin embargo, cuando una linterna se encendió, la sombra y sus acompañantes corrieron lejos.
Senku, que estaba muerto de ganas por estudiar los secretos de esa cueva, no lo pensó mucho y encendió su linterna y la apunto hacia el candelabro, notando con interés que este se iluminaba más.
No dejó de apuntarlo con la linterna, y entonces notó que pequeñas luciérnagas comenzaban a descender y volar en su dirección.
¿Esas luciérnagas eran la fuente de luz? Que decepcionante.
Bufó y bajó la linterna, pero entonces notó que las luciérnagas eran demasiadas y, cuando se posaban encima de las tiendas y camiones, ¡los prendían fuego!
Jadeo y de inmediato gritó para advertir a los demás.
El caos se desató.
Todos corrieron, gritaron, empacaron todo y corrieron al puente con los vehículos, pero el puente de repente se derrumbó producto de la explosión de los motores de uno de los vehículos y todos cayeron varios metros hasta una superficie no tan dura que por suerte evito que hubiera heridos.
O eso pensaron… hasta que se dieron cuenta de que no encontraban a Senku.
Él había rodado más abajo y, con su suerte de mierda, tuvo la desgracia de chocar contra unas rocas y acabó cortándose el brazo.
—Mierda… —gruñó, viendo gotitas de sangre deslizándose hasta su muñeca y su mano.
Se sentía desorientado, pero se obligó a centrar su mente cuando de repente escuchó voces… voces que hablaban en un idioma distinto…
Pestañeó varias veces, notando unas máscaras de ojos y bocas brillantes, murmurando y acercándose a él con lanzas y cuchillos.
Se congeló por completo, sintiendo su vida correr peligro y más cuando uno de esos seres se le acercó de más, blandiendo su lanza cerca de él.
No obstante, la herida punzante en su brazo lo obligó a reaccionar y moverse para cubrirla con su mano, haciendo una mueca de desagrado al sentir la sangre correr sin parar bajando por su brazo.
Y entonces, de repente, el ser de máscara amenazante removió dicha máscara, haciéndola a un lado y revelando el rostro de una mujer joven, de cabello rubio, ojos azules y rasgos asiáticos, con un collar de vibrante color celeste refulgiendo en la oscuridad, iluminando su expresión de compasión.
Senku se quedó boquiabierto, su miedo muriendo instantáneamente a pesar de que las lanzas de los demás seguían apuntándolo, cautivado por los grandes y enigmáticos ojos de esa mujer desconocida.
Antes de que pudiera procesar qué estaba pasando, ella se arrodillo frente a él, poniéndose a milímetros de su cara, haciéndolo retroceder con pánico, y más pánico tuvo cuando ella llevó sus dedos a arremangar la manga de su camisa que cubría parcialmente su herida.
—¿Q-qué…? —No pudo ni completar la frase, shockeado por su mirada concentrada, como si estuviera a punto de hacer algo que no debería hacer.
De pronto, ella alzó su collar que contenía una especie de cristal de brillo celeste y lo rozó muy levemente contra su herida, cosa que le provocó un estremecimiento extraño. Luego, ella presionó la palma de su mano en su herida, todo con una expresión concentrada.
Él siseó de dolor al sentir la presión en su herida, pero entonces, de repente, el dolor se esfumó por completo.
Ella retiró la palma de su mano y un brillo celeste persistió sobre su piel solo un segundo antes de desvanecerse, esfumándose junto con la herida, como si nunca se hubiera dañado.
¿Acababa de… curarlo de la completa nada?...
Miró a la chica con incredulidad y con ganas de hacerle mil preguntas, pero se encontró con que ella le dedicó una sonrisa suave y compasiva que de repente lo dejó sin palabras.
Se miraron en silencio por un momento, pero entonces los sonidos de vehículos acercándose estremecieron a la chica, que volvió a ponerse su máscara aterradora y se marchó corriendo y saltando entre las rocas con una agilidad increíble, corriendo y alejándose junto con sus compañeros.
—¡Espera! —gritó Senku, corriendo tras ella pero de forma mucho más torpe y burda, escalando como podía las rocas y quedándose sin aliento casi al instante, pero su curiosidad podía más, así que hizo uso de todas sus fuerzas para ir detrás de esa mujer y sus compañeros.
¡No podía dejar las cosas así! ¡Tenía demasiadas preguntas para hacerle!
Corrió y corrió hasta que llegó a un sitio con mejor iluminación, gritando sus preguntas, pero, al llegar al borde de un acantilado y buscar la fuente de la luz, de repente sus ojos vieron algo que lo dejó totalmente paralizado… y maravillado…
Detrás de él, el resto del grupo llegó perforando todo a su paso con la excavadora.
—¡Senku, aquí estás! —exclamó Chrome al bajar de la excavadora—. ¡No vas a creerlo! ¡Tuvimos mucha suerte y caímos sobre un montón de ceniza en ese volcán inactivo que…!...
Chrome, al ver lo que Senku estaba mirando, se calló de golpe, quedándose boquiabierto.
Detrás de él, Xeno, Ryusui, Tsukasa y todos se quedaron completamente sorprendidos al ver delante de ellos un enorme reino flotante con cascadas que no dejaban de fluir y enormes nubes rodeándolo.
—Es… ¡Es Atlantis! —gritó Chrome con emoción—. ¡Lo lograste, Senku, es increíble!
—¡Es tan hermoso! —exclamó Minami con ojos brillantes.
—¡Existe, de verdad existe! —Ukyo rio de la emoción.
Antes de que pudieran decir más, sin embargo, de repente fueron rodeados por las personas enmascaradas, que los apuntaron a todos con sus lanzas.
Stanley llevó su mano a su arma, pero Xeno le hizo una seña de espera.
—¿Quiénes son estos? —preguntó él, ceñudo.
—¿Pues qué más? —Senku rio—. Son atlantes, diez billones por ciento seguro.
La chica que curó a Senku comenzó a hablar en un idioma completamente indescifrable para la mayoría, pero Senku logró entenderla, aunque con dificultad.
—NEH-shin-gen-tem Gehb-Rihn Deh pen-yoakh. Leb EH-seh-nekh dupp DOO-weh-ren-toap? Luht sull-DOO-peh-nekh dupp? —Oh, eso sin duda era difícil de entender, por lo que Senku, queriendo mostrar que más o menos la entendía, repitió sus palabras hablando lento para que ella viera que reconocía las palabras y su idioma.
Ella se quitó la máscara por completo, luciendo curiosa.
—PRAH-wiht-tem duhn-GU-nuhg MOH-khihn YOO-gehb-leh-toat bet KAH-peh-reh-kihk.
A Senku le costó entenderla, hablaba muy rápido, pero estaba bastante seguro de que ella acababa de decirle que hablaba muy raro.
Bueno, no iba a llegar a ningún lado complicándose, mejor decirle lo más importante.
—Kahg…weh-geh-neh…preed —dijo muy lentamente, queriendo decirle que era un viajero amistoso e inofensivo.
Ella ladeó la cabeza, por lo que Senku dedujo que había dicho algo mal, pero pareciera que lo dijo lo suficientemente bien, ya que sus ojos pronto se iluminaron.
—KAHG WEH-geh-nohs PREE-duss-ess EH-seh-nen —exclamó alegremente, corrigiendo su mal uso de su lenguaje y dándose cuenta de lo que había querido decir, que era amistoso.
Al reconocer algunas palabras mezcladas con el latín en su dialecto, Senku decidió trasladarse a ese idioma mucho más fácil de manejar.
—Ita, sum amice viator.
—¡Dices linguam Romae! —dijo ella emocionada, y Senku se sintió mucho más cómodo.
—Parlez-vous francais?
—Oui, monsieur. —Sonrió, completamente encantada.
—¡JA, JA! ¡Habla tu lengua, Francois! —Ryusui arrastró a su mayordomo a acercársele a la mujer, pero Francois solo le sonrió cortésmente y prefirió no decir nada.
Los acompañantes de la chica se quitaron sus máscaras y comenzaron a hablar en alemán, chino, italiano y demás, sorprendiéndolos a todos.
—¿Cómo hablan tantas lenguas? —preguntó Nikki.
—Su lengua debe basarse en un dialecto raíz —supuso Senku, con una sonrisa malvadamente emocionada—. Me hace pensar en esa tontería de la torre de Babel.
—Lo importante es que hablen inglés o japones —exclamó el Dr. Xeno, acercándose a los atlantes—. ¡Saludos! Somos exploradores del mundo exterior, venimos en paz…
—¡Bienvenidos a la ciudad de Atlantis! —exclamó con emoción la chica, señalándoles su imperio con orgullo, luego, sin dejar de sonreír, se acercó directamente a Senku y tomó su muñeca, arrastrándolo en dirección al puente que conectaba con la ciudad—. ¡Vengan, deben venir a hablar con mi padre el rey! —dijo la chica, que era más bien una princesa.
La princesa de Atlantis…
Wow.
Senku estuvo más que feliz de seguirla.
Sin embargo, de tan concentrado que estuvo en la princesa, no notó a Xeno y Stanley intercambiar miradas mortalmente serias.
—Se suponía que no habría gente aquí —dijo Charlotte en un susurro, acercándose a ambos—. Esto cambia todo.
—Esto no cambia absolutamente nada —aseguró el Dr. Xeno, con una mirada oscura y llena de frialdad—. Todo seguirá conforme a lo planeado.
Continuará...
Holaaaaa :D
Muchas gracias a King of the Nothing por pedir de comisión este segundo capítulo! :D
Y gracias también por su apoyo!
Espero q la historia les esté gustando OwO
Me despido!
CELESTE kaomy fueraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!
