generaciones
Al día siguiente las 8 horas del día pasaron trabajando en la intranet de la empresa. Un complejísimo sistema informático que, además de colgarse cada dos por tres, necesitaba un máster para entenderlo. Aprendieron algunos procesos internos, a quién había que darle qué, cómo solicitar reunión con quien fuera y otros protocolos. Cuando llegó a casa se pasó la tarde enviándose mensajes con Mitsuki, la verdad es que le cayó especialmente bien.
El jueves era otra historia. Ya no estaría con su grupo de novatos, fue directamente a la recepción de la segunda planta, la secretaria de la planta le acompañó a lo que sería su despacho y le presentó a una chica que le enseñaría todo. Su despacho era un lugar triste, sin ninguna ventana, la única luz que recibía del exterior venía de una gran cristalera que había en una de las paredes y que daba a las otras mesas del departamento, lo cual le dejaba sin ninguna privacidad.
Ino no estaba, había sido llamada de urgencia para unas reuniones. Debía ser algo muy urgente, porque la reunión mensual del departamento iba a hacerse el jueves y al final, se pospuso al viernes. Así que mañana sería el día en que empezaría a trabajar con Ino de una manera más normal.
La chica que le ayudaría esos días se llamaba Mirai, tenía unos treinta años y era morena con un reflejo rojo muy especial en los ojos. Primero le presentó a todo el departamento, todos excepto ella, Sarada e Ino eran hombres. Después le enseñó dónde podía encontrar el archivo y le llevó a la "biblioteca" del departamento, una mesa vacía en una esquina. Seguidamente se pasó toda la mañana explicando el proceso de clasificación, archivación, etc. Un trabajo bastante tedioso, pero que alguien tenía que hacer. Por último, le explicó en qué consistiría su trabajo, revisar informes, encontrar documentos legales y pasarle información "limpia" y previamente seleccionada a su jefa. Era lo que tenía que hacer si quería aspirar alto, y por supuesto que quería.
A simple vista, podría parecer que Sarada era seca, un poco patosa y venida a menos, pero nada más lejos de la realidad. Era una mujer muy segura de sí misma, estaba en perfecta forma física, pues desde pequeña practicaba artes marciales y, además, era ambiciosa. Esa ambición la ocultaba muy bien, pero reconocía que a veces le hacía ser más impulsiva de lo que pensaba y era especialmente competitiva. Estaba dispuesta a cualquier cosa para tener una carrera profesional brillante. Sabía quién era Uzumaki Naruto, había seguido su vida, su padre le hablaba muy bien de él y quería algún día que la gente la admirase a ella tanto como lo admiraban a él.
A la hora de la comida había quedado con Namida y Mitsuki, quienes a su vez quedaron con gente de su departamento, con Wasabi y Denki. Cuando llegaron al comedor habían cogido una mesa bastante grande, había en ella dos chicos y otra chica. Uno de los chicos era el hijo de Ino, lo conocía porque cuando eran niños y sus madres quedaban, ellos jugaban en el parque. Se llamaba Inojin. No era muy alto, pero tenía unos rasgos muy parecidos a los de su madre, una mujer occidental. Llevaba el pelo teñido de rubio y eso le hacía parecerse más a su madre. El otro era Shikadai Nara, el hijo del vicepresidente y el jefe del departamento financiero. Era alto y moreno con los ojos verdes y el pelo recogido en una coleta como su padre. Llevaba unos pantalones de traje verdes oscuro y una camisa negra con un símbolo bordado en verde en el bolsillo. La chica se llamaba Sumire y era quien había juntado semejante grupo. Estaba en el mismo departamento que Mitsuki y cuando se presentaron le invitó a comer con sus amigos. Todavía había otra silla libre.
No habían terminado de presentarse los novatos con los veteranos cuando una chica bastante rellenita con un traje tipo kimono blanco y una bandeja llena de comida se sentó en la silla que estaba vacía.
-La gorda esta es Chouchou, pero lo más posible es que primero se coma toda esa bandeja antes de presentarse.
-Es que la comida se enfría, además, ya no quedaban onigiris de atún. La comida buena es la primera en acabarse.
-Bueno, Chouchou nos guarda el sitio, creo que podemos ir yendo a por nuestra comida.
Dejaron a la chica en la mesa sola, aunque no pareció importarle mucho. Shikadai se puso en seguida al lado de Sarada.
-¿Qué te está pareciendo la empresa?
-No sé…empiezo a pensar que es demasiado familiar.
Llegaron a la mesa y todos estaban sentados con su comida. Se pusieron a hablar sobre la empresa y las cosas que habían hecho.
-Oye, pero a ver si lo entiendo- dijo de pronto Wasabi- Shikadai es el hijo del vicepresi e Inojin es el hijo de Ino
-Y del jefe del departamento de marketing, sí, trabajo con mi padre….
-Pues eso, y luego Chouchou es la hija del encargado de seguridad, Sarada es hija de un superabogado que colabora con la empresa, el padre de Mitsuki también…Sumiré, ¿tú de quién eres hija?
-¿Yo? De nadie.
-Pero es la que más tiempo lleva de nosotros aquí- Dijo Chouchou terminando su comida.
-¿En serio? -inquirió Sarada
-Sí, llevo más de 5 años. Empecé a trabajar a media jornada en el departamento administrativo mientras me sacaba la carrera de química. A la empresa le gustó mi proyecto de fin de grado y me contrató como asistente de laboratorio. Ahora soy la ayudante de Amado mientras me saco el doctorado en la universidad.
-Menudo currículum – Continuó Sarada
-Ya te digo.
-Hola – De pronto apareció un tercer chico, muy alto de piel oscura, parecía incluso extranjero. Llevaba el pelo recogido en un pañuelo y las manos un poco sucias.
- Este es Iwabe, está conmigo en el departamento informático, iba a comer solo y le dije que viniera con nosotros.
-Encantado- Se sentó en una silla que encontró por ahí y se sacó un bocadillo que empezó a comer sin ni siquiera lavarse las manos.
-Oye, y una duda que tengo, sobre el tema de las familias…¿Kawaki es el hijo de Naruto Uzumaki?- Sarada había sacado su lado de investigadora.
-Más o menos, es el hijo adoptivo- Dijo Shikadai
-Bueno, la adopción reconoce la legitimidad, a efectos legales es tan hijo suyo como cualquier biológico.
-Supongo
-¿Y Naruto no tenía hijos?- Sarada pretendía continuar con su interrogatorio
-¡Oye! ¡Oye! -interrumpió de pronto Chouchou- Y digo yo, que esta gente es nueva aquí. Podríamos salir todos juntos este sábado. ¿Qué os parece? Vamos a picar algo por ahí y luego a un club que conozco. ¡Y podemos hacer un grupo de Whatsapp!
- A esta le ha dado una subida de azúcar. – El comentario de Inojin se respondió con un puñetazo en el hombro por parte de Chouchou.
-Pues eso de salir no me parece tan mala idea- Dijo Wasabi, antes de que todos dejaran las bandejas y volvieran a sus departamentos.
Antes de terminar la jornada, entre Chouchou y Sumiré habían conseguido hacer un grupo de WhatsApp con todos los que estaban a la hora de comer.
.
.
.
.
.
Como siempre, si has llegado hasta aquí, muchas gracias.
La historia empieza a coger forma, sé que va muy despacito, pero hay muchos personajes y todos ellos tienen su propia historia detrás. Aunque la protagonista es Sarada, los demás tendrás su espacio para contar las cosas que les pasan, sus intereses y su parte en la trama principal.
