El tiempo es una bestia inconstante, una que no se puede domar y con la que es imposible negociar. Muchas brujas y magos buscaron convertirse en dueños del tiempo y, a su vez, de sus propios destinos. Algunos buscaron extender su tiempo mediante el uso de magia oscura, como horrocruxes, para extender sus vidas, dándoles vidas más largas a las de cualquier bruja o mago. Thomas Nott Sr. parecía ser como cualquier otro estudiante de Hogwarts, solo que sus ambiciones superaban a las de sus compañeros, ya que se había interesado mucho en avanzar sus conocimientos mágicos, y como muchos otros, buscaba dominar el tiempo. Así que en su quinto año comenzó esta misión. Una que daría forma al pasado, presente y futuro de todo el mundo mágico. Pasó innumerables noches trabajando en un dispositivo al que llamó ''El giratiempo''. Este artefacto mágico fue la culminación de años de trabajo por parte de Nott. Se volvió errático en su ciega búsqueda para terminarlo. Sus compañeros comenzaron a notar un comportamiento extraño por su parte, lo llamaba Thomas ''Tick'' Nott por sus gestos nerviosos. Se convirtió en un recluso, y sólo salía de su dormitorio para comer y leer libros sobre el tema de la manipulación del tiempo. Sus calificaciones comenzaron a verse afectadas ya que aparentemente faltaba a la mayoría de sus clases. Lo llamaron a la oficina del director para explicar su comportamiento errático.
''Thomas'', suspiró el profesor Dumbledore, ''no puedes continuar por este camino. Tus profesores me han informado que no has asistido a clase, que a menudo se te ve escabulléndote en la sección prohibida de la biblioteca y que tu actitud hacia tus compañeros de clase es una de desdén''.
Thomas se mantuvo mirando al suelo, sin levantar ni una vez los ojos para ver al profesor Dumbledore.
''Considero a tu padre un amigo, por eso te dejaré ir con una advertencia. No es fácil por lo que estás pasando y quiero ayudarte si me dejas''.
''¿Qué sabes acerca del sacrificio?'', le gruñó Thomas a Dumbledore, mirándolo a los ojos por primera vez.
''Muchacho, yo también he perdido. Muchas personas que eran muy queridas para mí, incluido tu padre. Pero fue por un bien mayor, y su muerte no fue en vano''.
Dumbledore lo miró y su expresión cambió, sus ojos una vez suaves se endurecieron y parecía como si estuviera mirando a Thomas bajo una nueva luz.
''Señor Nox, hay cosas que no podemos entender y que están prohibidas por una razón. Te aconsejo que te detengas inmediatamente antes de que ocurra una catástrofe''.
''No hay nada de qué preocuparse, profesor'', dijo Thomas en voz baja.
''Eso espero. Ya puedes irte''.
Después de esta discusión, Thomas volvió a asistir a clase y pudo hacer todos sus trabajos de clase y tareas que perdió, los cuales eran una cantidad aparentemente imposible. Nadie fue capaz de entender cómo en el lapso de unas pocas semanas pudo recuperar meses de tareas perdidas. Esto, por supuesto, fue gracias a su giratiempo. Al principio tuvo mucho cuidado con cómo y dónde lo usaría. Sin embargo, con el tiempo, Thomas comenzó a volverse arrogante con su invento y a ser descuidado cuando lo usaba, hasta que un día, inevitablemente, Argus Filch lo pilló* . Había estado jugueteando con el dispositivo mientras caminaba desde la sala común de Slytherin. Se detuvo frente a las mazmorras para arreglar la cadena del giratiempo que estaba enredada, cuando Filch, se escabulló silenciosamente detrás de él. Filch era un squib, nació de padres que poseían habilidades mágicas pero ninguna de ellas se transfirió a su hijo. Por esta razón, Filch había sido excluido del mundo mágico por muchos de sus miembros, y esto ocasionó su odio hacia todos los estudiantes de Hogwarts. Debido al hecho de que era un squib, él no entendía la importancia que tenía este dispositivo mágico, y se lo confiscó.
''¿Qué es esto, entonces? ''Gruñó Filch mientras le arrebataba el giratiempo, ''¿un objeto de magia oscura, tal vez?''.
''¡Eso es mío!'', exclamó Thomas.
''Ya no'', sonrió Filch, mostrando sus desagradables dientes amarillos. Filch tomó el giratiempo y lo metió dentro de su bolsillo, ''Largo antes de que te cuelgue de tus pulgares'' Le espetó Filch antes de darse la vuelta, la señora Norris lo siguió con un ronroneo de satisfacción. Parecía que ella también disfrutaba atormentar a los estudiantes. Nott no iba a permitir que le quitaran su preciado invento sin pelear, así que decidió que la recuperaría a cualquier costo. Thomas siguió a Filch por los corredores del castillo, teniendo especial cuidado de no ser visto por Filch or la señora Norris. Filch continuó caminando, deteniéndose ocasionalmente para regañar a los estudiantes en los pasillos. Thomas lo siguió escaleras arriba hasta que llegaro al vestíbulo. Grandes puertas imponentes estaban entreabiertas, revelando el gran comedor, donde los estudiantes comían y los de primer año eran asignados a sus casas. Thomas se escondió detrás de una columna y escuchó el tintineo de las llaves de Filch.
''Malditos magos'', oyó murmurar a Filch mientras introducía una llave en la cerradura de su oficina. Filch entró, seguido de cerca por la señora Norris, y luego la puerta se cerró de golpe. Thomas se detuvo por unos momentos y oyó de nuevo el familiar tintineo de las llaves de Filch, seguido de un ruido audible de cerradura. Thomas miró por el pasillo para asegurarse de que nadie lo observaba y comenzó a caminar hacia la puerta. De reojo detectó un movimiento rápido y se giró bruscamente hacia una pared llena de cuadros. En medio de cuatro lienzos pequeños, colgaba un gran cuadro rectangular de una escena pastoril idílica con vacas pastando perezosamente a lo lejos. En primer plano, había un horcado en el borde del lienzo. 'Extraño', pensó Thomas para sí mismo, pero rápidamente desechó su paranoia y continuó hacia la puerta de madera de la oficina de Filch. De nuevo miró a ambos lados del pasillo antes de sacar su varita de ébano. '¡Alohomora!', susurró y con un movimiento de su varita la cerradura se abrió. Thomas abrió lentamente la puerta y la cerró suavemente detrás de él. Ya dentro, Thomas pudo distinguir una pequeña habitación lúgubre, débilmente iluminada por una chimenea. En el centro había un escritorio que pertenecía a Filch y a la derecha, una pared de archivadores con diferentes etiquetas en el frente. El más lejano de la puerta estaba marcado como 'Castigos', el más cercano a la puerta como 'Lista de detenciones'. Thomas se giró hacia el escritorio pero se detuvo al escuchar fuertes ronquidos que emanaban de detrás de una cortina roja. 'Está profundamente dormido', pensó Thomas con alegría, 'Ahora puedo recuperar lo que es mío'. Lo que no esperaba era un par de ojos amarillos mirándolo fijamente y un bajo gruñido de una cierta compañera felina.
'Maldición', murmuró Thomas para sí mismo. Rápidamente apuntó su varita a la señora Norris y susurró '¡Petrificus Totalus!'. Con un pequeño golpe, la gata cayó al suelo. Thomas se volvió de nuevo hacia el escritorio y antes de que pudiera pronunciar otra palabra, su varita fue arrebatada de su mano. Detrás de él estaba Albus Dumbledore, mirándolo con decepción. Thomas se giró y se dio cuenta de que había sido descubierto, pillado* con las manos en la masa. Desde un rincón de la habitación, Filch se despertó de un salto. '¿Qué está pasando aquí?', bramó mientras caminaba hacia el centro de la habitación. Sus ojos se movieron rápidamente de Thomas a Dumbledore, y luego a la gata que yacía rígida en el suelo. Sus ojos se llenaron de miedo, '¿Qué le has hecho a la señora Norris? ¡Te mataré!', escupió mientras se dirigía a Thomas, sin duda con toda la intención de colgar al alumno de quinto año de los pulgares hasta que se cayeran.
''No te preocupes, Argus'', le aseguró Dumbledore. ''La señora Norris está perfectamente bien'' y con un rápido movimiento de su varita la gata volvió a la vida, con el pelo erizado y siseando fuertemente a Thomas. Filch corrió hacia ella y la abrazó. Ella le lamió la cara y comenzó a ronronear fuertemente, ella también sabía que Thomas estaba acabado.
''Debo decir, Thomas'', dijo Dumbledore con decepción, ''pensé que habrías escuchado mis advertencias. Pero ahora, mis manos están atadas''. La mirada de Thomas cayó al suelo y su expresión cambió de una de júbilo a una de completa derrota.
''Tendré una charla con el profesor Slughorn, pero por ahora parece que la expulsión es la única opción sobre la mesa''.
Ante esto, Filch se iluminó y volvió a mostrar sus desagradables y amarillentos dientes. ''¿Oyes eso, chico? ¡Se acabó! ¡No más magia para ti!'', le espetó a Thomas. Rápidamente corrió hacia la varita de Thomas, que había caído al suelo, y se la entregó al profesor Dumbledore.
''Sígueme, Thomas'', instruyó Dumbledore al alumno de quinto año. Una vez que salieron de la oficina de Filch, Thomas pudo distinguir una risa malvada proveniente de la habitación. Thomas frunció el ceño, ya que sabía que nunca podría poseer el giratiempo de nuevo.
El largo camino a la oficina de Dumbledore en la torre del director pareció durar más de una hora para Thomas. Era dolorosamente consciente de cada momento que tardaba en llegar a la gárgola fuera de la oficina. Thomas no podía dejar de pensar en el concepto del tiempo. Cada momento era insoportablemente largo. No ayudaba que ninguno de los dos dijera una palabra mientras trotaban por los largos y sinuosos corredores en su camino a la cima de Hogwarts. Al llegar, el profesor Slughorn ya los estaba esperando.
''Ya puedes regresar a tu puesto, Ainsley'', dijo Dumbledore a un anciano vestido con una falda escocesa verde y amarilla. ''Gracias por informarme rápidamente de esta situación, pero estoy seguro de que tu rebaño necesita de tu atención''.
''No hay problema, director", respondió Ainsley, bastante orgulloso de la ayuda que había proporcionado. ''Siempre es un placer servir. Estoy seguro de que mis vacas tienen hambre. Si necesita algo más de mí, no dude en pedirlo". Y con una mirada severa hacia Thomas, el granjero regresó a su cuadro fuera de la oficina de Filch.
''Ainsley me dijo que algo estaba mal, pero los detalles eran confusos'', dijo Slughorn, con una mirada inquisitiva. ''¿Qué está pasando exactamente?''
''Gracias por reunirte con nosotros, Horace'', respondió Dumbledore. ''Te aseguro que todo se revelará en breve, pero primero entremos en mi oficina''.
Dumbledore se dirigió a una gran gárgola de piedra y dijo 'Sorbete de limón'. Enseguida, la gárgola comenzó a girar y se reveló una escalera de piedra. 'Después de ti, Thomas', indicó Dumbledore a Thomas y, con la cabeza aún baja, subió las escaleras. Al llegar a la cima y abrir la puerta de la oficina del director, algunos elementos en la habitación llamaron su atención de inmediato. Más allá del escritorio de Dumbledore había un gran planetario, un modelo del sol rodeado por los planetas y lunas del sistema solar, que Thomas había visto antes en la clase del profesor Zotikos cuando habían discutido astronomía y las formas en que los magos antiguos habían usado las estrellas para guiarlos en largos viajes por Gran Bretaña. Sus ojos se desplazaron rápidamente hacia un cuenco que emitía un resplandor azul.
''Veo que has notado mi pensadero, Thomas'', dijo Dumbledore mientras pasaba junto a Thomas y se dirigía hacia el gran cuenco flotante. ''A veces encuentro, y estoy seguro de que conoces la sensación, que simplemente tengo demasiados pensamientos y recuerdos aglomerados en mi mente'', comentó. Al acercarse al pensadero, un gabinete de vidrio se abrió y reveló una gran variedad de tubos que contenían hebras brillantes. Dumbledore sacó su varita y extrajo una fina hebra gris y la colocó en un pequeño tubo, lo tapó con un tapón de goma y lo etiquetó como 'Thomas Nott 1975'. Colocó el tubo junto a los demás y cerró las puertas del gabinete. Los ojos de Thomas volvieron a moverse rápidamente para captar el movimiento de una bestia alada roja posada sobre un gran escritorio con patas de garra. ''Este es Fawkes, es uno de mis compañeros más antiguos. Estoy seguro de que ya sabes que es un fénix''.
''Solo he leído sobre ellos, señor, no tenía idea de que todavía existían''. Fawkes observó a Thomas una vez más, erizó sus plumas y cerró los ojos, contento de descansar después de su vuelo. La atención de Thomas se dirigió entonces a los retratos de anteriores directores y directoras, todos durmiendo plácidamente en sus marcos.
''Por favor, toma asiento, Thomas'', dijo Dumbledore con gentileza. Nott se dirigió al escritorio y se sentó en la silla frente a él. Slughorn lo siguió, luciendo muy descontento, después de todo, era uno de sus estudiantes y no era bueno para un jefe de casa tener que expulsar a uno de los suyos.
''Señor Nott, esta es su oportunidad de decirle al director que todo esto es un malentendido. Conocí muy bien a su padre, era el orgullo de la casa Slytherin, así que me resulta muy difícil creer que atacaría a la gata del señor Filch'', dijo Slughorn, preocupado.
''Es cierto, profesor'', respondió Thomas. ''Estaba tratando de recuperar una reliquia de mi familia''.
''¡Por las barbas de Merlín, señor Nott!'', exclamó el profesor Slughorn. ''¿Por qué no le contó al director Dumbledore el delito de Filch? Pero no se preocupe, me aseguraré de que su propiedad le sea devuelta''.
''Oh, eso no será necesario, Horace'', intervino Dumbledore. ''Verás, Thomas aún no ha revelado toda la verdad detrás de su llamada reliquia familiar, ¿verdad, Thomas?'' Dumbledore miró a Nott con un brillo conocedor en sus ojos.
''¿Qué quiere decir el director con eso, señor Nott?'', preguntó Slughorn preocupado.
''¿Qué importa, director? ¡No era suyo para tomarlo! ¡Yo lo creé! ¡Pasé meses perfeccionándolo!'', exclamó Thomas.
''Te dije que hay ciertos aspectos de la magia con los que ningún mago debería entrometerse y fuiste en contra de ese consejo'', suspiró Dumbledore. ''Ahora dime, ¿qué exactamente creaste?''
''Algo que solo yo podría hacer'', dijo Thomas desafiante. ''Algo que ni siquiera el gran Albus Dumbledore podría haber logrado''.
Los ojos del profesor Slughorn se abrieron como platos. ''Bueno, ¿qué creó exactamente, señor Nott?''
''Nuestro tiempo se ha acabado, director'', dijo Thomas con una sonrisa maliciosa.
''Como desees, señor Nott'', dijo Dumbledore mirándolo con sus penetrantes ojos azules. ''Vuelve a tu dormitorio. Un carruaje llegará por ti mañana''.
Thomas salió de la oficina del director sin decir ninguna palabra.
La historia oficial fue que Thomas Nott fue expulsado después de atacar a la señora Norris, la gata de Filch, sin que nadie tuviera idea de lo que había creado y cómo su invención alteraría el mundo mágico y daría forma a los eventos por venir.
