Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada.
13. Alarmante Cuando No Hay Papel en el Baño.
Sirius suspiró por lo bajo, encerrado en el baño de su casa, podía tomarse todo el tiempo que quisiera. Usualmente ese era el tiempo que utilizaba para navegar por sus redes sociales, enterándose de chismes de gente famosa, chismes de sus amigos, y ver algunos memes buenos que se compartían a diario en el Internet.
Después de perder el tiempo suficiente, y comenzar a sentir que sus piernas estaba hormigueando, Sirius estiró sus manos, guardó su teléfono en el bolsillo de su pantalón a sus pies y estiró la mano hacia la derecha, hacia dónde estaba el papel higiénico, sólo para encontrarse con un cilindro de cartón en su lugar, solitario, vacío.
Cuando se percató de que no había papel Sirius abrió los ojos con sorpresa. Era imposible. Se suponía que él se encargaba de dejar ese pequeño detalle arreglado, todas las mañanas, sin falta.
A excepción, claro, de ese día, porque se había levantado tarde y había salido corriendo del departamento, directo al trabajo, dejándole a Algethi, su compañero de vivienda, la responsabilidad de ocuparse de las tareas matutinas. Responsabilidad que, al parecer, su amigo no había cumplido.
Completamente indefenso, Sirius se talló el rostro con las manos; había entrado con tanto apuro que no se había percatado de que no había papel, en su propio baño. Conforme cada segundo que pasaba, más sentía el hormigueo en sus piernas aumentar, y él sólo se encontraba ahí, intentando pensar en una buena solución.
Cuanto mayor son los momentos de crisis, mayor es la limitación para pensar en soluciones lógicas o las más obvias.
Sirius se mantuvo sentado en el retrete, con las piernas sufriendo y la desolación embargándolo. Fue entonces cuando una tenue idea, que le cruzó la cabeza en un fugaz segundo, lo hizo sonreír de lado y volver a sacar su teléfono celular; no tardó en encontrar entre sus contactos el número de Algethi, al que marcó rápidamente.
—¡Algethi! —gritó cuando su amigo contestó, sin dejarlo responder— ¿A qué hora vas a regresar a casa? Necesito que me hagas un favor, o que arregles tus estupideces, más bien.
—Sirius, estoy ocupado…
—Nada de ocupado, te necesito aquí, ahora.
—¿Qué puede ser tan importante que me necesitas allí? ¿No puedes esperar?
—¡No! ¡Definitivamente no puedo! —Sirius bufó, sintiendo que sus ojos se llenaban de lágrimas de frustración y molestia— Es algo de vida o muerte.
Del otro lado de la línea, Algethi miró su teléfono de reojo, sin entender nada de lo que su amigo le estaba diciendo, al menos hasta que escuchó una tenue queja de parte de su amigo.
—...Estoy en el baño —murmuró Sirius—... y no hay papel…
Algethi abrió los ojos al escuchar las palabras de su amigo, recordando la misión de suma importancia que se suponía debía ejecutar en la mañana.
—Oh.
Al escuchar la respuesta de su amigo, Sirius gritó un gran apúrate, antes de colgar la llamada. Ya sólo le quedaba esperar, y rezar porque no pasara mucho tiempo, o sus piernas no sobrevivirían.
