Notas iniciales: ¡Hola gentes! He salido de las profundas alcantarillas del odioso hiatus para traer esta historia que ya tenía en mente desde hace mucho tiempo pero que no logró concretar hasta que salió el episodio final de SNK. No es una despedida como tal del anime y manga porque tengo varias ideas en desarrollo. Simplemente el tiempo me consume y el trabajo tóxico que tenía me absorbía la inspiración. Por suerte estoy en otro donde soy un poco más feliz.

Advertencias: Basado en los sucesos del último episodio tanto del manga como del anime con ligeras modificaciones. Muerte de personaje. Delirio por muerte de un ser querido. Alucinaciones, mención de necrofilia.

Sin nada más que agregar, los dejo con la lectura.


Sentado en el suelo junto a la par de unas rocas y rodeado de mucho humo junto con los restos de la humanidad que los titanes destrozaron, estaba el que alguna vez fue llamado "El soldado más fuerte de la humanidad". Completamente sin fuerzas, con la mitad de su cuerpo adolorido y con la visión reducida porque perdió uno de sus ojos, observa a esa chica bajar rápidamente del titán de Eren con algo entre sus manos mientras este se evapora. Ella se acerca hacia él una vez en el suelo y ahí nota que lo que lleva entre sus manos es la cabeza de ese mocoso.

Se arrodilla ante él y le pone la cabeza en su regazo. Con las manos temblorosas toca sus mejillas, su cabello, sus pestañas. Pareciera que estuviera dormido, como si el ruido alrededor de ellos no lo perturbara. Lentamente toma la cabeza y la abraza mientras lágrimas salían de su único ojo.

—Es hora de irnos. — dice la muchacha con la bufanda mientras lloraba lentamente. —Antes de que quieran eliminarlo por completo. Usted será quien le ayude a descansar en paz. Sé que él fue muy importante para usted, por eso es justo que lo haga.

Sin esperar respuesta, Mikasa se levanta y le ayuda a Levi a ponerse de pie con mucha dificultad. Casi a rastras, ambos se van caminando hasta desaparecer del lugar. Ambos tristes por la pérdida de un ser que lo único que deseaba era alcanzar la libertad.


( Varios meses después )

Mikasa se despierta luego de una noche con muchas pesadillas. Cada una de ellas con el recuerdo de Eren y de la guerra. Es muy difícil olvidar todo eso y pretender como si nada ha pasado. Sin embargo, la gente a su alrededor poco a poco está reconstruyendo lo que se había perdido. Con la ayuda de Historia que era la Reina de Paradis y de Armin a quien se le dio el título de "Salvador de la humanidad", no hubo tanto problema al momento de la organización luego del desastre. El comercio se restableció y la agricultura empezó a crecer. Dentro de unos meses se verán los frutos como una muestra de un futuro esperanzador, sin titanes y sin un enemigo que los persiga constantemente.

Mikasa se viste con una muda cómoda de ropa y sale del edificio donde actualmente vive. Es su día de descanso después de una semana ardua de trabajo. Se dirige al pueblo y compra un ramo de flores, las que eran favoritas de su mamá Carla, y luego se dirige hacia las afueras del pueblo caminando más allá. Se percata de que nadie la sigue, aunque siempre va armada por cualquier cosa.

Pasando del bosque hasta llegar a una colina un poco alta, llega hasta un árbol ya la par de ella está una piedra. No tiene nombre solamente una palabra: "Libre". Se sentó al lado de ella y con voz suave dice:

—Hola Eren. ¿Cómo estás? Aquí haces mucha falta. Nadie habla de ello pero se puede sentir que nuestros amigos te extrañan. Annie y yo somos amigas. ¿Puedes creerlo? Pensar que en algún momento terminaríamos a los golpes, pero no. Nos llevamos bien, aunque Sasha nos hace mucha falta. Connie y Jean hacen todo lo que pueden para seguir adelante pero siempre terminan hablando de ella y grabando buenos momentos. Armin sigue en su tarea de ser "salvador de la humanidad". Es un símbolo de esperanza para el pueblo, pero no le gusta tener ese peso en sus hombros, porque le recuerda el precio que tuvimos que pagar por ello y fue el perderte. Historia sigue siendo la reina de Eldia, aunque le deja sus deberes al primer ministro. Prefiere estar en su cabaña en el campo con su hija. Es una niña muy adorable y se parece mucho a ella. El capitán, bueno, vive tranquilamente en su cabaña. Los chicos y yo vamos a verlo con frecuencia para que no se sienta solo, pero al parecer creo que sí quiere estarlo. Intentamos hablar de ti, pero él desvía el tema. Creo que no le gusta recordarte. Fuiste muy importante para él.

Hace una pausa por un instante y tras dar un suspiro, habla mientras se le quiebra la voz: —Los eldianos están agradecidos contigo, pero no pueden decir tu nombre, Solamente te conocen como el libertador. Tienen miedo de que el simple hecho de murmurar tu nombre, sea motivo para que otra guerra estalle. Tomará tiempo. Ten paciencia y podremos decir tu nombre sin temor. Es una promesa.


En medio de un bosque, justo al lado de un pequeño río, se levanta una cabaña de madera de tamaño pequeño. No es nada especial, solamente una cabaña con el área común y un cuarto para usar de dormitorio. Está hecha de buena madera y puede guardar el calor de la noche haciéndola acogedora. No tiene ningún lujo, solo lo esencial.

Frente de ella está un hombre barriendo tratando de quitar el polvo acumulado. Usa un bastón para moverse puesto que sus rodillas están lastimadas a causa de la guerra. Viste con ropas sencillas que sean fáciles de lavar para que no se le dificulte. Es de baja estatura, cabello negro y con una enorme cicatriz que le cruza en toda la cara provocando su falta de visión en su ojo derecho.

Luego de terminar de sacudir el polvo y quedar satisfecho con ello, toma su bastón y entra a la cabaña, enciende el fuego en la chimenea y pone un caldero lleno de agua. Toma unas verduras que sus mocosos le dejaron la semana pasada y empieza a cortarlas para luego echarlas en el caldero. Nuevamente será sopa de verduras. Es la tercera en la semana, aunque en realidad es su alimento de casi todos los días para no desperdiciar las sobras, aunque en cada ocasión trata de hacer menos. A veces los mocosos le dejan un poco de carne pero la realidad es que nunca se acostumbró a ella. Siempre prefirió las verduras y la avena antes que la carne.

Luego de cortar los vegetales, echa una ramita de hierbas para que agarre el sabor y se queda vigilante hasta que esté lista. Se sirve un plato y luego ven en silencio. Está un poco nervioso. Hoy viene Armin a dejarle comida y libros. Cada semana llega para verlo como está. A veces llega solo y en otras ocasiones llegan todos los demás. Hacen una comida entre ellos tratando de contarle lo que sucede en la ciudad, a veces lo invitan para que no pase tanto tiempo solo pero él se niega. Ya no le interesa el ruido de la ciudad. Solamente quiere estar tranquilo hasta morir. Incluso le han propuesto que uno de ellos se quede a vivir con él pero lo ha negado rotundamente diciendo que él no es una compañía grata. Al menos no son insistentes.

Las horas pasan y mientras estaba sentado en una banca afuera de la cabaña, logra visualizar a Armin acercándose con un caballo. Una vez que está enfrente, amarra a su caballo y toma las bolsas pesadas que traía como equipaje.

—Saludos Capitán Levi. — dice Armin con su puño en su pecho tal cual cuando eran miembros de la Legión.

—Ya no soy más el Capitán Levi, mocoso. —Le responde de mala gana. Armin simplemente se ríe y entra en la cabaña a desempaquetar lo que trae.

—Le he traído frutas y verduras, lo mismo de siempre. —Dice Armin mientras saca todo y lo guarda en donde corresponde. —También le trajo avena, queso, algo de carne y pan para estos días. Quisiera traerle pescado pero no aguantaría mucho sin que se echara a perder. Podremos traer un día y llamar a los demás para asarlos.

Levi solamente mira hacia afuera y murmura un "no es necesario". Armin hace caso omiso de esto.

—También le traje libros. ¿terminó de leer los otros? —Levi solo sentado con la cabeza. —Bien, me los llevaré pero le dejo estos. Traen dibujos, espero que le sean de su agrado.

—Gracias.

—Me gustaría quedarme más tiempo, pero hoy tenemos un día ocupado. Están planeando inaugurar un festival de verano y nos quieren a todos. Me gustaría que viniera cuando sea el día. Seguro le gustará ya la gente le agradará verle.

—No me gusta el ruido. Es preferible estar aquí. Pero sé que todos ustedes lo harán bien.

—Bueno, tal vez pueda cambiar de opinión. —dice Armin con un tono de esperanza. — ¿Desea que le traiga algo la próxima semana?

—Bueno… sí hay algo. Tráeme sábanas nuevas livianas y otras un poco más gruesas. Cada noche empieza a hacer más frío. También trae papel y algo con qué escribir, para matar el tiempo.

Armin lo observa durante un rato y luego simplemente asiente con la cabeza. Termina de guardar todo y se despide de Levi prometiendo que le conseguirá lo que le pide.

Cuando se adentra en el bosque, Armin va pensando en lo que Levi le pidió. Le preocupa que haya pedido sábanas, incluso se le viene a la mente que quiera hacer una cadena para cometer suicidio. Tratará de hacer espacio para venir nuevamente en esta semana sólo para verificar. Desde hace un tiempo le está preocupando el que quiera pasar todo el tiempo solo y teme que pueda cometer una locura. Sí o sí vendrá en esta semana sólo para asegurarse.

Sin embargo, en la cabaña, al saberse solo y tras cerciorarse de que Armin ya no va a regresar dentro de un rato, corre todo lo que puede hacia adentro y se dirige hacia su habitación, justo en una pared al lado de su cama, se encuentra una puerta delgada que da a lo que parece ser un armario, lo abre y tras quitar varias cosas que servían como escondite, abre una pequeña compuerta y dentro de ella saca un enorme frasco de vidrio lleno de agua con mucho cuidado.

Cuidando de que no se le cayera, se sienta en la cama y lo empieza a limpiar. Abra el frasco y con mucho cuidado, como si de algo frágil se trate, saque una cabeza cercenada.

Deja la cabeza en la cama con delicadeza y el frasco, lo pone a un lado en el suelo. Luego con un paño limpio, empieza a secar el agua del rostro dormido de la cabeza. Le ordena el largo cabello y se lo peina para descubrir sus ojos cerrados.

—¡Mi Eren! ¡Mi Eren! ¡Por favor, perdóname! ¡Perdóname por tenerte en ese lugar horrible! —exclamó mientras le secaba el agua del rostro. Luego tomó la cabeza entre sus brazos y la abraza como si fuera lo más valioso que tiene. —Tuve que dejarte ahí porque vino tu amigo y si te ven te alejarán de mi lado. Prometimos estar juntos, ¿lo recuerdas? Dijimos que jamás nos íbamos a separar. Y si nos descubren, eso ocurriría y no voy a permitirlo. Tú y yo siempre estaremos juntos. ¡Siempre! —dice mientras lágrimas caen por sus mejillas y meciéndose así mismo con la cabeza en sus brazos.

Luego de que regresaran a la isla, junto con Mikasa, fueron hacia un árbol cualquiera y entre los dos abrieron un agujero en ella para poner la cabeza cercenada de Eren envuelta en un paño blanco que encontraron por el camino. Luego pusieron una roca y Levi escribió la palabra Libre en ella. Ambos se quedaron mirando hacia la tumba y cada quien se fue por su lado. Sin embargo, esa noche Levi, con un frasco lleno de agua, abre la tumba y extrae la cabeza de Eren para luego poner una piedra en su lugar, luego pone la cabeza en agua y se va de ahí hacia una cabaña en el bosque que anteriormente conocía. Y la escondió ahí hasta que finalmente se mudó.

—Seguro has de tener hambre por tenerte encerrado casi todo el día. Ven, te atreveré a comer.

Se lleva a la cabeza junto con un cojín pequeño y se va a la mesa donde pone la cabeza. Luego trae un tazón con un poco de sopa y como si de un bebé se tratara, empieza a darle con la cuchara aunque no logra abrir la boca, como si simulara darle de comer. En realidad no le da comida ni nada. Constantemente limpia sus labios y mueve el cabello hacia un lado.

El día empieza a oscurecerse y tras limpiar todo el lugar, Levi toma la cabeza de Eren y se sientan afuera viendo el atardecer. Su mano mueve suavemente el cabello de Eren y canta una canción. Una canción que le cantaba su mamá cuando era niño. Al cabo de un rato, entra y se prepara para dormir. Lleva la cabeza de Eren hacia su cama y se desviste poniendo la ropa cómoda. Luego apaga todas las luces de las velas y se recuesta justo al lado de la cabeza y se queda profundamente dormido.


Este día es uno de esos que amanece nublado y con altas posibilidades de lluvia. Por fin no podrá salir a barrer la parte de afuera. Pero no le importa porque ahora podrás estar con su "Eren" todo el día. Luego de despertarse, lo primero que hace es tomar un baño. Se lleva a la cabeza para poder limpiar su cabello. Luego, toma su desayuno de siempre que es avena y luego se lleva a la cabeza para ver caer las primeras gotas de lluvia.

Anteriormente Armin le había llevado lo que era un tocadiscos y le había enseñado a usar. Esos artefactos sólo se vieron en la alta sociedad, pero al parecer el hecho de ser el salvador de la humanidad tenía sus beneficios. Se lo había dejado para hacer la estadía solitaria más amena de Levi. Le había dejado algunas discotecas, y en días nublados como este son perfectos para hacer sonar uno de ellos. Por lo que Levi pone un disco y empieza a girar la manivela (era de cuerda) para hacer sonar la música. Al instante suena la música, era un vals, y toma la cabeza entre sus brazos para simular un baile. Como tiene dificultades para moverse, solamente se mueve de un lado a otro despacito, con tal de no desnivelarse y correr el riesgo de dejar caer la cabeza.

—Recuerdas, Eren, ¿que bailábamos juntos en el castillo? Yo siempre lo recuerdo. Me arrepiento de haberte tratado mal, pero el bailar simplemente se me hacía vergonzoso. Pero siempre disfruté tu compañía y tu paciencia al enseñarme. Me hubiera gustado ser más cariñoso contigo, al menos cuando estábamos solos.

Sin obtener respuesta, Levi sigue "bailando" hasta que la cuerda de los tocadiscos termina y nuevamente pone la cabeza dentro del frasco para que no empiece a oler mal.


Esa misma noche, la lluvia cae fuertemente sobre la cabaña. Levi está recostado en la cama con un libro y con la vela muy cerca de él. Está leyendo en voz alta ya la par de él está la cabeza de Eren con los ojos cerrados, sin embargo, debido a la lluvia, casi no logra escuchar su propia voz, por lo que opta por cerrar el libro y dormirse, pero deja la vela encendida.

Al cabo de un rato, sin poder conciliar el sueño, decide mejor hablar al oído a la cabeza de Eren. Y le dice:

—Eren, puedes dormir. Yo no.

Y se sienta enfrente de ella. —Una lluvia como esta en la noche me recuerda a la primera vez que pasamos juntos, ¿recuerdas? Fue bonito. Nunca me había sentido tan amado en mi vida como esa vez. Recuerdo sentir tus manos mover por todo mi cuerpo. Recuerdo las palabras bonitas que me susurrabas en el oído. A pesar de que yo soy mayor que tú, cuando se trataba de estar contigo en la intimidad, eras tú el que me dominaba. Me gustaba eso. Durante el día poder fingir que yo era quien tenía el control, cuando en realidad, en secreto, eras tú el que lo hacía. Me encantaba eso. Nadie se enteró de lo nuestro, ni siquiera Erwin, y eso era lo que me gustaba. lamentablemente con nuestros trabajos y nuestro papel en la guerra cada vez se hacían menos comunes esos encuentros. Pero ahora tenemos todo el tiempo del mundo para poder estar a solas. Ahora ya podemos hacerlo. Quizás no como antes pero podemos hacerlo.

Inmediatamente se pone de pie y apoyándose de la pared, empieza a quitarse la ropa hasta quedar completamente desnudo. Luego se acerca a la cama y pone la cabeza justo encima de la almohada, cerca de donde le de la luz. Se sienta enfrente de la cabeza con las piernas separadas y con sus manos empieza a acariciarse todo su cuerpo. Su mente recuerda esos momentos que tuvo con Eren y empieza a imaginar que era él quien le tocaba todo su cuerpo. De tantas caricias, empieza a temblar ya sentir un cosquilleo en su parte baja. Su miembro empieza a ponerse erecto y con una de sus manos empieza a acariciarlo de arriba hacia abajo. Dice el nombre de Eren en voz alta, pensando que nadie lo escucharía y que ahora tenía libertad para hacerlo. Su espalda se arquea por el placer y mueve sus caderas hacia adelante y hacia atrás. Sigue así hasta que siente el orgasmo llegar y termina manchando las sábanas de su cama. Ya cansado, se recuesta sobre ella y toma la cabeza entre sus manos y duerme completamente cansado.


Al día siguiente siente que alguien le toca el hombro y lo sacude.

—Capitán. ¡Capitán! Despierto. —dice Armin tratando de despertarlo.

Levi abrió pesadamente los ojos y al escuchar bien la voz, se despierta por completo y cubre con las sábanas la cabeza de Eren.

—Qué bueno que ya despertó. Ha dormido toda la mañana. ¿Se encuentra bien? —pregunta Armin preocupada.

Desconcertado, Levi le responde: —Sí, sí. Estoy bien. Hoy no es día que te toque visitarme, ¿qué haces aquí?

—Vine porque ayer se me olvidó traer unas cosas. Voy a salir a acomodarlas mientras usted se viste. Hace un poco de frio. La lluvia de ayer ha refrescado toda la mañana. —y sin decir más, venta del cuarto.

Levi empieza rápidamente a cambiarse de ropa. Está desconcertado pero al parecer Armin no vio la cabeza. Luego de estar vestido, pone la cabeza en el frasco de agua y lo esconde en el compartimiento especial. Trata de hacerlo rápido y sin mayor ruido con tal de que Armin no lo vea, pero no se da cuenta cuando éste lo observa con horror.

Una vez que sale del cuarto, ve que Armin ha terminado de acomodar las cosas que le traía. Se a pesar de él alegando que tenía prisa y se marcha en su caballo cabalgando rápido. Levi se queda detrás de un poco preocupado pero termina aliviado de que Armin no haya visto la cabeza. Mejor así. Si ellos descubren, es muy probable que lo separen de su Eren y eso no podrá permitirlo.

Mientras tanto, Armin, mientras cabalga por el bosque, no puede olvidar el horror de ver la cabeza de Eren en los brazos de Levi. Y aún le es más difícil digerir el lugar en que lo guarda. El capitán Levi no está bien y el dejarlo así con la cabeza de Eren le hará más daño. Es necesario quitarla, pero no puede hacerlo solo. Tendrás que hablar con los demás.


Al día siguiente, Levi se despierta de igual forma que el día anterior: completamente desnudo y con la cabeza de Eren en sus brazos. Se quedan así la mayor parte de la mañana. Levi le da besos por todo el rostro. Al sentir su estomago rugir, se levanta, se pone ropa cómoda y con la cabeza venta del cuarto para desayunar un poco de pan con avena. Al cabo de un rato, se pone a limpiar la cabaña a pesar de no estar muy sucia.

De repente, mientras limpia la parte de enfrente de su cabaña, ve a lo lejos un grupo de jinetes. Poniéndose pálido y con toda la rapidez que posee, toma la cabeza de Eren y rápidamente la pone en el frasco y lo guarda en su compartimiento.

Justo cuando cierra el compartimiento, entra Armin seguido de Mikasa quien tenía una expresión de horror al verlo. Luego entran Jean, Connie, Reiner y Annie. Todos estaban con una expresión seria, mientras que Levi los mira a todos tratando de disimular su temor. Jean da un paso al frente y es el primero en hablar luego de un rato de silencio incómodo:

—Capitán Levi. Lamentamos venir repentinamente pero… nos hemos enterado de lo que ha hecho.

— ¿De qué están hablando? —preguntó Levi con un tono tembloroso en su voz que trató de disimular. Esta vez, es Mikasa quien habla entre llanto.

—¡Usted rompió su promesa! ¡Usted no lo ha dejado descansar en paz!

—De nuevo, no sé de qué hablan.

—¡TIENE A EREN! —grita la joven desconsolada. —¡Me dijo que lo había enterrado! Que él ya estaba descansando ¡Y MINTIÓ!

—Ya sabemos que tiene la cabeza de Eren con usted. —Esta vez fue Armin quien habló con expresión seria. —Ayer lo vi que dormía con ella pero no dije nada para evitar que se alterara, pero no podemos pasar esto por alto, por lo que hemos venido a llevarnosla. A darle descanso a nuestro amigo. Por lo que le pediré que nos la entregue por las buenas.

Levi siente la horrible presión de muchos ojos posándose sobre él. Todos ellos mirándolo fijamente, juzgándolo. No lo entienden. No entienden que él debe de estar con Eren. Ve que Armin se acerca hacia él y rápidamente se pone enfrente del armario donde se encuentra la cabeza protegiéndola de ellos.

—¡NO! ¡No lo entienden! ¡Él está vivo! ¡Él está vivo! ¡Sólo está dormido! ¡Pero pronto despertará! Por eso tiene que estar conmigo. ¡Yo lo estoy cuidando!

Los demás se quedaron asombrados puesto que nunca habían visto gritar a Levi de ese modo ni mucho menos tan desesperado por "alguien". Mikasa lloró aún más desconsolada y los demás se acercaron para mover a Levi del armario. Levi se defiende usando toda su fuerza para no moverse, pero ya no tiene la misma que tenía antes. Por lo que sin mayor esfuerzo lograron moverlo y abrieron el armario. Luego buscan el compartimiento y sacan de ahí el frasco de vidrio con la cabeza de Eren adentro.

Para todos es incómodo ver el frasco, incluso Connie contiene las ganas de vomitar. Mikasa siente las piernas débiles y cae al suelo al ver el frasco. Armin y Jean salen rápidamente del cuarto para retirarse de la cabaña.

Mientras tanto, Levi yacía en el suelo de la habitación y al escuchar que ellos ya se retiraba, con mucho esfuerzo se levanta de ahí y corre hasta la puerta en un intento por recuperar a su "Eren". Forcejea con ellos tratando de agarrar el frasco y entre tanto, éste cae al suelo rompiéndose en pedazos mientras la cabeza rueda por el lugar. Del impacto, los ojos de Eren se abren "mirando" a la nada y careciendo de brillo. Levi rápidamente corre a tomar la cabeza entre sus brazos y la abraza.

—¡Se los dije! ¡Les dije que estaba vivo! Shhh tranquilo Eren. Yo voy a cuidarte. Nadie te apartará de mi lado. Yo sé que estás vivo. Siempre estaremos juntos. —y para el horror de todos, comenzó a besarlo.

Aprovechando su distracción, Jean consigue noquearlo por atrás hasta que cae inconsciente. Luego le quitan la cabeza y la envuelven en una manta y se la entregan a Mikasa. Esta la tomó y entre llantos la abraza y le arrulla prometiendo que por fin descansará. Luego salen de la cabaña llevando a Levi a cuestas.

—No podemos dejar solo al Capitan Levi. debemos llevarlo a otro lugar lejos de aquí para evitar que vuelva a hacer lo mismo. —dice Armin a Mikasa. Ella sólo asiente.


Varios días han pasado. Levi está en una cabaña más grande muy lejos de la anterior. Todos los días durante todo el día se mantiene sentado en una banca enfrente de ella mirando a la nada. A veces habla solo como si alguien estuviera a la par suya pero no habla con nadie ni mira a nadie. Mikasa, quien a pesar de todo ha decidido quedarse con él para cuidarlo, se sienta con él para platicar pero es completamente ignorada. Le prepare comidas fáciles de digerir pero no ingiere ningún alimento. Está demacrado, pálido y muy delgado. Siempre susurra el nombre de Eren por largas horas como si lo estuviera llamando. Se ha encerrado completamente en sí mismo y no hay certeza de que salga de su "caparazón". El también ha perdido la cabeza…

FIN.

Notas finales: Me costó como 3 meses hacer este fic. Ha sido muy difícil. De antemano, muchas gracias por sus lecturas. Me hacen feliz. Trataré de publicar seguido.