INUYASHA NO ME PERTENECE, PERO LA TRAMA SÍ.

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Un error agridulce

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Capítulo 12

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CAPITULO DEDICADO A LUCYP0411

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Bankotsu enarcó una ceja no convencido.

—Inuyasha es un imbécil y un tramposo, pero ¿demandar fraudulentamente a su propia firma?

Kagome no lo pensó mucho luego de haber escuchado aquella conspiración y se acercó inmediatamente a comentarle el asunto a Bankotsu, quien parecía incrédulo.

El socio director de Donovan se levantó de su sillón y le dio la espalda para mirar los ventanales. La vista era fascinante.

—¿Estás seguro que lo oíste ofrecer una fusión a cambio de votos?

—No estoy equivocada —agregó Kagome

—Que Lippson me la haya jugado no me extraña…pero la estupidez de Inuyasha aún me resisto a creer que llegue a tanta.

Pero Kagome insistió.

Ella tenía fuertes razones para creer haber visto un juego parecido en el pasado. Uno que le costó su firma a su propia familia. Aquella vez era una niñita indefensa pero ahora era una mujer que debería ser capaz de defender sus propias ideas, aunque sea ante el propio Bankotsu.

—No pierdo nada en investigar.

—Y necesitas mi bendición para ello —agregó Bankotsu volteándose a mirarla—. Quieres acceder a información personal y de despacho sobre Inuyasha y lo quieres para cubrirte la espalda.

Bankotsu estaba en plan insoportable con sus desconfianzas, pero en el fondo era capaz de entenderle. Espiar a un socio principal podría tener graves consecuencias, hasta podría perder la licencia.

—Lo hago porque no quisiera que destruyan esta firma…—refirió Kagome procurando que en su voz no se viera tan obvia la emoción que comenzaba a importunarla al verlo tan de cerca y forma continuada.

Él la observaba de forma indescifrable.

Kagome incluso fue capaz de quedar hundida en las turbulentas aguas azules de sus ojos, abiertos de par en par, como si la analizara, como si estuviere pensando en las palabras de ella.

—La idea de la fusión con Skadden es algo que ni siquiera estaba sobre la mesa porque es imposible negociar con Naraku —Bankotsu volvió a sentarse en modo dubitativo—. Inuyasha no daría puntal sin dedal…eso quiere decir que ya tiene conversaciones con Naraku Skadden.

—Y si los hubo…alguna prueba tiene que existir —agregó Kagome—. Si aquel documento era falso y plantado debe existir una cadena de custodia y eso implica analizar no solo a Inuyasha, a Naraku sino también a quien les facilitó el vehículo para hacerlo.

—El CEO de Lippson —comentó Bankotsu llevando sus dedos al puente de la nariz en señal de claro nerviosismo—. Tienes mi autorización para pedirle a Jakotsu los códigos que hagan falta y quiero un reporte completo porque si esto es cierto, prepararé una moción ante la Junta de Socios.

Cualquier otro abogado se sentiría escandalizado con la historia que ella vino a plantear, pero Kagome abogó por su idea y Bankotsu no hubiera cedido de no tener sospechas también.

Hizo un ligero asentimiento con la cabeza y cuando iba a retirarse, él la detuvo.

—Mantén esto en estricta confidencialidad, ni siquiera Evelyn debe saberlo…es una mujer en las puertas de la jubilación y no quisiera que salga dañada en caso que todo esto tenga un resultado desastroso ¿queda claro?

Buena señal ya que significaba que Bankotsu se preocupaba por otros.

Kagome se retiró de inmediato a trabajar en ello.

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Bankotsu había quedado impresionado con Kagome.

Ella insistió bastante con su idea y él acabó convencido.

Todavía existían situaciones que lo confundían un poco, pero Kagome tenía razón. Era su cuello el que estaba en juego y era probable que acabase desplazado en la reunión de socios como el gerente de la firma.

Ella no era una mujer ordinaria, eso tenía que admitirlo.

—Por algo llamó mi atención hace unos años…—se dijo en voz baja, casi sin pensar, aunque inmediatamente se arrepintió de tener aquellas ideas.

Llamó al intercomunicador a Evelyn.

—La señorita Taylor trabajará hasta tarde y yo también…pero no es necesario que usted se quede, Evelyn. Vaya a su casa a descansar.

No iba a involucrar a la pobre secretaria en esto.

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Al vaciarse las oficinas, Kagome pudo trabajar en la biblioteca a sus anchas. Llevó su laptop mientras verificaba algunos documentos a los que pudo acceder gracias a Jakotsu como los calendarios de cita de Inuyasha Miller y de toda su oficina.

También Jakotsu le facilitó el calendario del CEO de Lippson que estaba disponible en una nube privada. Lo mismo hizo con la de Naraku Skadden.

Todo era ilegal, pero era la única forma de verificar si estos tres se encontraron en algún momento, en fechas cercanas mientras se desarrollaba el caso que manejó Bankotsu Donovan en aquella época.

Kagome transcribió todo lo que le pareció llamativo hasta que hizo el cruce del documento pericial utilizado por Lippson para demandarlos.

La fecha de la supuesta recepción y la firma al pie.

Volvió a revisar y esta vez el calendario del propio Bankotsu Donovan.

No era llamativo para nadie, excepto para ella…que identificó esas fechas y esos horarios.

El bolígrafo se le cayó de la mano y los dedos de la otra que estaban en el teclado comenzaron a temblarle al percatarse de esos detalles.

En ese momento, su móvil sonó sacándola de su letargo.

Era Sango y sólo allí se percató que eran pasadas las once de la noche.

Y fue tan irresponsable de no avisarle que hoy se quedaba hasta tarde a trabajar.

—Sabía que tenías trabajo ¿no quieres que te guarde la cena? Los niños ya durmieron.

Una punzada de culpabilidad la atravesó al sentirse una madre ausente de nueva cuenta.

—Ya terminé y voy a casa enseguida —le contestó, aunque sin poder evitar que sus ojos se cristalizaran de pensar en sus gemelos—. Dale un beso a los niños, que yo llegaré al menos para cubrirlos con la manta.

—Kagome, no te sientas culpable por nada. Todo lo haces por ellos…y por mí, sé que aguantas todo para poder acompañarme en esta ciudad. Sabes que te quiero, amiga.

Kagome colgó la llamada.

Se limpió la lagrima traicionera que amenazó con escurrirse. Cogió el móvil para enviarle un mensaje a Jakotsu.

Ya no hace falta que sigas hackeando nada, ya tengo todo lo que necesito.

Volvió a mirar las fechas y lo tuvo claro.

En ese momento, una figura cruzó la entrada de la biblioteca.

Kagome levantó la cabeza y notó que era Bankotsu sin su chaqueta, con la camisa y la corbata desordenada. Él también estaba trabajando en su defensa, aunque intentase mostrarse fuerte sabía que se exponía a que la junta lo removiera.

Las mesas del lugar eran largas y con varias sillas. Bankotsu se sentó frente a ella.

—No vale la pena que sigas aquí, mejor regresa a tu casa a descansar, aunque te agradezco el intento.

—El informe pericial es falso —contestó Kagome haciendo que él la mirara.

—¿Cómo sabes eso…?

Kagome volteó la pantalla de su laptop para que él viera.

—Solo basta ver la fecha de recepción de ese papel, tiene una supuesta firma suya que no es…

Bankotsu volvió a mirar.

Era su firma y volvió a mirarla confuso.

—Quizá escanearon su firma con algún truco, pero es imposible que usted haya visto este informe…la fecha de recepción, usted no se encontraba en esta oficina, estaba en Cambridge en el estado de Massachusetts.

—Según el calendario oficial yo estaba en New York.

A esa altura Kagome ya había perdido la vergüenza para hablar.

—Ambos sabemos que no es así…porque estuvimos juntos una de esas noches —él abrió sus ojos de par en par al oír esa revelación—. Los que hicieron esto se guiaron por el calendario oficial de su despacho donde no figuraba ese viaje, pero hay pruebas como registros de billetes de avión, reservas hoteleras de casi tres días…todo coincide para liberarlo de la responsabilidad de recibir este documento con firma falseada.

Lo vio apretar su puño de la rabia.

—Falsificaron mi firma…

Kagome tragó saliva, procurando conservar valor para seguir hablando de eso.

Era la primera vez que hablaban de la noche que pasaron juntos hace tres años y sentir en ella toda la potencia de su mirada azul no la ayudaba. Estaba perdiendo ante sus propios sentimientos.

—Pero no pude encontrar ningún vinculo de Inuyasha Miller en este entramado…es un idiota como ya hemos visto pero no es posible incluirlo en la triangulación, junto a Jakotsu revisamos cientos de fechas y llamadas…nada coincide.

Le costaba mucho seguir hablando con él mirándola como si quisiera absorberla como Cell a los androides. Maldito animé japonés.

—Esto me libera del cargo…y podremos contrademandar a esa basura de Lippson por una suma diez veces mayor a lo que le dimos —refirió Bankotsu en posición combativa.

—Todo estará en un informe que tendré listo mañana mismo…—Kagome comenzó a cerrar su computador y a cerrar los anotadores. Quería irse de allí en ese mismo instante porque temía que él comenzara darse cuenta de su deplorable estado—. Debo irme.

Pero él puso una mano sobre la suya que aun seguía sobre la mesa.

—Todo gracias a ti —mirándola con la misma intensidad de hace un momento, pero luego retiró enseguida la mano al notar lo inapropiado de la situación—. Te felicito por esto y aun debes decirme por qué el empeño en esto.

A esas alturas Kagome no temía decirlo con sinceridad.

—Mi familia perdió su firma por un documento como éste —señalando el informe pericial de Lippson—. Y aunque yo era niña cuando aquello, el rompecabezas fue obvio para mí, ya que estoy segura que era un documento falso y plantado, sólo que ya no tengo pruebas ni forma de pelear contra las personas que le robaron todo a mis padres, incluso sus vidas porque ellos jamás se recuperaron luego de eso.

Él hizo silencio, escuchándola con interés.

Siempre hay forma de probar una mentira…es una regla que inventé cuando estaba en la escuela de leyes —esgrimió él.

Kagome finalmente se atrevió a mirarlo a los ojos, haciendo conexión. Él la estaba escuchando y parecía interesado hasta que de nueva cuenta se percató de lo inadecuado, levantándose del sillón.

—Coge tus cosas que te acercaré a tu casa.

Kagome se asustó de aquella idea.

De ninguna manera querría a Bankotsu cerca de su edificio.

Cerca de los niños, aunque sonara estúpido y más improbable que él los viera.

Un miedo inexplicable se apoderó de ella así que se levantó a coger sus cosas rápidamente.

—No será necesario.

—Insisto…

—Ya tengo planes que me recojan —mintió la joven pensando en el taxi que iba a pedir.

Eso hizo que él dejara de insistir, aunque Kagome notó que a él no le gustó ver denegado su ofrecimiento.

Pero era mejor eso que exponerse a una verdad que no estaba preparada de revelar.

—Bien…y puede tomarse la mañana libre, por la tarde traiga el informe para que pueda verlo porque convocaré una junta extraordinaria de socios para acabar con este circo mañana mismo.

Él se marchó luego de eso.

Kagome se quedó mirándole la espalda hasta que desapareció de su vista.

Su corazón comenzó a latirle con fuerza y se llevó una mano a la cabeza.

Debía aprender a controlar sus sentimientos o no podría seguir trabajando en esa firma.

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Kikyo Skadden tenía claro que deseaba a Bankotsu.

Es tarde, en vez de quedarse a acosarlo, iba a poner en marcha un nuevo plan, pero actuaría de forma más inteligente, tal como lo haría una abogada astuta así que hizo que su chofer la llevara hacia los Hampton a encontrar a la única persona que podría ayudarla en esta cruzada personal.

Desde que se enteró de la noticia, había estado lidiando con tomar la decisión correcta…para ella.

Kagura Donovan se sorprendió de verla llegar, pero la recibió con amabilidad en un rasgo típico de aquella abogada retirada.

Además, no era extraño, ambas eran damas del Derecho de ilustre apellido neoyorkino y Kagura solía recibir muchos visitantes en su mansión de los Hampton.

Algunas de cortesía y otros buscando consejo de quien fuera la abogada más poderosa de Manhattan.

La invitó a cenar y Kikyo aceptó.

—Escoge el vino que quieras, sabes que mi bodega tiene la mejor selección —sugirió Kagura.

La mesa estaba puesta con deliciosa comida mediterránea del chef personal de Kagura.

Kikyo cogió el vaso de agua.

—No puedo beber vino.

—Pero querida, es lo mejor para maridar la cena…

—Estoy embarazada —anunció Kikyo haciendo que Kagura bajara el tenedor, presa de la sorpresa—. Y necesito tu ayuda para lidiar con Bankotsu con respecto a esta noticia…porque el hijo es suyo.


CONTINUARÁ

Amiguitas, parece que me retrasé estos días por culpa de un drama chino en VIKI, pero ya volví a ponerme al día.

Y viendo los episodios, quedaremos en 18, no 19 como inicialmente les comenté porque mirando uno de los capítulos que tengo planeado, noto que es algo redundante y no suma con lo que estoy contando.

BESOS AIDÉ, BENANI0125, SAONE TAKAHASHI, CONEJITA, IMAG04, LUCY0411, LIN LU LO LI, PAULITA, ANNIE PEREZ, con todo mi corazón.

BESOS.

PAOLA.