Esta historia ya está terminada, así que habrá actualizaciones constantes para poder tener todos los capítulos de este fic por aquí.

Gracias por leer y nos veremos después.

Ahora es turno de avergonzar a Aomine :D.


-Mmm- salió aquella exclamación de sus labios mientras bebía un poco de su té de Sakura. Su amigo quien al igual que él bebía un poco de su té de canela le vio intrigado. No era común ver así a su amigo.

-¿Pasa algo Sakurai?- pregunto Kasamatsu Yukio a su amigo castaño. Ryou suspiro, quizá Yukio lo podría ayudar.

-Kasamatsu-san- murmuro Ryou quien bebía de su té -¿alguna vez Kise-san lo ha llamado con apodos o motes lindos?- preguntó haciendo que Yukio casi escupiera el trago de té que tenía en los labios.

¡¿Qué demonios?!

-¿Por qué quieres saber eso, Sakurai?- preguntó avergonzado el peli negro tratando de bajar el sonrojo en sus mejillas.

-Bueno...- expreso Ryou sin inmutarse por como su amigo estaba actuando. No sabía si era bueno o no contarle sus planes de venganza en contra de su novio -ocurre que últimamente Daiki-san me llama por apodos y motes... ¿lindos? ¿Creo? No sé, lo que si se es que me quiero vengar de él ¿qué me sugieres que haga?-

Vaya, esa es una nueva faceta de Sakurai, pensó Yukio

-¿Y por qué quieres vengarte de él? No le veo lo malo a que tu pareja te llame por apodos en vez de tu nombre- comento el mayor recordando los apodos que cierto rubio escandaloso le dirigía a su persona.

Sip, estaba enamorado de Kise y nadie se lo iba a negar.

-Sé que no tiene nada de malo, Kasamatsu-san- respondió el castaño -pero Daiki-san me avergüenza cada que tiene la oportunidad. Me llama por apodos que no tienen nada que ver conmigo-

-¿Acaso te ha ofendido?- preguntó Yukio preocupado.

-¡No, claro que no Kasamatsu-san!- exclamo el castaño sonrojado ¿por qué era tan difícil todo eso? -lo que pasa es que el me llama... lindo y adorable honguito- con cada palabra que salía de sus labios bajaba el tono de su voz muriendo de vergüenza en el proceso. Yukio fue capaz de oírlo perfectamente.

-¿Y eso es malo por qué...?-

-Yo no soy lindo, y tampoco soy un adorable honguito- explico con un puchero -solo soy... yo-

-Ya veo...- expreso el de ojos azules. Vaya, al parecer el castaño no se daba cuenta que si era lindo y un adorable honguito -¿y cómo te vengarías?-

-¿Tiene alguna sugerencia?- Yukio lo pensó un momento. Si conocía a Aomine tan bien como conoce a Kise entonces la decisión ya estaba tomada.

Ese par era tal para cual al momento de exhibirse y mostrar sus trofeos a sus amigos.

Par de idiotas egocéntricos.

-Tengo una idea- acoto Yukio viendo al castaño.

Se iba a divertir mucho con todo eso.


-¿Ryou? ¿Qué tienes? ¿Por qué tus mejillas están tan rojas?- preguntó preocupado Aomine rodeado por sus amigos de la Generación de los Milagros. Aquel sábado los chicos y el decidieron junto con la pareja de cada uno reunirse a un partido de baloncesto callejero. Como en los viejos tiempos.

El moreno había dejado al castaño con Tetsu y el resto creyendo que su honguito estaría bien con sus amigos mientras él jugaba un poco con los suyos. Parece ser que se equivocó.

-Yo...- el sonrojo en las mejillas de Ryou no disminuía, al contrario, parece ser que aumentaba con cada minuto que pasaba, en especial por tener a los amigos de Daiki viéndole fijamente -yo...- rayos, esto es más difícil de lo que imaginaba, pensó el castaño debatiéndose entre hablar o no entre toda esa gente, al diablo, pensó decidido.

-¿Ryou? ¿Qué- quedo al aire su pregunta al sentir los suaves labios de Ryou en su mejilla izquierda.

Tan luego logró su cometido el castaño habló -te quiero, cariño- luego de eso salió huyendo de la escena del crimen y se refugió en sus amigos quienes le veían extraño por su reciente comportamiento.

-Vaya, eso no me lo esperaba- comentó Kagami tomando un poco de agua de su botella.

-Opino lo mismo- secundó Midorima acomodando sus lentes.

-¿Por qué lo hizo Saku-chin?- preguntó Atsushi sin mucho interés.

-Buena observación, Atsushi- apoyo Akashi.

-Sakuraicchi iba a morirse de vergüenza ¿lo viste Aominecchi?- pregunto el rubio del equipo, se extrañó al no tener respuesta del jugador de Toó -¿Aominecchi?-

-Hey, Aomine- lo llamo Taiga mas no reaccionaba el moreno -¿ahora qué te pasa?-

-Parece que le comió la lengua el gato- opino Akashi -¿Daiki? Que te pasa-

-Me dijo cariño...- expresó el moreno con voz queda apenas siendo oído por sus amigos quien ahora veía fijamente.

-¿Aomine?- preguntó Shintaro.

Los chicos exclamaron sorprendidos al ver el estado en el que ahora estaba Aomine: sonrojado, avergonzado y con una sonrisa boba en sus labios.

El primer apodo que le dice Ryou no pudo haber sido el más adorable que pudiera pensar el castaño para él.

Amaba a ese chico con locura.