Capítulo 8: Tercer año: Lonesome tears


How could this love ever-turning
Never turn its eye on me?
How could this love ever-changing
Never change the way I feel?

Lonesome tears, Beck.


Martes 1 de junio de 2020

Los fogonazos de los flashes lo enceguecían.

Mientras hablaba, el hombre se acomodaba los anteojos sobre el puente de la nariz de forma compulsiva. Una y otra vez.

—Es por eso que me comprometo, en mi deber de jefe de Aurores de todo Gran Bretaña y en la envestidura de héroe nacional que me pertenece, a encontrar y hacer cobrar a todas aquellas personas mágicas que están hostigando al mundo muggle con lo que ellos llaman Covid 19: con magia oscura" se ajustó los anteojos nuevamente "Mi cuerpo de aurores está a disposición de toda Gran Bretaña y del mundo, y daremos lo mejor de nosotros mismos, incansablemente y junto a la señora ministra, para que este mal deje de asolar y hostigar al mundo.

Albus estaba enceguecido con los flashes. Malditos flashes de cámara de fotos. Estúpida prensa. Su malestar interno crecía porque odiaba estar delante de los flashes. Los paparazzi disparaban una y otra vez sin importarles nada que él estaba verdaderamente enceguecido. Y cuanto más enceguecido estaba, peor.

Se ponía nervioso. Albus bajó la mirada y vio la luz de los fogonazos que iluminaban el suelo de mosaico. Empezó a retorcer los dedos de la mano derecha.

—Sabemos que los muggles están contagiándose con magia oscura, pero ¿se sabe si quienes tenemos sangre mágica podemos contagiarnos también? —preguntó alguien de la prensa desde el fondo de la muchedumbre.

Albus suspiró e intentó calmar su creciente malhumor. A su lado, tanto James como Lily estaban molestos, aunque lo escondían más que él mismo. Su madre estaba imperturbable, seria pero imperturbable.

Y él, puro nervio.

Todos de pie detrás del gran Harry Potter ante la muchedumbre de flashes.

—Nadie con sangre mágica puede contagiarse. Esta magia oscura está preparada para… —Harry hizo una pausa y miró a la señora ministro a su lado. Ella miraba al frente con expresión guerrera— …está preparada para "limpiar" al mundo de sangre no mágica. Cualquier gota de sangre mágica funciona de antídoto. Quien posea sangre mágica está exento de contagiarse.

El gran murmullo se extendió por el hall del ministerio. El calor húmedo en el lugar era asqueroso.

—Es un escándalo! —gritaban las voces.

Nervios.

—Otra vez como con Voldemort!

Nervios.

—La culpa es del ministerio!

—No tienen mano firme!

—¿"Limpiar" a quienes tienen sangre muggle sería la única razón de esta potente magia negra o existirían más motivos políticos?

—Pensamos que también quieren desestabilizar las relaciones entre el ministerio muggle y el ministerio mágico —respondió Hermione Granger. Al elevó la mirada hacia un costado, y vio por el rabillo del ojo a Rose quien, de pie al lado de su padre y hermano, miraba con expresión fiera y combativa hacia el frente, igual que su madre. Al buscó su mirada para que compartiera su malhumor e incomodidad de tener que estar allí, pero ella no lo miro. Y claro, ella se tomaba completamente en serio los temas de estado, a diferencia de él que solo quería irse lejos de la prensa y los flashes. "Y quizás engañar a los altos mandos muggles para manipularlos y ponerlos en contra de la comunidad mágica, quizá para utilizar peones que trabajen para ellos. Aunque no podemos estar seguros, son solo especulaciones"

Nervios.

—Así es… El ministerio se maneja siempre mediante especulaciones, y así estamos —dijo un hombre de mirada juzgadora entre la prensa.

—Estamos haciendo todo lo que podemos. Estamos trabajando todos nosotros por y para el bienestar y la seguridad del mundo mágico y muggle. Para que no vuelva a suceder lo que ya sucedió —fueron las últimas palabras de Harry ante la prensa antes de despedirse.

Y era natural, no tenían demasiado tiempo para estar hablando. Su padre y su tía tenían que trabajar. Y él no quería que le sacaran más fotos. Estaba harto de aparecer en El Profeta y en todos los malditos diarios.

Cuando se bajaron de la plataforma en donde estaban parados, los flashes los persiguieron, y muchos abucheos también. Y mientras subía al auto, Albus sacó el smartphone encantado y empezó a reproducir NIB de Black Sabbath en Spotify. Se puso los auriculares y se apretó los ojos por debajo de los anteojos, seguía viendo los colores de los flashes incluso con los ojos cerrados.

Se obligó a si mismo a alejarse del malestar de los flashes y pensó en su amigo, riéndose por dentro. Scorpius lo mataría cuando viera que el smartphone encantado no estaba en su valija, aunque también era verdad que Scorpius era demasiado benévolo como para recriminárselo demasiado y hacer algo más que quejarse un poco y mandar al Harry de las tarjetas a molestarlo por él. Pero no había podido evitarlo, molestar a Scorpius era mucho más divertido que aparecer en una rueda de prensa con su padre.

Mientras se alejaban con el auto del ministerio de magia, Albus pensó que debería descargar más canciones de Far Caspian para Scorpius antes devolvérselo.

Esa sería una buena bandera blanca.