Harry Potter pertenece a J.K. Rowling.

Solo nos pertenecen los OC.

La Pirata de los Cielos

Capítulo 65: Hagrid regresa.

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Céline, Daphne y Tracy, solían reunirse, para planificar las siguientes clases del grupo y también, para hacer sus tareas.

Al acercarse el día del primer partido de Quidditch de la temporada, Gryffindor contra Slytherin, las reuniones de ED (Educación de Defensa) quedaron suspendidas porque Angelina se empeñó en hacer entrenamientos casi diarios. Dado que hacía mucho tiempo que no se celebraba la Copa de Quidditch, el inminente encuentro había producido grandes expectativas y emoción. Como era lógico, los de Ravenclaw y los de Hufflepuff demostraban un vivo interés por el resultado del partido, pues ellos jugarían contra ambos equipos en el curso de aquel año. Los jefes de las casas de cada uno de los dos equipos enfrentados, pese a que intentaban disimularlo bajo un considerable alarde de espíritu deportivo, estaban ansiosos por ver ganar a los suyos. Alex comprendió hasta qué punto le importaba a la profesora McGonagall que Gryffindor venciera a Slytherin cuando la semana previa al partido decidió abstenerse de ponerles deberes.

Cuando terminó el partido (con Gryffindor ganando y con Slytherin insultando a Ron Weasley, actual guardián del equipo), Fred y Alex, se metieron en una pelea con Draco y Umbridge los suspendió, gracias a un nuevo Decreto Educativo, en el cual se decía que Umbridge tenía más poder que los profesores, debido a que McGonagall había reestablecido al equipo de Quidditch, sin su consentimiento. Y tanto Fred, como Alex, terminaron castigados.

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Al escuchar esto, el instinto protector de hermana mayor de Céline se activó y ahora, esperaba ansiosa, la sección de escritura en clases de Encantamiento y Transformaciones, empleando su propia Pluma de Sangre, que grabaría el cuerpo de Umbridge de cortes.

Céline escribía con el auténtico deseo y placer de rasgar el pergamino, con su pluma, sabiendo que todas las notas, estarían grabadas en el nauseabundo cuerpo de sapo de Umbridge.

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— "Hola chicas" —Céline y Daphne, estaban en la biblioteca. Pero no estaban estudiando, a pesar de los libros delante de ellas, sino besándose en una de las mesas más alejadas. Ambas se giraron enfadadas y Hermione le tapó la boca a Alex, para que no grita del miedo, ante la mirada que le dieron su hermana y (una de) su(s) cuñada(s).

— "¿Qué quieres, Potter?" —Gruñó Daphne, mirándolo con ojos que prometían arrancarle el alma. — "¿No te das cuenta de que estamos ocupadas?"

Alex tragó saliva y evitó chillar del miedo. — "Hagrid acaba de volver, estuvo visitando a los gigantes, habló con su líder Karkus, quien había oído hablar de Dumbledore y sabía que no había estado de acuerdo con el exterminio de los últimos gigantes de Gran Bretaña. Le interesaba mucho enterarse de lo que quería decirle Dumbledore. Algunos gigantes, sobre todo los que entendían algo de nuestro idioma, se acercaron a escuchar. Aquel día nos marchamos muy esperanzados. Prometieron volver a la mañana siguiente con otro regalo. Pero aquella noche todo salió mal. Cuando salió el sol, vieron que la nieve se había teñido de rojo y que la cabeza de Karkus estaba en el fondo del lago. El nuevo líder, Golgomath no iba a mostrarse tan dispuesto a escucharnos, pero de todos modos debíamos intentarlo, Pero antes de que acabara la frase estaba colgado cabeza abajo, pues dos de sus amigos lo habían cogido por los pies. Olympe, la directora de Beauxbatons, estaba allí, ella sacó su varita mágica y los atacó con una rapidez. Estuvo magnífica. A los dos gigantes que lo sujetaban les echó una maldición de conjuntivitis, y entonces lo soltaron inmediatamente. Pero estaban metidos en un buen lío porque habían utilizado magia contra ellos, y eso es lo que los gigantes no soportan de los magos. Tuvieron que correr, y sabían que ya no iban a poder volver al campamento."

Si los Magos que enfrentaban a Voldemort, no tenían la posibilidad de que los gigantes se mantuvieran fuera de la guerra y los propios gigantes se unieran a los Mortífagos, entonces tendrían un gran problema entre manos y pocas posibilidades de evitar una gran cantidad de bajas humanas, cuando la guerra tocara a la puerta de los magos del Reino Unido, quienes solo querían una vida normal.

¡Y NO DECIR DE LOS MUGGLES!

Las semanas pasaron para la clase de Defensa, incluso cuando Hermione Granger, se la pasaba rumiando y frunciendo el ceño de que ella era la más inteligente de todo el año escolar (por mucho que las notas pusieran a Céline y a Daphne MUY por encima de la Gryffindor); todos estaban practicando los hechizos que Céline y Daphne, les ponían por delante, ya fuera para superar los TIMOS o para enfrentarse a Voldemort a futuro: Oppugno, Confundus, Protego, Expelliarmus, Incendio y Petrificus Totalus, eran solo unos pocos, que estaban llevando hasta ahora.

Varios no creyeron en el uso de Lumos, como un hechizo de ataque, pero Céline les demostró lo contrario, al deslumbrar a Michael Corner y luego usar el Petrifficus Totalus en él.

El simple hecho de que fuera a horas extrañas, en la tarde (o incluso unos pocos alumnos en la mañana), que no siempre todos los involucrados, respondieran al llamado, que fuera en distintos lugares, en distintos salones, en distintos pisos, solo permitió que fuera más complicado que fueran descubiertos por Umbridge.