Harry Potter pertenece a J.K. Rowling.

Solo nos pertenecen los OC.

La Pirata de los Cielos

Capítulo 68: Clases de Oclumancia.

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Las Capas de Invisibilidad, se pueden fabricar con pelo de demiguise, una criatura mágica que posee el poder de hacerse invisible, pero las capas de invisibilidad hechas de esta forma poco a poco pierden su eficacia, ya que el pelo de demiguise se vuelve más y más opaco. Sin embargo, también se puede usar un sencillo encantamiento Desilusionador o con un maleficio Deslumbrador, sobre la persona o sobre una capa cualquiera.

Pero el ojo de dragón de Céline, le revelaría que su capa, contaba con una forma de tejido y magia entrelazada de una manera, que ella nunca antes había presenciado. Viendo la prueba ante sus ojos y teniendo en mente que James les comentó, como la capa había estado con los Potter, desde hace ya varios milenios, entonces ella no podía acabar de comprender su poder y/o efectos y ante eso, solo se la mandó a su hermano, junto a una nota de un salón de clases y una hora en concreto, para las clases de oclumancia.

Alex pensó en actuar con normalidad, el resto de la tarde, en las clases y con sus amigos. Así que, cuando llegó la hora de dormir, él solo tomó la capa y la colocó debajo de su cuerpo, antes de colocarse su pijama, manteniendo los lentes y la varita cerca de él, mientras miraba el reloj y escuchaba los ronquidos de ron. — ¡20:15! —Se colocó la capa encima y salió lentamente de la Sala Común, dirigiéndose al salón de clases, que su hermana, le había indicado. — "Estoy aquí". —susurró Alex, empuñando la varita, si es que acaso, fuera alguna broma de Malfoy.

—Bienvenido, Alex —dijo Céline a unos metros de él, a su derecha. —Veamos, Oclumancia… Es una rama de la magia de tipo mental. La Oclumancia es el escudo, mientras que la Legeremancia, es la espada, esta permite penetrar en la mente.

— ¿Estamos hablando de telepatía? —Preguntó Alex.

—Es una buena forma de decirlo, solo que no creo que exista una contraparte en la ficción, para la Oclumancia: Cerrar la mente, ante la telepatía/Legeremancia. —explicó Céline —Soy una Oclumante natural, mientras que el ojo draconiano, me permite ver distintos tipos de magia, comprender la magia, a veces tengo visiones del futuro y me convierte en una Legeremante: ¿Recuerdas que, cuando fuimos arrastrados al Cementerio, comencé a lanzar ataques, como quien regala pan caliente? —Preguntó sonriente.

—Lo recuerdo —aseguró Alex.

—Visión del futuro próximo. —dijo Céline, mientras le apuntaba con la varita. —Ahora: Usaré legeremancia, para saber con qué estamos tratando, ¿de acuerdo? —Alex asintió —Legeremence —duró un minuto y ella salió de la mente de su hermano. — ¿Desde hace cuánto, que conoces la Sala de las Profecías, del Ministerio de Magia?

Alex negó de mala gana. —No la conozco, estoy soñando con ella, desde que entramos a este año de Hogwarts.

—Ryddle la implantó en tu mente, porque está desesperado por descubrir la Profecía. —gruñó Céline —No puede llegar a mí, sabe cuan poderosa soy en Oclumancia, así que intenta llegar a ti y que hagas algo tremendamente impulsivo. —Alex tenía los ojos muy abiertos, ante esta revelación y ella apuntó a una silla. —Mobiliario —Esa silla, se movió hasta Alex —Toma asiento, por favor —así lo hicieron ambos —Ahora: Necesito que te relajes... cierra tus ojos... respira hondo y exhala lento —Así lo hizo Alex, hasta estar muy relajado, entonces, Céline usó Legeremancia, arrastrándolos a ambos. — "Abre los ojos" —Así lo hizo el pelirrojo, encontrándose rodeado por un iglú de pantallas, que enseñaban cientos de momentos de su vida. Momentos buenos, momentos malos y momentos vergonzosos —estamos en tu mente, en lo más profundo de ella, en donde se guardan tus recuerdos y lo que haremos, es crear un escudo para eso, siendo que esta es TU MENTE, es tan simple, como que imagines un ladrillo... —en un segundo, apareció una muralla y Alex le dio una sonrisa ganadora a su hermana, quien se cruzó de brazos y miró burlonamente la muralla.

— ¿Qué pasa? —Preguntó confundido, pues había esperado, verla sonriendo orgullosa de su logro.

—Solo espera —y la muralla se vino abajo. Alex ahora, se veía desilusionado —No puedes protegerte de esa forma y esperar que sea invencible, porque nunca antes, te has protegido contra la Legeremancia. Tendrás que hacerlo lenta y pausadamente. Si no quieres un muro de ladrillos, pues imagina algo más, que te proteja... —Y un escudo romano, rectangular, apareció ante Céline —Imagina a un soldado romano, con lanza y todo, ya que estamos. —Un soldado con armadura y lanza, empuñó el escudo. —Y ahora, es momento del aburrimiento —Caminaron ambos (junto al soldado), hasta un precipicio. —Este es el acceso a tu mente. Invoca un ejército, escaleras y tablas, para que más soldados, puedan protegerte, como una muralla. No creas que se sostendrá por sí sola. Cada mañana, quiero que uses el encantamiento Legeremence y reconstruyas todo esto. Luego de algunos intentos, (pues mi Oclumancia es natural, me es normal) tu mente contará con un muro de romanos, que serán impenetrables.

Cuando salieron de la mente de Alex, él agradeció estar sentado. — ¿Entonces solo tengo que usar el hechizo Legeremence y entraré en mi mente?

—Solo y exclusivamente, para lo de los soldados romanos. —ordenó Céline y Alex asintió —Te atacaré con Legeremancia, cuando menos te lo esperes. Y ay de ti, si no veo a esos romanos defendiendo tu mente —Ella se volvió, hacía la salida y Alex tragó saliva, asustado. —Ryddle se encuentra a una considerable distancia de aquí, y tanto los muros, como los terrenos de Hogwarts están protegidos mediante numerosos y antiguos hechizos y encantamientos para asegurar la seguridad física y mental de aquellos que habitan detrás de ellos —respondió su hermana—. El tiempo y el espacio son factores que hay que tener en cuenta, cuando se trata de hacer magia, hermano. En general, el contacto visual es esencial para la Legeremancia. Pero Ryddle es... alguien con muchos años en la magia y vamos nosotros a saber, en qué está pensando o como le está haciendo, para penetrar en tu mente. Así que tendrás que reforzar tus defensas y yo voy a ayudarte con esto, también.

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Unos minutos después, los tres Gryffindor, estaban reunidos.

— "¿Cómo te ha ido con tu hermana?" —le preguntó Hermione en un susurro, y al momento añadió, enmascarando su ansia de nueva información, disfrazándola de preocupación. —: ¿Te encuentras bien, Alex?

—Sí, estoy bien… —respondió él, impaciente, e hizo una mueca de dolor al notar otra punzada en la frente—. Escuchen, acabo de darme cuenta de una cosa… Y les contó lo que acababa de ver y deducir.

— "¿Estás diciendo…, estás insinuando… —susurró Ron cuando la señora Pince hubo pasado por su lado, produciendo ligeros crujidos al caminar— que el arma…, eso que busca Quien-tú-sabes…, está en el Ministerio de Magia?"

— "En el Departamento de Misterios, sí, estoy convencido —dijo Alex en voz baja— vi esa puerta cuando tu padre me acompañó a conocer el Ministerio de Magia, hace ya algunos años"

—Claro —dijo Hermione.

—Claro ¿qué? —inquirió Ron, alterado.

—Piensa un poco, Ron… Sturgis Podmore intentaba entrar por una puerta del Ministerio de Magia… ¡Debía de ser ésa, no puede tratarse de una coincidencia!

— ¿Para qué iba a querer entrar Sturgis por esa puerta si está en nuestro bando? —objetó Ron.

—No lo sé —admitió Hermione—. Es un poco raro…

— ¿Y qué hay en el Departamento de Misterios? —le preguntó Alex a Ron—. ¿Alguna vez ha mencionado algo tu padre?

—Sé que a los que trabajan allí los llaman los inefables —explicó Ron frunciendo el entrecejo—, porque en realidad nadie sabe qué hacen. Me parece un lugar extraño para guardar un arma.

—No, no tiene nada de extraño. Al revés: tiene mucho sentido —lo contradijo Hermione—. Debe de ser algo muy secreto que ha estado creando el Ministerio… ¿Seguro que te encuentras bien, Alex? —Él tenía los ojos cerrados e intentaba calmarse, finalmente, asintió con la cabeza.

—Sigo entrenando la Legeremancia, que me indicó mi hermana.

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Esa misma noche, en dos lugares completamente distintos, Albus Dumbledore y Tom Ryddle Jr. lanzaron gritos de frustración, cuando no pudieron acceder en la mente de Alex Potter. — ¡MALDITA SEAS, CÉLINE VOLKOVA!