Crepúsculo no me pertenece.

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Soy una vampiresa ¿y tú...? (Bella x Alice x Leah)

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22: Progenitores vs Vástagos 2.

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(Isabella)

Tomé del brazo a Alice, cerrando con fuerza mi mano, todavía no parecía percatarse de lo que pasaba a su alrededor.

Casi como si el combate, que acabábamos de tener, hubiese sido en automático y no consciente. Intenté agarrarla y salir volando con ella en brazos, pero el sonido del gruñido de Roderick nos alcanzó primero. — ¡ALICE, ESTÁ VINIENDO MÁS RÁPIDAMENTE, HACÍA NOSOTRAS! —le alerté, antes de desplegar mis alas y no solo batirlas para despegar, sino también para crear alguna clase de huracán pequeño y controlado, mientras volábamos lejos de allí.

Lejos de James y de Roderick, con el terror ocupando nuestros corazones, sin tener idea exactamente de qué hacer o hacía donde dirigirnos. Solo volaba, porque Alice estaba ordenándomelo. —Por favor… Isabella… No… no dejes de aletear, no pares de planear… solo… te lo ruego… sigue volando —su voz sonaba compungida, el tipo de voz que tendrías, si es que comenzaras a llorar, excepto que yo no veía las lagrimas de Alice, solo escuchaba su voz llorosa.

Está muerta —me recordé y me sentí… bastante perturbada, por esa revelación, gracias a mi subconsciente —no puede derramar lágrimas. Ya no más. Su cuerpo está maldito, para caminar en la noche… y el día. Para ser joven eternamente. —Creía que, por la altura, estaba a salvo, pero me equivoqué y tanto James, como Roderick escalaron arboles y se lanzaron contra nosotras, uno por el frente y otro por detrás, pero yo en cambio, volé más alto y ambos se estrellaron cómicamente, mientras que yo aterrizaba.

James se lanzó contra Alice, pero yo corrí contra él y me deslicé, como lo haría un jugador de baseball, haciéndolo tropezar. Después de caerse de cara, me subí encima suyo y comencé le enterré las garras en la cara, haciéndolo chillar de dolor. Aunque sabía que detrás de mí, estaba Roderick, escuché como se le rompieron varios huesos.

—Maldita… maldita puta. —dijo Roderick, con voz ahogada, por la falta de aliento.

—Esa. Esa a la que intentas atacar, es mi novia. —dijo Alice con sevicia, haciéndome sonreír, mientras escuchaba como ellos dos peleaban detrás de mí.

James logró levantarse, sacando fuerza de algún lugar y mandándome hacía atrás. Se giró enfurecido conmigo y se me abalanzó encima, creyendo que tendría mayor oportunidad, solo porque yo estaba en el suelo. Apoyé mis manos en el suelo, me quité los zapatos rápidamente y le di una patada en la entrepierna, desde donde estaba, con mis calcetines, haciéndolo gritar de dolor. Me quité los calcetines y entré en fase de chica loba. —Eres… eres una… —recuerdo que cerré mi puño, pero en lugar de darle un puñetazo, vi sangre volando y James rugiendo de dolor, ante una herida abierta, que le encegueció del ojo derecho. Él retrocedió, mientras gritaba y se llevaba la mano a la cara, sin parar de sangrar. Al parecer, nunca antes, le habían dado un golpe o un rasguño así. — ¡MALDITA PUTA! —Yo, quien carecía completamente de habilidades en las artes marciales y quien solo se estaba dejando llevar por su instinto, giré sobre mi misma y le metí tremenda patada, directamente en la quijada, escuchando el hueso quebrarse.

Una sonrisa apareció en mis labios. Primera tímida y luego con mayor seguridad, mi lobo estaba completamente liberado, mi cráneo se había alargado, mis dientes se volvieron colmillos, mis pies cambiaron y arrojé mis zapatos y calcetines por allí… en algún lugar, me bajé rápidamente mis pantalones y ropa interior, me quité la camiseta y el sostén, mientras mi cuerpo se recubría de pelaje, mis pechos, caderas y trasero aumentaron hasta tres veces su tamaño, me volví más alta, una cola peluda salió detrás, a la altura de mi coxis y mis garras estaban listas para conseguir otra parte suya y veía a James frente a mí.

Ahora estaba vacilante, lo escuchaba murmurando, estaba preocupado, temeroso. —No es posible… Hijos de la Luna… no deberían de… —Corrí hacía él y sin pensármelo mucho, usando mi antebrazo, le encajé tremendo golpe en el cuello, haciéndolo jadear ahogado.

Mi instinto estaba encendido.

Escuchaba más y veía aun más, como si me hubieran dado alguna clase de visión de híper resolución de 2160 pixeles o algo más. Los colores y detalles eran más vividos.

Escuché como si quebraran una rama, pero no echa de madera y entonces, el grito de Roderick y pronto, su voz se silenció. Alice lanzó un grito de artes marciales, el típico "Haia" y luego un cuerpo yendo contra unas plantas y el asqueroso sonido de un cuerpo empalado (que solo reconocí, gracias a los sonidos de las películas)

Sentí alguna clase de pulso energético, dentro de mí. Y supe instintivamente, que ese era el aviso, ante la muerte de mi progenitor licántropo. Sentí como si una pesada cadena, que nos había estado uniendo, fuera rota, eslabón por eslabón y retirándome un peso enorme, que me aplastaba el pecho y del cual, yo no me había percatado.

Solo podía imaginar lo que hizo Alice; el olor a sangre llegó a nuestras fosas nasales y entonces, la mano de James intentó alcanzarme la cara, pero yo le mordí la mano y él gritó de dolor, antes de encajarme un rodillazo en las costillas, lo cual solo lo hizo chillar de agonía, mientras yo sentía la sangre en mi boca: Le acababa de arrancar los dedos, al apretar la mandíbula, ante su intento para que yo liberara su mano.

Estando tan cerca de James, hizo que su grito de autentico dolor, fuera aún más fuerte de lo debido y me aturdió un segundo. — ¡MALDITA PUTA…! —Alice ya estaba a mi lado y le encajó un puñetazo en el rostro, que lo mandó hacía un lado. Me puse seria y me le lancé encima, él me vio aterrorizado y rodó hacía un lado, pero no contó con mi garra izquierda, con la cual le atravesé el pecho, hasta alcanzar su corazón, el cual apreté, hasta desangrarlo.

Supe que Alice sintió el mismo pulso progenitor que yo, su no-vida se desligó de la ahora inexistente no-vida de James.

Alice llegó a mi lado y me abrazó, yo me derrumbé en sus brazos y comencé a llorar, mientras ella me abrazaba con mayor fuerza. Me revolví entre sus brazos y la abracé, sin importarnos que mi mano estuviera ensangrentada, por el cadáver inanimado de James.

— ¡ALICE, ISABELLA! —Gritó Jasper a la lejanía.

— ¡ALICE, ISABELLA! —Esa era Esme, ella estaba más cerca de nosotras que Jas.

— ¡AQUÍ ESTAMOS! —Respondió Alice, con voz rasposa y ahogada por un llanto, que ya no estaba allí. Desde hace ya, muchísimos siglos, que era incapaz de llorar.

Pronto, escuchábamos sus pasos, cada vez más cerca de nosotras.

Fue como si hubiéramos quedado inconscientes o en shock, por las muertes que acabábamos de provocar, nos sacaron de allí en brazos, sin que supiéramos nada.

Nos sacaron del bosque, nos notificaron que Victoria y Cassandra habían sobrevivido y buscarían venganza contra nosotros, contra los Cullen y contra mí, por haber matado a Roderick, Oliver, James y Laurent.

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Nos miramos y entrelazamos los dedos de nuestras manos. Estaríamos listas, para enfrentarlas.