Hooola mis chicas!

Espero que la semana haya ido bien; aprovecho que tengo una guardia un poco aburrida, para dejaros el capi de esta semana.

Bueno; hay opiniones para todos los gustos... personalmente, yo comparto con las que dicen que que la culpa es de los dos; mal él por haber consumido, siempre se debe decir NO a esas cosas, y por orgulloso... y mal ella, por no confiar. Total, la casa sin barrer ¬¬

Este capi es de transición, si se le puede llamar de alguna manera; puede que todavía parezca que no haya solución a la vista... pero paciencia. Os dije que no iba a ver mucho drama, y así será.

Poco más que añadir; espero lo disfrutéis. Nos leemos abajo ;)


DISCLAIMER: Los personajes son propiedad de la estimada señora Meyer, yo solo juego con ellos. Personajes que no pertenecen a la saga, cosecha propia. Expecto Forks, lugares y localizaciones reales.

Canción para la primera parte del capítulo: "Something for the pain" de Bon Jovi

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Canción para la segunda parte del capítulo: "Lie to me" de Bon Jovi

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Por cierto; gracias a Larosaderosas, por hacer el play list del fic en Youtube. Según vayan avanzando los capis, se irán añadiendo las canciones. Están todas las que han salido, así que os dejo el enlace ;)

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Capítulo 17: Barreras

Los primeros días de diciembre fueron horribles para Isabella Swan. Desde el concierto de Miami, Edward apenas se dirígía a ella, y sus intentos por hablar con él caían en saco roto cada vez que lo intentaba. Sabía que ella tenía su parte de culpa; no podía decirlo segura al cien por cien, pero tenía la impresión de que el que fue su novio hasta hace apenas unos días, estaba dolido por muchas cosas.

A estas alturas no le extrañaría que hubiera averiguado algo acerca de la muerte de su hermano... y eso era algo que no podía evitar auto reprocharse. Puede que Jake se lo hubiera contado, o que hubiera echado un vistazo en Internet, ya que la noticia tuvo su pequeña repercusión en Forks y alrededores.

No quería preguntar, pero tarde o temprano terminaría haciéndolo; llegados a este punto, no le reprocharía a Jake que hubiera hablado, y que Edward, viendo su ausencia de confianza, estuviera más que dolido con ella. Él había sido muy paciente con ella, y le pedía constantemente que confiara, que él la escucharía... pero ella no tuvo el valor para decírselo. Por unos días, fue inmensamente feliz, dejando encerrados los recuerdos tristes, y no quería empañarlo con ese episodio tan doloroso en su vida.

En Tampa, que fue la siguiente parada después de Miami, apenas se dignó a dirigirse a ella; East Rutherford, en el estado de New Jersey, fue igual o peor; solo le veía en las ruedas de prensa y cuando llegaban a los lugares en los que se celebraban los conciertos. Se había acabado la búsqueda de su canción favorita, sus miradas cómplices cuando este estaba actuando; era como si jamás hubiesen empezado una relación...

Un golpe en la puerta sacó a Bella de sus cavilaciones; habían desembarcado en Boston ayer por la noche, y su jefa, viendo la situación, decidió darle un respiro, diciéndole que ella podía lidiar con los chicos y los periodistas esa mañana, y ya que apenas había dormido, se quedó en su habitación, intentando descansar un poco.

Al abrir, se encontró con la mirada compasiva de Rosalie, que había llegado hace unas horas, procedente de Nueva York; su temporada de desfiles ya había concluido, y tenía la agenda despejada hasta mediados de febrero, mes en el que arrancaría de nuevo su trabajo en la Pasarela Internacional de Londres.

-Rose- la saludó ella, dándole un pequeño abrazo.

-Ainsss... Bella, Bella...- la rubia correspondió a la cariñosa bienvenida, frotando su espalda -¿cómo estás?

-Mentiría si dijera que estoy bien- musitó la castaña, dejándola pasar a su habitación.

-¿Has intentado hablar con él?- le preguntó, sentándose en la cama y rebuscando la funda de sus gafas en el bolso.

-Me ignora, Rose- Bella se sentó a su lado, todavía enfundada en su pijama -sé que hice mal, echándole de mi casa de esas maneras... pero yo...- se quedó callada.

-Cuando discutimos, solemos decir cosas de las que luego nos arrepentimos- suspiró Rosalie -y Edward es muy orgulloso.

-Nunca pensé que se lo tomaría tan a pecho- de nuevo, una pequeña lágrima bajó por la mejilla de la castaña -tengo la impresión de que sabe algo acerca de mi hermano, Rose... y que por eso está dolido.

-Bueno...- pensó unos instantes esta -no excuso lo que ha hecho, por supuesto; pero en ese aspecto sí le doy la razón- Bella la escuchaba con la cabeza gacha.

-Yo... no tenía fuerzas para contárselo- le explicó -sé que eso no lo justifica, pero...- dejó la frase inconclusa.

-Era tu novio, Bella- habló ahora Rosalie -y comparto tu opinión; está dolido- eligió con cuidado sus siguientes palabras -creo que lo que duele es que se haya enterado por alguien o algo, no por ti.

-Lo sé, y quiero arreglarlo Rose; pero no me da tregua.

-He estado hablando con Emmett cuando he llegado- afirmó con la cabeza -me ha resumido como está la situación; los chicos están preocupados... y francamente, yo también -Bella la miró sin entender -en todos los años que le conozco, jamás se había visto así; ni siquiera cuando se divorció de Tanya.

-¿Y eso en qué me ayuda?- suspiró Bella, frustrada y cansada.

-Bueno; a mi eso me indica que, en el poco tiempo que lleváis juntos...

-Llevábamos- corrigió la castaña.

-Llevabais- aceptó Rosalie -en todo ese tiempo, te ha llegado a querer muchísimo. Sé que te puede parecer que Edward se dedica a ignorarte, pero los chicos te pueden confirmar lo hecho polvo que está.

-Me he dado cuenta- dijo triste -últimamente está bebiendo mucho, antes y durante los conciertos; y lo que menos quiero es que se haga daño.

-Entiendo que estés preocupada, Bella- Rose la tomó de la mano, dándole palmaditas -pero en algún momento tendréis que hablar.

-No sé cuando será eso.

-Ten un poco de paciencia, es lo único que te puedo decir- Rosalie echó una mirada rápida a su reloj -voy a ir con Alice a dar un paseo por el centro; ¿conoces Boston?

-Es la primera vez que estoy aquí- le reveló.

-Entonces vístete; vendrás con nosotras- exclamó, decidida.

-No tengo ganas de nada, Rose- musitó, con un pequeño suspiro.

-Necesitas despejarte; Alice me ha dicho que desde que llegastéis, estás encerrada entre estas cuatro paredes- Bella no pudo negar los hechos -un paseo corto, para que al menos te airees- ofreció.

-Está bien; en verdad necesito que me de un poco el aire- susurró, levantándose.

-Alice y yo te esperaremos en la salita- Rose también se levantó, tomando su bolso y saliendo de la habitación.

Media hora después, Bella hacía su aparición en la sala que conectaba las habitaciones de los chicos; su corazón se constriñó al ver a Edward en la terraza, fumando con Sam y Emmett; Rosalie también estaba con ellos, así que tomando una profunda respiración, se dio valor así misma.

-Hola- saludó con una pequeña sonrisa, que no le llegó a los ojos.

-Hola Bella- se giró Sam mientas hablaba.

-Hey, chica rock- le devolvió el saludo el batería, con una gran sonrisa -¿preparada para conocer Boston?

-¿También vas a venir?- le preguntó ella, mirando de reojo a la posición de Edward; estaba de espaldas a ella, apoyado en la barandilla de la terraza.

-Sí- exclamó, frotándose las manos -alguien tiene que controlar que no queméis las tarjetas de crédito.

-No creo que yo compre mucho- rió ella, suavemente. Oyó a Edward maldecir por lo bajo, pero Sam le dio un codazo, instándole a callar. Emmett frunció el ceño, pero no dijo nada.

-¿Alice no viene?- intentó poner buena cara.

-No se encuentra bien- le explicó Rosalie, dando una calada a su cigarrillo.

-¿Desde cuándo fumas?- le preguntó extrañada.

-Desde que tenía quince años- le contó -antes fumaba mucho más, ahora solo lo hago de vez en cuando; es mi pequeño secreto- le dio un codazo, de manera cómplice.

-Todo el mundo tiene secretos- la voz de Edward resonó en el ambiente; su tono era mordaz, incluso cruel; Bella hizo un esfuerzo titánico por contener las lágrimas, pero prefirió no entrar al trapo.

-Voy a ver como está Alice- se disculpó en voz baja.

-Te acompaño- Rose apagó su cigarrillo.

-Os espero abajo- dijo Emmett, viendo como su novia tomaba a la castaña del brazo y abandonaban la terraza. Resoplando, se volvió a Edward.

-Podrías morderte la lengua de vez en cuando- espetó, sacando el humo por la nariz. El cobrizo se volvió, quedando frente a él.

-No te metas- le advirtió.

-Eres un jodido orgulloso- le encaró -está destrozada, y triste; no quieres hablar con ella, ni recibir explicación alguna.

-Em- Sam intentó poner paz, pero fue completamente ignorado.

-La señorita perfección no acepta que los demás cometamos un error- siseó, rabioso -¿cómo te sentirías tú, si te enteraras que tu pareja no confía en ti?

-Estaría dolido- admitió Emmett -pero al menos, dejaría esa actitud de divo prepotente y altanero, y escucharía- habló serio, con los brazos cruzados -las parejas no son perfectas, y cuando hay un problema o malentendido se habla.

-¡Llevo mucho tiempo pidiéndole que confíe en mi!- chilló, exasperado; ella no quiso incluirme en su vida.

-¡Maldita sea!- Emmett estaba perdiendo los estribos -¡no es fácil hablar de la muerte de un ser querido, y más si ocurrió de manera traumática!

-¿De qué está hablando?- Sam miró a Edward, pero este desvió su vista, riendo amargamente.

-Claro; tú también lo sabías- siseó, con los dientes apretados.

-El hermano de Bella murió a causa de las drogas- ahora habló Emmett, mirando a Sam, que escuchaba estupefacto, y con su mente ensamblando los sucesos y conversaciones de los últimos días.

-¿Te lo contó ella?- le preguntó Sam.

-Se lo contó a Rose una noche- meneó la cabeza -y ella me lo dijo confidencialmente; está muy preocupada por Bella

-Yo me enteré por medio de tu primo- fue la respuesta de Edward, serio.

-Ed...- suspiró Sam, frotándose los ojos.

-Así que por el bien de todos- el batería habló de nuevo, encarando al cobrizo -deja de hacerte la víctima, y escucha- sin decir una palabra más, fue a reunirse con las chicas.

-Edward...- intentó llamar su atención Sam, pero su amigo salió de allí, camino a su habitación.

El moreno suspiró, meneando la cabeza; tendrían una pequeña charla antes del concierto.

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La mañana transcurrió relativamente tranquila; Bella, Rosalie y Emmett dieron un agradable paseo, aunque tuvieron que salir acompañados por tres guardaespaldas, ya que la prensa estaba acampada a las puertas del hotel, y en cuanto los vieron salir les rodearon. La castaña intentó poner buena cara, ya que nada más verla le preguntaron por Edward; simplemente sonrió con educación, y centro su atención en Rosalie, que iba dándole conversación, intentando que se distrajera.

Pasearon por Prudential Center, admirando los escaparates y entrando en las pequeñas tiendas, mirando con detenimiento los artículos. Emmet las siguió con paciencia, incluso se ofreció a cargar con las pocas bolsas de las adquisiciones que las chicas hicieron. También aprovecharon para realizar la ruta denominada Freedom Trail, la cual recorre los lugares en los que se fraguó la independencia americana. El día era bastante frío pero soleado, así que pudieron sentarse en una terraza y disfrutar de un café.

-¿Qué te parece Boston, chica rock?- le interrogó Emmett.

-Me gusta- contestó, con una pequeña sonrisa, pero enseguida agachó la cabeza -pero sigo prefiriendo la costa este- no dejaba de pensar en Edward, cuando salían ellos dos solos a pasear, abrazados y haciéndose confidencias.

-Tienes que intentar hablar con él, Bella- dijo Rosalie.

-¿Crees que no lo he intentado?- contestó, un poco cabreada -¡ni me mira!- exclamó, exasperada.

-No justifico lo que hizo, chica rock- la castaña miró a Emmett -puede que se esté pasando de orgulloso y prepotente... pero le conozco, y sé que también lo está pasando mal.

-¿Entonces por qué no me escucha?- susurró ella con pena -estoy muy preocupada, últimamente está bebiendo mucho.

-Me he dado cuenta- Emmett se pasó la mano por el pelo.

-Esa no es forma de ahogar las penas, ni de arreglar la situación- contradijo Rose.

-Ya lo sé- medio refunfuñó su novio -me consta que Jake intenta hacerle entrar en razón, y Sam- hizo una pausa.

-Sólo quiero que me escuche, aunque luego no quiera saber nada de mi- murmuró -sé que lo he hecho muy mal, y que debería haberle hablado de Riley- sus ojos, acuosos, enfocaron a Emmett -supongo que Rosalie te lo ha contado.

-Algo sé- confirmó este -lamento mucho todo lo que has pasado, chica rock.

-Cuando vi las imágenes, el día después de Acción de Gracias- ella negó con la cabeza -todos los recuerdos me cegaron.

-Todos queremos huir de los malos recuerdos- le dio la razón Rosalie-

-Pero escudarse en una nueva vida, feliz y despreocupada no es la solución- siguió Bella -las cosas no se esfuman de la noche a la mañana.

-Eso no desaparece nunca- Rosalie meditaba, dándole la razón -todavía recuerdo las dudas que tenías, antes de empezar a salir con Edward- Bella sonrió triste, debido a los recuerdos.

-Nunca pensé que fuera así- Emmett la escuchaba con atención -me acuerdo cuando me llevó al local de Bob, en nuestra primera cita; de nuestras conversaciones, de su forma de hacerme reír...- suspiró audiblemente -le echo de menos, incluso a Baxter- Emmett rió divertido.

-Si hace unos meses me dicen que terminaríais enamorados, no lo hubiera creído- habló este -era muy cómico veros pelear- recordó -el día que le llamaste frikie de los teletubbies fue epico- se carcajeó.

-No sé si estará enamorado, al menos en este momento.

-¿Y tú?- preguntó Rosalie, arqueando una ceja.

-Yo.. ¿qué?- Bella frunció el ceño.

-¿Le has dicho alguna vez lo que sientes por él?

-No las palabras exactas- admitió -pero esas cosas se ven- se excusó.

-Edward es muy vulnerable, chica rock- tomó la palabra Emmett, poniéndose serio otra vez -la impresión que da es todo lo contrario, lo admito, pero jamás le había visto así de pillado por una chica... ni siquiera con su ex mujer.

-Te quiere, Bella- prosiguió la rubia -eso no lo dudes.

-Es demasiado orgulloso, eso está claro; creo que por primera vez en mucho tiempo, se ha enamorado de verdad, y no sabe lidiar con eso- las palabras del batería hicieron que se formara un nudo en su garganta.

-Intenta hablar con él, Bella- fue lo que dijo su amiga por novena vez, antes de cambiar de tema.

Después de abandonar el pequeño café, decidieron volver al hotel, ya que la hora del la comida se acercaba, y a las cuatro de la tarde el grupo ya debía estar ensayando en el TD Banknorth Garden. Cuando llegaron al hotel, ya que regresaron andando, el resto ya había comido.

Bella no vio a Edward hasta que se encontró en el interior del recinto. Intentaba concentrarse en su trabajo, pero no podía evitar mirar de reojo al joven, que con expresión ausente atendía a lo que le decían sus compañeros o algún miembro del equipo. Estaba sentada en uno de los amplificadores, donde solía acomodarse con el Ipad en su mano, cuando oyó a lo lejos un pequeño jaleo.

-¡Esto es una mierda!- la voz de Edward llegó a sus tímpanos -¡os dije que bajaráis el tono a la guitarra!- le espetó a Paul, de muy malas maneras.

-Si bajamos la guitarra, el sonido de la batería se superpone- le recordó Jake, con su instrumento al hombro, rodando los ojos.

-Sabes que no podemos hacer eso- habló Emmett, sentado frente a su muralla de tambores -no puedo controlar la intensidad del golpe- exclamó, con una pequeña mueca.

-Eso hace que tenga que forzar más la garganta- dijo el cantante, con la mandíbula apretada.

-Canta un tono más bajo de lo habitual- aconsejó Sam -no es la primera vez que lo has hecho.

-Si bajo un tono o dos, hay canciones a las que no llego- espetó Edward, con obviedad.

-Está claro que la acústica de este lugar no es la mejor- se encogió de hombros Jasper, poniéndose a su lado -podemos cambiar alguna canción, la que más te cueste llegar.

-Está bien- se dio por vencido Edward, agarrándose el puente de la nariz; cuando se giró, vio la silueta de Bella, que le miraba con preocupación -necesito un descanso- se disculpó del resto, abandonando el escenario.

-Joder- siseó Jake, dejando su guitarra en su soporte y siguiéndole, gesto que imitó Sam.

El cobrizo pasó por la posición de Bella, pero sus pasos continuaron hasta el camerino. Era consciente de que no estaba siendo muy amable esos días, pero no podía evitarlo. Verla todos los días era demasiado doloroso... pero ella no confiaba en él, estaba más que demostrado. Agarrando un botellín de cerveza, se refugió en una esquina apartada.

Fumando y bebiendo, así pasaba los días; se sentía miserable, y se sentía solo... esa era su patética realidad. Bella era diferente al resto de las chicas a las que había conocido, y el dolor por esa desconfianza por parte de ella caló muy hondo.

-Edward...- levantó la vista cuando Jake le llamó; venía con Sam, y ambos tomaron asiento a su lado.

-Sé que no debería haberle hablado así a Paul, y lo siento- se disculpó, encendiendo un cigarrillo.

-Eso lo primero- admitió el guitarrista.

-¿Tú te ves bien?- objetó Sam, serio -no haces más que encerrarte en ti mismo, y beber.

-Me da igual- se encogió de hombros.

-Bella lo está pasando muy mal- le dijo Jake; al oír su nombre, algo se removió en su interior -está muy preocupada por ti.

-¿Preocupada por mi?- rió sin ganas -por eso me echó de su casa, sin dejar explicarme.

-Ella sabe que lo ha hecho mal- tomó la palabra Sam -pero ha intentado acercarse a ti, y tú le has dado la espalda.

-No confió en mi- Edward seguía en sus trece -¿de cuántas cosas me enteraré por ahí, porque ella no quiere contármelas?

-Yo no sabía el asunto de su hermano; pero es algo de lo que no es fácil hablar- meditó Sam.

-Le estás haciendo mucho daño, Edward- siguió relatando Jake.

-Cuando una pareja se quiere, hay confianza entre ellos- hablaba Edward -he intentado, por activa y por pasiva, hacerle ver que podía confiar en mi... ¿cómo crees que me sentí, cuando me soltaste todo eso en mi casa?- le dijo.

-Sé que no fue un buen trago- le dio la razón su amigo -pero creo que deberías entender su punto también -hizo una pequeña pausa -para ella es muy doloroso; todo lo que vivió no solo ella, sino también sus padres... las dificultades económicas que tienen...- enumeró.

-Y admite- Sam hizo una pausa -que como tú bien dijiste- le señaló con un dedo -te iba a costar que confiara en ti; por tus anteriores relaciones, por como comenzó vuestra relación...- dejó la frase sin concluir.

Edward sabía que sus amigos llevaban parte de razón; todos esos días sin Bella habían sido como un auténtico infierno para él; no podía creer como, en el poco tiempo que habían estado juntos, ella se había convertido en alguien fundamental en su vida. No sabía que iba a pasar mañana, cuando regresaran a Los Ángeles y volviera a la soledad de su casa; su pequeña estaba con su madre lo que restaba esa semana y toda la siguiente.

-Es hora de prepararnos- Jake le dio una palmada en el hombro.

-Ya hay gente en los camerinos- rodó los ojos Sam -para la próxima gira, deberíamos hacer unas modificaciones en eso de los pases VIP- meditó -podríamos excluir el tema visitas- Jake rió.

-Vamos- les instó el guitarrista, poniéndose de pie; al llegar allí, Bella y Alice ya estaban recibiendo a las distintas personas. Justo en ese momento, una chica morena y bajita se acercó a él.

-¿Edward?- lo llamó -soy Diane Louis, de la revista Rolling Stone- se auto presentó -¿podrías contestarme a unas preguntas?

-Claro- aceptó, con un pequeño suspiro de paciencia.

-Vuestro último disco sigue ocupando los primeros puestos en las listas; ¿cómo te sientes al respecto?

-Estamos muy satisfechos todos, y agradecemos el apoyo y el cariño de nuestros fans, después de tantos años- respondió.

-Todavía queda mucha gira por delante- la periodista seguía hablando, pero los ojos de Edward estaban puestos en su calabacita, que charlaba con dos personas a las que no conocía -y a principios de marzo sacáis un recopilatorio al mercado; ¿no crees que es muy seguido?

-¿Cómo dices?- Edward no había escuchado la pregunta, cosa que hizo fruncir el ceño a la menuda reportera.

-Te preguntaba por el próximo recopilatorio- insistió ella.

-Ah sí, claro...- carraspeó incómodo -supongo que era hora de que sacáramos una compilación de nuestros números uno- le relató.

-¿Cuál es el próximo destino de la gira?

-Este es nuestro último concierto antes de navidades; en enero retomamos la gira, empezando en Japón y otros países asiáticos- respondió -¿algo más?

-Con eso es suficiente; ya he hablado con tus compañeros -dijo ella, guardando su libreta y su bolígrafo -espero disfrutar del concierto- exclamó, acercándose a él.

-Seguro que lo harás- Edward retrocedió un par de pasos hacia atrás; la mirada que le dedicaba esta tipa le hacía sentir incómodo.

-¿Crees que... después del concierto, podrías darme tus impresiones de cómo ha ido?- le preguntó, con tono sugerente, y andando de nuevo en su dirección; dios... ¿qué coño le pasaba a esta chica?

-Con que hagas una pequeña reseña de lo que vas a ver, es suficiente- siseó Edward, con la mandíbula apretada.

-Es una pena- habló ella -podríamos intercambiar impresiones... tú y yo... en un ambiente más relajado- volvió a la carga, pasando un dedo por su pecho.

-Quítame tus manos de encima- le advirtió en voz baja, y con un tono frío como el hielo.

-Edward- la voz de Bella hizo que la tediosa periodista se girara en su dirección -Seth quiere hablar contigo- le dijo; había sido tentigo de todo lo que había pasado, y lo que menos querían ella y Alice es que perdiera los nervios delante de la prensa, por muy odiosa que fuera la tal Diane.

-¿Ahora?- frunció el ceño este.

-Eso me ha dicho- se encogió ella de hombros, intentando mentir lo mejor que sabía -te espera en la sala de control- con un rápido gesto de sus ojos, Bella señaló a la periodista, esperando que este captara el mensaje, cosa que parece ser, hizo.

-Ya lo has oído, tengo que irme- se disculpó con Diane, con una sonrisa falsa -¿podrías acompañarme, Bella?

El corazón de la joven se aceleró, e hizo lo que él le pidió sin dudarlo; puede que pudiera abordarlo, y hablar un poco con él. Fueron hacia la parte de atrás del escenario, donde solían hablar antes de los conciertos. Cuando pararon sus pasos, la castaña se mordía el labio, esperando que este hablara.

-Gracias por quitármela de encima- sus ojos marrones enfocaron a Edward; por primera vez en tantos días, no la miraba con furia, aunque permanecía serio.

-No hay de que- le dijo ella, esbozando una mueca que pretendía ser una sonrisa.

-Tampoco me iba a ir a la cama con ella- añadió, irónico -¿o es que sigues sin fiarte de mi?- le reclamó.

-No es eso- se intentó explicar ella, defendiéndose; claro que no le hizo ninguna gracia ver a esa tipa coquetear con el cantante, pero no era con esa intención -simplemente queríamos evitar una escena; hay varios concejales, y gente importante ahí dentro- le señaló el camerino con la mano.

-Claro...- rodó los ojos este; después de un largo minuto de silencio, habló de nuevo -¿por qué no me lo contaste?- le reclamó, mirándola con dolor.

-¿Ahora quieres hablar?- no pudo evitar soltar Bella, cruzándose de brazos. Aunque ambos necesitaban tener una pequeña charla, toda la frustración de los días anteriores salió de su interior -me he sentido ignorada como la última mierda.

-¿Cómo crees que me he sentido yo, al enterarme?- le volvió a decir -¿crees que si lo hubiera sabido, habría hecho lo que hice?- respondió, alterándose.

-Edward...- intentó tranquilizarle -por favor- le pidió.

-¿Crees que me importabas tan poco, para hacerte todo ese daño?- seguía relatando -¡pero da la puta casualidad de que no soy adivino!

-¡Chillar como un loco no es la solución!- gritó ella.

-¡¿Cómo mierda te sentirías tú, si te enteras de algo tan importante... y más, cuándo te he pedido mil veces que me lo contaras?!- se pasó la mano por el pelo, frenético -¡maldita sea Bella, lo sabía todo el mundo menos yo!

-¡No es fácil!- contestó ella -¡es algo de lo que no puedo hablar con facilidad!

-Llevo todo este tiempo intentado que confíes en mi- negó este con la cabeza -llevo todo este tiempo demostrándote todo lo que me importas- los ojos de Bella, otra vez, se anegaron de lágrimas -¿cuántas veces me has visto consumir, exceptuando esa vez?- le preguntó.

-Ninguna- le dio la razón -yo no quería echarte de mi casa de esa manera, y lamento mucho eso- se disculpó -los recuerdos me cegaron, y yo no...- la conversación se vio interrumpida por Jake, que sin acercase mucho, advirtió a Edward que ya debían empezar a prepararse.

-Tengo que irme- suspiró este, girándose; pero sintió los dedos helados de Bella tomar su mano, reteniéndole.

-¿Podemos seguir hablando en otro momento?- le pidió, con voz temblorosa.

-Solo si confías en mi- le dijo él, reteniendo sus dedos, gesto que Bella notó, e hizo que un escalofrío recorriera su espalda -¿me quisiste algo, aunque fuera un poco?- la pregunta dejó a Bella fuera de combate, no podía creer que le estuviera reclamando eso.

-¿Cómo te atreves a preguntarme eso?- ella se soltó de su agarre con un gesto brusco -pensaba que era un altivo idiota y prepotente; y para mi sorpresa resultas ser un chico dulce y cariñoso, y sencillo, y...- dejó la frase a medias -hasta ahora, nadie me había tratado así...

-Bella...

-Si no te conté nada, fue porque, por una vez en mucho tiempo, era feliz- Edward la escuchaba con atención -no estaba segura de como reaccionarías con respecto al tema de mi hermano.

-Te habría escuchado, te habría apoyado... te habría ayudado- respondió el cantante, antes de alejarse, ya que Jake había vuelto a asomarse, aunque sin acercarse a la pareja.

Las lágrimas de Bella no cesaron en casi todo el tiempo que duró el concierto; los chicos tenían razón, Edward estaba muy dolido, y todo por su culpa; por sus inseguridades, por su manía de darle mil vuestas a las cosas, y postergar todo hasta el último minuto. Sabía que, una vez que volvieran a Los Ángeles, terminarían hablando tarde o temprano... pero no sabía si su relación podría recuperarse al cien por cien.

Los ecos de la voz de su chico llegaban a sus oídos, pero ella no estaba disfrutando del espectáculo; estaba escondida en una esquina, fuera de la vista del escenario. Cuando consiguió calmarse, casi al final, decidió renunirse con Alice, que le dedicó una pequeña sonrisa de apoyo cuando llegó a su lado.

-¿Lo estáis pasando bien?- oyó que Edward preguntaba al público; la gente coreó un estruendoso sí, seguido de varios chillidos y aplausos -¡entonces cantad conmigo!- Jake, Sam y Edward instaron al público a dar palmas, a la vez que Jasper entonaba los acordes de "Something for the pain".

Era una canción del último disco, y Edward le había contado que la compusieron entre Jake y él mismo; incluso en una parte, cantaban los dos. La tarareó en su cabeza, a la vez que este cantaba; y por fin, en el estribillo, sus ojos verdes volvieron a mirarla, después de varios conciertos sin hacerlo...

"Dame algo para el dolor,

dame algo para la tristeza.

Dame algo para el dolor

cuando me siento como si estuviera colgado

del lazo de un ahorcado...

Dame algo para el dolor,

dame algo que pueda usar;

que me guíe en la noche,

que me haga sentir bien...

algo como tú..."

Y tal y como ocurrió en Miami cuando Edward cantó "You give love a bad name", se sintió culpable. Puede que no hablara con ella, pero como siempre, la música hacía que ellos se comunicaran a su particular manera.

0o0o0o0o0o0

Por desgracia, la llegada a Los Ángeles apenas supuso un cambio para la pareja. Alice seguía sin encontrarse bien, así que Bella asumió la mayor parte del trabajo durante esos días; al principio parecía que había contraído alguna especie de virus estomacal, pero ya le duraba varios días, era raro.

Sin embargo, su jefa la tranquilizó, diciéndole que pasaría pronto. Ella y Rose tenían sus sospechas, referentes a un nuevo embarazo, ya que tanto ella como Jasper llevaban una pequeña sonrisa puesta de manera permanente en la cara... pero también entendían que, de momento no dijesen nada, por pura precaución. Así que después de algunos intentos, desisitieron de preguntar, y ya darían ellos la noticia cuando consideraran oportuno.

Era viernes, y apenas las cinco de la tarde; la castaña ya estaba completamente agotada. Habían regresado de Boston el lunes, y desde el martes a primera hora, el estudio era un revuelo de gente, debido a las grabaciones. Esos días las canciones escogidas para grabar fueron viejos éxitos... pero hoy era uno de los temas inéditos. Incluso Aro había venido a oobservar el transcurso de la grabación, y estaba con los chicos.

No había visto a Amy en toda la semana, y cuando le preguntó a Edward, simplmente le respondió que esa semana estaba con su madre, y que la vería dentro de unos días. Por lo menos, no le había dicho que no la quería al lado de la niña, y eso la consoló un poco.

Faltaban menos de tres semanas para navidad, y el ajetreo de la banda era frenético. Tenían que grabar el especial de la MTV, aparte de asistir a varios actos de la discográfica, y otros eventos y apariciones en televisión que llevaban meses negociadas.

No encontraba el momento justo para seguir la conversación que empezaron en Boston; extrañaba a la pequeña, y le extrañaba a él. Al menos, cuando la miraba, ya no había furia y rencor en sus ojos; pero por las noches, en la soledad de su pequeño apartamento, ahí se derrumbaba una y otra vez, recordando los tiempos felices de su efímera relación.

-Hey, Bells- levantó la vista del ordenador, para toparse con la sonrisa amable de Jake -¿cómo lo llevas?

-Bien- le dijo, guardando el documento y levantándose de la silla -¿y vosotros?

-Vamos a por la nueva canción- le explicó, contento -por eso he venido a buscarte- la castaña tragó saliva; se acordó de las otras canciones, y de como Edward le contó que las había escrito pensando en ella. Eso le produjo dolor, y no sabía si quería escucharla -¿no quieres oírla?- le preguntó el moreno, con el ceño fruncido.

-No lo sé- se encogió ella de hombros -¿se lo contaste tú, verdad?

-Bella, yo...- se intentó excusar -pensé que tal y como iba la relación, lo sabría.

-No te preocupes, no estoy enfadada- le tranquilizó ella, con una pequeña sonrisa -debería haberlo hecho yo.

-No me cabía en la cabeza que hubiera consumido si hubiera sabido la historia de tu hermano- explicó Jake, apoyándose en el borde de la mesa -fui a su casa a reclamarle... y cuando lo solté, se quedó blanco.

-Lo sé, Jake, y de verdad que no te reprocho nada- le volvió a tranquilizar -no sé si lo llegaremos a solucionar- musitó, con pena.

-Claro que sí, Bella- al animó este -el enfado inicial se le ha pasado, te lo aseguro- hizo una pequeña pausa -te quiere mucho, Bella, más de lo que te imaginas.

-Lo sé, y yo no he sido capaz de decírselo todavía- se auto reprochó.

-Estoy seguro de que un día de estos hablaréis- seguía consolándola -no soy muy bueno dando consejos acerca de las relaciones... pero sí sé que la comunicación, en una pareja, es primordial; y superar los problemas juntos- enumeró.

-Eso es verdad- admitió ella, con un ligero suspiro.

-Todas las parejas tienen sus altibajos; una pareja que no discute no es normal- seguía hablando el guitarrista -los dos tenéis un carácter explosivo- objetó -eso hace que a veces, las cosas sean un poco más complicadas.

-¿Sabes que deberías dedicarte a abrir un consultorio sentimental, junto con Emmett?- sonrió ella, un poco más relajada.

-¿Somos buenos, eh?- le dio este un pequeño codazo amistoso -en serio, Bells; eres muy importante para él, de eso no tengas duda; te quiere mucho, por eso todo este lío le ha afectado demasiado- hizo una pequeña pausa -¿quieres que vayamos a cenar, después de la grabación?

-¿Me está invitando a una cita, señor Black?- sondeó ella, de broma.

-Cita de amigos- recalcó -quiero veros de nuevo a los dos felices, eso por descontado... y sé que cuando regresas a tu apartamento, te sientes sola; sé que Rose está aquí todo lo que puede; pero con Alice sé que no tienes ese tipo de confianza, y Ángela está lejos- objetó.

-Me conoces demasiado- rodó los ojos -¿te parece si compramos algo preparado por el camino, y nos lo comemos en mi casa?- le ofreció.

-Hecho- accedió -y ahora, alguien va a cantarte- le recordó -así que ven conmigo- la instó, agarrándola por el codo.

Ambos se dirigieron al estudio; Jake se metió al cubículo aislado, y Bella se quedó hablando con Seth y Paul; justo en ese instante, Aro Vulturi, enfundado en uno de sus carísimos trajes, se acercó a ella.

-¿Cómo estás, Isabella?- era de las pocas personas que le llamaba por su nombre completo.

-Muy bien, jefe- respondió ella al saludo, con una pequeña sonrisa. Siempre que llamaba él a la oficina y hablaba con Alice, preguntaba por ella, y por como llevaba el trabajo.

-¿Contenta de no viajar en unos días?- inquirió, con una sonrisa amable.

-No viene mal parar un poco- adimitó -aunque tenga que viajar para reunirme con mi familia en navidades.

-Entonces no pararás mucho; apenas quedan más de dos semanas- respondió él. Aunque Aro tenía fama de libertino y cazador de jovencitas, como jefe era estupendo, serio y dedicado a su trabajo, así que aprovechó para preguntarle lo que Alice no supo responderle -¿cree que cabría la posibilidad de que volara directamente desde Seattle al próximo destino de la gira?- le pidió -es por estar un día más con mi familia.

-¿Dónde es el próximo concierto?- le preguntó Aro, cruzándose de brazos.

-El 3 de enero, en Tokio- contestó Bella -si tengo que volver a Los Ángeles antes, tendría que salir el día de Año Nuevo, por la mañana.

-Es comprensible- Aro hizo una pequeña pausa -¿es el motivo real, o es que no quieres cruzarte mucho con Edward?- le preguntó este; aunque no le había preguntado de manera directa, suponía que Aro habría visto imágenes de ellos antes de que se pelearan.

-No, no- respondió inmediatamente -si es necesario, pagaré yo el billete; sé que desde Seattle tendré que hacer trasbordo, ya que no hay vuelo directo... y esto va en contra de las normas- le explicó; una de las premisas era que el equipo debía viajar junto, fuera con la banda en el jet o el vuelo regular, con los técnicos.

-Tranquila por eso- una pequeña sonrisa surcó la cara de Aro -solo porque quiero que disfrutes de esos días con tu familia, por esta vez puedes hacerlo así- le dijo.

-Muchas gracias, señor Vulturi- agradeció ella, con una pequeña sonrisa.

-Y como esto es una excepción- siguió hablando -le diré a Lupe que busque billete desde Seattle; corre por cuenta de la empresa.

-Muchas gracias, de verdad- volvió a decir; era increíble lo generoso que era.

-Si quieres que tus empleados rindan y estén contentos en su trabajo, debes darles algún pequeño incentivo de vez en cuando- se encogió este de hombros.

Hablaron unos minutos más, hasta que vieron que los chicos se ponían los cascos; dispuestos a empezar a grabar. Edward estuvo observando todo el rato como Aro y Bella hablaban; desde el último concierto, en el que tuvieron esa pequeña charla, no habían vuelto a sacar el tema.

-¿Preparados?- llamó la atención Jasper, posicionándose frente a su piano.

-Vamos a ello- respondió Emmett, girando la baqueta entre sus dedos; Edward, Jake y Sam estaban sentados en unas banquetas altas.

-Prevenidos- la voz de unos productores de la discográfica hizo que los murmullos se silenciaran. Alice se había unido a Aro y Bella, y los tres esperaban espectantes.

Bella tragó saliva con dificultad según iba pasando la canción; era preciosa, y con mucho significado, al menos para ella...

"Sé que te prometí, cariño, que yo

haría nuestro sueños realidad.

No estoy orgulloso de los problemas

y malos momentos que hemos pasado.

Cuando este frío mundo se interponga entre nosotros

dime que serás valiente, por favor...

porque puedo percibir el peligro

cuando el perdón desdaparece..."

-Dios mío...- susurró Bella, anodadada... ¿cúando había escrito Edward esa canción?; azorada, agachó la cabeza, ya que este no despegaba sus ojos de ella...

"Si no me amas, miénteme.

Porque cariño, eres la única persona

en la que creo.

Deja que todo se derrumbe a nuestro alrededor

si así tiene que ser.

Y si ya no me amas...

miénteme..."

Hizo un pequeño esfuerzo, y mantuvo sus lágrimas a raya durante el resto de la canción; en cuanto la última nota resonó, Aro y Alice aplaudieron entusiasmados, ya que según el magnate musical, tenían el próximo número uno asegurado.

Edward se quitó los cascos, observando con detenimiento la reacción de su calabacita; había compuesto esa canción el día después de que Jake fuera a su casa, y se enterara de la verdad. Sus ojos verdes, vacilantes y ansiosos, le preguntaron que le parecía... y su corazón se ensanchó al ver como Bella vocalizaba un silencioso "gracias", con los ojos humedecidos.

Todavía tenían muchas cosas de las que hablar, y mucha confianza que recuperar; pero empezaban a ir por buen camino, lo presentía.


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