Buenas tardes, espero que les guste esta traducción, fic original: /works/53691328 y créditos a su autor: Necromorfo2393
Alastor, el conocido Demonio Radio, aquel que había derrotado a múltiples Over Lord´s, con lo cual logro acumular una aterradora cantidad de poder, había sido una pieza fundamental en la apertura del Hotel.
Algo de lo cual Charlie era perfectamente consciente, no era como si él no se lo hubiese recordado más de una vez. La verdad, es que estaba increíblemente agradecida con aquel hombre, si es que aun se le podía llamar de esa forma. En más de una oportunidad se preguntaba a si misma si la inmensa cantidad de poder que poseía no lo estaba transformando lentamente en otra cosa… un espectro sin límites.
Incluso si él nunca llegada a alcanzar la cantidad de poder que ella poseía, el hecho de que un alma humana pudiese desear convertirse en lo que él era en ese momento, era digno de admirar y sobre todo atemorizar. Si era capaz de poseer un poder tan destructivo, podrían estar seguros de que algún día sería capaz de alterar la "paz" de todo el infierno. Incluso para ella la "Reina de los sueños ridículos y fantasiosos", encaminarlo a la redención parecía más que ridículo.
Como sea, hoy no se trataba de sus ambiciones o esperanzas de redención. Se trataba de ella dando un paso adelante, un paso muy escalofriante hacia Alastor y confrontarlo cara a cara.
Por primera vez en siglos, su padre había venido a visitarla. Lucifer, el Rey del Infierno en persona, y la reunión fue mucho mejor de lo que pudo haber imaginado en los miles de escenarios que cruzaron por su mente, pero había un pequeño detalle que le hubiese gustado cambiar de su encuentro.
Ese pequeño detalle era Alastor.
Desde el instante en que su Padre puso un pie en el hotel, Alastor había actuado… extraño. Ella nunca había visto al Demonio Radio actuar tan… mordaz hacia otros. Si, era más que claro que juzgaba a todos y estaba más que feliz de hacer saber a los demás sus pensamientos y opiniones sobre las constantes fallas del Hotel e incluso de los muchos errores de los residentes del lugar.
Pero todo eso queda en segundo plano en comparación de su energético desplante cuando Lucifer llego al hotel. Debía admitir que quedo sorprendida del abierto desprecio con el que hablaba del Señor del Infierno e incluso llego a insultarlo.
Él sabía perfectamente que, con quien estaba hablando no era otro pecador del montón y eso provoco que el estomago de Charlie se retorciera de repulsión y algo más que no estaba segura de querer definir…
Quizás lo más extraño de todo durante la visita de su papá fue la extraña fijación que el Demonio tuvo sobre ella. Charlie siempre tuvo la esperanza y quizás esperaba de manera ingenua que Alastor no la odiase. Si, tenía sus métodos para meterse bajo su piel, además de hacerle saber cuando algo que ella hubiese dicho o hecho, fuera particularmente irritable o estúpido según su opinión. Y aun así nunca sintió una pizca de malicia en la forma en que él se dirigía a ella. A veces no podía decidir si su constante búsqueda de lo mejor en las personas había nublado su juicio y era incapaz de ver las "Red Flag's" o si de verdad tenía razón.
Esta nueva faceta de Alastor, había logrado responder algunas de sus preguntas, pero la había hecho plantearse un millón más. Aunque este parecía ser su Modus Operandi, su forma de ser, siempre jugando con los demás, hablando acertijos y verdades a medias, lo había visto hacerlo cientos de veces y esta no parecía ser la excepción.
Demasiadas cosas ocurrieron durante la interacción de Alastor y Lucifer, pero un detalle seguía reluciendo en su mente, quemando su no existente alma, tomando en cuenta lo que ella era.
Papá...
Durante todo el tiempo que su padre estuvo presente, Alastor se mantuvo tan cerca de ella como una sombra. Por momentos incluso, sentía que se ponía entre ellos, casi como si quisiese protegerla de su propio padre, pero no era así, por supuesto que no.
¿Verdad?
Si eso hubiese sido todo podría haberlo ignorado, pero no, claramente no podía ser así de fácil. Durante la pequeña batalla entre el Demonio Radio y el Rey del Infierno, Alastor se refirió a sí mismo como su papá. Insinuando de manera descarada de que el era su padre ahora, no Lucifer.
Ese autonombramiento le causo dos noches de interminable insomnio, marcas de dedos en palmas de sus manos por mantener sus nudillos muy apretados (acompañados por el ligero desgarro de sus sábanas por la fuerza de su agarre) y muchos pensamientos confusos burbujeando en su mente.
Charlie le había puesto muchos nombres a su relación con Alastor: Socios comerciales, compañeros hoteleros y de manera muy optimista, su amigo. ¿Pero esto? Era mucho más que un pensamiento fugaz o algún titulo con significado fantasioso. En cambio, esto era algo mucho más importante, mucho más… intimo. Esa simple palabra hacia que la princesa sacudiera la cabeza, sintiendo como su piel se erizaba de pura repulsión de solo pensarlo, ¿Por eso su estómago seguía dando vueltas dentro de ella todos estos días? ¿Verdad?
Vaggie, siendo la siempre presente y preocupada novia que era, había notado el pequeño cambio en su ser de manera inmediata y tan pronto pudo detectarlo, Charlie se vio bombardeada por preguntas llenas de preocupación. Todo lo que pudo hacer para calmar a la pobre fue asegurarle de que estaba bien, solamente se sentía cansada y estresada por todo el trabajo duro además de sentirse un poco mal por el clima. Podía acaso un demonio como ella, la Princesa del Infierno, ¿sentirse enferma?, no recuerda si alguna vez tuvo… ¿Cómo le decían los humanos? ¡Gripe! Desde que tenía memoria jamás había tenido eso o alguna de las otras enfermedades que aquejaban a la humanidad.
Lo único que la había acercado a esa sensación de malestar, era la tormenta que se había instalado en su mente.
Necesita sentarse y conversar, con Alastor… a solas.
El solo pensamiento de enfrentarlo sola le daban ganas de vomitar. El demonio Radio era alto, intimidante y siempre sabia como alterarla, pero en parte eso era su culpa también. No tenía miedo de que tratase de lastimarla o algo por el estilo. No solo por era incapaz de realmente causarle algún daño importante, sino que no creía que su corazón estuviese tan lleno de maldad. Ella no creía que él quisiese lastimarla, al menos eso se repetía.
Era muy estúpido de su parte estar tan nerviosa por esto, ella lo sabía. Ella era la Princesa del Infierno, Charlotte Morningstar, además de ser la dueña del hotel y sabia que era importante discutir este tema con Alastor.
Ellos eran socios comerciales y él se había salido de su papel, había cruzado la línea… una línea que no debió haber cruzado.
Lucifer era su padre, por supuesto. El demonio Radio no podía ser su padre, era biológicamente imposible. ¿Por qué Alastor siendo su padre hacia que su corazón subiera por su garganta?
El día corría lentamente en el hotel, Angel estaría con el monstruo de Valentino durante la mayor parte del día, algo que la tenía firmemente preocupada. Su alma le pertenecía a esa alimaña, lo sabía muy bien, pero eso no le impediría de encontrar alguna forma de liberarlo, pero bueno por ahora tendría que soportar la idea de que fuese su juguete por el día. A falta de su habitual víctima, Husk había comenzado a enseñarle a Sir Pentious algunos de los juegos de cartas que tanto le encantaban. Hace unos minutos había perdido el tiempo tratando de enseñarle a los huevos también, pero resulto ser imposible y solo le causaron más dolor de cabeza del que quería afrontar. Así que con un grito dramático y un suspiro de angustia, Sir Pentious tuvo que aceptar que el barman continuada con el juego uno a uno, dejando a los pobres huevos a su suerte, dándole a Charlie una manera de mantener ocupada a Vaggie y promover la causa del hotel.
Mientras Charlie caminaba por el corredor, su estomago daba vueltas cual gimnasta olímpica, así que se acerco hacia su compañera que siempre sabia mantenerla tranquila y nivelada.
"¿Segura de que te sientes bien, bebé? Creo que te vez peor que ayer" – Las palabras de Vaggie la hicieron sentir un poco mal, pero sabía que ellas venían desde el amor, una cálida y gentil sonrisa broto de Charlie mientas sus nervios se calmaban por un momento.
"Si, lo juro, solo han sido muchas cosas ¿lo sabes? La reunión con el Cielo se acerca y el hecho de que solo tenemos dos huéspedes y Alastor…" - Charlie se detuvo un momento, pasando su mano por el desastre que tenía por pelo, las cintas que siempre usaba apenas lo contenían. Lucia como un desastre y lo sabía, incluso su habitual uniforme parecía quedarle mal en ese momento.
La ceja de Vaggie se alzo sospechosamente mientras miraba a su novia.
"¿Alastor? ¿Qué mierda hizo ahora? Te lo juro Charlie, debemos deshacernos de él, solo trae malas noticias y ahora que tu papá está aquí…" – "No pienso renunciar a él" – el animado tono de voz de la rubia fue un poco más emocional de lo que acostumbrado, incluso para ella.
Sintió como sus mejillas se enrojecían, más por el recordatorio de su papá que por su pequeñp alboroto, dejo escapar un pequeño suspiro y se froto el cuello.
"Lo siento, no quise… mira, yo solo… se que Alastor tiene sus… peculiaridades, pero ¿Cómo podría rendirme con él y decirle que se vaya? Incluso si ignoro el hecho de que este lugar funciona ahora por él ¿Darle la espalda aún alma? – Dio un respiro profundo, sus ojos determinados se cruzaron con sus rasgos nerviosos – "¿Cómo podría vivir conmigo misma sabiendo que soy un fraude? Que soy… que no soy mejor que Adam o Lute" - La expresión de shock, dolor y casi ira cruzó por el rostro de Vaggie en menos de un segundo e hizo que Charlie se estremeciera un poco. Abrió la boca para hablar cuando las luces del pasillo donde se encontraban parpadearon y el corazón de Charlie se hundió.
"!Charlie Querida¡ ¡Encantado de verte en este día tan hermoso, con la ausencia de Angel puede que disfrutemos un día tranquilo¡, Vagatha" – breve, pero cortes hacia Vaggie. No era ningún secreto que ese par no se llevaban bien, pero Charlie no perdía la esperanza de que algún día pudiesen ser amigos.
Se le hacia imposible mirar a los ojos a Alastor en ese momento, así que desvío la mirada y fijo la mirada a la pajarita que tenía, tragando saliva cuando se dio cuenta de que casi se queda mirando directamente a sus labios por unos momentos.
Esos terribles, espantosos y afilados dientes parecían garras que podían desgarrar y devorar a cualquier cosa o persona que él quisiese- incluyéndola. Ante ese pensamiento intruso, dejo salir un pequeño suspiro, volvió a mirar esos brillantes ojos rojos que estaban pegados a los suyos.
"H-hey Alastor… um, también estoy encantada de verte, porque y-yo necesito tener una conversación contigo, en privado, uh, por favor"
La cabeza de Alastor se movió repentinamente de lado, y ella tuvo que ocultar el escalofrío que le generaba el sonido de su cuello crujiendo, algo a lo que nunca se acostumbraba.
"¿Trabajo tan temprano? ¿Nunca duermes, cariño? Dicen que es bueno para el alma." Dijo con una pequeña risa antes de mirar a Vaggie por un segundo, solo para ver la confusión y el poco entusiasmado rostro de la mujer. "Como verás, mi agenda esta libre hoy, así que soy todo tuyo" había algo en la forma en que termino su frase que la hizo sentir electricidad recorrer su columna vertebral, haciéndola sentir que era imposible mantenerse de pie.
Vaggie pareció darse cuenta de la tensión, dando un paso adelante hacia el demonio de la radio, pero fue detenida por Charlie, quien extendió su brazo y empujando suavemente a su novia hacia atrás. Ella asintió con la cabeza a su amante, tratando de comunicarle que todo estaba bien, que no había necesidad de tales reacciones.
Miro a su alrededor por un momento, buscando la puerta más cerca a ellos, siendo esta la librería. "Al, ¿Podrías hacer el favor de esperarme en la librería? Estaré ahí en un momento" El sonido de la estática parecía incrementar su volumen por un momento mientras la sonrisa del demonio se ensanchaba.
"Lo que sea por ti, querida" Sin ni siquiera dedicarle una palabra a Vaggie, se hundió en el suelo con su sombra en un instante, apareciendo inmediatamente en la habitación elegida por Charlie. Siempre tuvo un gusto especial por el dramatismo y hoy no parecía ser la excepción.
Se giro hacia su novia, Charlie pudo ver la expresión de preocupación plantada en su cara.
"¿Estas segura de esto? Sabes que puede ser muy resbaladizo" dijo mientras Charlie abrazo a la pequeña mujer.
"Estoy segura, cariño. Es algo que tengo que hacer, es mi responsabilidad, solo hablaremos un poco y listo" le dio una pequeña sonrisa y Vaggie le devolvió el abrazo a la princesa.
"Esta buen, solo no dejes que se te meta en tu cabeza ¿ok? Sabes cómo es, sé que no debería decirte esto ahora, pero por supuesto, sin tratos, jamás. Quien sabe que cosa podría pedirte ese monstruo" Charlie paso su mano por el cabello de Vaggie, tomo un respiro profundo mientras asentí con la cabeza.
"Lo sé y hablando de eso, ¿Esperaba que pudieras hacerme un gran favor?"
Vaggie se apartó y le dio a Charlie una mirada un tanto dudosa. Reconoció el tono de la mujer impotente y esperanzada.
"¿Qué es?" Con un mordisco en el labio, Charlie no pude evitar soltar una pequeña risita.
"Oh, no mucho, solo... por favor pasa algo de tiempo con los huevos de Pentious". Ella soltó rápidamente. Ante la indignada ceja levantada y la mirada molesta en su rostro, Charlie frotó su brazo con el de ella otro.
"¡Por favor! Sé que son... tal vez no los más interesante, pero realmente están haciendo lo mejor que pueden con lo que tiene y Sir Pentious está ocupado con Husk, además nadie los incluye en nada excepto Pentious, y me siento tan ¡Mal! ¿Por favor, Vaggie? Sólo quiero que se sientan bienvenidos y cuidados. Que se sientan como... como si no fueran sólo pequeñas molestias que siguen a su líder a todas partes, y yo-"
Charlie fue interrumpido por el suave y gentil beso que Vaggie le había dado como una forma de frenar la mente divagante de Charlie. Alejándose, le hizo un pequeño gesto de asentimiento a su novia.
"Está bien, está bien. Ya se me ocurrirá algo. Tienen que ser buenos en algo ". Ella bromeó.
Levantando a la mujer más pequeña, la princesa la hizo girar por un momento. "¡Oooh, gracias, gracias, gracias! ¡Te prometo que te lo agradecerán!"
Con su nueva tarea, Vaggie se dirigió al gran vestíbulo donde comenzaría una misión en la que Charlie esperaba desesperadamente que tuviese éxito.
Sin embargo, por ahora, Charlie tenía sus propios asuntos de los cuales preocuparse.
Por la emoción, casi había olvidado que Alastor la estaba esperando. Acercándose lentamente a la puerta de la biblioteca, una sensación de temor y cansancio se apoderaban de ella a medida que acercaba a la puerta, podía sentir su columna cada vez más tensa.
Agarró la manija de la puerta con demasiada fuerza antes de tomar una última bocanada de aire antes de abrir la puerta y dirigirse hacia el vientre de la bestia.
Espero que les haya gustado! en cuento termine la siguiente parte la subo, un besito!
