La Invasion Yitiense
By Pol Qo, "dios emperador" del Imperio Dorado de Yi Ti
Yi Ti estaba condenado, la ciudad capital del imperio, Yin, estaba condenada y con ella, mis esfuerzos de ser el dios emperador.
No fueron piratas, ni Jogos Nhai, ni siquiera el Rey Brujo en el este. Fue la "peste gris", esa maldita plaga se extendio por todo el imperio.
Las ciudades fueron las primeras en caer, las victimas llenaron las calles en cuestion de dias. Ni el idiota dios emperador Bu Gai pudo sobrevivir. Ahora el u a vez glorioso Imperio Dorado de Yi Ti solo era otra reliquia maldita, como Valyria.
Cuando escuche de los brotes en poblados cercanos a Bazar, mi ciudad, supe que debia buscar nuevas tierras en donde levantaria mi imperio. Yi Ti viviria otra vez... conmigo como su gobernante.
Emprendi marcha hacia el noreste, atravesando las Llanuras de los Jogos Nhai, llegando a la escalofriante ciudad de Nefer, donde tome suficientes barcos para transportar a mi ejercito y me embarque al Mar de los Escalofrios.
No nos detuvimos en las Mil Islas, que estaban llenas de gentes extrañas; sin pelo, con piel verdosa y colmillos.
No, navegamos hasta llegar a Puerto Ibben en la isla de Ib. No para asentarnos en esas tierras miserables, llenas de esos ibbeneses velludos, con voces estridentes. Tan pronto como nos aprovisionaramos de suficiente carne de ballena partiriamos a Lorath.
Originalmente, pensaba tomar esa ciudad pobremente defendida, para luego empezar mi conquista de las Ciudades Libres.
Pero, seria justo antes de partir que escucharia los rumores de mas al oeste:
Rumores de un imperio nacido en la tierra donde el sol muere, donde un Lobo Emperador, que decian era el "Principe que fue Prometido", gobernaba sobre leones, ciervos y dragones.
Otros rumores, dicen que sentaba en un trono de hielo en lo mas alto del mundo, que tenia un ejercito de Legiones inmortales y que era un dios viviente, cuyo azote era la plaga, el hambre y acero.
Tales afirmaciones me resultaron infinitamente molestas, ¿¡con que derecho un westerossi se atravia a reclamar tales titulos!? El tenia que pagar por su osadia, ¡YO lo haria pagar!. Asi que en vez de ir a Lorath, navegamos a Puerto Blanco, en el Norte. Y de ahi, emprenderiamos camino hasta esta "Ciudad del Invierno", mataria a ese tal Jon Stark y tomaria su "Imperio del Invierno" y lo convertiria en mi Nuevo Imperio Dorado.
Al desembarcar en la ciudad, teniamos el elemento sorpresa y usando nuestra habilidad superior en batalla diezmamos a estas "legiones inmortales" y dejamos a la ciudad en muy mal estado pero no atacamos a los ciudadanos, ni robamos nada. Ese no era el Camino del Guerrero.
Marchamos al norte, siguiendo el rio al que llamaban Cuchillo Blanco y en el camino nos topamos con otras dos Legiones, que aunque dieron mayor pelea que la anterior, no fueron rivales.
Cuando por fin tuve la capital de Westeros a la vista, debia admitir que no tenia comparacion con cualquier otra que hubiera visto antes. Estaba decidido, cuando matara al Emperador, esa ciudad seria la capital de mi imperio... que ingenuo fui.
Justo en frente de la ciudad, estaba el ejercito mas grande que habia visto jamas.
Nos superaban diez a uno, no habia salida. Pero, aun asi cargamos a la batalla. Un Ken no huye de la batalla, la enfrenta aun cuando es imposible.
Y asi cargamos, asi peleamos y asi morimos... o eso crei.
Me encontre con un hombre que vestia una armadura negra y dorada en el campo de batalla. Pero, no peleaba como hombre, mas parecia un demonio.
Todo Ken que cruzo espadas con el, ni siquiera logro dañarlo. Cuando cruce mi hoja con la suya, pude ver sus ojos; un gris acerado como como las perlas del Mar de Jade.
Recorde los tapices de los templos; al Dios en la Tierra, hijo del Leon de la Noche y la Doncella de la Luz; recorde a su hijo, el Emperador Perla y entonces lo entendi, este no era un demonio, era un dios.
Tras un deshonroso momento vacilacion, ataque con todo lo que tenia. Sabia que me habia equivocado, sabia que esta batalla no tenia sentido. Pero, este era mi error, mi responsabilidad, mi palabra, y debia tomar aceptar mi destino como un guerrero.
Ni mis mejores ataques rozaron su armadura, el los desvio todos con su espada humeante. Sus ataques no carecian de fuerza, pero eran mas veloces que fuertes y me hacian retroceder. Con un ultimo ataque, salte tomandolo por sorpresa.
¡CRISH!
Mi katana choco con la suya y fue cortada a la mitad, habia pedido. De rodillas, solo vi los trozos de mi espada antes de sentir un fuerte golpe en la nuca.
Me desperte acostado en una cama dentro de una celda, con un hombre joven sentado frente a mi. A el lo recordaba, fue quien me vencio en combate antes de dejarme inconsciente.
Jon: "Nunca, desde que forme a la Legion del Invierno, una sola legion fue derrotada en batalla. Sin embargo, ustedes consiguieron destruir tres de ellas"
Cuando dijo eso lo confirme, el era quien vine a vencer, el era Jon Stark, el Emperador.
Pol Qo: "Nunca se habian enfrentado a un Ken"
Jon: "Y ¿que es, exactamente un Ken?"
Pol Qo: "Somos la elite militar del Imperio Dorado de Yi Ti... o lo eramos"
Jon: "Supe lo de la 'Epidemia Gris', lo siento... ¿por eso es que invadieron mis tierras?"
Pol Qo: "Originalmente quise conquistar las Ciudades Libres, hasta que escuche de tu imperio y, mas aun, tus titulos"
Jon: "¿Mis titulos?"
Pol Qo: "¿No te haces llamar Dios en la Tierra y Principe que fue Prometido?"
Eso parecio molestarlo.
Jon: "Yo no ME e llamado de ninguna forma, me han llamado asi desde... cierto evento"
El me describio sobre su muerte, su resurrección y la profecia del principe. Lo cual, solo hizo que estuviera seguro de su divinidad.
Pol Qo: "Dices que no eres un dios, pero tu historia no es la de un mortal ordinario"
Jon: "Deberia importarte mas tu destino y el de tu gente, que el que yo sea un dios o no"
Pol Qo: "Mi destino esta en tus manos, asi lo dicta el Camino del Guerrero"
Jon: "Nunca oi de el, ¿Que es exactamente?"
Pol Qo: "Gi - Honradez y justicia; se honrado en tus tratos; Yu - Valor; actua cuando cunda el panico y nadie haga nada; Jin - Compasion; no hay motivo para la crueldad; Rei - Cortesia; protege a tu señor, al justo, al honrado y al debil; Meyo - Honor; soy el propio juez de mi honor, si lo pierdo solo mi muerte me lo devolvera; Makoto - Sinceridad absoluta; si digo que hare algo, e de cumplirlo; Chugo - Deber y Lealtad; toda accion y afirmacion es de mi propiedad, y debo hacerme responsable de ello, al igual que todas sus consecuencias"
El Emperador no mostro ninguna emocion, pero podia ver el respeto en sus ojos.
Jon: "Y ¿como os llamais? nobles guerreros ¿Ken?"
Pol Qo: "Significa 'Cuchilla' en su lengua"
Jon: "Ya veo... sabes, estoy falto de una 'Guardia de Elite' que cuide de mi y de mi familia"
Pol Qo: "¿Serias capaz de acoger a quien te a intentado matar?"
Jon: "Si no lo hiciera, Westeros estaria muy despoblado"
Pol Qo: "Mis hombres te serviran bien, pero yo debo hacer el Harakiri"
Jon: "¿Harakiri?"
Pol Qo: "El ritual de suicidio... mi katana... mi espada se rompio, para nosotros cada katana es sagrada y una extensión de nosotros. Sin mi katana, no soy nad-"
Me corte cuando el Emperador puso una hoja en las sabanas, era mi espada... y estaba en perfecto estado.
Jon: "Tu espada esta completa y espera que la blandas en mi nombre... ¿aceptas?"
Me perdi por un momento con el tacto familiar de la empuñadura, pero sali del aturdimiento y me levante de la cama y, con cierta torpeza, me arrodille ante el Emperador.
Pol Qo: "Soy tu espada y escudo"
"¡SANGRE DE LOBO! , ¡DIOS EN LA TIERRA!"
Eran algunas de las cosas que el peloton de casi cincuenta yitienses sobrevivientes le coreaba al Emperador, para aparente consternacion de este.
El Emperador nos habia nombrado la "Guardia del Lobo" la guardia personal de la familia imperial. Y cuyo lider era la "Hoja del Emperador" y yo tenia el honor de serlo.
El Emperador nos concedió tierras al norte de la ciudad, para construir nuestra sede.
Construida con arquitectura tanto Yitiense y Westerossi, a llamamos; "Templo del Soberano de la Nieve" y aunque aqui reside la mayor parte de la Guardia del Lobo, diez de nosotros vigilabamos de cerca al Emperador. Mientras el resto se encargaba de detectar amenazas de un indole mas politico y de la planificacion de las mejores maneras de salvaguardar a la familia imperial en todo momento.
Aunque habia cierta desconfianza hacia nosotros, eso no nos importaba. Habiamos encontrado al legitimo "dios emperador" y este nos encomendo una tarea que ibamos a cumplir... y pobre del que interfiriera.
