Creo que parte de lo que nos hace escribir en estos lugares, plataformas donde se encuentran todos los grandes secretos y personas que he tenido el placer de conocer, es el hecho de tener algo que contar, algo que expresar que, usualmente, en el mundo real no puede ser expresado más que con murmullos o una timidez increíble que nos ciega, nos encapsula y nos mantiene alerta. Durante muchos años de mi adolescencia y niñez, este lugar fue uno de los que recuerdo con grandes sonrisas. Porque esperaba todos los viernes o sábados o domingos para publicar algo, para continuar contando historias que vienen de lo profundo de mi ser y para leer historias que vienen de lo profundo de otros seres humanos, en distintas partes del mundo o, quizás, a unas cuadras de mi casa, cuyo único objetivo es simplemente pasar el tiempo con un buen fanfic, una buena historia que leer, un angst que te escarapele el cuerpo, un fluff que te haga sonreír and kickin' your feet.

Y llega un momento, como cualquier otro, en el que tenemos que crecer. En el que la vida se nos hace tan grande, tan asfixiante que este pasatiempo termina siendo eso mismo: un hobbie. Algo a lo que, probablemente, ya no podamos volver porque la experiencia se hizo muy, muy dura. O quizás porque maduramos y encontramos en la vida otras experiencias y maneras que calarán más hondo, más fuerte y con más emociones.

Mi corazón está lleno de amor por haber recibido sus reviews, incluso años después de haber dejado en stand by "El café de la quinta Avenida" y siempre quise escribirles una explicación, un porqué o, más que un porqué, es un "para qué".

Rosie, DiLaurentis, Krisshya: miles de seudónimos han pasado por este perfil, ustedes, quienes lleguen a leer este mensaje, a quienes les llegue la actualización, pueden llamarme Sandrine o San.

Hace 9 o 10 años que está historia se dejó en stand by y creo que tengo que dar una breve (es mentira) explicación de lo que sucedió en ese momento de mi vida (2015) y lo qué catapultó a mi vida tal y cómo es ahora. Y, sobre todo, cuál es el destino de esta historia.

A mediados del 2015, decidí saltar al vacío y adentrarme en el mundo del teatro musical, cantar era otro de mis hobbies y quería perseguir el teatro tanto como pudiese. Mi pasión y mi labor eran totalmente diferentes. En ese entonces, la hotelería era mi "primer amor" que, como toda buena primera vez, siempre termina rompiéndote el corazón. Trabajar en un hotel cinco estrellas en el distrito más elegante y bonito de la ciudad era todo un logro, entonces, ¿por qué no lograba sentirme realizada? La única manera de sentirme bien conmigo y con lo que sucedía era el preciso momento en que mi turno terminaba y yo corría hacia mis clases de inglés, dos cuadras más allá. Luego, tomaba un taxi para llegar a la sala de ensayo y cantaba y bailaba. Por dos meses, la rutina funcionó… hasta que lo impensable llegó. Durante una mañana laboral, tuve un accidente dentro del hotel. Quemaduras de segundo grado en el torso y abdomen, parte de mi brazo derecho también. Incluso ahora, ya casi 10 años después, sigo sin entender como una niña de 21 años pudo sobreponerse a tal accidente. No era vanidosa, ni me consideraba bonita, pero el hecho de tener una cicatriz me aterraba.

En ese momento se me dio a elegir entre seguir con mi carrera o seguir en el teatro. Dos meses después, estaba en ese escenario, frente a más de doscientas personas, cantando canciones de Legally Blonde en popurrí. A un 90% curada y sin cicatrices de las quemaduras. Mi decisión estaba tomada, pero sabía, créanme que lo hacía, que el dinero no crece de los árboles. Así que le di una última oportunidad a la hotelería, cómo aquel ex toxico que todos hemos tenido y al cual, en algún momento, le dimos una oportunidad.

El aeropuerto, lugar donde las despedidas y las bienvenidas confluyen en un espacio aéreo. Yo era la testigo de todo eso, en medio de aduanas, intentando llevar a miles de pasajeros a diversas partes de mi ciudad, mientras tanto, en las noches, me iba a entrenar teatro musical con esos amigos que, años después, se han convertido en mis amigos de esta hermosa experiencia llamada vida. Pero todo lo bueno debe terminar y, finalizando el 2015, después de mi graduación, me di cuenta de algo: me había vuelto a enamorar y mi primer amor ya no era compatible con la Sandrine que era en ese momento.

El teatro fue mi evento canónico, verdaderamente.

Durante el 2016 intenté darle otra oportunidad (estaba ciega, realmente) pero terminó costándome una ida a emergencias por un ataque de pánico, el primero de muchos. En ese entonces, ya era una perdedora para mi familia, porque no ejercía, no tenía un trabajo estable y no era feliz. La depresión se agarro de eso y me llevó al limite del barranco, literalmente hablando. Después de varios intentos de suicidio por haber perdido el rumbo, por haber perdido amigos, se me dio una oportunidad:

"¿Quieres estudiar un curso de canto o de escritura creativa?"

No había vuelto a escribir desde hace casi un año y medio y, si lo hacía, terminaba llorando por la cantidad de oscuridad que había en todo lo que escribía. Y, aún así, decidí entrar al curso de escritura creativa. Ahí, conocí a uno de los editores de Penguin Random House (creo que muchos conocen esa editorial) y ese mismo editor me cambió la vida para siempre. Años después, le agradezco la dura crítica, pero también considero que pudo haber sido más amable, más empático. Decir que destrozó uno de mis cuentos es un eufemismo, la burla es más precisa en este sentido.

Destrozada y llorando, pero con mucha resiliencia, llegue al final del curso con un cuento del que estoy orgullosa hasta ahora. Y, en esa última sesión, recuerdo que me preguntaron si había pensado en ser guionista.

Sí, me cambió la vida.

Mi segundo y último amor fue el cine, el cual estudié durante los siguientes cuatro años. Y, en mi último año, me becaron en un diplomado en Ciudad de México con eminencias como Carlos Cuarón, Silvia Pasternac, entre otros guionistas y directores.

Aún no soy "alguien" dentro de la industria, aún me falta mucho por recorrer y mi carrera como guionista está despegando de a pocos, con muchos fallos y mucho aprendizaje, pero también con mucha resiliencia.

Siempre supe el potencial que tenía "El Café de la Quinta Avenida". Lo supe desde el momento en que escribí el prologo del fanfic; lo que no supe fue el impacto que tendría en mi vida a largo plazo. Y aquí es donde les doy una noticia que, probablemente, no vaya a gustarles

EL FANFIC, OFICIALMENTE, QUEDARÁ SOLO EN ESTOS CAPITULOS.

NO HABRÁ CONTINUACIÓN.

¿Por qué? O, mejor dicho, ¿Para qué?

Porque, oficialmente, El Café de la Quinta Avenida se convertirá en una serie para streaming, que es parte de un lore mucho más grande.

Hace dos años, gané un concurso nacional en mi país para el desarrollo de un cortometraje animado llamado "10K SEGUIDORES" una historia que comenzó con un cuento que a una editorial italiana le gustó y ha traducido al italiano, siendo publicada allá. El Café de la Quinta Avenida y 10K Seguidores terminó siendo parte del mismo universo, siendo este fanfic, el inicio de algo muchísimo más grande.

¡Hola de nuevo! Me pueden llamar San o Sandrine, soy guionista, comunicadora y stylist con un sueño muy pero que muy grande: llevar mis historias a un siguiente nivel. 10K Seguidores es un sueño que nació con la idea de un mundo distópico cyberpunk del futuro regido por las redes sociales, donde todo el sistema económico está regido por los seguidores, likes y vistas. Cada ítem que quieras comprar, te va a costar una cierta cantidad de seguidores y/o vistas que tengas en tu cuenta. Aquí existen todo tipo de streamers y las drogas son bien permitidas. Incluso hay unas que reparte el mismo gobierno: Las pastillas de la felicidad, las cuales sirven para causar un efecto de borrado de memoria en la población, ¿por qué? Porque nadie quiere recordar los desastres naturales que ocurrieron diez años antes.

Encerrados en un domo que les brinda el oxigeno para sobrevivir, con un ambiente hostil fuera del domo, donde tienes que usar una máscara de oxigeno para poder respirar, la historia de los hermanos Night da comienzo.

¿Dónde entra "El Café de la Quinta Avenida"?

Primeramente, la historia cambio un poco (bastante) ciñéndonos a que Ichigo ahora se llama Christopher O'Day y Rukia; Fuyu Federmann. Segundo, Isshin fue reemplazado por Nicholas O'Day, un científico con un pasado oscuro y turbulento, un veterano de la segunda guerra mundial que creó un proyecto llamado "Panacea" que busca crear al ser humano perfecto. El ser humano modificado que pueda ser inmortal. Nicholas, en su afán de poder, termina creándolo en su propio hijo, Christopher, el cual tendrá que afrontar su propia guerra (La guerra de Vietnam) en orden de encontrar a su padre. Teniendo en cuenta que seguirá a Fuyu en todo lo que haga.

A estos seres humanos modificados se les llaman "Supays", que, en el dialecto quechua, significa "demonio". El rey de los demonios. El inicio del mal.

Siglos después, durante los eventos de 10K Seguidores en el año 2110, los supays de 1960 aún siguen vivos, Christopher sigue vivo, pero ocultándose de los humanos por la carnicería y el baño de sangre que hay cada vez que los gobiernos saben de ellos.

En un drama bélico con romance y mucho suspenso, El Café de la Quinta Avenida es el inicio de un lore más grande.

Uno que está intentando hacerse paso en el mercado de cine internacional con financiamiento de varios países. Para mí, sería un completo honor que puedan seguir el proyecto y lean las diversas historias que se han ido generando a través de estos años, no solo basándonos en este fanfiction, sino también en la creación colectiva que hubo.

Pueden encontrar más sobre el proyecto en este instagram: hermanosnight

Y aquí pueden encontrar el E-Book "Parias":w w w. lektu l/pandemonium-editorial/parias-antologia-del-universo-10k/21594

(Entren a la página web LEKTU y en la lupita escriban "Parias", no me permite subir links por aquí).

Cuentos y relatos desde la historia de El Café hasta los últimos sucesos de la línea de tiempo, la cual está publicada en Instagram. Todos escritos por autores latinoamericanos, yo incluida.

También pueden encontrar al #Team10K en tiktok: team10k

Personas de carne y hueso que trabajan conmigo y mi equipo (las denominadas llamas negras) para sacar adelante este y otros varios proyectos audiovisuales.

El camino que ha tomado esta historia ha sido completamente diferente al que yo esperaba y creo fervientemente que todo es por una razón especifica.

Si has llegado hasta acá, GRACIAS por la eterna espera, para saber el destino de Ichigo y Rukia en otras pieles tendrán que esperar un poco más pero siempre pueden seguirme en esas redes y estar atentos a las publicaciones que hacemos sobre el proyecto 3. También pueden seguirme a mi en instagram sandrinequeendom, para poder conectar y preguntar cositas o echar la plática.

Escribir fanfics me cambió la vida por completo, me hizo mejor persona y me dio un propósito. Tengo miles de otros más propósitos, pero también sé que esos son para una San del futuro.

Gracias, gracias, gracias y bienvenidos a la revolución.

Con ganas de seguir escribiendo hasta estar arrugada como una pasa,

Sandrine.