Buenas! Espero que esten bien!

Hay una canción recomendada para este capítulo que recomiendo escuchar; se llama: "If I Can Stop One Heart From Breaking", es un soundtrack del juego Honkai Starail.

Espero que les guste el final de esta historia!


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Los reflectores marcaban su camino al escenario. El auditorio estaba lleno de gritos y emociones. A su alrededor, a pesar de eso, solo podía vislumbrar una extraña oscuridad.

Nico levantó la mirada hacia el escenario por el que tenía que caminar. Sus manos temblaban, al igual que su cuerpo. Dentro de ella, el cúmulo de emociones se arremolinaban en su estómago. Su cabeza daba vueltas. No podía creer que, a pesar de toda la preparación, estuviera aún tan nerviosa.

Sus pies comenzaron a llevarla por el camino hacia su destino. Cada paso resonaba dentro de ella, con un eco que se perdió en la nada después de un tiempo. Mientras se acercaba, los reflectores buscaban enfocarla. La oscuridad a su alrededor pronto se llenó de luz, mientras que los gritos del público vitoreaban su nombre. Al salir al escenario, la marea de gritos la golpeó directamente.

Sus manos, sudorosas y tiritantes se levantaron en el aire. Una sonrisa involuntaria apareció en su rostro. Haciendo lo que podía, saludó al público que tenía frente a ella. Poco a poco, el ruido a su alrededor se fue esclareciendo, haciendo que escuchara el coro de voces repetir su nombre.

La presentación anterior había terminado, y no había dejado insatisfecho a nadie. Pero el público frente a ella quería más; querían verla. Lo decían los gritos, lo decían las emociones que se mezclaban en el aire. Lo dijo el presentador cuando la anunció.

Las palabras del hombre, animadas y emocionadas, salieron como un potente trueno para ella y la golpearon directo en el corazón. Orgullosa, miró hacia el público mientras que el presentador hablaba.

Las palabras de aquel hombre se perdieron en la nada. Nico apenas si pudo identificar lo que había dicho. Entonces, cuando el espectáculo estaba a punto de comenzar, todo se detuvo a su alrededor. Poco a poco el auditorio perdía su vivacidad. Las luces blancas de los reflectores la enfocaron a ella y la siguieron en todo momento. Su vestido, con volantes rosas y flores blancas, brilló sutilmente por la diamantina impregnada en él. Sus pasos la llevaron al centro del escenario; desde donde comenzaría su presentación. Firmemente sostuvo el micrófono y, cuando lo hizo, las luces brillaron deslumbrantemente en sus pupilas. La música estaba a punto de comenzar. La señal había sido clara, cuando el auditorio se quedó en completo silencio y al escuchar el sutil piano que marcaba el inició. Nico levantó la mirada, y vio hacia la nada…

VI

Las manos de Nico estaban presionadas en dos puños. Era tal la impotencia, era tal el enojo, que no podía pensar con claridad. Sus ojos se abrieron grandes al escuchar las palabras claras de Himeko que, frente a ella, le mostraba una mirada compasiva y desagradable.

—Así que, ¿ya tomaste tu decisión? —Dijo con una voz seca, carente de afección—. Te quedarás, ¿verdad?

Nico perdió toda la fuerza de pronto. Sus piernas la llevaron sutilmente hasta dónde estaba Himeko, como si estuviera siendo atraída por una especie de imán. Sus pensamientos estaban dispersos, y aun divagaba por las últimas palabras que le había dicho la mujer.

—Ten por seguro, Nico, que nosotras dos podemos…

—Cállate —La voz de Nico fue suave y fría. Himeko abrió grandes los ojos—. ¿Aún pretendes seguir con tu farsa?

Himeko no habló. Con confianza, se cruzó de brazos y desvió la mirada de la de Nico. Con fuerza, tomó un respiro y exhaló al mismo tiempo, intentando volver a su posición estoica e imperturbable.

—No quiero volver a verte —La voz de Nico era suave y tan lejana que logró causar cierto impacto en Himeko—. No quiero que te vuelvas a acercar a mi familia —Una sonrisa apareció en sus labios, a pesar de que las lágrimas bajaban desesperadas de sus ojos—. Yo no soy quien te necesita —Finalmente le dio la espalda—. Eres tú la que me necesita para cumplir el sueño que en tu juventud no conseguiste.

Himeko, lentamente, agachó la cabeza. No tenía más palabras, no tenía más argumentos para detener a Nico. Con fuerza, presionó los dientes y apretó los párpados. Todo a su alrededor se volvió oscuro; al menos hasta que escuchó los pasos de Nico alejarse rápidamente.

Nico corrió lejos de aquel lugar. Dejó atrás a Himeko, mientras que su cuerpo temblaba de vez en cuando en espasmos de dolor y congoja. Las lágrimas no dejaban salir de sus ojos y, por un instante, ínfimo e insignificante, se preguntó si había hecho lo correcto.

No se detuvo ante la angustia que la duda le ocasionaba, Nico siguió corriendo hasta salir de aquel edificio que no hacía más que sofocarla. Una corriente de frío viento la recibió golpeándola en la cara y congelando un poco sus lágrimas. Al levantar la mirada hacia el cielo nocturno, sintió como si todo su mundo por fin se derrumbara.

A pesar de tener un único destino en mente, no sabía que haría cuando llegara ahí. Tenía un miedo atroz al darse cuenta de que poco a poco, con cada paso que daba, lo estaba perdiendo todo. Sus pies, sin embargo, no detuvieron su marcha. Solo tenía un único destino.

Solitariamente, en medio de la noche, Nico corrió tan rápido como pudo en dirección al hospital. Ahora que lo había perdido todo, su madre era lo único que le quedaba. Aunque aún estaba muy asustada debido a la inquietud que le causaba verla de nuevo después de tanto tiempo. La incertidumbre carcomía su cabeza, al pensar que realmente ya no pertenecía a ningún sitio.

Sus últimos y débiles pasos la llevaron a la entrada del hospital. El lugar estaba en completo silenció, salvo de unos susurros que comenzaron cuando la vieron llegar. Asustada, miró a todos lados, con los ojos bien abiertos, dejando que la luz blanca de los focos que iluminaban la entrada le mostrarán un camino.

Angustiada se acercó a la primera enfermera que la vio llegar. La mujer, preocupada al verla en aquel estado, se acercó con confianza y se puso a la misma altura que ella, esperando que las palabras de Nico salieran de su boca.

—Y-Yazawa… —Su voz era débil y frágil. La enfermera se acercó más para poder escucharla—. Estoy buscando…

Sentía como si le hubieran robado la voz. Por más que quisiera intentarlo, sabía perfectamente que no estaba lista para afrontar la realidad. Se rehusaba a pensar en ver a su madre de nuevo en esas circunstancias.

Nico agachó la cabeza y se recriminó mentalmente de nuevo su decisión. Con fuerza tomó su ropa y estrujo sus manos en ella. Momentáneamente apretó los párpados hasta que, repentinamente, una voz la llamó.

—¡Nico! —La joven abrió los ojos, pero no tuvo la fuerza de levantar la mirada.

Rápidamente, la joven de cabello color escarlata corrió a lado de Nico. Alarmada, intentó acercarse más a ella y, quizás por verla en ese estado tan vulnerable, no pudo evitar recibirla con un cálido abrazo que estremeció de inmediato el cuerpo de la pequeña joven.

Las lágrimas volvieron a salir de los ojos de Nico al levantar la mirada y sentir el calor que desprendía Maki hacia ella. Finalmente, todas esas emociones acumuladas emergieron desde lo más profundo de su ser. Sus escandalosos sollozos pronto llenaron la recepción del hospital. La fuerza que había tenido para llegar ahí fue abandonando lentamente su cuerpo, al punto de que la única que la mantenía de pie era Maki que la sostenía con firmeza y soportaba las emociones que le entregaba.

Nico dejó salir todo lo que sentía en ese momento, e intentó tranquilizarse después de un tiempo. Maki, despacio, la apartó de su lado sin dejar de tomarla de los hombros. Ambas encontraron sus miradas. Los ojos de Nico estaban rojos e hinchados de tanto llorar. Maki sintió dolor al verla de esa forma; quería en ese instante compartir su sentimiento. Sin embargo, no podía dejarse llevar por el dolor, tenía que mostrarse fuerte para Nico; ya que en ese momento sabía que era su único soporte.

—Sabes… —La voz de Maki salió en un susurro, tan tranquilo que incluso logró sorprenderla—, realmente esperaba que vinieras —Nico la miró con sorpresa—. Por un segundo sentí que no lo harías, pero quise creer en ti —Maki apartó la mirada de ella, un poco avergonzada—. Aun hay mas cosas que tengo que decirte, pero primero, quiero que afrontes esto —El cuerpo de Nico tembló un poco—. No te preocupes, yo estaré contigo

Nico se aferró con fuerza a la mano que le tendía Maki y quedó absorta en las palabras que le había dicho. Ambas comenzaron a caminar lentamente, tan despacio que parecía que el tiempo se detenía. Sus pasos resonaban entre los pasillos de aquel lugar. Las luces comenzaron a brillar más y más a ojos de Nico. El sofocante espacio del ascensor dejó casi sin aliento a su pequeño cuerpo. Conforme más se acercaban, más le dolía el corazón. A sus recuerdos llegó el rostro lloroso de su madre la última vez que la vio, y sus palabras resonaron fuerte en su memoria. Antes de siquiera poder escapar de tal recuerdo, finalmente llegaron a la habitación.

Maki miró con determinación a Nico, sin dejar de tomar su mano. Nico le devolvió la mirada, haciendo que esto fuera suficiente para que Maki abriera la puerta frente a ellas y revelando lo que había detrás.

El suave pitido del aparato de pulsaciones fue lo primero que logró captar los sentidos de Nico. Sus piernas comenzaron a llevarla lentamente dentro de la habitación. Por más fuerte que quisiera mostrarse, su vulnerabilidad volvió de nuevo a sobresalir al ver a su madre postrada frente a ella; con la piel tan pálida que parecía que iba a desaparecer

Nico pensaba que se iba a derrumbar al ver en ese estado a su madre; que el dolor iba a ser insoportable para ella. Pero no fue así. Un dulce recuerdo regresó repentinamente a su cabeza. Rápidamente soltó la mano de Maki para correr junto a Yumi, la cual, sorprendida, la vio llegar a su lado. Nico reconoció al instante el sentimiento al tenerla tan cerca; ese sentimiento de querer apoyar a su madre por sobre todas las cosas; el mismo que sentía cuando la veía llegar devastada de aquel horrible trabajo.

Nico se aferró a la mano de Yumi, mientras dejaba caer sus lágrimas silenciosas sobre su brazo. Yumi, débilmente y con las palabras atoradas en la garganta, alcanzó a poner su mano delicadamente en la cabeza de su hija.

—Nico… —La voz de Yumi salió dulce y tranquila, a tal punto de que no podía reconocerla. Solo una cosa tenía que decirle, una que llevaba esperando tiempo en dejar salir—. Lo siento.

Nico, muy aturdida como para poder decir nada, simplemente negó con la cabeza. Su corazón dolía por dentro y cada respiro que tomaba hacía que fuera más insoportable.

—Sabes… —La voz de Yumi era suave y distante—. Esto se siente sumamente nostálgico, ¿no te parece? —Nico levantó la mirada, sin embargo, Yumi miró hacia otro lado—. Que tengas que verme en este estado tan deplorable otra vez… —Las lágrimas bajaron silenciosas por sus mejillas—. Parece que, después de tanto tiempo, no he podido dejar de aferrarme a tus manos.

Las palabras de Yumi impactaron contundentemente en el corazón de Nico. Parecía como si todo ese tiempo separadas no hubiera sido más que un sueño.

El corazón de Nico palpitaba con tal fuerza que le comenzaba a doler. Sus palabras no salían de su boca. Por más que intentó formular alguna respuesta, no sabía muy bien qué más decirle.

—El otro día… —La voz de Yumi sonó lejana y se confundió con los pitidos del aparato de pulsaciones—. El otro día te vi en tu concierto —una sonrisa sincera apareció en su rostro—. Estabas tan brillante como una estrella —El corazón de Nico latió fuerte contra su pecho—. Como supuse —La sonrisa en Yumi desapareció—. Brillabas tanto que casi me dejas deslumbrada. Nunca podría haberte dado ese brillo por mi cuenta.

Nico, sorprendida, abrió grandes los ojos. Las palabras de su madre habían impactado una última vez en ella. Nico se apartó un poco de su lado, llamando su atención. Sus manos lentamente se fueron separando.

—¿Eso es lo que en realidad piensas? —dijo por fin Nico, con una voz clara y sorpresiva para ella—. Si vas a decirme eso, quiero que… —Nico se puso de pie y enjugó las lágrimas que caían de sus ojos y le impedían ver con claridad—. ¡Quiero que al menos me lo digas viéndome directamente a los ojos!

El tiempo se detuvo a su alrededor. En el rostro de Yumi apareció una mueca de dolor. Nico miró cada reacción en el rostro de su madre, la cual parecía conflictuada con ella misma.

—¿Quieres que acepte tus disculpas? —Nico agachó la cabeza— ¿Quieres que crea que no me abandonaste? —El corazón de Yumi impactó fuerte contra su pecho—. ¡Pues dímelo mientras me miras a los ojos por primera vez en tu vida! —Gritó Nico con determinación.

—Yo no… —La petición para Yumi parecía casi imposible. Aún sentía vergüenza de ver a su hija a los ojos.

—¿No puedes hacerlo? ¿Para qué querías verme entonces? —El cúmulo de emociones en Nico volvió a golpearla internamente, no podía aguantar las lágrimas, pero tampoco podía quedarse callada—. ¿Creías que vendría tan rápido como me entere que te perdería? —Los sollozos de Nico dificultaron sus palabras—. ¡Pues quiero que sepas que yo no tengo a nadie más que a ti! —Yumi, asustada, apretó los párpados con fuerza—. ¡Incluso cuando me dejaste, siempre te he tenido a ti!

—Eso no…

—¡¿Por qué me dejaste?! —Las lágrimas comenzaron a brotar con más fuerza—. ¿Acaso me odiabas?

—No, Nico, eso no… —Yumi se comenzó a angustiar.

—¿Por qué lo hiciste entonces? —Las lágrimas de Nico no dejaban de salir. Su rostro mostraba más que dolor—. ¿Por qué no me querías? —Yumi finalmente enfocó su rostro, llevándose una gran sorpresa— Dime que lo que me dijeron de ti es una mentira, por favor.

El corazón de Yumi comenzó a doler intensamente, al igual que todo su cuerpo. Ver a Nico así no era algo que hubiera querido. Su hija lloraba desconsolada, mientras apretaba los dientes y la miraba con tristeza. Finalmente, Yumi se dio cuenta de su error y, al hacerlo, no pudo evitar dejarse llevar por el dolor que sentía internamente.

—Nico… —Yumi susurró su nombre, mientras la veía fijamente a los ojos.

—Finalmente me miras a los ojos… —Una amarga sonrisa apareció en sus labios—. Nunca lo habías hecho. ¿Acaso tanta pena te doy?

—¡Te equivocas! —Gritó finalmente Yumi—. Te equivocas —Nico miró a su madre, la cual había comenzado a sudar a mares—. ¡Nunca me he avergonzado de ti! Era yo la que… —Con la determinación que le quedaba, Yumi encaró a Nico. Finalmente tomó un profundo respiro, intentando calmar su dolor interno—. Yo cometí muchos errores y no estoy orgullosa de ninguna de mis decisiones. Cada cosa que elegía me hacía caer más bajo —Un sollozo acompañó sus palabras—. ¿Cómo podría ver a mi hija a los ojos siendo una vergüenza y un desastre? ¿Cómo podría hacer que confiaras en mí, sí siempre que estaba a tu lado me sentía devastada y miserable? —Yumi miró fijamente a Nico— ¡Se suponía que yo tenía que ser una madre confiable para ti y tus hermanas! Pero al final, la que se tuvo que aferrar a alguien fui yo —Yumi intentó acercar una mano hacia Nico—. Tú nunca me has necesitado, Nico, eso fue claro para mí desde hace mucho tiempo. Estabas mejor sola que estando con alguien como yo, que solo presentaba un impedimento en la persona que podrías llegar a ser. Yo, a tu lado, no valía nada —Asustada, Nico miró la mano que le tendía su madre—. Al final, tú eras más necesaria para mí que yo para ti…

Yumi rompió en llanto, sin poder continuar hablando. El dolor en su cuerpo se iba intensificando. La sensación de pérdida y desesperanza escaló por su cuerpo como si fuera un frío y congelante líquido. Sin embargo, antes de dejarse llevar por esa sensación, Nico sostuvo con firmeza la mano que le tendía.

—¿Eso es lo que pensabas? —Sus palabras fueron claras y casi silenciosas—. ¿Creías que yo no te necesitaba? ¿Creíste que me avergonzaba de ti? —Nico miró con determinación a su madre—. ¿¡Acaso no te das cuenta!? Nunca sentí eso por ti. Lo único que quería era apoyarte y estar a tu lado. ¿Por qué pensarías que me avergonzaría de una madre que siempre ha estado trabajando duro para sus hijos? ¿Acaso crees que soy ese tipo de persona? —Yumi se quedó sin palabras—. ¡Date cuenta! ¡Ahora mismo yo no tengo nada! Que esté aquí contigo es prueba suficiente de que tome una decisión. Ya no tengo nada que perder, más que a ti.

A pesar de que quería soltar la mano de Nico, esta no se lo permitió. Yumi miró a su hija con sorpresa y devoción. No es que no supiera que su hija no se avergonzaba de ella, simplemente no quería verlo; ella misma no quería sentirse merecedora de ese sentimiento.

—Nico… —sus ojos se entrelazaron con los de su hija—. Lo siento… —una suave sonrisa apareció en los labios de Nico—. Yo… —Las lágrimas volvieron a brotar de sus ojos—. Cometí un error, ¿verdad? —Nico aguantó las ganas de llorar—. Lo hice, ¿verdad?

Los sollozos de ambas anegaron la habitación. Sin embargo, esta vez, las palabras de disculpa fueron aceptadas por la menor. Despacio, se dejó llevar por los sentimientos y se acercó de nuevo a lado de su madre. Suavemente puso su frente en la de ella, dejando que las lágrimas cayeran en su rostro

Maki miraba a la distancia aquella escena que era ajena para ella. No podía evitar sentirse incómoda debido a que sabía que no pertenecía a ese lugar. Sin embargo, compartía los sentimientos que ambas habían expresado; así que se dejó llevar un poco y le fue inevitable lagrimear.

No queriendo interrumpir más, la joven de cabello escarlata les dio la espalda a ambas y se propuso a salir de la habitación. Aún había muchos pensamientos en su cabeza, pero ahora se sentía mucho más tranquila y confiada en que en algún momento podría dejarlos salir.

—Yo tome una decisión —Las palabras de Nico lograron detener a Maki—. Quizás te decepcione a ti, mamá, y a muchas otras personas, pero no quiero seguir más este camino si tengo que dejarte de lado.

—Eso no…

—Es por eso que también quiero disculparme contigo, Maki —Repentinamente, Nico volvió su mirada hacia ella—. Sé que te causé muchos problemas, tantos que me sorprende que aún estés aquí conmigo —Una risa incómoda salió de su boca—. Al venir aquí, me di cuenta de todas las personas que me han apoyado. Me di cuenta de que no tengo otro lugar al que ir más que adelante —La voz de la chica tembló—. Si les soy sincera, tengo mucho miedo ahora mismo —Determinada, miró a su madre—. Pero no quiero dejar todo y arrepentirme después de lo que elegí —Las manos de Nico se entrelazaron con las de su madre—. ¿Recuerdas la última vez que nos vimos? Te dije que esa era mi última clase antes de abandonar este sueño infantil. Creo que lo he retrasado mucho tiempo, pero ahora estoy lista para soltarlo.

La habitación se quedó en silencio momentáneamente. Yumi no tenía el valor para contrariar la decisión de su hija. No quería imponer de nuevo sus ideales ni decidir por ella después de haber tomado una decisión. Lo único que le quedaba era aceptarlo.

—¿Eso es lo que en verdad quieres? —El silencio, repentinamente, fue cortado por la voz de Maki, la cual encaró a Nico seriamente.

—C-Claro… —Nico titubeó en sus palabras al ver la mirada seria en el rostro de Maki.

—¿De verdad? —recalcó Maki, sin ceder antes sus palabras—. Porque yo no creo que estés conforme con eso.

—¿De qué estás hablando? —Nico volvió su mirada hacia su madre—. He tomado una decisión, no me hagas arrepentirme.

—No quiero que te arrepientas de tu decisión, Nico… —Maki tomó un profundo suspiro—. Quiero que te hagas responsable de ella.

—¿Acaso no es lo que estoy haciendo?

—Te equivocas… —Nico volvió su mirada hacia Maki, mostrándole sorpresa—. Por lo que puedo notar, lo único que estás haciendo es huir.

—¿Eh?

—No quiero que recapacites después de lo que dijiste, ni quiero que tomes en cuenta mis palabras como algo que te hagan cambiar de parecer —Maki se acercó hacia ella—. Quiero que seas sincera contigo misma —Nico se quedó sin palabras—. Sabes, Nico, creo que es momento de que aclaremos algunas cosas… —A pesar de la angustia que brotaban desde dentro de Maki, sus palabras no se detenían—. ¿Sabes por qué elegí ayudarte?

—Eso fue porque… —Nico recordó al instante las palabras que solía repetir cada que le preguntaba a Maki acerca de eso. Al hacerlo, la imagen de Himeko regresó a sus pensamientos—. Fue porque tu madre te dijo. ¿Me equivoco?

—Claro que te equivocas —dijo Maki contundentemente—. Quizás fue mi culpa por no ser del todo honesta contigo, y puede que en parte sea verdad que al principio lo hice porque mi madre me lo pidió. Pero sé a la perfección cómo maneja ella las cosas, y estaba por rechazarla de no ser porque te vi directamente aquel día.

—¿A qué te refieres?

—Yo… —Maki se llevó una mano al pecho, su corazón latía desesperado al punto de dejarla sin aliento—. Cuando te vi supe al instante que no me arrepentiría de ayudarte —Nico la miró sin entender—. Mi madre lo dijo, pero yo lo reafirmé cuando te vi entrar a la oficina aquel día —Un suave rubor apareció en sus mejillas—. Eres talentosa y te esfuerzas por lo que quieres, eso hace que las demás personas te quieran apoyar, y conmigo no fue la excepción. Quería descubrir hasta dónde podías llegar, qué tan lejos podías andar, qué tan brillante podrías ser.

—Eso fue porque… —Nico no podía creer lo que escuchaba—. Eso fue por el apoyo de todos, incluso de tu madre.

—Te equivocas… —Maki volvió su mirada hacia Yumi—. Tu madre lo sabe también. Sabe que las personas que están a tu lado brillan más cuando estás con ellas —Maki encaró a Nico con determinación—. Es un poco extraño como explicarlo, pero eres como un faro que guía a las personas.

—¿Eh? —Los ojos de Nico brillaron.

—Es verdad, Nico —La voz de Yumi sonó calmada y amable—. Te dije como me aferré a ti, porque sentía que tu fortaleza era contagiosa. Si no me rendí al final con ustedes, fue porque estabas a mi lado. Es por eso que cada día lo soportaba esperando volver a casa y tenerte conmigo. Incluso tus hermanas confiaban más en ti que en mí. Tienes ese don, Nico, el don de atraer a las personas gracias a tu amabilidad

—Están exagerando… —dijo Nico, un poco avergonzada.

—Quizás lo estemos haciendo, pero es innegable que es así —Maki se cruzó de brazos—. Sin embargo, parece que todos depositan siempre sus deseos en ti, mientras que tú solo cumples cada uno de sus caprichos —Nico cerró los ojos—. ¿Alguna vez has elegido por tu cuenta lo que deseas?

—Yo…

—Qué tal si lo intentas ahora entonces —Nico la miró, desconcertada—. ¿Realmente quieres abandonar este camino?

Nico agachó la cabeza, sabiendo a la perfección su respuesta. Por mucho que quisiera tomar la decisión que residía dentro de su corazón, sabía que ya era muy tarde para ello. No podría volver con Himeko y actuar como si nada hubiera pasado. No, de hecho, no quería hacerlo. No quería llegar con ella de rodillas y suplicarle que siguieran trabajando juntas.

—No sabes nada, Maki —Nico levantó lentamente la cabeza—. Está bien, puede que tengas razón. Pero… —Lágrimas volvieron a brotar de sus ojos—, ¡yo ya no puedo dar marcha atrás! Por más que lo quiera, no pienso volver a ese lugar —Maki intuyó inmediatamente a lo que se refería Nico por la intensa mirada que le dedicaba.

—Yo… —Su corazón golpeó fuerte contra su pecho. Las palabras quedaron atoradas en su garganta. Sin embargo, antes de tomar el valor necesario para preguntarle acerca de aquella noche, la voz de Yumi interrumpió.

—¿Es por esa mujer? —Ambas volvieron su mirada hacia Yumi. Nico la miró apenada—. No necesito que me cuentes los detalles, y no me molestare por entenderla. Tampoco voy a ocultar mi odio hacia ella, no podría hacerlo, aunque quisiera. Pero si es por ella, quiero que entiendas que al final de cuentas te necesitaba más a ti que tú a ella.

Nico lo había dicho claramente antes de salir corriendo al hospital, pero incluso en ese momento esas palabras habían pasado desapercibidas debido a todo el mar de emociones que la acosaban en ese momento.

Nico miró cabizbaja al suelo. Su cuerpo tembló suavemente mientras el sonido a su alrededor la llevaba lentamente a un paisaje que creyó inexistente en sus recuerdos. Cada uno de los sentimientos que experimentó en el pasado se agruparon en su conciencia; muchos de ellos eran buenos momentos y otros tantos eran malos. Quizás en todo ese tiempo, nunca se había sentido merecedora de elegir por su cuenta. Siempre, desde que tenía memoria, había seguido las órdenes de los demás, solo para lograr una felicitación o que la elogiaran por ser una buena chica. Ahora que tanto Maki como su madre le decían eso, se había dado cuenta de que nunca tuvo elección propia.

Acongojada, se mordió el labio inferior y lentamente miró tanto a Yumi como a Maki, que esperaban pacientemente su respuesta.

—Cuando te perdí… —Comenzó a hablar, casi mecánicamente—, perdí parte de lo que sentía en mi interior. Ese sentimiento no lo conocía, y quería llenarlo rápidamente con lo primero que encontrara —una sonrisa triste apareció en su rostro—. Yo también tomé malas decisiones. Al buscar la aprobación de alguien que me quisiera, que me hiciera sentir útil, me aferre a alguien que no valoraba ese sentimiento como yo lo hacía —Maki abrió con sorpresa los ojos al escuchar la sinceridad en las palabras de Nico—. Me equivoque al buscarte un reemplazo, mamá. Todo lo que conseguí fue un profundo vacío que se hacía más grande dentro de mí —Las lágrimas caían de sus ojos, pero su sonrisa se mantenía—. Cada día que pasaba, me preguntaba qué estaba haciendo y si ese camino que estaba siguiendo era el correcto. He tenido mucho miedo todo este tiempo… Miedo de seguir caminado por este camino. Miedo del futuro desconocido. Miedo de quedarme sola —Dulcemente, una sonrisa apareció en su rostro—. Si me preguntan acerca de lo que yo quiero, es difícil para mí contestar sin caer de nuevo en complacer a alguien más. Pero es que también es lo único que sé hacer. Apoyar a los demás es lo único que sé hacer en mi vida —Esperanzada, levantó la cabeza—. Y si de alguna forma, si me convierto en idol y logró ayudar a alguien, supongo que eso estará bien para mí… —Lágrimas de dolor comenzaron a salir de sus ojos—. ¡No quiero que esto termine! ¡Quiero intentarlo al menos hasta saber a dónde quiero llegar!

Sin pensarlo un segundo, Maki se acercó rápidamente a su lado y la atrajo a su cuerpo. Dolida por sus palabras apoyó su cabeza en su hombro y finalmente compartió su dolor. Su madre alcanzó la mano de Nico, haciendo que ella la mirara de vuelta. En ese momento, la joven se aferró a las dos; sintiendo una calidez que nunca en su vida había sentido.

—Si es lo que quieres… —La voz de Maki sonó suave en su oreja—, yo seguiré contigo.

—¿Eh? —Nico se apartó de ella suavemente mientras la veía con sorpresa—. ¿A qué te refieres?

—Tú no estás sola, Nico. Yo estaré ahí para ti si lo quieres.

—Pero…

—¡Vamos a ir a ese concurso y lo ganaremos las dos juntas!

—¿Maki? —Lágrimas volvieron a brotar de sus ojos

—Qué importa si mi madre nos lo impide, qué importa que los demás se opongan. No importa incluso lo que digan de ti. ¡Yo estaré a tu lado! —una melancólica sonrisa apareció en su rostro—. Y si al final descubres finalmente lo que quieres hacer, seguiré a tu lado sin importar lo que pase.

—¿De verdad?

—Yo también lo haré, Nico —Yumi apretó con fuerza los ojos, pensando muy bien en lo que iba a decir—. No voy a arrepentirme de nuevo, y no dejaré que mi pasado afecte tu futuro. Quiero apoyarte como tú lo has hecho conmigo toda tu vida. Así que ve adelante y afronta tus propias decisiones. No te arrepientas de ellas, aprende a ser más fuerte.

Nico se quedó muda ante las palabras de apoyó de ambas. Una sutil y linda risa salió de sus labios. Aquella tibia y relajante sensación comenzaba a escalar más y más por su cuerpo; una amable sensación de calidez y bondad.

El día de las finales del concurso StarIdol habían llegado. Una multitud se aglomeraba en las entradas del auditorio. Emociones y sentimientos era todo lo que se percibía en aquel cálido y hermoso día.

En un camerino casi silencioso, se encontraba esperando Nico a que llegara su turno de salir al escenario. Nunca en su vida había estado tan nerviosa, incluso se llegó a preguntar si ese sentimiento que albergaba dentro de ella era normal.

—Nico —Una sutil voz llamó a su puerta, haciéndola temblar un poco más—. Ya casi sales a escena, ¿puedo pasar?

—¡Adelante! —La voz de Nico tembló. Al instante, la puerta se abrió revelando a Maki ya vestida para la presentación.

—¿Estás bien? —Maki, inmediatamente, notó la tez pálida en el rostro de Nico—. ¿Sigues nerviosa? —Nico asintió con sinceridad—. Tranquila, sabes que estaré ahí para ti… —Una sonrisa involuntaria apareció en los labios de la mayor, haciendo que Maki se sonrojara por lo que había dicho—. Bueno, tengo que estar quiera o no —Nico dejó salir una suave risa.

—Creo que después de verte ya me siento mejor.

—Solo te estas burlando —Dijo Maki, entre dientes.

Maki se cruzó de brazos y miró hacia otro lado. Tomó aire y pensó bien en lo siguiente que iba a decir. Quizás no sería fácil para ella explicarlo.

—¿Estás segura que quieres cantar algo como eso? ¿No suena muy de Idol?

—¿Eh? —Nico se miró en el gran espejo que había frente a ella, aun temblaba un poco—. Claro que sí, ya habíamos quedado de acuerdo de que estaba bien.

—Si, pero me sigue pareciendo raro que me pidieras escribir algo así. No quiero que termines decepcionada.

—¡No lo haré! ¡Me esforzaré! —dijo Nico con determinación, viendo en el reflejo como se formaba una sonrisa en sus labios.

—Si ese es tu deseo, por mi está bien —La tranquilidad de Maki desapareció de pronto, había una última cosa que tenía que decir—. Ella está aquí.

Las facciones faciales de Nico se pusieron rígidas. Aunque, a decir verdad, estaba esperando que pasara eso. Después de todo, en esos dos días ya había estado preparando todo lo que tenía que hacer en su gran presentación.

—¡Me parece bien! —Una sonrisa sincera apareció en sus labios.

—Quiere hablar contigo.

—Pues yo no quiero ha…

Antes de poder decir algo más y como si fuera una sombra, la persona de la que hablaban apareció detrás de la puerta.

Himeko miró atenta a las dos chicas dentro del camerino y entró con precaución; incluso midiendo sus pasos. Nico, al verla entrar, desvió la mirada. Mientras tanto, Maki se puso entre las dos. Himeko miró atenta a Maki, la cual la encaró con molestia.

—Sólo vengo a desearte suerte, como lo hacía en cada presentación —Nico no contestó, simplemente apretó con fuerza los puños—. Esta vez hablo en serio, quiero que te vaya bien. Está presentación determinará tu futuro, así que deseo que todo salga bien

Nico siguió sin hablar, sin embargo, la molestia y desagrado por las palabras de Himeko comenzaron a hacer que le doliera el estómago.

—Mira, Nico, quiero disculparme, de verdad, pero yo nunca… —Himeko miró a Maki, haciendo que sus palabras fueran más claras aún—. Yo nunca he admitido una equivocación por mi parte.

—Eso lo sé… —La voz de Nico salió en un susurro.

—No busco que me perdones y que me entiendas, solo quiero que sepas que, como tú, había estado siguiendo un sueño que parecía inalcanzable, ¿acaso eso está mal?

—¡Claro que está mal!

—Nico… —Maki la miró con preocupación.

—Para seguir un sueño no puedes pisotear de esa forma a las personas que se interpongan frente a ti.

—Yo, eso lo sé, pero…

—¡Nunca lo has entendido! —Nico finalmente la volteó a ver—. Y nunca lo entenderás.

Himeko, avergonzada, agacho la cabeza y le dio la espalda a las dos chicas. Silenciosamente comenzó a caminar, sabiendo que ahí no sería bien recibida.

—Lo siento, sinceramente —Dijo antes de salir—. Pero no es tan fácil para una persona cambiar. Sé que tomaste una decisión, y yo, por mi parte, también lo hice. Seguir un sueño a veces está lleno de decepciones, espero sinceramente que puedas ser fuerte de aquí en adelante por lo que quiera que pase debido a tus decisiones.

Con sus palabras en el aire, Himeko caminó fuera de la habitación, dejando a las dos en un incómodo silencio. Maki volvió despacio su mirada hacia Nico, la cual había empezado a lagrimear.

—Tonta, vas a arruinar tu maquillaje —Nico ni siquiera se dio cuenta de ello, aún seguía viendo el lugar por donde había desaparecido Himeko—. Ven, déjame ayudarte.

Maki, amablemente, le tendió una mano. Nico la tomó y se acercó a su lado. Al instante sintió como la mano de Nico estaba casi congelada. Su corazón latió fuerte contra su pecho mientras que sus sentimientos brotaban suavemente dentro de ella.

—Nico… —Su nombre salió casi en un susurro—. Yo tengo que decirte algo antes de que te vayas.

—¿Qué pasa? —Nico se asustó por el sentimiento que albergaba en las palabras de Maki.

—Tú… —Las manos de Maki comenzaron a temblar, captando la atención de Nico—. ¿Tú de verdad… —Con fuerza presionó los párpados— la amabas?

Nico abrió grandes los ojos, mientras veía el rostro consternado de Maki después de hacer su pregunta. Sin embargo, una suave sonrisa apareció en sus labios acompañada de una sutil risa. Maki abrió de nuevo los ojos, encontrándose con el carmesí de las pupilas de Nico viéndola con devoción.

—Creí hacerlo —Dijo con sinceridad, mientras le mostraba una sonrisa a Maki—. ¿Acaso te molesta?

Maki la miró con sorpresa mientras que sentía que el calor escalaba hacia sus mejillas. Nerviosa, desvió la mirada, haciendo que Nico se alarmara, sin embargo, la menor, sin poder siquiera verla a los ojos, solo musitó:

—Quizás…

Maki le dio la espalda y caminó hacia la puerta de la habitación, dejando a Nico tan confundida como para seguirle el paso. Antes de desaparecer en el umbral de la puerta, Maki miró de reojo a Nico, intentando ocultar la vergüenza que se marcaba en su rostro.

—Te estaré esperando en el escenario.

Maki apresuró el paso, dejando a Nico confundida, pero, en definitiva, menos nerviosa que antes. Una suave sonrisa apareció en sus labios. Despacio, volvió su mirada una vez más hacia el espejo, dándose cuenta del sutil rubor y de la amplia sonrisa reflejada en su rostro.

Las luces blancas de los reflectores la enfocaron a ella, al centro del escenario. Firmemente sostuvo el micrófono y, cuando lo hizo, las luces brillaron deslumbrantemente en sus pupilas. La música estaba a punto de comenzar, la señal había sido clara, cuando el auditorio se quedó en completo silencio y al escuchar el sutil piano que marcaba el inició.

Maki tocaba a una distancia del escenario, casi oculta tras bambalinas. Sin embargo, era el lugar perfecto para ver a Nico. Su concentración solo estaba en una cosa, hacer a Nico brillar en el escenario.

La canción comenzó con el dulce piano de Maki, la cual veía en todo momento a Nico a lo lejos.

En el escenario, Nico comenzó a caminar hasta que fue su turno de cantar.

"Si los pájaros nacen sin grilletes, entonces ¿qué encadena mi destino? ..."

La voz de Nico era suave y conmovedora, haciendo que toda la atención se centrara en ella. Las luces inundaban el escenario de un pálido color azul. El silencio del público se podía palpar. Lo único que destacaba en ese instante era la voz de Nico.

—"Dejaré que mi corazón extienda valiente sus alas, para pasar volando más allá de la noche y perseguir una luz primordial…".

La sutil entrada de instrumentos de cuerdas acompañó la voz de Nico, la cual poco a poco, se hacía más emocional, a tal punto de dejarla derramar un par de lágrimas. Maki la miró preocupada, pero no se detuvo en ningún momento. Siguió con la presentación, justo como habían acordado.

"¿Cuál es el significado de la palabra 'milagro'? Definitivamente es poco común utilizarla en mis días. Sin embargo, ya no tengo más dudas sobre esa pregunta, solo dejare que mis sueños se desencadenen".

Pronto, el acompañamiento de Maki y la voz de Nico comenzaron a ser más emocionales, cuanto guitarras y baterías se unieron en su coro. Las luces parecían más brillantes que nunca; de un tono azul brillante que la sumergió en un espacio inmenso; era como si viera las estrellas en una noche despejada. Nico levantó la mirada y vio a lo lejos como si tuviera un doloroso presentimiento. Sintió la música dentro de ella y las lágrimas bajaron con más fuerza.

—"Dejaré que mi corazón extienda valiente sus alas, para pasar volando más allá de la noche y perseguir una luz primordial. Dejaré que las nubes curen mis heridas y que gentilmente se lleven el dolor de mi vida".

Maki, emocionada, tocó con Nico la última estrofa, dejando que sus sentimientos se mezclaran con los de ella en aquel gran auditorio. Los demás instrumentos las apoyaron una última vez, solo para desaparecer silenciosamente casi al final, haciendo que el coro de Nico y el piano de Maki terminaran la canción suavemente hasta el final.

—"Es mi sueño"

La música cesó poco a poco, dejando emoción en el ambiente hasta el final. Las luces aún enfocaban a Nico. El auditorio se mantuvo en silencio unos segundos antes de estallar con emoción.

Las luces se fueron aclarando más, dejando a Nico ver más allá del escenario. Ni siquiera el comentarista había llegado donde Nico, ya que la emoción aún estaba latente entre toda la gente. Tiempo después, el hombre, valiente a romper la tensión, se acercó, sin embargo, la voz de Nico volvió a resonar en todo el lugar.

—Muchas gracias por todo —Dijo suavemente, avivando de nuevo las emociones—. Les agradezco todo el apoyo que me han dado —Las voces del público poco a poco se fueron apagando—. Es impresionante estar aquí, el día de hoy, forjando mi propio destino —Un suave silencio abrazó a Nico—. También… —Lágrimas desbordaron de sus ojos. Rápidamente, e intentando ganar fuerza, volvió su mirada hacia sus espaldas, buscando a Maki detrás del piano. Esta le sonrió y asintió con la cabeza—. Quiero compartirles algo.

Una ola de susurros acompañó las palabras de Nico. La joven comenzó a temblar mientras sostenía el micrófono muy cerca de sus labios.

—Como todos, he disfrutado y he vivido muchas emociones estando en este concurso —Una suave risa armonizó su voz—. He reído y llorado en muchas ocasiones —Los organizadores parecían confundidos ante las palabras de la chica—. Pero siempre he tenido un destino en mente —de sus labios escapó otra sutil risa que resonó suavemente en el auditorio—. Como dice mi canción, la cual compuso mi talentosa maestra, Nishikino Maki, he extendido mis alas para poder encontrar el destino a mis sueños —La mirada de Nico se puso seria—. Pero incluso para mí, que he volado muy alto, es momento de descansar.

Inmediatamente hubo conmoción entre el público. Nico no dejaba de sonreír, mientras que dejaban que las lágrimas bajaran por sus mejillas. Intentó ver a cada uno de los presentes, recorriendo con su mirada hasta el más mínimo rincón de ese lugar.

—Es por eso que les ofrezco una disculpa —Nico volvió a llamar la atención del público—. Me disculpo por tomar esta decisión egoísta —Orgullosa, infló el pecho y sostuvo con fuerza el micrófono—. Pero ahora mismo, hay alguien que me necesita y quiero permanecer con ella el resto de sus días —Las lágrimas desbordaron más de sus ojos, sus sollozos le hicieron difícil hablar—. Hace tiempo, le prometí que iría a mi última lección y, desde ese día, nunca regresé a su lado —Maki, despacio, comenzó a caminar hacia dónde estaba Nico—. Pero esta vez yo decido estar a su lado y no negarla nunca más —Nico levantó la mirada, la luz de los reflectores la golpeó directamente—. Yazawa Yumi, mi madre, quiero que sepas que estoy orgullosa de ti —Nico bajó despacio el micrófono—. Quiero estar contigo de nuevo, así que por favor… —La voz dejó de escucharse en las bocinas—. Espérame un poco más.

Una sensación de doloroso frío recorrió su espina dorsal al decir sus últimas palabras. El micrófono se deslizó de sus manos mientras que le daba la espalda al público que estaba tan silencio que hacía parecer al auditorio como si estuviera vacío. Maki, preocupada, corrió a lado de Nico y ambas salieron del lugar.

Nico comenzó a correr desesperada, sin esperar a Maki que la llamaba angustiada y sin entender lo que había ocasionado que dijera todo eso. Quizás era un presentimiento, o algo que solo ella sabía. Lo único que Nico tenía en mente era ir lo más rápido que podía hacia donde sus pasos la llevarán.

Nico corrió tan rápido como pudo, sin pararse a pensar en la distancia que hubiera, solo corrió y siguió corriendo, con aquel pesado vestido atrayendo miradas preocupadas de quienes la veían en medio de aquel frío día.

Al llegar al lugar donde quería, subió en el ascensor y apresuró el paso para llegar a la habitación dónde estaba su madre.

Algunos doctores impidieron su paso al verla llegar. Con dificultad abrió la puerta de la habitación, solo para ser recibida con el sonido del aparato de pulsaciones y el ruido del televisor de la habitación.

Su madre, débil y pálida, volvió su mirada hacia ella y la miró fijamente a los ojos. Una suave y hermosa sonrisa apareció en sus labios. Nico se acercó corriendo a su lado y la sostuvo fuertemente en sus brazos.

—Brillaste como una preciosa estrella —Nico comenzó a llorar desconsolada apoyada en el pecho de su madre—. Te veías tan hermosa, Nico.

El sonido alrededor se perdió para ella. Pronto todo fue confuso. Los doctores comenzaron a llegar uno a uno y, casi con violencia, apartaron a Nico de lado de su madre, la cual se aferraba con fuerza para no dejarla ir. La pérdida de Nico fue tal que desesperada miró a su alrededor. Era como si todo en ese lugar se distorsionara y perdiera significado. Al final, lo único que pudo ver fue la puerta de la habitación cerrándose frente a ella.

Epilogo.

—¿Nico? —Habló repentinamente la pelirroja al ver a la chica con la mirada perdida—. Nico, ¿me estás escuchando?

—¿Eh? —La pelinegra volvió su mirada hacia ella, mientras la analizaba detenidamente como si apenas hubiera notado su presencia—. ¿Qué pasa?

—Tus hermanas ya van a llegar de la escuela. Debiste de al menos limpiar un poco.

—¡Ya limpié! —dijo la chica con cansancio.

—No se suponía que eras la más responsable de las dos.

—Pues se suponía que tú eres la tímida que no hacía preguntas de más.

Maki la miró molesta, haciendo que Nico dejara salir un suspiro cansado.

—Está bien, no tienes que mirarme con esa cara. Estaba a punto de comenzar a limpiar.

—Pues más te vale.

—Si, si…

Maki se acercó a lado de Nico, dándose cuenta por lo que estaba tan distraída. Apenada, desvió la mirada, al ver como Nico la veía.

—¿Ahora qué? —dijo Nico, distante e ignorando que Maki la había descubierto.

—¿Aún sigues viendo ese tipo de noticias?

—Es casi inevitable para mí —Nico agachó la cabeza.

—Lo lamento.

—¿Por qué te disculpas?

—Es solo que… —Maki volvió su mirada al celular de Nico, donde se leía una noticia de hace años donde reportaban de su último concierto.

—¡Maki! —Nico, sin previo aviso, llegó a su lado y la tomó por la espalda—. De verdad, no me molesta si tienes que decirme algo.

—Bueno… —Un ligero sonrojo apareció en sus mejillas—. ¿Tú, te arrepientes?

—¡Claro! —Dijo fácil y contundentemente—. Pero es lo que elegí y por eso estoy bien.

—Pero seguro que no es fácil para ti.

—No lo es, pero hay cosas más difíciles en esta vida… —Maki volvió a verla, dándose cuenta por fin de su cercanía.

—¿De verdad? —dijo Maki, insegura. Nico, cansada de la conversación, liberó un suspiro.

—¿Quieres saber la verdad? —Maki, al instante, asintió con la cabeza—. Si no te hubiera tenido a mi lado, hubiera perdido mi camino hace mucho tiempo —Dijo suavemente y con sinceridad—. ¿Estás feliz por eso? —Inevitablemente, un ligero sonrojo apareció en las mejillas de Maki, acompañado de una dulce sonrisa.

—¡Si! —dijo animada—. Quiero ser tu soporte cuando tú no puedas más.

—Eso suena feo. No quiero ese tipo de relación

—¿De verdad?

—¿Qué tal si mejor las dos nos esforzamos juntas? —rio Nico, más animada—. Ahora vamos, apurémonos antes de que lleguen las niñas.

—De acuerdo.


Y así, llegamos al final de otra historia. Nunca pensé decir esto después de tanto tiempo, pero quiero decir que me siento muy feliz por escribir esta historia, y quizás no lo diga demasiado, pero estoy orgulloso porque me recordó, en especial este capítulo final, al fic de "Nuestra canción".

Quiero agradecer todo el apoyo que me dieron para esta historia. El escribir a personajes como Nico y Maki siempre me hace sentir bastante creativo, debido a que estas son muy maleables como personajes como para poder darles personalidades bastante interesantes. Me gustaría leer sus reviews acerca de este último capítulo, que espero que les haya gustado. Al principio no iba a recurrir a canciones, pero una de las razones por las que agradezco haberme tardado una semana más en subir este capítulo fue que pude conocer esta nueva canción que, a mi parecer, queda perfecta con el final y con todo lo que significa la historia. Quizás la resolución con algunos personajes sea un poco leve, pero no quería arruinar mucho el mod de la historia haciéndola más complicada; como dije desde el principió: no iba a pensar mucho en darle un significado profundo a esta historia, solo quiera escribir lo que quería en ese momento

En fin, no tengo palabras para el apoyo que me dan cada que subo una historia. Me alegra ver a todos y cada unos de ustedes disfrutando de lo que escribo, eso me hace tener más confianza en lo que hago. En el futuro seguiré escribiendo y, cuando vean aquel último capítulo de Linda Locura, será mi momento de despedirme de ustedes. No digo que eso sea pronto, aún me queda un tiempo antes de pensar en ello. Solo queria decirles, de esta forma, que les agradezco sinceramente su apoyo.

nadaoriginal: Hola! Como estas?! Espero que muy bien
Bueno, como puedes ver quizás la resolución con Himeko deje a algunos insatisfechos ya que al dejé un poco de lado al final, pero era parte esencial como antagonista para que Nico se diera cuenta de las decisiones que debía tomar. Creo que, al final, describes bien a Himeko como alguien que no tiene límites y, como le dijo Nico, pisotea a las personas que se pongan frente a ella para lograr lo que quiere; es bastante mala a mi parecer. Y bueno, parece que Himeko captó mucha atención en esta historia, me sienta mal pero al mismo tiempo me alegra de que un poco del sentimiento que tenía al escribirla lo haya transmitido a ustedes que me leen.
En fin, de nuevo, agradezco tu apoyo hasta el final. Me hizo muy feliz leerte de nuevo, espero que nos leemos muy pronto.

ARAMARU-CHAN 26: Hola! Primero que nada, una disculpa por retrasarme una semana más en traer este capítulo a pesar de que lo esperabas con muchas ganas; he estado ocupado con otros asuntos personales y me dio poco tiempo de escribir el final; de hecho, tuve que escribir el capítulo poco a poco porque no me daba tiempo de nada. Y bueno, no sé si consideres a este un final feliz, pero, yo, por mi parte, que me imagino lo que pasa a continuación, no sé realmente si lo haria; es un final neutro para mí.
De nuevo, me alegro que te haya gustado como escribí a Maki para esta historia, solo por ti, me enfoque en este último capítulo en darle una personalidad más abierta y de apoyo a Nico; La verdad, ahora que lo dices, creo que sí me gustó como quedó al final su personalidad.
Por otra parte, con Nico, creo que me enfoque mas en ella que en otros personajes, debido a que tenía que actuar por cuenta propia en muchas ocasiones incluso soportando el dolor interno que sentía y que no podía expresar. Este capítulo final, al escribirlo, solo se me ocurrió esa resolución que le di porque había estado dando pistas de cómo ella ayudaba a mas personas sin importarle mucho como se sintiera ella. Al final ella tenía que darse cuenta de ello, para tomar, sus propias decisiones. Me gusto mucho eso, es una filosofía que suelo utilizar en muchas ocasiones.
Con Himeko es otra historia diferente a la de Nico. A ella no le importa ayudar a nadie con tal de obtener lo que quiere. Las personas para ella son no mas que oportunidades. Si, es asquerosa, tienes razón, y, como dije arriba, quizás la resolución que le di no sea de la satisfacción de muchos, pero la verdad no quería que Nico o Maki se corrompieran y desquitaran todo su odio enfocándose en ella, primordialmente porque iba a complicar las cosas y no quería eso. Así que solo la saque de escena, dejando su presencia indeseable entre las chicas.
Y finalmente está Yumi, la cual la planté como la mártir que se equivocó y por la que toda la historia gira. Puede que no se vea como un personaje importante, pero Yumi es la parte central de esta historia después de todo. Prácticamente es la contraparte de Himeko, la cual admite que se equivocó y se siente arrepentida de ello.
En fin, al final te hice esperar mucho para este capítulo, me disculpo de nuevo. Y además, no se si vaya escribir algo para este abril en el cumpleaños de Maki. Quiero hacerlo, pero ya vere que se me ocurre; no te prometo nada. De momento, tengo pensado un NozoxEli que subiré algún día; espero seguir contando con tu apoyo como siempre. Sabes que me hace muy feliz leerte y de verdad agradezco cada uno de tus mensajes como no tienes idea. Sin Más, me despido y nos leemos prontito, eso espero. Cualquier cosa, ya sabes que me encuentro en Facebook

Dark Gatomon X: Hola! Como estas?! Lo prometido es deuda Te traigo el capítulo final de esta historia!
Espero realmente que te guste. Ya te dije que, el leer tu review el lunes pasado, hizo que me sintiera orgulloso de lo que escribía, y de verdad casi lloro en mi trabajo al leer tan amables palabras por algo que yo hice. Aun me siento poco merecedor del reconocimiento, pero de momento, traigo esta historia con la frente en alto y orgulloso por haberla escrito.
Ahora bien, como bien dices, quise dotar a mis personajes con una personalidad completa para que pudieran empatizar con los lectores. Himeko es una mezcla muy extream de Sui, de mi fic de "Hechizo", pero quitándole todo el carisma de esta última, al final quedó lo que pensaba, un personaje sumamente odioso.
Oh, sí, gracias por notar al padre de Maki, que también lo utilicé para darle apoyo a Maki. Siempre retratan a su padre como alguien que le impide crecer a su hija, esta vez quería cambiar las tornas y darle un punto a su favor. Intente hacerlo inteligente e intuitivo, para que notara los cambios de humor de su hija y pudiera, así, interactuar con más fácil con ella; espero que haya salido bien.
El final de Yumi era el foco principal por el que empecé a escribir esta historia. Como dije, ella es mi eje conductor en todos los aspectos y, por ello, su final tenía que ser trágico pero al menos con cierta redención. Es la prueba de que a veces nuestras decisiones tienen consecuencias, razonamiento del cual carece su contraparte, Himeko.
Para finalizar, la fortaleza de Nico era importante para la trama ya que la planté como la personaje principal y donde gira toda la historia; su madre es el eje y ella la circunferencia, supongo; me estoy inventando analogías de mas jajaja. El punto es que quería mostrarla determinada por todo lo que conlleva su personalidad en esta historia. Como ella dijo, siempre ha vivido para los demás, pero no para ella, además de que la mayor parte del tiempo no tiene a alguien que la apoye directamente; a excepción de Himeko, claro, pero ya sabes que ella solo se apoyaba a ella misma. Al final, me gustó la resolución que le di, debido a que se da cuenta de sus temores y fortalezas. En fin, me gustó mucho escribir a esta Nico; además de que me gustó agregar las analogías con espejos que demuestran esta inquietud y lucha interna que tiene.
En fin, de nuevo te agradezco tu apoyo hasta el final. De verdad, voy a guardar tus palabras porque casi me hacen saltar las lágrimas; me enorgullezco de traerles esta historia porque a mi también me gustó. Espero que nos leamos pronto.

Sin Más, Muchas Gracias por acompañarme hasta el final, Muchas gracias por su Apoyo y nos Leemos Pronto.