Sé que me ha costado mucho pero finalmente aquí está. Dos capítulos son los que nos queda (tres si me salen demasiado largos) para el final de la temporada. Muchas gracias a Tatiana Slytheri, .9 y Leslie08 por vuestros reviews en capítulos anteriores, me han animado muchísimo y espero haber respondido a vuestras preguntas.

ADVIERTENCIA MUY IMPORTANTE, este capítulo contiene escenas MUY EXPLICITAS de sexo, las cuales contienen fetiches particulares que imagino que posee el personaje que las protagoniza y entiendo necesarias para comprender en profundidad su psicología; recomiendo que si eres menor de 18 años no leas esas partes, las cuales indico con tres asteriscos al principio y al final de las mismas.

Capítulo 57: Cadáveres emocionales

A la mañana siguiente, Marie amaneció abrazada al pecho de Sirius, observó su torso desnudo, deleitándose en sus hombros fuertes y su abdomen marcado. Pensó en cuanto echaba de menos su contacto y su pasión desmedida, esperando con ansias el momento de volver a yacer con él; todavía era muy pronto, acababan de reconciliarse oficialmente y aunque le apetecía, lo iba a postergar.

—¿Admirando las vistas?—dijo Sirius despertando sin que ella se cerciorara

—Nunca le hago ascos a un buen paisaje

—Lo que yo veo te aseguro que es mejor—Marie miró hacia arriba para encontrar sus ojos con los de él —¿ves? Te lo dije—ella sonrió y él se acercó para besarla.

—Me quedaría aquí para siempre, ojalá se parase el tiempo en este momento—confesó Marie, él la abrazó y besó su coronilla.

—Sería fantástico ¿no? Tú y yo…juntos para siempre…sin nada que nos haga daño, felices, a solas, haciéndonos mayores, viviendo nuestra vida…—imaginó Sirius tanteándola

—Me encantaría algo así…aunque probablemente en algún momento necesitaríamos comer y habría que salir—Sirius sonrió divertido—Por cierto ¿Cómo vamos a volver al colegio? no pasamos inadvertidos vestidos de gala.

—Tú estás preciosa con ese vestido

—Sí, pero no me apetece atraer todas las miradas, aunque quizá yendo solo con tu camisa llame más la atención.

—Ni lo sueñes, estás demasiado sexy con mi camisa como única prenda, se te comerían con los ojos, una cosa es presumir de novia y otra lanzarte a que te cacen los leones.

—Son las leonas las que cazan y en tu caso….

—Ok. Ok salgo perdiendo en esta conversación—se apresuró Sirius provocando una risotada de Marie— mmmm, tengo una idea—el joven Black convocó un pergamino, escribió una pequeña nota, la arrugó, la puso entre las manos y pronunció el conjuro— "Mitte nuntius amico"

—¿Qué es eso?

—Un conjuro que inventamos James y yo, escribes un mensaje, haces el conjuro, piensas en la persona y le aparece en las manos. Negaré haberlo dicho pero así fue como Peter, James y yo aprobamos el TIMO de historia de la magia, el pobre Lupin sufrió muchísimo para que no le pillaran.

—Un momento, eso revolucionaría la mensajería del mundo mágico, sería instantáneo, no harían falta lechuzas.—apreció Marie— es un conjuro muy inteligente.

—Sí, eso dijo Remus, pero lo malo es que nunca puedes saber quién te la ha mandado, lo cual en estos tiempos, con tantos infiltrados y mortifagos es muy peligroso.

—Eso es cierto, ¿y qué has mandado ahora?

—Un mensaje a James, le he pedido que hable con Lily y nos traigan ropa, si no, será imposible pasar desapercibidos.

—Bien pensado.—sonrió ella. Lily y James a penas tardaron diez minutos en llegar, no solo traían ropa, también algunas cosas que sus amigos no hubieran podido probar de desayuno.

—¡Estamos aquí! ¡Vamos a subir! ¡Acabamos de subir el primer tramo de escaleras! ¡si estáis desnudos mejor que os cubráis!—Iba advirtiendo James.

—Cállate y entra ya, Cornamenta—ordeno Sirius algo sonrojado—si estuviéramos haciéndolo créeme que lo oiríais.

—Canuto, habéis dormido aquí, donde tenéis una cama para ambos y Marie lleva tu camisa, no sería de extrañar

—Lleva mi camisa porque yo se la presté como buen caballero que soy para que no tuviera que dormir con el vestido.

—James, Sirius nos cree demasiado inocentes—rio Lily— lo lamento Sirius pero conozco a mi amiga y se subía por las paredes de las ganas que tenia de hacerlo contigo, no nos engañas.

—¿En serio?—preguntó Sirius mirando a Marie de forma pícara, esta desvió la mirada algo sonrojada—¿podéis volver en una hora? Marie y yo tenemos que hacer una cosa.

—Y yo conteniéndome para hacérselo desear más—lamentó Marie en broma mientras caminaba para tomar unos bollos que había traído James.

—¿Qué te ha pasado ahí?—preguntó James señalando la marquita que tenia Marie en su pómulo; acto seguido, tanto la expresión de Marie, como la de Sirius, mutó de forma brusca, haciendo reinar un brusco silencio un buen rato.

—Pasó que fui tonta y no seguí los consejos de Severus respecto a no fiarme de nadie….—explicó Marie, castigándose un poco.

—Eso no es cierto, no podías saber lo que te iban a hacer—respondió Sirius.

—Un momento ¿qué no podía saber? ¿Qué le hicieron?—preguntó Lily preocupada.

—Tenía que haber sospechado de él por la fama que tiene.—Respondió con algo de impotencia.

—¿Qué pasó? ¿Quién te hizo algo?—Preguntó James en tono protector, Marie y Sirius se miraron, esta suspiró algo avergonzada.

—Lucius Malfoy y Rabastan Lestrange se enteraron de lo que teníamos planeado, Malfoy me engañó para acompañarle y me inyectaron veritaserum para sacarme información.

—¡¿Qué hicieron qué?!—Chilló Lily— ¡vámonos a San Mungo, te podría dar una embolia en cualquier momento!¡Es un milagro que sigas viva!

—No te preocupes, me dieron el antídoto a los 14 minutos y 50 segundos, lo vi en el reloj de Malfoy, sus opciones eran sacarme información y dejarme viva, o no sacarla y matarme haciéndolo parecer un accidente de borracha por una ventana. Consiguieron asustarme lo suficiente, supieron todo lo que querían y me torturaron por ello sin ningún hechizo ilegal, Después torturaron a Regulus por haberme ayudado, y menos mal que no metí a Severus en ello.

—¿Narcissa canceló el compromiso después de ver como su novio te torturaba verdad?—preguntó Lily sin dar crédito.

—Narcissa no supo nada, él supo llevarme a una sala más apartada de la fiesta y por alguna razón que ahora no comprendo, no recelé de él mientras lo seguía. Quise decírselo a Cissy pero Regulus y Andrómeda dijeron que no saldríamos pacíficamente de allí si confrontábamos lo sucedido; así que hicimos como si nada hubiera pasado, y nos marchamos al terminar la fiesta.

—Debió serte muy difícil no darle una paliza nada más verle— supuso James dirigiéndose a Sirius, este asintió.

—Ni te lo imaginas….pero no saldrá impune de esto, no sé aún cómo pero haré que lo pague.

—¿Y se lo vas a decir? A Narcissa— preguntó Lily

—Sí aunque seguramente, eso sea el fin de nuestra amistad —supuso Marie— o me cree, rompe su compromiso y le fastidio la vida ya que nadie de su familia aceptará su ruptura, o, cree que miento, y que la estoy intentando alejar del amor de su vida como hacen todos, por lo cual me odiará o….me cree y decide que, el que su novio me torture no es razón para romper, cosa, que no consentiría, obviamente; otra opción es no decir nada y dejar que mi amiga se case con un psicópata que le amargará la vida, el cual hará lo imposible por borrarme del mapa porque ya me ha dicho que no me quiere ver cerca de su prometida.

—Si lo sabe y sigue con él, ella decidirá su camino, es tu amiga, no puedes ocultarle algo así, además quizá haya otras opciones de matrimonio para ella ¿no me dijiste que Greengrass la ama? —propuso Lily

—Eso sería perfecto, Greengrass es buen tío, y eso permitiría a Regulus casarse con su novia.—supuso Sirius.

—No sé si es mejor que se case con un psicópata que ama o que se case por obligación con alguien por quien no profesa más que amistad.

—Claramente lo segundo Marie, no pierdas la perspectiva, ese amor se volverá en su contra, amar a un psicópata como él, el día de mañana puede hacerle consentir humillaciones, consentir que le pegue, que si su hijo no se parece a él lo arroje al rio o lo abandone…es un peligro para ella—Dijo James— no serías buena amiga si consintieras que entre en la boca del lobo sin saber a lo que se enfrenta.

—Tienes razón James—asintió Marie.

—De otra cosa quizá no, pero sobre la amistad sé bastante—dijo orgulloso— de hecho, quizá advertir a Snape de cómo es su amigo del alma, pueda ser importante.—sugirió en forma de indirecta para su novia.

—Ni que Snape no lo supiera—murmuró Sirius, Marie y Lily miraron mal a Sirius— ¿Qué? No he dicho nada que no os imaginéis, Snape es inteligente, es amigo de Rabastan y de Malfoy, puede que mire para otro lado, pero como mínimo supone que hacen cosas de este tipo. De hecho, yo le pensaba contar lo que pasó para darle una lección juntos a Rabastan, por una vez creo que colaboraría con James y conmigo.

—No necesito que ningún caballero de brillante armadura luche mis afrentas, soy mejor duelista que cualquiera de vosotros tres, y no quiero decírselo a Severus, sabría que no me fié de él y se enfadaría.

—¿A Regulus lo torturó por ayudarte no? ¿Y si Snape tuviera que ayudarte con algo que va en contra de sus intereses? Quizá lo dejaran en San Mungo muy grave—elucubró James

—James basta ya, no seas manipulador—dijo Lily al ver la duda en los ojos de Marie—No le hagas ni caso, tiene la teoría de que ser amiga de Severus por sus amigos es peligroso para nosotras.

—De teoría nada, lo tengo clarísimo, de hecho podría ser peligroso hasta para él, mientras tenga esos amigos, capaces de torturar a la mejor amiga de la novia en un evento con tanta gente ¿Quién dice que un día no descubren que nos ayudó con Marie o que os ayuda a algo y no lo matan? ¿O que os hacen algo horrible?

—James tiene razón—dijo Sirius— además, Marie, lo más probable es que se entere de todo cuando hables con Cissy.—ella suspiró.

—Está bien, se lo diré— Marie se puso el uniforme de Slytherin que Lily le trajo de la lavandería y guardó el vestido en su bolso de fiesta, Sirius el de Gryffindor que trajo James de su armario y tras alimentarse un poco, salieron de la casa de los gritos rumbo al castillo.

…..

En el cuartel general de la Orden del Fénix había ocurrido una hecatombe, prevista por algunos, imposible de manejar para otros, Narcissa se marchó con el señor Greengrass a su mansión, Severus se fue con Irinna a su despacho en Hogwarts, la otra Lilly estaba con Sirius en su cuarto, Remus trató de entrar en la habitación de su amigo y al no poder, decidió ir al ministerio para informarse acerca de la investigación de Lilly, pues también sería algo a resolver cuando la trajeran de vuelta.

Sirius y Lilly

—Remus lárgate, no estoy para sermones — dijo Sirius frente a la ventana, vaciando el whisky sobrante del vaso en su garganta.

—Genial, impediré que entre cuando llame a la puerta—dijo Lilly sellándola con magia.

—No te ofendas, pero tú eres la última persona que quiero ver ahora mismo.

—No me ofendo, es normal que no quieras, es demasiado asimilar que la mujer de tu vida en realidad es la hija de Snape y de tu prima venida desde el futuro.

—Desde luego tu delicadeza es idéntica a la de tu padre.

—No vengo para ser delicada, eso se lo dejo a Remus, tú tampoco es que te hayas cortado diciéndole a mi padre que te follabas a su hija, alias "la copia de su amor perdido".

—Bien, me ha perdido la boca y el rencor ¿quieres escuchar eso? Mil perdones, ahora lárgate.

—No quiero tus disculpas, quiero hablar contigo.

—Llevas semanas en mi casa, despreciándome por algo que yo no he hecho, comportándote como la reina del lugar ¿y ahora te atreves a venir a hablar de mi pasado? Lo siento, no te lo voy a consentir.

—Supongo que a mi también me ha perdido la boca y el rencor, es cierto, tú no eres él, y lo que más me fastidia es que a pesar de ser pérfida y retorcida contigo, tú sigues siendo majo y me da más rabia porque me dificulta odiarte.

—¿Eso es una especie de disculpa?

—Es lo máximo que podrás conseguir de mi.

—No quiero nada de ti, Lillian.

—De mi no, ¿pero y de mi otra yo?

—Te juro que como no te largues pienso decirle a tu padre que te estás desnudando.

— Interesante mentira, inténtalo, morirás antes de que él pueda culparme por ello.—se quedaron en silencio—Black, si he venido, es para que descargues tu ira y frustración conmigo.

—Se gestionarme solito, gracias.

—Seguro que sí, pero no sabes cómo reaccionarás cuando ella vuelva.—hizo una pausa en la que reinó el silencio— desde que Irinna me contó sus sospechas empecé a pensar en la grandísima cantidad de cosas que mi homóloga tendrá que afrontar y me horroricé pensando que quizá, no sea capaz de soportarlas, que todo podría con ella.

—Nuestra Lilly es fuerte…

—No, vuestra Lilly aguanta los golpes, pero ha de estar destrozada mentalmente. Yo soy ella Sirius, sé sus pensamientos, su forma de ser, cómo actuaría; yo he tenido una vida normal, con una familia medianamente normal y problemas que aunque puedan cambiar mi vida por completo, entran dentro de los parámetros de una vida ordinaria. Ella aquí fue abandonada, cuando su madre murió fue encerrada, la relación con mi padre es cuanto menos, disfuncional; la atacan, la vilipendian, la violan, descubre que su madre no es quien creía, cotillean de sus miserias en la prensa, la detienen, la llevan al extremo….¿No puedes imaginar lo que tendrá que soportar?

—No habrá de soportar nada, me alejaré de ella y dejaré que viva su vida, Marie no habrá existido para mi.

—Justo eso es a lo que me estoy refiriendo, veamos, Lilly o Marie, o como te salga llamarla, tenia una vida feliz en tu tiempo ¿no es cierto?—Sirius asintió, Lilly se sentó en una silla frente a él — Bien, empecemos con el amor, aquí tiene a Ron Weasley, que era su novio, o su tabla de salvación, quien sabe, pero le tiene un respeto y como mínimo le guardará cariño, y luego estás tú, el enemigo más acérrimo de su padre, el primo de su madre, tio de su hermano, y en realidad, de ella también, a quien ama, porque aceptó casarse contigo; habrá tenido que pedirle a Potter que te mienta sobre su identidad y te diga algo horrible para darte una oportunidad en el amor y que no te cargues el tejido del tiempo y el espacio buscándola y al volver, te verá, con veinte años más, sabiendo, o suponiendo, que la odias a muerte.

—La he odiado veinte años, y ahora casi lo prefiero porque es muy difícil de asimilar que no tuvimos un futuro por asegurar el futuro.

—Algo que a ella también le dolerá, piensa con quien desahogará esos sentimientos, ¿Papá? Ni de coña, ¿Mamá? La animó a acostarse contigo, sabe que sería perturbador hablar de eso y de vuestro amor con ella; ¿Draco? Bueno, quizá pueda comprenderlo pero le dará vergüenza, ¿Ginny o Harry? ¿Cómo les va a decir que va a hacer daño a su hermano y mejor amigo por el padrino de Harry? Se horrorizarían, eso contando con que tenga claro que te ama más a ti, porque quizá os ama a ambos y no puede decidirse. Con Hermione no tiene tanta confianza y para contárselo a Pansy, que es la más abierta en esos temas, quizá tendría que explicar todo lo que ocurrió y le resulte muy violento, temiendo además que se entere alguien más. ¿Quién queda? ¿Irinna? La profesora que odia, que aprovechando su ausencia se promete con su padre y que lleva en su vientre a su sustituto, no sé si ese embarazo será algo bueno para ella o su mente puede retorcerlo de esa forma pero sin duda no será fácil.

—En mi tiempo, tenía buenas amigas a las que les contaba todo—se lamentó Sirius.

—Amigas que en este tiempo están muertas si no me equivoco ¿verdad?—Sirius asintió—esa es otra de las cosas, asimilar que la gente a la que quiso está muerta. A todo eso, hay que sumar la investigación del ministerio.

—Y Johan…

—Y Johan…—Lilly se detuvo a respirar un segundo—Ambos vimos la realidad en la que Marie no volvió, te casaste con ella, erais aurores, viajabais por el mundo y estabais esperando gemelos. ¿Qué su muerte era inminente cuando ella misma cumpliese 17 como hija de Severus? Sí, pero yo misma quizá prefiriera morir a los 40 con una vida feliz que volver aquí donde no tiene a casi nadie, sin garantías de pasar de los 20 si Johan la mata o peor, viviendo eternamente al lado de un psicópata que la tortura y que solo la usará para parir a sus hijos.

—O quizá venza a Johan, termine el colegio, estudie lo que quiere, encuentre a alguien o ame más a Ron, se case con él, tengan hijos, nietos y muera a los 100 años. —Elucubró Sirius— Además dudo que esa Lilly que se casó conmigo hubiera llegado a recordar su vida aquí, no le haría eso a su padre.

—¿A su padre, el cual la abandonó y al que siendo su amiga puede convencer para que la historia no se repita y la crie a su lado? Podría pensar que cambiará la historia a bien; siéndote sincera, incluso recordando todo, yo preferiría fingir no saber nada porque sus opciones son mejores lejos de aquí; los Potter están vivos, tú no fuiste a azkaban y tuvisteis un futuro, Peter no os traicionó, papá no murió, allí era feliz también con Irinna, solo que cinco años antes y Voldemort no era tan fuerte, quizá porque mi padre se pasó de bando, eliminando las opciones de fortalecer su tiranía. Francamente ¿de verdad podríais culparla de no volver?—Sirius lo pensó mucho y tuvo clara su respuesta.

—No…

—Piensa una cosa, si ella regresa será o bien porque nosotros la arranquemos de allí, o bien porque decide volver, si es lo primero, se hundirá si es lo primero, se hundirá y si es lo segundo, no le deis razones para desear la muerte o para arrepentirse de su decisión, porque habrá renunciado a todo por vuestro futuro, no por el suyo.

—¿Entonces qué es lo que quieres que haga Lillian? No puedo volver con ella, aquí tengo veinte años más, soy su profesor y me podrían encarcelar si estoy con una alumna; Snape jamás lo permitirá, Narcissa tampoco lo permitirá, Harry no querrá que Ron sufra y yo tampoco, alejarme de ella es lo mejor que le puedo dar.

—Tal vez, pero deja que sea ella quien te lo pida, si quiere hablar, hablad, si quiere alejarse poned distancia, si quiere volver, hazle consciente de los impedimentos y las consecuencias, quizá solo sea cuestión de esperar, pero no decidas por ella porque si no es lo que necesita la matarás; y quizá me excedo diciéndote todo esto, pero me siento culpable de que yo tenga tanto y ella tan poco, creo que es mi deber compensar de alguna forma y facilitarle las cosas. Por eso, si vas a hacer o decir una burrada, es mejor que lo hagas ya y le ahorres el sufrimiento a vuestra Lilly.

—¿Y si no sabe reaccionar? ¿Y si ni ella sabe lo que quiere?

—Entonces observa y sé paciente, en algún momento se decidirá, es posible que antes deba solucionar otras cosas o explicar otras tantas y cuando lo haga se centre en vosotros.

—Marie y Lilly son personas muy diferentes, dependerá de cuál de las dos tome el mando.

—Ahí te equivocas, son exactamente la misma, pero…una tiene una vida feliz y la otra una vida desgraciada. ¿Recuerdas a la de Dumbroch? Era vuestra Lilly hasta que decidió "no desobedecer" y como resultado quebraron su mente hasta encerrarla, era sarcástica, estaba algo desquiciada y solo pensaba en morir o en vengarse…pero su vida fue todavía más horrible que la de la Lilly de aquí. ¿A quien dirías que yo me parezco más? —Sirius reflexionó.

—Te pareces más a Marie, salvando los defectos que has heredado de tu padre y las inevitables similitudes con él por su crianza, diría que, Marie.

—Y sin embargo en mi realidad no parece estar escrito que viajase a ninguna parte, mi segundo nombre es Eileen y mi padre nunca conoció, que yo sepa, a ninguna Marie. Ella es como Marie, es Marie, y también es Lilly, desgraciada, pero más valiente que nadie que haya conocido.—Sirius sonrió con nostalgia ofreciéndole su botella de Whisky a modo de pipa de la paz.

—¿Un trago?

—Estoy embarazada de tu ahijado ¿recuerdas?, créeme, me encantaría para reírme un poco del hecho de que el hombre con el que mi ex novia me fue infiel se va a convertir en algo así como mi suegro, y con lo mal que aguanto el alcohol seguro que me servía para confesarle mi estado a mis padres y a Harry sin preocuparme por su reacción o la de la academia.—Sirius se levantó y se dirigió a un mueble señorial que había junto a su armario.

—Ten —le tendió una botella de whisky de treinta años de envejecimiento—no te la podrás tomar pero quizá suavice a tus padres, mi prima se vuelve cariñosa cuando bebe y a tu padre le gustan los buenos licores, ya se ha encargado de gastarme los más caros durante las noches que ha estado aquí. Y sin duda lo tendrás mucho más fácil que mi Lilly, imagina si les tuvieras que decir que te has acostado conmigo.

—Creo que los mataría del disgusto—bromeó Lilly— Por suerte aquí se lo ha dicho Hermione ¿no?—Sirius dibujó una media sonrisa irónica y asintió.

—Aún no me puedo creer todo esto; cuando estaba en Azkaban, los recuerdos buenos con Marie eran puñaladas porque creí que se rió de mi, hiciera lo que hiciera, aparecía todas las semanas en mi mente; pensaba en que sería feliz de verla mendigando en la calle o como prostituta o como yonki, imaginaba que me suplicaba perdón, incluso que me decía que aunque hubiera sido contratada por mi madre me quería y se asustó. He imaginado mil escenarios pero todos acababan con ella reconociendo su error y…ahora resulta que mi mente quizá sabía que realmente me amaba.

—Creo que de alguna forma algo en ti lo sabía cuando la conociste…me han contado que teníais mucha complicidad y que cuando desapareció de esta casa la buscaste con mil hechizos sin importarte si había muggles.

—Es cierto, lo hice—reflexionó—Podría ser posible que algo en mi lo sintiera, yo que sé….—meditó Sirius pensando en muchas cosas a la vez— ¿Qué hay de todo lo que sabes tú? ¿No te resultará desagradable tener que olvidarlo todo cuando regreses a tu realidad?

—Sí—hizo una pausa— lo sería, si fuese a permitir que se me olvidara, hay mucho que debo hacer.

—¿Puedes controlar eso?—Preguntó Sirius con curiosidad

—No puedo evitar que se me olvide por la paradoja del viajero, pero puedo llevar un diario, un pensadero, cartas a mi misma, cosas que me hagan recordar.

—¿Y no será peligroso? ¿No hay alguna regulación que impida que viajes de realidades para obtener información?

—Oh sí, está prohibidísimo, salvo que se trate de información de interés público y eso es lo que yo voy a llevar; ya no solo porque brindar esta información permitirá que no me expulsen de la academia y tener prestigio por mi misma, no solo por ser, "la incubadora de la semilla del niño que vivió" o su esposa como sugirió mi padre, pues él piensa que ambos intervendríais para que no me echaran.

—Por desgracia, he de darle la razón a tu padre, si me enterase de que te pueden echar porque Harry te ha dejado embarazada, intervendría y él también, aunque por tu cara concluyo que eso es lo último que quieres.

—Estuve intentando resignarme a ello, no tendría una mala vida, y quiero a Harry, pero…en primer lugar, quiero aplicar los consejos que todos me habéis dado para aplacar la ira de mi padre con este whisky ….después me di cuenta de que hay algo que en mi mundo no se ha hecho, y en segundo lugar, lo que tengo pensado beneficiaría también al mundo entero y….me daría reconocimiento por merito propio—hizo una pausa— en mi mundo no se venció a Voldemort; Pettigrew confesó que ÉL estaba escondido en Albania pero ello no implica que otro mortífago no intente recuperarlo ¿Cuántas vidas se salvarían si se supiera como vencerle, si se supiera sobre los horrocruxes, aunque para eso tenga que infringir un poco la ley?—Sirius asintió comprendiéndola y emitió una sonrisa de nostalgia.

—¿Sabes? Me recuerdas a mi hermano Regulus, él siempre estaba buscando el equilibrio entre sus objetivos y el bienestar general— Lilly sonrió— ojalá tengas más suerte y puedas conseguirlo.—deseó Sirius.

—Gracias, ojalá tú y mi otra yo consigáis encontrar la mejor manera de encauzarlo todo. —La chica se dispuso a marcharse— ¿quién iba a decir que al final me acabarías cayendo bien?

—Tu madre siempre ha dicho que soy un encantador de serpientes—respondió con ligereza.

—Touché—Lilly abrió la puerta, le dedicó una última mirada de complicidad y una sonrisa como despedida mientras salía de la habitación.

Narcissa y Guideon

—¿Esa es la chica que trasladaron desde Gryffindor?—Narcissa asintió, estaba sentada al borde de la cama de Guideon, cruzaba los brazos sobre sí misma, el maquillaje estaba corrido, sus ojos hinchados, su pelo recogido en un moño descuidado para aliviar el calor que los nervios le provocaban.—¿Pero no dijiste que la echaste de vuelta a Gryffindor por….

—No lo digas, me sigo avergonzando a día de hoy; la eché de mi vida pero ella fue quien decidió volver a Gryffindor—meditó unos segundos—bueno….le dije que fuera donde quisiera….—se castigó— cuando supe que se la habían llevado del colegio porque estaba enferma me arrepentí muchísimo, no tienes idea de lo que lloré, de las veces que le escribí, y ahora resulta que….ella era mi hija….y que lo que hizo fue volver aquí….

—¿Y temes que no quiera volver?

—Entre otras cosas….—suspiró—por si no era una madre lo suficientemente horrible, ahora súmale que yo misma la animaba a acostarse con mi primo, a mi propia hija ¡es asqueroso!

—Cissy no es la primera vez que los Black se casan con parientes…es muy típico, tios, sobrinos, primos…en mi familia también hay ascendencia Black, lo sabes.

—Sí lo sé pero…no sé, esperaba que mi hija pudiera elegir a alguien…con un poco más de…cabeza, joven y con menos genes familia¡ares; si de alguna forma esto se sabe, tendrán que casarse, ¿te imaginas el escándalo?

—Bueno ellos se prometieron entonces ¿no? Realmente sí eligió, además Cissy, dudo que fuera mayor escándalo que los que ya se han formado a su alrededor.— Guideon le sirvió una copa de vino a una temblorosa e inquieta Narcissa— Pero creo que el hecho de que se acostaran o de que se casen no es lo que te preocupa en realidad.—Narcissa miró al techo con los ojos vidriosos.

—¿Crees que me odiará? Le dije cosas horribles, acabó llorando y no volvimos a hablar…Lucius además la torturó en el pasado por ayudarme y…al volver aquí verá que siempre la he apartado de mi por él, mientras que Severus siempre la tenía cerca….y es sin duda al que más quiere y yo….me siento mal por no querer que la Lilly de la otra realidad se vaya, ella me llama mamá, me quiere, busca mi apoyo y mi compañía; claramente porque otra yo no fue tan cobarde con su marido.

—Lucius siempre te cegó mucho Cissy, tu familia se encargaba de idealizarlo para ti. Creo que tu hija comprenderá que maduraste, creo incluso que te querrá de vuelta en su vida, aunque sea como amiga más que como madre.

—Eso no es todo…—Narcissa se levantó comenzando a andar de un lado a otro—el loco que persigue a nuestras hijas, la obligó a casarse con él, y Bella le está ayudando—relató hiperventilando—temo tantísimo que me la vuelvan a arrebatar, temo tanto que le hagan algo a tus hijas para llegar a la mia o a Draco, tengo tanto miedo de que mis pesadillas se cumplan….

—Eh eh eh— Guideon puso sus manos alrededor de la cara de la señora Malfoy, juntó su frente a la de ella y le dio un cariñoso beso en la comisura de los labios—Eso no va a pasar ¿de acuerdo? Petrova se ha asegurado de que tu mansión sea impenetrable.

—A menos que Lucius nos traicione, claro.—presumió con pesimismo—él odia a mi hija, es la causa por la que ella está perdida y aunque pareció redimirse recibiendo a Astoria y a Daphne creo que solo es fachada para que vuelva con él.—Narcissa fue a la ventana de la hermosa habitación y mientras miraba la calma de un lago cercano, reflexionó—estamos jugando con fuego Guideon, si Lucius se llegase a enterar de que mientras tus hijas están allí a su cuidado, yo he estado acostándome contigo durante semanas….no sé de lo que sería capaz.

—¿Tú se lo vas a confesar?—preguntó él abrazándola por la cintura desde atrás y apoyando la mandíbula en el hombro adornado por su rubia cabellera. Ella se quedó pensativa.

—No, la última vez que "hice lo correcto" confesando a mi marido mi desliz, terminé cometiendo el mayor error de mi vida eligiéndole a él sobre mi hija. No bastó con eso, durante años estuvo humillando a Severus, incluso le nombró padrino de Draco para torturarle, Sev no podía estar con su propia hija, pero sí vería crecer a nuestro hijo.

—Si tú no se lo vas a confesar, yo tampoco y nuestros hijos no lo saben, no tenemos nada que temer, Lucius no es inocente Narcissa, yacer con "profesionales" es una infidelidad también y como ya te dije, a pesar de que en mi matrimonio nunca hubo algún tipo de "amor" o conexión, siempre hubo respeto y nunca tuve relaciones que no fueran con Cassandra. No tenemos que ponerle nombre a esto, ni siquiera pensar en qué haremos todavía, cuando llegue el momento, llegará, por ahora…haz lo que te haga feliz.—Narcissa se giró y entrelazó sus brazos bajo los del sr. Greengrass, apoyando la mejilla en su pecho.

—Tú me haces feliz Guideon, no sé si hubiera podido resistir la desaparición de mi hija sin tu apoyo y, sé que no está bien decir esto pero, en la cama no hay ni punto de comparación, a ti te importa lo que a mi me guste, contigo disfruto realmente y creo que eso mismo fue lo que a Lucius más le enervó pensar cuando pasé la noche con Snape.

—Si me lo permites, creo que a Lucius le pudo más la herida en su gran orgullo, que el dolor de que su esposa le fuera infiel ¿hablaste alguna vez más de lo ocurrido con él?

—¿Hablar? ¿Lucius?—Narcissa rio irónica negando con la cabeza—Cuando Draco tenía tres años, me dio una crisis muy grande al saber que Lillian casi se cae por la ventana porque hizo desaparecer un cristal; mi hermana me lo contó, no podía respirar y cuando en San mungo mencioné lo ocurrido, él solo sonrió delante de los sanadores y me dijo "estás loca querida, tú solo has tenido un hijo, nuestro heredero, Draco, lo sabe todo el mundo, ¿voy a tener que internarte?"—cerró los ojos arrepentida—en su día me dio tanto miedo que pudiera hacerme algo de eso que….simplemente enterré a mi hija bajo la alfombra como un sucio secreto. Todavía no puedo creerme las cosas que he sido capaz de tolerar.

—Has pasado la vida amando a un hombre que se amaba más a sí mismo, debía darte mucho más de lo que te daba y lo bueno fue que cuando Snape la trajo de vuelta, comenzaste a demostrarle a Lucius que tenia que estar a la altura y no lo estuvo. Eres muy valiente por haberle dejado, lo que le hizo a tu hija no tiene nombre y en esta casa siempre seréis bienvenidas.

Irinna y Severus

Severus se desapareció con su prometida en su vivienda en la casa de la Hilandera; esta se quedó sorprendida de su destino, ya que era la primera vez que conocía la casa de su amante.

—¿Desde cuándo sabías que mi hija estaba atrapada en 1977?– preguntó visiblemente molesto.

—Lo he sabido a la vez que tú—mintió con impresionante destreza, Severus sonrió con cinismo.

—Irinna, mi amor, tu belleza no es un árbol que me impide ver el bosque, tú serías muy buena aurora, pero fui espía y no soy estúpido, he visto como le dabas indicaciones a Granger.

—Entonces tampoco has tenido que indagarrrr demasiado, apenas la dejabais hablarrr.

—Te he hecho una pregunta—atajó él no queriendo entrar en otra cosa antes de resolver su duda.

— Lo sospeché desde que contactamos con los padres de Potter, lo confirmé hace cuatro días.—confesó con tranquilidad pero manteniendo la seriedad de la conversación.

—¿Y por qué no me dijiste nada antes?

—Cuando tu enamorrrada Evans enseñó su foto, tú y Narrrcissa pensasteis que las horrrrmonas del embarrrazo me hacían verrr lo que no errra, así que me puse a investigarrr con Potterr y Grangerr, tu otra hija también estaba al corriente y porrr desgracia Weasley también lo supo.

—¿Y no te pareció que debías contarme primero a mi que mi hija era una de mis mejores amigas, la cual, se acostaba con Black? ¿No se te pasó por tu brillante cerebro que me podría afectar saberlo en público?

—Sabía que no serrría algo fácil, perrro porrr separrrado o en privadoninguno me hubierrrais creido, ni a los chicos tampoco. Gracias a hacerrrlo así, hemos podido saberrr varrrias cosas, hemos podido saberrr que tu hija recordó y nos envió un mensaje y que ninguno la recordabais correctamente.

—Y que Black la mancilló infinidad de veces sin control durante un año —Irinna lo taladró con la mirada.—No me mires así, fui amigo de ella, sé de buena tinta que ocurrió.

—Si lo único que te imporrrta es a quien le abrierrra las pierrrnas quizá no deberrríamos ni intentarrr traerrrla de vuelta. Serrrá más feliz allí.—Severus no esperaba esa contestación, se quedó en silencio unos segundos, entró al salón y dio un portazo. Irinna se arrepintió de haber sido tan cruda, este tema también agotaba sus fuerzas, sin contar con la poca paciencia que las hormonas de su embarazo le permitían. Caminó por la casa echando un vistazo, debatiéndose en si volver para hablar con él o no. No había estado bien que él solo se centrara en la vida sexual de su hija como si fuera lo único importante, pero por otro lado, no debía ser nada fácil para él asimilar lo que sabía de ella o lo que fuera que recordara.

Irinna, por una vez, decidió dar su brazo a torcer, entró con cuidado en la estancia, Severus se había quitado la túnica, quedándose solo con pantalones y camisa. Su expresión contenía culpabilidad y dolor, mientras se apoyaba en la chimenea bebiendo una copa de vino—Severrrus….lo siento, no lo decía en serrrio.

—Lo sé…—dio un trago—es demasiado que asimilar Irinna, Marie como amiga era genial y siempre sentía la necesidad de protegerla, y aunque no me gustaba Black, yo sabía que no podía hacer nada si ella le quería; pero una cosa es una amiga, otra cosa es mi hija, aunque sean la misma persona, no es lo mismo. Quiero un hombre de verdad para ella, alguien que la respete, que sea de su edad, que sea alguien con valores, con un buen trabajo o buen nombre; alguien que la haga feliz.

— Sev, nunca nadie te parecerrrá suficiente parrra tu hija, Ron Weasley errra todo eso y parrra ti, no errra digno de ella.

—He dicho hombre de verdad.—murmuró de mala gana.

—Bueno, tu otra hija eligió a Potter, o a mi…mal gusto no tiene….—Severus esgrimió una tímida sonrisa, Irinna lo abrazó y él dejó a un lado el vino y correspondió a su prometida.

—No sé cómo hablar con ella cuando vuelva Irinna; ¿mi hija, mi amiga? Sabrá que lo sé todo y eso será muy difícil, ¿hablo con ella o ignoro lo ocurrido? Sabe lo que pienso, sabe que jamás aceptaré a Black y yo sé que eso le hará daño y por otro lado está Johan, intentará cazarla y no sé cómo impedirlo. He estado a punto de morir infinidad de veces, he muerto y he vuelto a la vida, pero nunca había sentido tanto miedo como ahora. Tengo que protegerla y no tengo ni idea de si todos los hechizos que he aprendido, todas las maniobras de protección que nos ha enseñado mi otra hija, si todo aquello de lo que nos advirtieron en otras realidades servirá para algo. Cuando protegía a Potter sabía que Dumbledore lo tenía todo calculado y solo tenía que obedecer, pero ahora…no sé como adelantarme, no sé como prever su siguiente jugada.

—Dumbledore ¿eh?—pensó Irinna, sonriendo a continuación— tengo una idea

Remus

El hombre lobo había acudido con normalidad a su puesto en el ministerio, nadie sospechaba de la cercanía que tenía con Lilly o su familia; desde el principio mantuvo un perfil bajo, supo que no sería inteligente inmiscuirse en las investigaciones o la sospecha pendería sobre su cabeza. Las guardias de la joven Snape, para el ministerio, habían transcurrido con normalidad y nadie le había reprochado nada; Banks nunca había atribuido cualquier favoritismo, había visto como Remus ejecutaba sus órdenes aunque no le parecieran correctas, por lo que pudo seguir averiguando avances en la investigación de Harry en su día, e informó en seguida de la detención de Lilly y de la celda donde se encontraba cuando supo que Irinna se dirigía a sacarla.

Averiguado el por qué las prendas intimas de la joven Snape estaban entre las pertenencias de Nott, las pesquisas tomaron otra dirección; sin embargo y como era de esperar por lo que ahora sabía, las investigaciones eran un camino sin salida.

—Lupin—le interceptó Banks mientras entraba a su despacho—tú eres amigo de Sirius Black según recuerdo ¿no es así?

—Sí, somos amigos—respondió asertivamente.

—¿Y…sabes cómo está él con la desaparición de la chica Snape?—Lupin frunció el ceño.

—Preocupado…como todos

—Bueno, según los rumores que salieron en el profeta hace unos meses…su preocupación podría ser…más profunda.

—Según el profeta…la tuya también podría serlo creo recordar ¿no?

—Yo soy auror

—Él es su profesor, tú entraste a su cuarto cuando ella estaba sola, Sirius nunca ha hecho tal cosa.—defendió Remus.

—Me he expresado mal— reformuló Banks—cuando la detuvimos su reacción fue muy…personal, e intentando averiguar dónde está secuestrada, se me ocurrió pensar…que quizá no lo esté, que Black le proporcionara alguno de sus lugares secretos en los que se escondió cuando era un fugitivo.

—¿Y para qué querría Lilly esconderse? Desapareció antes de que tú publicaras en prensa que la habían violado.

—Admito que no fue mi decisión más acertada, quería que Nott cometiera un error, encontrarlo y detenerlo, pero fue ella quien desapareció cuando estaba libre de sospecha.

—Banks, su padre sufrió un infarto y ya oíste a Harry Potter, ella lo salvó.

—Sí pero todo eso de un ser poderoso, superior incluso a Voldemort, que nadie conoce ni ve y que secuestró a la niña cuando salvó a Potter…¿no te parece un poco fantasioso?

—Si no crees a Harry, ni a Ginny Weasley ¿Por qué no interrogas a Astoria Greengrass a ver qué te dice?—Banks rió

—Porque su padre no me deja, obviamente, su influencia ya ha conseguido paralizar los interrogatorios tanto de la chica, de Snape, y de Narcissa Malfoy ¿se te ocurre por qué?—Remus se encogió de hombros.

—Greengrass es un hombre versado en leyes con dinero y poder, no me planteo sus decisiones, igual que no me planteo las de mis jefes, como has podido comprobar muchas veces, independientemente de la amistad o enemistad que me pueda unir con los investigados; sabrás también que no soy amigo de Snape ni de la Sra. Malfoy.

—¿Y qué deberíamos hacer, según tú?

—Yo creería a Harry Potter, siempre ha tenido razón y ha dicho la verdad, buscaría al tal Johan y lo relacionaría con la carta que dejaron cuando le secuestraron.

Lucius despertó esa mañana con ganas de vengarse por el hecho de que su prometida le hubiera engañado trayendo a su hermana; cumpliría su palabra de no decir nada respecto de eso, pero no permitiría que Narcissa olvidara esa noche borrando el recuerdo feliz de su hermana por otro de traición y sin ni siquiera necesitar magia. Sus padres les habían permitido dormir juntos y solos, ya que el compromiso ya era oficial y estaba cerrado, así que el sexo era muy accesible. Decidió que aprovecharía sus inseguridades para alejar a esa metomentodo de su amiga de ella, habrían conseguido engañarle si no hubiera sido por Rabastan y no iba a volver a permitirlo, rompería esa amistad sí o sí. Aprovechó para mandar una lechuza a una chica que cruzaba sus pensamientos y a un hotel y volvió a la cama con la futura madre de su hijo, acariciando su pelo para despertarla.

Cuando Narcissa abrió los ojos sonrió, empezó a relatar lo maravillosa que había sido la fiesta y lo feliz que estaba hasta que notó en su prometido una expresión extraña

—Me gustaría poder decir lo mismo pero…tuve que soportar algo muy incómodo…no quise decirte nada para no amargar la noche, estabas tan feliz y radiante…

—¿Qué ocurrió? No me enteré—preguntó preocupada, Lucius besó su frente y sus labios con ternura.

—Tu amiga…mmm ¿Marie? o la otra, no recuerdo su nombre, una de las gemelas, la del vestido gris..

—Sí, Marie—confirmó—¿Qué pasa con ella? —Preguntó temiendo que les hubieran descubierto.

—Cissy, esa chica…no es tu amiga…es...en fin…no quiero ofenderte insultándola pero….—hizo varias pausas para poner nerviosa a Narcissa—Narcissa, esa chica….es una zorra. Me llevó a una habitación con el pretexto de enseñarme una sorpresa que te había preparado para nuestra boda y que quería que le ayudara a completarla; lógicamente fui, y me metió en una habitación….atrancó la puerta y se desnudó.

—No…eso….no puede ser….ella no haría….—empezó a negar sintiendo mucho dolor emocional.

—Narcissa ¿crees que tu futuro marido te mentiría?—preguntó con calma, ella negó con la cabeza—intentó que…tuviéramos relaciones, intentó arrodillarse para convencerme, se sentó en la cama con una lencería de encaje de las que me gustan, me ofreció hacerlo…ya sabes, por detrás incluso…me pidió que la hiciera mía, que tú no ibas a sospechar nada y era tan sensual que…—Narcissa empezó a llorar cubriéndose la cara.

—No puedo escuchar esto…no Lucius….—sollozó—sé que todavía no lo hago como quieres pero…esto no…con mi amiga…—Lucius sonrió, ahí estaba la inseguridad de la que se cobraría su venganza.

—No lo hice….no lo hice mi amor, yo no soy así, y créeme me costó muchísimo contenerme, tiene un cuerpo increíble, mejor que el tuyo, y me impactó verla desnuda…se notaba que tenía experiencia en complacer a los hombres como queremos, su forma de hablar, de moverse y de seducir…no eran propias de una mujer decente, virginal e inexperta como tú.— Narcissa iba a decir algo pero Lucius la besó— No te preocupes amor, yo tengo paciencia, estamos practicando para el matrimonio todavía, mejoraste mucho en las orales y manuales y entiendo que las prácticas de verdad tengamos que hacerlas con una túnica de noche para no…excedernos, y que aunque lo hagamos no estás preparada para que te vea desnuda hasta que nos casemos, yo me contengo con todas mis fuerzas.

—Lucius….—suspiró abandonando el sollozo, no iba a ser débil, iba a demostrarle que no era menos que nadie— estoy preparada para que me veas sin nada…

—Oh Cissy, no, no tienes que hacerlo porque la viera a ella…yo te respeto…

—No es…por ella, quie…quiero hacerlo ¿vale? Hace tiempo que quiero pero…no quería que pensaras que no era respetable…

***—Narcissa cariño, eso es fantástico….—sonrió con cinismo—ven, vamos —ofreció su mano y Narcissa lo siguió, entraron al baño, Lucius conjuró el agua que empezó a caer mágicamente del techo sobre la tina. La lluvia empapó el camisón de Narcissa, haciendo visibles sus pechos, su trasero, su entrepierna, todo.— Ufff…querida eres sublime…— Lucius se quedó mirándola y sacó su miembro; por fortuna, con Narcissa no tenia complejo, sabía que ella no había visto otro pene jamás, una nuez con cáscara grande, era lo que medía, lo había comprobado, pero lo bueno de una inexperta era que no tenía elementos comparación. Se quitó los pantalones de pijama y empezó a masturbarse, ordenó a Narcissa agacharse porque todas las veces debían "practicar" en secreto para hacerlo bien en la noche de bodas. Aun no podía creerse que hubiera sido tan ingenua, pero gracias a eso y a que ella no tenia nadie a quien confiarle estas cosas, llevaba recibiendo placer manual y oral desde que Narcissa estaba en cuarto. El problema era que nunca podía culminar como quería, por si se asustaba o se escandalizaba y se lo decía a sus padres, pero esta vez, ella tenía miedo de que sus pasiones cedieran por otra.

Lucius le quitó el camisón empapado cuando ya estaba duro, la subió a sus caderas y comenzó a bombear muy fuerte, si bien aunque su longitud no diera para mucho, quería que la fricción y el golpeteo de su pelvis la tuvieran dolorida unos días; nadie engañaba a Lucius Malfoy.

Narcissa no emitía ni un sonido, no notaba nada, nunca notaba nada, esta vez lo único que pudo sentir era dolor por lo fuerte que Lucius estaba embistiéndola, pero eso del placer no era cierto; su cabeza no estaba con Lucius, y no es que la situación no fuera erótica. Narcissa tuvo su primer gran orgasmo tocándose mientras pensaba en Lucius jugando sin camiseta un partido de quidditch con sus amigos. Tenía los hombros anchos, los pectorales definidos y los abdominales muy marcados, la posición de poder y control que tenía sosteniéndola sobre la pared de la ducha era candidata a hinchar su clítoris y verlo empapado era increíblemente sensual, mas ella solo podía sentirse desgraciada por la traición de su amiga; solo emitió unos sonidos mientras Lucius metía sin parar su atributo, y fue llorando inevitablemente por lo dolida que se sentía con lo de Marie; el agua borraba sus lágrimas, Lucius interpretó sus sollozos como gemidos de placer y estos consiguieron que eyaculara dentro de ella. Al terminar, Narcissa se bajó de sus caderas pero Lucius no se apartó de la tina, seguía sujetándose el pene erecto.

—Mi amor…ahora que vas a ser mi esposa….cuando…hagamos esto…tienes que limpiarme…aquí.

—Oh…vale, claro, perdona amor…—Narcissa tomó una esponja y se acercó al miembro de su prometido. Lucius con molestia por su falta absoluta de creatividad, le arrebató la esponja y ella se quedó sin saber qué hacer.

—Con la boca, Narcissa, tienes que quitarlo con la lengua.—ella lo miró con apuro, jamás había hecho algo así, pues todas las atenciones bucales se las había dado estando limpio, no con todos los fluidos de ambos adheridos a él.

—Pero si acabas de….o sea….tienes….tú….lo tuyo….

—Mi corrida Narcissa, habla con propiedad, no muerde, tendrías que saberlo, una de tus funciones es esa —dijo con crueldad—¿o es que ya no quieres casarte conmigo? ¿te resulto repulsivo acaso? A mí no me da asco nada de ti…¿tengo que pensar que te negarás a darme las atenciones mínimas como esposa?

—No…no… para nada Lucius yo te quiero….me encantas…de verdad….lo…lo haré…..

—Pues arrodíllate y esmérate con la lengua—ordenó disfrutando de su venganza, sabiendo que iba a darle una sorpresa. Narcissa, con cuidado de no resbalarse posicionó su cara a la altura de la pelvis de Lucius, tomó su glande y lamió. Se apartó inmediatamente al sentir en sus papilas un sabor agrio y salado que le hizo subir una arcada.—¿Algún problema? Acabas de empezar—Narcissa le miró como un corderito y él acarició su pelo mojado, esa inocencia era tan sexy…—terminarás más rápido si te metes todo en la boca y mueves rápido la lengua hasta que yo te diga.

—Vale—dicho y hecho, Narcissa odió ese sabor más que nada en el mundo, por lo que procedió a seguir la recomendación de Lucius. Tres minutos después, ese sabor se multiplicó por diez cuando el triple de líquido empezó a desprenderse de la herramienta de Lucius. Narcissa no pudo evitar abandonar su puesto y escupir todo sobre el desagüe. Lucius se entendió resarcido, pero por supuesto no se lo iba a decir; el trasero de Narcissa, completamente empapado y en pompa llamó su atención al instante, haciendo que un montón de deseos sucios poblaran su mente. Se agachó sobre ella como si fuera a sujetarle la cabeza vomitando, besó su coronilla y acarició sus nalgas.

—No te preocupes amor, aprenderás a mantenerlo dentro con buena cara, tocará practicar más, ya sabes que soy paciente….—el dedo de Lucius rozó el orificio más pequeñito de su prometida—tendremos que ser concienzudos…para la noche de nuestra boda tendré que poder entrar por aquí sin problema—ella lo miró asustada.— Lo conseguirás mi vida—Lucius hizo un hueco con su mano y con el agua recogida limpió los labios de Narcissa, besándolos a continuación y deshaciendo el hechizo de lluvia.—Te quiero.

***—Y yo…—dijo ella sintiendo arcadas todavía. Lucius invocó el collar de Marie Mikaelson y se le ocurrió una idea muy sucia. Replicó el collar y guardó la copia en el bolsillo de su albornoz sin que Cissy se diera cuenta.

—Ah Cissy…—le tendió el collar original—Nunca he visto este collar en ti, imagino que se lo dejó tu amiga en la mesilla al desnudarse.— Ella asintió con los ojos llorosos.—Me voy al ministerio a trabajar, que tengas un buen día amor—Lucius se marchó de la mansión Black vestido con la ropa del día anterior y por supuesto, no iba a trabajar.

….

Marlene se encontraba en el hotel Nox, un lujoso edificio de Londres Mágico, su amante la había citado para encontrarla esa mañana vestida de gala en la habitación 513 que él había reservado para ambos. Ella se encontraba nerviosa y cansada, pero también emocionada de verle; guardó en el armario la mochila en la que había metido su ropa para volver al colegio, sacó un espejo y retocó su maquillaje, quería que él la viera resplandeciente.

—Me encanta ese vestido, hice bien en regalártelo—dijo una voz que arrastraba palabras a su espalda, ella se giró y sonrió enorgulleciéndose de cómo le quedaba el vestido que "llevó" a la fiesta de Slughorn, fiesta a la que en realidad, nunca tuvo intención de ir. Lucius había quedado con ella sabiendo que Narcissa estaría demasiado ocupada parloteando con amigos y personalidades. Por ello, cuando supo de la invitación de su prometida, mandó una lechuza a su amante para que fingiera haber sido convidada y saliera de su cuarto pasado el toque de queda. Esa noche, Lucius se coló en Hogwarts por un pasadizo desde Hogsmade y pasaron todo el tiempo follando en el invernadero sin que nadie les interrumpiera.

—Lucius….tú también estás guapísimo, elegí bien la túnica para tu fiesta de compromiso—ella se acercó y le besó, él correspondió el beso con pasión, deslizando su mano hacia el trasero de la chica, apretando sus nalgas, gruñendo lujuriosamente y palmeándolas en respuesta.—¿me echaste de menos anoche?

—Sí, no sabes cuánto, pero ninguna iba tan guapa como tú ahora; hubo un momento en el que me tuve que ausentar pensando en todo lo que te quería hacer…no tienes ni idea de lo que sueño contigo.

—No tendrías por qué soñar tanto si le dijeras a Narcissa la verdad, serías libre…me tendrías todos los días—lo besó— en la cama— lo besó de nuevo— en la cocina— mordió su labio—en la ducha…donde tú quisieras.

—No es tan fácil Marlene…—dijo mesando su pelo rubio y ondulado, besó su coronilla, acarició sus ondas hasta su cintura y aspiró el aroma de su cuello besando su clavícula—te dije que tenemos que hacerlo de forma muy gradual, mi familia es muy tradicional, ya lo sabes….y ella está muy enamorada, tampoco quiero destrozarla, te he explicado cómo se pone, es muy celosa de mi…cree siempre que la engaño.—dijo con un fingido pesar.

—Es que la engañas—se separó ella preocupada por su cinismo—la engañas conmigo….

—¿Es acaso engañar cuando se está enamorado de la otra persona?—dijo él acariciando su barbilla, ella abrió los ojos como platos.

—¿Qué has dicho?

—Oh…lo siento Marlene….sé que no quieres escuchar eso querida…tú eres un espíritu libre…

—¡No! ¡Claro que quiero escucharlo!—dijo emocionada a más no poder, su sonrisa era inmensa— Yo también lo estoy…tenia miedo de decírtelo porque…bueno, soy un secreto y estás prometido y….

—Ella no significa nada para mi, te lo he dicho muchas veces, le tengo cariño porque es buena persona, pero…tú me conoces de una forma que ella nunca podrá; confía en mí, en cuanto le encuentre otro pretendiente la empujaré a sus brazos y tú y yo estaremos juntos, sin secretos.—Mintió Lucius.

—¿Lo dices en serio?—Lucius esgrimió una sonrisa pícara y se desabrochó cuatro botones de la camisa, indicándole que se acercara. Marlene mordió su labio, el torso de Lucius Malfoy era increíblemente apetecible pero ¿por qué se lo mostraba?—¿Intenta distraerme para no responder Señor Malfoy?—preguntó con un tono dulce y seductor.

—El señor Malfoy quiere que pongas tu preciosa carita sobre él—declaró encantador, Marlene se juntó a él escuchando como su corazón latía—solo me acelero así contigo…—Marlene sonrió y besó a Lucius de forma dulce, la cual se transformó en pasional segundos después.

—No has respondido a mi pregunta….¿lo dices en serio? ¿Lo de estar juntos y ser libres?

— Por supuesto que sí— mintió, besándola a continuación, Marlene tomó por buena esa respuesta para hacer lo que deseaba tantísimo. Lo empotro contra la pared más cercana, retiró la camisa de Lucius y se arrodilló para deslizar la lengua por sus abdominales hasta volver por fin al cuello de su amante—Tan fogosa como siempre querida….me encanta…—en un segundo las tornas cambiaron, Marlene estaba contra la pared, fijó sus ojos avellana en la boca de él e inspiró para que sus pechos rozaran los pectorales de Lucius.

—¿Ves algo que te guste?—Lucius repasó con los dedos los labios carnosos de Marlene, metiendo un dedo en su boca que ella atrapó manteniéndole la mirada, algo irresistible para Lucius. Contempló a Marlene, el vestido que le compró solo se componía de seda cristalizada de color piel y papel de oro; el oro estaba dispuesto en forma de enredadera, por lo que únicamente cubría sus pezones, su entrepierna y su trasero, dejando a la imaginación lo que portara debajo. Comenzó a subir la falda del vestido con una mano hasta casi llegar al inicio de sus muslos donde Marlene lo detuvo—Juguemos a nuestra adivinanza favorita….¿qué llevo debajo?

—¿Podría ser el conjunto azul que te hace las tetas enormes?—mordió su cuello provocando un gemido de Marlene, la cual llevó la mano a los pantalones de Lucius comenzando a frotar desde fuera.

—Frio frio….

—¿El de seda color verde? Pareces inocente con él hasta que te pongo a cuatro patas.

—Sé lo que te gusta ese…pero por favor…llevaría coletitas para que tiraras de ellas si así fuera…

—Me estás poniendo malo Marlene….nunca te he visto con coletas…solo imaginarte…—se juntó a ella para rozar su miembro contra su entrepierna.

—Prueba de nuevo…

—El negro de encaje…ese me vuelve loco…

—Lo rompiste cuando conseguimos meternos en la biblioteca…

—Aaaah….¿ese fue el que tuve que meterte en la boca para que no gritaras la primera vez que lo hicimos por detrás?—Lucius cerró los ojos cuando Marlene endureció su toque para que él lo notara más a través de los pantalones

—Sí…te corriste tanto que lo sentí mucho por el alumno que tuviera que abrir ese libro de adivinación que salpicaste.

—Yo no me acuerdo de eso, solo de empaparte en mi, de untártelo todo por tus increíbles nalgas y en lo que me toqué después sabiendo que habías vuelto a Gryffindor con todo tu trasero lleno de mi, tal y como te pedí…

—No me devolviste el cullote tan bonito de ese conjunto ¿te acuerdas?

—Lo tengo a buen recaudo cuando me acuerdo de esa noche…

—Pues…eso me ha dejado…sin nada que elegir para ponerme…—fingió un puchero, Lucius abrió mucho sus ojos grises, que se inyectaron en pasión con los pensamientos que iluminaron su cerebro.

—¿Es eso posible? Me dijiste que no te atreverías…

—Compruébalo tú mismo…—Marlene subió la pierna a su cadera y él retomó su camino, acariciando su piel de porcelana desde la cara interior del muslo bajo el vestido.

*** —Merlín no llevas nada…— gruñó excitado comprobando sus labios inferiores expuestos—.has ido con esto desprotegido…por Hogwarts…si yo hubiera estado allí, puedo jurar que te hubiera follado en el mismísimo pasillo, así nos vieran todos…para dejarles claro que ese coñito es mio, que ahí solo entro yo…y que lo tengo abierto y dispuesto para mi cuando quiera….y tú…habrías dejado que te follara….¿verdad amor?

—Sí Lucius….—susurró en su oído con un tono agudo abrazando su cuello.

—Me encantaría follarte en tu sala común...Te rompería la camisa y te sacaría las tetas del sujetador, luego te subiría la faldita que siempre llevas tan corta… y te follaría taaan fuerte…—Marlene gimió, imaginar la escena la hacía inundarse y Lucius lo sabía —Es increíble cómo consigues que me excite….¿llevas algo arriba?—Ella sonrió y enarcó las cejas retándolo.

—Preguntas mucho y haces poco cariño…—lo retó mordiendo el lóbulo de su oreja. Lucius rio con suficiencia, le dio la vuelta haciendo que ella quedara contra la pared y comenzó a bajar la cremallera, contemplándola con absoluto deseo. Él dijo una vez que se volvería loco si no llevara ropa interior y ella lo había hecho, nada ni arriba ni abajo, él le pidió que se pusiera sus joyas y ella lo concedió, él le pidió reunirse hacía una hora y ella lo hizo. Mordió su labio sintiendo como se ponía más duro por el poder que ejercía sin magia sobre ella, desnuda, entaconada y adornada por sus pulseras favoritas y un anillo de esmeraldas.

—He pensado en un juego que podría ser divertido— Marlene sonrió.

—Me encantan tus juegos…

—¿Te gustaría que te ate?— dijo mordiendo uno de sus pechos

—Sabes que sí…—respondió traviesa.

—¿Y qué finjamos que te asfixio?

—A ti te gustó mucho cuando te lo hice…me encantaría probar…

—Fantástico….—dijo Lucius con una mirada peligrosa—¿Tienes la poción que me la hace más grande? Me encanta ver que te provoco arcadas cuando me la comes.

—Siempre la traigo—sonrió ella exhibiendo un botecito morado.— dos sorbos, ya lo sabes.

—¿Me dirás algún día como preparas esa maravilla?—preguntó interesado destapando el corcho que la contenía.

—No hará falta, porque estando a mi lado siempre te la proporcionaré.—Lucius se la bebió toda y Marlene abrió los ojos impresionada

—¿Sabes que eso hará que necesites "descargar" al menos tres veces seguidas no? No será fácil bajártela.

—Cierto…—dijo él sin ahondar más en el tema, su miembro creció exponencialmente a un tamaño normal.—Te daré más placer— Ella sonrió, él se quitó la túnica y la camisa, sentó a Marlene en una silla aterciopelada y la ató de pies y manos —Yo seré tu captor y tú mi prisionera, cariño….

—¿Me vas a castigar por algo malo que he hecho, captor?—continuó su juego.

—Oh sí, has sido muy mala, has mentido, manipulado y engañado y eso merece un castigo—Lucius retorció los pezones de Marlene haciendo que mojara ligeramente el cojín de la silla en la que permanecía, repitió eso un par de veces para después introducir tres dedos sin delicadeza en sus adentros, haciéndola gozar muchísimo; el chupó uno de sus dedos y sonrió—Me encantaría decir que así sabe mi zorra….¿eres mi zorra Marlene?— antes de que ella respondiera él introdujo cuatro dedos y se movió rápido en ella.

—Aaah.. Lucius…sí, sí soy lo que tú quieras.

—¿Mi zorra? ¿Mía y solo mía?—Lucius incrementó sus embestidas manuales, a Marlene le gustaba así, duro, rápido, fuerte, sucio, intenso y eso lo tenía enganchado a esa Gryffindor como nadie lo había conseguido— ¡Dilo o no te dejaré correrte!

—¡Tuya y solo tuya!—Lucius cumplió su palabra, Marlene se vino sobre su mano, él metió sus dedos en la boca de ella, sintiendo como se ponía más duro al verla disfrutar con su orden y mando. Ella era puro fuego, todo lo que necesitaría que fuese Narcissa en la cama, Narcissa era una princesa, Marlene no tenía casi escrúpulos, todo le gustaba o al menos eso creía, a todo accedía y siempre encontraba formas creativas de sorprenderle y complacerle.

—¿Te gusta saborear lo que yo he conseguido regalarte? —Marlene gimió con lujuria asintiendo con la cabeza; Lucius volvió a llevar su mano a la entrepierna de la joven Mckinon, recogiendo el resbaladizo fluido que había empapado sus adentros; con la otra mano sacó su miembro de sus pantalones y lubricó el eje con los fluidos de su amante.

—Qué duro estás…—dijo ella mordiendo su labio con deseo; Lucius sonrió con suficiencia, se acercó a Marlene y recogió su pelo con magia; después zafó el mismo con fuerza para que ella quedara inmóvil, un poco inclinada hacia arriba, como había tenido a su victima horas antes.

—¿Te he dado permiso para hablar?—dijo él retorciendo uno de sus pezones, ella jadeó, él volvió a sonreír, les encantaba jugar con esa barrera entre el dolor y el placer—tendré que enseñarte a tener la boca cerrada querida— sin dilación, Lucius introdujo su polla en la boca de ella y dirigió su ritmo con la mano enganchada al pelo de Marlene, pero todavía no quería culminar ahí—Mmmh sí…así, abre más la boca, más…un poco más…—Malfoy empujó su pelvis hasta que estuvo pegada a los pómulos de Marlene, ella casi no podía respirar pero no le importaba, siguió adentrándose hasta que notó el glande chocar con la úvula; ella no pudo evitar toser un par de veces, él disfrutó de ver como el rojo labial de su amante había coloreado el nacimiento de su pene—Ah… me encanta lo dispuesta que eres amor…

—Me gusta volverte loco—Dijo cuando Lucius se retiró de entre sus labios, no sin antes repasar los mismos con su punta; sacó a Marlene de la silla, desató sus piernas y la sentó en el suelo, se masturbó delante de ella hasta que el líquido blanco resbaló profusamente por sus dedos, por su pierna, salpicando sus testículos y un poco de su abdomen.

—Límpialo, ya sabes cómo— ordenó; Marlene, aún con las manos a la espalda, repasó de rodillas con su lengua desde el tobillo de Lucius, pasando por su muslo, repasando la V de su cuerpo, bajando a sus testículos y finalizando en su glande salado de nuevo; él la detuvo tomando su mandíbula unos segundos, observando como la saliva de ella se mezclaba con su corrida. Desató sus manos pensando en la siguiente perversión, se arrodilló a su altura pero sin que Lucius lo esperase, ella introdujo su meñique dentro de él, que tuvo como resultado una descarga involuntaria sobre el pubis de su chica. Lucius gimió de deseo— Eres una jodida diosa Marlene, por favor no te limpies y mantén lo que tienes en la boca.

—Mmmm…—Lucius la contempló loco de lujuria, con Narcissa esto era impensable pero ella era la musa de sus perversiones. Acarició su pelo, y se juntó a ella a una corta distancia — escúpemelo y espárcemelo en el pecho— pidió mostrado su torso. Marlene sabia de los fetiches de Lucius mejor que nadie, a veces era solo escupirle su esperma, a veces decidía esparcírselo en los pectorales como en esta ocasión, lamerlo de las manos de ella, o untar la cara de Marlene con el mismo; otras veces le ordenaba sentarse en su cara hasta casi ahogarlo en sus fluidos, o ser receptora de su lluvia dorada, que ella odiaba pero que le permitía por "amor". En más ocasiones de las que quisiera admitir, le pedía que le introdujera no uno, sino cuatro de sus dedos en su única cavidad disponible, ahí se corría casi al instante. No todas sus depravaciones le gustaban pero Marlene se sentía especial, se sentía amada por él al ser la única a la que le había confesado todas sus fantasías. Después de repartir su culminación por sus abdominales, Lucius la besó con violencia y la empujó contra la cama.— Cierra los ojos. ***

Marlene obedeció y sintió un colgante deslizarse en su pecho, después sonrió, Lucius solía regalarle muchas joyas durante el sexo; era otro de los fetiches del gran Lucius Malfoy, adornar la completa desnudez con lujo.

—¿Es una de esas joyas que no puedo mirar hasta que termines de follarme?—preguntó ella aún con los ojos cerrados palpando a tientas el medallón que colgaba de su cuello.

***—Nah…esta es simple curiosidad, quería ver si me gustaba pero aunque aprecio la plata vieja, me gusta más como quedan los diamantes entre tus tetas o sobre tu coño cuando lo he marcado. Correrme sobre el oro, sobre los rubíes y los diamantes que te regalo cuando tú estás debajo…es una experiencia indescriptible.

—Eso es de lo que más te gusta, menos mal que tus hechizos de limpieza e higienización son infalibles…—comentó ella con naturalidad mientras él colocaba la mano de ella en su miembro para que trabajara sobre él.

—Quiero que luzcas como una reina…pero una reina que yo he marcado, me gusta que lleves cosas que han tenido parte de mi; me pone muchísimo que nadie sepa las guarradas que os he hecho a esas joyas y a ti, pero que tú sí lo sepas y los portes con estilo y orgullo…—gruñó apretándole un pecho.— Sin embargo…aunque este collar no es…de mi estilo, sirve para estrangularte….—susurró a su oído.

—¿Lo vas a hechizar?—preguntó con un poco de miedo, Lucius solía desinhibirse mucho cuando follaban, y temía que dejara de prestar atención.

—No, yo lo voy a sujetar, serán tus riendas, y yo las dirigiré, ponte en cuatro—Marlene se dio la vuelta apoyando las rodillas y los codos sobre el colchón, Lucius acarició sus nalgas y las palmeó fuertemente repetidas veces, dejándolas ligeramente rosadas; él tocó su clítoris desde atrás, algo que no se esperaba ella, él solía ser un amante egoísta y eso era nuevo.

—¡Aah!—ella arqueó su espalda y él tiró del collar ahogándola levemente con la cadena, devolviéndola a su anterior posición.

—Esto me va a gustar—Lucius preparó un hechizo y se posicionó sobre Marlene—ahora, si te mueves sin mi consentimiento…te ahogaré…¿queda claro?—Marlene no respondió más que con un gemido de placer—Ooooh…¿qué tenemos aquí? te has mojado…¿te gusta que sea firme contigo querida?¿Que te mande y te someta?

—Sabes la respuesta….—se resistió ella, admitirlo no era algo que le hiciese demasiada gracia, no debería gustarle, sus amigas se escandalizarían, sus padres la encerrarían en un psiquiátrico, pero inevitablemente, cada vez que Lucius tomaba el mando de una forma un poco más seria y peligrosa, sus adentros acababan chorreando. Lucius tiró del collar de nuevo e hizo un hechizo vibratorio sobre su clítoris, provocando inevitablemente que Marlene gritara de placer.

—Responde, ¿te gusta mi poder? —dio una fuerte nalgada—¿te gusta ser sometida por el gran Lucius Malfoy, zorra? —propinó otra.

—¡Si!—respondió sintiendo que le faltaba la respiración por culpa del collar y del orgasmo que estaba por llegar—¡Métemela ya por Merlín!

—Con gusto…—Lucius puso las manos en las caderas de la chica, se introdujo de sorpresa y con fuerza por el orificio que Marlene no esperaba.

—¡Ah, Lucius, ahí no! —Pidió sin apenas respirar de la impresión, él se detuvo, acercando los labios a su oído, pero sin salir de su trasero.

—No es la primera vez que te la meto por aquí ¿a que no, querida?

—No pero….hace mucho que…uh…tienes que avisarme….lubricarme….—Lucius reforzó el hechizo vibratorio para que ella tuviera más dificultades para hablar del gusto que recibía. Él volvió a moverse muy lento en la puerta de atrás de Marlene, quien se quejaba de dolor y gemía de placer por ambas sensaciones.

—Ayer lo pasé muy mal ….tuve que ir al lavabo y tocarme por ti….deseaba que tú estuvieras allí a mi lado, con ese vestido….me di cuenta de que no podía vivir sin ti…te he confesado mi amor… quería celebrarlo— besó su cuello empujándose un poquito más dentro lentamente hasta quedar del todo inmerso, ella necesitó parar, le dolía mucho, Lucius se dio cuenta en cuanto clavó las uñas en el dorso de su mano, se detuvo— Me encantas Marlene… aquí dentro se está tan a gusto….tan…cerradito, casi como si fueras virgen…y sabes lo que eso me pone…—lamió el lóbulo de su oreja, él sabía que eso a ella la convencería, Marlene hacia mucho que no era virgen cuando se conocieron, Narcissa sí lo era en su día y él se había encargado de remarcarlo en más de una ocasión con plenas intenciones; por alguna razón estúpida ella pensaba que eso le restaba valor y cedía a lo que él quisiera. No lo entendía pero la traducción era poder y mejor sexo. Él a su vez, había contribuido enormemente a descubrirle perversiones sexuales a Marlene, consiguiendo que cumpliera todas sus fantasías sin cuestionarlas, e incluso haciendo que quisiera dárselas.

—Mmmh…uufff, asssh—musitó ella, pasaron unos segundos y fue ella la que acercó su trasero al eje de Lucius, así lo repitió varias veces para aclimatarse al nuevo ocupante de su cuerpo. Lucius gemía tanto de placer físico como mental, cómo la dominaba sin apenas esfuerzo, cómo se entregaba a él y qué bien lo hacía. Le encantaba ver cómo le dolía pero obedecía, era hipnótico visionar como su culo enterraba su polla.

—Qué buena chica eres Marlene—halagó Lucius; decidió darle un regalo, salió de detrás para introducirse entre sus piernas y junto con el hechizo vibratorio y sus embestidas ella tuvo el mayor orgasmo que él había visto jamás; una pequeña concesión, que le permitió volver a introducirse muy lubricado en la retaguardia de Marlene de forma brusca mientras aún experimentaba su orgasmo. Ella no se movió a pesar de que decidió penetrarla rápido y muy duro, una mano de Lucius se posó en su hombro y la otra, retorció el collar; sus caderas se abandonaron a las embestidas, ella gritaba, él ignoraba si de placer, de dolor o de ambas y cuando sintió que ella perdió el aire de su garganta, el semen invadió profusamente los adentros de Marlene. Ella cayó derrotada del esfuerzo debajo de él y tal y como había predicho, Lucius no podía correrse solo una vez, ni dos; la noche anterior había experimentado tantísima lujuria al ser temido y someter a la amiga de Narcissa que necesitaba más.

—Dame un descanso, me duele todo—pidió ella agitada aunque sonriente, él se frotaba su miembro con avidez.

—Tranquila amor, apenas tendrás que moverte— Lucius retiró el colgante de su cuello y lo guardó en la túnica que colgaba en el perchero. Sacó de esta unos pendientes de zafiros que le había comprado. Con delicadeza e indicándole a ella que frotara su entrepierna, enganchó los pendientes a los lóbulos de sus orejas

—Oh dios mio Lucius son increíbles, me encantan…

— Eres tan preciosa….—ella sonrió y le besó mientras Lucius le llevaba la mano a su pene palpitante hecho una roca; ella ni si quiera se planteó lo ofensivo que era darle unos pendientes y llevarle la mano inmediatamente al pene o justo después de ceder a algo que le dolía, no se le pasó por la cabeza lo que implicaba eso en la mente de Lucius. Procedió a masturbar al rubio que le nublaba los sentidos, Lucius no podía resistirse a su toque, era demasiado buena.

—¿Te gusta cuando te toco?

—Me recuerda tanto a la primera vez…quien iba a decirme que me pondría tanto el callejón Nockturn…nunca nadie me lo había hecho tan bien…me preocupaba mancharme los pantalones pero tú…—tocó su labio inferior—te hiciste cargo….fue tan especial…

—No tanto como la primera vez que me llevaste a tu casa, ninguna chica había estado allí….

—Solo tú…—completó él, era quizá la única verdad que había dicho. Lucius mordió su labio, ató de nuevo las manos de su amante, esta vez al cabecero de la cama, se puso después de pie sobre el colchón—No deberías haber invocado esos recuerdos…ahora tendré que follarte la boca, tienes una lengua demasiado peligrosa, y eres mi prisionera.

—Avísame cuando….—Lucius la interrumpió metiendo su miembro en su boca de nuevo

—Sí querida, hablas demasiado, me gustan calladitas—rió él comenzando a moverse—mírame, mírame Marlene, quiero ver tus ojos…—ella obedeció, los iris avellana de la chica chocaron con los mercurio de Lucius, que disfrutaba de las sensaciones que la boca de la Gryffindor ofrecía, sus labios carnosos, sus mejillas acogedoras y succionantes, su lengua juguetona en su glande, todo era maravilloso, sus caderas enloquecieron, él gruñía de placer— Esa boca….es de mi propiedad, tu garganta solo recibirá mi polla…es mía, tu cuerpo…. es mío, me….perteneces Marlene….¡ah!—Lucius comenzó a correrse y retuvo el cuello de Marlene en la posición que quería—¡traga, hazlo si de verdad me quieres, venga, trágame, sabes que te gusta!—Marlene no quería hacerlo pero Lucius no le dejó demasiada opción cuando su semilla desembocó casi en su garganta sin que pudiera mover la cabeza ni las manos —Muy bien…así…compláceme…como tú sabes…—dijo comenzando a apartarse, terminando de limpiarse sobre los labios, las mejillas y la barbilla de la chica. Lucius deshizo las ligaduras y conjuró un pañuelo y una botella de agua para ella. ***

—Sabes que no me gusta que me hagas tragarme tu….

—Te quiero—la interrumpió él dejándola sin palabras—eres lo que todo hombre necesita….no sé qué haría si tú no estuvieras, no puedo vivir sin ti— ella se emocionó, justo como él quería. Por supuesto, no la amaba, era un sentimiento distinto, era cierto que no se planteaba no poder hacérselo nunca más, o que tuviese una relación con alguien; al fin y al cabo, era suya ¿no? Él la sentía como suya y ella le había dicho que sí muchas veces, pensar que otro que no fuera él entraba en su cama le generaba ganas de aplastar al que se atreviera a hacerlo, solo él podía entrar en ella ¿amor? No, la del amor era Narcissa con ella imaginaba una boda, hijos, vida marital, charlas interminables, eventos sociales a tu lado, vejez, pero Marlene despertaba otro tipo de pensamientos ¿pertenencia? Sí, ella era suya, se entregaba a él y hacia todo lo que le pedía; entendía y cumplía sus fetiches, eso le convertía en la persona que más conocía sus secretos y debilidades, la insaciable y entregada Marlene. Sabía cómo tenerla enganchada, nunca la dejaría ir de su lado, la necesitaba pero nadie podía saberlo, su origen no era puro, pero de alguna forma que ya se le ocurriría, sería suya para siempre. Besó su mejilla con fingida ternura y acarició su pelo.—¿Qué me decías?

—N…nada….que yo también te quiero—respondió no queriendo romper el momento romántico.

—Debo volver ya, duerme un poco, la habitación está pagada, pero vuelve a Hogwartts a lo largo del día, no querrás que tus amigas se preocupen—dijo él mirando su reloj. Ella asintió, Lucius conjuró un hechizo de limpieza, se vistió y desapareció. Marlene durmió durante unas cuatro horas, se vistió con el uniforme, y usó el traslador que le había regalado Lucius para volver al colegio. Se tomó su tiempo para llegar al castillo, convenció a Remus de que le prestara la llave del baño de prefectos, se relajó allí y cuando casi daban las cinco de la tarde, volvió a su torre encontrando ahí a sus tres amigas, Marie incluida.

—¡Marie, estás aquí!—dijo feliz de verla, acercándose para abrazarla; sin embargo, una vez lo hizo, no comprendió por qué todas la miraban con enfado—¿y esas caras tan largas a qué vienen?

Marie y Sirius volvieron al colegio, desayunaron como si nada hubiera pasado, se asearon en sus respectivas habitaciones, pasaron el día en los jardines y después fueron a ver el gran partido de quidditch de Ravenclaw contra Hufflepuff, con este último como ganador. Tiempo más tarde, Marie y Sirius tuvieron que visitar la enfermería porque Regulus tuvo ración doble de maleficios por parte de Rabastan cuando lo pilló desprevenido esa mañana, Regulus había intentado curarse solo para evitar preocupar a nadie, pero lo único que consiguió fue estañar la sangre unas dos horas; después empezó a sentir un dolor agudo mientras Severus le explicaba unos deberes.

—No os preocupéis, se pasará—dijo el chico haciéndose el fuerte en presencia de su hermano y su novia.

—¡Reg, Reg!—dijo una voz melodiosa entrando a la enfermería—¡¿Estás bien?! Severus me dijo que habías empezado a sangrar sin parar en la biblioteca— la chica casi lloraba, lo que le hizo concluir a Marie que esa chica alta y castaña de ojos verdes era…

—Cassie…no tenías que haber venido, no quiero que te asustes….—dijo mirándola con devoción, dejándose acariciar el pelo tiernamente por ella

—¡¿Te desangras y quieres que no me asuste?! ¿De qué vas? ¿Qué ha pasado?

—Nada, un idiota…

—¿No será Rabastan Lestrange verdad?—Regulus no respondió—No para de decirle a todo el mundo que le ha dado una lección a un traidor cobarde que protegió a una puta y que va a rematarle esta noche.

—Ah, no, por ahí no paso, se va a enterar ese sociópata de quien soy—se levantó Marie.

—¿Y tú eres?—preguntó Cassandra extrañada de que hubiera otra chica visitando a Regulus

—La novia de su hermano y seguramente esa puta de la que Lestrange habla; no volverá a alzar la varita contra nadie si puedo evitarlo.—declaró levantándose indignada.

—¿Qué haces? Ni sueñes que vas a ir sola, yo te acompaño, es mi hermano—la detuvo Sirius.

—¿Sabéis que estoy delante y no me he muerto verdad? Puedo solo con él perfectamente, solo me ha pillado por sorpresa.—Declaró para hacerse el fuerte en presencia de Cassandra, ella se sentó en su cama y lo abrazó.

—Tú te callas—dijeron Marie y Sirius cuales padres preocupados.

—No puedes entrar a Slytherin, iré yo y me encargaré de dejarle bien claras un par de cosas.

—Al menos avisa a Snape—Pidió Sirius

—Soy mejor que tú y que Snape, en duelo, me basto sola, esta vez yo seré quien le pille desprevenido a él, tú cuida de tu hermano.—Sin mediar más palabra, Marie se dirigió hecha una furia, varita en mano a Slytherin; buscó por su sala común a ver si encontraba a ese desgraciado, no volvería a consentir que le tocara un pelo de la cabeza a Regulus y menos si había sido por ayudarla.

—Hasta que te dignas a aparecer por Slytherin, Marie, ¿alguien que no desearas encontrarte acaso? —dijo una voz a sus espaldas, era Narcissa, bajando de su habitación, Marie la observó, estaba diferente, su maquillaje era oscuro y sus ojos estaban algo enrojecidos, iba abrigada con más túnicas de lo habitual como si algo le hubiera destemplado, tenía las puntas del pelo húmedas, como si hubiera salido de la ducha poco tiempo antes.

—Cissy…—Marie olvidó sus deseos de venganza en ese momento, ella era más importante y tenían una charla pendiente.—La verdad es que buscaba a alguien, pero deberíamos hablar…

—Sí…desde luego…—Narcissa se apartó dejándole paso a la habitación que compartían, cerró la puerta tras de sí y miró a Marie expectante—¿Empiezas tú?

—Anoche….—Marie repasó la forma de explicarle lo ocurrido, desesperándose un poco, no había una forma agradable de decirlo, no había una forma fácil de mostrarle las razones por las que todos sus planes de futuro se irían al traste en pocos segundos—estabas… impresionante….sin duda…brillabas con luz propia.

—Mmmhh—asintió—algo me dice que no es eso lo que querías hablar…—Marie suspiró.

—Cissy no hay una forma sencilla de decirte esto…pero anoche…Lucius y yo, eventualmente coincidimos en el mismo sitio y…

—¿Coincidisteis o uno llevó al otro a la habitación más lejana posible de la fiesta?—interrumpió la menor de las Black.

—Más bien lo segundo…—completó

—Wow….vaya, reconozco que me sorprende que seas capaz de contármelo, sabiendo lo que amo a Lucius…

—Lo siento Cissy….pero…es mejor que te enteres por mi….

—No es necesario, Lucius me lo ha confesado….—Marie se quedó en shock

—¿Perdón?—Quedó descolocada ¿acaso lo que había hecho Malfoy era un hecho aislado del que se arrepintió tanto que tuvo que confesar? ¿acaso Andrómeda le mandó una carta contándole lo ocurrido y ella le enfrentó? ¿Acaso alguien le vio y lo denunció?

—¿Pensabas que se iba a quedar callado con lo que hiciste? No, Lucius tendrá defectos pero ante todo me ama, supongo que no contaste con eso cuando le atrajiste a esa habitación y te desnudaste para que se acostara contigo.

—¡¿Qué?!—esa respuesta invadió a Marie de impotencia y terror, la cara de su amiga no era de duda, era de enfado, de dolor, su mirada transmitía un desprecio que jamás le había visto profesar, e iba dirigido a ella.—¡Cissy eso es mentira!

—No me llames Cissy, eso solo pueden hacerlo mis amigos, y tú no lo eres—aseveró clavando la varita en la garganta de su futura hija.

—Ciss—sintió la punta clavarse más fuerte—Narcissa, por favor escúchame, eso no es así, te está mintiendo, me dijo que me quería lejos de ti y esta es su forma, fue él quien me llevó a un cuarto, después me noqueó, Rabastan Lestrange también estaba allí, le contó a Lucius que no tenía ninguna hermana gemela y me torturaron para que les dijera toda la verdad.

—Claaaaro, tú le cuentas todo eso y hoy sigue prometido conmigo ¿verdad? Buen intento, pero quizá deberías haber inventado una mentira mejor.

—¡Sigue prometido contigo porque yo le dije que todo era culpa mía y que no lo pagara contigo ni con tu hermana!

—Qué conveniente—dijo con ironía— Déjame adivinar, por no querer problemas no le dijiste nada a Sirius ¿verdad? Ah, no, no, espera, mucho mejor, se lo dijiste y en lugar de montar en cólera y estrangular a mi prometido, decidió salir pacíficamente de mi fiesta como si nada hubiera pasado.

—Fue así, no queríamos fastidiarte la noche, también torturaron a Regulus por ayudarnos, Kreacher tuvo que curarle, nos dijo que no saldríamos bien parados si lo exponíamos, pregúntale a tu hermana por favor…

—Mi hermana diría cualquier cosa con tal de que no me casara con Lucius y Regulus también, no es que sean fuentes fiables ¿y quieres que me crea que te torturan y Sirius no hace nada? Es patético.—dijo mirándola con asco, Marie sentía tal frustración que empezó a llorar.

—¡Cissy te lo juro!, ¡te daré mis memorias, haré el juramento inqueb….

—¡No quiero escucharte! —interrumpió Narcissa, dejando sin saber qué decir a Marie, respiró para no perder los nervios, no era su estilo, no iba a mostrar debilidad—El juramento inquebrantable sirve para jurar cosas que harás o no harás, no para morir por la verdad si lo fuera, lo sabes bien, así que no hagas como si esas palabras fuesen garantía de nada, y tus memorias son modificables, estúpida mentirosa.—hubo un silencio entre ambas, Marie se sentó en la cama y no pudo evitar llorar aunque Narcissa la contemplara impasible— ¿Sabes por qué sé que mientes?—Marie la miró con desesperación. Narcissa le lanzó su collar de plata vieja que contenía un copo de nieve conservado en fuego azul.

—Hijo de puta….—se lamentó Marie, apretando el collar y pasando sus dedos por las mejillas para detener en vano las lágrimas. Lucius había sido mil veces más calculador y listo de lo que ella pensaba, lo había subestimado y se había adelantado, perdiendo a Narcissa para siempre. Cissy se acercó y conjuró el baúl de Marie para que se posara abierto encima de la cama.

—No quiero volver a verte en Slytherin, me da igual lo que diga Dumbledore, te doy una hora para que te largues de aquí, y si vuelves a mirarme si quiera, te juro que haré de tu vida un infierno.

—Cissy, por favor…—Marie intentó evitar que se marchara asilándola de la muñeca, pero Narcissa estaba muy enfadada, por lo que, intentando zafarse lanzó un haz de luz candente a la pierna de Marie, haciéndola caer de rodillas en el suelo.—¡Aaaah!— Narcissa se agachó para ayudarla por impulso, pues no había sido a propósito, pero a mitad de camino se retractó de su gesto. Marie no pudo evitar sollozar de nuevo.

—No llores, es de débiles, y no ha sido adrede, levántate.—ordenó sin disfrutar en absoluto verla arrodillada, dolorida y llorando, la quería mucho y esto le estaba rompiendo por dentro, pero su dolor por la traición con Lucius aún era peor .

—Narcissa—ambas se miraron unos segundos con los ojos vidriosos—entra en razón, te lo suplico….—pidió Marie angustiada ¿suplicaba? Se preguntó Narcissa, pero esa duda se suprimió en décimas de segundo, culpabilidad fue su conclusión semi inmediata—nunca te haría nada de eso, eres como una hermana para mi….

—Entonces considérate borrada del árbol familiar, porque para mi, estás muerta.—Sentenció Narcissa saliendo de la habitación con un portazo; pudo oír el lamento de Marie desde el otro lado de la puerta y nadie supo lo que Cissy lloró en silencio durante esos momentos apoyada en la salida, deseó volver y creerla, abrazarla y olvidarse de todo, pero eso no era posible, Marie había cruzado la línea, apoyar a Lucius no era negociable.

Narcissa Black nunca volvió a hablar con su amiga Marie Mikaelson y lo que nunca imaginó, era lo muchísimo que, en unos días, lamentaría esas palabras durante veinte años. Ella descubriría que Lucius mintió, descubriría a su amante de verdad y en breve, Snape le diría que los padres de Marie se la habían llevado porque estaba muy enferma. Narcissa siempre se culpó por ello pensando que la habría maldecido sin querer, mandó miles de cartas disculpándose y suplicando verla sin respuesta; usó influencias para localizar a los Sres. Mikaelson pero jamás los encontró. Su primo mayor dejó de hablarle desde esa discusión, lo que era normal después de como ella se había portado con su novia y no pasaron muchos días para ver destruido por completo a Sirius, ella intentó hablar pero él la echó de malas maneras, todo lo que una vez hubo ganado con su primo se esfumó cuando Marie desapareció para siempre; todo ello sumado al saber de que a Regulus y a Severus tampoco les contestaba las cartas, le hizo temerse lo peor, encerrándose durante semanas a llorar por su amiga perdida.

…..

Un rato después de haber llorado a mares, Marie salió de su cuarto con su baúl a cuestas; iría a Gryffindor, de todas formas solo quedaban cuatro días para que Dumbledore le autorizara a volver, pero le destrozaba hacerlo así.

—¿Ya te vas pajarillo?—dijo una voz a su espalda, la ronca y burlona voz de Rabastan Lestrange, Marie tomó la varita con fuerza, no importándole estar en medio de la sala común; estaba enfadada, toda la culpa había sido de ese malnacido, todo el miedo que había pasado la noche anterior, toda la impotencia que había sentido atada a esa silla completamente indefensa, toda la pena y culpabilidad que se alojaba en sus entrañas por el estado de Regulus, se juntó transformándose en pura rabia, una rabia durmiente que aunque ella no recordaba, su subconsciente sí. Él se puso frente a ella—Oh…qué collar más bonito ¿te lo ha devuelto Narcissa?

—Cállate—le advirtió, no se aseguraba a sí misma no acabar matándolo.

—¿Por qué no le has ofrecido tomar veritaserum para que comprobara tu versión?—preguntó burlón—Oh…—sonrió cínico al ver sus ojos de sufrimiento—es verdad…que si te lo inyectan no puedes ni probar una gota en un mes o mueres de sobredosis de acónito.

—¡Detraxertunt!—el hechizo golpeó a Rabastan en el pecho, su ropa empezó a desintegrarse y su piel a resquebrajarse como si se la estuvieran arrancando a tiras.

—¡Aaaah!—chilló Rabastan retorciéndose de dolor en el suelo—¡puta!—Ella se acercó a él, mirándolo desde arriba con desprecio, disfrutando, por primera vez, del dolor ajeno.

—¡¿Te duele? ¿eh? Rata asquerosa hambrienta de escoria?!—Marie conjuró un maleficio potenciador del dolor que le hizo gritar más—¡¿Qué tal sienta estar indefenso muriéndote de dolor eh?! ¡¿Te gusta pedazo de basura?! ¡¿Esto es lo que le quieres hacer a la gente como yo, mortifago de mierda?!—Rabastan hizo un hechizo no verbal que provocó un dolor inmenso en la cabeza de la joven Snape, provocando que se encogiera en sí misma y saliera sangre de sus oídos. Rabastan aprovechó para agacharse sobre ella, estirarle del pelo y hablarle al oído con rabia mientras ella perecía de dolor.

—Si por mi fuera, hoy estarías muerta, te merecías que te torturasen muchísimo más, pero Lucius es un caballero; si hubiera estado en mis manos la decisión, te habría fundido en cruccios durante toda la noche, me hubiera divertido paralizándote y…usándote sin que pudieras hacer nada…hubiera sido una tortura divertidísima—Rabastan apretó un seno de su enemiga con plena intención de humillarla—Quizá no sea tarde, no estás paralizada pero no puedes con el dolor de cabeza ¿verdad? Tranquila, en una media hora habrás tenido una aneurisma y todo se acabará.

—Sectupskey—Pronunció Marie de la fuerza que le dio la ira, la mano de Rabastan quedó colgando de su muñeca por un cartílago prácticamente seccionada, él se movió bruscamente, provocando que un trozo de lengua también fuera afectada por el hechizo. Junto con sus alaridos acabó el conjuro que torturaba sus sienes. Pasados unos segundos, se oyó la onda de más de un hechizo que no le dio tiempo a comprobar, la puerta de entrada de Slytherin se atrancó, Rabastan se desmayó y todo quedó en silencio.

—¿Pero qué coño es todo esto?—preguntó Severus sin creer lo que acababa de ver, Marie le miró hiperventilando todavía, con los ojos llenos de lágrimas. Severus no dejó pasar unos segundos antes de apuntar a la cabeza de Rabastan para confundir su mente, y hacer un hechizo que le trasladara a la enfermería. — corre, antes de que alguien te vea —Severus tomó a su futura hija de la mano, tomó su baúl con la otra y la metió en su habitación, nadie la buscaría en el cuarto del prefecto. La dejó llorar unos minutos intentando darle espacio, pero aguantó poco rato— ¿Me explicas lo de ahí fuera? Yo no te he enseñado esos hechizos, Lily jamás los usaría y Potter ni siquiera sabe pronunciarlos.

—No lo sé, no sé de donde han salido…los sabía y ya está.—explicó sollozando

—Son hechizos oscuros Marie, hechizos muy avanzados.—mantuvo Severus.—hay que tener mucha rabia para poder realizarlos.

—La tenía…—dijo secándose las mejillas.

—No te veo fuera de ti ni montando en cólera, te veo destrozada, triste… casi nunca estás así.—se quedaron en silencio—a ver si adivino…¿Black?

—Sí, Narcissa Black, en concreto—Severus no se esperaba esta respuesta, se sentó en la cama con ella.

—¿Le ha pasado algo a Cissy?

—Sí, que Rabastan y tu amiguito Lucius Malfoy la han engañado haciéndole creer que soy una traidora que intentó acostarse con Lucius anoche, me odia y no quiere volver a verme—Severus le ofreció un pañuelo y ella lo tomó.

—Eso es una locura, jamás harías algo así.

—Pues ella cree que sí….

—No entiendo nada—dijo Marie se sonó la nariz para poder articular palabra

—En fin, te vas a acabar enterando igual así que…—hizo una pausa—Hace un tiempo, Cissy me dijo que quería llevar a su hermana Andrómeda a su fiesta de compromiso; consiguió convencer a sus padres y estaba muy contenta, pero el día que me cambiaron a Slytherin vino llorando porque Lucius se enteró y le amenazó con cancelar el compromiso si la invitaba. Quise ayudarla y….tramamos un plan; Cissy me dijo que solo vendrían a la fiesta amigos de Lucius que eran mucho más mayores que nosotras, que tú no habías querido venir y que solo se iba a invitar a su familia y ella me invitaría a mí, yo le daría poción multijugos a su hermana y…fingiríamos ser gemelas, yo iba con Sirius y ella con Regulus.

—Esa, es una idea de mierda, ¿a ninguno se os ocurrió que Rabastan es el hermano del cuñado de Narcissa y te conoce?—Marie negó con tristeza.

—Andrómeda sabía que venía, pero ignoraba que estuviera repitiendo séptimo por tercera vez.—hizo una pausa— Cissy creo que ni lo pensó, y yo no tenía ni idea de que eso estaba emparentado con Narcissa, así que….Lestrange le dijo a Malfoy que yo no tenía ninguna gemela y….bueno, obviamente no lo dejó pasar; me noqueó y al despertar, estaba atada a una silla y me habían inyectado veritaserum….

—¿Qué hicieron qué?—dijo Severus visiblemente afectado, Marie le contó como había transcurrido la tortura, como Lucius le arrebató el collar y como la dejó agonizando en el suelo antes de poder moverse y cómo su medallón le había servido para montar su gran puesta en escena. Por primera vez Severus se dio cuenta de que sus grandes amigos, Lucius y Rabastan eran más peligrosos y retorcidos de lo que nunca había pensado y que quizá el camino que le allanaban no era lo más conveniente. Él no quería acabar haciéndole eso a nadie, bueno quizás a Potter y a Black, pero ellos se lo merecerían por haber sido una escoria humana con él durante todo el colegio.

—….Perdona por no haber confiado en ti, no sabía hasta qué punto eras amigo suyo y…no te quería meter en problemas, no quería que nadie sufriera por esto y lo he fastidiado tantísimo…Regulus está en la enfermería por mi culpa, por ayudarme, Narcissa creyendo que no tiene amigas de verdad, Sirius se siente impotente porque no pudo destrozar a Rabastan y yo…no puedo creer todo esto….

—¿Quieres que hable con Narcissa? Es una locura pensar que intentases nada con Lucius.

—¿Crees sinceramente que servirá de algo?—preguntó con un mínimo de esperanza. Severus lo meditó unos segundos.

—La verdad es que no, para ella Lucius es una línea roja, no razona cuando se trata de él….

—Si hubieras visto cómo me miraba…—Marie negó con la cabeza—no es justo que nuestra amistad acabe así, me ha dicho que para ella estoy muerta…—Severus suspiró.

—Marie, un día Narcissa se dará cuenta de sus mentiras; no debería decirte esto porque él es mi amigo, pero los rumores son ciertos, Lucius engaña a Cissy; yo no se lo pude decir porque Lucius me mataría, pero…digamos que...me descuidé hablando del tema delante de Regulus para que él lo hiciera, pero cuando se lo dijo, no le creyó. Rosier pilló a Lucius con "ella" una vez en pleno…ejemmm ya sabes, pero como a él Narcissa le da igual, no lo contó. Lo tomó a risa y encumbró a Lucius como un ganador, incluso Goyle, Crabbe, Amicuss hablaron del tema con Lucius una que vez Regulus estaba con ellos; él volvió a decírselo y de nuevo, no le creyó. No sé con quién está Lucius, la verdad se las ingenia bastante bien para que no le descubran.

—Entonces dudo que Cissy se cerciore alguna vez.

—Narcissa no es imbécil Marie, claro que lo sabe, pero necesita cerrar los ojos a la evidencia, y lo de hoy, es simplemente Lucius jugando con su inseguridad; ella necesita creer que las chicas, en este caso tú, se tiran encima de Lucius pero él como la ama y la respeta, las rechaza y que normalmente no le cuenta nada porque no las conoce pero esta vez como ha sido una amiga suya, quiere protegerla.

—Claramente conoce mucho más su mente que yo. Te juro que pensé que me quitó el colgante solo para fastidiarme, pero mientras me torturaba lo estuvo pensando, estuvo calculando como nos alejaría.

—Lucius es el rey de la selva Marie, es tremendamente calculador para mantener su posición, no dejará nada a la casualidad, y si ve un enemigo, lo aplastará para proteger lo que considera suyo.

—Narcissa….—concluyó Marie

—Y seguramente la otra también, lo único que puede pasarle a Lucius es que un día se vea demasiado seguro en su trono, se confíe y deje de prestar atención, que venga otro enemigo contra el que no pueda luchar, o que envejezca o enferme tanto que no sea una amenaza para nadie.

—Es un sociópata, sería capaz de vender a su propio linaje si eso amenazara la atención que va a recibir—enunció Marie con amargura; se quedaron en silencio unos minutos sin saber qué decir, por lo que Marie decidió cambiar de tema—¿Qué voy a hacer cuando se sepa lo que le he hecho a Lestrange?

—Dudo que lo recuerde, ya me he ocupado de eso.—aseguró Severus

—¿Y si yo hubiera dicho a mi novio, a su hermano, y a Cassandra Pine que me iba a ocupar de que ese malnacido no volviera a levantar la varita contra nadie?

—En tal caso dudo que dijeran nada pero….es una casualidad tremenda que hayas estado llorando en mi cuarto por tu discusión con Narcissa justo cuando eso ha ocurrido.—Marie asintió con agradecimiento, le gustaba ser autosuficiente y trataba de resolver sus problemas sola, pero cuando tenía mayores conflictos, Severus siempre se encontraba allí para solucionarlo o para protegerla de las consecuencias. A veces se sentía inútil por tener que recurrir a él, pero esta vez, no tenía fuerzas para pensar en una manera de no involucrarle. Gracias a Severus, nadie pudo demostrar que Rabastan se convirtió en un mago mediocre por no poder pronunciar bien algunos hechizos ni mover bien la mano derecha por su culpa. Sirius llegó a preguntarle y fue lo único en lo que Marie le "mintió" diciendo justo lo que Snape le había dicho que dijera, le asustaba que Sirius tuviera miedo de ella o que considerase que ella era peligrosa, un miedo profundo que arrastraba desde el incendio de la torre de Gryffindor. Le contó que fue a Slytherin con intención de aplastarlo como un gusano, pero que Narcissa la interceptó, discutieron y después le contó todo a Snape; ello hizo que Sirius dedujera que fue Severus quien se tomó la justicia por su mano, lo cual, le pareció ajustado y respetable. Él quedaría como un energúmeno y sería el principal sospechoso en caso de conocerse lo ocurrido, de forma que la varita de Snape, suponía un buen castigo sin riesgo.

Regulus por otro lado, no se molestó en preguntar, conocía que en Slytherin no te juzgaban por perder el control, la represión a la que estaban sometidos la mayoría de los alumnos y la presión por impresionar a sus ricas familias, provocaban estallidos de vez en cuando, por lo cual, eran cosas que cada semana se veían y se normalizaban. También conocía lo discreto que era Severus, seccionar una mano o la lengua no era su forma de actuar; un envenenamiento accidental porque la persona fuera tan tonta de ingerir una poción en mal estado, una reacción alérgica extrema durante el desayuno; un maleficio que llenara la cara de pústulas formando una palabra ….ese era su estilo, pero lo de Rabastan era algo visceral, rabioso, quizá propio de alguien enfadado, que quiso dar un castigo poético, la lengua por decirle a Lucius la verdad, la mano por abofetearla, o por tocarla, o por torturarla; que Rabastan no recordase nada sí era el estilo de Snape y en su cabeza, era una ecuación fácil, ocurrió la discusión con Narcissa, se encontró a Rabastan, se salió de control y Severus lo encubrió; sin embargo, no le importó en absoluto la consecución de hechos, en su opinión Marie había hecho lo que debía hacer, Rabastan no iba a parar y eventualmente iría contra ella; además así mandaba un mensaje muy claro a Lucius Malfoy, él le había quitado a Narcissa, ella había mutilado a su amigo y él no recordaba nada, muestra de que en condiciones normales era una digna adversaria. Estaban en tablas, y dar un paso más implicaría una guerra abierta que él por su posición y fama no se podía permitir.

—¿Y esas caras tan largas a qué vienen?—preguntó Marlene al ver que todas la miraban con enfado.

—¿Cómo has podido hacernos esto Marlene?—reclamó Alice—creíamos que eras nuestra amiga.

—Ammm…¿de qué estás hablando? No entiendo nada.

—¿No entiendes nada? Quizá se deba a donde y con quién te has ido esta mañana….—Dijo Lily en un tono muy duro, Marlene empezó a sentir como su corazón daba fuertes latidos que le impedían vocalizar con normalidad.

—¿Qué acaso me habéis seguido?—preguntó temiendo la respuesta, pues en caso afirmativo sería un desastre.

—Seguirte implicaría saber dónde te habías ido, pero noooo, nos dejaste esta mierda de nota—gritó Alice exhibiendo un pergamino arrugado y sorprendiendo a todas porque ella nunca usaba palabrotas— "Chicas he salido unas horas a divertirme en privado, no me busquéis, no os preocupéis estoy bien" ¡¿Tú estás demente o qué te pasa?!

—Bueno ¿Cuál es el problema? Os avisé y os dije que estaba bien, hubiera sido peor que no os dijera nada—se excusó Marlene.

—¡Ya está bien, no puedes hacer eso!¡¿Qué es lo que no entiendes?! ¡Es peligroso! ¡Exijo saber con quién estás saliendo, porque no puedes preocuparnos así!—Gritó Alice

—No tengo por qué deciros nada, no es asunto vuestro, es mi vida, y no sois nadie para exigírmelo, sois mis amigas, no mi madre.

—Muy bien — dijo Alice sacando una pluma de su mochila y ultimando un pergamino sobre su escritorio.

—¿Qué haces?—se extrañó Marlene, quien miró a Marie, la cual era expectante de todo lo ocurrido, al igual que la recién llegada.

—He escrito esta carta a tu madre contándole todo lo que haces, todas las normas que te saltas, todos los vestidos y regalos caros que tienes de la nada, toda la gente que conoces sin saber cómo, todas las escabullidas de las noches a las mazmorras o a los jardines creyendo que no te vemos, se ha acabado, si no quieres contárnoslo a nosotras, se lo tendrás que explicar a ella.— amenazó metiendo un pergamino en un sobre y llamando a una lechuza con un chiflido por la ventana.

—No te atreverás—Marlene fue decidida a arrebatarle el sobre a Alice pero Lily le cortó el paso—Lillian no puedes estar de acuerdo con esto, es una locura—reclamó Marlene con frustración usando por primera vez el nombre completo de su amiga.

—De hecho sí estoy de acuerdo, y si se lo decimos a tu madre y no a Mcgonagall, es para que no te expulsen por la cantidad de normas que has roto, consiento hasta un límite, y si alguien se enterara de todo lo que te he permitido me quitarían la prefectura y el premio anual, pero que con todas las desapariciones que está habiendo salgas sola del colegio y de la ciudad por reunirte con tu amante, por ahí no paso. O nos dices quien es o Alice lo envía, ya lo hemos hablado.

—Chicas…quizá convendría hablarlo tranquilamente—intentó intervenir Marie, siendo ignorada por todas.

—No os preocupéis, estoy segura con él ¿vale? A su lado no me pasará nada, es bueno y responsable.—intentó reconducir Marlene.

—Y mayor que tú, nadie de nuestra edad podría permitirse las joyas que llevas a menos que estuvieses con James o con Sirius.—Dedujo Alice.

—Por supuesto que no, jamás le haría algo así a mis amigas ¿A qué viene eso?

—A que quizá te estás liando con un depredador, ¿Esos pendientes son nuevos de hoy verdad? ¿Son zafiros?—Preguntó Alice, Marlene cruzó los brazos y no dijo nada—¡¿Es que no ves lo ofensivo que resulta que te regale joyas después de acostaros?!¡Es como si te estuviera pagando por abrirle las piernas Marlene, te llama puta con gestos así!

—¡No me llama puta, me quiere! ¡hoy me lo ha dicho!—Lily y Alice rodaron los ojos—¡Y no me los regala después, lo hace durante, le gusta que lo hagamos con joyas bonitas ¿algún problema?!

—Merlín, no puedo creer que no te oigas—Dijo Alice con la complicidad de Lily

—¡¿Sabéis lo que os pasa Alice? Que estáis celosas, tu novio podría permitirse comprarte cosas caras y no lo hace porque está tan enmadrado que hasta que no le den el beneplácito para casarse contigo, no va a arriesgarse a decepcionar a su mamaíta y tú Lily, podrías recibir piedras preciosas y todo lo que quisieras, pero evitas que James lo haga porque te sientes culpable de pensar en Snape, porque eres incapaz de decidirte entre ellos, porque los amas a ambos y esperas que haya algo caído del cielo que te quite a uno de los dos de encima, porque eres una cobarde egoísta incapaz de confesar lo que siente y de renunciar a uno de ellos.—Lily levantó la varita contra Marlene

—Retira eso—pidió con los ojos llorosos dejando a todas en silencio, Marlene asintió, incluso en sus adentros sabia que se había excedido. Se miraron un par de minutos hasta que la rubia abrió la boca de nuevo.

—¿Y cómo sabes que he salido del colegio y de la ciudad? ¿En qué te basas?—preguntó Marlene muy nerviosa.

—Bueno, en primer lugar, si no hubieras salido del colegio no nos hubieras dejado una nota. En segundo lugar, James tiene un mapa especial que nos muestra a todos, y tú no estabas. En tercer lugar, si un alumno pisa Hogsmade en horario escolar, salta una alarma y hubo una que sonó dos segundos, así que te irías por algún pasadizo y tuviste que usar un traslador no registrado. ¿te valen las conclusiones o vas a decírnoslo ya?

—De acuerdo, os lo diré—Mintió Marlene—pero primero dadme la carta.

—Primero el nombre, quiero el maldito nombre o los Mckinon recibirán esto en 15 minutos.—amenazó Alice. Marlene se quedó en silencio y tras unos segundos de meditación, tomó la opción muggle; empujó a Lily a su cama y comenzó a forcejear con Alice por la carta entre gritos, a los cuales se sumó Lily.

—¡Basta!—ordenó Marie trasladando tanto la carta como las varitas de sus amigas a sus manos.

—Marie, dame eso, tú no sabes el descontrol de todo esto desde que te cambiaron a Slytherin.—advirtió Alice.

—Hazle caso Marie, lo hacemos por su propio bien— pidió Lily.

—No se la des, somos amigas, tú eres la que mejor me comprende, esto no es justo y lo sabes.—intentó convencer Marlene

—¡Callaros! ¡Ya he tenido suficientes discusiones por un día y no soporto más!—gritó Marie—¡Vosotras dos, ¿no os habéis planteado que si Marlene no os lo ha contado es porque siente que la juzgáis? Tenéis relaciones casi perfectas y habéis mostrado horror con su forma de ver la vida en múltiples ocasiones, os estáis ganando a pulso que no pueda confiároslo; ¿no habéis pensado que quizá no está preparada para hacerlo oficial? ¿Qué puede tener miedo de ilusionarse o que es una relación complicada de la que quiere estar segura antes de presentárnoslo? ¿Y si se hubiera enamorado de una mujer y no quisiera hablaros de ello todavía?! O quizá simplemente no puede decirlo porque podría poner en peligro la intimidad de otra persona y no es solo cosa suya! ¡Chantajearla para confesarlo amenazando con decírselo a su madre no va a hacer que deje de estar con él, quizá la tire más a sus brazos, y quizá provoque que nunca os diga nada! —aleccionó la joven Snape.

—Gracias Marie—agradeció Marlene con los ojos llorosos.

—¡Tú te callas también!¡¿Eres imbécil o qué te pasa por la cabeza para largarte de aquí?! ¡¿Es que no escuchas las noticias?! ¡Tu madre es hija de muggles y tu padre un muggle, tus mejores amigas son una hija de muggles y una traidora a la sangre, ¡¿es que no ves que estarías en el punto de mira de cualquier mortífago o del propio Voldemort?!—todas jadearon de impresión al oír ese nombre—¡¿No ves que si alguien quisiera secuestrarte y que no te buscáramos sería esta misma nota lo que escribiría?! ¡¿Cómo eres capaz de juzgarlas a ellas por preocuparse, juzgar sus relaciones, y sus reacciones cuando parece que estés pidiendo la muerte a gritos?! ¡La persona con la que estás desprecia mucho tu integridad haciéndote salir de un lugar seguro a pesar de todo lo que hay fuera, volviéndote loca con quedadas a escondidas ¿y ahora te dice que te quiere?! Si te quisiera bien, no te arriesgaría de esa forma, porque en cualquier momento si estás fuera de los límites de Hogwarts o Hogsmade, alguien podría capturarte, desarmarte, torturarte y hacerte suplicar por tu vida o por tus amigas, y dará igual lo buena que seas en duelo, lo lista que seas en cualquier otra disciplina, porque esa gente es capaz de sacar todo tu miedo y tu debilidad, y aunque sobrevivas, son capaces de seguir haciéndote mucho daño.—Finalizó Marie con lágrimas en los ojos, las tres chicas se sentaron a los pies de la cama, mirándose entre ellas con vergüenza.

—No volveré a irme de esa forma, os diré donde estoy cada vez que me vaya, y procuraré que no salgamos de Hogsmade o del colegio, pero con él me siento protegida, no quiero que me sigáis, ni que me preguntéis con quien estoy hasta que esté preparada para desvelaros su identidad. Hoy me ha dicho por primera vez que me ama y…aunque no lo creáis, es lo que quiero; al principio solo era…una conexión física pero conforme las cosas fueron avanzando…me fui enamorando de él…no pude evitarlo, me convencí de que no sería bueno seguir con algo no correspondido en la misma medida, pero hoy por fin me lo ha dicho y….ha sido….un shock…bueno..pero sorprendente…—explicó Marlene con los ojos iluminados.

—Está bien….—dijo Alice con calma—solo queremos que tengas cuidado y que no te hagan daño.

—Exacto— completó Lily— aunque pensaba que estabas por Remus…

—Supongo que no es tan fácil aclarar mis sentimientos…—admitió Marlene, asintiendo junto con Lily.

—¿Puedo devolveros las varitas sin peligro de una guerra?—todas sonrieron y asintieron.

—Marie… ¿puedo….hacerte una pregunta?— dijo Marlene —¿eso de capturarte…torturarte y suplicar….por qué parecía que lo dijeras por experiencia?

—Porque así fue Marlene, como no estabas no has podido enterarte, anoche la torturaron—explicó Lily.

—¡¿Qué?! ¡¿Y por qué no habéis denunciado al ministerio?!

—Porque no serviría de nada—contestó Marie— Nadie me tomaría en serio si fuese a denunciar que el niño bonito del Ministerio, Lucius Malfoy y su amigo de familia súper influyente, Rabastan Lestrange, me torturaron en una fiesta de compromiso con más de sesenta personas aristócratas, siendo que la novia era amiga mía y tenía allí a mi novio.—El corazón de Marlene comenzó a latir extremadamente rápido, las piernas y los brazos le temblaban y comenzó a sudar sin que las demás lo notaran.

—¿Lucius Malfoy te ha torturado?—preguntó desesperanzada—pero….¿por qué? Si ni siquiera te conoce….¿quería…herir a Narcissa o algo así?

—No, Rabastan le dijo a Malfoy que Marie no tenía ninguna hermana, no sabíamos que aunque se apellide Lestrange era precisamente el hermano del cuñado de la novia. Él se lo dijo a Lucius, la atrajeron a un cuarto, la ataron de pies y manos a una silla, y él le inyectó veritaserum a Marie para sacarle todas las verdades—contó Alice.

—Si te inyectan veritaserum, además de sentir como si las venas te quemaran, te mueres a los 15 minutos porque te licua la sangre—explicó Lily al ver la confusión de Marlene— a menos que te den el antídoto, el cual él le dio a falta de 10 segundos a pesar de haber respondido todas sus preguntas; crueldad gratuita de un psicópata.

—Y no nos olvidemos de la retahíla de bofetadas que le dio Lestrage, como me lo encuentre se va a enterar—dijo Alice con odio.

—Y aún así…lo que más me fastidia de todo, es que me arrancó el collar que llevaba ayer—dijo Marie mostrándoselo—y lo ha utilizado para decirle a Narcissa que me lo dejé allí cuando me desnudé para seducirle…..lo cual Narcissa se ha creído, por lo que ahora me odia, y me ha echado de Slytherin—Marlene sentía dar vueltas a su cabeza, cada vez oía menos y al ver el collar sintió arcadas muy fuertes, tomó el collar de la mano de su amiga y reconoció el tacto del medallón, era inconfundible y esa cadena de eslabones en forma de trébol era la que se había amoratado en su garganta mientras él la asfixiaba eróticamente.—Malfoy es despreciable…

—Es….repulsivo que os haya hecho eso, me da asco…tengo….tengo que ir al baño….perdonad—Marlene escapó al lavabo sin poder evitar vomitar; se sentía sucia, usada, engañada, todo lo contento que sentía su corazón se transformó en un trapo que no podía escurrir la suciedad; él la había follado con el colgante que le quitó a una de sus mejores amigas, él había recreado la tortura de Marie porque hacerla sufrir le había puesto cachondo. Una cosa eran los fetiches que ella había aceptado a pesar de odiar, pero esto era sumamente retorcido y enfermo. Se horrorizó de haber permitido que usara su cuerpo a su gusto, pero lo peor era pensar que eso hubiera ocurrido más veces ¿habría torturado a otras y les había robado sus joyas para "marcarlas" encima de ella como un símbolo? ¿de verdad eran regalos? ¿era ella un simple agujero para él? ¿La trataba como una prostituta tal y como dijo Marlene? ¿Era peor que una porque encima ella quería darle todo lo que quería sin esperar nada a cambio?. Era demasiado que procesar, se odiaba, odiaba amarlo, odiaba que le doliera tanto amarlo y odiarlo; odiaba no poder decir nada porque si no sus amigas lo sabrían y sentirían el mismo o más asco que ella. Era insoportable.

Durante los días siguientes, Marlene se deshizo de todas las joyas, vestidos y regalos carísimos con discreción, pues a pesar de que todas las cosas que habían sido regalos le quemaban el cerebro y el corazón al verlas, sus amigas no debían saberlo o sospecharían. Sin embargo, no fue difícil para ellas saber que algo pasaba, Marlene lloraba a escondidas, sobre todo de noche, era acosada a cartas y paquetes gigantes en el desayuno que rechazaba, estallaba de ira en clase por cosas absurdas, incluso, en pociones, Slughorn le dio una poción calmante al ver que tenía un ataque de ansiedad por no poder pelar una ciruela de la receta. Marie, Alice y Lily intentaron robarle alguna carta para saber qué ocurría, quien era él para decirle que la dejara en paz, que estaba sufriendo, pero ella se aseguraba de incendiar todo, incluso sobres cerrados sin leer.

Finalmente, Marlene acabó en la enfermería tras desmayarse en su habitación al romper una réplica de ella hecha de diamantes, sus amigas supusieron que ella le habría pillado una infidelidad a su "amante famoso" y él trataba de disculparse pero al explotar esa figura entre lágrimas, la tensión fue demasiado que soportar y se desmayó. Lucius Malfoy le había roto el corazón en mil pedazos, el amor que ella sentía por él y lo que fuera que él sentía por ella, la estaba envenenando hasta tal punto, que un año y medio después, acabaría con su vida por orden del suegro del gran Lucius Malfoy.