Me quedo dormida en la manta junto al lago. Se hace tarde, pero sé que con Peeta ya teníamos previsto dormir aquí. Me levanto a duras penas. El agua del lago hizo que mi cabello se ondulara más. Me pongo mi vestido, sacandome la ropa interior mojada. Y voy a la cabaña porque sé que Peeta está aquí. Al abrir la puerta me impresiono al ver todo cubierto de velas. Frunzo el ceño hasta que por fin encuentro a Peeta quien luce impecable; su camisa blanca algo desabotonada, sus pantalones cafés y está sin zapatos. Le sonrio sin entender muy bien que está pasando. Se acerca a mi sin quitarme los ojos de encima. Intento acomodar mi corto vestido verde claro y tratar de averiguar de que se trata esto.

—Desde que soy pequeño me ha gustado fijarme en la belleza de todo, observar esos pequeños detalles, admirar lo hermoso que me resulta el atardecer, la naturaleza, la risa de la gente y su forma de vivir como pueden incluso en un lugar como el distrito 12. Esa fascinación no ha cambiado, pero hasta el día de hoy, siempre hay algo que logra opacar todo lo demás. — se acerca otro paso, con confianza — Te vi por primera vez a los 5 años, cuando ni siquiera tenía conciencia de mi existencia. Me fijé en ti antes de entender cualquier cosa. Tus trenzas, tu vestido rojo con cuadros blancos, tu voz, tu sonrisa y tus hermosos ojos grises me cautivaron desde el primer segundo. — su sonrisa me hace sentir más sensible, incluso cuando hace una pausa — Creciste para convertirte en la chica más fuerte y valiente que podría existir. Tu carácter, tu terquedad y personalidad tan protectora me hizo solo confirmar lo que creía; que eres tan fascinante que no puedo dejar de admirarte. A los 16 pude dar el primer paso, después de años de admirarte en silencio. No sabes lo afortunado que me hace sentir que de alguna forma también te fijaras en mi. Yo, que soy solo un panadero que haría cualquier cosa porque tu estés bien, tuve la suerte de que me amaras. — por alguna razón sus palabras hacen que mis ojos broten algunas lagrimas que no puedo detener. El sonrie para dar otro paso — Siempre permití hacerme ilusiones de un futuro contigo; incluso cuando estoy seguro de que no sabías que yo existía, esas ilusiones siguen vigentes y más fuerte que nunca. Fui torpe al alejarte cuando no me sentí suficiente para poder darte todo lo que creo que mereces, pero me redimí. Tu me amas incluso cuando estoy roto y quiero sellar todo el amor que tengo para entregarte. Puedes decir que no, eso no va a hacer que yo deje de amarte ni siquiera un poco, lo que siento por ti es la promesa más grande y valiosa que poseo. Pero mis deseos de permanecer a tu lado por el resto de mi vida son tan fuertes que incluso quiero que quede registro en papel. Toda mi adoración, todo mi amor y existencia es para ti. Quiero estar contigo siempre, quiero despertar a tu lado, quiero abrazarte y besarte cada vez que pueda, quiero que busques refugio y consuelo en mis brazos, quiero protegerte de todo lo que te haga mal. Katniss, mi Katniss; quiero hacerte feliz… — mis lagrimas cubren todo mi rostro, y en mi pecho albergo una felicidad inexplicable. Las declaraciones de Peeta siempre tienen ese efecto. Seco mis lágrimas mientras lo veo arrodillarse ante mi. El suelta una pequeña risa que choca con las lágrimas que también caen por sus mejillas. Saca una cajita y me deja ver un anillo plateado con una piedra azul, del mismo azul de sus ojos. — No podría hacer esto con nadie que no seas tu, eres todo y aun más. Katniss Everdeen, ¿quieres casarte conmigo y hacerme la persona más feliz del universo? — sin poder evitarlo también suelto una risa.

—Si — logro contestar. Peeta coloca el anillo en mi dedo y se levanta para tomar mi cintura con una de sus manos y con la otra mi rostro para besarme y levantarme para hacerme girar. Siempre sorprendida por su fuerza logro abrazarlo con ganas. — Vamos a casarnos — digo riendo.

—Vamos a casarnos, preciosa — repite besando mi frente.

—Te amo con toda mi alma, Peeta Mellark.

—Te amo con toda mi alma y más, Katniss Everdeen. — Peeta me toma y me besa para finalmente culminar en el acto de entrega y amor. Aquí, desnuda en sus brazos en esta cabaña frente al lago tan lejos de la civilización puedo sentir lo que es la euforia y la paz combinadas. Logro mirarlo ahora que duerme, sus rizos rubios ceniza y su palida piel hacen contraste con mi piel oliva y mi cabello oscuro. Pero entre todas las diferencias logro contemplar que estabamos destinados a ser.

Holiiiii, no pude contener mi cursilería aquí. Quedan un par de capitulos que ya estoy corrigiendo para poder concluir el fanfic. Quise cambiarle el nombre y creo que "Destinados a ser" suena tan cursi como lo es la historia. Estoy muy contenta de haberla publicado y ver que les guste, creí que no tendría ni siquiera una vista, ningún comentario, de verdad me hace muy feliz ver sus comentarios y que favoriteen la historia.

Espero hayan disfrutados los capitulos.

Que estén bien!!!

xoxoxoxoxoox