La casa que nos asignan en una que está cerca de la panaderia y la boticaria. No nos dejaron usar la casa antigua de Katniss y aunque insistí, Katniss dijo que estaba bien, que esta sería nuestro propio hogar. La casa la hemos decorado con todo lo que a Katniss se le ocurra, he podido pintarla y hasta ahora, Katniss cree que es la casa más bonita y alegre de todo el distrito.

Katniss está con Gale cazando mientras que yo estoy en la panadería. Estoy haciendo galletas y en eso siento entrar a mi cuñada. Prim suspira y se sienta frente a mi.

—Hola, cuñada — digo amasando. Ella hace una mueca. — ¿qué ocurre?

—¿Si un chico te dice que preferiría que lo agarraran a patadas antes que verme con otro chico significa que está celoso? — rio por su gran contextualización.

—Si, está muy celoso.

—¿Y si después lo pillas abrazado a otra chica justo frente a ti?

—Significa que es un idiota — respondo obvio.

—¿Y si al verlo le digo que es un idiota y lo golpeo en la nariz? — me doy el espacio de verla bien. Su puño tiene algo de sangre.

—Significa que tienes tus genes Everdeen bien activos. — contesto antes de ir a buscar el botiquin que ella misma me pasó en su momento. Me lavo las manos y con una tela le limpio la mano. Ella no tiene heridas, la sangre era del chico.

—No fue un golpe duro. Ya sabes que la nariz es sensible — se excusa.

—Claro, Primroses. ¿Y quien es el chico? — pregunto secando su mano.

—Max Williams, el hijo de la costurera — contesta.

—A Katniss le hará gracia verte así, pero como tu cuñado y como el adulto que soy debo decirte que golpear gente está mal, por si mi esposa pregunta — Prim rie.

—Ya me vio. Mamá no estaba y ella estaba cubierta de sangre — sus palabras me alertan y estoy apunto de salir corriendo cuando me detiene — o sea, no cubierta de sangre. Mi hermana no es buena rebanando perros salvajes, ya sabes.

—Dios Prim, ¿quieres darme un infarto?

—No, mi hermana estaría insoportable sin ti. — contesta sacando un vaso de agua. En eso llega mi padre con una charola de bollos de canela. — Hola papá Mellark — mi padre ha insistido en que Katniss lo considere un padre, no su padre, pero si como uno, ahora somos familia, y Katniss lucía contenta con la idea, Prim optó por lo mismo.

—Hola Prim, ¿Cuántos corazones rompiste hoy? — pregunta mi padre.

—Solo una nariz — contesta haciendome reír. Papá rie y va a su recamara a tomar su medicación.

—Que bien, hija — escucho decirle.

—¿Y Rory? — pregunto.

—Ahí está, siendo tan idiota como siempre.

—Lo querías mucho.

—Si, aun lo quiero. Pero estoy harta de que juegue conmigo. Fueron años adorandolo en silencio, creí que tu estrategia de mirar desde lejos servía después de un tiempo. — vuelvo a reír y veo que mi esposa entra a la panadería también. Ella también la escuchó.

—Aun te faltan 4 años para que la estrategia funcione — dice Katniss con una sonrisa. Finjo indignación y después asiento.

—Es verdad, 7 años es muy poco. — apoyo a mi esposa y Prim suspira.

—De igual forma, creo que estamos mejor así. El implorando mi perdón, yo rompiendo narices masculinas, el curso de la vida — murmura tomando una galleta de mi estante.

—No sé porqué insisten en golpear narices y hacerlo mal, te he enseñado cómo — la molesta Katniss, haciéndome reír.

—Pues yo soy sanadora, no debería saber como golpear. — se excusa. — de igual forma ni siquiera me gustaba tanto.

—¿Entonces porqué lo golpeaste?

—Para que sea consistente. No puede andar haciendome una escena de celos y despúes estar con otra.

—Bueno, tienes un punto. — Katniss lo acepta y Prim suspira antes de irse. — ¿dónde quedó la dulce niña de 10 años que no mataba ni una mosca?

—Está siendo adolescente, es normal — digo abrazándola por detrás. — Si te soy sincero yo era bastante celoso, cada vez que te veía con Gale sentía que me quemaba. — Katniss sonrie para darse la vuelta — ¿disfrutas que fuera tan celoso?

—Si — confiesa — porque así sé que no era la única que prefería darse un tiro antes de verte con otra. — yo sonrío.

Katniss y yo hemos construido una vida que parecía ser solo una fantasía. Hoy con 24 años y casi 2 de casados me doy cuenta de que todas las dificultades que habían al crecer en un lugar como el distrito 12 son parte de un todo. Que yo me fijara en ella, que yo fuera un comerciante, que ella cantara la canción del valle, que ella se desmayara frente a mi, es parte de lo que somos.

Siempre creí que sería el chico que se dedica a cuidar a sus padres hasta que murieran, pero hoy soy más que eso. Mi familia se ha agrandado, y me siento completo de solo ver llegar a Katniss de su casa. Estamos en nuestro hogar.

—¿te apetece ir mañana al bosque? — pregunta con su pijama y recien bañada. La abrazo y sonrio.

—Si, ¿puede ser a las 6?

—Claro. Debo llevar a Prim con la costurera, no quiere ir sola y necesito algo de ropa también. — bosteza y pasa su pierna por mi abdomen para abrazarme fuerte. — Hoy Prim dijo que ya había descartado casarse y tener hijos…

—Bueno, acaba de golpear a un chico, no creo que simpatice mucho con el género masculino en este preciso momento.

—Tienes razón… Diría que es raro, ya que la Prim de 12 años soñaba con un amor como el de mis padres, tener por lo menos un hijo y amarlo muchísimo, pero supongo que la gente tiene derecho a cambiar de opinión.

—¿Así?

—Si, aveces, con la persona correcta, todo lo que consideraste imposible se hace inevitable… — y con eso se duerme.

Lo pienso y creo que quizá estoy malinterpretando lo que quiere decir. Por lo que dejo de darle más vueltas y la abrazo para dormir.

Holiii, espero estén muy bien, olvidé decir que agregué un capitulo. Es el 24, que me lo había saltado y recién pude corregir eso.

xoxoxoxo

Disfruten el cappp