Pov Peeta:

Mi maravillosa esposa luce abatida. No sabe lo mucho que lamento verla sufrir en estos momentos. Toma mi mano mientras su madre le grita que siga pujando.

—Katniss, queda poco cariño. Vamos, tu puedes — murmuro mientras limpio el sudor de la frente. El silencio reina después de 4 minutos más del sufrimiento de ella. Un llanto de bebé nos hace mirarnos con miedo y felicidad desmedida.

—Es una niña — dice Prim quien la envuelve en una manta y la limpia rapidamente para pasarsela a Katniss. Solo puedo llenarla de besos mientras ella apenas sonríe con los ojos cerrados.

—Te amo, te amo, te amo — susurro y ella rie debilmente. Prim se acerca con la bebé y se la entrega a Katniss. Esta la recibe con cuidado sin poderse creer que esto esté pasando. Somos padres. La bebé está muy rosada aun, pero su pelo oscuro me hace saber que será igual a su madre.

—Es hermosa — murmura Katniss debilmente. Está llorando. Yo también estoy llorando. Es la bebé más hermosa del mundo. Katniss reparte besos en su carita con cuidado mientras solo puedo sentir que estoy flotando en mi mismo. Son mis mujeres. Mis niñas. Mi adoración. Nunca pensé amar a alguien como amo a Katniss, pero solo puedo llenarme de amor para darme cuenta que haría hasta lo imposible para protegerlas. Son mi familia.

—Se parece mucho a Prim de bebé — murmura su madre sonriendo. Prim sonrie a la par y rie.

—Por eso es tan linda. — la bebé hace pequeños pucheros sin llegar a llorar. Tomo su pequeña mano para establecer un contacto mientras Katniss llora en silencio por lo feliz que se siente. Su madre y mi cuñada nos dejan solos.

—Es la bebé más hermosa del mundo — logro decir. La bebé logra hacer una mueca parecida a una sonrisa que me hace soltar una carcajada. — Eres la bebé más preciosa, eres igual a tu madre pequeña… — susurro haciendo sonreír a Katniss. La bebé está abriendo los ojos y Katniss luce demasiado feliz.

—Tiene tus ojos. — dice sorprendida. — Tiene tus ojos, Peeta — y es verdad. Los ojos de la pequeña son tan azules como los míos. — Tiene tus ojos, Peeta — repite y beso sus labios. — son tus ojos — luce tan feliz repitiendo eso que rio y la beso.

—Es una mezcla perfecta de nosotros. —digo contra sus labios.

Siempre pensé que nuestra boda era el día más feliz de mi vida, ahora, me doy cuenta que puedo tener más de uno de esos. Con ellas mi vida está repleto de días felices. Aun hay cosas de las que tenemos que hablar. Tenemos claro que no dejaremos que los sometan a la cosecha. No sé cómo lo haremos. No estoy del todo seguro. Pero los salvaremos, es algo que tenemos que hacer.

—¿cómo quieres llamarla? — pregunto una vez que se durmió.

—Se me ha ocurrido un nombre… — dice mirandola — ¿qué te parece Willow? — me mira ilusionada. Yo solo puedo asentir.

—Es un nombre hermoso, amor — doy un beso pequeño en sus labios.

—Willow Mellark — dice haciendome sonreír.

Beso sus labios y la frente de mi hija. Nunca pensé que fueramos a tener algo tan grande; ser novios, casarnos, convertirnos en padres. Puedo agradecer por todo esto pero más que nada valorarlo.