—También quiero hablar contigo, Mary.
Vio los ojos llenos de furia de la Skull, quien inmediatamente le lanzó otra bofetada que él ni siquiera intentó esquivar. Mary, encolerizada y, tal vez, extasiada por el poder, comenzó a lanzar repetidos golpes contra Gladio. Aunque los Pokémon de Aether trataron de intervenir, él los apartó. Fue cuando Mary trató de darle un puñetazo en el rostro que el rubio detuvo su mano.
—Cuando se acabe todo esto— le dijo, mirándola a los ojos—. No voy a dejar que mi familia me vea así.
La Skull apretó con fuerza la mandíbula. Francine, al ver el gesto de su subordinada, decidió que era mejor ver desde un poco más atrás.
—Tienes muchos cojones para hablar de familia cuando me quitaste a la mía— masculló con rabia.
Gladio mostró un gesto de resignación.
—Explica eso— pidió, soltando la mano de Mary. La Skull se alejó dos pasos de él—. Entiendo que me odies por aquel encuentro, pero su muerte…— frunció el ceño con tristeza— Lo he pensado todos los días desde ese día y sigo sin entenderlo. ¿Por qué?... ¿Por qué morir por alguien a quien debían de odiar? Dices que les quité la voluntad para vivir, pero… ¿era tanto su miedo? Lo que hicieron, ¿lo hicieron porque ya no querían vivir?— la mente de Gladio lo devolvió a aquel momento. Recordó— Las miradas en sus rostros no eran las de personas que no quisieran vivir. Estaban llenos de…— se detuvo y eligió la palabra— determinación.
Mary bajó la mirada, profundamente triste, pero la subió nuevamente. Al ver sus ojos, Gladio retrocedió instintivamente. Había miedo en la mirada del rubio y eso no pasó desapercibido por nadie. Aether retrocedió, con su gesto degenerándose más y más, hasta que finalmente cayó de sentón sobre la nieve. Sus Pokémon se acercaron a él con preocupación, Francine se veía curiosa y Mary, por otro lado, pasó a mostrarse sorprendida.
Gladio se recuperó lo mejor que pudo, pero no logró levantarse. Quedó tumbado de rodillas en el frío suelo. Su rostro pasó del miedo a la frustración.
—¿Qué carajo?...— murmuró Mary, viéndose asqueada por un momento— ¿Por qué mierda estás llorando?...
Aether se pasó las manos por los ojos, limpiándose la única lágrima que había salido, y levantó la cabeza. El arrepentimiento y la frustración se mezclaban en todos los aspectos de su rostro.
—Tus ojos son como los míos…— dijo en un murmuro. Su voz sonaba débil y contenida. Mary se sintió todavía más confundida. Gladio volvió a bajar la mirada— Cuando Rony y Seymour mataron a mí ser querido, el odio era lo único que me levantaba por las mañanas. Solo quería venganza y muerte— su mandíbula se apretó—. Muerte para sus asesinos y muerte para mí.
Mary se quedó en blanco por un momento y luego, la ira volvió a su rostro. Buscó una parte del cuerpo de Gladio que pudiera golpear sin dejar marca visible y pronto eligió su pecho. Le dio una fuerte patada que lo hizo caer de sentón nuevamente. Gladio no se opuso ni dejó salir el menor sonido. Mary vio cómo se arrodillaba de nuevo y sintió la segunda mayor repulsión que había sentido alguna vez.
—Simplemente debería devolverte el favor… Quitarte lo que más quieres— Mary fruncía el ceño con fuerza mientras lo miraba hacia abajo. Su tono de voz mostraba ensañamiento y, de cierta forma, disfrute—. Si yo matara a esa hermana tuya…
La Skull se interrumpió al ver que Gladio subía la cabeza con rapidez. La mirada en sus ojos era extraña; parecía llena de pesar y culpa.
—Por favor, te lo suplico— dijo en un débil murmuro—, nunca más vuelvas a pensar en algo parecido…— su rostro mostró gran dolor y parecía estar al borde del llanto— No quiero matar a nadie más…
Mary sintió un escalofrío que recorrió todo su cuerpo de pies a cabeza. Al igual que Gladio había hecho antes, ella también retrocedió por pura inercia. Esas no eran palabras vacías. Ella sabía cómo era una amenaza al aire, y esta definitivamente no lo era. Sus ojos, repentinamente, se llenaron de lágrimas.
—No es justo…— dijo en un murmullo. Gladio la vio con una expresión rendida— ¿Por qué tú puedes vivir feliz después de todo lo que hiciste y yo lo pierdo todo?
Francine casi saltó al oír eso. Quiso avanzar hacia Mary, pero se detuvo por sí misma.
—Eres un asesino, un ladrón y un extorsionador, pero todo el mundo te ama y alaba— empezó a limpiarse las lágrimas que caían en un intento desesperado porque Gladio no viera su debilidad—. ¿Dónde está lo justo en eso? ¿Por qué tú te vuelves un héroe y yo pierdo a los míos?
Aether la vio de la forma más comprensiva que pudo. Eligió sus palabras con cuidado.
—Mary… ¿Por qué me salvaron?...
—Tenemos que morir.
Mary, al escuchar eso, se quedó de piedra. En el inicio del combate contra Guzzlord, Rony y Seymour simplemente la habían apartado para soltarle esa repentina bomba.
—No hables, solo escucha— Seymour se quitó el pañuelo del rostro. Su mirada mostraba una determinación sincera—. El Hermano y yo le hemos dado muchas vueltas en las últimas semanas y…— su ceño se frunció por un momento— Mary, tenemos un pasaje asegurado para el jodido infierno.
—Big-J y yo hemos hecho cosas. Cosas que jamás van a repararse— Rony también se retiró el pañuelo—. Gladio es la viva imagen de nuestros pecados. Él es el emisario de nuestro castigo. Es el mensaje que necesitábamos para darnos cuenta de que…— las palabras no lograron salir de su boca.
—Yo no soy mejor que mi tío, y el hermano no es mejor que su padre…— Seymour se veía frustrado— Somos peores. Ellos eran escoria, pero nosotros somos… Lo que somos ni siquiera tiene nombre…
Mary abrió la boca por un momento, pero ni siquiera tenía palabras preparadas para decir. Su cerebro maquinó una respuesta pregrabada.
—¿Qué carajo?...
—Entiendo que esto puede parecerte salido de la nada, Mary, pero tienes que entenderlo— Rony la tomó de los hombros—. Tienes que entender que esto es lo que debemos de hacer. Aún tenemos una oportunidad de arreglar aunque sea un poco del daño que hicimos. Podemos intentar redimirnos…
—Aún hay bondad en el mundo, Mary— Seymour la miró—. Cuando no podíamos movernos de las camas; cuando teníamos que cagar en cubetas… Te apuesto mi vida a que habría mucha gente de Alola dispuesta a pagar para ver a un Skull en ese estado. Pero ahí afuera todavía hay personas que pueden ver lo que el cuerpo y las acciones no muestran.
—Y no lo decimos por nosotros— Rony aplicó un poco más de fuerza en su agarre, obligando a Mary a verlo—. Lo decimos por ti. No has cruzado la línea, Mary. Todavía no es tarde para ti, y, si queremos encontrarnos de nuevo algún día, entonces tenemos que empezar por hacer el sacrificio supremo.
—Es una vida por otra vida, Mary— dijo Seymour—. Rony y yo necesitamos esto…
Mary se quedó de piedra y, antes de darse cuenta, su boca ya se había abierto.
—¡¿QUÉ DIABLOS ESTÁN DICIENDO USTEDES DOS?!— se giró a toda velocidad— ¡J-Jefe, hermana Francine, escuchen lo que estos idiotas…!
Gladio parecía haber tenido el mayor momento de iluminación de su vida. De fondo solo podía escuchar los sollozos de Mary. Seymour y Rony, al igual que él, habían dado con su propia conclusión. Gladio había decidido que cumpliría condena para tratar de enmendar sus pecados; ellos habían decidido morir para hacerlo. Los tres sabían que, sin duda alguna, algún día irían al infierno. La diferencia entre ellos y Gladio era que ellos sí habían tenido la fuerza de voluntad necesaria para hacerlo, o tal vez… ¿Ellos no podían soportar la carga?... Comenzó a darle vueltas a ese asunto y sentía que necesitaba más respuestas. Eso no podía ser todo.
—¿No te dijeron nada más?...— se puso de pie, comenzando a acercarse lentamente a la Skull— A-Algo como por qué empezaron a pensar así o…
Mary negó bruscamente.
—¡No me dijeron nada, joder! ¡No me dijeron nada, nada, nada, ABSOLUTAMENTE NADA!— su voz y sus gestos mostraban la enorme rabia que sentía. Esta vez Gladio notó que esa ira no iba hacia él— ¡Ellos solo decidieron hacer esa putísima estupidez! ¡No lo discutieron conmigo ni me dieron voz ni voto! ¡Ellos solo…! ¡Esos hijos de puta simplemente…!— Mary apretó los puños con gran fuerza— ¡Seguía viva únicamente por ellos y ahora ya no están! ¡Eran lo único que me mantenía con vida, pero soy una cobarde!— se llevó las manos al cuello mientras su gesto se apagaba— Me he puesto la soga alrededor del cuello más de treinta veces, pero nunca puedo hacerlo…
Francine, Gladio y los Pokémon de Aether se vieron tan preocupados como entristecidos. Escucharon el amargo llanto de Mary, el cual paró de repente. Vieron como abría los ojos de par en par. En un parpadeo estaba a centímetros de Gladio.
—Voy a matar a tu hermana. Voy a matar a tu padre y a tu madre. Voy a matar a Ash Ketchum, a Hau Mahalo y a esos gemelos— una sonrisa de oreja a oreja se veía en su rostro. Sus ojos estaban vacíos—. Voy a matarlos a todos.
Francine supo al instante lo que estaba haciendo, volteó a ver a Gladio, esperando ver un rastro de comprensión en su rostro, pero eso no fue lo que se encontró. Solo se encontró con unos ojos muertos.
Aether se quitó la chaqueta con lentitud y colocó las mangas alrededor del cuello de Mary, quien cerró los ojos mientras mantenía la sonrisa. Los Pokémon del rubio trataron de detenerlo. Francine sacó una Poké Ball de inmediato, pero fue al darle un segundo vistazo a los ojos de Gladio que entendió todo. La sonrisa de Mary se borró apenas sintió como las mangas hacían un poco de presión en su cuello. En su lugar fue reemplazada por un gesto de terror y una palidez inhumana. Sus rodillas se vencieron y cayó al suelo con las mangas todavía alrededor de su cuello. Gladio, al ver esto, le quitó la chaqueta de encima y se la volvió a poner. Francine corrió hacia ella, agachándose para estar a su altura.
Gladio vio como Mary rompía nuevamente en llanto, en uno de frustración y miedo. Francine, con un rostro triste, la consolaba. El rubio dio media vuelta.
—Vive bien, Mary— le dijo, viéndola de reojo—. Ellos murieron para ir al mismo lugar que tú algún día. No hagas que ese sacrificio sea en vano.
Mary, por el llanto, no pudo decir nada, pero Francine sí.
—Al final ellos resultaron ser mejores que tú— le dijo con una sonrisa burlona—. Enfrentaron las consecuencias de sus actos.
—Yo también voy a hacerlo— le dijo, mirándola ahora a ella—. Solo que yo decidí extender mi tortura.
Gladio estaba sentado en el Centro Pokémon del estadio. Su mirada estaba clavada en el suelo y en silencio esperaba. Lo único que su cerebro captaba era el liso suelo y la música de fondo. Eso hasta que escuchó que lo llamaban.
—Gladio— levantó la cabeza, encontrándose con Selene. La desafiante sonrisa de Asutoro desapareció, dando paso a un gesto de preocupación. Se arrodilló frente a él con rapidez— ¿Qué te pasó en la cara? Está toda roja.
Aether simplemente sonrió.
—Necesito estar despierto para nuestro combate. Si me distraigo, estoy perdido, así que me di unos golpecitos en el rostro. Es todo— respondió. Se sobresaltó un poco al sentir la mano de Selene contra su mejilla.
Asutoro vio fijamente la marca en el rostro de Gladio, dándose cuenta de que la silueta que ahí se marcaba era más pequeña que su propia palma. Pensó por un momento y dio con una respuesta. Frunció el ceño con enfado.
—¿Te viste con esa mujer?— le preguntó, viéndolo directamente a los ojos y poniéndose de pie.
Gladio se mantuvo inexpresivo por un momento y luego sonrió.
—¿Cuál de todas?— interrogó, levantándose de su asiento. Eso tomó a Selene con la guardia baja, haciéndola verlo con sorpresa.
—Estás… raro— murmuró.
Aether le puso una mano en la cabeza, acariciándole el cabello con un poco de brusquedad. Rio.
—Supongo que solamente tengo permitido ser el gruñón del grupo— bromeó. Selene no se rio ni dijo nada, sino que simplemente se le quedó viendo.
—¡Oh, pero si son los combatientes!— escucharon llamar. Se giraron, encontrándose con Ash, Pikachu, Rotom y Elio. El primero tenía una mano levantada, pero la bajó al ver la mejilla de Gladio. Se acercó rápidamente y con preocupación— Arceus, Gladio, ¿qué te pasó en la cara?
—Tienes la cara tan roja como las escamas de un Magikarp— notó Rotom, examinándolo de cerca.
—Pika— asintió el roedor con la misma preocupación que su entrenador.
Elio también se acercó, sorprendido por lo roja que estaba la mejilla izquierda de Aether. Selene vio a los cuatro. Aunque le sorprendía un poco encontrarlos ahí, era más su alivio al tenerlos cerca. Gladio no podría soportar la presión de cinco individuos, o tal vez sí, pero le sería más difícil. Aether simplemente sonrió.
—¿Ustedes también?— preguntó, suspirando y negando con la cabeza— Se lo dije a Selene. Ayer no dormí bien, así que estoy algo bajo de energía. Me di unas palmadas para mantenerme despierto, pero tal vez no fue la mejor idea hacerlo en el frío— inesperadamente se dio unas fuertes palmadas en las mejillas. El color rojo solo se intensificó—. ¿Ven?
Selene vio a los recién llegados, esperando que dijeran algo para refutar a Gladio, pero no lo hicieron.
—¿Te estás dando el lujo de no dormir bien cuando te toca pelear contra mi hermana?— Elio se burló— Estás mal de la cabeza.
Ash se rio.
—Suelo hacer lo mismo. A veces me he golpeado tan fuerte que me queda rojo por horas, ¿verdad, Pikachu?— Ketchum vio a su compañero, quien también se rio y asintió— ¡Me veo al espejo y no sé si soy yo o si soy Rotom!
La Pokédex rio de forma sarcástica.
—Gracioso. Para tu información, mi color rojo es llamativo y elegante al mismo tiempo. No lo compares con el feo color rojo que queda tras un golpe— dijo, indignado.
Selene vio fijamente a Rotom, quien ni siquiera parecía percatarse de su mirada. Quiso decir algo más, pero Gladio habló.
—¿Y qué hacen ustedes aquí?— interrogó, cruzándose de brazos— ¿No estaban entrenando?
—Bueno, vamos a verlos combatir, por supuesto— respondió Ash con una sonrisa, rodeando a Gladio por el cuello con un brazo—. Mi discípula y mi cuñado van a combatir. Tengo que estar ahí para verlo.
—Por nada del mundo me perdería el combate de Selene— aseguró Elio, poniendo una mano sobre el hombro derecho de la mencionada.
—Nuestra— dijo Gladio, confundiendo a Ash—. Selene es nuestra discípula.
Ketchum parpadeó un par de veces y finalmente rompió en carcajadas.
—¡Claro que sí! Es lógico querer presumir de tener una aprendiz tan habilidosa— rio. Gladio también lo hizo.
Selene se sintió increíblemente halagada, pero su mente no le permitía centrarse en ello. Veía la risa de Gladio y, por algún motivo, no dejaba de pensar en que estaba, de alguna forma, mal. Sintió cómo era agitada por Elio.
—Recibir tales palabras del jefe… Alégrate, Selene— le dijo con una mirada que mostraba tanto orgullo como envidia.
—Estoy orgullosa, hermano— asintió ella. Volvió a mirar a Gladio, notando algo esta vez. Vio la forma tan fija en la que RotomDex la miraba y entonces lo supo.
Ahora estaba solo en ese gran vestidor. Sentado nuevamente, mirando el suelo en el que sus pies reposaban. Lo único en lo que podía ocupar su mente era en tratar de escuchar los lejanos murmullos que provenían del final del largo pasillo que, eventualmente, él cruzaría. Pero no era suficiente. No era suficiente distracción. Se llevó las manos a la cara, frustrado. Él sabía que, aunque hubiera algo para distraerlo, su mente no se alejaría de lo ineludible. No había pasado en el Battle Royale de Lillie, ni en el suyo y seguramente no pasaría ahora.
Años atrás, nunca creyó que tendría el impulso tan fuerte que ahora estaba teniendo. Nunca creyó que alguna vez, en su vida, sentiría la necesidad de hablar con Seymour y Rony. Tenía tantas preguntas para ellos; tanto que quería responderse a sí mismo. ¿Qué tan arrepentidos estaban? ¿Hasta dónde llegaba su propio tormento? El dolor, para Gladio, siempre había sido una constante. Tenía años viviendo y fortaleciéndose únicamente a base de él. Se había acostumbrado al sufrimiento, al arrepentimiento y a la frustración; eran tan naturales para él como respirar y se habían vuelto algo incuestionable. Por eso era tan doloroso volver a su antigua realidad cuando por fin había probado la auténtica felicidad.
Gladio podía huir del dolor físico e incluso llegar a amistarse con él, pero nunca lograba escaparse del dolor emocional. Por eso su mente se llenaba de pensamientos que helaban su sangre y hacían que su conciencia pesara como el acero. Y para esos pensamientos no había escapatoria. No podía huir de su propia cabeza. Los ojos de Gladio se cerraron con fuerza. ¿Por qué, si lo tenía todo, no era feliz? ¿Por qué esos pensamientos de muerte seguían llegando a él? La muerte, ¿era una deuda, una salida o una ruta de escape? Su alma gritaba por ayuda, pero su boca no. Su boca jamás pediría ayuda, pues el malestar de su ser no podía ser curado por ninguna medicina.
—Nunca me dijiste que no habías dormido bien— escuchó decir. Sorprendido, levantó la mirada. Selene lo veía con el ceño fuertemente fruncido.
—¿Qué haces aquí?— preguntó, poniéndose de pie.
—Nunca me dijiste que no habías dormido bien— repitió Asutoro, dando un paso al frente—, te comportas raro y apareces con el rostro golpeado. No puedes ocultarlo de mí, Gladio. He visto tu sufrimiento y sé cómo luce— se plantó frente a él, sujetándolo de los brazos. Sus ojos se encontraron—. Y estás sufriendo.
Gladio la miró fijamente, como si quisiera decirle algo con la mirada, pero no pareció conseguirlo. Simplemente suspiró.
—Deberías ir a tu vestidor. El combate empezará en cualquier momento— le dijo con una sonrisa—, y no te lo pondré fácil.
La mirada de Asutoro mostró dolor por un segundo, cosa que confundió a Gladio. Ella vaciló, pero finalmente pareció decidirse a hacer algo. Con lentitud sujetó con la mano derecha el hombro derecho de Gladio, acercándose a su oído. Con un fino hilo de voz, murmuró.
—Asesino— los ojos de Aether se abrieron de par en par. El rubio quiso voltear a verla, pero su propio cuerpo se lo impidió—. ¿Es así cómo crees que te llamamos en secreto?— esas palabras relajaron a Gladio, pero también lo confundieron enormemente—. ¿Sabes algo, Gladio? Todos somos conscientes de que no has enfrentado ningún tipo de castigo por tus actos; todos sabemos que saliste impune de cada crimen que cometiste.
Gladio sintió como si sus piernas se volvieran gelatina. Trató de retroceder, pero el agarre de Selene sobre su hombro se intensificó. Él no tenía fuerzas para liberarse.
—Pero nos da igual— esta vez, Aether sí que la miró. La miró con una sorpresa genuina—. No nos importa lo que hayas hecho. Ninguno de nosotros somos santos o jueces que puedan juzgar imparcialmente. También somos asesinos. En la guerra matamos a montones y ordenamos que se matara. Ninguno de nosotros puede juzgarte y, aunque pudiéramos, eres nuestro Gladio.
Aether abrió la boca y la cerró. Sus ojos se movieron de un lado a otro. Sus puños comenzaron a abrirse y cerrarse. Bajó la mirada al piso, ya no veía al hombro de Selene.
—No es lo mismo… Lo de los Ultraentes fue por necesidad y…
—Una vida es una vida, Gladio, necesidad o no. Asesinamos asesinos, así como tú lo hiciste.
Aether se quedó en silencio por unos segundos.
—¿Cómo pueden estar bien conmigo alrededor?... ¿Cómo es que no me repudian?...— preguntó en voz temblorosa. Selene sabía que esto no era un debate sobre si la vida de un Ultraente valía lo mismo que la de un humano o un Pokémon, ni tampoco sobre qué motivo para matar estaba justificado; ella sabía que esto no se trataba de eso.
Selene le dio una palmadita en el hombro y lo miró con seriedad.
—Es tu pasado. Es uno que nunca se olvidará, pero es algo que aceptamos de ti porque te amamos, y somos conscientes de que no todos lo harían— hizo una pausa y, finalmente, sonrió—. Y sabemos lo mucho que quieres enmendar lo que hiciste. Hemos oído las noticias; todos. Acerca del hombre que salvo una guardería de incendiarse. Del hombre que desmanteló una red de trata de personas. Del hombre que detuvo a un asesino serial en fuga… Las hemos oído todas. Esta es tu forma de reinsertarte a la sociedad; es la manera en la que cumples condena— nuevamente su rostro mostró seriedad. Lo sujetó por los hombros—. Tu vida ya no es tuya, ¿verdad, Gladio?
Ante esa pregunta, el mencionado guardó silencio. Respondió negando con la cabeza pocos segundos después.
—Lo suponía— escuchó decir a Selene—. Tu vida pertenece al mundo; a las personas y Pokémon que lo habitan— Selene lo miró a los ojos con gran determinación—. Tal vez este no es el mejor momento. Tal vez ponerte en este dilema antes del combate no sea la mejor decisión. Tal vez hacerte pensar en estas cosas no sea bueno para ti. Pero tengo que hacértelo saber. Tengo que hacerte saber lo mucho que te admiro. Lo mucho que has significado en mi vida y lo mucho que significas en la vida de todos los que te amamos. Tal vez ya no vives para ti, Gladio, pero tampoco puedes vivir por tus pecados. Si lo hicieras, ¿qué serían las buenas obras que has hecho y que harás?— le preguntó, tomándolo con la guardia baja— ¿Salvaste a quienes salvaste solo por sentirte mejor contigo mismo? ¿No lo habrías hecho de otra manera?
Aether se quedó mudo ante la repentina pregunta. Abrió la boca apenas reaccionó.
—Claro que lo…
—Lo sé. No esperas gratitud ni reconocimiento. No quieres que nadie más que tú sepa lo que has logrado. No quieres que tus actos se sientan como algo que has hecho solamente para reconfortarte o para validarte ante los demás. No quieres que la gente te vea por la calle y te señale como un héroe— Selene le sonrió nuevamente—. Solo quieres hacer lo que es correcto ahora que tienes la oportunidad y la fuerza para hacerlo. Quieres dar esperanza y cobijo a quienes no la tienen porque nadie te la dio a ti; porque es lo que nadie hace, pero lo que todos necesitan. Pero necesitas darte eso a ti también, Gladio. ¿Cómo alguien sin esperanza puede ser tan hipócrita como para creer que puede brindársela a otros? ¿Con qué cara puede atreverse a decir que cuidará de los demás si no cuida de sí mismo?— le dio una gran sonrisa. Era una sonrisa juguetona, la cual extrañamente reconfortó al rubio— Tal vez ya no vives para ti, Gladio, pero es principalmente por eso que debes cuidar de tu vida. Ya no es tuya para hacer lo que quieras con ella, sino que es del mundo. Y el mundo y su gente necesitarán a la mejor versión de Gladio Aether por muchos años más. Necesitarán a su caballero lunar, quien brilla tanto que ilumina los corazones descarriados. Tú eres el único que puede hacerlo.
Gladio la miró y lentamente, sonrió. Su ceño se frunció mientras las lágrimas se contenían. Abrazó fuertemente a Selene sin dudarlo ni un segundo.
Asutoro le acarició la cabeza con dulzura.
—Y un caballero descarriado no podrá encarrilar a otros, ¿no crees?
Gladio asintió en silencio.
Los murmullos en el estadio eran mucho más intensos que en anteriores ocasiones. Todo el mundo hablaba, especulaba y compartía opiniones. Podían escucharse acalorados debates sobre el posible vencedor del encuentro e incluso había gente que ya estaba gritando por su favorito. Todos en el estadio, sin excepción, estaban saltando de emoción por dentro.
—Nunca he visto a Gladio combatir— admitió Chris, viendo atentamente el campo de batalla—. Será interesante.
—Es una bestia— aseguró Kiawe con una sonrisa—. No recuerdo mucho de la vez que le puse la Prueba, pero vi sus combates en Johto. Es imparable.
Lana y Mallow ya no le temían a Gladio, pero sintieron un escalofrío al recordar el tiempo en el que sí lo hacían.
—¡Esto va a ser muy emocionante!— Bonnie se puso de pie de un salto— ¡El Representante de la noche y la flautista de la luna!
—Sería increíblemente poético que el duelo se desarrollara por la noche— Cilan parecía un poco decepcionado, pero no por ello su ánimo se había estropeado—. Supongo que el sol tendrá que ser el testigo de este combate.
—Yo quiero a Selene como si fuera mi hermana menor y, admitámoslo, Elio, tú quieres a Gladio como si fuera tu hermano mayor— todos voltearon a ver hacia donde estaba Lillie. Ella y el Asutoro se veían con seriedad.
Elio dudó un poco, pero finalmente asintió.
—Okey, lo admito— se cruzó de brazos.
—Entonces podemos llegar a un acuerdo, ¿cierto?— Asutoro asintió ante las palabras de Lillie— No podemos pedirnos ser imparciales porque es imposible.
—Totalmente cierto.
—Pero estoy segura de que podemos sentirnos contentos por el resultado sin importar cuál sea, incluso si no es el que nosotros preferiríamos.
Elio nuevamente vaciló, pero terminó asintiendo.
—Podemos hacer eso, sí.
Lillie extendió su mano hacia Elio.
—Los Aether y los Asutoro son justos tanto en el combate como en las gradas, ¿cierto?
—Cierto.
—De hecho, Gladio sí podría ser el hermano mayor de Elio y Selene la hermana menor de Lillie. Lo único que necesitan es que esos dos se casen, ¿saben?— notó Rotom.
—¡Es una idea maravillosa, Rotom!— dijo Lillie, juntando las palmas.
—Qué idea de mierda…— murmuró Elio.
Todos se rieron ante esta interacción.
—¡Damas y caballeros!— el grito de Jeekyo tomó por sorpresa a todos. La sorpresa pronto cambió por emoción, misma que se notaba en la voz del comentarista— ¡¿Están todos listos para ver este duelo?! ¡¿Están preparados para ello?!
—¡SÍ!— gritaron todos en las gradas. Amber imitó a los adultos, mientras que Lei simplemente imitó a Ash.
—¡Espero que lo estén, público, porque el combate que tenemos ante nosotros tiene todo para ser magistral! ¡Por primera vez en este torneo, dos de los héroes de la humanidad se enfrentarán! ¡Nada más y nada menos que el hombre y la mujer que representan a la luna!
La pantalla principal se encendió y dos imágenes aparecieron. En el lado izquierdo estaba la de Gladio, mientras que en el lado derecho la de Selene. Tres símbolos de Poké Balls aparecieron al lado de cada uno. Esto hizo estallar al estadio.
—¡Siendo ya la hora establecida, demos paso a las presentaciones!— la emoción de Jeekyo pareció aumentar aún más si es que era posible— ¡Entrando por la esquina derecha tenemos a una auténtica heroína! ¡La mujer que, junto a su gemelo, trajo paz y tranquilidad a los enturbiados corazones! ¡Una mujer que brindó consuelo a los inconsolables! ¡La flautista de la luna! ¡La mujer que por su propio mérito se ganó el nombre de «La Reina Venenosa»! ¡ELLA ES…!— de la esquina izquierda salió Selene, cosa que sorprendió a todos por decir lo menos. Incluso Jeekyo se vio confundido por un momento, pero el showman dentro de él lo hizo continuar— ¡SEEEEEEELEEEEEEENEEEEEEE ASUUUUTOOOOOOROOOOOOO!
La azabache recorrió el campo de batalla con un trote suave, levantando las manos y saludando al estadio entero. El público pareció confundido por un momento, pero no pasó mucho hasta que comenzaron a aclamarla.
—¡VAMOS, HIJAAAAA!— gritaron Asahi y Tsukishima con fuerza.
—¡ENSEÑA TU FUERZA, SELENEEEE!— exclamó Ash a todo pulmón.
—¡VAMOS, SELENE! ¡ESFUÉRZATE!— Lillie gritaba con una sonrisa en el rostro.
—¡VE, SELENE! ¡ESTAMOS ORGULLOSOS DE TI!— fue el grito de Mallow. Los Capitanes, quienes habían visto el crecimiento de Selene de primera mano, también le daban gritos de ánimo.
—¡¿QUÉ RAYOS HACÍAS DE ESE LADO?!— preguntó Elio con enfado.
Jeekyo esperó a que Selene se pusiera en su puesto para comenzar a hablar. Una vez que la vio detenerse, abrió la boca.
—¡Y saliendo por la… izquierda tenemos a nuestro otro participante!— el público repentinamente se quedó en silencio. Veían atentamente la salida del largo pasillo, esperando pacientemente— ¡El hombre que aterró con sus palabras a un dios! ¡Quien domó a la luna y a la oscuridad! ¡La persona que conquistó la Conferencia Plateada con sus propias manos! ¡La noche más brillante que guía a los que no tienen guía! ¡El héroe que facilitó el golpe final! ¡El Representante de la noche y el elegido por Tapu Fini! ¡El hombre al que conocen como «El Campeón Plateado»! ¡SU NOMBRE ES…!— su rostro emergió de entre las tinieblas y, junto a Jeekyo, el estadio gritó–¡GLAAAAAAAAADIOOOOOOOOO AEEEEEEEETHEEEEEEEEER!
Avanzó con la mirada en alto y un paso firme. Su presencia maravillaba a todos aquellos que lo veían, impacientes por presenciarlo en acción. La simple promesa de una batalla coprotagonizada por Gladio Aether era suficiente para ponerlos a todos al filo del asiento.
—¡HERMANOOOOOOOO!— gritó Lillie a todo pulmón.
—¡Vamos, hijo!— animó Mohn.
—¡CAMPEÓÓÓÓN!— llamó Ash con fuerza.
—¡Esfuérzate mucho, Gladio!— Delia sonreía.
—¡Wooooh! ¡Gladioooo!— Burnet, con sus manos, agitaba las pequeñas manitas de Lei. El bebé reía.
—¡¿QUÉ RAYOS HACÍA SELENE EN TU VESTÍBULO?!— preguntó Elio en un grito de enfado.
Red esperó pacientemente a que Gladio se pusiera en posición. Cuando el rubio dejó de avanzar, él alzó la voz.
—Voy a explicarles las reglas— anunció. Amber aplaudió desde las gradas al ver a su papá—. Este es un combate de tres contra tres. Gana el participante que logre derrotar a todos los Pokémon del rival. Las sustituciones están permitidas, así como la Megaevolución y los Movimientos Z, pero solo una de estas dos. No se permiten ni objetos curativos ni objetos de combate— los miró a ambos—. Esfuércense al máximo y, lo más importante, diviértanse. ¿Quedó todo claro?
—Todo claro/¡Afirmativo!— asintieron Gladio y Selene.
Red retrocedió rápidamente, preparándose para levantar aún más la voz.
—¡PARTICIPANTES, SAQUEN SU PRIMER POKÉMON!
Tanto Selene como Gladio sacaron una Poké Ball. Al mismo tiempo, ambos lanzaron las cápsulas al aire.
—¡Surge, Lucario!
—¡Vamos con todo, Minior!
Los Pokémon mencionados aparecieron en el campo de batalla. En la gran pantalla, sus imágenes sustituyeron los símbolos de Poké Ball que les correspondían.
—¡Minior contra Lucario! ¡El participante Gladio parte con ventaja de tipo! ¡¿Cómo responderá la participante Selene ante esta situación?!
El contraste entre la pequeña estrella y el chacal plateado era la misma que había entre Selene Asutoro y Gladio Aether. Muchos notaron esto y por ello, las especulaciones, comparativas y suposiciones no tardaron en llegar.
Iluterazagi: ¡Gladio vs Selene!, dos de los salvadores de la humanidad se enfrentarán, literalmente por dónde se trasmita, por televisión el rating va a llegar a las nubes, y en internet va a colapsar, está será una batalla que detendrán el mundo entero ,mis pésame a aquellos, que no tienen un asiento de primera fila como yo (valió la pena gastarme todos mi ahorros por entradas) en el estadio o que tengan que trabajar, si te lo cuenta no va a ser lo mismo, los dos son geniales así que apoyaré a ambos.
Xtractor68: ahora se nos viene la batalla de Gladio Aether contra Selene Asutoro, por fin veremos en acción a algunos de los Héroes de la Humanidad, a ver como lidiara Gladio contra los trucos de la Reina Venenosa
TheNewDabs: Esta liga no da un descanso. Brutal es la palabra que puede definir el último combate. Y ahora le toca a nuestros héroes Gladio y Selene. Ambos son entrenadores muy fuertes, experimentados y astutos así que espero bastante de su combate. Gladio es el más probable a ganador pero no subestimo a Selene, será una batalla emocionante.
AurorDragonSlayer: Soy el único que opina que Ryuki debería dedicarse a los concursos? Definitivamente lo haría bien en ese ámbito además de los combates.
Dejando de lado eso... SE VIENE EL DUELO DEL SHIP... Digo, digo, un duelo que de verdad promete, Sé que lo más probable es que gane Gladio, pero apoyo totalmente a Selene y sus trampas venenosas, sé bien los estragos que el veneno puede hacer. (Hola Claire, mi Nidoking y sus púas toxicas mandan saludos)
Rotom entró a varias de las cuentas que había visto previamente, así como algunas que Lillie le había recomendado. Sintió curiosidad por el criterio de la chica, así como por los comentarios alusivos al combate anterior. Lo vería apenas tuviera algo de tiempo.
—¡PARTICIPANTES!— gritó Red, levantando ambos brazos. Tanto Gladio como Selene adquirieron una posición defensiva— ¡COMIENCEN!
—¡Reflejo!— gritó Selene apenas Red terminó de pronunciar la ene.
—¡Velocidad extrema!— fue la orden de Gladio.
Lucario desapareció en un parpadeo, saliendo disparado en contra de Minior. El tipo Roca, envuelto en su escudo protector, comenzó a invocar una barrera tan pronto como pudo. A mitad de su movimiento, Lucario apareció frente a él, embistiéndolo con su cuerpo para hacerlo perder el equilibrio.
—¡Combate cercano!— ordenó Aether.
—¡Céntrate, Minior!— gritó Selene.
El primer puñetazo de Lucario, un derechazo, fue lanzado como una bala que impactó contra la coraza de Minior. El segundo golpeó nuevamente, haciéndolo retroceder todavía más. El tercero se encontró de frente con una barrera que se volvió invisible para cuando el cuarto puñetazo llegó. Lucario comenzó a alternar entre puñetazos y patadas a una velocidad de vértigo, pero Reflejo pronto demostró su utilidad. Lucario giró con rapidez sobre su pata inferior derecha, dando una poderosa patada que mandó a Minior dos metros hacia atrás. Un aura azul rodeó al tipo Lucha, mientras que una roja envolvió a Minior, haciéndolo desaparecer del campo de batalla.
—¡La participante Selene retira a Minior tras un primer contacto explosivo! ¡La pequeña estrella logra poner el Reflejo en el campo de batalla!— analizó Jeekyo.
Justo antes de que Selene sacara su siguiente Poké Ball, Gladio extendió la suya hacia Lucario. Un haz de luz rojo retiró al tipo Acero del campo. Asutoro rio al ver esto. Al mismo tiempo, ambos lanzaron a sus siguientes Pokémon.
—¡Surge!/¡Vamos con todo!— exclamaron al mismo tiempo.
Al campo de batalla llegaron Umbreon y Decidueye, quienes rápidamente intercambiaron miradas. Las imágenes de ambos reemplazaron a los símbolos de Poké Ball en la pantalla. Para cuando los espectadores cerraron y abrieron los ojos, Umbreon ya había comenzado a cargar contra Decidueye, quien estaba terminando de disparar una flecha.
—¡Umbreon y Decidueye se lanzan el uno contra el otro! ¡¿Quién golpeará primero?!— Jeekyo lanzó la pregunta al aire.
El viento fue cortado por el sonido de la flecha al dispararse, la cual aceleró rápidamente hacia Umbreon. El tipo Siniestro la vio acercarse más y más, como si la estuviera esperando, pero no hizo absolutamente nada para desviar su trayectoria. La flecha, evidentemente, terminó chocando contra la sombra de Umbreon, aprisionándolo.
—A mi señal, Umbreon— dijo Gladio, viendo fijamente a Selene.
Asutoro se le quedó viendo al rubio, para luego reírse.
—No voy a caer por eso— y extendió su Poké Ball hacia el frente, la cual absorbió a Decidueye. Gladio simplemente sonrió.
—¡¿La participante Selene retira a Decidueye?! Se encontraba en desventaja de tipo, pero el posicionamiento era suyo… ¿Será que tiene algo más planeado?— se preguntó Jeekyo.
—Es ese movimiento paralizante de nuevo— Delia se llevó una mano al mentón.
—Puntada sombría tiene esa cualidad— explicó Lillie—. Los Decidueye pueden cambiar su trayectoria incluso después de que la disparan. Pueden hacerla explotar o clavarla en la sombra de sus oponentes, aprisionándolos. Es un movimiento increíblemente poderoso.
—Y si Selene ganó semejante ventaja, ¿por qué retira a Decidueye?— preguntó Bonnie con curiosidad. Lillie se rio.
—Porque Selene no es tonta— respondió Elio, sonriendo ampliamente mientras veía como el siguiente Pokémon de su hermana entraba al combate—, y porque conoce a Gladio.
Vikavolt apareció, sustituyendo el último símbolo de Poké Ball que quedaba del lado de Selene. Su presencia hizo que Misty sufriera de escalofríos.
—¡Onda trueno!— ordenó Selene.
La electricidad salió disparada del hocico de Vikavolt sin demora, moviéndose hacia Umbreon. Gladio rápidamente abrió la boca.
—¡Pulso noche!— exclamó.
En las gradas, los conocedores veían con sorpresa la forma en la que Umbreon ejecutaba un perfecto Pulso noche, el cual se extendió en todas direcciones y engulló tanto a la flecha como al Onda trueno. Umbreon se alejó rápidamente de donde estaba, pues otro Onda trueno iba en esa dirección. Antes de poder moverse otro paso más, Gladio lo retiró del campo de batalla y sacó otra Poké Ball.
—¿Pulso noche?...— murmuró Dawn— Se supone que ese es un movimiento que solo… Ohhh…
Lillie rio un poco al ver como todos se daban cuenta del truco.
—¡Surge!— escucharon decir a Gladio, fijando su atención en él.
Para aquellos que aún no se habían dado cuenta fue una gran sorpresa ver en el campo de batalla a otro Umbreon, el cual rápidamente se puso a la defensiva. La imagen del tipo Siniestro reemplazó el último símbolo de Poké Ball que quedaba del lado de Aether. Los causales se vieron increíblemente confundidos al ver a dos Umbreon en el equipo de Gladio.
—El participante Gladio manda a un segundo Umbreon a combatir— en la voz de Jeekyo podía oírse una risa contenida— ¿Este Umbreon será diferente al anterior?
Selene vio fijamente al oponente y, al instante, frunció ligeramente el ceño.
—Estamos donde nos querías, Gladio— rio.
—Analizas bien, Selene, pero todavía te falta un poco— el rubio se encorvó un poco.
Sus ojos y los de Selene se encontraron. Asutoro entreabrió la boca.
—Ven.
—¡Pulso umbrío!
—¡Rayo!
Del hocico de Umbreon salió disparado un pulso de energía oscura, la cual, a tres cuartas partes del camino, chocó contra la electricidad de Vikavolt. Ambos ataques comenzaron a forcejear entre sí, y mucho tuvo que pasar antes de que un ganador comenzara a decidirse. Aunque Vikavolt logró recuperar el terreno perdido, Umbreon finalmente prevaleció y, lentamente, comenzó a retomar la dominancia.
—¡Zumbido!— gritó Selene rápidamente.
Antes de que Pulso umbrío siguiera avanzando, Vikavolt actuó. Su electricidad desapareció, dejándole el camino libre a Umbreon. Justo antes de que el movimiento de tipo Siniestro golpeara al bicho, unas ondas sonoras comenzaron a esparcirse por el campo de batalla, repeliendo parcialmente a Pulso umbrío. Vikavolt comenzó a moverse hacia su enemigo. El movimiento de tipo Bicho no alejaba por completo al ataque de Umbreon debido a su limitado alcance, pero definitivamente no lo dejaba acercarse. Fue así que un nuevo forcejeo comenzó; uno en el que Vikavolt no perdía terreno. Este no duró mucho tiempo.
Todos los Pokémon tenían un límite de tiempo para lanzar un ataque de forma prolongada y ambos habían llegado al suyo. Tanto Umbreon como Vikavolt tuvieron que hacer un parón obligatorio, pero fue el tipo Siniestro el primero en recuperarse. Una Bolsa sombra fue disparada contra Vikavolt, quien alcanzó a reponerse apenas lo suficientemente rápido para responder con un Energibola que solo avanzó medio metro. Ambas esferas se encontraron en el aire, creando una explosión que alcanzó al tipo Bicho, desequilibrando así su vuelo. Selene vio esto y supo de inmediato lo que tenía que hacer. Para darle un cambio de ritmo a sus Pokémon, debía sacrificar un poco. Extendió su Poké Ball hacia Vikavolt. Al ver esto, los ojos de Gladio se abrieron de par en par. Umbreon ni siquiera tuvo que escuchar una orden por parte de su entrenador, pues sabía perfectamente lo que él quería. Un aura oscura rodeó al Pokémon, quien salió corriendo a una velocidad que ni siquiera los ojos de Pikachu pudieron seguir. El tipo Siniestro conectó un poderoso golpe contra Vikavolt, quien fue absorbido por su Poké Ball ni siquiera un segundo después. Umbreon retrocedió hasta llegar frente a Gladio.
—¡EL PARTICIPANTE GLADIO GOLPEA! ¡El primero, el segundo y el tercer golpe fueron de parte del participante Gladio! ¡¿Cómo reaccionará la participante Selene a esto?!
El estadio estalló en ovaciones. La enorme mayoría de los espectadores sabían que Gladio era superior a Selene, lo habían visto en combates anteriores y lo estaban viendo ahora. No podían evitar emocionarse al ver el dominio de uno de sus más grandes héroes, por mucho que este fuese ejercido contra otra de las más grandes heroínas. Y mientras las masas ovacionaban, los Asutoro fruncían con fuerza el ceño. Elio se llevó una mano al mentón.
—Está atrapada— comentó en voz alta, atrayendo la atención de todos. Tsukishima y Asahi fueron los primeros en hablar.
—¿Qué quieres decir, hijo?— preguntó la señora Asutoro, con los nervios a flor de piel
—N-No estarás diciendo que es una derrota ya escrita, ¿cierto?— Tsukishima parecía a punto de vomitar por las ansias.
Elio negó.
—Los equipos de Gladio y de Selene se contrarrestan mutuamente— comenzó a explicar—. Lucario contrarresta a Minior, Decidueye a Lucario, el "primer Umbreon" a Decidueye, Vikavolt al "primer Umbreon" y "el segundo Umbreon" a Vikavolt.
—Por eso todas esas sustituciones…— murmuró Tracey.
—Pero— todos volvieron a fijar su atención en Elio— hay un eslabón débil en la cadena de Selene: Minior. Él no contrarresta al "segundo Umbreon"; nadie lo hace. Y ahí es donde reside la ventaja de Gladio en este combate— Asutoro se cruzó de brazos—. Conociendo a Selene, seguramente estaba indecisa de si Gladio elegiría a Umbreon, a Lycanroc o a Silvally. Y, conociéndola, eligió a Minior creyendo que Gladio utilizaría a Silvally o a Lycanroc. Se equivocó.
—El combate estaba a favor de Gladio desde el primer minuto— Cilan se llevó una mano al mentón, pensativo.
—¡Qué mala suerte!— exclamó Bonnie con cierta preocupación.
—Selene…— murmuró Asahi, viendo el perfil de su hija.
Hau, Ash, Lillie, Rotom y Acerola también observaban fijamente a Selene. La veían, pensando en si de verdad eso era todo; en si de verdad estaba acorralada de esa manera. Ellos conocían de primera mano a la Reina venenosa. La conocían increíblemente bien, pero si era Elio quien afirmaba las cosas… Voltearon a ver a Asutoro, tal vez esperando un cambio de opinión, y lo que vieron los sorprendió. Los ojos del chico de Carmín pasaron de mostrar resignación, a llenarse de duda. La duda pronto pareció convertirse en una sospecha, la cual pronto germinó en una idea. Sus ojos se llenaron de comprensión y su sonrisa mostró seguridad. Elio se abalanzó contra el asiento que estaba frente a él, el de Chris, y rio.
—¡Esa,,,— su mente no encontró palabras, pero la emoción lo obligó a elegir una— mocosa!
—¿Elio?— Lillie, al igual que todos a su alrededor, parecía confundida.
Tsukishima y Asahi, quienes conocían bien a su hijo, voltearon a verse entre sí. Ese tipo de sonrisa y tono de voz, en Elio, significaban muy buenas noticias. La esperanza creció y creció. El joven Asutoro, por otro lado, barrió con la mirada a todas las personas que conformaban a su grupo.
—¡Lo tiene atrapado! ¡Atrapó a ese cabrón en un ciclo interminable!— soltó una carcajada.
—¡E-Elio!— lo regañó su madre. Estaba bien emocionarse, pero llamarlo así era inaceptable, y más si había niños presentes.
—Está bien, señora Asutoro, mi hermano y Elio tienen ese tipo de confianza— se apresuró a decir Aether, excusando al Asutoro.
—¿A qué te refieres, Elio?— preguntó Hau, mirándolo con gran curiosidad.
El azabache lo miró directamente a los ojos, los cuales brillaban, y luego pronunció unas palabras que dejaron dudando a casi todos.
—¡La habilidad especial de Umbreon!
Varios lo pensaron y la gran mayoría sabía cuál era dicha habilidad. Además de Elio, solo Rotom y Lillie reunían las tres condiciones que se necesitaban para llegar a la misma conclusión. La primera era tener un profundo conocimiento de Selene, la segunda era un poder analítico fuerte y la tercera era tiempo. Tanto la maquina como la rubia tuvieron una reacción bastante memorable: Se rieron.
Abajo, en el campo de batalla, Selene sujetaba su siguiente Poké Ball. Su rostro pronto mostró una sonrisa llena de confianza que Gladio vio con interés. Aether sabía que Asutoro sabía. Ella estaba en un punto muerto causado por Minior. Frunció el ceño un poco y finalmente alejó esa duda. Si Selene tenía esa expresión es porque tenía una manera de retorcer las cosas a su favor. No se equivocó.
—¡Vamos con todo, Minior!— exclamó Selene, arrojando la Poké Ball hacia el cielo. La cápsula se abrió, permitiendo que la pequeña estrella acorazada apareciera.
Gladio vio fijamente al tipo Roca, pensativo. Se preguntaba qué haría Selene y entonces el análisis empezó. Se planteó tantas posibilidades como pudo antes de escucharla gritar.
—¡Tóxico!
De la coraza de Minior brotó un líquido morado que fue disparado a modo de chorro contra Umbreon. Gladio, al inicio, reaccionó de forma aparentemente despreocupada a esta orden. Todo cambió cuando sus instintos comenzaron a gritarle con fuerza.
—¡Esquiva!— ordenó.
Umbreon pareció un poco sorprendido por la orden de su entrenador, pues él imaginaba que querría lo contrario. No desobedeció, arrojándose contra el suelo y rodando por el mismo para esquivar el salpicadero de veneno. Se paró rápidamente, viendo con precaución a su enemigo.
Gladio frunció levemente el ceño y su mente trabajó con mucho más esmero que antes. Podía no ser tan inteligente como Rotom o como Lillie, pero Gladio Aether era alguien brillante. Sus ojos se abrieron de par en par al darse cuenta de lo que Selene quería hacer.
—Eres tú quien me tiene justo donde quiere— dijo Gladio, mirando con una sonrisa a la Asutoro. La azabache apartó la vista de Minior, fijándose en su oponente.
—¿Verdad?— y le dio una gran sonrisa.
Gladio, a pesar de conocer el plan de Selene, no se sintió acorralado ni preocupado. O tal vez sí se sentía así, solo que el orgullo opacaba por completo al malestar. No iba a dejar que su faceta de tipo duro le impidiera comunicarlo.
—Estoy orgulloso, Selene— esta declaración tomó por sorpresa a la Asutoro, quien rápidamente se sonrojó—. Has crecido para convertirte en una entrenadora maravillosa. Como mentor, no puedo evitar alegrarme por tu crecimiento.
La joven abrió y cerró la boca varias veces, sin palabras. Se veía notablemente nerviosa por los, francamente, inesperados elogios. Selene sabía que ella era una de las dos personas a las que Gladio más halagaba, pero aun así era un evento raro. Y precisamente por su rareza, era el doble de valioso. Sus ojos enfocaron el suelo.
—¡Un emotivo momento entre maestro y alumna ante todo el estadio! ¡¿Qué fue lo que le valió estos elogios a la participante Selene?!— se preguntó Jeekyo. Con excepción de cuatro personas y un Pokémon, todos los demás se hacían la misma pregunta del comentarista.
—Pero como oponente— Selene subió rápidamente la cabeza. La mirada de Gladio era feroz—, no puedo evitar sentir que quiero derrotarte. ¡Pulso umbrío!
Selene se recuperó para cuando el ataque de Umbreon fue disparado, dando rápidamente su propia orden.
—¡Poder pasado!
Las rocas y la energía se encontraron frente a frente. Los proyectiles rocosos no tardaron en comenzar a ser destruidos en cuanto llegaban, pero eso no preocupaba para nada a Selene, al contrario, fue Gladio quien terminó mostrándose preocupado. En las gradas todos veían con sorpresa como Minior disparaba Tóxico al mismo tiempo que utilizaba Poder pasado. Las rocas se encontraban con Pulso umbrío estando empapadas en veneno, el cual se esparcía por todo el campo de batalla.
—¡Detente, Umbreon!— ordenó Gladio. El tipo Siniestro reaccionó de inmediato, interrumpiendo su movimiento y comenzando a correr lejos de la trayectoria de las rocas.
Minior insistió en su ataque por algunos segundos más, pero finalmente fue incapaz de seguir el ritmo. Usar dos ataques al mismo tiempo gastaba una cantidad ridícula de aguante, pero para Selene el resultado lo valía, y dicho resultado era evidente. Por todo el campo había manchas de veneno, esperando tranquilamente a ser pisadas por Umbreon para infectarlo con su ponzoña.
—¡La participante Selene llena el campo con veneno, tal y como lo hizo la participante Francine durante su combate el día de ayer! ¡Una clásica táctica de los usuarios del tipo Veneno! ¡Ahora el participante Gladio tiene que cuidar todos sus pasos, ¿pero no es esta estrategia una arma de doble fi…?!— Jeekyo se interrumpió a sí mismo, mirando rápidamente los papeles que estaban su escritorio— ¡Ninguno de los Pokémon de la participante Selene es tipo Veneno, pero todos pueden volar! ¡Esto no es ningún problema para ella! ¡QUE INCREÍBLE ESTRATEGIA!
El público por supuesto que ovacionó a Selene. Aunque muchos eran casuales en el ámbito de los combates Pokémon, incluso ellos entendían la magnitud y genialidad de esta estrategia.
—¡Acércate con Tóxico!— exclamó Selene.
Minior comenzó a moverse hacia Umbreon mientras disparaba aquel venenoso chorro al que el tipo Siniestro nuevamente plantó cara. Gladio ordenó todo lo contrario.
—¡Huye, Umbreon!
El tipo Siniestro ni siquiera lo dudó, comenzando a correr lejos del alcance del líquido morado. Con cada paso que daba le era más difícil moverse, pues el terreno se llenaba más y más de veneno. Tenían que detener a Minior pronto, y eso era un hecho.
—¡La participante Selene insiste en envenenar al Umbreon del participante Gladio! ¡No por nada es conocida como la «Reina venenosa»!— comentó Jeekyo.
Gladio, al ver que permanecer así no serviría para nada, sacó la Poké Ball de Umbreon para llamarlo de vuelta. Justo en ese momento, Reflejo cayó. La barrera invisible apareció frente a Minior, solo para romperse instantes después. Selene y Gladio tuvieron que pensar a toda prisa su siguiente paso, dejándose llevar por un proceso increíblemente complejo en el que sopesaron los pros y las contras de cada opción. Eligieron, esperando que fuera lo mejor.
—¡Reflejo!/¡Pulso umbrío!
La energía oscura se disparó contra Minior, frente al cual aparecía una nueva barrera. Para cuando el Reflejo se volvió invisible, Pulso umbrío golpeó con fuerza al tipo Roca. Minior retrocedió bruscamente y, antes de que alguien pudiera reaccionar, la coraza que recubría su cuerpo se rompió. La pequeña estrella morada por fin era libre y no dudó en hacer lo que sabía que su entrenadora quería.
Gladio rápidamente hizo regresar a Umbreon al ver como un chorro de veneno era arrojado contra éste. El tipo Siniestro volvió a su Poké Ball, siendo sustituido por Lucario. El tipo Acero cayó en el campo de batalla listo para luchar.
—¡Un cambio de Umbreon a Lucario, del tipo Acero! ¡El veneno en el campo de batalla no es un problema para él!— anunció Jeekyo.
—Minior se defendió genial para no contrarrestar a Umbreon…— murmuró Misty.
—Tengo entendido que la coraza de Minior impide los cambios de estados— comentó Brock, curioso—. No comprendo por qué Gladio retiró a Umbreon ahora que Sincronía podía funcionar perfectamente.
—Hay dos cosas que pueden responder a tu duda— Elio, con una sonrisa de oreja a oreja, no dejó pasar la oportunidad de hablar sobre su hermana.
—¿Esta vez sí vas a responder a la duda general? Porque me está empezando a molestar que siempre nos dejes con la duda— Lana bufó un poco.
—A eso iba— rio Asutoro, levantando el dedo índice derecho—. La primera cosa que tienen que saber es que sí, la coraza de Minior previene de los estados alterados, pero solo si estos pueden ser bloqueados. Un Tóxico no envenenará a un Minior, así como una Onda trueno no puede paralizarlo. Pero el escudo no bloquea ataques que no se pueden bloquear.
Brock pareció comprenderlo a la perfección.
—Sincronía es una habilidad que refleja el estado alterado del portador hacia su oponente. El veneno no tiene que atravesar la coraza de Minior por el simple hecho de que no es lanzado contra él…— Brock sonrió, contento por haber adquirido otra pieza de conocimiento— Es el método de acción de Sincronía el que invalida la defensa de Escudo limitado.
—Pero espera, ¿eso no quiere decir que Gladio siempre pudo envenenar a Minior? ¿Por qué no lo hizo?— Dawn parecía confundida al igual que los demás.
—Es mejor hacerse otra pregunta: ¿Por qué Selene utilizaría Tóxico contra un Pokémon con Sincronía?— interrogó Elio, divertido. Los entrenadores Pokémon dieron con la respuesta al instante.
—¿Selene quería que Minior se envenenara?— Chris parecía estar planteándose un mundo de posibilidades al igual que Liam. Ambos abrieron los ojos de par en par tras unos segundos.
—Maravilloso, Selene…— murmuró Sotobosque.
—No es que Selene quisiera realmente que Minior se envenenara. Lo que ella quería era que Sincronía no volviera a funcionar— explicó Lillie—. Una vez que Sincronía se activa una vez, no vuelve a funcionar hasta que el Pokémon se cura de su problema de estado y vuelve a ser afectado por uno.
—Para una entrenadora como Selene, que lucha usando problemas de estado, Sincronía es una de las habilidades más molestas y, en este combate, es uno de los ases de Gladio— aseguró Rotom.
—Y aquí es donde entra la segunda de las dos cosas que mencioné antes:— Elio levantó su dedo medio derecho— Gladio no quiere que su carta más fuerte se desperdicie en Minior.
Los entrenadores Pokémon se quedaron en blanco por un momento y, finalmente, todos aquellos que no lo habían entendido por fin lo hicieron.
—¡Ya veo!— exclamó Hau, golpeando su puño derecho contra su palma izquierda— Los dos saben que Minior es, como dijo Elio, el "eslabón más débil". Si Gladio dejara que Minior envenenara a Umbreon, entonces Gladio estaría perdiendo su mejor Pokémon a cambio de llevarse al Pokémon menos eficiente de Selene.
—Es un intercambio completamente desequilibrado se vea cómo se vea— añadió Lana—. Gladio debe de querer usar Sincronía contra Vikavolt o Decidueye, quienes son más peligrosos para él.
—Selene aprovechó su falta de ventaja y la convirtió en una ventaja que perjudica enormemente al as de Gladio— Cilan parecía más que maravillado—. Sublime. Sencillamente sublime.
—La Reina venenosa… ¡Qué título tan adecuado!— exclamó Serena.
—¡Selene es increíble!— dijo Ash.
Los pechos de los Asutoro se hincharon por el orgullo. Elio pronto dejó de lado su gran sonrisa para volverse a centrar en el combate.
—Y así el ciclo vuelve a empezar.
—¡Lucario y Minior se vuelven a encontrar! ¡¿Cómo cambiarán las cosas ahora que Minior ha perdido su coraza?!— se preguntó Jeekyo.
Selene y Gladio estuvieron más que dispuestos a descubrirlo.
—¡Velocidad extrema!/¡Espéralo!
Lucario bajó ambos brazos con fuerza y, en un parpadeo, desapareció. En el lugar en el que antes estaba parado se levantó una polvareda y otra apareció justo en el sitio donde frenó, frente a Minior.
—¡Rapidez!— exclamó Selene.
Los ojos de Gladio se afilaron al igual que los de Lucario. El tipo Acero aprovechó que la rapidez ganada con Velocidad extrema aún no había terminado, moviéndose rápidamente en otra dirección y esquivando las estrellas. Gladio se dio cuenta de lo que Selene había hecho: ella había apuntado directamente al brazo izquierdo de Lucario, pues sabía que él empezaría a utilizar Combate cercano con un derechazo. Desde el momento en el que supo el plan de Selene, Aether se hizo consciente de que todos sus patrones y movimientos serían estudiados y memorizados. Cualquier pequeño tic que Lucario tuviera al atacar, o cualquier movimiento que hiciera inconscientemente, sería recordado por Selene y utilizado en su contra. Gladio también podía hacer eso.
—¡Esfera aural!— gritó.
—¡Retrocede con Poder pasado!— ordenó Selene.
Minior, haciendo uso de su recién ganada agilidad, retrocedió a toda prisa mientras atacaba. Las rocas y las esferas de aura salieron disparadas, encontrándose en el aire. Aunque los proyectiles de Minior eran mayores en cantidad, todavía eran más débiles que los de Lucario. Se necesitaban seis rocas para neutralizar una sola Esfera aural y eso pronto terminó cansando a la pequeña estrella. Gladio y Lucario vieron el momento de debilidad de su enemigo y se decidieron a atacar.
—¡Puño meteoro!— ordenó Aether.
Aunque Esfera aural podía parecer una mejor decisión, pues ignoraba el Reflejo, Gladio consideró que un aumento de ataque sería lo ideal para un combate de larga duración, en especial si se tomaba en cuenta el Reflejo. Si luego iba a enfrentar a Decidueye, los golpes de Lucario debían de ser tan fuertes como misiles. El tipo Acero, pensando lo mismo que su entrenador, salió corriendo directamente contra Minior con sus puños envueltos en un aura metálica. Lucario corrió por sobre los charcos de veneno como si no fuesen nada.
—¡El tipo Acero de Lucario le da inmunidad total al veneno! ¡El Pokémon que podría contrarrestar totalmente la estrategia de la Reina venenosa!— comentó Jeekyo. La gente empezó a adular a Lucario, quien se acercaba peligrosamente a su oponente.
El chacal saltó, abalanzándose contra su enemigo con los puños de frente. Minior, al verlo llegar, disparó un Rapidez contra su brazo izquierdo, pero Lucario reaccionó de una forma que sorprendió a todos: dio una patada giratoria. La poderosa patada del tipo Acero no solo alejó a Minior, sino que también lo desbalanceó, haciéndolo interrumpir su ataque. Lucario aprovechó ese momento para disparar su Puño meteoro. Minior fue golpeado directamente en el rostro y, antes de poder ser mandado a volar, un haz de luz rojo lo absorbió. Todos siguieron el rayo de luz hasta encontrar su punto de origen en la Poké Ball que Selene sostenía. La Asutoro, sin perder tiempo, arrojó la siguiente cápsula.
—¡Doble equipo!— ordenó antes de que su Pokémon siquiera saliera al campo de batalla.
Gracias a la orden previa, Decidueye comenzó a crear clones apenas fue liberado. Decenas de copias del tipo Fantasma cubrieron el cielo, rodeando a Lucario. El tipo Lucha veía con desafío a su oponente, pues estaba listo para pelear contra él.
—¡Lucario!— escuchó a su entrenador llamarlo. El chacal vio a Gladio de reojo, notando que éste había cerrado los ojos. Lo comprendió todo.
Para casi todos en el estadio fue una sorpresa ver como Lucario y Gladio simplemente cerraban los ojos en una situación como esa. Vieron como las protuberancias que emergían de la cabeza de Lucario comenzaban a agitarse, cosa que muy pocos entendieron.
—Aura— dijo Ash con una sonrisa.
—¿Aura?— repitió Hau, mirando a Acerola— Tú puedes leer eso, ¿no?
—Lo que yo leo es el alma. Le digo aura para que sea menos confuso, pero en teoría son lo mismo— aclaró la oficial.
—¡Ah! ¡Es esa cosa que Ash puede hacer!— May saltó de inmediato. Al igual que Pikachu, Max y Brock, parecieron recordar la misma experiencia.
—¿Qué es el "aura"?— le preguntó Bonnie a su hermano mayor, quien negó lentamente.
—He oído sobre ello, pero no estoy realmente informado. Tengo entendido que es una especie de fuerza espiritual que algunos Pokémon como Lucario pueden manjear— le respondió.
—El aura es la energía que reside dentro de todos los seres vivos y la que nos identifica como tales. Hay Pokémon y humanos que son más afines a ella, por lo que es más fácil para ellos sentirla— Ash le sonrió a sus amigos—. Es algo impresionante.
—Wow, Ash dio una explicación coherente…— Chris parecía sorprendido al igual que muchos de los presentes— No hubo onomatopeyas ni nada.
—¿Y para qué está usando el aura?— interrogó Kiawe con curiosidad.
—Para descubrir al verdadero Decidueye— respondió rápidamente Ash.
Todos fijaron sus miradas en el campo de batalla. ¿Descubrir al verdadero en ese mar de lechuzas? Parecía casi irreal, pero no lo era. Pronto, los ojos de Gladio y de Lucario se abrieron. Lo habían encontrado.
—¡Esfera aural!— gritó Aether.
Lucario subió los brazos hacia el cielo, comenzando a crear una gran esfera de pura aura que pronto aumentó su tamaño.
—¡¿El participante Gladio atacará con una gran Esfera aural?! ¡¿Incluso sabiendo que el tipo Fantasma es inmune al tipo Lucha?!— Jeekyo sonaba genuinamente confundido, pero esa confusión pronto cambió a sorpresa.
Lucario bajó rápidamente las patas, apuntando y disparando la Esfera aural contra el suelo. Una gran explosión se creó y el polvo se levantó en grandes cantidades. Selene entrecerró los ojos, sabiendo lo que Gladio estaba intentando hacer.
—¡Puntada sombría!— ordenó ella.
Los múltiples Decidueye tensaron sus arcos y dispararon sus flechas, las cuales salieron disparadas en todas direcciones. Las flechas chocaban contra el suelo mientras que otras explotaban, haciendo más grande la polvareda. Tras unos pocos segundos de eso, algo salió en lugar de entrar. Lucario saltó a gran altura, yendo directamente contra uno de los tantos Decidueye; sus puños brillaban en un aura metálica. Selene frunció levemente el ceño.
—¡Puntada sombría!
El Decidueye por el que iba Lucario disparó una flecha que a primera instancia parecía ir hacia el tipo Lucha, pero que pronto tomó un desvío. La flecha pasó por el costado del chacal, quien la sujetó con un rápido movimiento. Selene parecía sorprendida y a la vez frustrada, pues Gladio había leído sus intenciones por completo, aunque tenía un plan en caso de que lo hiciera. Justo antes de que Decidueye pudiera hacer explotar la flecha, Lucario se la lanzó con fuerza, tomándolo con la guardia baja.
—¡Hoja aguda!— gritó Selene con el ceño fruncido. Gladio no solo había predicho que la flecha iría dirigida hacia la sombra de Lucario, sino que también sabía que ella haría explotar la flecha en caso de ser atrapada. En esa situación solo le quedaba cargar hacia el frente.
La lechuza preparó sus alas, las cuales brillaron en un intenso color verde, y partió a la mitad la flecha que le fue arrojada. Decidueye se lanzó en picada contra Lucario, quien pronto fue rodeado por las decenas de copias del tipo Planta. Hoja aguda y Puño meteoro parecían estar a punto de colisionar, pero no fue el caso. Lucario abrió sus patas, sujetando con fuerza las alas de Decidueye y haciéndolo girar a toda velocidad. El cuerpo de la lechuza destruyó a todas las copias que estaban por atacar al chacal.
—¡Hazlo caer!— gritó Gladio, apretando un puño hacia el cielo.
Selene vio cómo su Pokémon era sujetado por el enemigo, quien se sujetó con fuerza de su espalda e inmovilizó sus alas, haciéndolo caer. La Asutoro vio que la caída no solo dolería, sino que el lugar donde aterrizarían sería un auténtico problema. Sabía que no podía dejar que Decidueye tocara el suelo por ninguna razón.
—¡Doble equipo!— exclamó.
Copias y más copias se crearon, uniéndose a las que todavía seguían en el cielo. Las réplicas de Decidueye se dividieron dos trabajos, pues unas se dedicaban a alejar a la lechuza original del suelo, volando debajo de él, mientras que otras atacaban repetidamente a Lucario para obligarlo a soltarse. Una de las copias de Decidueye disparó una Puntada sombría a quemarropa contra el rostro de Lucario, quien lo torció levemente, para después ser golpeado con un fuerte Hoja aguda. El chacal frunció con fuerza el ceño. ¿Querían que se soltara? Se soltaría. Lucario liberó a Decidueye de su agarre, pero apenas lo hizo comenzó a lanzar una poderosa ráfaga de Puño meteoro contra su espalda. Las copias del tipo Fantasma trataron de alejarlo, y, aunque fueron rápidamente destruidas, lograron darle el tiempo suficiente al original para que se diera la vuelta. Lucario ya no se encontraba sobre la espalda de Decidueye, sino que ahora estaba sentado sobre su pecho. Un duelo entre Puño meteoro y Hoja aguda inició mientras la lechuza seguía cayendo. Los golpes iban y venían por parte de ambos, cada uno con sus propias ventajas. El Reflejo y la intervención de los clones de Decidueye era sumamente molesta para Lucario, pues interrumpían sus golpes y le permitían a la lechuza lanzar más ataques, pero los puñetazos del tipo Acero se iban haciendo más y más fuertes gracias al aumento de ataque. Finalmente, cuando estuvieron a punto de tocar el suelo, ambos se atacaron al mismo tiempo, Lucario con su puño derecho y Decidueye con el ala izquierda. Aunque ambas extremidades debían de encontrarse y colisionar, no fue el caso, pues el ala de la lechuza era mucho más larga que el brazo del chacal, por lo que impactó antes. El golpe, seguido de las embestidas de numerosos clones, logró tumbar a Lucario del cuerpo de Decidueye, haciéndolo caer pesadamente contra el suelo. La lechuza logró recuperarse antes de caer sobre un charco de veneno y de inmediato se lanzó contra Lucario para atacarlo una vez más con Hoja aguda, pero lo único que logró fue recibir un poderoso Puño meteoro en el rostro que lo hizo retroceder. Lucario había logrado recuperarse justo a tiempo para conectar ese ataque, siendo posteriormente absorbido por un haz de luz rojo.
—¡El Lucario del participante Gladio logra dar un regalo de despedida antes de ser retirado del campo de batalla! ¡¿Será que no quiere arriesgarse a que su Pokémon inmune al veneno sufra más daños?!— preguntó Jeekyo sin saber que esa era justo la razón.
—Aunque las rotaciones se están repitiendo, los resultados son completamente distintos…— murmuró Lana.
Lillie asintió.
—Las particularidades de los estilos de lucha de mi hermano y de Selene se están mostrando por fin— dijo ella, cruzándose de brazos—. El plan de Selene es increíblemente brillante y letal, pero estamos hablando de Gladio…
Elio se rascó la cabeza, molesto.
—Gladio es el paquete completo. Fuerza, instintos, inteligencia, velocidad, defensa… Es impecable en cada uno de esos apartados— admitió—. Sin mencionar que su forma de pelear es justamente aquella con la que Selene más tiene dificultades.
—¿Y esa es?— Bonnie, un poco sonrojada por lo perfecto que sonaba Gladio, miró a Elio con intriga.
—Gladio es un entrenador sumamente agresivo. Es un experto en encontrar el punto débil del enemigo y es todavía mejor explotando ese punto débil— Hau sonreía con cierto orgullo. Se sentía orgulloso de casi haber vencido a esa persona que ahora describía—. Y el punto más débil de Selene, como usuaria de los estados alterados, es pelear contra alguien que no le permita dictar el ritmo del combate. Gladio ejerce dominancia naturalmente; Selene tiene que crearla.
Eso, para Asahi y Tsukishima, no sonaba nada bien. Para Mohn, Hobbes y Lillie era un enorme halago.
Mallow, con curiosidad, miró a la rubia.
—Según tu clasificación, ¿qué tipo de entrenadores serían Gladio y Selene?— interrogó. Se le veía en parte divertida.
—Mi hermano sería tipo Mixto/Estratégico, mientras que Selene sería Estratégica/Aguantadora— respondió la rubia con rapidez, haciendo que Aina se riera un poco.
—Es Selene quien más daño está recibiendo— escucharon decir a Rotom. El ambiente se volvió más pesado para los Asutoro—. El Lucario de Gladio ha recibido algunos golpes, pero del lado de Selene todos sus Pokémon han sido golpeados con dureza.
Tsukishima se puso pálido al escuchar la opinión de Rotom, quien él consideraba como la mayor eminencia en cuanto a ese tipo de cosas. Escuchar una opinión semejante por parte de un experto solo lograba ponerlo más nervioso que nunca.
—Pero hay que considerar una sola cosa— eso esperanzó enormemente a los Asutoro, mientras que alertó al resto de presentes—: Selene todavía no ha entrado a su terreno— se dieron cuenta de que era cierto—. Y si algo sé de Selene es que, sin importar quién sea su oponente o que tan arrinconada esté, ella siempre logrará aplicar un estado alterado. Es una garantía absoluta.
Ash, Hau y Lillie se rieron al igual que Elio. En todos y cada uno de los combates que tenían contra Selene, ella siempre lograba envenenarlos o paralizarlos de alguna u otra manera. Los señores Asutoro se sonrieron ampliamente al escuchar la afirmación de Rotom. Centraron su atención en el campo de batalla.
—¡Surge!— exclamó Gladio, lanzando su Poké Ball hacia el aire.
Umbreon volvió al campo de batalla, mirando fijamente a Decidueye. La lechuza, desde los cielos, fruncía ligeramente el ceño. No sabía cuál era el oponente que se plantaba frente a él.
—¡Umbreon vuelve al campo de batalla! Pero… ¿es el mismo Umbreon que luchó contra Minior o es el otro Umbreon?— se preguntó Jeekyo. Salvo aquellos que conocían las rotaciones del combate, todos los demás espectadores tenían exactamente la misma duda.
Gladio no fue ni corto ni perezoso a la hora de dar una nueva orden.
—¡Agilidad!
El cuerpo de Umbreon se lanzó rápidamente hacia Decidueye, quien seguía en el aire. El tipo Siniestro fue extremadamente cuidadoso con los charcos de veneno, saltando por encima de ellos y moviendo de forma grácil sus patas para evadirlos. El uso de Agilidad solo sirvió para aumentar la velocidad de Umbreon, pues no servía para identificar si este Umbreon era el mismo que había luchado contra Minior.
—¡Hoja aguda!— exclamó Selene, fijándose bien en la sombra de Umbreon.
Decidueye rápidamente preparó una flecha que disparó sin dudar. El proyectil pronto comenzó a dar giros imposibles en el aire, persiguiendo al tipo Siniestro mientras seguía corriendo. Umbreon miró de reojo a la flecha, la cual le pisaba los talones, y, en un movimiento inesperado, se arrojó contra ésta. Gracias a un movimiento en extremo ágil que apenas se había podido ver, Umbreon había roto el proyectil por la mitad.
—¡¿Ese movimiento fue…?! ¡Lo cierto es que no logré verlo, querido público! ¡¿Podría tratarse de Persecución, o es que estamos viendo al otro Umbreon?!— Jeekyo se preguntó, sonando curioso. Pero, por muy confundido que sonara, en realidad él ya sabía la respuesta. Jeekyo, al ser el presentador, tenía el privilegio de poseer a la mano toda la información de los Pokémon que los participantes usarían en el combate. Sus preguntas solo eran una forma de darle sazón a la narración y al combate en general.
Más flechas salieron disparadas hacia Umbreon, quien rápidamente se lanzó contra ellas. Tres de los proyectiles fueron destruidos, mientras que un cuarto había estallado a su costado, rozándolo y haciéndolo gruñir del dolor. Selene abrió bien los ojos al ver que Umbreon se dirigía justo a donde ella quería llevarlo.
—¡Ahora!
Los continuos flechazos de Decidueye no habían sido al azar, todos ellos habían sido disparados a sabiendas de que Umbreon tenía la capacidad de destruirlos con ese veloz movimiento. Lo que la lechuza y Selene querían era guiar al enemigo a un callejón sin salida; a un punto donde solo tendría dos alternativas. El arquero se abalanzó contra su enemigo, encarándolo de frente. Fue ahí que a Umbreon, justo frente a un charco de veneno, se le presentaron dos alternativas: saltaba y enfrentaba directamente a Decidueye, o se arrastraba por el veneno para esquivarlo. Gladio optó por la tercera solución.
—¡Salta encima de él y Tajo umbrío!— gritó.
Umbreon dio un amplio salto, pasando por arriba de la trayectoria de la lechuza y girando para encararla y atacarla. Justo cuando se dio la vuelta para ver a su oponente, éste ya lo miraba a él. Decidueye había dado un giro increíblemente rápido al retraer sus alas, lo cual le había permitido moverse como un trompo para cambiar la dirección en la que veía. Sin perder tiempo, la lechuza lanzó un rápido Hoja aguda, por lo que Umbreon se vio obligado a apresurarse con su ataque. El ala de la lechuza chocó contra la garra del tipo Siniestro, partiendo el arquero con toda la ventaja al haber lanzado primero el ataque. Un breve forcejeo inició, pero pronto se vio quien sería el ganador.
—¡Da la cara de una vez— gritó Selene con el ceño fruncido y una sonrisa. El ala de la lechuza chocó directamente contra el rostro del tipo Siniestro—, Zoroark!
"Umbreon" salió volando hacia un costado, recuperando la compostura en el aire y apresurándose a aterrizar en un lugar donde no hubiera veneno. Su ceño se frunció con fuerza y, posteriormente, sus ojos se cerraron por un momento. Su cuerpo entonces se convirtió en el de un Zoroark. Muchos fueron los sonidos de sorpresa al ver la verdadera forma del Pokémon, mismo que reemplazó la imagen de uno del primer Umbreon en la gran pantalla.
—¡Era la habilidad Ilusión de Zoroark!— exclamó Jeekyo, complacido por los sonidos de sorpresa y estupefacción— ¡La máscara ha sido removida!
—Sé bien que no te gusta seguir ordenes— le dijo Selene a Gladio, mirándolo fijamente—. Sabía que si te ponía una pregunta de dos respuestas, tú querrías tomar una tercera.
Aether adquirió una media sonrisa en el rostro.
—Ya veo. Es un honor que me hayas investigado tanto.
Selene se preparó para continuar con el combate, pero no sin antes hacer algo más. Extendió la cápsula de Decidueye hacia el frente, haciéndolo regresar a su Poké Ball. Se apresuró a lanzar otra al aire.
—¡Vamos con todo, Vikavolt!
La esfera se abrió por la mitad y de ella salió el tipo Bicho. El Pokémon rápidamente tomó distancia de su contrincante, preparándose para hacer lo que fuese necesario para mermar su desempeño.
—Zoroark, esta vez sin limitarnos— le dijo Gladio a su Pokémon, quien rápidamente asintió. El rubio señaló hacia el frente— ¡Acércate con Golpe aéreo!
El tipo Siniestro rápidamente mostró sus garras y utilizó el ataque con el que previamente había destruido las flechas de Decidueye.
—¡Rayo!— exclamó Selene.
La descarga eléctrica rápidamente comenzó a perseguir a Zoroark, quien no se detuvo en lo más mínimo. El tipo Siniestro rápidamente comenzó a hacer gala de una agilidad envidiable, flexionando su cuerpo en todo tipo de posturas que le permitían evadir la descarga y los charcos de veneno. Su velocidad y movimientos peculiares pronto abrumaron a Selene, quien notó el impresionante cambio de ritmo que había tomado el combate. Gladio, por supuesto, se sintió satisfecho al ver como su enemigo trataba de enfocar la vista en el borrón que ahora era Zoroark.
—¡Zumbido!— ordenó Selene al ver que frenar el avance de Zoroark no sería posible.
El tipo Bicho pronto comenzó a emitir vibraciones con sus alas, las cuales le pusieron los nervios de punta a Misty en las gradas. Las ondas sonoras se esparcieron cerca de Vikavolt, creando un escudo protector que Zoroark no dudó en ignorar. El tipo Siniestro bajó con fuerza ambas garras, creando su propia cúpula de energía oscura. El Pulso noche de Zoroark avanzó rápidamente hacia Vikavolt, cuyo Zumbido no fue suficiente para detener el avance del enemigo, viéndose arrastrado por el movimiento de tipo Siniestro.
—¡Golpe aéreo!— ordenó nuevamente Gladio.
Vikavolt, quien parecía estar desplomándose como un avión, se apresuró a recuperar la compostura para enfrentar a Zoroark. Su hocico se abrió, y entonces el tiempo se volvió lento para Gladio.
—Es Onda trueno. El Vikavolt de Selene dispara Rayo y Zumbido desde su cuerpo y alas, respectivamente. El único otro ataque además de Onda trueno que dispara desde la boca es Energibola, pero a esta distancia y con esa postura, utilizar Energibola sería una estupidez. Selene no es tonta, ella sabe que la cercanía es una ventaja tanto como una desventaja. No quiere estar al alcance de Zoroark, pero aprovechará hasta la última oportunidad para mermar su velocidad. Busca la parálisis, y no puedo permitirlo— los ojos de Gladio se afilaron como una guillotina—. El Onda trueno de un Vikavolt tiene que pasar forzosamente por sus mandíbulas, las cuales hacen de riel para el ataque. Eso quiere decir que Onda trueno será dispara en la dirección en la que apunte el rostro de Vikavolt. Lo que quiere decir que si voy a atacar en algún lugar, será…— y el tiempo retomó su curso—¡Aparta su cabeza!
El hocico de Vikavolt terminó de abrirse y, para cuando se estaba formando el primer anillo amarillo, el poderoso zarpazo de Zoroark conectó contra su mandíbula izquierda, haciéndolo girar la cabeza y el cuerpo hacia la derecha. La Onda trueno salió disparada hacia el lugar a donde ahora apuntaba el cuerpo de Vikavolt, es decir, hacia el suelo.
—¡Zumbido!— exclamó con fuerza Selene.
—¡Sujeta sus alas!— ordenó Gladio.
A esa distancia la orden del Aether era más que viable. Antes de que las vibraciones pudieran volver a ser emitidas, Zoroark tomó con sus garras el ala conjunta que se encontraba en la espalda de Vikavolt. Se apresuró a lanzarlo directamente contra el suelo, haciendo que se embarrara por la tierra y el veneno y apartándolo de él lo suficiente para preparar un poderoso Pulso noche. La decisión tuvo que ser cambiada a última hora.
La habilidad nata de Vikavolt lo había hecho recuperarse a una velocidad impresionante, despegándose del suelo y dando una rápida vuelta de forma que encaraba a Zoroark nuevamente. La energía se cargó y, en un parpadeo, salió disparada contra el tipo Siniestro, quien apenas estaba bajando las garras. Gladio no tuvo más opción que aplicar cierto truco.
—¡Clava las garras al suelo!— ordenó.
Zoroark así lo hizo. En lugar de crear su campo de energía oscuro, el cual no alcanzaría a salir, él enterró ambas patas en la tierra. La electricidad lo golpeó, recorriendo todo su cuerpo por unos segundos de increíble tensión. El ataque finalmente cesó y humo salió del cuerpo del tipo Siniestro.
—¡UN GOLPE DIRECTO! ¡Tras una jugada maravillosa por parte del participante Gladio, la participante Selene y su Vikavolt logran una recuperación de último segundo! ¡¿Qué tanto daño habrá hecho ese golpe?!— se preguntó Jeekyo.
La respuesta pronto fue dada, pues Zoroark simplemente sacó las garras del campo de batalla. Miró con una sonrisa a su enemigo, quien se sorprendió ante este gesto de aparente indiferencia.
—¡COMO SI NADA! ¡El Zoroark del participante Gladio muestra una sonrisa altanera, como si le dijera al Vikavolt de la participante Selene que su ataque no le hizo ni cosquillas!
En las gradas, Ash se había llevado las manos a los costados del rostro, sorprendido. Él, al igual que el resto de presentes, se veía sorprendido por la rápida reacción de Gladio.
—¡Impresionante!— exclamó, maravillado— ¡¿Cómo se le ocurrió hacer eso?!
—¡Pika Pi!— el roedor se veía igual de sorprendido.
Lillie, Rotom, Delia, Misty, Brock, y Elio los miraron con curiosidad.
—Estoy bastante segura de que es una técnica tuya, Ash— le dijo Lillie, arqueando una ceja.
—Red también la usó contra ustedes aquella vez, ¿no recuerdan?— Rotom parecía confundido.
—Ash tiene cierta fama de crear técnicas que luego utilizan sus rivales contra él— se rio Clemont. A su mente, a la de Bonnie y a la de Serena, llegó la imagen de Sawyer.
El azabache parpadeó varias veces, poniendo un gesto de comprensión.
—¡Cierto! Lo había olvidado totalmente— dijo, riendo. Pikachu, en su hombro, pareció recordarlo también.
Lillie y Rotom intercambiaron miradas.
—Está bien si a Ash se le olvidó, pero tú eres un caso aparte, Pikachu…— le dijo Rotom. El comentario había confundido a otros, pero eso duró poco. El repentino grito de Lillie, quien había dejado de lado el tema anterior, los devolvió a la atmósfera del combate.
—¡VAMOS, HERMANOOOOO!
—Un viejo truco del jefe, ¿eh?— rio Selene. Una pequeña gota de sudor corría por su rostro— Sus tácticas son impresionantes y versátiles.
—Sí. Tienen todo tipo de usos— Gladio y Zoroark adquirieron nuevamente una posición combativa—. Aprendí mucho de nuestro entrenamiento conjunto.
—Qué mala suerte. Si hubiera sido el Umbreon de verdad…— pese a sus palabras, la sonrisa no se iba del rostro de Asutoro.
—Entonces te concederé tu deseo— tras decir eso, Gladio extendió la Poké Ball de Zoroark hacia el frente. Consideraba que la labor de su Pokémon ya se había cumplido a la perfección. No tardó en sacar otra cápsula, arrojándola al cielo— ¡Surge!
Umbreon apareció, cayendo lo más alejado posible de uno de los tantos charcos de veneno que había por el lugar. Selene y Vikavolt lo vieron y Umbreon los vio a ellos. Sabían cómo estaban repartidas las cartas, por lo que era hora de jugarlas.
—¡Rayo!— gritó Selene.
Y de nuevo el tiempo se hizo lento para Gladio. Mientras veía como el Rayo se terminaba de formar, sus ojos se centraron en Umbreon y en el campo de batalla.
—La estrategia de Selene consiste en obligarme a acercarme. Ataca detrás de Umbreon para que solo pueda moverse hacia el frente. Al limitar una de las direcciones en las que puede ir, limita enormemente nuestra movilidad. Nos quiere en un camino, y Rayo le permite guiarnos hacia él— sus ojos brillaban ante el procesamiento de ideas—. Estoy dispuesto a usar Sincronía contra Vikavolt, pero solo si se dan las condiciones. Entrar a su terreno quiere decir que expondría a Umbreon a un potencial Zumbido, y eso sería inconveniente. Vikavolt es fuerte a larga distancia, pero contra Umbreon… Contra Umbreon no— la boca de Aether se abrió y el tiempo retomó su curso de siempre— ¡Pulso umbrío!
Del hocico de Umbreon salió un haz de energía oscura que impactó contra el Rayo de Vikavolt a medio camino. Un forcejeo entre ambos movimientos inició nuevamente, pero solo por un momento, pues Vikavolt pronto se alejó. Pulso umbrío tuvo vía libre, pero no golpeó nada. El tipo Bicho se apresuró a disparar un Energibola que fue interceptado por un Bola sombra, ambos destruyéndose entre sí y creando una polvareda que interrumpió la visión de Gladio sobre su oponente. En el campo de batalla se escuchó el sonido de Rayo, pero el movimiento solo fue visible a través de una cortina de polvo que se esparcía por el suelo. Gladio vio el débil brillo amarillo a través del polvo y supo lo que Selene estaba haciendo. Sus ojos se enfocaron en el punto donde la luz se veía más brillante y supo que era ahí donde Vikavolt se escondía.
—¡Pulso umbrío!— ordenó, señalando al enemigo.
Justo cuando Umbreon comenzó a atacar, el destello desapareció y la cortina de polvo dejó de avanzar. El Pulso umbrío dispersaba la polvareda cuando la tocaba, pero Vikavolt no parecía estar por ningún lado. Gladio vio con confusión a Selene. ¿Cuál había sido el punto de crear una cortina de humo si Vikavolt simplemente iba a regresar sobre sus propios pasos? Aether frunció el ceño, pues sabía que Selene no habría hecho algo así por nada.
El ataque de Umbreon siguió avanzando, dispersando todo el polvo que había levantado, hasta que finalmente hubo contacto. El polvo se dispersó ante la presión de viento generada por el movimiento tipo Siniestro, mostrando a Vikavolt. El insecto agitaba fuertemente las alas, utilizando Zumbido en el mismo punto exacto donde había iniciado su extraño recorrido. Zumbido repelía exitosamente el movimiento enemigo. Reflejo se rompió en ese momento. Gladio, ligeramente aliviado porque aquella barrera se había ido, sabía que, con un poco más de tiempo, Vikavolt terminaría cansándose y dejaría de utilizar Zumbido, permitiendo que Pulso umbrío golpeara. Fueron esos dos pensamientos los que hicieron que, por un segundo, Gladio olvidara el tiempo que Umbreon llevaba utilizando Pulso umbrío. Para cuando se dio cuenta fue demasiado tarde.
—¡Rayo!— ordenó Selene.
Umbreon, agotado por el repetido uso de su movimiento, quedó a la merced del rápido ataque del Vikavolt de Selene, el cual conectó sin ningún contratiempo. El cuerpo del tipo Siniestro se tensó y, tras unos segundos, la electricidad dejó de llegar. Para buena o mala suerte de Vikavolt, la parálisis no se consiguió. Asutoro, ni corta ni perezosa, sacó dos Poké Balls y extendió una hacia el frente de la cual salió un haz de luz rojo. Al ver esto, tanto Gladio como Umbreon sabían lo que había que hacer.
El tipo Siniestro salió disparado a una velocidad de vértigo y, en el momento en el que desapareció, Vikavolt disparó una Onda trueno que hizo a Gladio abrir los ojos de par en par. Umbreon no logró detenerse, chocando justo contra la Onda trueno pero golpeando a Vikavolt, quien ahora desaparecía en su Poké Ball. Exactamente al mismo tiempo que Vikavolt terminaba de desaparecer, Minior aparecía. Menos de medio segundo después de eso, electricidad estática salió del cuerpo del tipo Siniestro y, un segundo después, la misma electricidad recorrió el cuerpo de Minior.
—Y ahí va el primero— sentenció Selene, sonriendo con satisfacción.
El rostro de Gladio pasó de mostrar preocupación y consternación a mostrar resignación. Suspiró, destensando un poco los hombros.
—Puedes temerle, huir de él, pero al final el estado alterado siempre llegará…— murmuró el rubio, viendo a Selene— La Reina venenosa es inevitable.
Selene no pudo escuchar estas palabras, pues el público había estallado en ovaciones. Todos lo estaban esperando y todos sabían que era cuestión de tiempo. Su impecable estrategia no había pasado desapercibida para nadie, mucho menos para el comentarista.
—¡LA PARÁLISIS GOLPEA! ¡EL UMBREON DEL PARTICIPANTE GLADIO ES PARALIZADO POR MINIOR! ¡LA REINA VENENOSA POR FIN ENTRA EN ACCIÓN!— gritó Jeekyo con fuerza y emoción.
—¡VAMOS!— gritó Elio con fuerza, sonriendo ampliamente— ¡ESA ES MI HERMANA, CARAJO!
—¡Bien hecho, Selene!— exclamó Ash, orgulloso.
—Eso fue impecable— admitió Rotom, sonriendo—. Si se hubiera tardado un segundo más, la parálisis habría afectado a Vikavolt, y si se hubiera tardado un segundo menos, Minior habría entrado al campo de batalla al mismo tiempo que Vikavolt y eso habría contado como descalificación inmediata.
—¿En serio?— preguntó Yellow con sorpresa.
—En un combate uno contra uno, es ilegal que dos Pokémon aliados estén juntos en el campo de batalla al mismo tiempo. Incluso si es un solo segundo, eso puede significar la descalificación del participante— Lillie vio a Red y lo señaló con la cabeza—. Mira.
Red veía atentamente una tableta llevada a él por los drones Rotom. Asintió tras unos segundos, devolviéndole la tableta al drone que se la había llevado. Al ver eso, Yellow supo de inmediato que su marido estaba viendo la repetición del momento exacto en el que Selene había retirado a Vikavolt y mandado a Minior a la batalla. La rubia escuchó como su suegra aplaudía, volteando a verla.
—Tienen una niña realmente lista, Asahi, Tsukishima— les dijo a ambos, sonriéndoles. Ambos padres Asutoro sonreían a más no poder.
—Selene ha crecido con gran habilidad— aseguró Liam, dejando que el orgullo se mostrara en su rostro—. Su genialidad no puede ser negada y su progreso tampoco.
—He visto a entrenadores que pelean de la misma forma que ella— dijo Cilan, con una mano en la barbilla—, pero ninguno se acerca a sus capacidades. Selene realmente es única en su tipo. Una en un millón.
Tanto Sotobosque como Barnes intercambiaron miradas. Cilan sabía que Liam no era conocedor Pokémon, pero también sabía que los mejores especialistas no siempre estaban certificados.
De vuelta en el campo de batalla, tanto Selene como Gladio intercambiaban sus miradas. Aether mantenía su sonrisa.
—Solo quiero que sepas— dijo después de un rato— que acabas de gastar tu comodín.
—Lo sé muy bien— asintió la azabache.
Hubo silencio entre los dos por unos segundos más hasta que, finalmente, Selene suspiró.
—Terminemos con esto— señaló hacia el frente— ¡Rapidez!
—¡Pulso umbrío!
Las estrellas salieron volando contra Umbreon a una velocidad mucho más lenta que la anterior, Pulso umbrío tampoco fue distinto. Ambos ataques colisionaron entre sí, chocando y combatiendo para intentar imponer dominancia. Umbreon fue rápidamente el ganador, comenzando a destruir varias de las estrellas enemigas. Minior intentó moverse lo más rápido que pudo, logrando escapar del Pulso umbrío solo porque la parálisis había afectado el cuerpo del tipo Siniestro. La estrella comenzó a utilizar Poder pasado, disparando ráfagas de rocas contra su oponente. Umbreon, nuevamente, atacó con Pulso umbrío.
Pese a que ambos Pokémon estaban paralizados, Minior aún era más rápido que Umbreon, por lo que sus ataques ganaban mayor aceleración al ser capaces de recorrer mayor distancia en menor tiempo. Aunque Umbreon fuera más fuerte, esta diferencia ponía un poco de peso en la balanza a favor de Minior, quien logró aguantar mucho más con su movimiento. No pasó mucho hasta que Minior y Umbreon tuvieron que dejar de atacar, pero fue el tipo Roca quien lo hizo primero. Un poco del Pulso umbrío alcanzó a golpear a Minior, quien retrocedió por poco menos de un metro. Umbreon, aún con sus pulmones adoloridos por el esfuerzo, sacó un poco de energía de sus reservas para disparar una Bola sombra que su enemigo intentó esquivar. La parálisis no era buena con nadie, y eso Minior lo descubrió al momento de recibir aquel fuerte golpe en el rostro.
Selene sabía que estaba en problemas. Era consciente de que el Umbreon de Gladio era un oponente formidable, uno que reducía significativamente las probabilidades de victoria. Tal vez Minior fuera más rápido, pero esa era su única ventaja y ahora se podía ver eliminada en cualquier momento gracias a la parálisis. Asutoro, en ese momento, supo que no tenía sentido alguno intentar lastimar a Umbreon, y menos considerando el movimiento que el tipo Siniestro tenía oculto en su arsenal. Tal vez Minior no podría ganarle a Umbreon, pero sí podía hacer una cosa.
—¡Tóxico!— exclamó Selene, señalando hacia el frente. Su ceño se frunció con fuerza— ¡No dejes ningún lugar sin veneno! ¡INUNDA TODO, MINIOR!
En cuanto Minior comenzó a disparar chorros de Tóxico por todo el campo de batalla, Gladio actuó. Umbreon rápidamente comenzó a disparar Pulso umbrío, intentando interrumpir el venenoso movimiento. Selene pudo ver detrás de los, aparentemente, serenos ojos de Gladio. Pudo ver la desesperación que crecía en él, pues sabía que lo que ella quería hacer eran malas noticias para uno de sus Pokémon.
—¡La participante Selene busca llenar de veneno el campo de batalla! ¡El participante Gladio tiene que darse prisa si quiere detenerla!
Aunque Umbreon intentaba interrumpir los venenosos chorros, no lo lograba del todo. Pese a que la mayoría del Tóxico desaparecía, aún quedaban suficientes residuos que saltaban por todo el terreno. Umbreon se paralizó por un momento, permitiendo que Minior siguiera utilizando Tóxico por unos segundos más hasta que la parálisis lo azotó a él también. Tanto los ojos de Gladio como los de Umbreon cambiaron de objetivo. Pasaron de ver la dirección en la que era disparado el Tóxico a ver al Pokémon que lo disparaba.
—Oh oh…— pensó Selene, sonriendo por un momento— ¡No te quedes quieto, Minior! ¡Muévete y ataca!
La pequeña estrella frunció con fuerza el ceño mientras se apresuraba a esquivar la ráfaga de Bola sombra lanzada por Umbreon. Comenzó a levitar tan rápido como podía, lo cual no era mucho, mientras utilizaba Tóxico. Selene vio a Gladio a los ojos y él la vio a ella. Con su mirada, Asutoro lo incitaba a cambiar de Pokémon. Podía detener lo que estaba sucediendo, y podía detener a Minior, cosa que Gladio sabía bien. Aether, sin embargo, negó con la cabeza.
—El orgullo de los entrenadores Pokémon es una de sus mayores debilidades— Brock tenía una mano en el mentón—. Muchas veces tienen la posibilidad de elegir un plan de acción más sensato, pero ese orgullo se los impide.
—¿De qué hablas, Brock?— interrogó Max, confundido.
—Oh, bueno, es normal que no lo sepas, Max. Eres una de las pocas excepciones a esta norma— Ishihara rio, mirando al campo de batalla—. Quiero decir que, ahora mismo, Gladio podría utilizar a Lucario para acabar con Minior, pero él no quiere hacerlo. Debe de querer que Umbreon venza al oponente que tantos problemas le dio.
—¿Orgullo, respeto u honor?— escucharon hablar a Kiawe. Max y Brock se dieron cuenta de que Wela los veía— Puede que sea su orgullo le impida pasar por alto el aprieto en el que Minior puso a Umbreon. Tal vez Gladio quiere rendirle respeto a los esfuerzos y habilidad de Selene al utilizar a su Pokémon más fuerte, sin importar si es la elección correcta o no. O tal vez Gladio considera deshonroso interrumpir un combate que considera, es solo de Umbreon y Minior.
—Conociendo a mi hermano— voltearon a ver a Lillie, quien sonreía— son las tres cosas.
—Orgullo, respeto y honor… La debilidad y la fortaleza de todo entrenador Pokémon— asintió Cilan.
Vieron como Umbreon finalmente había alcanzado a Minior, quien era fuertemente arrastrado contra su voluntad por un poderoso Pulso umbrío. Minior, sin embargo, no se había detenido. Le había dado la espalda al ataque, recibiéndolo con la misma, pues de esa forma podía seguir utilizando Tóxico.
—¡MINIOR NO SE RINDE! ¡Sigue utilizando Tóxico a pesar de las condiciones en las que se encuentra! ¡Ha elegido un nuevo enfoque para abordar esta pelea!— exclamó Jeekyo.
Selene vio el escenario con orgullo y preocupación. El campo de batalla estaba casi completamente bañado en veneno, siendo pocos los lugares en los que no había presencia de la toxina. Esos mismos sitios eran puntos irregulares, pues podían verse gotas de veneno o chorros que los cortaban en porciones aleatorias. Pero, pese a la hazaña que había logrado, ver el adolorido y fatigado rostro de Minior no era algo que la hiciera sentir bien. Fue entonces que, como Gladio, Selene sintió en su interior crecer su propio orgullo, respeto y honor.
Umbreon jadeó, dejando de utilizar Pulso umbrío tras varios segundos de ataque continuo. Minior descendió sin quererlo, agotado por el poderoso ataque del enemigo. Escuchar el grito de Selene pareció reponer en un instante todas las fuerzas del tipo Roca.
—¡Poder pasado!
En Minior, una llama se había avivado. Sabía que, cuando Selene le había ordenado el uso de Tóxico, ella estaba eligiendo "sacrificarlo". Su estrategia había pasado de hacer daño a molestar tanto como fuese posible y eso, incluso si él no quería que fuera así, había apagado ligeramente el espíritu de lucha de Minior. Pero ahora su entrenadora le decía que luchara, y eso haría. Lucharía hasta las últimas consecuencias.
Rocas salieron disparadas contra Umbreon, quien intentó atacar pero fue afectado por la parálisis. Las piedras dieron en el blanco, acribillando a Umbreon y haciéndolo retroceder. El tipo Siniestro cerró los ojos con fuerza por el dolor mientras que un aura roja envolvía a Minior. La pequeña estrella se había acercado a Umbreon, cosa que tomó por sorpresa a Gladio, pero quien no dudó en dar su orden.
—¡Persecución!
Umbreon se recuperó del duro golpe en segundos, saliendo disparado contra Minior. Gracias a la parálisis, los movimientos del tipo Siniestro se volvieron más lentos y Selene supo cuál era el momento perfecto para actuar.
—¡Rapidez!
Justo cuando Umbreon había saltado hacia Minior, éste comenzó a girar tan rápido como pudo. Las revoluciones a las que se movía el cuerpo del tipo Roca desequilibraron a Umbreon, quien retrocedió obligatoriamente, cayendo en el veneno. Una vez en el suelo, estrellas salieron disparadas del giratorio cuerpo de Minior, impactando a Umbreon. El tipo Siniestro comenzó a levantarse lentamente por culpa del incesante ataque. Sus ojos veían hacia arriba, al enemigo, con determinación y coraje. Su espíritu no sería roto y su cuerpo no sucumbiría ante el enemigo que, solo por el momento, lo veía hacia abajo.
Selene dejó salir una sonrisa de resignación al ver como Umbreon finalmente recuperaba la compostura.
—¡Reflejo!
Minior se detuvo de pronto y, justo cuando una barrera se formaba frente a él, la electricidad estática rodeó su cuerpo. Umbreon abrió el hocico para atacar, pero su cuerpo, milagrosamente, también fue afectado por la parálisis. Minior no la pensó dos veces antes de volver a intentar utilizar Reflejo. Un Pulso umbrío disparado a toda potencia golpeó a la estrella un segundo después de que la barrera creada se volviera invisible. Minior retrocedió violentamente, al principio luchando contra el movimiento, pero finalmente rindiéndose. Su cuerpo inerte aterrizó en el veneno, arrastrándose por el mismo. Red lo vio, Selene lo vio y Gladio lo vio. El estadio era testigo de la caída del primero.
—¡MINIOR NO PUEDE CONTINUAR!— exclamó Ketchum, señalando a la pequeña estrella— ¡La participante Selene debe enviar a su siguiente Pokémon!
En la pantalla, la imagen de Minior se había oscurecido.
—¡EL PRIMERO CAE! ¡Minior es derribado, no sin dejar un legado realmente notable!— comentó Jeekyo— ¡¿La participante Selene podrá hacerle frente a los tres Pokémon del participante Gladio con sus dos Pokémon restantes?!
Elio dejó salir un sonido de frustración y se dejó caer pesadamente sobre su asiento. Su rostro mostraba conflicto, pues los esfuerzos de Minior no habían sido en vano, pero una diferencia de un Pokémon era automáticamente una desventaja enorme.
—Selene cumplió con su objetivo, pero no deja de sentirse como una derrota— suspiró Mallow.
—Aunque el veneno solo funcionará contra Zoroark— dijo Mina, mirando hacia el techo del estadio por un segundo.
—Solo eso es más que suficiente— rio Liam—. La capacidad combativa y movilidad de Zoroark serán tan mermadas que tendrá que elegir entre ceñirse a las reglas de Selene o someterse al veneno. Ninguna de las dos opciones son buenas.
Asahi y Tsukishima se veían igual que su primogénito. Ninguno estaba feliz, pero tampoco podían sentirse tristes. Alguien notó que, solo tal vez, necesitaban unas palabras de aliento.
—Selene ha entrado en su territorio. A partir de aquí las cosas serán más fáciles para ella— dijo Rotom, sonriendo.
Los señores Asutoro se miraron y se sonrieron entre sí. Tal vez no estaban tan contentos como deberían, pero eso podía cambiarse.
«Selene es la primera en perder a uno. Era evidente…»
«Minior es como el Comfey de Lillie. Salió al campo, jodió a Gladio como ningún otro Pokémon, y luego se retiró. Siempre son los pequeños los más molestos»
«Bueno, eso es cierto. Gladio lo va a pasar mal para cruzar por todo ese mar de veneno»
«Dios, me compadezco muchísimo del pobre que tenga que limpiar eso. Selene es una chica sucia»
«Me das mucho puto asco»
«No nos hagamos tontos. Incluso con todo esto, Gladio no va a tener dificultades para ganar. Selene es buena, sí, pero Gladio es mucho mejor. Los años de experiencia lo respaldan, así como sus logros»
«Son pocos los que ganan su primera Liga Pokémon»
«Eso solo demuestra que Gladio es alguien que sabe lo que hace. Selene no debería confiarse ni por un segundo. Nadie que subestime a mi Campeón Plateado puede salir bien parado»
«Yo apoyo a Selene a muerte. ¡TODO MI ÁNIMO PARA MIS HERMANOS KANTONESES!»
«Gladio es un orgullo aloliano. La copa debe de quedarse en casa y, con él en el torneo, las posibilidades son enormes»
«A sus órdenes, general Gladio»
«Umbreon, Lucario y Zoroark contra Vikavolt y Decidueye. Este combate está decidido»
Barry leía los mensajes con tranquilidad. Él era el primero en reconocer la habilidad de Selene, pero no iba a negar que él no confiaba en que ella fuera a ganar. Selene no había podido ganarle a él, un Campeón de Liga, por lo que no tenía el nivel suficiente para vencer a otra persona que compartiera el mismo título. Selene simplemente no tenía el poder ni la destreza suficiente. Para Nakano, todo era blanco o negro. O tenías la capacidad para vencer a tu oponente o no la tenías. Selene, con su fuerza nivel semifinalista de Liga, no era equiparable a Gladio con su fuerza nivel Campeón de Liga.
—Aunque pierdas aquí, tu fuerza seguirá siendo de nivel semifinalista, así que no te preocupes por eso, Selene— pensó Barry. Sus ojos mostraban cierta frialdad e indiferencia por el resultado que, en su mente, era el lógico.
Umbreon jadeaba levemente, molesto por los golpes recibidos por parte de Minior y Vikavolt. Uno de sus ojos se entrecerró levemente por la parálisis.
—Luz lunar— ordenó Gladio con tranquilidad.
Los anillos del tipo Siniestro comenzaron a brillar y una luz rodeó todo su cuerpo. Varias de las magulladuras desaparecieron y su ritmo pulmonar se estabilizó. Sus ojos mostraron una condición revitalizada. Esa acción por parte de Gladio pudo haber sido un golpe duro para cualquier otro participante, pero no lo fue para Selene. Asutoro estaba mentalizada, pues era bien consciente de que su enemigo contaba con esa carta entre su mazo. La azabache simplemente le dio una sonrisa vacía; indiferente.
—¡Y SELENE NI SE INMUTA! ¡El participante Gladio utiliza Luz lunar para recuperar la vitalidad de Umbreon, pero eso no parece importarle en lo más mínimo a la participante Selene! ¡¿Conocía de antemano los movimientos de Umbreon?! ¡No se podría esperar menos de personas que combatieron codo a codo por tanto tiempo!
Los ojos del rubio se entrecerraron y miraron hacia el suelo. Su vista se sentía desenfocada; incapaz de centrarse en una sola cosa. Las palabras de Jeekyo, por algún motivo, lo habían hecho entrar en alguna especie de trance. Sus ojos vagaron, negándose a enfocarse de una buena vez. Miró el veneno, miró a Umbreon, miró al público y miró al cielo. Su cabeza veía hacia las alturas, pero lentamente comenzó a bajar. Sus ojos se posaron sobre la persona frente a él, quien lo vio con extrañeza y una posterior comprensión. Selene Asutoro, la niña de plata y su mejor amiga.
—Señor Gladio— escuchó su suave voz y la miró. La luz de la luna perforaba las nubes con gentileza, abriéndose paso por entre las ventas, aterrizando y proyectándose en el blanco rostro de Selene. Sus grisáceos ojos lo veían con una mezcla de seriedad y curiosidad—, ¿alguna vez se ha puesto a pensar en el significado de la vida?
Aether la miró en silencio. Se había dado cuenta de que Selene parecía querer comentarle algo, y también se había dado cuenta de que estaba dudando sobre si hacerlo o no. Selene, tan franca como solo ella sabía serlo, también era increíblemente reservada con sus pensamientos. Pero solo en ocasiones.
—No— contestó Gladio con seguridad y firmeza, como si estuviera orgulloso por su respuesta. Esto sorprendió a Selene, quien lo miró con una curiosidad aún mayor.
—¿Por qué? ¿No es algo que nos preguntamos todos?— interrogó. Sus ojos buscaban una respuesta— Creo que en estos últimos meses todos nos lo hemos preguntado. Ya sabe, con todo lo que ha pasado…
Las cuatro paredes de aquella habitación fueron testigos silenciosos para un acontecimiento silencioso. Gladio observaba fijamente la luna a través de la ventana, pero sus ojos vagueaban por toda su circunferencia, como si hubiera algo realmente interesante en ella. Selene esperó pacientemente por la respuesta, pues sabía que Gladio no la estaba ignorando a propósito, sino que solo se trataba de su extraña costumbre. Cuando Gladio Aether llegaba a un estado de relajación absoluta, sus ojos no se estaban quietos y su mente se desconectaba parcialmente de sus alrededores, procesando las cosas pero no respondiendo a ellas.
—¿Cuál es el punto?— preguntó el rubio tras casi un minuto— ¿Por qué es importante pensar en eso?
Selene parpadeó, sorprendida e intrigada.
—Creí que usted era del tipo de personas que piensa en ello. Siempre está tan serio y pensativo— señaló, mirando también hacia la luna. Parecía un poco avergonzada, pensando que tal vez había juzgado mal a Gladio—. Como ha pasado por tanto…
—Pensar no siempre es bueno— aseguró él, haciendo que Selene lo mirara de reojo—. El pensamiento es la base de la superioridad humana, pero también es su mayor debilidad. Las imágenes e ideas que llegan a tu mente no siempre deben de estar ahí, pero lo están, en especial cuando has "pasado por tanto".
Selene barajeó sus palabras, eligiendo las que creía que eran mejores para usar.
—Yo pienso mucho.
—¿En qué piensas?
—… En el significado de la vida— admitió en un murmuro apenado—. Pienso en por qué estamos aquí, en nuestra causa y en nuestro origen. Pienso en las probabilidades que había y en las que habrá. Todo esto… Todo este mundo… Todo está tan hecho a la medida que dar por hecho su existencia, sin cuestionarla, es simplemente…— una palabra se puso en la punta de su lengua, pero su mente y sus impulsos lucharon para determinar si debían dejarla salir o no. La emoción le ganó a la lógica— delirante…
Los ojos esmeraldas de Gladio brillaron, tal vez por la luz de la luna; tal vez por un recuerdo del pasado o un pensamiento sobre el futuro; tal vez por las palabras de Selene. Fuese como fuese, brillaron, y eso ella lo notó.
—La vida es frágil. Es tan frágil que es absurdo. No me refiero solo a los más vulnerables. No te hablo de un bebé o de un Sunkern, tampoco de un árbol que espera inmóvil por su muerte— Gladio la miró. Por primera vez en un rato, la miró—. Toda la vida. Crearla está al alcance humano, al igual que quitarla, pero ¿devolverla? Eso es imposible. ¿Por qué? ¿Por qué podemos crear pero no restaurar aquello que fue eliminado? ¿Qué nos lo impide?
Selene se quedó en silencio, pensativa. No tenía una respuesta para ello.
—El valor de la vida y su objetivo reside en su unicidad— el rubio miró sus manos con detenimiento, como si fueran lo más interesante del mundo—. Vives una vez y cuando eso se acaba, entonces es todo. No hay un segundo intento. Cada individuo, ya sea humano o Pokémon, es único e irremplazable. El significado y la meta de una vida están decididos por las circunstancias que la conforman, pero está en cada uno aceptarlo.
—Creí que no había pensado en ello— le recordó Selene tras varios segundos de silencio.
—No lo había hecho— respondió él—. Es mi propia respuesta, creada en base a las circunstancias de mi vida. Lo acabo de inventar.
—Es demasiado complejo como para que lo haya inventado en el momento— dijo Selene, dudando de sus palabras.
Gladio volvió a mirar a la luna, guardando silencio una vez más. Sus párpados se unían cada vez con menos frecuencia hasta que dejaron de hacerlo. Selene vio aquella mirada perdida otra vez, lo que la hacía sentirse orgullosa en cierta forma, pues sabía que era de las únicas personas en el mundo que podía verla.
—La vida te da tus cartas, Selene— dijo con un tono distante, como si su mente respondiera por sí misma—. Aprovéchalas y róbale todas las que puedas. Ese es mi consejo…, como alguien que "ha vivido tanto".
Asutoro miró a la luna en silencio, repasando en su cabeza las palabras de Gladio. Al final, sus ojos también dejaron de parpadear.
Selene vio como los ojos de Gladio volvían a enfocarse y se apresuró a parpadear con fuerza. Ella no tenía forma de saber que Gladio había recordado el mismo momento que ella.
—¿Relajado, Gladio?— le preguntó con una sonrisa, tratando de centrarse en lo que tenía en frente.
—Sí— asintió el rubio, crujiéndose el cuello—. Mucho.
La sonrisa de Asutoro creció y sus ojos gritaron con más fuerza.
—No lo estés tanto.
Aether cerró los ojos y, luego de un segundo, asintió.
—Lo siento.
Umbreon fue obligado a regresar a su Poké Ball, mientras que Zoroark aterrizó en el campo. Selene se apresuró a llamar a su siguiente compañero. Vikavolt llegó, emprendiendo el vuelo.
—¡Zoroark y Vikavolt se ven las caras nuevamente! ¡¿El resultado será distinto esta vez o Zoroark tendrá que retirarse de nuevo?!
Eso era algo que los cuatro estaban dispuestos a averiguar.
—¡Pulso noche!/¡Rayo!
Los gritos sonaron al unísono, pero los ataques no fueron disparados a la par. Las garras de Zoroark bajaron antes de que la electricidad terminara de generarse en Vikavolt, por lo que la cúpula de oscuridad se extendió antes de que el relámpago surgiera. Ambos ataques se encontraron, pero uno tenía mucho más impulso que el otro, además de un aliado sorpresa.
Selene se dio cuenta muy pronto de que la onda de choque creada por Pulso noche también mandaba a volar en todas las direcciones el veneno líquido regado por el suelo. Había una cosa buena y una cosa mala con respecto a ello. La buena era que Vikavolt simplemente podía volar más alto para escapar de las toxinas. La mala era que Zoroark despejaba su propio camino. Por eso mismo se sintió muy confundida cuando el tipo Siniestro abandonó el campo de batalla.
—Solo quería comprobar si funcionaba— Gladio mostró otra Poké Ball—, y lo hace.
Lucario llegó al campo de batalla, chocando entre sí sus puños. Su mirada se enfocó en Vikavolt, quien descendía nuevamente al ver que la amenaza representada por Zoroark había desaparecido.
—¡Lucario contra Vikavolt! ¡La revancha ha tenido que ser aplazada!— exclamó Jeekyo.
Los ojos de Selene y de Gladio se encontraron. Ahora era Gladio quien la animaba a cambiar de Pokémon, y ahora era Selene quien se negaba, pero no por la misma razón que Gladio lo había hecho. Asutoro sabía que Gladio sabía. Mientras Vikavolt no cayera, Decidueye no volvería a pisar el campo de batalla.
—Entonces voy por ti— murmuró Gladio, señalando a Vikavolt— ¡Esfera aural!
Lucario comenzó a correr sin complicaciones por encima del veneno, creando un proyectil de aura que no tardó en disparar. La Esfuera aural chocó contra el Rayo de Vikavolt, quien sabía que Energibola no sería suficiente para frenarla. Una explosión se creó y ésta, a su vez, creó una cortina de humo. Lucario emergió de ella sin disminuir el paso, preparándose para saltar contra su enemigo.
—¡Onda trueno!
—¡Velocidad extrema!
Los brazos de Lucario bajaron con fuerza y su cuerpo se movió a una velocidad no distinguible por el ojo humano, ni siquiera por los de aquellos más experimentados. Vikavolt erró su ataque, pero Lucario no. El tipo Acero embistió con fuerza y brusquedad el costado del bicho, quien se agitó violentamente en el aire. Vikavolt no tardó en disparar otro Rayo que, nuevamente, chocó contra una Esfera aural. El tipo Eléctrico preparó una Energibola de emergencia que disparó, la cual colisionó contra el puño de Lucario. Ambos Pokémon retrocedieron por la explosión generada.
Lucario se apresuró a apuntas sus dos palmas hacia Vikavolt, disparando una ráfaga de pequeñas esferas aurales que salían volando a gran velocidad. El escarabajo tuvo que darse prisa, volando hacia los costados mientras disparaba un Rayo que mantenía a raya los proyectiles. Lucario saltó tras unos cortos segundos de enfrentamiento, permitiendo que el Rayo golpeara en el lugar donde se encontraba anteriormente. El efecto ocasionado por el contacto entre la electricidad y el veneno fue presenciado por los ojos de Selene, cuyas neuronas se activaron. Por primera vez en todo el combate, Asutoro no dejó salir su sonrisa.
—¡Vuela a ras del suelo y usa Zumbido!— gritó.
Vikavolt descendió tanto como le fue posible y sus alas comenzaron a vibrar fuertemente. Las ondas de sonido rodearon por completo al bicho, pero también hicieron otra cosa. El sonido comenzó a esparcir por el suelo el veneno, ampliando su alcance.
—¡Esfera aural!— ordenó Gladio en cuanto se dio cuenta de esto.
Lucario se apresuró a disparar un poderoso proyectil, el cual chocó contra la protección otorgada por Zumbido. Vikavolt se vio obligado a esquivar a toda prisa pero sin dejar de utilizar su ataque. Lucario entrecerró los ojos con molestia, pues si bien la mayor parte del daño producido por el ataque provenía de esas ondas sonoras, el ruido causado por Zumbido era increíblemente molesto, especialmente para Lucario.
—El metal es un buen conductor del sonido, ¿cierto?— Selene miraba a Gladio de manera desafiante, como si le presumiera su conocimiento. Gladio sabía que esta era una de las formas en las que ella ejercía dominancia sobre sus oponentes y, por eso mismo, no iba a caer en sus trucos mentales.
—Mi favorito es la madera— respondió él.
Lucario volvió a disparar otra Esfera aural, consciente de que un enfrentamiento directo contra Vikavolt, en esas condiciones no era una buena idea. Y mientras que Lucario no quería una pelea directa, Vikavolt sí que lo hacía.
El tipo Bicho se apresuró a volar hacia Lucario, dejando de usar Zumbido por un momento para que no afectara su velocidad. El tipo Acero, por su parte, se dedicó a retroceder mientras atacaba con Esfera aural. Los proyectiles muchas veces erraban, pero a veces también pasaban rozando a Vikavolt, cuya habilidad para maniobrar en el aire era increíble, más no infalible.
—¡Lucario, múltiples ataques al suelo!— exclamó.
El Pokémon Aura rápidamente disparó media docena de esferas aurales, las cuales impactaron contra el lugar por el que estaba por pasar Vikavolt. El tipo Bicho se vio obligado a frenar de emergencia, viendo como una cortina de polvo se creaba frente a sus ojos. El polvo comenzó a dispersarse y más comenzó a levantarse. Vikavolt veía destellos de luz a su alrededor, seguidos por el sonido de golpes secos. El polvo se hacía cada vez más abundante, no permitiéndole ver lo que pasaba a su alrededor. Selene sabía bien lo que Gladio quería hacer y, por supuesto, sabía cómo contrarrestar eso. Las alas de Vikavolt comenzaron a zumbar, alejando el polvo de sus alrededores y dándole una mucho mejor visión.
—Zumbido es realmente útil, ¿no crees?— le preguntó Selene a Gladio con una sonrisa.
—Pero no duele si es por solo un segundo— Gladio le correspondió la sonrisa.
Los ojos de Selene volaron en todas direcciones y pronto vio como una de las cortinas de polvo que se dispersaban revelaba a Lucario. El tipo Lucha estaba a una distancia segura del Zumbido, pero se veía realmente molesto por el ruido. Los ojos de Asutoro se abrieron por la sorpresa pero, en una fracción de segundo, mostraron algo más: victoria.
—¡Onda trueno!— gritó ella.
—¡Velocidad extrema!— ordenó Gladio.
Vikavolt se dio la vuelta y alcanzó a encañonar a Lucario, pero, antes de poder disparar, el chacal le dio un poderoso golpe en las mandíbulas que lo hizo girarse hacia otra dirección. La electricidad se disparó hacia el suelo mientras que Lucario terminaba de conectar el segundo puñetazo de Combate cercano. Cuando el tipo Acero levantó una pierna para dar una patada, sus músculos se tensaron y su cuerpo, debido a la falta de equilibrio, cayó hacia atrás. Gladio se quedó en blanco al ver esto, tardando en procesar lo ocurrido.
—¡Rayo!— gritó Selene.
Vikavolt giró rápidamente hacia Lucario y, sin dudarlo, disparó una corriente eléctrica en su contra. El tipo Lucha se retorció por un momento y, con gran molestia, miró hacia arriba. Su mirada, como la de Umbreon a Minior, intimidó a Vikavolt. Eran unos ojos inquebrantables al servicio de un alma impasible. El tipo Eléctrico siguió atacando cuando Lucario lo sujetó por una de las mandíbulas, zarandeándolo y acercándolo a él. Sus ojos solo decían una cosa: «Mírame».
En la pata con la que Lucario no sujetaba a Vikavolt se comenzó a formar una gran Esfera aural que solo se fue haciendo más y más grande. El tipo Acero se plantó firme, enterrando sus patas inferiores en el suelo con poderosos pisotones. La mirada de triunfo de Selene rápidamente cambió a una de temor. Su ceño se frunció con fuerza.
—¡Aléjate, Vikavolt!
Él lo intentó, y realmente lo intentó. Se movió bruscamente para que Lucario lo soltara, pero su agarre era bestial. Una corriente eléctrica ajena al Rayo de Vikavolt recorrió a Lucario, lo que no afectó para nada el agarre del tipo Acero, al contrario. La contracción de sus músculos hizo que la pata de Lucario sujetara con mucha más fuerza la mandíbula de Vikavolt, quien no logró escapar. La parálisis solo demoró el crecimiento del movimiento de Lucario, pero solo eso. Los pulmones de Vikavolt no pudieron sostener su movimiento por mucho tiempo más y Lucario estaba más que listo. Una poderosa Esfera aural golpeó la espalda del escarabajo, haciéndolo chocar aparatosamente contra el suelo y creando una explosión que bloqueó la vista de todos.
—¡QUÉ INTERCAMBIO, SEÑORAS Y SEÑORES!— gritó Jeekyo, extasiado— ¡LA AUDACIA DE LA PARTICIPANTE SELENE Y LA TENACIDAD DEL PARTICIPANTE GLADIO CHOCARON EN UN INTERCAMBIO DONDE NINGUNO DE LOS DOS SALIÓ BIEN PARADO!
En las pantallas comenzó a repetirse todo el escenario. Cuando Lucario golpeó a Vikavolt y su mandíbula se giró, el tipo Eléctrico disparó un Onda trueno que impactó contra el veneno que había en el suelo. La electricidad se extendió en un diámetro de dos metros desde el punto de contacto, suficiente para alcanzar a Lucario.
—¡Brillante!— escucharon exclamar a Clemont, quien sonreía ampliamente— ¡Utilizó la acuosidad del veneno de Minior para utilizarlo como un conductor de electricidad!
—¿La acuosidad?— repitió Bonnie, confundida.
—Tóxico es un movimiento que puede venir en cuatro tipos de presentaciones— Max levantó el dedo índice—. Ya sea en forma de líquido o en forma de fango, disparado a modo de proyectiles o de chorro. El Tóxico de Minior se encontraba de forma líquida y es disparado como un chorro.
—No creo que haya sido coincidencia— Clemont se ajustó las gafas—. Selene parece bien informada en muchos aspectos. Solo hay que considerar la forma en la que utilizó Zumbido para crear un efecto reverso al hecho por Zoroark con Pulso noche, sin mencionar que utilizó la sensibilidad al sonido de Lucario a su favor.
—Conociendo a Selene, no lo fue— respondió Lillie—. Seguramente entrenó el Tóxico de Minior con la intensión de que tuviera la mayor sinergia posible con la parálisis y la electricidad de Vikavolt.
—Aunque el ingenio de Selene fue impresionante, la determinación de Lucario realmente lo está poniendo difícil para ella— Chris se cruzó de brazos.
—Ese Esfera aural fue impresionante. Hace mucho que no veía uno tan grande— reconoció Brock.
—Pero ese Rayo debió haberle hecho muchísimo daño— señaló Serena.
—No con cómo estaban las patas de Lucario— le recordó Hokulani—. Él no las enterró en el suelo solo porque sí.
En el lugar todos se quedaron en silencio. La familia Asutoro parecía sentir una mezcla de ansiedad, frustración y orgullo. La familia Aether, por otro lado, lucía feliz pero preocupada, pues la Reina venenosa ya había posado sus garras sobre otro de los Pokémon del rubio. El único que no parecía estarse viendo afectado por nada de esto era el hombre que se consideraba como un miembro de la familia Aether y como un amigo íntimo de los Asutoro.
—¡VAMOS, CHICOS!— Ash se levantó, gritando con fuerza— ¡UNO MÁS, SELENE! ¡YA LOS TIENES, GLADIO!
—Eres el alma de la fiesta, ¿eh?— Rotom lo vio con una sonrisa burlona, pero Ash no le hizo caso. Él seguía en lo suyo: animar. Pero las palabras de Rotom no eran falsas, pues pronto los demás presentes comenzaron a ovacionar.
El polvo comenzó a dispersarse y el escenario volvió a hacerse visible. Pronto se vio lo que había pasado con Vikavolt y Lucario. Ambos estaban de pie. Lucario sacaba sus piernas de la tierra y Vikavolt ganaba altura con su vuelo. Ambos se vieron a los ojos y, al mismo tiempo, algo rodeó sus cuerpos: veneno en el caso de Vikavolt, electricidad en el de Lucario.
—¡VIKAVOLT SE ENVENENA! ¡El gigantesco Esfera aural de Lucario obligó a Vikavolt a tocar el veneno puesto por la propia participante Selene! ¡Vikavolt paralizó a Lucario, ¿pero a qué costo?!
Selene entrecerró los ojos con cierta frustración y luego con resignación. Ella sabía que eso podía suceder en cualquier momento, pero era algo que había aprendido a aceptar. Levantó sus ojos, los cuales brillaron al encontrarse con los de Gladio.
—¡Supongo que la Reina venenosa no sabe de bandos!— exclamó. Carcajadas y ovaciones se escucharon ante las palabras de Asutoro. Gladio también rio.
—Una estrategia impresionante— admitió—. Lucario hizo todo eso por su cuenta, así que yo no merezco el crédito. Si hubiera dependido de mí, seguramente Vikavolt no habría sido envenenado.
—Lo sé. Eres débil contra lo inesperado— asintió Selene.
Aether sonrió y luego, mostró una Poké Ball.
—Estás a contratiempo, Selene, pero todavía puedes enviar a Decidueye— le informó, haciendo regresar a Lucario.
—¿Y permitir que luche contra Zoroark?— Selene se rio— Ni en sueños. Además— Gladio vio como las miradas de Selene y de Vikavolt ardían en pasión y esperanza— este chico de aquí todavía no ha tenido suficiente.
Aether suspiró.
—Entonces que así sea— su sonrisa se borró al segundo siguiente, lanzando su próxima Poké Ball—. ¡Surge!
El tipo Siniestro apareció en el campo de batalla y, mientras iba cayendo, utilizó un Pulso noche que dispersó el veneno que se encontraba en el lugar de su aterrizaje.
—¡UNA VEZ MÁS ESTÁN CARA A CARA! ¡El cuarto asalto podría ser el definitivo!— Jeekyo parecía estar esperando que ese fuera el caso.
—¡Agilidad!— ordenó Gladio.
El cuerpo de Zoroark no avanzó, sino que, en su lugar, comenzó a dar saltos laterales a una velocidad anormal. Su cuerpo fue rodeado por un aura roja.
—¡Acércate con Zumbido!— ordenó Selene.
Vikavolt voló en contra de Zoroark a toda velocidad y, apenas estuvo lo suficientemente cerca, sus alas comenzaron a emitir aquel zumbido. El veneno empezó a avanzar hacia el tipo Siniestro, quien no perdió tiempo en invocar la cúpula umbría con Pulso noche. Ambos ataques chocaron entre sí, batiéndose en duelo por ver quién sería el ganador. La fortaleza superior de Zoroark fue su punto a favor, pero la ventaja de tipo estaba con Vikavolt, de modo que ambos movimientos se neutralizaron entre sí. El zorro ni siquiera lo dudó al lanzarse contra su enemigo con un poderoso Golpe aéreo que Vikavolt esquivó (si es que podía decirse eso) por los pelos. El ataque de Zoroark desbalanceó el vuelo de Vikavolt, quien se recompuso a tiempo para disparar un Rayo que el tipo Siniestro evadió de un salto. El escarabajo intentó perseguir a Zoroark con su ataque, pero éste utilizó un Pulso noche que interceptó a la electricidad. Sin la ventaja de tipo de su lado, pronto se decidió al Pokémon Ilusión como ganador de ese choque.
—¡Golpe aéreo!— ordenó Gladio.
—¡Energibola!
Vikavolt se había desbalanceado levemente por el retroceso causado por perder el enfrentamiento, pero Zoroark todavía tenía que caer para llegar hacia él, lo que le dio tiempo suficiente al tipo Eléctrico para disparar una Energibola que Zoroark se dispuso a destruir. El aura celeste en las garras del zorro se volvió oscura, utilizando un poderoso Tajo umbrío que acabó con el Energibola en un santiamén, apenas dándole tiempo a Vikavolt para retroceder. El escarabajo estuvo a punto de utilizar Rayo, pero el veneno le dio un firme no que fue incapaz de desobedecer. Ese momento de vulnerabilidad le valió un poderoso Golpe aéreo de Zoroark, el cual casi lo derribó al suelo.
—¿Qué…? ¿No se suponía que Zoroark estaba en desventaja contra Vikavolt?— preguntó Asahi, palideciendo un poco ante la agresividad de Gladio.
—Lo está— asintió Elio, frunciendo el ceño.
—Ahora mismo Selene enfrenta dos problemas— voltearon a ver a Lillie, quien sonreía con cierto orgullo—. El primero es que mi hermano ya se acostumbró a Vikavolt. Ya memorizó sus tiempos de lanzamiento, su velocidad, su tiempo de reacción, el tiempo que le toma recuperarse y sus trucos bajo la manga. El segundo es que Vikavolt está envenenado, y, cuando mi hermano se enfrenta a un enemigo con problemas de estado, solo se puede esperar una cosa…
—Que se desate el infierno— terminó de decir Hau. Su ceño estaba fruncido en preocupación por Selene, pero su boca sonreía en orgullo hacia Gladio.
En el campo de batalla, Zoroark daba una rápida pirueta para esquivar uno Rayo de Vikavolt. Comenzó a correr por debajo de este, llegando pronto al vientre del escarabajo. Una vez ahí invocó un Pulso noche que chocó contra el recién formado Zumbido. Los ojos de Gladio se centraron en las alas de Vikavolt.
—Solo puede mantener Zumbido por nueve segundos como máximo, mientras que Rayo solo por doce. Zoroark puede mantener Pulso noche por casi diez segundos, lo que quiere decir que, si calculo bien mi ataque cuando me enfrente a Zumbido, golpearé por una fracción de segundo— sus ojos se afilaron—. Es mío.
Zumbido terminó y, ni siquiera un segundo después, Pulso noche también. Vikavolt se preparó para disparar otro Rayo, pero Zoroark lanzó un poderoso golpe contra su vientre con las garras por delante. Vikavolt ascendió a los cielos y se quedó ahí, viéndose herido. Normalmente atacar desde lejos sería la opción correcta, pero no cuando se tenía el tiempo en contra. Selene era consciente de que ella no podía luchar de otra forma que no fuera esa, y si ella lo sabía, Gladio también.
—Entonces démosle lo que quiere…— murmuró— ¡Zumbido!
Vikavolt cargó a toda velocidad contra Zoroark y, a mitad de camino, sus alas comenzaron a vibrar. Las ondas sonoras comenzaron a mover el veneno en la dirección a la que iba Vikavolt, cosa que Gladio claramente no quería. El Pokémon Zorro se apresuró a utilizar un Pulso noche que mandó a volar gran parte del veneno esparcido por el Zumbido de Vikavolt. Las toxinas cayeron sobre el cuerpo del escarabajo, quien no pareció inmutarse por esto.
—¡Rayo!
Mientras la cúpula de energía oscura crecía, Vikavolt retrocedió unos metros. Comenzó a disparar una descarga eléctrica que no intentaba competir contra Pulso noche, sino que rodeaba su área. Remanentes de electricidad quedaron alrededor de la zona segura de Zoroark.
—¡Energibola!— gritó Selene.
Gladio entonces frunció el ceño. Él tenía bien medidos los tiempos de Zumbido y de Rayo, pero no de Energibola. En el combate, Selene solo había usado ese ataque como una forma de responder en situaciones desesperadas.
—¡Tajo umbrío!— Gladio apostó a que sería una única esfera, pero se equivocó.
Zoroark mostró sus garras y pronto vio como una ráfaga de Energibolas eran lanzadas contra él. Eran proyectiles mucho más pequeños que una Energibola normal, por lo que el tipo Siniestro no tenía problemas para destruirlas. El problema residía en la cantidad. Pronto se hizo obvio que, pese a su velocidad natural y el incremento de la misma con Agilidad, Zoroark no podía mover los brazos lo suficientemente rápido como para bloquear todos los ataques. Una de las Energibolas golpeó su rostro, seguida de otra que golpeó su pecho y otra que impactó contra su pierna. Zoroark cambió de una postura ofensiva a una defensiva, cubriéndose el rostro con sus patas superiores y siendo acribillado. Una gran cortina de polvo y humo se levantó alrededor del tipo Siniestro, quien apenas y pudo abrir los ojos sin sentir una gran irritación en los mismos. Un aura azul rodeó su cuerpo.
—Un truquito que te copié— dijo Selene, sonriendo. Ella no podía ver a Gladio y Gladio no podía verla a ella, pero sin duda la había escuchado.
Zoroark miraba en todas direcciones, alejando el polvo de su rostro con zarpazos. Sus ojos se movían a gran velocidad, esperando el más mínimo indicio de una amenaza para actuar. Escuchó un zumbido que giraba alrededor de él y comenzó a seguirlo con la mirada como mejor pudo. Miró hacia su izquierda, luego al frente, luego a la derecha, después detrás de él y de nuevo al frente. Cuando dio un segundo vistazo a su derecha fue muy tarde, pues Vikavolt ya estaba frente a él. El tipo Bicho lo sujetó de la cintura con sus mandíbulas y voló fuera de la polvareda arrastrándolo.
—¡VIKAVOLT POSA SUS MANDÍBULAS SOBRE ZOROARK! ¡Vikavolt entra al terreno de su oponente, ¿es esto parte de la estrategia de la participante Selene?!
—¡Zoroark, Golpe aéreo!— ordenó Gladio.
—¡ZUMBIDO!— gritó Selene con fuerza.
Las alas de Vikavolt entonces se agitaron. Se agitaron con una fuerza muy superior a cualquier ocasión previa. El sonido que fue desprendido de ellas era tan chirriante que todos en las gradas tuvieron que cubrirse los oídos, y ni hablar del pobre Zoroark. El aura celeste de las garras del tipo Siniestro desapareció, pues tuvo que apresurarse a cubrirse los oídos. La fuerte vibración de las alas de Vikavolt hizo otras cosas: esparció todo el veneno que había en el cuerpo del escarabajo directo hacia Zoroark y redujo su defensa especial una vez más.
—¡AL SUELO!— ordenó Asutoro, trazando una diagonal descendente con su mano derecha.
Vikavolt no dudó y, en menos de un segundo, ya se había lanzado contra la tierra y contra el veneno. Chocó tan fuerte contra el suelo que sus mandíbulas se quedaron enterradas, dejando aprisionado a Zoroark. El Zumbido extra fuerte solo duró dos segundos más antes de que Vikavolt tuviera que detenerse. Zoroark, todavía aturdido, comenzó a darse cuenta de la situación. Escuchó hablar a Gladio y pronto cubrió sus garras con aquella aura celeste. Sintió como aquel líquido ardía en su espalda y como empapaba cada uno de sus cabellos. Levantó ambas garras y las dejó caer con fuerza en contra de Vikavolt.
—¡ZUMBIDO!— volvió a ordenar Selene.
Una vez más, el ruido regresó. Llantos de bebés se escucharon por el estadio así como quejidos de los espectadores. Zoroark se retorció, interrumpiendo su ataque por un momento. El ataque de Vikavolt parecía que duraría más, pero el veneno pronto recorrió su cuerpo. El zorro no lo dudó, atacando a su enemigo de forma fiera. Comenzó a golpear todo su cuerpo y pronto se dio cuenta de algo. Extendió sus garras hacia el frente, sujetando con fuerza las alas de su oponente. No más Zumbido. Aunque claro que eso no detendría a Vikavolt.
—¡RAYO!
Zoroark se retorció con fuerza, aumentando su agarre sobre las alas de su oponente, quien mostró un fuerte dolor ante esto. Gladio supo que, si quería que Zoroark siguiera de pie para el siguiente enfrentamiento, entonces tenía que quitarse a su enemigo de encima.
—¡Aléjalo de ti!— exclamó.
Zoroark cambió su enfoque, pero solo parcialmente. Mientras que con una de sus garras sujetaba parte de las alas de Vikavolt, impidiendo el Zumbido, con otra hacía lo posible para desenterrar las mandíbulas de su enemigo del suelo. Forcejeó todo lo que pudo, pero no parecía ser suficiente. Su poder estaba dividido entre dos tareas, la electricidad de Vikavolt no lo dejaba en paz y, además, se acababa de sumar un tercer factor. Burbujas salieron del cuerpo del tipo Siniestro, quien dejó de forcejear por un momento debido a esto.
—¡ZOROARK SE ENVENENA! ¡LA AGRESIVA OFENSIVA DE LA PARTICIPANTE SELENE RINDE FRUTOS! ¡ZOROARK ESTÁ ENTRE LA ESPADA Y LA PARED, O MÁS BIEN ENTRE LAS MANDÍBULAS Y LA TIERRA!
Gritos de emoción se escucharon, entre ellos los de la familia Asutoro, quienes veían el completo dominio que Selene tenía sobre la situación. De haber sido otro el Pokémon, como Lucario, dicho dominio seguramente habría durado más tiempo, pero no fue así.
Los ojos de Zoroark se abrieron con fuerza y entonces su cuerpo se encogió. En un parpadeo se transformó en un Zorua, el cual todavía era afectado por la electricidad. El ahora Zorua cerró los ojos con fuerza, concentrándose al máximo por mantener el efecto de su habilidad. Le tomó dos segundos de gran sufrimiento el saltar fuera de las mandíbulas de Vikavolt, las cuales se quedaron enterradas en el suelo. Zorua caminó sobre el veneno, dando varios pasos lejos de Vikavolt y su cuerpo cambió hasta convertirse de nuevo en el de un Zoroark. Cayó sobre una de sus rodillas, jadeando. Vikavolt intentó utilizar Zumbido pero no lo consiguió. El daño hecho a sus alas por el fuerte agarre de Zoroark no desaparecería así como así.
—¡LA HABILIDAD ILUSIÓN DE ZOROARK LO ACABA DE SALVAR DE UNA DERROTA INMINENTE! ¡ÉL SE HA LIBERADO, PERO SU OPONENTE NO! ¡VIKAVOLT ESTÁ EN PROBLEMAS!
Ahora eran los Aether quienes gritaban con emoción. La pura voluntad de Zoroark le había permitido superar sus límites, librándose de la estrategia de Selene.
En el campo de batalla, el zorro se puso de pie nuevamente. El veneno, al igual que a Vikavolt, acababa de recorrer su cuerpo. Centró su mirada en su oponente y su ceño se frunció con gran fuerza.
—Termínalo. Pulso noche— ordenó Gladio.
—¡RAYO!— volvió a gritar Selene, consciente de que Vikavolt no lograría desenterrar sus mandíbulas del suelo.
Las patas de Zoroark bajaron con fuerza hacia el suelo, alejando de él el veneno que podría actuar como conductor eléctrico. La cúpula de energía cubrió por completo a Vikavolt, quien no pudo defenderse, quedando completamente indefenso ante el movimiento.
Zoroark puso un extra de empeño y un extra de ensañamiento. Usó todo lo que tenía de sí en ese Pulso noche que ahora alcanzaba una altura de cuatro metros. El ataque despejó el veneno y el polvo en una gran área a su alrededor, aunque eso ya no era importante. Ese gigantesco charco de veneno que era conocido como campo de batalla ya había cumplido su función.
—¡VIKAVOLT NO PUEDE CONTINUAR!— se escuchó gritar a Red— ¡A la participante Selene solo le queda un Pokémon que debe enviar a combatir!
Los ojos se posaron sobre el inmóvil Vikavolt y el agotado Zoroark. El zorro dio un grito de guerra, proclamándose como el ganador del combate. El escarabajo solo pudo quedarse en completo silencio mientras era regresado a su Poké Ball. Su imagen se volvió gris en la gran pantalla.
—¡EL SEGUNDO CAE! ¡La participante Selene tiene un solo Pokémon en contra de los tres Pokémon del participante Gladio! ¡Hemos visto estas situaciones antes! ¡¿Será que Decidueye será el que gire las tornas a favor de la participante Selene?!— las palabras de Jeekyo dieron un poco de esperanza, pero al recordar los antecedentes, dichas esperanzas comenzaron a reducirse.
—Francine y yo fuimos esas situaciones antes vistas— Mallow se cruzó de piernas, viendo el campo de batalla con cierta preocupación—. Y ya vimos lo que ocurrió.
—No seas tan negativa— Lana le puso una mano en el hombro.
—Cierto. Estuviste a punto de vencerme, Mallow— Hau le sonrió—. En ese momento, cualquiera de los dos pudo haber ganado.
Aina lo meditó y asintió.
—¡Confío en Selene!— se sobresaltó, mirando rápidamente a Lillie— ¡Aunque no es que quiera que Gladio pierda, por supuesto!
Elio saltó en defensa de la morena.
—¡No te preocupes, Mallow! ¡Tienes todo el derecho a apoyar a quien tú quieras!— le dijo con una gran sonrisa que, en el fondo, enmascaraba su preocupación.
Lillie asintió.
—Si tus ánimos están con Selene, no hay problema— rio.
—¡Y el crédito hay que dárselo a quien se lo merece!— voltearon a ver a Dawn, quien parecía entusiasmada— Selene lo hizo increíble en ese último intercambio. De no ser por la habilidad de Zoroark, seguramente lo habría derrotado en el acto.
Liam asintió, de acuerdo con las palabras de Dawn.
—Selene optó por un plan de alto riesgo aprovechando el terreno y la ventaja de tipo, dos cosas determinantes que tenía a su favor. Ese tipo de planes tiene una gran recompensa, pero también un alto costo— Sotobosque se cruzó de brazos—. Una lástima. Si la situación hubiera sido un poco distinta, ahora mismo estaríamos viendo un dos contra uno.
—¿Vikavolt habría perdido de cualquier manera?— preguntó Tsukishima. Sus hombros cayeron con decepción.
—Lo habría hecho, ya sea por los golpes de Zoroark o por el veneno— respondió Lillie—. Selene estaba dispuesta a sacrificar a Vikavolt con tal de llevarse a Zoroark— una pequeña sonrisa de orgullo apareció en el rostro de Aether—. Aunque el resultado final tampoco estuvo tan alejado. Bien hecho, Selene.
—El señorito Gladio es impresionante— escucharon decir a Hobbes.
—Estoy tan orgulloso de él…— Mohn veía al campo de batalla y luego vio a su hija, quien también lo veía a él. Acarició su cabeza— De ambos. Lograron crecer para ser increíbles personas.
Vieron con ternura el rostro de felicidad de Lillie, el cual recordaba al de una niña pequeña. El único que se veía medianamente indiferente a esta situación era Rotom, quien tenía la mirada atenta al campo de batalla. Él sabía lo difícil que se veían las cosas para Selene.
«Amigo, estamos en otro tres contra uno… Hasta aquí llegó Selene»
«Decidueye casi no ha recibido daño. Yo le tengo fe»
«Tal vez, pero se enfrenta a dos tipo Siniestro y a un tipo Acero. No creo que pueda ganar esto»
«Hombres de poca fe»
«La ventaja de ser #TeamGladio es que sabemos que, sin importar el oponente, él siempre va a ganar»
«Este comentario va a envejecer peor que la leche»
«El tuyo lo va a hacer»
«Vikavolt ha sido, de momento, el MVP del equipo de Selene. Fue gracias a él que los tres Pokémon de Gladio fueron afectados por estados alterados»
«Dos de esos cambios de estado no habrían sido posibles sin Minior»
«Empiecen a respetar más a Minior, por favor»
«Aunque yo no diría que Umbreon está precisamente lastimado, y Lucario está ahí ahí, lo suficientemente fuerte para pelear. Al único que veo cansado es a Zoroark»
«Es irónico que la Reina venenosa haya paralizado en este combate más de lo que envenenó. Tal vez deberíamos decirle la Reina paralizadora o la Reina de los estados»
«Con todo respeto, pero esos apodos son una mierda»
«Con todo respeto, pero jódete»
«Impresionante. Hasta los fans de la Reina venenosa son tóxicos»
En el campo de batalla, Selene suspiraba. El sudor comenzó a recorrer su rostro y su mano estaba sobre su pecho, intentando acompasar su respiración. Si dejaba que los nervios la vencieran, entonces todo sería para nada. Ya había llegado hasta donde estaba, ahora solo quedaba cosechar los frutos de su trabajo. Vio la última Poké Ball que le quedaba y se decidió. Era ahora.
—¡Gladio!— alzó la voz, viéndolo directamente a los ojos— ¡Estoy eternamente agradecida contigo y con el jefe por haberme enseñado casi todo lo que sé! ¡Te considero mi maestro, mi confidente y mi mejor amigo, pero también te veo como mi rival! ¡Derrotarte es uno de mis objetivos, uno que me acercará más a mi meta final, y es por eso que no puedo perder contra ti!— mostró su última Poké Ball— ¡Este es mi último esfuerzo! ¡Si te gano aquí, no solo me llevaré la victoria, sino que también me llevaré el nombre de Representante de la luna! ¡¿Estás dispuesto a jugarte ese título contra mí?!
Sus ojos no dudaban, no bromeaban y no mostraban debilidad. La mirada de Selene Asutoro pensaba en la victoria y solo en la victoria. El estadio se quedó en silencio al escuchar su declaración de guerra y las miradas se posaron sobre Aether, quien la veía con sorpresa. Gladio finalmente se permitió sonreír.
—Sí. Muéstrame todo lo que has aprendido, Selene— Gladio y Zoroark encararon a la Asutoro.
Una gran sonrisa apareció en el rostro de la azabache y sus ojos se iluminaron. Tomó carrerilla antes de lanzar su Poké Ball tan alto como pudo. Tuvo que sobarse el brazo después de haberlo hecho.
—¡Vamos con todo, Decidueye!
La cápsula se abrió y de ella emergió el tipo Fantasma. El arquero se quedó en el aire, volando en círculos encima de Zoroark.
—¡DECIDUYE CONTRA ZOROARK! ¡La ventaja de tipo está a favor de Zoroark, pero todo lo demás favorece a Decidueye! ¡Este es el inicio del fin!— exclamó Jeekyo.
—¡Agilidad!— ordenó Gladio.
—¡Doble equipo!— exclamó Asutoro.
El cuerpo de Zoroark comenzó a moverse tan rápido que su cuerpo parecía aparecer y desaparecer por momentos, mientras que del cuerpo de Decidueye salieron montones de copias suyas.
—¡No importa que tan veloz seas, no podrás defender todos los flancos!— Selene apuntó hacia el frente— ¡Puntada sombría!
Gladio abrió la boca pero rápidamente la cerró. Sus ojos sonrieron, pero su boca no.
—¡Salta y Pulso noche!— ordenó.
Zoroark dio un rápido y alto salto. En mitad del aire bajó ambas garras con fuerza, invocando aquella cúpula de oscuridad que engulló todas las flechas que iban en su contra. Aterrizó, siendo azotado por el veneno una vez más.
—Lo siento, pero el veneno se queda— dijo Gladio, mirando a Selene. Asutoro chasqueó la lengua, riendo.
—Tenía que intentarlo. ¡Hoja aguda!
—¡Tajo umbrío!
Las copias de Decidueye salieron volando contra Zoroark, quien comenzó a destruirlas con sus zarpazos. Saltó, esquivando el ataque de uno de los Decidueye y castigó su espalda, haciéndolo explotar en una cortina de humo. Giró su cuerpo con rapidez, dándole un corte ascendente a otra copia y destruyéndola. Fue golpeando por la espalda, pero acabó con su atacante con un simple movimiento de cadera. Interceptó un Hoja aguda con su pata izquierda, golpeando con la derecha por el costado del enemigo. Se agachó a toda prisa, atravesando el pecho de uno de los tantos Decidueye. Comenzó a lanzar zarpazos a una velocidad de vértigo, chocando contra enemigos y destruyéndolos. Dio un salto, usando a uno de los Decidueye para impulsarse a lo alto, donde fue recibido por cuatro clones a la vez. Sujetó las alas de uno, haciéndolo estrellarse contra el que estaba a su izquierda y destruyéndolos a ambos. Lanzó una rápida patada hacia atrás, retrasando el avance de la copia que lo atacaba por la retaguardia, y luego mordió con fuerza el cuello del Decidueye frente a él, el cual explotó. Giró en el aire a toda prisa, pero, antes de poder atacar a la lechuza que había hecho retroceder, el veneno recorrió su organismo. Uno de los Decidueye golpeó su pecho con su Hoja aguda, haciéndolo caer. Múltiples fueron los oponentes que atacaron a Zoroark mientras estaba vulnerable, pero eso no duraría mucho. Los ojos del zorro se abrieron de golpe y sus brazos bajaron con brusquedad, destruyendo a dos Decidueye que estaban en su camino. La cúpula de energía oscura apareció, arrasando con todos las lechuzas que estaban cerca de él. Zoroark aterrizó en el suelo de rodillas y, antes de poder levantarse, fue atacado con un Hoja aguda que alcanzó a bloquear con sus garras. Vio al Decidueye enemigo a los ojos y supo de inmediato que no era una ilusión. Ambos sonrieron. Zoroark lanzó un rápido Tajo umbrío que Decidueye esquivó al retroceder para después atacar con un Puntada sombría que el tipo Siniestro destruyó con un rápido Golpe aéreo. El zorro se abalanzó contra la lechuza, quien fue protegida por sus clones. Las piernas de Zoroark ganaron un impulso extra al utilizar un tercer Agilidad, permitiéndole abrirse paso entre el mar de copias y ubicar al original. Justo cuando estaba por atacarlo con Tajo umbrío, los ojos de Decidueye brillaron en un violeta brillante, rodeando a Zoroark con una energía morada. El tipo Siniestro abrió los ojos con fuerza, empezando a caer al suelo, pero logró aterrizar sobre sus piernas en lugar de con su rostro. Sin dudarlo se arrojó contra Decidueye con un Golpe aéreo que éste intentó bloquear con Hoja aguda, retrocediendo fuertemente por el impacto. El tipo Siniestro jadeaba, mientras que el tipo Fantasma sudaba levemente.
—¡UN INTERCAMBIO EXPLOSIVO! ¡Zoroark ataca con agresividad, pero Decidueye aprovecha su ventaja para evadir su ataque! ¡La participante Selene juega bien sus cartas!— exclamó Jeekyo, escuchando las ovaciones.
—¡Zoroark es increíble!— Kiawe sonreía ampliamente.
—Esos movimientos tan gráciles y bien calculados… Aprovecha al máximo la flexibilidad y longitud de su cuerpo para conectar sus ataques— Cilan se veía realmente maravillado—. Un verdadero maestro del combate cuerpo a cuerpo.
—Es sorprendentemente bueno en el combate aéreo— notó Misty, curiosa.
—Bueno, mi hermano tiene experiencia peleando contra Pokémon voladores— Lillie rio—. Especialmente contra Decidueyes.
Todos miraron a Ash, quien sintió todas las miradas sobre su nuca. Se giró, riéndose.
—Bueno, ¿qué puedo decir?— se rascó la cabeza.
—Ese movimiento de antes— dejaron de mirar a Ketchum para centrarse en Max— fue Infortunio, ¿cierto?
—En efecto. Un movimiento que perjudica especialmente a aquellos Pokémon afectados por un cambio de estado— dijo Rotom—. Selene hizo sus deberes.
—¡Por supuesto!— Elio se puso de pie, sonriendo— ¡Mi hermana solo elije los movimientos que mayor sinergia tengan con su forma de combatir!
Varios rieron al oír la intensidad del orgullo de Elio.
—Eso quiere decir que Selene tiene un arma realmente poderosa en su arsenal— asintió Liam.
En el campo de batalla, Zoroark recuperaba la compostura, listo para continuar el combate. Decidueye dio unos pasos hacia atrás, dándose cuenta de que estaba por tocar el veneno. Sus ojos vieron a Zoroark y, en menos de un segundo, disparó una flecha. El tipo Siniestro salió disparado con Golpe aéreo, deteniéndose un momento para destruir el proyectil, cosa que le dio tiempo suficiente a Decidueye para alzar el vuelo.
—¡Vuelve aquí!— Gladio dio un zarpazo al aire, señalando a Decidueye.
Las garras de Zoroark se cubrieron de una energía oscura y dio cuatro rápidos zarpazos al aire, lanzando la energía a modo de cuchillas. Decidueye abrió los ojos con sorpresa, preparándose para recibir con Hoja aguda.
—¡ESQUIVA!
El grito de Selene sobresaltó a Decidueye, quien rápidamente descendió para evadir el ataque. Zoroark, al verlo bajar, se acuclilló y acumuló fuerza en sus piernas, saltando a gran altura.
—¡Pulso noche!
Con fuerza, el tipo Siniestro bajó las patas superiores, invocando nuevamente el Pulso umbrío. Varios de los clones de Decidueye trataron de cubrirlo, pero solo retrasaron momentáneamente el ataque. La lechuza tuvo que apresurarse a cubrirse con sus alas, bloqueando el movimiento lo mejor que pudo. Su ceño se frunció por el esfuerzo y sus ojos brillaron nuevamente, rodeando a Zoroark con aquella aura oscura. Infortunio interrumpió parte del ataque del zorro, quien comenzó a caer al suelo. Aterrizó, pero al momento de hacerlo perdió el equilibrio, cayendo sobre sus rodillas y utilizando solo sus brazos como soporte.
—¡Puntada sombría!— ordenó Selene al ver a su oponente en el suelo.
Los ojos de Gladio buscaron algo con desesperación y, en segundos, lo encontró.
—¡Pulso noche!
Zoroark bajó los brazos y Pulso noche apareció. El veneno se dispersó y la flecha fue destruida. Los ojos de Decidueye brillaron, pero antes de que Infortunio golpeara a Zoroark, éste desapareció de su vista. El tipo Siniestro corrió por encima del veneno, con sus garras raspando el suelo y brillando por el aura morada que las cubría. El zorro miró hacia Decidueye y disparó su Tajo umbrío. Las cuchillas de energía volaron hacia la lechuza, quien se apresuró a esquivar, pero entonces algo pasó. En el aire, Decidueye comenzó a retorcerse, moviéndose en todas direcciones. Todos se vieron confundidos por esto, pero Gladio no. Zoroark utilizó otro Tajo umbrío que esta vez Decidueye no logró esquivar. O que más bien no intentó evadir.
—¡Decidueye, recomponte!— gritó Selene viendo como su Pokémon comenzaba a caer hacia la tierra— ¡AHORA!
El tipo Planta giró en el aire, abriendo las alas y recuperando la estabilidad del vuelo. Sus ojos se abrieron con dificultad, siendo captada su mirada por uno de los drones Rotom. Su ojo izquierdo estaba entrecerrado, mientras que el otro estaba bien abierto. En su rostro se veían salpicaduras de veneno.
—¡¿CÓMO?! ¡¿Cómo llegó el veneno al rostro de Decidueye?!— preguntó Jeekyo con gran sorpresa.
Selene se hacía exactamente la misma pregunta. Su cabeza estaba llena de dudas, pero finalmente la levantó con comprensión.
—Ese Tajo umbrío…— solo vio a Gladio sonreír, cosa que también la hizo sonreír, pero con cierta frustración en su gesto— Siempre te ha gustado experimentar con tus movimientos…
—Se lo debo a Leon— asintió Aether.
El público se quedó en silencio, pues vieron como Red observaba una tableta entregada por un drone Rotom. Sus ojos mostraban cierta severidad, pero finalmente asintió.
—El participante Gladio no tenía forma de saber que el veneno caería en los ojos de Decidueye. La estrategia es válida— Ketchum cedió, asintiendo a favor de Aether.
Selene no dijo nada, pero, aunque hubiese sido intencional, a ella no le habría importado. Era una táctica con la que estaba dispuesta a enfrentarse.
Ajenos a los entrenadores, estaban los Pokémon. Zoroark veía a Decidueye. Se desplomó, cayendo sobre una de sus rodillas con pesadez. Su respiración era pesada y sus ojos se desenfocaban por momentos. Era evidente que no podría seguir por mucho tiempo, pero tampoco parecía estar dispuesto a rendirse. Quería hacer un último esfuerzo y estaba dispuesto a todo para ello. Se levantó con lentitud, con su torso y cuerpo colgando con flacidez. Sus ojos eran lo único que se veía lleno de vitalidad, pero nada más.
—¡Infortunio!— ordenó Selene, con la esperanza de poder derrotar a Zoroark sin necesidad de sufrir más daños.
El ojo derecho de Decidueye brilló, pero claro que el zorro no iba a quedarse quito para recibir su ataque. Mostrando una velocidad que se creería imposible para alguien tan debilitado como él, Zoroark comenzó a correr por todo el campo de batalla con gran velocidad. Eran muy pocos los que podían verlo, y Decidueye era uno de ellos, solo que no podía mantener su mirada fija en él lo suficiente como para usar su ataque, además de que no podía verlo por su flanco izquierdo. Selene decidió que lo quería quieto.
—¡Puntada sombría!— ordenó.
La flecha salió disparada a toda velocidad, comenzando a perseguir a su presa de manera incansable. El tipo Siniestro corría a toda prisa, pero sabía que no podría seguir así, pues el veneno no tardaría en regresar. Se detuvo, bajando ambos brazos y creando un Pulso noche que arrasó con la flecha. El ojo de Decidueye por fin encontró su blanco y brilló, pero antes de que nada más pudiera pasar, el tipo Siniestro levantó una gruesa capa de tierra y veneno con un Tajo umbrío dirigido al suelo. Nuevamente, Decidueye no pudo verlo, pero él sabía que estaba ahí. Clones aparecieron y, sin alejarse del cielo, apuntaron. Una cortina de humo no podría cubrirlo del mar de flechas que acababa de ser disparado. Antes de que las flechas pudieran tocar el suelo, un Pulso noche despejó el polvo y pronto comenzó a ascender con Zoroark en el medio. El tipo Siniestro había dado un salto enorme, llevándose por delante a todas los proyectiles. Cuando estuvo lo suficientemente arriba, varios de los clones de Decidueye se lanzaron en su contra con Hoja aguda, pero él no se defendió ni los atacó, sino que los utilizó como un escalón. Saltaba sobre ellos a toda velocidad, ascendiendo de manera apresurada y llegando a la cima en cuestión de segundos. Selene frunció con fuerza el ceño.
—¡Aléjate, Decidueye!
La orden de Selene activó todos los instintos de Zoroark, quien rápidamente comenzó a buscar entre el mar de arqueros a aquel que huía. No tardó en ubicarlo, no sin antes recibir un Hoja aguda que lo hizo voltear la cabeza. El ataque no le importó, pues lo había encontrado. Saltó sobre el Decidueye que lo atacaba por debajo, utilizó sus patas delanteras para impulsarse con la espalda del Decidueye que quería atacarlo desde el frente y aterrizó sobre el rostro de otra lechuza, impulsándose para dar un salto tan fuerte que destruyó al clon. Fue ese impulso el que le permitió llegar a aquel que huía; al original.
—¡HOJA AGUDA!— gritó Selene.
Decidueye dio un brusco giro en el aire, cortesía de Ash Ketchum, y rápidamente conectó un Hoja aguda en la mejilla derecha de Zoroark. El tipo Siniestro se agarró a su ala con velocidad y, sin dudarlo, dio un fuerte golpe con las garras de su pata derecha en contra del hombro de Decidueye. El daño fue brutal, pues la lechuza comenzó a desplomarse a toda velocidad. Mientras caía, Decidueye forcejeaba con Zoroark, quien no parecía querer soltarlo. El zorro se preparó para dar un Tajo umbrío, pero el veneno lo golpeó en ese momento. Aunque no soltó el ala de Decidueye, sí que dejó de oponer resistencia el tiempo suficiente para que el arquero girara su cuerpo, haciendo que fuese Zoroark quien recibiera el fuerte impacto de la caída. El golpe hizo que el tipo Siniestro liberase a Decidueye, quien se paró sobre su cuerpo e hizo sus ojos brillar. Infortunio rodeó nuevamente al tipo Siniestro, quien se retorció por el dolor y, tras unos segundos, dejó de moverse. El tipo Planta suspiró con cierto alivio, pero entonces escuchó un grito provenir de Selene, seguido de un doloroso golpe en el costado izquierdo de su rostro. El poderoso ataque lo hizo retroceder con fuerza, alejándose de Zoroark. Levantó la mirada con confusión, viendo al tipo Siniestro ponerse de pie. Frunció con fuerza el ceño.
—¡ZOROARK SE LEVANTA! ¡EL TIPO SINIESTRO SE NIEGA A RENDIRSE PESE AL DAÑO! ¡DECIDUEYE ESTÁ EN PROBLEMAS!— gritó Jeekyo.
El tipo Planta dejó salir un suspiro, mostrando que el cansancio estaba llegando a su cuerpo. Trató de emprender el vuelo, pero pronto sintió una dolorosa punzada en el hombro atacado por el enemigo. Su ojo sano se enfocó en Zoroark y le dio su mejor sonrisa, indicándole con su ala sana que se acercara. Estaba listo para seguir. El zorro rugió en respuesta a esta provocación, solo para caer de cara al suelo inmediatamente después.
El estadio se quedó en silencio y las miradas pasaron de Zoroark a Red. El Campeón de Kanto levantó una mano hacia el tipo Siniestro.
—¡ZOROARK NO PUEDE CONTINUAR! ¡Al participante Gladio le quedan dos Pokémon y deberá enviar a uno a combatir!— informó.
Por primera vez, el público festejó una victoria, no de Gladio, sino de Selene. Selene Asutoro había derribado a uno de los Pokémon de Gladio Aether.
—¡EL PRIMERO EN CAER! ¡Zoroark no aguantó más y se derrumbó, no sin antes dar un grito de guerra y una declaración de intenciones! ¡Le hizo saber a Decidueye que su equipo no perdería justo antes de caer rendido!— gritó el presentador— ¡Una voluntad realmente tenaz, pero que la participante Selene logró sobrepasar con su estrategia!
Los ojos de Selene estaban enfocados en la imagen de Zoroark derribado. Un enorme brillo recorrió sus grisáceos orbes y, sin aviso alguno, se llenaron de lágrimas. Una gigantesca sonrisa apareció en su rostro.
—¡SÍÍÍÍÍÍ!— gritó con una fuerza y una pasión que ensordecieron al estadio. Todos veían con sorpresa la reacción de Asutoro. Mientras se secaba las lágrimas, comenzó a reírse— ¡Es la primera vez, Gladio!
Gladio pasó de verse sorprendido a sonreír con ternura.
—… Asegúrate de que no sea la última.
—Selene nunca…— el rostro de Elio se frunció. Aunque lo intentó, y Arceus sabe que lo intentó, no pudo contener las lágrimas. Rebosaba orgullo— Es la primera vez que Selene…— se cubrió los ojos, avergonzado porque tanta gente lo viera llorar— derrota a un Pokémon de…— escucharon un sollozo.
Asahi y Tsukishima abrazaron a su hijo, también con lágrimas en los ojos. En ese lugar de las gradas, no había nadie que no se diera cuenta del inmenso orgullo que sentía Elio por su hermana. Ese sentimiento tan hermoso pronto conmovió a más de uno, haciendo que varios pares de ojos comenzaran a ponerse vidriosos.
—¡ESO, SELENE!— gritó Lillie con fuerza, poniéndose de pie. Se retiraba las pequeñas lágrimas que compartía con casi todos los miembros del equipo S&M.
—¡ERES NUESTRO ORGULLO!— le aseguró Hau, viéndose realmente contento.
—¡SELENOMICÓN, ERES INCREÍBLE!
Ash se puso de pie y su mirada se empañó. En su línea de tiempo original, este momento de gran alegría no solo no había pasado, sino que tampoco había estado presente. Su sonrisa se extendió de una oreja a la otra.
—¡ESTOY MUY ORGULLOSO, SELENE!
—¡PIKA PIIIII!
Rotom sonreía en silencio. Sin importar qué, Selene ya había mostrado un progreso increíblemente destacado. Pero no era hora de ponerse pesimistas, era hora de apoyar a su compañera y amiga. Abrió la boca, aunque realmente no lo necesitaba.
«Se bajó a uno… ¡La Reina venenosa derribó a uno!»
«¡VAMOS, CARAJO! ¡YO CON SELENE HASTA LA MUERTEEEE!»
«Por muy fuerte que sea el enemigo, si tienes la disciplina y el trabajo en equipo correcto, siempre lograrás avanzar»
«Hacen mucho escándalo por solo uno. Es el primer y único Pokémon que Selene va a derribar»
«Callado, lacra. Mis ojos han sido bendecidos con el llanto de alegría de mi reina venenosa»
«Por muchas Gladioratas que vengan, nadie podrá quitarnos este momento. VAMOS, SELENATION!»
«._.»
«No todos los de la Selenation somos así, se los juro»
«La mitad está shippeando a Selene con Gladio y la otra mitad con su hermano»
«De qué PUTAS estás hablando?»
«Ver combatir a ambos participantes es un gustazo. La agresividad, mente y dinamismo de Gladio en contra de la estrategia y cabeza estratégica de Selene. El duelo de Zoroark y Decidueye fue UFFFF. NECESITAMOS combates con ese frenetismo»
«Un combate en el que se disputa el título de representante de la luna… Necesitamos un título para este duelo…»
«No se me ocurre nada, y mira que lo he estado pensando. Es una lucha que pasará a la historia entre los miembros de la Selenation y los miembros de la Legión Silvally»
«El Representante de la luna y la Flautista de la luna… Los duelistas lunares?»
«¿Tiene que ser algo relacionado con la luna? ¿Por qué no algo como Plata y Veneno?»
«TIENE que ser algo relacionado con la luna… Vamos, chicos, pónganle cabeza»
«Pues con el perdón de ese individuo, pero este combate es entre dos caballeros lunares»
«Supongo que podemos llamarlo así de forma provisional… "Los Caballeros lunares"»
Y ese provisional se convirtió en permanente. Mientras que el público celebraba la victoria de Selene, ella veía con gran emoción a su Pokémon. Decidueye parecía tan contento como su entrenadora, pero sabía que debían de seguir combatiendo. Subió su guardia cuando vio como el siguiente Pokémon de Gladio era llamado a la batalla. Lucario apareció, listo para combatir.
—¡Lucario contra Decidueye! ¡Decidueye fue el segundo en verse las caras contra Lucario, ¿será capaz de vencerlo?!— se preguntó Jeekyo.
Apenas apareció, la parálisis impidió la movilidad de Lucario, y claro que Selene no iba a perder esa oportunidad. Decidueye trató de utilizar su ala derecha como arco, pero el dolor en su hombro se lo impidió por completo. Entrecerró los ojos, adolorido. Selene supo que eso sería un problema, pero tenía refuerzos. Montones de copias salieron del cuerpo de Decidueye, quien se escondió entre ellas. Las lechuzas comenzaron a hacer movimientos extraños y Gladio pronto vio como veneno salía disparado en todas direcciones.
—Zoroark les cortó las alas, Lucario— los ojos de Gladio se afilaron cual cuchillos—. No pierdas.
El tipo Acero gruñó a modo de afirmación. Levantó sus dos patas superiores, listo para repeler cualquier ataque, y cerró los ojos. Tanto él como Gladio concentraron sus mentes en busca de una sola cosa: el original. Finalmente, un aura brilló con un poco más de intensidad entre todo el mar de Decidueyes.
—¡Velocidad extrema!— ordenó Aether.
El cuello de Lucario se puso firme y, entonces, salió disparado hacia las lechuzas. Velocidad extrema hacía que Lucario atravesara el cuerpo de todos los oponentes sin tener que destruirlos, como si no fueran nada más que aire, permitiéndole así el llegar a donde estaba su enemigo. Decidueye se vio sorprendido al notar la presencia de Lucario, quien se detuvo justo frente a él. El tipo Acero preparó un puño que rodeó en un aura plateada, pero el ataque era lento, mucho más lento de lo usual, por lo que Decidueye no tuvo problemas para bloquearlo con su ala sana. El impacto resultante, sin embargo, sí que hizo retroceder a la lechuza. Decidueye intentó atacar con su otra ala, pero nuevamente no pudo levantarla, por lo que se vio obligado a golpear con su ala izquierda, pero no tocó absolutamente nada. Lucario había desaparecido de su vista. Antes de que pudiera ponerse a buscarlo, sintió un puñetazo en su mejilla izquierda, el cual lo hizo retroceder a tropezones. Ahora que estaba más lejos de donde se encontraba antes, por fin pudo ver a Lucario. El Pokémon Aura estaba siendo rodeado por un aura rojiza. El ojo de Decidueye volvió a perder a Lucario, por lo que la lechuza se vio obligada a mover la cabeza en su búsqueda. Lo encontró rápidamente, pues no se movía a mucha velocidad, y lo vio utilizando un gran Esfera aural contra el suelo. El ataque no hizo nada más que crear polvo, pero eso era lo suficientemente peligroso. Decidueye se apresuró a retroceder, pero sintió un puñetazo todavía más fuerte contra su mejilla izquierda. Volvió a ver a Lucario, lanzando un Hoja aguda que solo destruyó clones que le pertenecían a él, para ser atacado por otro Puño meteoro en contra de su rostro. Decidueye se alejó a toda prisa, saliendo de entre sus clones. No podía verlo, sin su ojo izquierdo funcionando a toda potencia, tenía un punto ciego que era fácilmente explotable. Debía abrir el ojo; debía hacerlo si quería tener una oportunidad en contra de él. Lo intentó, pero el ardor era tanto que simplemente se sintió incapaz. No solo era el veneno, sino también las partículas de tierra que habían entrado.
Lanzó un Hoja aguda a manera de predicción, la cual chocó contra el Puño meteoro de Lucario, haciéndolo retroceder a tropezones. Si seguía recibiendo ese movimiento, el ataque del oponente sería extraordinariamente peligroso. Estuvo a punto de atacar con otro Hoja aguda, pero escuchó el grito de su entrenadora.
—¡Deja de depender del movimiento tus ojos, Decidueye! ¡Tienes otras armas a tu favor!
En ese momento, la lechuza tuvo un momento de iluminación. Llevaba tanto tiempo sin hacerlo que lo había olvidado por completo… Sonrió con cierta satisfacción.
Lucario movió sus piernas con suavidad, adentrándose al punto ciego de Decidueye y cargando un Puño meteoro que lanzó directamente contra su rostro. Antes de que el ataque pudiera alcanzarlo, la lechuza rotó su cuello de forma que su ojo derecho veía directamente a Lucario, cosa que sobresaltó al chacal. El tipo Fantasma logró golpear el brazo de su enemigo desde abajo, haciéndolo retirar el brazo para después atacarlo nuevamente con Hoja aguda. El movimiento tipo Planta conectó contra el rostro de Lucario, quien se vio obligado a mirar hacia el suelo. Intentó volver a la carga, pero la parálisis no era una buena amante. Decidueye no perdió para nada el tiempo, utilizando Infortunio en su contra. Lucario gruñó con fuerza al ser afectado por el ataque, pero no tardó en ponerse de pie pese a ello. Utilizó Esfera aural contra el suelo, creando una capa de polvo que dejó sin visión a la lechuza. Lo que Lucario no sabía era que Decidueye no lo había encontrado solo por su capacidad para rotar su cuello.
La lechuza se concentró y centró su oído en los pasos a su alrededor. Podía escucharlos, eran lentos y pesados, de forma que Lucario prácticamente arrastraba los pies. Decidueye sabía que solo Puño meteoro podía lastimarlo, por lo que sabía que los ataques solo vendrían de cerca. Los escuchó acercarse y escuchó el sonido del puño de Lucario al cerrarse, por lo que supo que era el momento. Movió su cuello y alzó su ala, golpeando al enemigo directamente en la garganta.
La cortina de polvo comenzó a desvanecerse y, lentamente, se revelaba a los Pokémon combatientes. Muchos se llevaron una enorme sorpresa al ver a Lucario arrodillado, luchando por respirar. Decidueye se preparó para utilizar Infortunio nuevamente, pero el Pokémon Aura no iba a permitirlo, por lo que se lanzó en su contra, atravesándolo como si nada. El tipo Fantasma se sorprendió un poco, pero rotó la cabeza hacia sus espaldas solo para ver a Lucario dar un fuerte puñetazo contra su ala lastimada. Decidueye soltó un chillido de dolor y trastabilló, retrocediendo de manera adolorida.
Gladio y Selene se veían entre sí, al igual que Lucario y Decidueye. Los cuatro lucían llenos de una silenciosa determinación que los estaba animando a luchar contra los límites. Decidueye tenía un ojo y un ala inutilizables, mientras que Lucario había visto mermada su velocidad y solo podía usar un ataque para hacer daño.
—Doble equipo no sirve de nada contra Lucario y cegar a Decidueye no funcionará con las circunstancias actuales— le dijo Selene.
—Decidueye no puede volar y Lucario no puede correr— añadió Gladio.
—Eso solo nos deja una cosa…
—Sí.
Los cuatro pares de ojos se abrieron con fuerza.
—¡Puño meteoro!/¡Hoja aguda!
Tanto Lucario como Decidueye corrieron de frente contra el otro, ambos listos para atacarse. Lucario levantó su puño derecho, pero fue golpeado por una flecha que cayó desde el cielo, la cual lo hizo perder la coordinación. Decidueye aprovechó el momento para golpearlo en el rostro con un fuerte Hoja aguda. Lucario se recuperó tan pronto como pudo, bloqueando otro Hoja aguda. Se dio cuenta de que, mientras él luchaba contra el original, los clones hacían otras cosas para apoyar a éste. Un grupo sacaba el veneno del campo de batalla, dejándole el camino libre a Decidueye, mientras que el otro grupo disparaba flechas desde el cielo para desequilibrarlo. Lucario se vio algo molesto por esto, pero no dejaría que lo detuvieran. Sujetó el ala de Decidueye justo cuando éste la levantó y se preparó para dar una patada, pero dos flechas golpearon su rostro y espalda, permitiendo que el arquero girara con fuerza su cuerpo, arrastrando a Lucario y obligándolo a soltarlo.
Decidueye lanzó un tajo con su ala, pero Lucario logró evadirlo al agacharse, levantándose rápidamente y lanzando un poderoso puñetazo contra el rostro de su oponente. La lechuza retrocedió torpemente, aturdida por la dureza del golpe. El tipo Lucha intentó acercarse, pero flechas fueron lanzadas en su dirección, viéndose obligado a detenerse para bloquearlas casi todas. Para cuando las flechas dejaron de ser una molestia, Decidueye había vuelto a cargar contra él, solo que esta vez con sus patas. La lechuza había dado un salto, sujetando los hombros de Lucario con sus patas mientras aleteaba con su ala sana. El movimiento tan brusco hizo que el Pokémon Aura tropezara, cayendo al suelo con Decidueye encima de él. Una vez que lo tuvo encima, la lechuza aprisionó sus brazos para que éstos no se movieran. Decidueye se preparó para lanzar un Hoja aguda contra el rostro de su enemigo, pero Lucario lo atravesó con Velocidad extrema, liberándose de su agarre. El tipo Planta giró tan rápido como pudo, logrando evitar que Lucario castigara su ala herida nuevamente. Hoja aguda y Puño meteoro colisionaron y, de no ser por la intervención de las copias en el aire, habría sido la victoria del segundo. Lucario se vio obligado a retroceder al igual que Decidueye.
—¡Sigue, Lucario!
—¡No cedas, Decidueye!
Ambos se miraron y no dudaron en atacarse de nuevo. Lucario preparó sus puños, pero antes de poder atacar fue interceptado por la espalda. Sus brazos fueron sujetados por dos clones, quienes lo hicieron elevarse en el aire a la altura ideal para que Decidueye lo golpeara con Hoja aguda. Lucario, haciendo gala de una agilidad impresionante, dio una voltereta hacia el frente, evadiendo el movimiento, golpeando con sus patas inferiores las espaldas de ambos clones y haciéndolos caer, chocando contra el Decidueye original para luego desaparecer en una nube de humo. Lucario aterrizó sobre el ala todavía extendida de la lechuza, dando dos rápidos puñetazos en su rostro; un aura roja lo rodeó por un segundo. Decidueye retrocedió realmente adolorido y Lucario se vio obligado a saltar del ala de su oponente, pero, en lugar de aterrizar correctamente, la parálisis lo hizo caer sobre una de sus rodillas. Decidueye no dudó en conectar un Hoja aguda que derribó a Lucario, haciéndolo caer de costado. Un Infortunio fue utilizado, seguido de varios flechazos cortesía de los clones.
—¡UN COMBATE IMPRESIONANTE! ¡El arquero y el guardián del aura dejan de lado toda formalidad, batiéndose en un combate callejero con todas las de la ley! ¡El único honor es el que recibe el vencedor y eso ambos lo saben!
Todos en el estadio estaban al borde del asiento, increíblemente tensos como para decir nada. Veían como ambos Pokémon se enfrascaban en un combate cuerpo a cuerpo en el que daban y recibían. Era un duelo donde hacían lo que podían con lo que tenían. Los brillantes ojos de los participantes fueron pasados por alto por gran parte del estadio.
Lucario intentó ponerse de pie, pero un Hoja aguda golpeó su espalda, haciéndolo caer de rodillas. Se giró para ver al clon que lo había atacado, solo para que otro clon cayera contra su espalda y lo volviera a tumbar al suelo. Lucario golpeó el piso con sus manos y frunció fuertemente el ceño. Golpeó con Puño meteoro las patas del clon frente a él, destruyéndolo, y luego movió con brusquedad su cuerpo para ponerse bocarriba, viendo como el clon y el Decidueye original lo atacaban a la vez con Hoja aguda que interceptó con ambas manos. Sujetó las alas enemigas con fuerza, apretando la mandíbula, y luego fue capaz de levantar al clon enemigo, haciéndolo estrellarse contra la lechuza original. El humo desconcentró a Decidueye, quien fue agitado bruscamente por Lucario, obligándolo a caer al suelo. La lechuza vio que ahora estaba a la altura de su enemigo, quien no dudó en dar una fuerte patada cubierta de un aura plateada en contra de su ala herida. Decidueye chilló y extendió su pata derecha para sujetar con fuerza el rostro de Lucario. Debido a que la lechuza era más alta que el chacal, solo tuvo que extender su pata para alejarlo de ella de forma que sus brazos no suponían una amenaza. Se puso de pie lentamente mientras seguía pisando su rostro, y se preparó para utilizar Infortunio cuando Lucario comenzó a lanzar puñetazos que atravesaban su cuerpo y patadas que chocaban contra el suelo. Combate cercano permitió que Lucario se liberara del agarre enemigo, atravesándolo como si fuese nada. El chacal y la lechuza se daban la espalda, pero ambos giraron al mismo tiempo. El puño derecho de Lucario golpeó con gran dureza el ala herida de Decidueye, mientras que un Hoja aguda acompañada de media decena de flechas golpeó su rostro. Ambos retrocedieron, increíblemente adoloridos.
—¡Puño meteoro! ¡Ataca su mentón!
—¡Hoja aguda contra su estómago!
Lucario dio un uppercut y Decidueye un tajo bajo. Ambos ataques conectaron, haciendo que la lechuza saltara un poco en su lugar, mientras que el chacal tuvo que retroceder mientras se sujetaba la boca del estómago.
—¡Sujeta su pierna y Hoja aguda!
—¡Patea su cabeza y golpea su rostro con Puño meteoro!
Decidueye tomó la pierna izquierda de Lucario, levantándola en el aire y haciendo que comenzara a caer. El tipo Lucha, antes de empezar a caer, dio un pequeño salto y giró su cuerpo a toda velocidad, dando una patada con su pierna derecha que traspasó la cabeza de Decidueye. Este movimiento le permitió aterrizar a la perfección, con el equilibrio suficiente para disparar un Puño meteoro en contra de su rostro. La lechuza alejó su pata a toda velocidad, lo que impidió que Lucario llegara a su cara; el tipo Lucha no se iba a quedar sin objetivo, por lo que atacó la garra de Decidueye que lo sujetaba, haciéndolo soltar un chillido de dolor y liberarlo.
—¡Puño meteoro contra su costado!
—¡Hoja aguda contra el centro de su cabeza!
El puño izquierdo y el ala izquierda salieron en búsqueda de su objetivo. No colisionaron entre sí al estar apuntando a alturas diferentes, por lo que dieron con sus blancos. Lucario se tensó al sentir el poderoso golpe en su cabeza, el cual hundió ligeramente sus patas en el terreno. Decidueye se alejó a tropezones, llevándose una mano a su costado por el fuerte y doloroso puñetazo.
—¡PATEA!
—¡SUJÉTATE!
Decidueye lanzó una poderosa patada con su garra derecha, de la cual Lucario se sujetó tan rápido como pudo, haciéndole una llave. Antes de que el chacal pudiera hacer algo más, la pata de la lechuza se volvió intangible, librándose del agarre. Lucario cayó al suelo de espaldas, pero se apresuró a rodar hacia atrás, esquivando así el pisotón de Decidueye. Ambos se lanzaron en contra del otro.
Gladio veía como su Pokémon desviaba el Hoja aguda de Decidueye para luego atacar con un Puño meteoro directo contra su rostro. Selene veía como su Pokémon tomaba la cintura de Lucario con su garra, haciéndolo retroceder y después lanzándole un Hoja aguda al rostro. Ambos vieron como sus Pokémon conectaban ataques, cada uno ganando por diversos motivos.
Aether tenía la superioridad física y de táctica. Selene tenía la ventaja en cuanto a números, velocidad y altura. Cada uno tenía sus propias circunstancias y peleaban siendo consciente de ellas pero no dejándose limitar por las mismas.
Ambos se desagarraban la garganta gritando y dando órdenes. Sus mentes proyectaban escenarios con los que podrían ser los siguientes movimientos del enemigo. Ambos pensaban tan rápido como podían en cuanto veían lo que el otro hacía. Ambos procesaban las palabras del contrario y analizaban en cuestión de milésimas de segundo la mejor forma de contrarrestarlas. Ambos luchaban de forma frenética y desenfrenada, como si fueran animales al límite de la vida. Ninguno cedía, ninguno se rendía y ninguno quería ser el que cayera de rodillas ante el otro. Sus órdenes lentamente fueron cambiando, pero no en intensidad ni en intención, no. Cambiaron en su entonación. Pasaron de la seriedad y fiereza a la… ¿diversión? Sus ojos brillaban tanto como los de sus Pokémon, quienes habían comenzado a sonreír en mitad del combate al igual que ellos. Risas ocasionales podían escucharse salir de ellos y su atención en el combate era tal que, sin darse cuenta, hacían gestos como dar golpes al aire o lanzar tajos con la palma abierta a la nada. Las cámaras captaban sus grandes sonrisas, así como las de sus Pokémon.
Los ojos de Gladio solo se enfocaban en Selene, atento por el movimiento de sus labios. Los ojos de Selene solo se enfocaban en Gladio, al pendiente de cualquier palabra que fuese pronunciada. Los ojos de Lucario no se alejaban de Decidueye, alerta por el más mínimo movimiento. El ojo de Decidueye y su oído no captaban a nadie más que a Lucario, listo para cualquier cambio en su postura. Ninguno de los cuatro fue capaz de obviar la sonrisa presente en el rostro de aquel que observaban.
Pero fue un fuerte golpe el que los hizo salir del trance. Gladio y Selene vieron a sus Pokémon, quienes habían conectado sus ataques en contra del otro. Lucario tenía su mano derecha en la mejilla izquierda de Decidueye, mientras que éste tenía su ala pegada en la clavícula izquierda de Lucario. Dos de los clones del arquero habían castigado la espalda del tipo Lucha con sus propios Hoja aguda. Ambos Pokémon apartaron sus extremidades del otro, retrocediendo lentamente y sintiendo como sus rodillas se debilitaban. Trastabillaron, comenzando a caer de rodillas, pero dieron fuertes pisotones a la vez. Ambos se levantaron con brusquedad y, a la par, gritaron al aire. Sus gritos de guerra, expresiones de voluntad, estremecieron todos los corazones que eran capaces de comprender el significado de los mismos. «No voy a perder»
Sin saberlo, los ojos de Gladio buscaron a los de Selene y viceversa. Las dos miradas se encontraron y, como si un vínculo psíquico las uniera, recordaron.
—¡Tú puedes, Decidueye!— exclamó Selene.
La lechuza se lanzó contra Lucario con su pico por delante, pero éste no tardó en darle un puñetazo que la desconcentró, seguido de otro que lo mandó a la lona. El tipo Lucha saltó sobre él y lo acribilló con una ráfaga de Puño bala. Decidueye intentó cubrirse con sus alas, pero éstas fueron apartadas con facilidad, intentó utilizar Hoja afilada pero ésta fue bloqueada sin esfuerzo, intentó agitarse pero Lucario lo sometió sin esfuerzo.
Selene solo podía cerrar los ojos con frustración, viendo como Lucario se detenía solo por un segundo debido a la parálisis. Cuando el Pokémon chacal recuperó la marcha, nada lo detuvo de acabar con Decidueye. La lechuza dejó de moverse, estando completamente agotada. Lucario se puso de pie, jadeando una sola vez y luego secándose el sudor.
—¡Decidueye!— exclamó Selene, corriendo hacia su Pokémon y arrodillándose a su lado. Levantó la mirada, encontrándose con Lucario, quien la veía hacia abajo. No pasó mucho para que Gladio se uniera a él. Los cuerpos de ambos proyectaban tapaban el sol, proyectando una sombra que oscurecía sus miradas. Selene, tal vez por la vergüenza o por la frustración, apartó la mirada.
—Lo hiciste bien— escuchó decir a Gladio y luego, el sol volvió. Se giró hacia el rubio, viendo que se había acuclillado para estar a su altura y que le sonreía—. Estás mejorando, Selene. Tienes unas bases realmente sólidas, pero hay muchas cosas que todavía debes de pulir.
Ella suspiró y asintió. Su estoico rostro de siempre apareció.
—Vaya paliza me dio, señor Gladio— asintió, dándole una pequeña sonrisa a modo que indicaba que estaba "bromeando"—. Me aseguraré de que la próxima vez haya una botana para usted.
Aether la miró con seriedad y suspiró.
—¿Te divertiste con nuestro combate?
—Claro. Estoy acostumbrada a este resultado— su sonrisa se mantuvo—. Tanto que podría llamarme a mí misma una experta.
—Eso no responde a mi pregunta— los ojos de Gladio taladraron los de Selene—. ¿Te divertiste o no?
Asutoro, al igual que todos los presentes, era incapaz de sostenerle la mirada a Gladio cuando se ponía serio. Miró hacia el suelo y su ceño se frunció. Hizo regresar a Decidueye para luego ponerse de pie.
—¿Quién se divertiría cuando se le es recordada su debilidad?
Gladio ahora era quien la veía hacia arriba, o al menos hasta que se puso de pie. El rubio se rascó la nuca.
—Mahalo una vez me dijo— Selene vio de reojo a Gladio, curiosa por la mención de Hau. Ella sabía que a Gladio todavía le era un poco difícil darle mérito al futuro Kahuna— que un combate sin diversión no merece la pena librarse. Él cree que siempre hay algo divertido en cada combate, sin importar cuál sea.
Selene no quería contradecirlo, pero…
—Él dijo que solo había sentido molestia e impotencia cuando lo conoció, señor Gladio.
—Así fue. Humillé a Mahalo en esa ocasión. Le mostré lo débil que era en ese momento— los ojos de Aether buscaron a Mahalo, quien combatía contra Ash—. Hace poco, él me confesó algo.
Sobra decir que esas palabras intrigaron a Selene, y ella sabía que Gladio quería que le preguntara. Como era parte del sermón que sabía que estaba recibiendo, lo hizo.
—¿Qué le dijo?
—Que nuestro combate y nuestra rivalidad le abrieron los ojos— la miró—. Mahalo no es un oponente para Ash o para mí, pero aun así nos ve como sus mayores rivales— Selene se quedó en silencio, pensando en lo frustrante que debía de ser tener de rivales a entrenadores que te superaban en todo—. Su visión de los combates, antes de conocerme, era de solo diversión. Un combate Pokémon tenía que ser divertido para valer la pena, eso decía él. ¿Ves lo diferente que es con respecto a lo que te dije antes?
—… Es lo mismo…
—No, no lo es. Antes, para Mahalo, un combate tenía que ser divertido de inmediato para que le interesara. Ahora él busca la diversión en cada combate, haciéndolo valioso.
Selene pensó que, dicho así, el significado sin duda cambiaba.
—Hay algunas cosas con las que no concuerdo con Mahalo, pero creo que su nueva visión es especialmente importante— Gladio vio a la Asutoro—. ¿El combate es demasiado fácil? Es una muestra de tus propios esfuerzos y avances. ¿El combate es demasiado difícil? Es un recordatorio de lo que te falta por aprender. ¿El combate está equilibrado? Entonces la batalla es divertida por el simple hecho de que encontraste un digno rival; alguien que te mirará a la misma altura que tú lo vez a él— Gladio y Lucario le sonrieron a Selene—. Haz que todos los combates sean una lección y aprende de ellos. Al final, no hay nada más divertido que aprender algo que de verdad te interesa.
Selene miró al suelo por un momento y entrecerró los ojos.
—No sé…
Se sobresaltó al sentir como ponían una mano sobre su cabeza. Levantó la mirada, encontrándose con la sonrisa de Gladio.
—Tal vez ahora no te parezca divertido, pero, en el futuro, cuando te hagas más fuerte, recuerda este combate.
Selene vio a Gladio por un momento y luego infló una mejilla con frustración.
—Espero que tenga razón o le diré mentiroso toda la vida, señor Gladio.
Lo escuchó reír suavemente.
—Que así sea.
El rostro de Selene resplandecía y el de Gladio parecía estar siendo fuertemente golpeado por la nostalgia. Aether abrió la boca, pero ella se le adelantó.
—¡Me estoy divirtiendo!— aseguró, viendo al sorprendido rubio— ¡Este combate y todos los que hemos tenido; todos han sido realmente divertidos! ¡Ahora entiendo tus palabras, Gladio! ¡Ahora entiendo lo que querías enseñarme!— sus piernas comenzaron a moverse y sus brazos a agitarse, como si fuese una niña pequeña— ¡Quiero seguir combatiendo! ¡Quiero seguir y seguir! ¡No quiero que esta pelea termine! ¡Quiero que la diversión continúe!— su voz sonaba como la de una jovencita que había recibido el regalo perfecto para navidad, lleno de gratitud y felicidad. Su sonrisa llena de pura alegría e inocencia no solo conmovió a los espectadores— ¡Esto es divertido, Gladio! ¡Es mi combate favorito de todos los tiempos! ¡LO AMO! ¡AMO ESTE COMBATE!
Los ojos del rubio brillaron y su corazón comenzó a acelerarse. ¿Hacía cuanto tiempo que no se divertía tanto? ¿Hacía cuanto que su cerebro no liberaba esas cantidades tan absurdas de endorfinas? Su rostro perplejo cambió, dando paso a una sonrisa que casi nadie había visto en él; una sonrisa que había desaparecido muchos años atrás: la sonrisa de un niño pequeño.
—¡PELEEMOS, SELENE!— exclamó con una emoción que nunca se había oído en su voz.
Fue el sonido de su voz y esa sonrisa lo que hizo que el corazón de Selene se sintiera como si hubiera sido sujetado y luego agitado con fuerza. Sus pupilas se dilataron, centrándose en ese hermoso gesto y su cerebro solo podía repetir sus palabras. Un gran sonrojo apareció en su rostro, atribuido por muchos a la emoción del momento. Sus manos sudaron, sus piernas temblaron y su mente se nubló. Él brilló para ella y solo para ella.
—¡SÍ!
En las gradas, Lillie se puso de pie y su respiración se agitó. Hobbes y Mohn fruncieron sus ceños con fuerza. Los tres eran los únicos que podían recordar aquel gesto que se creía perdido. La rubia se encorvó levemente, llevándose las manos a la boca, y las lágrimas brotaron. Ash se apresuró a abrazarla, siendo consciente de lo que debía estar pasando ahora por su cabeza. El azabache también miró hacia el campo de batalla y una tierna sonrisa apareció en su rostro. En el estadio y en el mundo, todos veían conmovidos la escena que se desarrollaba frente a ellos. Elio, por otra parte, miraba con cariño a su hermana.
—Bien por ti, Selene…— murmuró, pues sabía que la mirada en los ojos de su hermana era algo que él nunca había visto antes; algo que no se podía fingir.
—¡PUÑO METEORO!
—¡HOJA AGUDA!
Lucario saltó en contra de su oponente, preparándose para dar un poderoso puñetazo, pero fue tacleado en el aire por dos clones de Decidueye. Aterrizó con pesadez en el suelo, destruyendo ambas copias con sus manos. Antes de poder moverse, una energía oscura rodeó su cuerpo, haciéndolo sentir gran dolor. Cayó sobre una de sus rodillas, pero se obligó a sí mismo a levantarse. Cuando estuvo por recuperar la compostura, la parálisis lo detuvo, dándole tiempo a Decidueye para golpearlo con otro Infortunio. Lucario agitó con fuerza la cabeza, listo para atacar nuevamente, pero siendo acribillado con cuatro flechas en la espalda. La explosión producida por los proyectiles lo hizo caer de rodillas. Levantó la cabeza, notando como el ojo de Decidueye volvía a brillar.
—¡CÉNTRATE, LUCARIO!— escuchó gritar a Gladio— ¡Deja de ver con tus ojos y mira con tus otros sentidos! ¡NO ALEJES TU ATENCIÓN DE ÉL! ¡VELOCIDAD EXTREMA!
¿Qué estaba haciendo?, se preguntó. ¿Por qué si su enemigo utilizaba su cuerpo para ver, él no lo hacía? Había nacido con una habilidad que servía para más que solo encontrar una aguja en un pajar. Había sido bendecido con la habilidad de ver lo que no podía ser visto. Había sido dotado con la capacidad para distinguir lo indistinguible. Era un Lucario, un caballero del aura y un maestro de la concentración. Todo su espíritu y determinación fueron puestos a una sola tarea: ver.
El ceño de Lucario se frunció con fuerza y su cuerpo aceleró de golpe. Lucario se puso de pie, pero pronto se vio confundido. A su alrededor, las cosas se movían, pero no como siempre, no. Todo parecía haberse vuelto lento, muy lento. Podía ver el movimiento de las flechas que iban contra él, podía ver el ojo brillante de Decidueye y podía ver la forma en la que se cerraban las bocas de Gladio y Selene. Parpadeó, anonadado por este acontecimiento. No sabía que estaba pasando, pues nunca le había sucedido nada igual. El sonido parecía haber desaparecido, pero todos sus sonidos se sentían más vivos que nunca. Podía sentir la tierra en sus pies, podía oler el hotdog de uno de los espectadores e incluso su saliva sabía a algo. Percibía imágenes de lugares que estaban a su alrededor pero que él no veía directamente, como si ahora su visión fuera de trescientos sesenta grados. Era parecido a cuando usaba su visión de aura, pero también era distinto. No veía solo siluetas y luces. Veía color y detalles. Lo veía todo y lo sabía todo.
Lucario dio un paso al frente, sintiéndose ligero como una pluma. Podía sentir que la parálisis se había ralentizado, más no detenido. Era como si todo aquello ajeno a su cuerpo simplemente se hubieravuelto lento. No sabía que pasaba, pero sí sabía que le sacaría todo el provecho posible. Corrió hacia Decidueye, viendo que las cosas apenas se movían por milímetros. Se colocó en el punto ciego del enemigo y preparó un puñetazo que disparó en su contra a toda velocidad. A mitad de su recorrido, el puño de Lucario se vio envuelto por un aura plateada y, cuando eso ocurrió, el tiempo también volvió a retomar su curso normal.
Decidueye lo escuchó venir después de que ya había sido golpeado y sintió el puñetazo cuando se encontraba volando en el aire. Las flechas disparadas impactaron contra la nada y las cámaras no captaron ni siquiera un borrón. Ojos se abrieron con amplitud, anonadados por lo que acababan de presenciar. La mandíbula de Gladio se quedó abierta por dos segundos, procesando lo que había sucedido. Selene espabiló un segundo después, parpadeando con confusión.
—¿Eh?— fue lo único que atinó a decir antes de que el estadio estallara.
—¡LUCARIO ACELERAAAAAA!— gritó Jeekyo con una emoción nunca antes oída en su voz— ¡MIS OJOS NO PUDIERON SEGUIRLO Y NI SIQUIERA LAS CÁMARAS! ¡MÁS QUE UN VELOCIDAD EXTREMA, ESO FUE TELETRANSPORTACIÓN! ¡¿QUÉ FUE LO QUE HIZO EL LUCARIO DEL PARTICIPANTE GLADIO?!
Por mucho que a los mencionados les habría gustado dar una respuesta, lo cierto es que no la tenían. Ellos tenían tan pocas respuestas como los demás.
—¡¿Qué fue eso?!— escucharon exclamar a Selene, cuyos ojos estaban llenos de una curiosidad inocente y emoción— ¡Lucario solo hizo… hizo…! ¡LUCARIO HIZO FWOOOOSH!
Gladio negó con la cabeza y luego soltó una carcajada.
—¡No tengo ni idea!
Selene también se rio. Sin dudarlo, ella señaló al oponente.
—¡Veamos si puede hacerlo de nuevo! ¡Infortunio!
—¡Velocidad extrema!
Pero esta vez no pudo. Lucario utilizó un Velocidad extrema común y corriente. Las cosas se movían a velocidad normal, solo que sus reflejos y movimiento era superior. Su visión de trescientos sesenta grados ya no era a todo color, sino que solo un cono frente a él era cien por ciento visible, mientras que el resto se componía de luces y siluetas. Aunque no era tan poderoso como su anterior ataque, esta vez Lucario no fue tomado por sorpresa ni por las flechas ni por los Hoja aguda de los enemigos, pues los evadió, bloqueó y destruyó con éxito a todos y cada uno de ellos.
Llegó frente a Decidueye y lanzó un Puño meteoro que el tipo Planta alcanzó a bloquear con su Hoja aguda. Empezaron a forcejear, pero los sensores de Lucario vibraron con fuerza. Dio un salto, esquivando a una copia que fue a estrellarse directamente contra el Hoja aguda de Decidueye, convirtiéndose así en humo. La lechuza agitó con fuerza su ala sana para dispersas la humareda, pero Lucario no iba a dejar pasar esa oportunidad. Conectó un poderoso Puño meteoro contra su nuca, haciéndolo tropezar y caer de rodillas. La visión del tipo Fantasma se volvió borrosa por unos segundos, pero después lanzó un Hoja aguda que Lucario esquivó al ponerse de rodillas. El Pokémon Aura atacó entonces al estómago de su oponente, conectando otro Puño meteoro que le dio el último subidón de estadísticas que necesitaba. Lucario estuvo por dar otro golpe, pero se apresuró a saltar hacia atrás, evadiendo a dos copias que iban por él, para después dar un rápido giro que lo hizo evadir la trayectoria de una flecha que pasó de largo. Lucario levantó un pata, sujetando sin problemas el proyectil enemigo y rompiéndolo en dos pedazos.
Selene sonrió y su sonrojo aumentó.
—Esto es un problema…— dijo en un murmuró.
—¡Bien hecho, Lucario!— exclamó Gladio, mostrándose realmente complacido por el desempeño de su Pokémon. El tipo Lucha lo miró de reojo y le sonrió, deteniendo el Hoja aguda de una de las copias y luego destruyéndola.
—¡El Lucario del participante Gladio parece haber llegado a la cúspide de su poder! ¡No hay ataque sorpresa que lo afecte, pues parece tener ojos en la espalda! ¡La participante Selene ha perdido una de las ventajas que la mantenían en el campo de batalla! ¡¿Qué hará ahora?! ¡¿Cómo confrontará esta amenaza?!
En el estadio todos se hacían la misma pregunta. Ya fueran de la Legión Silvally o de la Selenation, aquellos que veían el combate querían que este siguiera. Querían verlos brillar más y más. Querían verlos combatir.
Asutoro miró al cielo por un momento pero luego bajó la cabeza. Su sonrisa se niña pequeña no concordaba con el objeto que ahora mostraba. En su muñeca ahora brillaba una Pulsera Z. Gladio se tardó un momento en reaccionar a esto, pero cuando lo hizo, mostró su propia Pulsera Z. Sus ojos se entrecerraron por un momento y luego llegó la comprensión. Guardó su Superpulsera Z y decidió que, si él no podía utilizar un Movimiento Z, entonces tampoco Decidueye. Para cuando determinó esto, la lechuza ya estaba siendo elevada al cielo por sus clones. Gladio solo parpadeó.
—¡Lo haremos a la mala, Lucario!— le dijo, sonriendo— ¡No sé cómo hiciste lo de antes, pero espero que lo puedas repetir! ¡Prepárate!
—¡¿EL PARTICIPANTE GLADIO DECIDE NO UTILIZAR UN MOVIMIENTO Z?! ¡¿Está dejando el destino de este duelo a la suerte?!— se preguntó Jeekyo, anonadado. El comentarista revolvió entre sus papeles y pronto cambió su comentario— ¡NO, NO ES ESO! ¡El participante Gladio no cuenta con ningún Cristal Z que beneficie a Lucario!
Al escuchar esa información, muchos se sintieron extremadamente tensos, mientras que otros se sentían eufóricos ante la posible victoria de Selene. Vieron como Decidueye ascendía diez metros hacia el cielo gracias a sus clones, lo suficientemente lejos de Lucario, pero tampoco demasiado alto.
—¡Es el final!— exclamó Elio, emocionado— ¡VAMOS, SELENE, DECIDUEYE!
—¡USTEDES PUEDEN, GLADIO, LUCARIO!— animó Lillie, terminándose de limpiar las lágrimas.
La muñeca de Selene mostró un fuerte brillo y el Espectrostal en ella también lo hizo. El poder Z rodeó a Selene, quien comenzó a mover las caderas y el torso mientras enderezaba las rodillas. Sus brazos se extendieron hacia el frente, como si estuviera a punto de abalanzarse contra su presa. El Poder Z se transfirió de ella hacia Decidueye, frente a quien apareció el símbolo Z. En un parpadeo, todo el estadio se oscureció. La oscuridad envolvió todo a su alrededor y enormes manos oscuras salieron de todas direcciones.
—¡VELOCIDAD EXTREMA!— gritó Gladio al verlas llegar.
Lucario estuvo a punto de utilizar su movimiento, pero en ese momento la parálisis hizo de las suyas. El tipo Acero fue incapaz de moverse, abriendo los ojos con temor al darse cuenta de ello. Su visión le mostró todas las manos que iban hacia él, las cuales se abalanzaban en su contra como si fuera una simple hormiga. Lucario se presionó a sí mismo, se presionó para actuar, y luchó con todo su ser en contra de su cuerpo. Vio las manos a solo centímetros de él y entonces cerró los ojos, haciendo un último intento… Y nada. Sintió como pasaban un segundo y nada pasaba. Dejó de escuchar cualquier cosa y el color volvió. Separó los párpados, pero curiosamente no notó ningún cambio, pues seguía viendo frente a él la oscura mano que estaba por alcanzarlo. No había tiempo que perder, y eso Lucario lo sabía bien. Pasó por un lado del Movimiento Z, moviéndose hacia donde estaba Decidueye, pasando entre aquellas manos fantasmagóricas. Lucario sentía escalofríos simplemente al estar entre aquellas extremidades, pues algo en su interior sabía que no estaba a salvo. Podía sentir que aquellas manos conocían su ubicación en todo momento y parecía no equivocarse. Vio cómo, con lentitud, las manos cambiaban su dirección para apuntar a donde él estaba. Lucario se sentía observado y, por primera vez en mucho tiempo, atemorizado. Era como ser observado por el mismísimo demonio… Lucario sentía que esa noche no dormiría precisamente bien.
Decidido a terminar con esa tortura psicológica, Lucario se apresuró a ir hacia donde podía ver a Decidueye. Pensó en cómo llegar hacia él, quien estaba suspendido en el aire, y trazó una ruta con sus ojos. No quería hacerlo, pero lo haría. Tomó impulso y saltó hacia una de las manos, utilizándola como trampolín para llegar a una de las copias de Decidueye. Se arrepintió en el momento, pues sintió como el peor escalofrío que jamás había sentido recorría su cuerpo. Esa espantosa sensación perduró incluso cuando llegó hacia el clon de Decidueye, sobre el que saltó. Miró hacia abajo por simple curiosidad, notando que la copia apenas estaba reaccionado a la fuerza aplicada en su contra, descendiendo apenas unos milímetros de su posición original. No perdió el tiempo y saltó hacia otra copia, y luego hacia otra. Finalmente estuvo lo suficientemente alto para ver de frente a Decidueye, pero en ese momento no supo bien qué debía hacer. Un Puño meteoro seguramente no bastaría y sin duda no haría desaparecer el Presa espectral… Lo pensó, presionado por la sensación de ser observado y el persistente escalofrío que a esa velocidad se sentía horrible. Finalmente dio con su propia solución. Se impulsó y se abalanzó contra Decidueye, sujetándolo y abrazándolo con fuerza. El tiempo volvió a la normalidad.
La lechuza parpadeó y, cuando abrió los ojos, sus alrededores habían cambiado. Había pasado de ver a Lucario a metros de distancia a tenerlo frente a él, sujetándolo con fuerza. Confundido por este repentino cambio, Decidueye no fue capaz de reaccionar a las manos que ahora se abalanzaban sobre él. Lo último que vio antes de aquella gigantesca explosión fue la sonrisa de Lucario.
—Usted parece casi invencible, señor Gladio. Aunque no más que el jefe, eso seguro.
Gladio sintió como una de sus cejas temblaba al oír eso.
—Gracias por tu halago a medias— dijo, cruzándose de brazos. Escuchaba de fondo el alboroto causado por Hau y Elio mientras las olas golpeaban el barco.
—Mis disculpas. Para mí, comparar a alguien con el jefe no es un halago a medias. El jefe es mi medida estándar para la perfección— admitió ella. Gladio sintió ganas de vomitar al escuchar semejante cosa, pero evitó hacer el comentario.
—¿Cuál es la obsesión con Ketchum?— preguntó Gladio, mirando el vasto mar. Su pregunta podía parecer hecha con molestia, y lo era, pero también había cierta curiosidad en ella.
—El jefe me enseñó lo que es la verdadera libertad— respondió ella sin vacilar—. Ser capaz de ver el mundo entero, viajando de lugar en lugar y conocer a todo tipo de personas y Pokémon. Esa es una meta a la que aspiro. Quiero ver todo lo que haya por ver y conocer a todos los que se pueda conocer. Mi corazón anhela libertad y mis pulmones ruegan por el oxígeno de los distintos territorios de este mundo. Alola es solo la primera parada de muchas.
Gladio había dejado de verse molesto. En su lugar ahora parecía un poco sorprendido. La determinación en los ojos de esa joven no mentía y mucho menos daba lugar a dudas de si sabía lo que estaba diciendo o no.
—Por otro lado, veo que usted no tiene en muy alta estima al jefe. ¿Puedo preguntar por qué es eso?— esta vez fue el turno de Selene de preguntar.
Aether se quedó callado por unos segundos.
—Me molesta su actitud. Es irritante que esté sonriendo todo el tiempo— su ceño se frunció—. Y es un idiota.
Selene se encogió de hombros y negó con la cabeza.
—No veo negativo que una persona se encuentre todo el tiempo feliz. El optimismo y la valoración de otros es la principal vía para comenzar a apreciar la vida— aseguró ella, haciendo que Gladio arqueara una ceja—. ¿Qué tiene de malo querer ver la mejor versión del mundo siendo la mejor versión de uno mismo? Creo que es admirable.
Gladio suspiró.
—No creo que nos vayamos a entender nunca.
—No coincido. Pienso que, antes de tomar una decisión así, primero debería conocerme un poco mejor y, tal vez, conocerse un poco mejor a sí mismo. Puede tener muchas más cosas en común con personas que cree opuestas a usted.
Gladio cerró los ojos. Aunque no estaba de acuerdo con las palabras de Selene, era agradable escuchar a alguien que fuese capaz de pensar con la cabeza y no con el estómago, el instinto o los músculos.
—Entonces, señor Gladio— Aether miró a la Asutoro, quien le extendía una mano—. Estoy contando con su amistad a partir de ahora.
El rubio parpadeó y, sin saberlo, dejo ver una muy pequeña sonrisa.
—Seguro.
En ese momento ninguno de los dos sabía lo que eso significaría a futuro, y tal vez era mejor que así fuese.
Una enorme onda expansiva rodeó todo el campo de batalla. Varios drones Rotom se pusieron frente a Gladio, Selene y Red, utilizando Protección de modo que el veneno que salpicaba no les afectara. Gracias a que el veneno activó la barrera que protegía a las gradas, nadie tuvo que protegerse del polvo. Todos tenían sus miradas bien fijas sobre el campo de batalla, sin ser conscientes del cambio de ubicaciones. Gladio fruncía el ceño con preocupación, mientras que Selene sonreía con cierto orgullo.
El polvo comenzó a dispersarse lentamente y, de entre el mismo, dos Pokémon salieron. La sorpresa fue enorme al ver que Lucario y Decidueye salían de la polvareda caminando a la par, apoyándose el uno en el otro. El impacto fue tal que nadie tuvo palabras para reaccionar. La lechuza y el chacal se separaron, dando un paso hacia atrás y viéndose de frente. Decidueye le ofreció su ala a Lucario y éste la estrechó. Ambos se sonrieron y asintieron.
—Prrr…— le dijo el tipo Planta.
—Grrr…— asintió el tipo Lucha, envolviéndolo en un corto abrazo— Grur…
Decidueye pareció sentir algún tipo de gracia ante lo dicho por Lucario, quien se separó de él. Ni siquiera un segundo después de que el tipo Acero lo soltara, el arquero cayó sobre su espalda, incapaz de continuar la pelea en lo absoluto. Se vieron parpadeos de pura confusión y nadie sabía realmente lo que estaba pasando, no hasta que Lucario rugió al cielo en proclamación de su victoria. Red se apresuró a dar su veredicto.
—¡DECIDUEYE NO PUEDE CONTINUAR! ¡LA PARTICIPANTE SELENE NO CUENTA CON MÁS POKÉMON, POR LO QUE LA VICTORIA ES DEL PARTICIPANTE GLADIO!— exclamó, señalando con una mano hacia el rubio.
Múltiples detonaciones se escucharon. Tanto la imagen de Decidueye como la de Selene se volvieron grises en la gran pantalla para posteriormente desaparecer, dejándole todo el espacio a la foto de Gladio y sus Pokémon, debajo de la cual apareció el texto «VENCEDOR». El estadio tardó un poco, pero finalmente se escucharon las ovaciones que estallaron con potencia. Aplausos, silbidos y gritos se oían, todos dirigidos a ambos competidores.
—¡S-SE…! ¡¿SE ACABÓ?! ¡Por algún motivo desconocido, Decidueye fue atrapado por su propio Movimiento Z! ¡¿Lucario repitió aquella maniobra tan impresionante?! ¡Sea como sea, el resultado está decidido! ¡GLADIO AETHER PASA A CUARTOS DE FINAL!
Selene tenía la mirada perdida. Se pasó una mano por los ojos y cuando lo hizo, sonrió.
—Eso fue extraño— dijo, riendo. Caminó hacia Decidueye y mientras lo hacía, vio como Lucario se desplomaba. Vio hacia la pantalla, dándose cuenta de algo en lo que ni había reparado—. Es cierto… Todavía le quedaba Umbreon…— Asutoro caminó hacia el centro del campo de batalla, apuntando su Poké Ball hacia Decidueye mientras le sonreía— Hemos crecido mucho, Decidueye. Seguro que Lucario te estaba felicitando.
—Lo estaba haciendo— escuchó hablar a Gladio, mirándolo. Él, al igual que ella, hizo regresar a su Pokémon a su cápsula. Aether le sonreía con orgullo y ternura—. Lucario está orgulloso de lo mucho que han progresado. Yo siento lo mismo.
Selene apartó tímidamente la mirada, rascándose la nuca.
—A-Ah, sí… Es.,, Bueno, gracia… Gracias, Gladio, eh… Yo aprecio…— su tartamudeo se detuvo cuando sintió como era abrazada. Un fuerte sonrojo apareció en su rostro, notando que Gladio la tenía entre sus brazos— ¿Gla-Gla-Gla-Gla…?
—Fue una batalla increíble, Selene. Hacía mucho tiempo que no me divertía así— el rubio se separó de ella, acariciándole la cabeza—. Enfrentémonos de nuevo, mi rival.
Los ojos de Asutoro brillaron al oír las palabras de Gladio y sin dudarlo, asintió.
—¡Segu…! ¡Seguro, Gladio! ¡Peleemos de nuevo en alguna vez!— dijo con una sonrisa, percatándose luego de lo que había dicho. Abochornada, puso una mano frente a ella— ¡Q-Quiero decir que peleemos alguna vez en otra ocasión! ¡N-No, eso…!
—¡BIEN HECHO, SELENEEEEE!
Ese grito llamó la atención de Gladio y de la mencionada, quienes vieron como el público los ovacionaba.
—¡LUCHASTE BIEN! ¡FUISTE EXCEPCIONAL!
—¡QUÉ COMBATE TAN INCREÍBLE! ¡FUE CARDIACO!
—¡LOS AMO A LOS DOOOOOOS!
—¡GLADIO, TÚ ERES MI CAMPEÓN!
—¡SERÁ EL AÑO QUE VIENE, SELENE!
—¡NO TE DESCUIDES, GLADIO!
—¡VE A LA CIMA, GLADIO! ¡LA CORONA TE ESPERA!
—¡QUÉ PEDAZOS DE REPRESENTANTES TIENE CIUDAD CARMÍN!
Tanto Gladio como Selene voltearon a verse entre sí. Ambos se sonrieron y se dieron la mano. Sin decir nada, Gladio se dio la vuelta, caminando hacia el túnel por el que había salido. Selene se le quedó viendo un momento más antes de ver su propia mano, apretarla en un puño y caminar hacia el pasillo del que se suponía, debió haber salido.
«Selene perdió, Lois…»
«Me lo esperaba, pero no deja de ser doloroso…»
«Hoy la Selenation está de luto. Te tocó contra un oponente imposible, reina, no te desanimes»
«El próximo año será mucho más fuerte y volverá para arrasar, yo lo sé»
«MIS BEBÉEEES! SE VEÍAN TAN LINDOS SONRIENDOOOO»
«Estaban todos emocionados y contentos. Sus miradas decían que se la estaban pasando increíble…»
«LES JURO QUE SE ME SALIÓ UNA LÁGRIMA AAAAA»
«Si se fijan bien, pueden ver el frame exacto en el que Selene se enamora de Gladio, jiji»
«GLADIO ES DE HAAAAAAU»
«Ya van a empezar la puta madre»
«Los combates cuerpo a cuerpo de Gladio son la crema y nata de los combates Pokémon. He visto a muy pocos entrenadores desenvolverse como él»
«Gladio mi patrón»
«GLADIO MI PATRÓN X10000»
«Qué gran combate…»
En las gradas había una clara división. Estaban aquellos claramente desanimados por el resultado y los que parecían estar contentos por el mismo, aunque claro que había más reacciones que esas dos.
—Qué gran combate— reconoció Iris con una sonrisa—. No sé qué hacía Lucario cuando desaparecía, pero esa parece ser una técnica increíblemente poderosa.
—¡Tal vez es un movimiento nuevo nunca antes descubierto!— exclamó May.
—Si es el caso, ya sé a quién nos vamos a encontrar a la salida del estadio— rio Burnet. Lei parecía estar de mal humor, tal vez por el Zumbido de Vikavolt.
—Tanto potencial…— Liam sonreía, complacido.
—La Liga Pokémon de Alola está llena de combates emocionantes— Tracey también sonreía, solo que él parecía emocionad—. El nivel es realmente alto.
Lillie, Mohn y Hobbes sonreían ampliamente, los tres viéndose realmente orgullosos por el desempeño de Aether. Lillie, sin previo aviso, salió corriendo de las gradas. Parecía querer ir a encontrarse con su hermano sin importar qué.
Elio, Asahi y Tsukishima tenían gestos llenos de pesar. Vieron a Selene caminar hacia su vestidor y, rápidamente, Elio se puso de pie. Sus ojos mostraron aflicción y comenzó a caminar. Sus padres se pusieron de pie, dispuestos a seguirlo, pero él los interrumpió con una mano. Los señores Asutoro se sintieron impotentes, pero sabían que Elio era el único al que Selene le permitía conocer todas sus emociones. Lo vieron marcharse sin decirle nada.
Acerola, Hau, Rotom, Pikachu y Ash se miraron entre sí. Ambos lo habían hecho increíble y se sentían contentos por Gladio, pero también estaban realmente abatidos por la derrota de Selene.
Selene caminaba con la mirada gacha, todavía viendo su mano. Un enorme cúmulo de emociones se revolvían en su interior, sin ella saber cómo expresarlas. Sentía un poco de todo y, a la vez, tampoco sentía realmente nada. Se sentía inesperadamente serena, como si estuviera flotando en un sueño. Caminó hacia la banca que había en el vestidor y se sentó, un poco aturdida.
Su cabeza la llevó a todo tipo de lugares y a días distintos. Su mente estaba llena de Gladio y solo podía recordar los momentos vividos con él. No podía dejar de pensar en lo mucho que había progresado, y tampoco podía dejar de pensar en lo mucho que las cosas habían cambiado. Había logrado derrotar a dos de sus Pokémon, aunque uno de forma extraoficial. Ella ya no era la misma, ni en cuerpo ni en alma. Había cambiado y todos esos cambios eran para mejor. Se había divertido como nunca y había peleado como una feria. Había estado imparable.
Dicho todo esto, ella tampoco se sentía capaz de ponerse a reír o de sentirse orgullosa. Dejó salir un suspiro y pronto escuchó pasos. Levantó la cabeza, viendo a su hermano mayor frente a ella. Apenas lo vio, una sonrisa apareció en su rostro.
—¿Estuviste llorando, hermano?— le preguntó, riendo.
Elio frunció levemente el ceño y luego se rascó la nuca.
—Un poco, ¿y qué?— interrogó, viéndose un poco molesto— ¿Está mal que me sienta feliz por el crecimiento de mi hermanita?
Selene dejó salir una risilla.
—Este combate fue un punto y aparte en mi vida, hermano— las palabras de Selene hicieron que Elio se pusiera serio. Ella sonreía—. Me he dado cuenta de tantas cosas… ¡Y siento que ahora soy muy diferente de cómo era hace un par de horas!— suspiró, mirando al techo por un momento y sonrojándose— Hermano…
Elio sonrió con resignación.
—¿Sí?
—Me gusta Gladio. Me gusta como a ti te gusta Hapu. Tal vez más.
Asutoro negó con la cabeza.
—Estás soñando si en realidad crees eso.
La escuchó reírse al principio, pero luego esa risa fue cambiando hasta que se convirtió en sollozos. Selene se levantó de golpe, abrazando con fuerza a su hermano mayor. Elio la escuchó romperse en llanto.
—¡Es tan frustrante!... ¡Entrené tanto…, me esforcé tanto…! ¡Quería ganar! ¡Quería ganar!— un sollozo interrumpió sus palabras— ¡Lo intenté todo, intenté ganarle con todo lo que tenía!— apretó con fuerza el suéter de Elio— Mi cien… Mi cien por ciento… no fue suficiente… Quería estar a su altura, pero ¡no fui suficiente! ¡Intenté hacerme a la idea! ¡Quería creer que podía ganarle! ¡Quise creer que yo sería una excepción! ¡Pensé que tal vez las cosas podían ser diferentes! ¡Creí que no importaría que él fuera un campeón y yo una simple semifinalista!— Selene comenzó a patalear el suelo con fuerza, dejando salir toda su frustración— ¡Yo quería ganar!
Elio, en silencio, la escuchó gemir y sollozar. La abrazó fuertemente, permitiéndose a sí mismo liberar unas cuantas lágrimas más.
El combate entre aquellos que ostentan el cargo de caballeros de la luna ha terminado y uno de ellos ha mantenido su título intacto. Nuevas emociones y deseos han nacido y viejos sentimientos han sido redescubiertos. El final no es perfecto, pero podría ser diferente si no se considerara como tal. ¿Qué tal si lo consideramos como un nuevo inicio?
Personas eliminadas: Chris, Mallow, Mina, Francine, Lana, Selene.
Personas en octavos de final: Acerola, Guzma, Elio y Ash.
Personas en cuartos de final: Kiawe, Hau, Liam, Lillie, Ryuki y Gladio.
Personas en semifinales: -
Personas en finales: -
Y terminé. Luego de tres meses les traigo por fin otra jodida actualización… Loco, solo he subido como ocho capítulos en un año, ¿qué carajos me pasó? XD
En fin, gente, que hay algunas cosas que decir… Primero que nada: Mi padre Satoshi es el puto Campeón del mundo. Es el entrenador más fuerte de todo el mundo, el más top y el más grande de la historia. Muchos dudaron de él, muchos se burlaron y muchos creyeron. Sin importar a qué bando pertenecían, la realidad es que mi chico Satoshi se alzó con la victoria en un final impresionantemente increíble. Pero ahora también se va. Voy a admitirlo, me va a doler decirle adiós al personaje que tanto he aprendido a querer, pero creo que ya era hora. Ahora que es Campeón del mundo, a Satoshi no le quedan más objetivos y, los que le quedan, los logrará en su próxima mini serie. Fueron 25 años increíbles, pero todo tiene un cierre. Gracias por tanto, Satoshi, quien se convirtió en el protagonista de esta mi historia que tanto valor ha tenido en mi vida. Mesaze, Pokémon Master. Me despido también de Go, de Koharu y de Pokémon Journeys, a quienes también les tomé aprecio en estos últimos tres años juntos… ¿Lo único bueno? El fic ya no va a envejecer tan mal XD
Ahora sí, Pokémon Scarlet y Violet… Lo cierto es que no he visto nada, porque recién me compré el juego y estoy empezándolo XD Pero ey, no está mal. Me lo estoy pasando bien con él.
Por cierto, ¿sabían que este es el capítulo más largo de todo el fic? Porque sí, son 35k palabras sin contar el segmento de Liam, que la verdad voy a agregar mañana porque no me jodas, son las 6 de la mañana. Dicho esto, me parece curioso que el capítulo más largo sea también el número 151… Jeje, que linda coincidencia... Aunque escribí como 13k palabras en como trece horas XD
Y pues nada. Espero que hayan tenido una feliz, feliz navidad. También esta es mi oportunidad para desearles un próspero año nuevo. Recibamos todos juntos el 2023. ¡Otro año que veremos juntos, mis amigos! ¡Espero que podamos seguir recorriendo juntos este viaje y que lleguemos juntos a su final!
Yo fui Ember, también conocido en cierta red social morada como SH_Ember, y eso es todo por hoy. ¡Nos leemos y Alola, chicos!
