Un ship sacado de la mada XD, es broma, gace tiempo atras leí un fic de ellos, y me encantó, me hizo enamorar aún más de ellos.
Alerta: contenido subido de tono
Sus sentidos se multiplicaron, podía escuchar hasta el más mínimo ruido, o es que no había nadie en la habitación, solo ella y su ruidosa respiración. Estaba ansiosa.
«¿Dónde se había ido? ¿La dejo sola?»
Su mente estaba inquieta por el silencio, podía escuchar la pequeña brisa golpear con la ventana de la habitación.
Acaso la dejó con los ojos vendados.
Era imposible, él no sería capaz de hacer eso. Aunque tal vez sí, lo había estado presionando para que su relación tomara un nivel más alto. Ahora se arrepentía.
Quiso levantarse y hablar, buscarlo y llamarlo.
Pero antes que pudiera hacer algo, una mano pesada apretó sus hombros, soltó un suave y agudo chillido por la sorpresa.
— ¿Qué ocurre? — su voz se escuchó tan cerca de su oreja que le estremeció. Trago saliva — Es muy pronto para liberarte, princesa.
— Kya — un dedo caliente cubrió sus labios. Su cola se enroscó con más fuerza en su cintura al sentir los calientes besos en su mejilla y bajar en su cuellos. Su pulso aumentó.
Las manos de él vagaron por su delgado cuerpo, aprieta el cuello y rasguña ligeramente, evitando marcar su hermosa piel que adoraba.
— Si te quitas el vendaje, tendrás que aceptar que perdiste la apuesta — le recuerda, aunque su mente no estaba para recordar de qué apuesta estaba hablando. Un pellizco en su pezón sobre la ropa, le advierte que quiere una respuesta.
— Sí, lo sé — su voz que antes era segura y altiva, ahora solo quedaba en la sombra, puesto no se reconoció aquella voz trémula.
Se mordió los labios, y su respiración se vuelve pesada, el masaje que le estaba dando a sus senos, y con los ojos vendados, era algo que le estaba gustando, mucho más. Se pregunta cómo sería con la hábil lengua masculina.
Una descarga de placer sintió cuando rasgó su blusa roja, su amada blusa, pero no era el momento oportuno de reclamar, él se estaba tomando en serio el papel, su fantasía se estaba volviendo realidad.
— Kyabe — gimió extasiada al sentir la manos dura y caliente cubrir sus senos y tocarlos directamente, piel contra piel.
— ¿Qué es lo que sientes?
La pregunta la tomó por sorpresa, un pellizco en su seno directo le hace chillar.
Se apresura en responder.
— Tus manos calientes, es una sensación agradable.
— ¿Solo agradable? — Kyabe se levanta de la cama, o eso dedujo al sentir que se movía, nuevamente dejo de sentirlo cerca suyo, extrañaba el calor en sus senos. Pero no lo iba a admitir.
— Sí, solo agradable — la jovencita se cruzó de brazos, rozando sus propios senos — algún problema o quieres que mienta para poder — Tuvo que morderse la lengua al sentir el aliento en su pezón, sus brazos cayeron abajo.
Gimió suavemente al sentir la húmeda y caliente boca chupar con fuerza su pezón, al otro le puso una pinza, al ser híbrido, podía soportar el dolor, pero su piel cada vez se estaba poniendo más sensible.
— ¿Qué estás haciendo? — intentó quitar la pinza de su pezón, pero una fuerte mano la detuvo.
— Dijiste que quería que te haga gritar — Kyabe tomó una pluma larga de una ave muy común de su planeta, tenía la característica que la pluma parecía una brasa caliente, pero con la hora, el calor iba disminuyendo, aún se podía sentir un poco de calor — y antes de preparar todo esto, descubrí algunos puntos por unas revistas que ese anciano me enseñó, dijo que era algo que ya debía conocer — Bulla sabía de qué anciano se refería, luego lo mataría por pervertir a su amante — y esto — Bulla soltó un grito al sentir el calor de la pluma en su vientre, al punto que la hizo brincar — es un plumaje que emite calor, a los saiyajins puros — entona la última palabra como reclamando algo — no le hace ni cosquillas, pero a una híbrida como usted princesa — el tono socarrón no le agrado, y antes que pudiera quejarse, la pluma subió lentamente, provocando que un escalofrío recorriera por todo su cuerpo, al llegar a su pecho, volvió a bajar. Kyabe le obliga a abrir las piernas, ella obedece, después de todo está fue su idea — de seguro que puede sentir el calor ¿No es así?
— Sí — respondió esperando que la pluma llegara más abajo de su vientre, la hizo revolotear de un lado a otro, acariciando los costados de su silueta, subiendo nuevamente hasta el seno que no llevaba la pinza.
Kyabe empujó a la princesa para que se acostara en la cama. Bulla sintió caer en un abismo, el golpe en la cama fue tan inesperado, tener los ojos vendados, hacía que todo su cuerpo estuviera en alerta.
Suspira cuando la pluma vaga por su entrepierna, sin tocar su vulva depilada, aunque se sobresaltó cuando Kyabe nuevamente soplo pero está vez a su vulva. Y sintió una fuerte descarga cuando la húmeda y caliente lengua de Kyabe pasó por sus labios vaginales, abriéndose paso.
— Oh, sí — llevo una mano hasta los cabellos oscuros de él, la ansiedad que había sentido, fue liberada con aquel gemido, y más cuando su cola fue apresada por la mano masculina y tocada como si fuese un gato, no pudo evitar soltar un sutil ronroneo.
Kyabe la agarró de la cadera y la puso más cerca del filo del colchón, puso ambas piernas sobre la cama. La cola azul se agitó, incómoda por la postura que no dejaba nada a la imaginación.
— Ahora disfrutaré de mi banquete.
Bulla se sentía enrojecer por aquellas palabras, aunque no le importo cuando nuevamente la boca de él, literalmente, devoraba su coño, no pudo evitar removerse en la cama. Sus manos estrujaron sus senos, la pinza salió volando de su cuerpo.
— Ah, Kyabe — busco su cabeza y agarró su cabello — No te detengas, haz feliz a tu princesa.
Su deseo provocó una ligera mordedura en su clítoris que la hizo chillar y levantarse.
— La presa no ordena — Bulla cerró las piernas, y tuvo la tentación de quitarse el vendaje de sus ojos para saber si este era Kyabe o era otro sujeto, la idea le produjo un enojo. Pero antes que pudiera hacer algo, él la tumba en la cama y la voltea. Su pierna cae al suelo, y su trasero queda a libertad de su verdugo, que sin escrúpulos los amasa y le da una fuerte nalgada que hace que sus blancas retaguardia adquiera un color rojizo.
— ¿Pero qué te ocurre? — Obstinada a dejarse humillar se levanta, o hace el intento — Ah — sintió un placer y un desvanecimiento cuando le toca la base de la cola.
Kyabe volvió apretar un glúteo mientras no dejaba de acariciar la base de la cola, había aprendido de un libro muy antiguo de su raza, que además de ser un punto débil para la clase baja, para el resto de los saiyajins era un placer que podría doblegar o llevarlo al éxtasis, y pudo comprobar que era verdad. Bulla está tan dispuesta que había levantado su respingado trasero a su merced, nunca se sintió tan tentado a liberar aquella parte salvaje suya, y menos con la hija de su maestro, de su rey. Sabía que si el rey Vegeta descubriera el romance prohibido que tenía con la princesa, lo mataría.
Hasta sabía que no faltaba mucho para que llegara aquel día. Antes de eso, quería disfrutar todo lo que podía de su amada princesa.
Vuelve a azotar una nalga, provocando que el cuerpo femenino se sobresalté junto con un chillido agudo, la cola azul se enrollo en su brazo que aún lo acaricia. Levantó aún más el trasero para estar alineado y se introdujo lentamente en ella, disfrutando de la húmeda y el calor de sus paredes vaginales, y el ronroneo extasiado de ella fue música para sus oídos.
Nada más estar dentro de ella, el papel de verdugo dominante se esfumó, abrazó la cintura de ella y comenzó a penetrarla. La habitación se llenó de gemidos roncos y agudo.
