Antes de iniciar tu lectura, re recuerdo que este fic esta participando en el evento que oeganizo Esdefanfic, un evento de tema hot de dominación y sumisión, este fic toca el tema Garganta profunda (tiene vomito extra) por lo que no te recomiendo leerlo si eres de los usuarios quisquilloso ; )

Alto contenido sexual


-- Solo una vez --

– ¿Con qué tú eres la novia de mi sobrino? – La voz gruesa y con un tono divertido, provocó que su cuerpo de un brinco, no esperaba ser abordado por alguien tan pronto. Después de todo Gohan había ido a buscar las botellas de agua que se había dejado en la casa de él.

– ¿Usted es el tío de Gohan? – La pregunta era tonta pero le daba una pausa para calmar su momentáneo susto, no solo por escucharlo detrás de ella, si no que el tipo no parecía a un pariente de Gohan, era todo lo contrario al amable muchacho.

Él sólo sonríe de lado, cruzado de brazos y apoyado en un árbol.

– ¿Estás en una relación con Gohan? – La pregunta provoca un fruncido en ella, niega de inmediato meciendo las coletas que llevaba a cada lado de la cabeza.

– Solo me está enseñando a volar. – responde con claridad, intentando que el sonrojo no sé asoma en sus mejillas.

– Ah. – Raditz se acerca a ella, la muchacha retrocede al tenerlo tan cerca, era un hombre muy alto y muy fuerte. Dentro suyo le gritaba que debía no bajar la guardia pero tampoco atacar. – Lindas coletas. – Soltó tocando un mechón de su cabello para luego soltarlo sin mucho interés. – Nos vemos más tarde, niña.

– ¡No soy una niña! – Grito furioso apretando los puños. Raditz solo ríe, una risa que confirmaba que sí lo era, molesta se cruza los brazos.

– Tal vez. – Miro los senos de la muchacha. Así como llegó, se fue. En un parpadeo ya no estaba enfrente de ella.

– ¿Pero cómo? – Pregunto aún asombrada.

...

– Muy bien Videl. – Felicito al notar su progreso. – Cada vez estás teniendo un mayor control en el ki.

– Pero no es suficiente ¿verdad? – Molesta se deja caer en el pasto, acostada viendo el cielo. El sudor resbalaba por su frente. – ¡Ya quiero aprender a volar!

– Primero debes manejar tu ki. – Indico como un buen maestro, o eso creyó, ya que Videl se levantó con furia.

– ¡Ya lo sé! – Se cruza de brazos. – No tienes por qué repetir a cada rato. – bufo.

– Lo siento. – Se disculpa. – Mejor tomemos un descanso. – Se levantó. – Qué te parece si vamos a mi casa para comer algo, gastar mucha energía y no recargar, es malo.

– Y volver a discutir con tu madre. – Se negó rotundamente.

– Bien, traeré algo, espera acá. – Gohan levito y voló tan rápido que impresionó a Videl.

– Algún día seré yo. – Dijo con mucha ilusión.

– Gohan es un pésimo maestro. – Nuevamente aquella voz. Videl giro.

– ¿Nos estás espiando? – Pregunta sin ocultar su enojo

– Milk cree que eres una de esas mujeres que solo están para descarrilar a los muchachos. – Raditz se encoge de hombros, sinceramente sin entender las palabras de esa mujer. – Yo creo que está celosa, su esposo la abandonó y lo único que le queda son sus hijos.

– Pobre mujer. – Videl sintió una profunda tristeza por la situación de la madre de Gohan. – Pero yo no soy esa clase de mujer, Gohan solo me está enseñando a volar. Y hasta ahora no lo logró. – Molesta se recuerda.

– Él te está reteniendo, lo hace para pasar más tiempo contigo. – Sonríe al notar el interés de ella. – Y si les das lo que quieres, tendrás más éxito en tu aprendizaje.

– ¿A- a qué se refiere? – pregunta en un hilo de voz, con las manos en su pecho, intentando calmar su corazón que comenzó a latir como un loco.

– Sabes a qué me refiero. – Raditz se acerca a ella, la sostiene del mentón e inclina lo suficiente para unir sus labios a los de ella, con su dedo baja la quijada de la muchacha que se encontraba de piedra.

La lengua masculina se introduce, acaricia cada diente superior, baja hasta la lengua de ella, la mueve, la estrangula, baila con ella en un fuego ardiente. Luchan por ser el dominante.

Videl entrecierra los ojos, su respiración era agitada, su pecho era una bomba que advertía que explotaría en cualquier momento, debido a que los latidos de su corazón retumbaban en todo su cuerpo, sentía un intenso calor entre su pierna, y las piernas les temblaban como si fueran de gelatina. Su cabeza daba vueltas.

Todo su cuerpo tembló, aún más, cuando la enorme mano del sujeto, agarro su trasero y los apretó, su boca soltó un gemido que fue tragado por la boca del mayor, que seguía con su lengua metida en su boca, se une al baile de lenguas, jugando en una ardiente brasa.

– Ah~ Gime al sentir que le acaricia con rudeza su intimidad, sobre la calza negra. Cierra sus piernas, pero los dedos largos y grandes eran suficientes para darle más cariño brusco.

Pronto esas caricias terminaron, Raditz se aleja con una sonrisa que no pudo encontrar el significado.

– Aprovecha. – Volvió a desaparecer enfrente de ella.

Videl sentía un vacío, la agitación abrumaba sus pensamientos y el cuerpo débil. Cayó al suelo. Intentó recuperar el control, pero aún se sentía excitada.

Abre sus piernas, apoya su espalda en un árbol, y baja su mano, acariciando sus senos con brusquedad. Sigue bajando una mano para llegar a su entrepierna, sobre la calza va frotando su clítoris, intentando llegar pronto al orgasmo.

Pronto la caricia no fue suficiente para alcanzarlo, metió su mano debajo de la ropa, atendiendo sus jóvenes senos y la otra debajo de la braga, frotando su dedo en círculo sobre su clítoris. Sintió la sensación abrumadora de inundar su mente por el pronto clímax, sin embargo, fue interrumpida abruptamente.

– ¿Videl? – Gohan había notado desde lejos que su amiga estaba acostada en el pasto, sin embargo, no pudo identificar si estaba durmiendo o se había desmayado, voló de inmediato hasta ella.

Hubiera deseado haber visto mejor la situación, la escena que encontró lo tenía confundido. No era tonto, sabía lo que estaba haciendo. La muchacha cerró las piernas, encarcelando su propia mano en el acto, se sentó con brusquedad, con la espalda erguida aún sentada. Ambos mirándose con vergüenza.

– Yo... – Gohan intentó apartar la mirada, pero no pudo. Videl bajó la mano que aún tenía agarrando su seno y también sacó la que estaba abajo, Gohan le siguió con la mirada.

Quería decir algo, pero la vergüenza no podía hacer que su mente privilegiada arme una respuesta. Además qué podía decirle, que su tío la abordó y la dejó con una calentura que no dejó que pensará en sus acciones. Con vergüenza bajó la cabeza, apretando con puño el pasto que yacía debajo suyo. Tenía ganas de llorar.

– Yo también lo hago. – La confesión en murmullo le género sorpresa, tan pronto como lo escucho, levantó la cabeza. Gohan tenía la cara roja pero sus ojos oscuros le miraban con seguridad. – Aunque debo irme al bosque, ya que mi habitación la comparto con mi hermano.

Videl podía imaginarse la situación, un Gohan escabulléndose de su propia casa para poder descargar la tensión acumulada. Ríe suavemente. Por suerte ella tenía privacidad en su casa.

Pronto el silencio se adueña entre ellos, Gohan aprovecha para acomodar los platillos sobre el pasto, entre ellos.

– ¿Alguna vez lo has hecho? – La pregunta de Videl genera una nueva tensión en ellos.

Luego de un largo silencio, Gohan negó con la cabeza y volvió a su tarea de acomodar los platos de comida.

– ¿Y tú? – Pregunta al terminar y levantando la mirada.

Ella lo piensa por un minuto muy largo.

– No, creo que no. – Responde.

– ¿Por qué no estás segura? – Pregunta divertido.

– El sexo anal no cuenta. – Murmura con diversión. – ¿O sí? – Pregunta como si fuese la travesura de un infante.

Gohan se asombra, había escuchado eso, de las charlas con su tío, prácticamente él le había informado todo cuando llegó a la pubertad. Luego ríe.

– El sexo, es sexo. No importa dónde lo sea. – Responde no con mucha seguridad, como había imaginado. Fue con torpeza, con la voz temblorosa y el sonrojo adueñándose de sus mejillas.

– Tienes razón. – Videl estaba en un estado pensativo, reconociendo que aquellas palabras tenían una verdad. – Entonces, ¿Lo hacemos? – Pregunta mirando la cara de Gohan que se volvió un poema.

– ¡¿Qué?!

– Bueno, si no quieres, solo dilo. No tienes por qué reaccionar así. – Soltó molesta.

– No, no es eso. – Intentó calmarse pero su corazón estaba inestable. – Es decir, sí quiero. – Videl abre los ojos de golpe. – Pero no quiero aprovecharme, es decir, se que estás consciente, pero no quisieras que luego te arrepientas, después de todo. – Agradeció que los labios de Videl lo callarán, realmente no sabía qué decir.

Sus manos callosas por las peleas que había participado desde niño, envolvieron el cuerpo de Videl, acercándo se aún más a él. Pudo escuchar como los platos con comida iban cayendo al pasto, no le importo. Su mente estaba ocupada en recoger la sensación del beso que Videl estaba liderando.

Su lengua recorría todo el perímetro de la boca del híbrido, jugando con la lengua inexperta. Pronto sintió una mano masculina en su trasero, apretando suavemente y ente rato con fuerza.

– Hazlo Gohan. – Suplico dando la autoridad de hacer lo que sea con su cuerpo. Trago saliva cuando la mano del chico busca debajo de su camiseta su seno, lo manosea con delicadeza y suavidad, disfrutando de lo que le habían permitido.

Ella también se permitió tocarlo debajo de la ropa, sintió los abdominales marcados sobre su vientre, subió hasta sentir su pecho duro. Se emocionó, el nerd de la escuela tenía un cuerpo que no creía posible que podría tener. Aunque se recordó que sus brazos eran musculosos.

– Gohan. – Suspiro su nombre cuando se separaron del largo beso. Videl se quitó la camiseta junto con el brasier deportivo. Al volver su mirada al muchacho, pudo saber que es la primera mujer que veía desnuda, se sintió fenomenal. – ¿Quieres probarla? – Pregunta con la inocencia que ya no tenía.

El chico tragó saliva y se inclinó hasta uno de los pezones que le apuntaba, lo muerde con sus labios. Era suave, era como si tuviera un pétalo en su boca. Un algodón dulce y suave que se deshacía en su boca, o eso creyó por el cúmulo de saliva que le estaba generando saboreando su seno. Lo apretó y abrió su boca lo más grande que pudo para meter todo su seno en ella. Lo chupo con ahínco. Los gemidos suaves de Videl se volvieron gritos y su cuerpo se removía como si fuese una víbora. Las manos de ella acariciaban con fuerza su cabeza, empujando a que continúe.

– Ah! Gohan! –Sentía que iba a explotar por las caricias del muchacho.

Pronto quedaron desnudo y acostados en el pasto, ella sobre él, ambos tenían la boca ocupada.

Videl succionando el falo como si su vida dependiera de eso. Gohan dando lenguetazo con el fin que le diera su dulce néctar.

El sexo de ella comenzaba a palpitar con ansias, una dolorosa ansias por llegar a sentir el falo duro dentro de su sensible carne.

– Ya no lo puedo soportar. – Videl se levantó, aplastando con gusto la cara de Gohan con su trasero y vagina mojada. Restregó con descaro su húmeda vagina con el rostro de él, moviendo su cadera de arriba a abajo. – Ah. – Pellizca sus pezones con dureza. – Lo siento papá. – Murmuró levantándose y sentándose sobre el falo, se restriega nuevamente pero está vez con el duro falo. Sintiendo una agonía placentera.

– Videl. – Gruño excitado, apretando los glúteos de ella. – No puedo esperar más. – se levantó y la tiró al suelo, boca abajo, con el trasero apuntando a él. Agarró su falo y busco el hoyo que debía entrar. Mojado por su saliva y la esencia de ella, se hundió lentamente. Disfrutando del momento.

– ¡Ah, sí! – Gimió con placer y dolor. – Sí. – Videl mordió su mejilla interna, su mano se cerró atrapando algunas gramas que fueron arrancadas del suelo.

Gohan comenzó a moverse cuando las caderas de Videl iniciaron con el ritmo.

El bosque se llenó de sus alaridos y gemidos, ahuyentando a los pájaros y animales.

...

Los días después de eso fueron tensos, algunas sonrisas nerviosas se escapaban al recordar lo que hicieron. A pesar que entrenaba la mayor parte del día, al final terminaban fornicando, mayormente era Videl la que iniciaba pero él la terminaba.

Debido a sus encuentros, Milk tenía cierta desconfianza. Por lo que cuando Gohan volvía a la casa para llevar la comida hasta donde ella esperaba, la mujer lo retenía, hasta el punto en que Videl debía traer su propia comida, de esta forma engañaría a Milk de que solo en la mañana venía a entrenar, y no todo el día del fin de semana.

– A comer sola de nuevo. – Suspira mientras saca de su mochila su lonchera, Gohan ya se había ido, y a pesar que ligeramente estaba mejorando en su vuelo, sabía que volar hasta su casa tardaría más de lo haría volando en su nave.

– ¿Comiendo sola? – Tose al escuchar una voz, la risa masculina le confirma que no está sola. Traga una buena cantidad de agua y gira a verlo. – Veo que has tomado muy bien mi consejo.

– Hola. – Videl sonríe nerviosa, un sonrojo adueñaron sus mejillas. Recordó el primer día que comenzó todo, él la había abordado, aún podía sentir su rudo tacto sobre ella. Trago saliva y juntó sus muslos al sentir aquella sensación de cosquilleo interno en su vagina.

– ¿A qué huelo? – Raditz olisquea en dirección de ella que avergonzada cree que es por el sudor. – Es que Gohan no te atiende bien, o estás recordando nuestro pequeño encuentro inocente. – La sonrisa de lado la abruma, el tipo parecía un chico malo, un hombre genial. Trago saliva.

– No, no es eso. – Se niega e intenta controlarse.

– Ah, no. – Raditz se ríe divertido. Se acerca a ella y se inclina, Videl sentía su corazón latir en su garganta.

La mano de él acaricia su coleta como la primera vez, Videl sentía el mundo tambalearse. Estaba algo mareada al recordar aquellas sensaciones, el tío de Gohan le había excitado con un beso y caricias bruscamente, Gohan tenía que prácticamente besar cada parte de su cuerpo, restregar su falo en ella para lograrlo.

– ¿Qué te parece si aprovechamos el tiempo?

La oferta la tienta pero se niega, lentamente mueve la cabeza. Raditz ríe, se acerca a ella y le susurra al oído.

– Nadie se va a enterar, además eres una mujer independiente, no estás atada aún. – Videl tuvo que reconocer que había verdad en sus palabras, tenía sentimientos por Gohan, un chico dedicado al estudio, alguien fuerte e inteligente. Pero aquí tenía la fantasía de toda adolescente: un hombre adulto, un hombre que sabría darle más placer, un perverso sujeto que la haría delirar.

– Ahh~~ - Gime al sentir la caliente lengua de él recorriendo su cuello.

– El tiempo corre. – La apremia.

– Solo una vez.

La respuesta le llenó de satisfacción.

Videl pudo sentir la comisura de los labios de él estirarse de alegría, su cuerpo tembló de miedo y antes que pudiera negarse, él agarra su mentón y le ordena:

– De rodilla – Los ojos de la muchacha brillaron de temor combinados con éxtasis – te enseñaré algo – tragó saliva al pensar que sería la verga de él, tenía cierta curiosidad.

No tuvo que repetirlo dos veces, se puso de rodilla y él bajó su pantalón, el falo estaba en espera de su liberación.

– No es la primera vez que lo hag– no pudo terminar, el glande ocupó su boca, y Raditz aprieta la nariz y la levanta, haciendo que abra la boca.

El grueso falo ingresó y salió, ingresaba más que salía. Videl tuvo que cerrar los ojos, sentía que cada vez el glande del pene golpeaba con más fuerza su úvula.

– No dijiste que ya tenías experiencia – burló mientras metía más su falo en la cavidad bucal de la muchacha, la caliente boca y los dientes raspando su pene, provocó un placer en él. Las uñas femeninas se enterraron en la gruesa piel de él – a pesar de que eres una terrícola, tienes resistencia – ríe, y empuja más su pene.

El sonido de unas arcadas fue el stop de Raditz, se apartó, y Videl pudo vomitar, sus ojos se inundaron de lágrimas que se escurren en sus mejillas. Respiro profundo cuando dejo de vomitar, levantó el rostro, fue un grave error. Raditz volvió a penetrar su boca, tan profundo, cada vez ingresaba a su garganta, lo que provocaba arcadas y un ahogo, su rostro se enrojeció.

– Vamos a agrandar esa garganta – la cola de Raditz subió y bajó en la garganta de la femenina, intentando que controle las arcadas. Volvió a retirarse para que ella pueda soltar el cúmulo de saliva.

– Vas a matarme – soltó con la respiración entrecortada, la garganta le ardía.

– ¿Quieres detenerte?

La pregunta no sonó molesta o burlona, o cínica. Pero le molestó, además, sentía un placer, y posiblemente no volvería a tener está oportunidad, Gohan era dulce y suave, a diferencia de él. Volvió a subir el rostro y abrió la boca.

– Buena niña – se burló.

Agarró el manto oscuro del cabello de la femenina, arruinando sus coletas, volvió a arremeter, su falo subía y baja en la garganta de ella, que tenía el rostro más que húmedo, la respiración cada vez se volvía más pesada. Sintió que algo subía, lo supo, iba a vomitar nuevamente, cerró los ojos e intentó apartarse, Raditz la dejo que se retire, aunque no fue lo suficiente rápida, vómito en su falo.

– Tendrás que limpiarlo – ánimo con una sonrisa de lado. Ella no puso objeción cuando se recuperó, pasó su lengua por el grueso y venoso falo.

Al tenerlo limpio, volvió a la carga, tenía ganas de derramarse dentro de ella, que su sobrino, que obligaron a cuidar, sienta el sabor suyo dentro de ella. Aquello lo excitó aún más, junto con la imagen agobiada de ella, que intentaba resistir un poco más que la anterior vez.

– Traga todo – soltó un ronco gemido mientras se corría en la garganta de ella.

Videl sintió que la inundaba y no pudo evitar sentir, literalmente, que la estaban ahogando, era peor que caer en una piscina y tragar agua. Se alejó y cayó al pasto verdoso, escupió y tosió, tuvo que meter su dedo para vomitar todo el semen.

El espectáculo excitó aún más a Raditz, bajo la calza y su braga, penetró con su dedo, la humedad y la disposición de la vagina, indicaba que estaba más que lista.

– Es-espera ¡Ah! – Raditz la penetró de golpe, sus embestidas eran salvajes y profundas, tuvo que volver a hundir la cabeza al suelo y arrancar hierbas, morder sus labios para no gritar. Para no ser escuchados. A pesar que no era más que la amiga de Gohan, no eran novios, solo amigos con derechos.


Lamento si te sentiste asqueado o abrumado, pero te adverti ; )