Capítulo 2: Durmiendo con el enemigo
Su espalda fue estampada contra una pared.
No recuerda el cómo, el dónde o el por qué Jun-Woo había comenzado a besarla. Al principio como un inocente roce de labios para luego pasar a devorarla con hambre y lujuria.
Era como si algo hubiera detonado en él o como si un interruptor hubiera apagado a su inocente pasante y despertado en su lugar a esta bestia sedienta de ella.
Lo más extraño era que eso no le molestaba, ni siquiera le disgustaba.
Probar esa boca con sabor a soju y al propio sabor del muchacho le estaba resultando agradable, y por esa misma razón decidió corresponder ese beso e igualar la pasión con la suya propia.
Ni siquiera recordaba cuando había sido la última vez que había estado con un hombre, por eso a la sorpresa inicial de ese avance llegó la idea de que no tenía nada de malo aceptar ese encuentro. Después de todo sería con un hombre que ella ya conocía.
O por lo menos eso creía, porque la ferocidad con la que era acariciada en nada combinaba a la torpeza innata de su ayudante.
Poco a poco la ropa fue quedando a un lado y la fuerza y virilidad que ese cuerpo masculino desprendía la dejó sin aliento.
Jun-Woo era una caja de sorpresas, su cuerpo enteramente desnudo ante ella era una escultura.
La fuerza con la que la cargó y tiró a la cama como si fuera una pequeña muñeca al contrario de asustarla, la excitaban más.
El muy maldito parecía disfrutar torturando sus pezones con su lengua y su hinchado clítoris era acariciado hábilmente por sus dedos.
Cha-Young solo podía gemir y retorcerse bajo el peso de ese cuerpo de hombre.
- Cha-Young, dime si lo estás disfrutando.
La abogada solo pudo aferrarse a sus anchos hombros y jalar su cuerpo para volver a besarlo.
De una sola estocada Jun-Woo penetró su intimidad y comenzó un desenfrenado Vaivén. La mujer gemía con más intensidad y envolvió sus piernas a su cintura acompañando el movimiento de pelvis.
El sonido húmedo, los jadeos y la fragancia mezclada de ambos invadió la habitación.
El constante choque de sus cuerpos concluyó en un intenso orgasmo que los dejó aturdidos por varios minutos.
El pasante sin siquiera salir del cuerpo de su jefa, los giró a ambos quedando él de espaldas a la cama y ella recostada en su pecho, y acariciando el largo cabello negro se quedó dormido. Minutos más tarde, y aún bajo los efectos del alcohol y el éxtasis, Cha-Young se unió a su sueño.
Aquí el capítulo 2! En minutos va el tercero y último!
Espero no ser la unica shupper de esta "pareja".
