Lan Sizhui creía que todas las personas merecían ser tratadas con, al menos, algo de respecto, que apesar de tener mala personalidad o de haber cometido crímenes, no le correspondía a él hacer algo al respecto o juzgar. En algún momento tendrían que lidiar con ello con las autoridades correspondientes.
Jin Zixun se convirtió en su excepción.
Mientras más hablaba y se enfocaba en lastimar y atacar a su padre, más quería Sizhui olvidar todas las reglas que lo habían regido toda su vida para convertir a Jin Zixun en el primer humano que Sizhui había golpeado en su vida. Tenía una personalidad horrible y no le sorprendía que alguien le hubiera puesto una maldición que lo terminaría por matar de la manera más tortuosa posible.
Dejando eso de lado, sabía que su muerte había jugado un papel importante en la caída de Wei Wuxian y tampoco había mentido al decirle a Jin Ling que estaba dispuesto a dar su vida si eso cambiaba todo.
Mientras abrazaba la figura inconcsiente de Jin Ling, sintió que el corazón le iba a reventar.
Jiang Wanyin y Lan Xichen lucían alarmados y Lan Xichen en específico, palideció al darse cuenta que algunos de los discípulos que estaban ahí, algunos inconscientes y otros heridos, eran suyos. Los ojos ámbar del hombre se endurecieron al verlos y eso hizo que empezaran a moverse para recoger a los heridos y ponerse en linea mientras Jiang Wanyin exigía una explicación.
—¡Él me atacó sin motivo alguno! —Jin Zixun dijo, aun sosteniendo a Jin Zixuan quien seguía procesando lo que acababa de pasar—. Su demonio intentó matar a Zixuan.
Los ojos de los recién llegados cayeron en Wei Wuxian, pero Sizhui pudo ver que su padre estaba demasiado desconectado de todo como para poder defenderse por lo que afianzando el agarren en Jin Ling, habló:
—Eso no es verdad.
Lan Xichen y Jiang Wanyin se mostraron sorprendidos de su intervención y Lan Xichen se mostró preocupado al ver la figura en sus brazos, pero los ojos furiosos y el grito de Jin Zixun evitaron que dijera algo acerca de ello.
—¡¿Qué dijiste?!
—Fuimos invitados a la celebración de un mes, no estábamos haciendo nada malo y él, junto con los demás, apareció —continuó, esforzándose por mantenerle la mirada—. Fueron ellos quienes atacaron primero, quienes empezaron.
—¿Quién le va a creer a alguien como tú?
Sizhui no podía debatir eso, en realidad. No era más que un huérfano en este mundo, sin el respaldo que ser el hijo de uno de los Jades le daba en el suyo, aquí solo era un cultivador que había desertado de su clan. Por si fuera poco, estaba del lado de Wei Wuxian, el demonio creador de la cultivación demoniaca, el enemigo del mundo de la cultivación.
Eso no significaba que se iba a quedar callado.
—Si alguien me cree o no, no cae sobre mi —dijo después de tragar el nudo que tenía en la garganta—. Solo describo lo que pasó, no puedo hacer algo más.
—A menos que enviaran un comité de bienvenida, no tienen razón para estar aquí —Jingyi dijo en cuanto él y Zizhen se acercaron, apresurándose a ayudar a su amigo.
—Mocosos irrespetuosos…
—Zixun, basta —Jin Zixuan dijo al fin, su voz un tanto temblorosa pero firme—. Admitiste haberlo emboscado.
Era obvio que Jin Zixun no había esperado eso por lo que quedó mudo. Se podía ver que tenía en alta estima a su primo y que intentaba darle la mejor apariencia por lo que haber admitido la emboscada lo había dejado por abajo, más cuando había sido el futuro líder quien accediera a invitarlos para celebrar a su hijo.
—Zixuan, tú sabes que me maldijo —intentó aún así, haciendo que Jiang Wanyin y Lan Xichen fruncieran el ceño y miraran a Wei Wuxian otra vez—. ¿Debería dejarlo ir para que yo me muera después?
—Wei Wuxian —Jin Zixuan llamó en lugar de contestar, dando un paso más cerca después de enviar una mirada de preocupación a Wen Ning—, por favor ven a Lanling, A-Li aun espera por ti para que conozcas a nuestro hijo. También quiero resolver esto.
—No soy estúpido —Wei Wuxian respondió inmediatamente, agitando la cabeza—. Han mostrado sus verdaderas intenciones y ahora hasta ellos terminaron lastimados.
—Te doy mi palabra que no tenía idea de que esto se había planeado, A-Yao me dijo, por eso vine. —A su lado, Lan Xichen se tensó, a Sizhui le dolió el corazón—. Haré que cuiden de ellos.
Quien llamaban el Yiling Lazou no quería, era obvio, dudaba de las intenciones de todo y todos. Aun cuando había considerado que todo era una trampa, había esperado y rezado porque no fuera así, había pedido poder ver a sus hermanos y conocer a su sobrino. Había esperado que las cosas fueran bien, pero lo único que tenía ahora era Jin Ling, Zizhen y Jingyi lastimados y casi había usado a Wen Ning para matar a Jin Zixuan por haber perdido el control.
—Wei Wuxian, piensa —Jiang Wanyin intervino, tomándolo del brazo a pesar de tener a Wen Ning cerca—. Estás diciendo la verdad, solo demuestralo.
No sonaba a una pregunta o algo que tenía una mínima parte de duda, sonaba a un hecho y la mirada de odio que le mandó a Jin Zixun decía que, por primera vez, estaba poniéndose del lado de su hermano sin preocuparse por las consecuencias. Sizhui se preguntó si las palabras de Jin Ling aquel día habían jugado un papel en ello.
—Está bien —dijo al fin, esforzándose por enderezar la postura—. Atiendan sus heridas primero.
Lan Xichen fue quien se movió para tomar a Jin Ling de sus brazos y aunque miró fijamente las cintas que llevaban en la frente, no dijo nada ni mostró algo que dijera que desconfiaba de ellos. Sonrió con esa sonrisa que Sizhui extrañó durante todo el tiempo que estuvo en reclusión y que extrañó aun más cuando salió luciendo más cauteloso y desconfiado, temiendo ser traicionado otra vez.
Jiang Wanyin caminó con Wei Wuxian y Wen Ning, lanzando miradas rápidas al camino como si esperara a que una nueva trampa les fuera a reventar en la cara. Al final, Jin Zixuan miró a su primo y le ordenó con la mirada empezar a caminar, pudo ver que sus ojos cayeron sobre Jin Ling por un par de segundos antes de caminar también.
Lanling lucía casi igual a como Sizhui y los demás la recordaban de sus visitas a Jin Ling. Los edificios ostentosos y decoraciones caras brillaban bajo la luz del sol, con los guardias apenas reaccionando mientras caminaban hacia adentro.
Lan Xichen llevó a Jin Ling al pabellón con los sanadores y Zizhen se ofreció para acompañarlo para ayudar y dejar que el líder pudiera continuar con sus tareas. Jingyi se había torcido la muñeca, pero no dijo nada para no dejar solo a Sizhui y aunque se sintió culpable, lo agradeció.
—¡Wei Ying! —Sizhui se detuvo cuando escuchó esa voz y vio a Lan Wangji moverse velozmente hasta el hombre en cuestión y lo vio tomarlo del brazo con ese tipo de agarre firme pero delicado que había visto en él tanto en el futuro.
—Ah, Lan Zhan, no estés tan preocupado, no estoy herido —Wei Wuxian dijo con un ligero suspiro—. Tuve un comité de bienvenido sorpresa.
Los ojos dorados de Lan Wangji se movieron hasta Jin Zixuan y Jin Zixun que se habían detenido a hablar con un sirviente, el normalmente tranquilo dorado parecía estar brillando con tanto enojo que Wei Wuxian terminó por sujetarlo por la muñeca.
—No mates a nadie, Lan Wangji —dijo con una risa forzada, como si esa muestra de cariño fuera demasiado para él—. Invitarlos fue lo mejor que pudiste hacer, así que gracias.
Solo así fue que Lan Wangji desvió la mirada de los otros para mirar a Jingyi y Sizhui y aunque no se conocían en este mundo como lo hacían en el otro, sintió que podía ver esa gentileza que normalmente brillaba en sus ojos cada que lo veía.
—Parecían cercanos.
—Sí, creo que sí —Wei Wuxian asintió, mirando de reojo a los dos con una expresión que no pudo descifrar—. Son buenos chicos.
A partir de ahí, Lan Wangji se unió a lo que pasaba sin nadie que se opusiera. Jin Zixuan explicó a su padre, Jin Guangshan, todo lo que Jin Zixun le había dicho pero hizo mucho énfasis en mostrar lo molesto que estaba de que hubiera hecho eso el mismo día que su hijo celebrar su mes de vida. A Sizhui le dolía el corazón de solo pensar todo lo que Jin Ling se había perdido y pidió que esto ayudara a que las cosas fueran mejor.
Para la furia de Jin Zixuan, Jin Guangshan admitió saber sobre el plan de Jin Zixun acerca de emboscar a Wei Wuxian, pero dijo no saber el día en que lo haría. Intentó excusar todo detrás de una máscara de preocupación por su sobrino en lugar de ponerlo como el plan para acabar con Wei Wuxian que era.
Al escuchar eso, Wei Wuxian no pudo contenerse y se abrió el hanfu para mostrar su torso que no tenía ninguna marca además de una con la forma de la insignia de los Wen. Sus ojos parecieron brillar en rojo con recentimiento al tener que recurrir a un acto humillante para mostrar su inocencia, pero cuando Lan Wangji se puso delante de él para ocultarlo de esas miradas, el resentimiento de disipó.
—No prueba nada —Jin Zixun dijo, aún fijo en su versión—. Él inventó esos trucos malignos, es obvio que lanzar una maldición no le afectará.
—¡Tonterías! —Jingyi gritó y a Sizhui le sorprendió no notar lo enojado que estaba su amigo hasta ese momento—. Las maldiciones son maldiciones, tienes que pagar un precio por lanzarlas.
—¿Por qué siguen pensando que tienen derecho a decir algo?
—Porque casi me matas, ¡idiota!
Sizhui se esforzó por contener cualquier reacción al escucharlo, pero notó que tanto Lan Xichen como Lan Wangji lucían bastante entretenidos de ver alguien que parecía ser un viejo discípulo se comportaba de esa manera.
—Yo estaría más preocupado de encontrar a quien te maldijo —Jiang Wanyin dijo—. Wei Wuxian no tiene nada que ver con eso, él vino a conocer a Jin Ling.
—Casi te mató, Zixuan.
A Sizhui se le retorció el estómago cuando los ojos de todos se movieron hasta Wen Ning, que se había mantenido cerca de la entrada rodeado de guardias de miradas hostiles. Al escuchar eso, bajó la mirada pues sabía que lo había hecho y la expresión que había puesto al darse cuenta que había lastimado a Jin Ling, volvió. Para alguien incapaz de llorar o experimentar las cosas de manera normal, su desesperación era clara.
—Lo lamento —dijo, apenas audible—. Por favor no lo culpen a él.
—Perdí el control, sí —Wei Wuxian intervino antes de que pudiera decir algo más—. ¿Pero que se supone que hiciera? ¿Quedarme ahí sin hacer nada? Estos niños no deberían de estar pagando por todas estas tonterías.
—Hasta que encuentre quién está detrás de la maldición de Zixun y me haga cargo de lo que pasa aquí, no considero justo el juzgar tus acciones —Jin Zixuan dijo con calma—. Él está aquí por A-Li y A-Ling.
¿Qué se podía hacer contra eso?
Hasta donde Sizhui entendía, Jin Zixuan había sido el único hijo legítimo que Jin Guangshan había tenido y, por lo tanto, cargaba con todos los privilegios y expectativas . Podía ver que el futuro líder estaba enojado y sentido por los secretos que le habián guardado y como eso casi había arruinado el día de su hijo, pero también pudo ver que estaba determinado a encontrar lo que estaba pasando realmente.
—Juro que voy a golpear a todos —Jingyi murmuró mientras el sanador le vendaba la muñeca—. Son tan… ¡te juro!
—Pudiste decirle lo que mereceían, Jingyi —Sizhui se rió, terminado de limpiar la tierra de la cara de Jin Ling—. Debiste verlo, Zizhen.
—Pagaría por ver la expresión del líder Lan —Zizhen dijo con un suspiro—. Pero me alegra que se haya resuelto.
Sizhui sonrió y asintió. Esto realmente se sentía más grande que cualquier otra cosa que había hecho y después de pensra que no podrían evitarlo y que morirían intentando, esto era más que ideal.
—Lan Sizhui. —Sizhui brincó al escuchar la voz, pero alcanzó a ponerse de pie y girarse para encontrar a Lan Wangji ahí.
—Hanguang-jun —dijo, saludandolo debidamente y haciendo que Zizhen hiciera lo mismo mientras que Jingyi solo lo hizo con la cabeza para no molestar al sanador—. ¿Cómo puedo ayudarlo?
Los ojos de Lan Wangji volvieron a él después de agradecer a los otros con un gesto de cabeza y Sizhui pudo ver que había algo más ahí. No le tomó demasiado entenderlo por lo que sonrió y miró a sus amigos antes de salir del lugar con el más grande a su lado.
—Quiero agradecerte por no dejar a Wei Ying solo —dijo, más tranquilo al estar solo los dos.
—Hanguang-jun, no hace falta agradecerme —sonrió, sintiendo que el corazón le brincaba al hablar con el hombre que lo había adoptado en su realidad—. Me alegra haber ayudado a ambos.
—Lamento haber dudado de ti.
—Por favor, por eso no —dijo con un tono que parecía a quejido—. Fue inesperado y… raro, así que entiendo la reacción. Pude ver que se preocupa por él.
—Lo hago —admitió, sin dudar, sin titubear.
—Y estoy seguro que él lo sabe —volvió a sonreír—. Por favor, no deje que piense lo contrario.
Porque sabía que Wei Wuxian podía dudar y caer en una espiral de desconfianza hasta que Lan Wangji intervenía y lo reconfortaba diciendo que estaba ahí para atraparlo y que no estaba solo.
—Por favor házme saber cómo está tu amigo —Lan Wangji dijo con un tono más suave después de apenas asentir.
—Lo haré, gracias, Hanguang-jun.
Lo único que pedía Sizhui es que sus padres pudieran ser felices.
Cuando Jin Ling volvió al mundo de la consciencia, lo recibió el peor dolor de cabeza que había experimentado en su vida entera y que le hizo gruñir y taparse la cara con las manos.
—Mierda.
—Con eso confirmo que estás bien —la voz de Jingyi dijo mientras se tallaba la cara—. Ahora solo tienes que pedirnos perdón por asustarnos.
—Cállate —dijo de mala gana, eventualmente abriendo los ojos y maldiciendo el dorado que parecía querer quemarle las retinas—. Lo odio.
—Jin Ling, ¿cómo te sientes? —Sizhui preguntó con tono más tranquilo.
—De la mierda —susurró, obligándose a sentarse para entender qué estaba pasando—. ¿Qué pasó?
—Te desmayaste después de salvarlo —Zizhen explicó, aunque un poco más dudoso—. Estamos en Lanling.
Con todo y dolor de cabeza, Jin Ling se puso de pie de un golpe y miró al rededor con casi desesperación, su cerebro demandando ver todos los que él quería. Sizhui estaba ahí, sin heridas, Jingyi tenía la muñeca izquierda vendad pero estaba ahí, Zizhen tenía un corte en la mejilla, pero también estaba… pero no había nadie más.
—Oye, ¡espera!
No escuchó, por supuesto, salió corriendo del edificio y se movió por el lugar que tanto conocía. Algunos guardias lo vieron, pero ninguno se vio particularmente interesado en saber qué hacía mientras no se acercara a lugares importantes.
No sabía a dónde iba, en realidad, solo estaba siguiendo esa parte de sí que le decía que quería ver a Jin Zixuan, Wei Wuxian y Jiang Cheng. Solo supo que se detuvo cuando llegó a uno de los pabellones principales y que las voces que salían de ahí, dos conocidas y una que no, fue lo único que hizo que no entrara corriendo.
—A-Xian, tiene un mes, por supuesto que es pequeño —la voz de una mujer dijo suavemente, un tono gentil y amoroso.
—¡Tonterías! —Wei Wuxian exclamó—. Necesita comer más de tu sopa, Shijie, necesita crecer fuerte.
—Ni siquiera puede comer solidos —Jiang Cheng resopló—. No puede ser tan tonto.
—Comportense los dos, A-Ling está tratando de dormir.
Así como taclear a Jin Zixuan al suelo había sido vergonzoso, el espiar era peor, pero no podía evitarlo. Tenía la espalda pegada a la puerta y se medio asomó para ver a Wei Wuxian y Jiang Cheng de pie a lado de una cuna con adornos dorados y cojines caros, aunque la voz femenina no estaba. Su jiujiu tenía su típica expresión mientras que Wei Wuxian tenía su típica sonrisa, pero cuando el segundo le susurró algo al otro, su jiujiu rodó los ojos pero sonrió levemente, entretenido.
No tenía ninguna conexión con su yo de un año que descansaba plácidamente en la cuna, pero se sentía… amado. Su corazón se llenaba de una calidez especial al ver la expresión de adoración que ambos le enviavan y la manera en que la relación de ambos ya se veía mejor que como se había visto en los túmulos. Era agridulce saber que nada de esto había pasado en su realidad, que en su lugar, alguien había venido a decirle a su madre que Jin Zixuan estaba muerto.
—Me alegra ver que estás despierto. —Jin Ling casi se fue al suelo cuando escuchó la voz de Jin Zixuan, sintiendo que el corazón le latía con fuerza en el pecho—. Lamento asustarte, no era mi intención.
Jin Ling forzó el calor que le había subido a las mejillas por la vergüenza a bajar para mirar al hombre que tenía delante y que lo miraba con una leve sonrisa.
—Lo siento.
—Sigues perdiendo perdón, pero me salvaste allá atrás —dijo, Jin Ling desvió la mirada al sentir que le aplastaban el corazón—. Te agradezco por ello.
—Yo no… Wei Wuxian no quería hacerlo, solo estaba enojado y… sí, eso —dijo, sintiéndose ridículo por no hablar bien.
—Lo sé. —El hombre, sin embargo, asintió con un suspiro—. No lo culpo por esto, creo que hay muchas cosas que requieren atención y que necesitan cambiar.
—Sí… se justo —susurró, no tenía el corazón para exponer a su tío, Jin Guangyao, principalmente porque no sabía que tanto había pasado ya para este momento—. Muchas cosas podrían cambiar.
Vio a Jin Zixuan asentir con una sonrisa y abrir la boca para decir algo, pero la voz femenina de antes sonó detrás de él y Jin Ling sintió que las piernas le temblaron.
—Zixuan, ¿él es el jovencito del que me hablaste?
—Es él —Jin Zixuan respondió, sus ojos llenos de amor y afecto por la persona que tenía detrás—. Jovencito, ella es mi esposa, Jiang Yanli.
Tanto su jiujiu como Wei Wuxian le habían dicho que Jiang Yanli era una persona hermosa tanto fuera como por dentro y Jin Ling siempre se la había imaginado como la viva imagen de la perfección, pero al verla, se sintió tonto, ella era más que perfecta.
Jiang Yanli tenía facciones suaves y amables, piel pálida sin marcas y cabello negro largo y peinado en un chongo simple pero con una pieza en su cabeza delicada y bonita. Vestía ropas doradas con la insignia de peonia que indicaba el clan al que pertenecía por su matrimonio. Sus ojos eran suaves y gentiles mientras miraba a Jin Ling, una sonrisa grácil que parecía llevarse consigo las ganas de irse.
—Señorita Jiang, hola —susurró después de unos segundos de silencio—. Es un placer conocerla.
Ella se rió suavemente, su voz era melodiosa, ideal para recomfortar a Jin Ling después de una pesadilla o hasta para regañarlo por haber hecho algo malo.
—Los cultivadores jóvenes ya son tan propios.
—Feliicidades por su mes —dijo después de sentir como un idiota que solo los veía—. Habíamos comprado un incensario, pero estoy seguro que se rompió.
—No te preocupes por eso —ella dijo, sacudiendo la cabeza—. Tengo que agradecerte por estar ahí y por lo que hiciste.
—No hace falta, enserio —dijo, ahora se sentía ridículo de ser tan pesimista—. Solo intenté hacerlo bien.
—Y mereces el reconocimiento —dijo con un tono que seguramente usaría para regañarlo y que pareció golpearlo aún más fuerte—. Tus esfuerzos merecen ser reconocidos y valorados.
¿Cuántas veces había pedido escuchar eso? Tener el comfort y consuelo de que lo estaba haciendo bien y no era débil por no haber tenido una madre que lo criara, que lo hiciera sentir mejor y que le dijera que estaba bien tener a Hada y que hacían un buen equipo… escucharlo ahora al menos le ayudaba y aunque ellos no sabían que era su hijo, aún así lo estaban ayudando y valorando por lo que era.
—Eres un cultivador capaz y es una lástima que hayas sentido que tu clan te falló —Jin Zixuan dijo después—. Quiero que las cosas cambien después de lo que pasó hoy así que las puertas están abiertas por si quieres regresar.
Jin Ling dejó salir el aire mientras asentía y les hacía una reverencia.
—Gracias.
—Me alegra que A-Xian tenga amigos confiables —Jiang Yanli dijo, el corazón le latió erráticamente—. Gracias, jovencito.
No quería irse, no quería dejarlos ir, quería quedarse todo el tiempo que pudiera, sentarse a hablar con ellos de todo lo que había logrado hacer en veinticinco años de vida, quería que lo abrazaran mientras lloraba y dejar salir todo el dolor que lo consumía, quería…
—Gracias —dijo con una sonrisa—. Iré a ver a mis amigos.
Quería todo eso, realmente lo quería, pero también sabía que su jiujiu esperaba por él y aun con el dolor, sufrimiento y cosas malas, siempre iba a tener a su jiujiu, a su estúpido tío Wei y a sus amigos.
El pequeño en la cuna tendría a sus padres, pero él también tenía su familia.
Les tomó un par de días el regresar finalmente a los Túmulos Funerarios, en parte porque Wei Wuxian no quería dejar a su sobrino y en parte porque habían más cosas que declarar y ver para la investigación. Una vez volvieron, sin embargo, las cosas se veían prometedoras.
Jiang Wanyin y Wei Wuxian no partieron como enemigos, Lan Wangji prometió con sus ojos el protegerlo siempre e incluso Lan Xichen lucía un tanto más desconfiado de los Jin, Jin Guangyao incluido. Para Lan Jingyi y Lan Sizhui era doloroso de ver, pero esperaban que eso lo salvara del dolor tan terrible que lo había alcanzado en el futuro.
—Hay algo que no entiendo de ustedes —Wei Wuxian dijo mientras estaban limpiando y todos, menos Wen Qing y Wen Ning, se habían retirado a descansar—. Tiene que ver con ustedes dos.
—¿Qué sucede? —Zizhen preguntó, aunque un poco dudoso.
—No son quienes dicen ser.
Se sintió como si los hubieran aventado a las frías aguas donde iban a descansar después de un entrenamiento y Jingyi incluso soltó los platos que tenía en las manos. Los cuatro lo miraban mientras que los hermanos Wen miraban sin entender, Wen Qing luciendo más preocupada que molesta.
—Siempre se me hizo raro que cuatro jóvenes cultivadores vinieran aquí a aprender —continuó, sin mirarlos—. Estaba esperando problemas y nuestra posible caída, aunque agradezco que eso no pasara, los eventos recientes me recordaron que hay algo que no encaja del todo.
—¿Quién piensas que somos? —Jin Ling demandó, cruzándose de brazos—. ¿Crees que vamos a atacar?
—No, claro que no —Wei Wuxian se rió y agitó la cabeza—. Me olvidé de ello porque realmente son grandes chicos que ayudaron mucho, han hecho más en meses que lo que otros han hecho en años. Aprendí a valorar a cada uno como Lan Sizhui, Lan Jingyi, Ouyang Zizhen y Jin Ling, pero quiero saber la verdad.
Era agradable saber que habían logrado ganar su confianza y que habían logrado cambiar las cosas sin revelar su identidad, pero aun les asustaba saber que el momento de revelarlo había llegado.
—Bueno, no mentimos —Sizhui empezó, cambiando el peso de un pie a otro—. Nosotros…
—Yo soy Jin Ling —el líder interrumpió, apretando las manos en puños que le temblaban a los lados—. Nombre de cortesía, Rulan.
Los ojos de Wei Wuxian, Wen Ning y Wen Qing se abrieron más de lo normal, como si hubiera hablado en un idioma completamente diferente lo cual era entendible. Solo existía en este mundo un Jin Ling y Jin Rulan y esa persona tenía un mes, no veinticinco años.
—Y yo soy Lan Yuan —Sizhui dijo con un suspiro, tratando de que no le temblara la voz—. Wen Yuan, inicialmente.
—Espera, eso quiere decir que…
—Sí, él es tu sobrino —Jingyi dijo, inclinando la cabeza en dirección de Jin Ling para después hacerlo con Sizhui—. Y él es tu… ¿hijo?
Es posible que existieran mejor formas para explicarlo sin alterarlos tanto, pero quizá no tenía sentido hacerlo así después de todo lo que había pasad. ¿cuál era la razón para salir con excusas? Habían estado aquí por más tiempo que el esperado.
—Yo no… —Wei Wuxian empezó pero sacudió la cabeza, sin entener—. ¿Cómo es que vinieron aquí? ¿De dónde es que vienen?
—De nuestro futuro y fue un accidente —Zizhen admitió—. Estábamos en Descanso en la Nube y nos metimos con uno de tus experimentos. Terminamos aquí y realmente no sabemos cómo pasó.
—¿Por qué estaría yo ahí…? No, espera, no quiero saber qué va a pasar —dijo, tallándose la cara cuando pareció empezar a ponerse roja.
—Bueno, las cosas ya cambiaron —Jingyi susurró, mirando al piso—. Algo muy grande se evitó.
Wei Wuxian parecía estar listo para preguntar a qué se refería, pero entendió mucho antes de poder hacerlo. Dio un paso atrás, horrorizado, y sus ojos abiertos miraron a Jin Ling.
—Jin Zixuan murió porque no estabas ahí para apartarlo.
Jin Ling no tuvo la fuerza para responder, pero su reacción, desviar la mirada y abrazarse más fuerte, fue la confirmación.
Aquello sacudió a Wei Wuxian hasta el nucleo y tuvo que sentarse en una de las mesas improvisadas. Se veía más pálido que lo que era y el pecho le subía y le bajaba rápidamente en una muestra clara de ansiedad y miedo. Sizhui sintió que se le rompía el corazón.
—A-Ling —susurró y le tomó varios segundos a Jin Ling levantar la mirada para mostrar que tenía los ojos rojos con lágrimas que se negaba a dejar—. Dijiste que eras huérfano, eso quiere decir… Dios mío, perdóname.
—¡Ya cállate! —Jin Ling gritó, enterrando las uñas en sus brazos—. No va a pasar aquí así que no lo arruines… y no todo fue malo, tengo a mi jiujiu, amigos y, eventualmente, a ti, así que cállate.
Como era de esperarse, le tomó a Wei Wuxian un largo tiempo lidiar con la idea de haber matado a Jin Zixuan por accidente y haber hecho algo que también terminó con la vida de su hermana, pero la manera pasivo agresiva que Jin Ling había usado para consolarlo lo hizo sonreír levemente.
—Ahora entiendo por qué me recuerdas tanto a Jiang Cheng.
—Pues es obvio, él es el mejor —Jin Ling dijo, Wei Wuxian se rió.
—Pero esperen, tienen que volver a su lugar —dijo después de un momento, levantándose con expresión alarmada—. Han estado tanto tiempo aquí, eso podría ser un problema.
—Sí, bueno, pero no tenemos idea de cómo funcionaba —Jingyi resopló, arrugando la nariz—. A eso nos referíamos con aprender de usted, no todo lo demás.
—¡Pudieron haberlo dicho desde el principio! —exclamó, pero terminó por golpear su mano con Chenqing—. Bueno, no sé si les hubiera creído y nada de esto habría sido posible.
—No hicimos todo —Sizhui se apresuró a decir—. Hanguang-jun, el líder Jiang e incluso el líder Jin tuvieron mucho que ver, también. Podemos intentar muchas cosas, pero si nadie nos escuchaba, habría sido imposible todo.
—Mírate, A-Yuan, todo un Lan.
Sizhui se puso rojo.
—Sea lo que sea, tenemos que encontrar una manera para mandarlos de regreso.
Regresar a sus vidas había sido siempre la idea principal, la razón por la que habían ido hasta los Túmulos Funerarios. Querían aprender de Wei Wuxian algo que los ayudaría a regresar a su realidad, así que la idea de regresar los dejó sintiendo un millón de cosas.
Aquella noche se dieron cuenta que el peso del estrés sobre lo que podía pasar se había levantado lo suficiente como para sentirse ansiosos por lo que pasaría en su realidad.
Jin Ling creía que, para ese momento, alguien había aprovechado su desaparición para hacerse con su clan, como habían deseado desde el principio, y que su jiujiu no solo tenía que lidiar con su desaparición si no que también con eso. Después de que Jin Guangyao había muerto, Jin Ling se dio cuenta que era el único familiar directo que Jiang Cheng tenía y que al tomar la posición de líder, lo había dejado más solo. Si bien era cierto que su vida se había dividido entre Muelle del Loto y Lanling y que Jin Guangyao había sido siempre el tío más amable, sabía que Jiang Cheng tenía su forma de mostrar afecto y que jamás lo traicionaría ni mentiría como el tío agradable lo había hecho.
Sizhui, por su parte, estaba preocupado por la personalidad de Wei Wuxian que le haría echarse toda la culpa encima. Incluso podía imaginárselo pidiendo perdón a Lan Wangji, todos en Gusu, Yunmeng y quizá hasta con el líder Ouyang. Lo podía ver diciendo que él era la razón de la desaparición de los jóvenes mientras que Lan Wangji lucharía por calmarlo y no perder la cabeza con el estrés y preocupación propios por el estado de sus discípulos. Siempre había sido fuerte, pero era humano y Sizhui odiaba pensar que también estaba culpándose. También había dejado a Lan Xichen y Lan Qiren y eso lo hizo sentir peor… si eso era posible.
Como era con todo lo que había pasado, sin embargo, preocuparse no los llevaría a ningún lado y solo los haría perder más horas de sueño y despertarían sintiéndose más miserables, así que prefirieron en hacer lo que normalmente hacían más rápido para ayudar así a Wei Wuxian con la investigación. Zizhen recordaba algunas de las cosas escritas en el arreglo mientras que Jingyi recordaba las posiciónes, Jin Ling mencionó los ingredientes que recordaba haber visto y Sizhui dijo que Wei Wuxian les había dicho que debía de servir para visitar recuerdos pasados en lugar de transportar a alguien a esa época.
—Cuando regresen, por favor pateenme por regarla con algo como esto.
La verdad es que no estaban tan en desacuerdo.
—Tienes la cara de tu madre, jovencito.
Sizhui estaba a la mitad de garabatear una de las figuras que recordaba haber visto cuando escuchó la voz gentil y suave, haciendo que se levantara de golpe para encontrar a su abuela de pie ahí, medio apoyada en la pared.
—Ah, abuela, por favor toma asiento —se apresuró a decir pero se detuvo cuando ella sacudio la cabeza—. Yo…
—Tus primos me dijeron —explicó suvamente—. Y debo admitir que fue un alivio. Desde que llegaste, me guardé cuanto me recordabas a mi hija. Con tantas cosas que hay en este mundo, me preocupaba que fuera algo más.
—Lamento no haberlo dicho antes —susurró, sintiendo que las mejillas de le calentaban como si fuera un niño al que atraparon mintiendo—. Queríamos ayudar, pero teníamos miedo de que revelar nuestras identidades complicara todo.
—Yo entiendo perfectamente, no has cambiado nada —dijo con una suave risa, una que sonaba tan reconfortante como lo había sido cuando aún era un niño—. Aún te preocupas tanto por los que tienes al rededor.
—Me enseñaron bien —dijo, los recuerdos que tenía de ella era que eran maravillosos.
—Mi último deseo siempre ha sido que estés a salvo, que te conviertas en un hombre capaz y fuerte que siempre supe que serías —continuó, apoyando su mano sobre su mejilla, Sizhui dejó de respirar—. Un cultivador hecho y derecho, un líder natural.
Sizhui recordó aquel día en los Túmulos Funerarios donde estaban sobrepasados por los cadáveres mientras que los líderes escapaban, recordaba aquellos cuerpos hechos de sangre que emergieron de ese estanque de sangre y la figura femenina que había hecho lo mismo que estaba haciendo ahora. Para el Sizhui de ese tiempo había sido confuso pues no recordaba su pasado, pero, poco después, le había agradecido a su abuela el haberlos salvado y deseado agradecerle propiamente.
Así lo hizo.
Se apoyó en su mano y dejó que la calidez de su cuerpo vivo le bañara tal y como lo hacía cuando era un niño.
—Gracias por todo, abuela —susurró, esforzándose por no llorar—. Estoy seguro que ahora tendrán la vida que merecían desde el inicio.
—Niño tonto —dijo con una sonrisa, sus ojos brillando con lágrimas—. No tienes que preocuparte por mi, estoy orgullosa de ver en lo que te has convertido. Espero que el pequeño al que llevo a dormir todas las noches siga tus mismos pasos.
Sizhui no tuvo el corazón para decirle lo que había tenido que pasar para que él fuera tomado como el hijo adoptivo de Lan Wangji, ni siquiera pudo decir cómo había terminado todo para ellos y Wei Wuxian, pero estaba bien, no tenían por qué saberlo, esperaba que ahora sería diferente.
—Estoy seguro que será todavía mejor.
Wei Wuxian y Lan Wangji parecían siempre encontrar el camino que los llevababa de regreso al otro así que esperó poder ser parte de ello junto con su familia.
—Necesito que se enfoquen en lo que recuerdan de su tiempo —Wei Wuxian explicó mientras caminaba al rededor del arreglo que acababan de poner—. No piensen en lo que cambiaron aquí ni cómo podrá afectar el futuro, piensen en su vida, la que conocen.
—¿Qué tal si ya no existe? —Jin Ling preguntó, ocultando su ansiedad con sus típicas contestaciones.
Wei Wuxian suspiró y se cruzó de brazos, aún mirando al arreglo.
—Es una posibilidad y no puedo decir qué pasara con ustedes.
—Algo me dice que dos de nosotros no pueden existir al mismo tiempo —Jingy susurró, mirando a sus amigos.
—En el mejor de los casos, nos juntamos con los que ya existen o tomamos sus lugares —Zizhen y su optimismo dijo—. En el peor, bueno, desaparecemos.
—Estará bien —Sizhui intentó, agitando la cabeza para deshacerse de su propio pesimismo—. Sea lo que sea, lo hicimos bien así que estará bien.
—Sí, lo hicimos bien —Jin Ling asintió—. Como sea, solo hagámoslo.
—No sé que paso en su futuro ni lo que me pasó a mi, en específico, pero solo quiero agradecerles por tratar a A-Ning con el respeto que merece —Wen Qing dijo, acercándose con una sonrisa pequeña pero agradecida—. Es reconfortante saber que a pesar de todo, los jóvenes aceptan más.
Wen Ning lució apenado, pero logró acercarse un poco después de tragarse su ansiedad.
—Sí… gracias por confiar en mi.
—Gracias por cuidar de mi —Sizhui susurró, tratando pero eventualmente fallando en contenerse y terminando por abrazar a los dos—. Prima, primo, gracias.
Le tomó a ambos un poco el corresponder el abrazo, pero lo hicieron y Sizhui sintió sus brazos sujetarlo de vuelta. Quería que Wen Qing viviera y esperaba que asi fuera.
—Gracias por tratar mi herida… y por ayudar a mi jiujiu y Wei Wuxian con todo lo del núcleo —Jin Ling dijo sin verlos—. Me alegra saber que alguien tan capaz los ayudo e hizo que todo fuera bien.
No pareció sorprender a Wei Wuxian que Jin Ling y los demás supieran sobre el transplante, pero sí pareció ponerse ansioso ante la idea de revelarlo. Jin Ling solo pudo esperar que dejara de ser un tonto sobre eso y que le dijera a su jiujiu la verdad en lugar de esperar a que alguien más lo revelara.
—No hace falta —Wen Qing asintió, entretenida mientras le enviaba a Wei Wuxian una mirada que claramente decía: te lo dije—. Espero que tengan un regreso seguro.
—¿Por qué se van? —Sizhui desvió la mirada de ellos cuando vio a su pequeña forma correr hacia ellos—. No se vayan.
Decidido, se acuclilló delante de él y la apoyo las manos en los hombros, ignorando lo raro que era y sonriendo.
—Tenemos que irnos, así que cuida de la abuela, de los primos y de Xian-gege, ¿sí?
La manera en que los ojos se le llenaron de lágrimas y el labio le tomaba era tan familiar que a Sizhui le avergonzaba pensar que había hecho lo mismo con Lan Xichen cuando le reveló que no podría ver a Lan Wangji por un tiempo… aunque eso palidecía cuando recordaba que también lo había hecho con Lan Qiren.
—A-Yuan, eres fuerte y estoy seguro de que podrás proteger a todos —Jingyi dijo, parándose a su lado—. Sabemos que eres muy capaz.
-Está bien… —el pequeño Sizhui dijo, limpiándose la cara con las manos—. ¡Pero vuelvan a visitarnos!
—Vamos, A-Yuan —la mujer anciana dijo en cuanto entró, caminando hasta él—. Es hora de comer.
Sizhui volvió a apoyar su cara contra la mano de la mujer cuando volvió a acariciarle la mejilla, sabiendo que sería la última vez, y mantuvo sus ojos en ellos mientras se alejaban.
—Veo que no dejaste de ser el niño que lloraba por todo —Wei Wuxian y su tono bromista le hicieron levantarse y mirarlo mientras se limpiaba la cara—. Un Lan que llora, lo he visto todo.
—Yo…
—No sé que pasó ni por qué terminaste ahí, pero puedo decir que Lan Zhan tuvo mucho que ver en eso, ¿verdad? —preguntó, Sizhui asintió—. Que te críe el mismo Hanguang-jun, te mereces eso y más, A-Yuan.
Sizhui entonces sintió el inmenso deseo de abrazar a su padre, el que bromeaba con él cada que podía, el que sabía que era su A-Yuan y amenazaba aún con plantarlo como un rábano pese a su edad. Quería a su padre.
—Gracias, por favor prométame ser feliz.
—Aprendí mucho de ustedes, así que me esforzaré —dijo con una corta risa—. No te preocupes por nosotros, tu vive feliz.
No podían saber si sería así, pero aun así lo prometió.
—Y tú, A-Ling. —Una vez se alejó de Sizhui, Wei Wuxian sonrió cuando el aludido miró al suelo—. Me alegra saber que alguien cuidó tan bien de Jiang Cheng.
—Él cuido de mi —Jin Ling dijo, mirándolo por un momento antes de bajar la mirada otra vez—. Tu cuida de él, es muy obvio que se preocupan el uno por el otro, así que dejen de ser idiotas.
Wei Wuxian se rio otra vez al recordar las palabras que había dicho cuando Jiang Cheng vino, ahora tenía sentido.
—Prometo que intentaré algo, pero no puedo hacer mucho con esa personalidad que tiene.
—Por favor, los dos son iguales.
—Sé feliz, A-Ling, prométeme que también lo intentarás.
Y pareció ser demasdiado para él porque, pese a no ser fanático del contacto físico, Jin Ling lo abrazó y le demandó que fuera feliz y que no arruinara nada de lo que habían hecho. Wei Wuxian asintió con una sonrisa entretenida que ocultaba la bola de emociones que tenia dentro, pero se rió cuando Jin Ling lo alejó de un empujón y volvió a su posición enfurruñada.
—No tengo nada en contra del líder Ouyang, pero puedo decir que no soy su favorito. —Zizhen desvió la mirada de Jin Ling cuando Wei Wuxian se paró frente a él—. Sabiendo esto, estoy feliz de que te hayas rodeado de buenas personas.
Zizhen sonrió, sintiéndose feliz de recibir un halago de alguien que admiraba.
—Es mi padre, pero no estamos de acuerdo en muchas cosas.
—Pues eso me hace más feliz —dijo, palmeandole el hombro—. Eres un cultivador capaz con la cantidad exacta de romanticismo, deberías de escribir un libro.
—¡Quizá uno de poemas! —anunció felizmente, pero se aclaró la garganta para controlarse—. Pero gracias, significa mucho para mi.
—Cuando estudie en Descanso en la Nube, odie que todo mundo fuera tan aburrido. —Jingyi soltó un resoplido cuando escuchó al otro—. Hubiera sido de lo mejor tenerte ahí, habría sido muy divertido.
—¡Yo respeto las reglas! —Jingyi se quejó aunque pareció notar que había roto una en ese momento—. Tú estás dedicado a romper las reglas.
—¡Porque es divertido! —Wei Wuxian se rio—. Claro que eres un gran Lan y un cultivador muy capaz, además de un amigo leal para A-Yuan. Te agradezco.
—Yo estoy feliz de que Sizhui sea mi amigo —resopló pero suspiró—. No haga sufrir a Hanguang-jun o regresaré a patearlo.
—Claro, claro —dijo, entretenido, regresando hasta el arreglo—. Ahora, ustedes tienen que activarlo, nadie de nosotros debe intervenir.
Terminaron por asentir y aunque les temblaba las manos y todavía tenían lágrimas en los ojos, se enfocaron en dirigir su energía espiritual para activar el arreglo y los talismanes que dibujaron y prepararon bajo la atenta mirada de Wei Wuxian. Después de un par de segundos, se activó, aunque no mostró nada que dijera que iba a pasar en cuanto entraran.
—Gracias por todo, niños.
Era aterrador, por supuesto, pero cada uno se esforzó en pensar solamente en la vida a la que querían regresar y las personas que extrañaban tanto. Hubo una luz brillante que les hizo temblar y cerrar los ojos, sujetándose entre ellos con más fuerza hasta que la luz se fue y con ello, su consciencia.
Sizhui se despertó sin saber qué pasaba, pero se negó a abrir los ojos. Podía sentir a sus amigos estrangulandole los brazos y que estaba recostado sobre algo duro e incómodo, con algo enterrándose en su espada, pero fuera de eso, no sabía nada más.
—¿Alguien ya abrió los ojos? —Zizhen preguntó a su derecha.
—No creo —Jingyi contestó a su izquierda—. Pero no hemos escuchado a nadie decir que falló o algo así que quizá funcionó.
—Deberíamos abrirlos y ya —Jin Ling siseó, pero para Sizhui era claro que no lo iba a hacer primero.
—Tú primero.
—Que me jodan, hazlo tú.
Como pasó cuando aparecieron en Yiling, fue Sizhui quien abrió los ojos primero y se encontró con que estában entre árboles, que era de noche y todo estaba oscuro. No podía ver ninguna cueva al rededor, pero no le ayudaba mucho.
—Bueno, no estamos en una cueva.
A su lado, Zizhen finalmente soltó su brazo y se sentó, ayudando a Sizhui a hacer lo mismo y mandando una sonrisa de disculpa cuando notó que tanto le habían apretado los brazos.
—¿Pero dónde estamos?
—No lo sé.
Jingyi y Jin Ling eventualmente se sentaron y pusieron de pie, ayudando a Sizhui después de notar lo mismo que Zizhen. Parecían estar en un bosque y eso los asustaba.
¿Que pasaría si volvían a pasar por lo mismo? ¿Qué pasaría si debían encontrarse con otra realidad que no era la suya? Estaban agradecidos de haber podido ayudar a los otros y de haber hecho sus vidas mejor, pero había sido una experiencia agotadora y dolorosa que no querían repetir.
Al final, sin embargo, sabían que tenían que moverse y enfrentarse a la realidad por lo que empezaron a caminar por los árboles, tratando de encontrar algo que les ayudara a decir dónde estaban hasta que Sizhui se detuvo en seco y dijo:
—Estamos en Descanso en la Nube.
Jingyi siguió su mirada antes de mirar en otra dirección con rapidez, hasta que sus ojos negros se abrieron en señal de sorpresa.
—¡Estamos en la parte atrás de la montaña!
—¿Por qué estaríamos aquí? —Jin Ling preguntó.
—Quizá nos envió a la posición más cerca de donde desparecimos —Zizhen sugrió, mirando a los árboles como si pudiera decir qué tan viejos eran.
—Bueno, solo hay una forma de saberlo.
Descanso en la Nube no había cambiado casi nada a lo largo de los años. Lan Xichen le había enseñado a Sizhui lo cuidadosos que habían sido para reconstruirlo después de que Wen Xu lo quemara hace mucho años, así que no podían decir si estaban en su tiempo o en el pasado. Cuando llegaron a la entrada, los guardias se habían retirado ya, por lo que tampoco podían usar eso para decir qué pasaba.
Al menos sus pases funcionaban.
—Solo quiero agradecer que pasamos por esto juntos y que nos mantuvimos así —Zizhen dijo, deteniéndolos antes de que pudieran alcanzar el área principal—. No habría podido hacer todo eso solo y… aprendí mucho.
—Hacemos buen equipo, ¿no? —Sizhui sonrió, mirándolos—. No solo trabajamos bien para las cacerías.
—Obviamente —Jin Ling agregó, pero arrugó la nariz—. Pero… sí, es bueno que hayamos sido los cuatro juntos.
—¿Por qué nos estamos poniendo sentimentales? —Jingyi preguntó, agitando los brazos.
—Para prepararnos para el peor caso, supongo.
—Como los odio a todos.
Sizhui se rió aunque no podía deshacerse de la sensación de miedo e inseguridad que le creaba el no saber qué iban a encontrar.
—Si nos encontramos al Maestro Lan y no estamos en nuestra realidad, no quiero ni pensar qué va a hacer —Jingyi se quejó, acomodándose la cinta en la frente aunque ya estaba en buena posición.
—Nos va a regañar o llamará a alguien para que nos arreste.
Sizhui estaba de acuerdo con eso, en realidad. Sabía que Lan Qiren no estaría bien con ver dos caras no conocidas usando las cintas que solamente los miembros directos tenían. Lan Qiren no caería por la historia de parientes lejanos que se fueron del clan pero que mantuvieron las reglas y después de todo lo que había pasado, no tenía energía para lidiar con eso.
No lo necesitó.
—Espera… ¿¡Sizhui!?
Y fue así que lo escuchó.
La voz de Wei Wuxian, la que había escuchado hacer un escándalo en la mansión Mo mientras pretendía ser el lunático Mo Xuanyu, quien lo había guiado cuando salieron de caceria, quien le gustaba bromear mientras le decía que tan bueno era pero como gustaba de desobedecer a Lan Qiran al seguir saliendo con Wen Ning.
Wei Wuxian, el que conocía, corrió hasta donde estaban parados aun cuando las reglas decían que no se podía correr y fue seguido por una figura de blanco que lo seguía muy de cerca.
—Por Dios, mocosos, ¿dónde se habían metido?
Sizhui quería responder, enserio, quería dejar de ser como una estatua que no podía hablar mientras Wei Wuxian le revisaba para descartar heridas con el ceño fruncido al ver la ropa que traía antes de moverse a revisar a los demás, dejando a Lan Wangji para que lo revisara más meticulosamente con esos ojos dorados cargados de preocupación.
—A-Die… -finalmente susurró con la voz entre cortada y antes de que Lan Wangji pudiera entender, se agarró de su ropa y se soltó a llorar sobre su pecho—. Perdón.
Estaba seguro de que todo mundo los estaba viendo, pero no le importó cuando una de las manos de Lan Wangji se apoyó en su espalda y la otra le empezó a acariciar la cabeza, de la forma en que lo había hecho cuando Sizhui se despertaba de alguna pesadilla.
—Sizhui.
—Lo siento —repitió, sin soltarlo, ni siquiera cuando escuchó a Jingyi tratar de explicar algo.
—Lo sentimos —Jingyi logró decir al fin—. Nos metimos con uno de esos arreglos y terminamos en algún lugar, no queríamos desaparecer por meses.
—¿Meses? —Wei Wuxian dijo y su voz sonaba más cerca por lo que Sizhui soltó la ropa de Lan Wangji con una mano para agarrar la manga del otro y jalarlo más cerca—. Se fueron por semanas solamente, pero ¿qué quieres decir con eso?
—¿¡Semanas!? —Jin Ling exclamó sin creerlo—. Nos fuimos por meses.
—No, desaparecieron hace tres semanas, ni siquiera un mes —Wei Wuxian debatió, pero le puso una mano en el hombro a Sizhui que seguía llorando—. Como sea, me explicarán mañana, parece que pasaron por mucho así que vayan a descansar.
—No, no puedo descansar —Jin Ling dijo y Sizhui levantó la cabeza lo suficiente para ver al otro que se había hecho hacia atrás para sacar su espada y deshacer el talisman que ocultaba su verdadera apariencia y revelar a Suihua en todo su esplendor—. Necesito ver a mi jiujiu.
Bajo otras circumstancias, Lan Wangji y Wei Wuxian habrían podido atrapar al otro mucho antes de que pudiera siquiera plantar los pies sobre la hoja de la espada, pero por el agarre de Sizhui no pudieron reaccionar y la figura de Jin Ling desapareció en la oscuridad de la noche.
—Con este niño —Wei Wuxian dijo, frustrado entre quitar a Sizhui para seguirlo o quedarse a consolar a su niño que seguía llorando como si alguien se hubiera muerto—. Necesito...
—Déjalo ir, baba —susurró al fin, con la voz un poco ronca y sin importarle que usaba el nombre que solo usaba cuando estaban solos—. Necesita ver al líder Jiang.
Era claro que no entendían y eso seguramente los frustraba más, pero el cerebro de Sizhui no tenía la fuerza para preocuparse por eso. Necesitaba esto, necesitaba a sus papas y el consuelo de que era real y no un sueño que estaba teniendo mientras dormía en aquella casa en los Túmulos Funerarios.
—Está bien. Jingyi, Zizhen, vayan a descansar, nos encargaremos de A-Yuan.
Jingyi le puso la mano en la espalda mientras que Zizhen le dio un suave apretón antes de que Sizhui los escuchara irse y los viera desaparecer por el rabillo del ojo. Ya había dejado de llorar, pero no los soltaba.
—Vamos, A-Yuan, sueltalo para vayamos a casa —Wei Wuxian dijo suavemente, su mano aun un tanto huesuda tomando la de Sizhui para que soltara—. Estamos aquí, no te vamos a dejar.
Sizhui se dio cuenta que se sentía y estaba comportando como un niño, pero no le importó. Quería sentirse seguro, ya no quería cargtar con la ansiedad que implicaba ser alguien de veinticiete años. Después de un par de segundos, finalmente los soltó y se talló los ojos que estaban rojos e hinchados, pero empezó a caminar cuando lo empezaron a llevar de vuelta al Jingshi.
El olor a sándalo se sintió como casa.
Wei Wuxian trajo un juego de su ropa limpia y Sizhui se cambió, extrañando la sensación, antes de regresar a donde estaban. Tanto Lan Wangji como Wei Wuxian se habían sentado en la cama que había usado cuando era niño, dejando un espacio enmedio por lo que Sizhui se acomodó ahí.
Lan Wangji volvió a acariciarle la espalda mientras que Wei Wuxian le agarró la mano y se la acarició con el pulgar. Podía decir que ambos estaban preocupados, pero no querían forzarlo y prefirieron esperar hasta que estuviera listo.
—Los dos sufrieron tanto —dijo, tallándose la nariz—. ¡Baba pensó que estaba solo y A-Die no podía hacer nada!
—¿Tuviste una pesadilla? —Wei Wuxian preguntó aunque no sonaba muy seguro—. No estoy solo, ¡míranos! Todavía estoy casado con este buen hombre y tengo un hijo maravilloso, nada de eso es real.
—Lo fue cuando baba murió.
Las dos manos dejaron de moverse y pese a que extrañó la sensación, lo entendió.
—A-Yuan, ¿a qué te refieres?
—Viajamos en el tiempo —admitió al fin, cerrando los ojos—. Al tiempo en que vivían en los Túmulos Funerarios.
—No pude ser, niño —Wei Wuxian dijo con la voz quebrada, jalándolo a sus brazos para abrazarlo fuertemente—. Lo siento tanto A-Yuan, nunca imagine que haría eso… debio ser horrible.
—Cambiamos las cosas -dijo, sin querer confirmar que sí, había sido horrible pero no por las mismas razones.
—¿Qué cambiaron? —Esta vez, Lan Wangji preguntó y Sizhui, sin querer soltar a Wei Wuxian, solo giró la cabeza para verlo.
—Espero que muchas cosas —susurró, sin muchas ganas de listar todo lo que habían hecho—. Espero que les hayamos dado una mejor vida… no, les dimos una mejor vida.
Fue suficiente para que los dos entendieran más o menos lo que estaba diciendo por lo que, después de un momento, Lan Wangji se inclinó para abrazar a ambos, dejándolo en medio tal y como había querido.
—Estoy orgulloso de ti, A-Yuan.
Si, quizá vivir con su familia debió ser maravilloso, pero este Sizhui no cambiaría nada de esto.
Volar de regreso a Muelle del Loto desde Gusu a mitad de la noche era una de las cosas más desquiciadas y estúpidas que Jin Ling había hecho en toda su vida, pero ni siquierap odía pensar demasiado en ello. Su corazón le palpitaba en los oídos y lo que acababa de vivir parecía estar repitiéndose en su cabeza sin detenerse, dejándolo con la necesidad de hacer esto.
El aire frío parecía golpearle la cara mientras volaba, pero era incapaz de enfocarse en mantener una temperatura más cálida, sintiendo que hacerlo lo distraría lo suficiente como para caerse de la espada y morir de una forma bastante ridícula.
—¡Jiujiu! —Los discípulos seguramente estaban acostumbrados a ver a Jin Ling comportándose de muchas formas, lo vieron crecer, pero después de lo que había pasado, su cargo y edad, seguramente jamás esperaron que entraría gritando por su líder a mitad de la noche—. ¡Jiujiu ven aquí!
—¿Jin Ling? —Justo cuando estaba por empezar a gritar otra vez, una voz confundida vino de uno de los pasillos y Jin Ling giró la cabeza para buscarlo, casi rompiéndose el cuello de lo rápido—. Estúpido niño, ¿dónde mierda te habías metido?
Probablemente quería decir más, pero se perdió cuando Jin Ling se abalanzó sobre él y lo atrapó en un abrazo rompe huesos.
—¿Por qué te dejaste sufrir tanto? —preguntó, hundiendo la cara en su pecho—. ¿Por qué son tan idiotas?
—A-Ling, no entiendo nada de lo que dices. —Los dos no eran buenos con el contacto físico, los abrazos y todo habían sido algo que solo pasaba cuando era niño, pero la combinación de todo parecía ser lo suficiente como para abrazarlo—. Estuve muy preocupado, con un carajo.
—Lo sé —sollozó—. Sé cuanto te preocupas por mi y por tu estúpido hermano.
—Eso que tiene…
—No voy a dejar que sigan con sus tonterías —lo interrumpió, haciéndose para atrás para fulminarlo con sus ojos llorosos—. Los dos cometieron errores, si, ¿y qué? Está vivo de nuevo, aprendieron algo nuevo y deberían de trabajar en ello.
—Jin Ling-
—Tienen una segunda oportunidad, ¿por qué no están haciendo nada con eso?
Vio con sus propios ojos como la relación parecía estar condenada a no hacerse mejor, pero al final, Jiang Cheng había abogado por Wei Wuxian y se había despedido con algo más esperanzador. Aquí, Jin Ling sabía que Jiang Cheng ya no podía odiar a Wei Wuxian con la misma intensidad que lo volvió loco y lo hizo torturar a todos esos que le recordaban a su hermano, también sabía que ya no podía culparlo completamente de las desgracias del mundo. Los dos creían que que lo mejor era estar separados, pero no era la respuesta.
Si Wei Wuxian le hubiera dicho a Jiang Cheng sobre el núcleo, si Jiang Cheng se hubiera sentado a explicar el por qué no le era fácil simpatizar con los Wen, si los dos hubieran puesto a listar todo lo que pensaban entonces todo el problema pudo haberse resuelto en lugar de pasar de falta de comunicación a tragedia completa.
—jin Ling, ya lo he dicho varias veces —dijo, apoyando sus manos sobre sus hombros para mantenerlo ahí—. Wei Wuxian tiene su propia vida y yo tengo la mía.
—Quizá era así, ¡pero ya no más! —Agitó la cabeza—. Mamá los amaba a ambos, honren su memoria tratando de ser amigos otra vez.
Jiang Cheng se puso rígido en su abrazo y sus ojos abiertos miraron a Jin Ling como si no entendiera lo que estaba pasando. Después de todo, Jin Ling a penas y mencionaba a su madre de alguna forma que pareciera implicar que la recordaba.
—A-Ling…
—Lo vi, hablé con ellos y ahora sé lo que debo hacer —dijo, soltándolo al fin para limpiarse las lágrimas—. No dejaré que sigan comportándose como idiotas, no dejaré que mi estúpido clan lastime a más personas.
Sonaba a que se había vuelto loco, el líder más joven en el mundo de la cultivación teniendo sueños de grandeza para hacer el mundo un lugar mejor, pero no le importó. No estaba solo, tenía amigos, familia y eso haría las cosas mejor.
—Nunca voy a entender qué tienes en la cabeza —Jiang Cheng dijo con un hilillo de voz, pero lo tomó del brazo—. Vamos, mocoso, tienes que cambiarte eso que llevas puesto y comer.
Jin Ling decidió seguirlo y dejar de confundirlo con más cosas que no tendrían sentido, pero aun así se agarró de su brazo de la forma en que hacía cuando era un niño y seguía a su jiujiu a donde fuera.
—Te quiero, jiujiu —dijo, sin saber si se lo había dicho lo suficiente en el pasado—. Gracias por todo.
Jiang Cheng hizo un ruido que le recordó a Hada cuando se había machucado la pata, pero Jin Ling estaba seguro de que sobreviviría.
El cuarteto tenía mucho trabajo que hacer.
Notas:Y con eso llegamos al final, quise dar un final esperanzador pero sin cambiar por completo lo que ellos ya tenían porque pues ambién tiene sus cosas buenas. Fue mi primer trabajo metiéndome con viajes en el tiempo y me gustó, aunque no he escrito otro así... Seguro un día lo hago.
Muchas gracias por leer, espero les haya gustado.
