La valkiria y el Dragón
Entre sueños y bocetos
-¿Dónde estoy?- fue la pregunta que salió de la boca de la vikinga de ojos zafiro mientras miraba confundida el lugar en el que se encontraba. Estaba en un bosque y por lo que veía podía ser uno de los lugares de berk, no obstante, no sabía dónde se encontraba. ¿Estaba en punta cuervo? o acaso estaba pasando el bosque del sur. Claramente no estaba cerca de la playa de Thor ya que no veía el mar ni tampoco olía su olor característico a sal.
–Hola ¿hay alguien ahí? – pregunto desconcertada mientras caminaba pasando los enormes árboles y pinos que la rodeaban. Para mala suerte de Astrid el lugar estaba lleno de una densa niebla que no le permitía ver más allá de un par de metros y si no fuera por el hecho de que la luz de la luna se colaba entre los pequeños huecos que dejaba el follaje de los árboles, esta no sería capaz de ver más allá de su nariz.
Sin importar cuanto caminaba no llegaba a un lugar en concreto haciendo que aquella impaciencia empezara a salir a flote en los bufidos de fastidio que salían de su boca cada que tropezaba con una rama. - estúpida niebla- gruño cual niña pequeña mientras golpeaba una rama con fuerza para quitarla del camino, sin embargo y para mala suerte de la rubia de piel blanca, esta se devolvió con fuerza dándole directo al rostro. –ya me estoy cansando de esta…- no obstante, antes de que pudiera acabar su maldición una presencia oscura paso con rapidez por detrás de ella haciendo que esta se pusiera en guardia al momento. –¿Qué demonios? - pregunto mientras llevaba una mano a su espalda buscando su hacha la cual, y añadido a su desgracia, no estaba haciendo caer en cuenta a la vikinga de lo indefensa que estaba.
Volvió a escuchar los pasos y el crujido de las plantas resonando a su lado sobresaltándola y haciendo que esta se pusiera más rígida de lo que estaba. Con decisión y la adrenalina corriendo por sus venas subió sus brazos y sus puños en guardia buscando a aquel que la estaba acechando, aunque no tuviera su hacha aun contaba con toda su fuerza y agilidad para defenderse de sea lo que sea que la estaba cazando.
-muéstrate y te mandare directo al helheim con la cara destrozada- bramo Astrid con sus ojos destellando el coraje que habitaba en ella. Era una Hofferson, era descendiente de uno de los clanes más letales de todo el archipiélago y sin duda no iba a caer sin antes haber dado batalla. Todo su cuerpo estaba entrenado para el combate, su mente estaba lista para recibir cualquier peligro que se le avecinara, lo que no contaba la valkiria es que su corazón no estaba preparado para lo que vio.
-¿Por qué me odias?- escucho la voz de un niño pequeño llorando y gimiendo de tristeza y cuando lo vio fue cuando su convicción se quebró.
-Hiccup- susurro el nombre del pequeño al verlo. Entre la niebla estaba aquel niño escuálido de 8 años con sus mejillas empapada en lágrimas lavando las pecas que salpicaban su rostro. Estaba llorando y gimiendo con tristeza mientras la veía a ella con sus ojos esmeralda bañados por el dolor.
- ¿Qué te hice para que tú me despreciaras de esta manera? –y escuchar como la voz del niño temblaba y sus ojos derramaban cristales salinos rompió a aquella guerrera y fiera.
-yo no te desprecio- dijo con rapidez mientras intentaba de acercarse al niño el cual retrocedió sosteniendo sus manos a la altura de su corazón protegiéndolo de aquella a la que tenía en frente –Hiccup…-
-yo solo quería ser tu amigo- susurro casi inaudible el pequeño mientras miraba a los ojos zafiro de la valkiria –yo solo quería que me aceptaran, pero me desecharon, me apartaron, tú me apartaste – y con aquello el corazón de la vikinga se estrujo de dolor. Odiaba a su versión joven, odiaba aquella ingenua y cegada niña que sin importar había pasado por encima de todos destrozando en el proceso al alma pura y buena que ahora tenía en frente.
-por favor escúchame- rogo con la voz quebrada la rubia mientras sus ojos traicioneros soltaban lágrimas de arrepentimiento mientras intentaba alcanzar al pequeño.
-no- dijo Hiccup dando dos pasos atrás –ya no quiero sentir las miradas, ya no quiero que me vean con desprecio, quiero que dejes de mirarme- escucho al niño y recordó aquella libreta.
"todos me miran, todos me juzgan. ¿Por qué no puedo ser como ellos? ¿Por qué no ven y valoran que al menos lo intento? Y aunque sus bocas no lo dicen sus ojos lo hacen, los ojos azules de ella lo hacen." Esa fue una de las frases que él escribió en su libreta. Además de ser una bitácora de aquella pesadilla que vivió, también fue un diario en la que el muchacho castaño y de ojos verdes como el bosque dejaba sus más íntimos sentimientos y pensamientos.
-escúchame yo…- pero antes de poder terminar su oración el niño salió corriendo perdiéndose entre la niebla. Sin perder ni un solo segundo, Astrid salió corriendo detrás de él intentándolo de alcanzar, sin embargo, este ya se había perdido. -¡perdóname!- grito con lágrimas en los ojos intentando de alcanzarlo y a pesar de su velocidad y su agilidad, el muchacho se había perdido entre aquel bosque haciendo que la valkiria cayera desconsolada de rodillas gimiendo de tristeza.
- hiccup perdóname, no debí apartarte- dijo con tristeza mientras se cubría el rostro intentando de apaciguar el dolor –debí haber estado a tu lado, debí haberte apoyado y no lo hice, perdóname- susurro con la voz quebrada.
-ya es tarde- escucho a su lado y al alzar su mirada lo vio. Ya no tenía enfrente al niño escuálido de 8 años, frente a ella estaba el muchacho hibrido con sus alas negras abiertas mostrando su tamaño y su majestuosidad junto con su cola negra moviéndose de lado a lado cual serpiente a punto de atacar. -5 años tarde-
- lo sé y lo siento- dijo mirando al hibrido estando aun arrodillada –no sabes lo que me dolieron estos 5 años al saber que no hice nada por ti. - y decía la verdad, lo decía de corazón. Aún recuerda cada una de esas innumerables noches en las que lloraba al imaginarse al muchacho en sus momentos más oscuros, en sus momentos de tristeza y de desesperación –por favor déjame ayudarte, déjame reparar el mal que te hice- y a pesar de estar hablando desde lo más profundo de su corazón, lo único que recibió como respuesta fue una carcajada burlona y socarrona de parte de aquel frio hibrido que la miraba con aquellos ojos salvajes y reptilianos.
-la gran Astrid Hofferson ofreciendo su mano perfecta todopoderosa para ayudar a la vergüenza de Stoick- repitió la misma frase que ya le había dicho cuando estaba en la cala. Con fuerza el hibrido la agarró del cuello cortándole la respiración solo para después estamparla con fuerza contra uno de los arboles –no me hagas reír- gruño cual animal mientras la estrangulaba y su rostro se desfiguraba en una mueca llena de ira y rencor.
-no eres una vergüenza- dijo con dificultad y con tristeza mientras con dificultado acunaba el rostro del hibrido con una de sus manos –no para mí- y por un momento vio como aquel muchacho pecoso de corazón noble y aventurero salía a la superficie de aquella tormenta de odio. No obstante, así como salió así desapareció volviendo otra vez el rostro del castaño a aquella mueca de fastidio.
-hemos estado bien sin ti durante 5 años y es no va a cambiar- y terminada la frase aquel espectro se esfumo en una nube de niebla permitiéndole a Astrid respirar con normalidad de nuevo. Con tristeza Astrid se apoyó contra el árbol contra el que Hiccup la estampo mientras cerraba sus ojos con tristeza dejando derramar lágrimas amargas de tristeza y dolor. Y fue en aquel momento que la niebla se desvaneció dejando ver a la luna, las estrellas y el paisaje a su alrededor. Estaba en la falda de una colina y en la punta los pudo ver. El Hiccup hibrido alzaba con cariño entre sus brazos a su versión de 8 años mientras el niño apoyaba su cabeza contra el pecho del draconiano.
-¿estaremos bien?- pregunto el niño ocultando su rostro entre el cuello del hibrido -¿seremos libres?-
-si pequeño- escucho la voz del hibrido, y está en vez de estar tintada de la ira y el enojo como hace unos momentos, estaba tintada de una calidez paternal y un amor que la estremeció al oírla –ya nadie podrá herirte otra vez- y así el hibrido alzo su mirada mirando directamente a Astrid mientras sus ojos verdes dejaban caer una lagrima traicionera – ya no sufrirás por ella otra vez- y así el hibrido desplego sus majestuosas alas y las batió empezando a levantarse lentamente del suelo.
-no- susurro Astrid con dolor mientras emprendía carrera intentando de alcanzarlos –¡por favor no se vayan!- dijo con fuerza mientras alzaba su mano en un intento en vano de alcanzarlos -¡no me dejen!- grito desgarradoramente mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.
-¡no se vayan!- despertó gritando la Rubia con fuerza mientras sus lágrimas empapaban sus mejillas y con su corazón a punto de salirse de su caja torácica ante la fuerza y rapidez con la que palpitaba.
-¿Qué no se vayan quiénes?- escucho a su lado sobresaltándola y por instinto dando un fuerte golpe al rostro a la dueña de aquella voz –auch- se quejó Ruffnut al recibir el puño de la menor de los Hofferson.
-Ruff perdón- dijo Astrid con rapidez al ver a quien le había pegado.
-Astrid ¿estás bien? - escucho la voz de Fishlegs y al ver vio como todos los que estaban en la celda la estaban mirando, algunos con fastidio por el hecho de que los despertaron, otros con preocupación entre esos Gobber, Fishlegs y Ruffnut que, si bien estaba ya deteniendo la hemorragia nasal gracias al golpe, seguía viendo con preocupación a su amiga. Como un relámpago a su mente volvieron los sucesos de la noche anterior recordando cómo le había sugerido a Stoick llevarse a los aldeanos en condiciones al ruedo para así evitar que más gente se enfermara por la cantidad de ceniza que había en el pueblo después del ataque de los dragones. Al ser tanta gente, tuvieron que acomodar a todos en las celdas llenando estas por completo, y fue entonces que se dio cuenta que sus gritos y su llanto habían despertado a todos sus compañeros de celda que habían estado tratando de dormir en el frio suelo.
-si perdón- dijo mientras agachaba su cabeza y se limpiaba el rostro con rapidez –estoy bien, solo fue un mal sueño-
Y así se volvió a acostar, y por más que lo intento no fue capaz de conciliar el sueño. La mañana llego lenta y tortuosa para la rubia de mirada celeste quien no había podido dejar de pensar en el hiccup de su sueño. No podía dejar de pensar como aquel hibrido de mirada reptiliana y alas protegía con tanto cariño y devoción a su versión más joven.
Quería salir corriendo a la cala y ver si el castaño seguía ahí, quería correr y dejar todo atrás con tal de poder ver a su amor platónico y saber que aún no se había ido, no obstante, sus deberes la llamaban y tenía que ayudar a su pueblo en aquellos momentos desoladores.
Todos los aldeanos se despertaron cuando el sol deslumbro en el horizonte y así todos sin excepción fueron a la aldea hecha cenizas para empezar las reconstrucciones. Al llegar pudieron ver como el primero en estar ayudando en aquella labor era nada más ni nada menos que Stoick quien junto a su hermano Spitelout estaban ya recogiendo escombros quemados y chamuscados de lo que alguna vez fue una casa.
Un sentimiento parecido a la de la traición se estableció en el pecho de la valkiria al pensar que se moría de ganas por salir corriendo al bosque con tal de ver que el causante de aquel desastre siguiera donde lo había dejado sin importar que su pueblo y su gente estaban sufriendo gracias a él y su manada de dragones.
-buenos días a todos –saludo Stoick mientras se bajaba la pañoleta que no dejaba que respirara las cenizas –tenemos que empezar a reconstruir lo más rápido posible para así poder tener un refugio antes del invierno. Nos dividiremos en 2 grupos- y así señalo a un grupo – este grupo ira a cortar árboles al bosque, Snotlout tú los guiaras-
-ohhh sí, yo soy el líder- dijo el azabache con su ya conocido complejo de superioridad –síganme debiluchos, Snotlout, Snotlout oy oy oy- festejo haciendo que Stoick rodara los ojos y que Astrid se cogiera el puente de la nariz con fastidio.
-Spitelout acompáñalo- ordeno Stoick –evita que también incendie el bosque- y después de que el segundo grupo se fuera, volteo a mirar a la gente restante –ustedes cojan palas y las carretillas restantes y empiecen a quitar estos escombros, tenemos que limpiar este lugar para que nadie se enferme- y así todos se pusieron las pañoletas y empezaron a trabajar.
La rubia de ojos zafiro tomo con rapidez una pala y haciendo equipo con Ruffnut, la cual tenía un morado bastante notorio en su nariz, empezaron a recoger las cenizas echándolas en una carretilla. Sus ojos tan azules como el cielo y tan profundos como el mar no dejaban de mirar hacia las montañas rezando por no ver al hibrido volar por el cielo.
"tiene un ala rota, es imposible que se vaya" pensó intentando de calmar su angustia. ¿Pero si llegaba uno de los dragones que lo acompañaban y se lo llevaba?
-Astrid…-
¿Y si se fastidiaba y se atrevía a nadar hasta su isla? Quizás tenía la energía suficiente para hacerlo después de todo podía volar grandes distancias.
-Astrid…-
Quizás aún mantenía sus habilidades de herrero y construía una valsa y se iba. Gracias a sus diseños era que Berk había avanzado con sus armas así que no sería muy difícil para el imaginar una forma de volver.
-ASTRID…- grito Ruffnut con fuerza sobresaltando otra vez a la Hofferson.
-¡¿Qué?!- respondió de igual manera la rubia haciendo que la de trenzas se cubriera con rapidez la cara.
-ya está llena la carretilla- y así como había dicho la Thorston se dio cuenta que había estado paleando ceniza más de lo que la carretilla podía llevar haciendo que esta empezara a regarse.
-mierda…- gruño para clavar la pala con fastidio en el suelo y así poder coger la carretilla de los manubrios con intención de llevarla y tirarla al mar como habían estado haciendo.
-hey- dijo Ruffnut con suavidad poniendo una de sus manos sobre los hombros de la valkiria -¿estás bien?-y fue aquella pregunta la que la había hecho caer en cuenta que no, no estaba bien.
-no- dijo con cansancio al tiempo que soltaba la carretilla –no dejo de pensar en…- y se detuvo al darse cuenta que estaba a punto de mencionar al hibrido solo para pensar en el resto de los problemas que la acongojaban –el ataque, no dejo de pensar que de cierta forma lo merecíamos. No dejo de pensar que la aldea y nuestra gente está sufriendo y de que no pude hacer nada para prevenirlo-
-es verdad- concordó Ruffnut con la rubia –no había habido ataques desde hace 5 años, todo era más tranquilo, pero aburrido –dijo la rubia exagerando su gesticulación al final de la frase haciendo sonreír a la menor de los Hofferson.
-es verdad- respondió Astrid –pero pareciera que nos devolvieron las redadas de 5 años en una sola noche-
-¿bromeas? Casi me hago en los pantalones- exagero la Thorston –Aquí entre nos, Snotlout se hizo en los pantalones esa noche-
Y con eso la Hofferson estallo en risas ante aquello dicho por la rubia, en especial cuando conto de manera rápida como el azabache casi muere en manos de un Changewing.
-el dragón me hubiera hecho un enorme favor- dijo la valkiria mientras se secaba una lagrima que le salió de tanto reír.
-es verdad. Por favor Odín manda otra redada y que en esta se lleven a Snotlout-
Y con aquello la Hofferson volvió a estallar en carcajadas ante la oración y clara burla que la de la de trenzas rubias estaba haciendo en contra de su "prometido".
-Ruff- llamo Astrid a la rubia –gracias, de verdad gracias por esto-
-No hay de que- dijo con simpleza –solo no me pagues con otro morado en la cara. O quizás sí, podemos negociar- respondió está haciendo que la menor Hofferson sonriera ante el humor de su compañera.
- lo tendré en cuenta-
Después de aquel momento las dos rubias volvieron al trabajo. El tiempo paso y si bien casi todo el tiempo hacia frio y con el invierno cerca, aquel sol de aquella tarde sumado a la gran cantidad de ceniza hacia que aquel trabajo se volviera más agotador de lo que debería. A pesar de aquello, la valkiria agradecia aquello ya que, junto a la distracción provista por Ruffnut, Astrid pudo olvidarse del hibrido malherido que había estado habitando en su cabeza hasta que era más del medio día.
-Hija- escucho la voz de su madre Gil a sus espaldas cuando estaban terminando de llenar por décima vez la carretilla.
-Mama- saludo Astrid mientras se secaba el sudor dándose cuenta que su madre llegaba con una cubeta llena de agua haciendo que las dos rubias pararan de trabajar.
-buenas tardes señora Hofferson- dijo Ruffnut con voz cantarina mientras veía a Gil llegar –esa agua es para nosotros ¿verdad? - pregunto con su usual imprudencia haciendo reír a la mayor Hofferson.
-si Ruffnut, es para ustedes- y seguido la rubia de trenzas tomo la cubeta y hundió la cabeza dentro de esta. Si no es por Astrid que la jala de una de las trenzas esta se hubiera acabado toda el agua que había adentro.
-¿Cómo esta papa?- pregunto la de ojos zafiro mientras humedecía un poco sus manos para así poder pasárselas por la nuca y quitar el sudor que le bajaba por el cuello.
-está bien- respondió con simpleza la progenitora mientras rodaba los ojos –te lo dije, tu padre hace más drama que un niño pequeño, pero cuando deja sus lloriqueos de lado vuelve a ser el vikingo rudo y fuerte de siempre. Esta con el equipo de Snotlout ayudando a talar los árboles-
-wow- exclamo la rubia de trenzas mientras se sacudía las manos quitando las cenizas –mi hermano es igual solo que quitando la parte de rudo y fuerte-
Y con aquello logro sacar otra carcajada a ambas Hofferson. No sabía si era el hecho de que había estado reflexionando sobre el asunto de Hiccup, o si solo era el estado en el que se encontraba aquella mañana, pero en aquel momento estaba apreciando tener a Ruffnut como amiga. Estaba apreciando y sobre todo valorando a aquella que con sus bromas y sus tonterías hacían que sus problemas se fueran por un breve momento de tiempo.
-les tengo buenas noticias- dijo Gil sacando a la rubia de sus pensamientos y llamando la atención de la gemela –hoy el mercader Johann atraco en el puerto… o lo que queda de el-
-¿el mercader Johann?- pregunto Ruffnut con sorpresa –¿Qué no se supone que llegaba en la siguiente estación?-
-si- respondió Gil para después continuar- al parecer estaba cerca de la región cuando vio la nube de humo viniendo de Berk, así que vino para investigar que había ocurrido.
-de seguro se llevó una gran sorpresa- susurro Astrid con tristeza al ver a su alrededor.
-hoy estuvo hablando con Stoick durante la madrugada y llegaron al acuerdo de un préstamo. Johann ha dado tres canastas de pan y 5 barriles de hidromiel con tal de que la isla le pague con intereses- continuo la progenitora Hofferson –Además, ha ofrecido llevar una carta hasta Berserk pidiendo la ayuda del rey Dagur y la reina Mala-
-es bueno escuchar algo positivo después de todo este caos- respondió Astrid analizando las buenas nuevas. Berserk era una tribu aliada de Berk en la época de las redadas. 2 años atrás se dio a conocer la noticia de que el hijo del rey Oswald, Dagur tomaba por esposa a la reina Mala de una tribu vecina para generar una alianza y ascender al trono de Berserk, y al ser una tribu aliada, la invitación llego a Berk. Para ese entonces ella ya estaba comprometida con Snotlout por lo cual se vio en la obligación de asistir a la boda de los reyes. Aún recuerda con ternura y cierto grado de añoranza y melancolía el momento en que los prometidos se dijeron sus votos. Ver a la reina Mala en aquel vestido negro, costumbre de su tribu, sonriéndole con genuino amor y alegría al futuro rey de Berserk quien miraba a su prometida como si su mundo se encontrar frente a él hacia que cierto grado de envidia creciera en la valkiria al saber que su boda no iba a ser ni por asomo tan autentica como lo fue la de ellos.
No obstante, no todo fue color a rosas. Aquel día cuando se renovaron los tratados, el tratado entre Berk y Berserk había quedado inconcluso gracias a el repudio que tenía la tribu de Mala ante la caza de dragones haciendo que el tratado de comercialización de pieles entre Berk y Berserk se viera bastante afectado y junto con ello su alianza, aunque siendo sinceros aquellas pieles habían dejado de ser comercializadas gracias a la escasez de aquel producto. Aun podía recordar como Stoick maldecía la debilidad de Berserk y su nueva tribu hermana alegando y gritando que los demonios habían embrujado a Berserk, algo bastante parecido a lo que había hecho con su hijo 5 años antes.
-espero que la alianza rota entre Berk y Berserk no afecte el auxilio que claramente necesitamos- suspiro Astrid ante aquella pequeña posibilidad.
-eso es algo que no nos corresponde y que por el momento está fuera de nuestras manos- respondió Gil poniendo una de sus manos sobre las de su hija –por el momento es hora de descansar, lleven esta última carreta y diríjanse al gran salón, es hora de la comida-
Y así ocurrió, con rapidez ambas rubias llevaron la carretilla al mar solo para después irse al gran salón a comer aguantándose el ver como Snotlout alardeaba de su fuerza y de cómo había derribado más árboles que cualquiera.
-los arbustos no cuentan- le respondió el gemelo masculino de los Thorston dejando en ridículo al futuro líder de Berk. Ya sin el sol de aquella mañana y con el olor de las cenizas amortiguado dentro del gran salón, Astrid dejo que su mente volviera a divagar sobre aquel que estaba en lo más profundo de la hondonada dejando que la ansiedad le corriera por sus venas. Ya era la tarde y como era usual iba a salir a "cazar" como solía hacer en las tardes. Nadie le diría nada ni le harían preguntas ya que de entre su generación era ella la que sin duda era mejor cazadora y claro que iba a usar eso como excusa para poder ir a ver al hibrido que tanto habitaba en su mente y corazón.
Con rapidez y atorándose más de una vez se comió a toda velocidad la comida que le habían servido y aprovechando el teatro que Snotlout y Tuffnut estaban montando en el gran salón salió de este con hacha en mano, la libreta de cuero y un pescado que paso a recoger de los recursos de emergencia ignorando otra vez aquella sensación de traición que la invadió.
Corrió como alma que llevan al helheim por el bosque de Berk evitando a uno que otro aldeano que se había quedado talando durante más tiempo. Deseaba correr con todo lo que daba su ser, sin embargo, no podía dejar la cautela de que nadie la siguiera para así ahorrarse algunos problemas. Y después de minutos que para ella se sintieron como horas llego a su destino.
-¡Hiccup!- grito con fuerza apenas entro a la hondonada, no obstante, y para su desgracia el único sonido que la recibió fue el de los pájaros volar ante el grito que la valkiria había dado. –no, no por favor no- rogo con dolor al ver como la cala estaba vacía sin rastro del primogénito de Stoick -¡Hiccup!- volvió a gritar con su corazón a punto de salirse con aquella acción.
-¿tienes que ser tan escandalosa?- escucho una voz a sus espaldas y al voltearse pudo ver al castaño con una cara de fastidio mirándola de arriba abajo.
-creí que te habías ido- dijo con alivio y haciendo una fuerza descomunal para que no se notara su alegría de ver al hibrido.
-créeme, si pudiera lo habría hecho hace bastante tiempo – gruño con enojo el castaño mientras pasaba de largo a la castaña –solo salí a caminar. Estar en este lugar encerrado me va a volver loco-
Quería preguntarle a donde había ido, quería preguntarle como había amanecido, si había podido dormir o si le había gustado lo que le había traído de comer, se sentía como una niña llena de alegría al verlo frente a ella. Aun podía sentir como el alma se le fue del cuerpo cuando vio su pesadilla dibujada en la realidad en aquel momento en que no lo encontró y a pesar de todo aquello que quería decir no podía gracias a aquel muro gélido que el de ojos esmeralda había levantado entre ellos por lo que decidió solo seguirlo adentro de la cala. Fue cuando dio el primer paso que lo vio detenerse en su andar para escucharlo gruñir en lo bajo.
-arroja el hacha-
-¿Qué?- pregunto incrédula y con indignación viendo al hibrido -es un maldito chiste ¿verdad?-
-Hofferson- escucho su apellido en un rugido gutural solo para ver como el hibrido volteaba su cabeza mirándola por encima de su hombro –arroja el hacha ahora-
-de acuerdo- bufo con fastidio Astrid repitiendo el mismo lanzamiento que había hecho el día anterior -¿feliz señor gruñón?- pregunto con sarcasmo la de ojos zafiro solo para ver como este no respondía y se iba a sentar a la orilla del lago. Con convicción la vikinga camino hasta donde estaba Hiccup y se sentó a unos metros de él.
-¿ahora qué quieres?- pregunto Hiccup con fastidio al ver como la rubia se sentaba a su lado.
-te traje la comida-
-ya comí, así que ya puedes irte- respondió con brusquedad el hibrido mirándola fijamente a los ojos, a aquellos ojos azules que tanto le fascinaba contemplar, aquellos ojos con los que no dejaba de soñar.
- "alguien parece que sigue enamorado"- escucho la voz burlona de Toothless en su cabeza haciendo que Hiccup deseara abofetearlo.
- "Toothless hazme un favor y como buen muerto que eres quédate calladito"- regaño a su hermano dentro de su cabeza solo para escuchar como este se reía por lo bajo.
-solo quiero hablar- escucho a la rubia hablar con melancolía sacándolo de su discusión con el night fury, y no iba a negar que ver aquella tristeza en la valkiria le estrujaba el corazón, pero su mente aun le recordaba una y otra vez que no debía volver a confiar en un vikingo y en especial en esta vikinga.
-esta cala es bastante grande para los dos- respondió con enojo volviéndose a parar solo para alejarse de la de piel blanca –así que si quieres estar aquí adelante pero que sea alejada de mi- y así se fue hacia aquel árbol muerto a la orilla del lago. Con agilidad se trepo sobre sus ramas solo para dejarse caer quedando colgado de su cola cual murciélago. Y sin pensarlo dos veces se envolvió entre sus alas dispuesto a tomar una siesta.
No sabía qué hacer. Quería gritar, quería maldecir al hibrido con todas sus fuerzas, pero sin duda aquello no la iba a llevar a ningún lado. El alivio y la alegría que había sentido al volverlo a ver habían sido opacados por aquella bofetada que había recibido ante las palabras de Hiccup. Su corazón le rogaba que enmendara aquella relación con el draconiano y ella sin duda quería complacerlo, sin embargo, cada vez se le hacía más difícil pensar en una manera de lograr su cometido.
Cansada de estar pensando se sentó con la espalda contra una roca opuesta a donde estaba el hibrido descansando y sin duda no iba a negar que verlo dormir de aquella manera la sorprendió de sobremanera. Saco la libreta y la abrió en un separador que tenía donde se podía ver un bosquejo de lo que parecía ser Berk vista desde el aire.
Si bien Hiccup había ocupado gran parte de aquella libreta narrando su historia y todos los pensamientos que le recorrían la cabeza, más de la mitad la había dejado sin usar a lo cual la rubia de ojos zafiro le dio un buen uso. En aquella mitad de la libreta, y al igual que el legítimo heredero del trono de Berk, Astrid la uso como diario y como cuaderno de dibujos donde tenía bosquejos de armas y paisajes. No era tan buena como el castaño, pero tampoco lo hacía mal usándola en especial para sus trabajos en la fragua con Gobber.
Aquel dibujo de Berk lo había comenzado un par de semanas atrás después de que volvió de un viaje con Stoick y los Jorgenson en su entrenamiento para ser jefa. La idea de volar y poder ver todo desde el cielo era una idea que rondaba constantemente en su cabeza haciendo que parte de sus dibujos fueran de lugares vistos desde la perspectiva de un dragón, de su dragón como ella le gustaba escribir cuando mencionaba algo referente a Hiccup en su diario.
"¿Qué tanto dibujas?" recordó como Gobber le había preguntado una vez que estaba en la fragua dibujando una de las antorchas de Berk desde el cielo.
"solo intento de imaginar cómo sería esa antorcha vista desde el cielo" fue la respuesta que le había dado al rubio mientras seguía con su ceño fruncido intentando de imaginar aquello.
"¿Cómo un dragón?"
"exacto como mi… como un dragón" recordó como casi se equivoca al mencionar el nombre en clave que le tenía al hijo del jefe
"dioses esta fragua debe estar encantada. Todos mis aprendices se vuelven locos" fue la broma que dijo el soquete de manos intercambiables recibiendo un puño amistoso en el estómago de parte de la hofferson.
Aquellos dibujos aéreos habían empezado con cosas simples, arboles, casas, el ruedo, la playa y solo fue hasta el regreso de aquel viaje que se había decidido en hacer a Berk completo desde esa perspectiva.
Con la espalda recostada en esa roca continuo con su dibujo y seria mentirosa si negara que más de una vez volteo a mirar al castaño solo para confirmar que este no se había desvanecido como en su sueño. No supo cuánto tiempo paso gracias a su concentración, pero cayó en cuenta de todos aquellos detalles solo cuando lo sintió.
Hiccup el hibrido gruñón y enojón que le había pedido que se mantuviera alejada estaba justo detrás de ella mirando lo que hacía. ¿en qué momento se había bajado del árbol que ni lo escucho? No lo sabía, pero sin duda no quería demostrarle que su presencia la perturbaba de cierta manera por lo que continuo con si dibujo intentando de ignorar al hibrido.
-¿desde cuando eres tan buena dibujando?- escucho la voz gruesa del castaño que no dejaba de ver el dibujo que la valkiria estaba haciendo.
-hace 5 años- respondió un poco cortante la Hofferson queriendo darle un poco de su propia medicina al hibrido.
-¿hace 5 años?-
-yo tome tu puesto como aprendiz de Gobber en la fragua- respondió con simpleza mientras continuaba dibujando los detalles del gran salón.
-así que fuiste tú quien construyo todas esas armas que yo diseñe – concluyo el hibrido.
-si- respondió volvió a responder simpleza.
Fue en ese momento que sintió como el castaño de ojos verdes se agachaba para poder ver su dibujo con más detenimiento logrando que la valkiria se congelara ante su cercanía.
-eres buena- escucho al Haddock quien seguía analizando lo que había hecho –aunque…-
-¿aunque?- pregunto intentando de hacer que el hibrido continuara la oración.
-estas casas están mal- respondió el ex vikingo señalando a 3 casas que estaban en el borde del acantilado –los techos no se ven en ese ángulo desde el punto de vista que lo estás haciendo-
-¿pero al estar desde el cielo no se deberían ver más inclinados?- pregunto con curiosidad.
-a pesar de estar en el cielo el ángulo no cambia tan drástico como lo está haciendo- y así vio con incredulidad como el hibrido se levantaba solo para coger una rama del árbol en el que estaba dormido empezando a dibujar sobre la tierra. Estaba atónita, lo que ella le estaba costando hacer en casi un mes entero, Hiccup lo estaba dibujando en la tierra en menos de 5 minutos y 10 veces más grande de lo que era el suyo en la libreta.
"él puede volar idiota" se reprendió a si misma ante la lógica de aquello.
-ahí esta- y terminado aquello pudo ver como el hibrido sonreía levemente con orgullo ante lo que hizo. Sin pensarlo dos veces se puso de pie para empezar a comparar su dibujo con el que el castaño había hecho. Empezó a borrar líneas y a corregir mientras se adentraba dentro del dibujo del ex herrero teniendo cuidado de no pisar ninguna de las líneas que Hiccup había dibujado. Entre más miraba y más corregía más se le hacía lógico lo que el castaño había hecho dándose cuenta de los errores que había tenido.
Y sin darse cuenta había recorrido todo el dibujo del castaño hasta chocar con el pecho del mismo. Sin darse cuenta se había acercado al hibrido que hace unos momentos le había prohibido tal cercanía.
-eso está mucho mejor- sintió como el aliento de este le acariciaba la mejilla sintiendo como este respiraba por encima de su hombro analizando su dibujo. Un olor a bosque con un toque de carbón la invadió y solo tuvo que girar un poco la cabeza para ver como los ojos del castaño estaban fijos en la libreta y fue en ese momento que pudo ver por un momento un toque de melancolía y añoranza en los ojos humanos, pero a la vez salvajes de Hiccup .
Con lentitud se giró para mirarlo de frente. Sus alas a pesar de una estar dañada estaban ligeramente abiertas mostrándolo más grande y más majestuoso de lo que se veía, su cola alargada estaba levemente hacia un lado acostada en el suelo y totalmente inmóvil, y aquellos ojos verdes como el más profundo bosque la miraban sin mostrar expresión alguna. Por un momento recordó la pesadilla que tuvo aquella mañana, recordó como ese ser reptiliano abrazaba a su versión más joven protegiéndolo en el confort de sus brazos y su pecho. ¿Cabía la posibilidad de que ese fuera el caso? ¿Cabía la posibilidad de que ese niño pequeño, noble y aventurero aun viviera dentro del hibrido quien se protege a si mismo detrás de ese muro de hielo y rencor? Eso deseaba la valkiria, eso anhelaba Astrid en aquel momento involuntariamente intentando de tocar el pecho del hibrido para saber si ese niño se escondía dentro de ese corazón.
-no te confundas Hofferson- escucho la voz gélida del hibrido quien dando un paso atrás le taladraba la cabeza a la rubia con esos ojos verdes y muertos –solo necesito de tu ayuda, esto no nos hace aliados ni tampoco amigos-
Y así paso de largo a la de ojos azules dejando un hueco en su interior.
Cuanto tiempo, 5 años sin actualizar esta historia ¿aún queda alguien? Bueno, si alguien queda le sugiero que no se emocione, puede que continúe esta historia, puede que no.
Nos vemos en el siguiente capítulo, creo…
