Capítulo 31
Ocupado
Tras el encuentro con virizion, Rizzo recogió todas las cosas y continuó el camino hacia ciudad Caolín, ya que no quedaba casi nada para llegar. Tras unos diez kilómetros más de viaje atravesando el resto de la ruta, finalmente llegó a su destino.
Por lo que había escuchado y visto tanto en revistas como en la televisión, ciudad Caolín destacaba sobre todo por su concepción concéntrica, en la que se mezclaban pasado y futuro de manera orgánica y muy fluida, con dos zonas muy bien diferenciadas. Dado que tenía prisa por asentarse fue directamente al centro pokémon, situado en la zona tradicional, y una vez que estuvo acomodado, salió a dar una vuelta para intentar localizar el gimnasio.
Aunque era su primera vez en la ciudad le dio la sensación de que ya había estado por allí antes, sobre todo paseando por las calles empedradas de la parte antigua y sus edificios históricos de piedra llenos de vegetación que tanto se diferenciaban de la parte más moderna. Al norte aún se podía ver el antiguo acceso a la desaparecida ruta 10, ya que el epicentro del terremoto se sucedió en ésta misma ruta, dejando sus carreteras y sus caminos del todo impracticables, obligando a construir otra ruta en tiempo récord para poder llegar hasta pueblo Vidriera, aprovechándose una extensa campiña al oeste de ciudad Marga.
Volvió tras sus pasos y pasando por una calle estrecha y cuesta abajo, al lado de una pequeña plazoleta de apenas diez metros cuadrados, se encontró con cierta persona subida al único árbol que allí había, dirigiéndose directamente a ella.
-Hombre, pero si es la morena… cuanto tiempo...
Al oír su voz Iris miró hacia abajo y, ahogando como pudo un respingo, le saludó usando el mismo tono que él usó con ella.
-Anda, pero si es el gañán…
-¿Quién? No sé a quién estarás saludando, aquí estamos solos…
-Sí, sí, sigue haciéndote el Bogart tú… se te da tan bien.
-No te lo voy a negar, la verdad es que sí… ¿puedo invitarte a un café o a lo que tú quieras?
-No, gracias, ya me iba, me había pasado para saludar a mis abuelos, viven aquí al lado-reveló ella, bajando del árbol.
-Vaya, nunca tienes tiempo para mí…
-Yo sólo tengo tiempo para una persona, como bien ya sabes… además, por extraño que pueda parecer, ahora tengo una serie de obligaciones que atender-anunció ella, sin muchas ganas de hablar con él.
-Oh, me encanta cuando te haces la interesante…
-Y a mí me encanta cuando estoy sola sin que nadie me moleste, pero supongo que no se puede tener todo en esta vida… cambiando de tema ¿Cuántas medallas tienes ya?-le interrogó la chica en ese momento.
-Seis, como puedes admirar…-anunció Rizzo sacando su medallero y mostrándolo orgulloso.
-Qué bonitas. Como sabrás aquí hay un gimnasio, el líder es mi abuelo, se encuentra al lado de la plaza central, pasando por la calle principal. Si lo que quieres es ponerte a la altura o llegar a lo más alto, te aconsejo que te pases, pero ándate con ojo, es duro de pelar.
-Qué interesante… aunque igualmente me tengo que pasar, he de hablar con el señor Lirio sobre asuntos delicados, negocios…
-¿Negocios? Tú te lo tienes muy creído, tío…-murmuró Iris con socarronería.
-Oye, que conste que todo este recadito viene por usted, señorita. La profesora Encina me ha pedido que hable con él para que nos aclare algunos puntos acerca de la leyenda de reshiram y zekrom acorde a la de pueblo Ladrillo, hay varias cosas que no encajan-reveló él, ignorando su último comentario.
-Ah ¿tú también estás con eso? ¿Y qué os contaron en pueblo Ladrillo?
Rizzo le resumió la leyenda que les contó la anciana y la chica se quedó pensativa, cavilando por unos breves segundos antes de volver a hablar.
-Ya veo… vale, entonces dile a mi abuelo que vas de mi parte y te atenderá enseguida. Yo me tengo que ir ya, me están esperando…-murmuró ella, mirando la hora en su videoemisor.
-Oh, espera un momento, deberías relajarte un poco, te veo algo apurada ¿Qué tal si vamos a tomar algo al bar más próximo? Sé que eres de esas chicas que no soportan la soledad…
Rizzo un amago de ir a pasar la mano por sus hombros, pero Iris le sostuvo la mirada con gesto queda por unos breves segundos y, tras eso, le apartó con una mano al tiempo que le daba carpetazo rápidamente.
-Un poco más lejos de mí te ves más guapo… y no, lo siento, como ya te he dicho, y no como otros, tengo cosas que hacer.
-Bueno, que le vamos a hacer, otra vez será… hasta más ver, morena…-se despidió Rizzo, lanzándola una mirada zalamera.
Iris quiso responder, pero prefirió callarse y se fue de allí calle abajo hasta desaparecer al girar a la izquierda; una vez solo el chico chascó la lengua, un poco decepcionado, pero enseguida se animó pensando en las posibilidades que una ciudad grande como esa podía ofrecer.
Siguiendo entonces sus indicaciones llegó rápidamente al gimnasio, pero nada más llegar vio salir del mismo a un hombre que cerró la puerta rápidamente al tiempo que colgaba el cartel de cerrado.
-¿¡Qué?! ¿¡Cerrado ahora, en serio?!
-Me temo que sí, lo siento, el líder no está disponible en este momento.
-Pero necesito hablar con él, es importante, no tiene nada que ver con una batalla de gimnasio ¿dónde puedo encontrarle?
El hombre se dio la vuelta, con gesto cansado, y le miró fijamente antes de contestarle.
-Puedes encontrarle en el ayuntamiento, en la plaza mayor.
Rizzo se quedó un tanto extrañado por el lugar al que le mandaba, pero igualmente se dirigió hacia allí sin más demora ya que no estaba muy lejos. El ayuntamiento era un edificio pareado, de fachada antigua y corte clásico, con el escudo de ciudad Caolín en relieve bajo una vistosa porticada, además de la bandera de la misma, junto con la de Teselia y China colgadas en el balcón principal. Entró por la puerta y preguntó en recepción por Lirio, pero le dijeron que estaba ocupado atendiendo asuntos del municipio.
-¿Municipio? ¿Un líder de gimnasio?-inquirió el chico, con sorna.
-También es el alcalde en funciones-reveló entonces la recepcionista.
Esa revelación le pilló desprevenido, ya que no se esperaba para nada semejante pluriempleo por parte de un líder de gimnasio, pero eso mismo le animó a seguir insistiendo hasta que finalmente la mujer acabó cediendo por pesado. Le llevó hasta el despacho de Lirio y le presentó.
-Señor alcalde, un entrenador desea hablar con usted, ha insistido tanto que he tenido que dejarle pasar...
-Si lo que quiere es una batalla de gimnasio hasta el sábado no va a ser posible, estoy hasta arriba con las malditas obras de desescombro y adecentamiento de la ruta 10-murmuró el hombre con voz queda.
A decir verdad Rizzo se esperaba otra cosa cuando se imaginó a alguien como él. Por cómo se lo puso Bel se esperaba una persona mucho más anciana, pero el interfecto no pasaba de los sesenta así a bote pronto, y su aspecto pulcro a la par que serio le confería un aire ciertamente intimidante.
-No, no es nada de eso, dice que desea hablar con usted acerca de un asunto muy importante… no sé qué de la leyenda de reshiram y zekrom…-murmuró la mujer, sin muchas ganas de hablar.
Ante ese detalle Lirio frunció el ceño, un tanto extrañado al respecto, y le recibió durante unos pocos minutos. Allí, sentado junto a él, su porte era aún más regio si cabía, al tiempo que le analizaba con la mirada, como queriendo ver más allá de lo que veía, inquiriendo de seguido.
-¿Qué es lo que quieres, muchacho? Tengo mucho trabajo, así que sé breve.
Rizzo se explicó todo lo deprisa que pudo y resumiéndolo rápidamente tal y como le pidió. Tras las explanaciones Lirio bajó la mirada por un momento y se quedó así por varios segundos, como si se perdiera por un instante en sus propios pensamientos, hasta que finalmente habló.
-Entiendo… si te envía Iris y vienes de parte de Encina es que es importante, eso desde luego. A mí también me gustaría compartir información, pero igualmente estoy muy ocupado en estos momentos y no te voy a poder atender, tendrás que esperar al sábado que es cuando estoy libre.
-¿En serio? ¿Y para una batalla también? Lo digo porque yo he venido a principalmente por la medalla, el recado va aparte-murmuró Rizzo, sin orden ni concierto.
Al oír eso el alcalde arrugó la nariz, un tanto molesto al respecto e inquiriendo de seguido.
-¿Entonces a que has venido? ¿A molestarme? No es el mejor momento para que me exijas nada, muchacho, bastante tengo ya con mi trabajo.
-Vale, pero yo he venido por el asunto de la leyenda...
-¿Entonces a qué viene eso de la batalla? Si estás a lo de la leyenda, de acuerdo, pero no me vengas ahora con una batalla porque no la vas a tener.
-No, a ver, yo sólo comento, si puedo matar dos pájaros de un tiro mejor que mejor, después de todo yo tampoco estoy para perder el tiempo...
-¿Perdona? ¿Qué quieres decir con eso?-inquirió Lirio, cada vez más molesto.
-Pues precisamente eso, al igual que usted yo también soy alguien ocupado, prefiero quitarme de encima ambas cosas si es posible, eso es todo.
El ceño de Lirio se contrajo, viéndose por donde iban los tiros por su parte y serenándose por un momento, comentando inmediatamente después.
-Muy bien, ese caso no tendrás inconveniente de esperar hasta el sábado, que es cuando te podré atender...
Ante eso el chico no pudo evitar esbozar un gesto de fastidio en su rostro, inquiriendo de seguido.
-¿Es estrictamente necesario?
-Para ti sí.
Rizzo quiso contestar a eso un tanto airado, pero al ver el gesto contundente que Lirio le estaba echando optó por no poner más trabas y se fue del ayuntamiento con los ánimos un tanto caldeados; por mucho que le repateaba hasta extremos insospechados no quedaba otra que esperar. Por suerte no quedaba mucho hasta el sábado, por lo que podía aprovechar para prepararse un poco para el combate y pasar el tiempo como mejor sabía.
Se dirigió entonces a la parte moderna a echar un vistazo a la zona de ocio más cercana, viendo una discoteca y varios restaurantes y garitos repartidos a lo largo de una calle concéntrica; el chico se frotó las manos pensando en las posibilidades, dando una vuelta por allí mientras hacía tiempo. Pasando entonces por una solitaria calle cercana se encontró entonces con otra persona a la que no quería ver, siendo el sentimiento mutuo, puesto que ésta al verle se dio la vuelta para irse por donde había venido, pero en ese momento el chico murmuró.
-Eso, sal por patas y ve a buscar a tu querido novio para que te defienda.
La chica se detuvo entonces en ese momento, dándole la espalda por unos breves segundos antes de contestar contundentemente.
-No lo necesito para ponerte en tu sitio, yo sola me basto y me sobro.
-Claro, por eso coges y te vas ¿no?
-¿Quieres probarme?
-Ah ¿puedo?
Ante eso se dio la vuelta, al tiempo que Nanci le lanzaba una furibunda mirada que le hubiera dejado en el sitio si las miradas mataran. Requiriendo de todo su autocontrol para no estallar, la chica le espetó.
-¿No eres capaz de hablar con alguien en plan serio sólo por un minuto? ¿Nadie puede tener una conversación civilizada contigo?
-Tú verás, aunque los entrometidos como tú sobran en muchas ocasiones.
Viendo que la cosa no mejoraba, Nanci arrugó el entrecejo y le gritó con rabia.
-¡Eres imposible! ¡No eres capaz de ver más allá de tus narices, por eso has perdido a Matís, y seguirás perdiendo a más gente como sigas así!
-¡Me importa una mierda lo que me digas, eso es entre él y yo, deja de meterte! ¿¡Es que acaso no lo entiendes?!
-¡No! ¡Aquí el que no entiende nada eres tú!
Rizzo se acercó a ella para encararla, al tiempo que ella se preparaba para lo que fuera necesario; pero en ese momento comenzaron a oír una dulce voz que resonó por toda la calle. Una bellísima y reconfortante melodía se echó sobre ellos y, sin explicación alguna, Rizzo sintió como su furia se disipaba. Y, por la cara que ponía Nanci, ella debía de sentirse igual. Alzaron la vista y vieron entonces a meloetta sentada en el borde de un tejado, siendo ella la que cantaba; su melodiosa y suave voz parecía reverberar por todos los rincones, calmando sus agitados pensamientos y envolviéndoles en una repentina paz que se sentía especialmente bien. En cuanto terminó regresó a los brazos de su entrenadora y esbozó una graciosa sonrisa, satisfecha por haber parado la ahora inexistente riña. Rizzo quiso hablar, pero se encontró con que no salía nada de su boca por mucho que lo intentaba; quería decirla cuatro cosas, pero resultó imposible debido sobre todo a su estado actual, tranquilo y sereno aun a pesar de la presencia de la chica, la cual le miraba con un gesto nunca antes visto por él en su rostro. Parecía curiosidad mezclada con un poco de esperanza, cosa que en parte le chocó. Finalmente, Nanci habló.
-¿Sabes? Siempre he creído que eras un chico mono, pero que tu orgullo no te dejaba ver más allá de tus narices; no me gustaste nada cuando te conocí por primera vez, y tú nunca me veías de otra forma más que un simple objetivo. Quiero creer que hay algo bueno en ti, pero nunca antes me había dado por pensar en eso. Hasta ahora.
Rizzo se quedó pasmado por esas palabras y no supo qué contestar; todavía seguía preguntándose por qué estaba tan calmado, y la chica no le estaba ayudando a aclararse las ideas en absoluto. En otras circunstancias se tomaría esas palabras muy en serio, viendo una posible oportunidad abriéndose ante él milagrosamente, pero todo pensamiento no relacionado con lo que Nanci decía parecía desaparecer por completo, dejándole aún más alucinado si cabía. Por su parte Nanci le miró de nuevo e inquirió.
-Entonces… ¿una tregua?
Ella le ofreció su mano y él se la quedó mirando, como si no hubiera entendido del todo bien lo que le estaba sugiriendo. Por un instante quiso negarse, sin embargo, y sin entender muy bien por qué hacía lo que hacía, levantó su mano y se la estrechó. Finalmente logró abrir la boca, musitando de seguido.
-No estoy muy seguro de por qué hago esto pero… de acuerdo.
Genuinamente feliz por sus palabras, la chica sonrió fugazmente y comenzó a hablar sin poder contener la emoción en su voz.
-¡Qué bien, pensaba que jamás llegaría a ver algo así, me sorprendes, Rizzo! ¡Ay, vamos de compras, quiero pasarme por el centro comercial R9 a curiosear un poco, vamos, vamos!
Sin decir nada al respecto puesto que aún no lograba salir de su estupefacción, el chico se dejó llevar por ella, dirigiéndose a dicho centro situado en la ruta homónima al oeste de la ciudad. Rizzo aún no comprendía cómo había pasado todo y por qué se encontraba con Nanci normalmente, como si fuera su amiga de toda la vida. De hecho le llamó la atención, ya que nunca había tenido una amiga propiamente dicho; aparte de Matís, conocía a varios chicos más de ciudad Engobe con los que se llevaba bien y hablaban de vez en cuando, pero de chicas ninguna. Nanci era la primera, y no sabía muy bien cómo tomárselo.
En poco menos de quince minutos llegaron al lugar y la chica empezó curioseando por la sección de ropa, contando con Rizzo en todo momento y buscando sobre todo su opinión. Se quedó especialmente absorta con un vestido de colores fríos pero muy vivos con motivos musicales estampados en él y varios accesorios en la parte del pecho y la falda.
-Mira ¿qué te parece este vestido? Es monísimo, sus colores me recuerdan a meloetta...
-Ah, pues... no está mal…
-Ay, y mira estos complementos, qué tiara más bonita, y este broche azul me conjunta con los ojos. Oh, vaya ganga, veinticinco yuans... creo que me lo voy a pillar.
Estuvieron así durante un buen rato, pero Rizzo aguantó pacientemente, opinando acerca de todo lo que la llamaba la atención e incluso aconsejándola en algunos casos. Mientras tanto, y de manera reiterada, en su cabeza no dejaba de repetirse la misma pregunta una y otra vez.
-¿Qué estoy haciendo?
Por mucho que intentaba darle una respuesta a esa pregunta no lograba nada, nadando en un mar de dudas que no hacían más que aumentar con cada minuto que pasaban juntos. En otras circunstancias trataría cualquier tipo de acercamiento a toda costa, sin embargo no conseguía pensar en otra cosa que no fuera el momento presente. Era como si su libido se hubiera ido a dormir, cosa que le desconcertaba, ya que nunca antes le había pasado. Era una sensación extraña que le hacía sentirse igual de extraño, como si no fuera él.
Tras las compras regresaron a la ciudad y fueron a comer al centro pokémon puesto que era la hora de comer pasadas y comenzaba a haber hambre. Estuvieron hablando un buen rato mientras comían, siendo Nanci la que más daba pie a las conversaciones y Rizzo contestando escuetamente y sin muchas ganas, cosa que enseguida ella notó, comentando en un momento dado.
-Ah, perdona ¿te estoy incomodando?
-Eh... ¿qué?-inquirió él, como si hubiera salido de un momentáneo trance.
-Es que como te veo tan callado he pensado que a lo mejor...
-Ah, no, no es nada, es sólo que...
Por un momento quiso seguir hablando, pero se encontró con que no le salían las palabras adecuadas. Nanci le observó atentamente, sin poder evitar esbozar un gesto curioso al respecto, murmurando en ese momento.
-Por la cara que pones no parece que estés muy seguro de cómo te sientes...
Eso hizo reaccionar al chico, exclamando de seguido.
-¡Sí, exactamente! Quiero decir... es que no sé por qué... todo esto... yo...
Por más que Rizzo trataba de hablar y mantener la conversación no podía, trabándose constantemente y optando entonces por mantenerse callado dando un sorbo al refresco que se había pedido en el bufete. Por su parte Nanci le observó en todo momento, pensando en posibilidades hasta que finalmente habló.
-Es porque no sabes como tratarme ahora que estamos bien ¿no?
Eso pareció pillar por sorpresa al chico, el cual frunció el ceño con gesto inquisitivo, a lo que ella murmuró.
-Tranquilo, no pasa nada. Tiendo a ser muy lanzada según qué cosas, de hecho así es como conocí a Matís...
Volver a oír ese nombre hizo revolverse al chico, queriendo enfadarse al respecto, pero para su ya poca sorpresa se encontró sin gana alguna de volver a molestarse siquiera al respecto. Al ver cómo la chica le miraba, se apresuró a comentar.
-No, está bien, quiero decir... si quieres hablar de él puedes hacerlo, me es igual.
-¿Seguro? No quiero incomodarte más de lo que ya estás...
-No... quiero decir, sí, es sólo que...
Al ver lo agitado que estaba, Nanci prefirió correr un tupido velo al respecto, cambiando de tema rápidamente y dejando pasar el tiempo mientras hablaban de otras cosas.
Esa tarde estuvieron dando un paseo por las afueras de la ciudad, por un parque bastante grande que había en la zona moderna; cerca de varias canchas de tenias y baloncesto vieron unos cuantos campos de combate, estando uno ocupado por un par de chavales de su edad que se encontraban combatiendo, observándoles un buen rato. Uno de ellos realizó una estrategia que a Rizzo le llamó la atención, la cual consistía en tratar de hacer creer al contrario que iba a defenderse para luego pasar a la ofensiva usando el mismo amago defensivo para, de esta manera, coger desprevenido al rival. Así a bote pronto no se veía como algo que él haría, sin embargo la estrategia se mostró efectiva al darle la victoria al poco rato. Los ojos del chico brillaron por un momento, cosa que Nanci enseguida notó.
-Pareces interesado...
-Ah, sí, bueno, me ha parecido un movimiento muy curioso...
La chica le observó atentamente al tiempo que el vencedor y el vencido se daban la mano con actitud deportiva. Fue entonces cuando, esbozando una sagaz sonrisita, le sugirió.
-Tengamos una batalla.
Eso pilló desprevenido al chico, el cual inquirió de seguido.
-¿Qué? ¿Ahora?
-Sí, algo me dice que estarás más inspirado que la última vez... además, estarás deseando una revancha...
Esas palabras parecieron animar al chico, el cual aceptó sin dudarlo, añadiendo en ese momento.
-Uno contra uno, sin sustituciones.
-Me parece bien.
Aprovechando que el campo había quedado desocupado los dos se colocaron en posición sacando a sus respectivos pokémon, Rizzo fue con glaceon y Nanci fue con un pokémon que nunca le había visto consigo, informándose rápidamente.
-Mienfoo, el pokémon arte marcial; lo que le falta de fuerza bruta lo compensa en cantidad de golpes. Si se concentra aumenta tanto su eficacia como rapidez, cortando al enemigo con sus afiladas garras.
-Vaya, no te lo tenía visto ¿es nuevo?-inquirió Rizzo en ese momento.
-Sí, lo atrapé al poco de llegar aquí...
-Bien, si no te importa, empezaré yo.
-Vale, adelante.
-¡Ataque rápido!
En un visto y no visto, el pokémon hielo se lanzó sobre mienfoo, el cual se movió sin que su entrenadora tuviera que ordenarle nada. Antes de que le llegara a alcanzar, el pokémon lucha flexionó sus patas y dio un tremendo bote que le llevó bien alto, para luego abalanzarse sobre su oponente para golpearle con sus patas extendidas hacia delante.
-¡De frente, colmillo hielo!
Desde donde estaba, glaceon esperó a que su oponente se acercara y, en cuanto lo tuvo a tiro, saltó hacia su dirección y en pleno aire le asestó una helada dentellada que notó en sus carnes, deteniendo en seco el ataque y cayendo los dos al suelo. En cuanto tocaron tierra las patas de glaceon rascaron el suelo y lanzó un puñado de arena a la cara de mienfoo, el cual se quedó clavado en el sitio sin apenas poder ver ni moverse, lo cual aprovechó Rizzo para atacar repetidamente con mordisco, moviéndose a su alrededor sin parar y sin hacerle apenas daño en el proceso. El ceño de Nanci se frunció, indicando de seguido.
-¡Hierba lazo!
Antes de que glaceon pudiera reaccionar una serie de briznas crecieron de improviso a un lado del pokémon lucha, formando una pequeña enredadera que hizo tropezar y caer al pokémon hielo. Mienfoo notó a su oponente caer a su lado izquierdo, moviéndose entonces con rapidez y asestándole un abrupto puñetazo especialmente doloroso que además le drenó parte de su energía, obligándole a poner distancia entre ellos rápidamente. Mienfoo se sacudió la cabeza y logró despejarse la vista, clavando su mirada en él en todo momento.
-¡No te pares, glaceon, canto helado!-indicó Rizzo, sin intención de rendirse.
Desde donde estaba formó entonces varios cantos rodados helados que fueron rápidamente hacia él, pero mienfoo los vio venir y los fue deteniendo uno a uno con secos pero contundentes golpes con sus garras, demostrando una técnica muy pulida. Por su parte Nanci permanecía en silencio, observando bien el combate con expresión seria que, por un instante, intimidó a Rizzo, Hasta ahora todas las veces que habían combatido la chica no había sido tan metódica ni por asomo, pensando por un momento que estaba luchando con otra persona completamente distinta y viendo enseguida una faceta suya que desconocía por completo. La miró fijamente y pudo ver enseguida un brillo en sus ojos que denotaba algo que él apenas tenía: experiencia. Aun así Rizzo no dejó que eso le intimidara en exceso, indicando de seguido.
-¡No te pares, sigue asediándola!
Los cantos helados se siguieron sucediendo sin parar, al tiempo que mienfoo los iba interceptando todos con calma y esgrimiendo una gran fuerza que rivalizaría incluso con la de keldeo, o al menos esa fue la sensación que le dio a Rizzo. Por un instante glaceon se detuvo, lo que aprovechó entonces Nanci para contraatacar.
-¡Puño drenaje!
Mienfoo recortó distancias rápidamente con su puño en alto, al tiempo que glaceon esperaba una orden por parte de Rizzo, el cual parecía estar esperando el momento adecuado. En cuanto estuvo a apenas un palmo de distancia, el chico exclamó.
-¡Barrera!
Antes de que el puño de mienfoo hiciera contacto con su cara glaceon alzó rápidamente la barrera, logrando deneterle de improviso y quedando expuesto de esta manera; mienfoo hizo fuerza hacia delante, al tiempo que glaceon hacía lo mismo, pero en ese momento Rizzo exclamó.
-¡Ahora!
El pokémon hielo cabeceó hacia delante sin soltar la barrera en ningún momento y, al segundo siguiente, ésta salió disparada hacia delante al tiempo que una descomunal energía en forma de estrella la daba impulso desde atrás. Al ver esto, Nanci esbozó una astuta sonrisita, exclamando de seguido.
-¡Arriba, mienfoo!
Mostrando entonces una agilidad excepcional, el pokémon lucha flexionó sus patas, apoyándose entonces en la barrera para dar un vistoso salto hacia arriba y luego caer hacia abajo con sus rodillas envueltas en un brillo rojizo intenso. Debido a que saltó hacia arriba, dejando atrás el intento de ataque potente en nada, el pokémon lucha se abalanzó rápidamente sobre glaceon y le asestó una fortísima patada en todo el pecho que le lanzó hacia atrás seriamente dañado y sin apenas tenerse en pie. Rizzo se quedó de una pieza, al tiempo que Nanci comentaba.
-¡Buen intento por hacerme creer lo contrario, pero yo ya sabía que intentarías poner en práctica lo que antes viste!
-Ah, pero qué... ¿quién eres tú, de dónde has salido?-masculló Rizzo, anonadado por lo que veía.
Ante eso la chica no dijo nada, esbozando otra juguetona sonrisita y exclamando de seguido.
-¡Acabemos, mienfoo, rapidez!
En un visto y no visto, el pokémon lucha latigó su cola y una ristra de estrellas fueron directas hacia un casi indefenso glaceon, el cual trató de mantenerse en pie con todas sus fuerzas. Rizzo, sin intención de dejar el combate ahí, exclamó a la desesperada.
-¡No te rindas, glaceon, canto helado con todo lo que tengas, vamos!
Aun a pesar de su estado el pokémon hielo hizo un esfuerzo considerable, al tiempo que su pelaje comenzaba a cristalizarse y el aire a su alrededor se enfriaba en consecuencia. Abrió la boca, dejando escapar un agudo chillido, al tiempo que una sorpresiva ventisca hizo acto de aparición, extendiéndose hacia delante con inusitada fuerza y haciendo frente a las estrellas de rapidez, que se quedaron en nada, incidiendo de golpe sobre mienfoo, el cual no se lo vio venir para nada. Trató de cubrirse con sus brazos, pero la ventisca era tan fría e intensa que antes de que pudiera darse cuenta acabó congelado de improviso. Ésta vez fue el turno de Nanci de sorprenderse por unos breves segundos, pero enseguida se recompuso ordenando de seguido.
-¡Sal de ahí, mienfoo, inversión!
Aun a pesar de estar encerrado en el hielo, el cuerpo del pokémon lucha comenzó a brillar con intensidad, haciendo fuerza desde dentro y resquebrajando el hielo entre medias. Rizzo quiso lanzarse, pero entonces se lo pensó mejor y dejó que mienfoo se deshiciera del hielo que lo aprisionaba, lanzándose hacia delante con sus garras en alto dispuesto a rematarle. Glaceon le vio venir, sabiendo entonces lo que tenía que hacer. En cuanto lo tuvo justo enfrente, se lanzó hacia delante levantando otra barrera y le hizo frente con facilidad, deteniéndole en seco y dejando ese intento de ataque en nada. Por un momento mienfoo cabeceó, y fue entonces cuando Rizzo exclamó.
-¡Es tuyo, ventisca!
Antes de que mienfoo pudiera reaccionar a tiempo, otra fuerte ventisca incidió sobre él arrastrándole hacia atrás hasta acabar justo enfrente de su entrenadora, que no podía ocultar la sorpresa en su rostro. Al ver que seguía en pie quiso indicarle que se recuperara con puño drenaje, pero antes de que pudiera decir nada su pokémon soltó un respingo y se dejó caer al suelo, derrotado. Nanci se le quedó mirando como si no hubiera visto bien, al tiempo que Rizzo hacía lo mismo, mascullando en ese momento.
-Lo hicimos... hemos ganado... ¡hemos ganado, glaceon!
El aludido dejó escapar un suspiro aliviado y dando un ligero traspiés, a lo que el chico le devolvió rápidamente a su poké ball para que descansara. Por su parte la chica le imitó, relajando su semblante y esbozando una gran sonrisa al tiempo que exclamaba.
-¡Vaya, eso sí que no me lo esperaba para nada, bien jugado!
-¿¡Que no te lo esperabas?! ¡Lo que yo no me esperaba es que te pusieras en modo terminator conmigo! ¿¡De dónde has salido, tía?! ¡Ni siquiera en nuestros anteriores enfrentamientos fuiste tan a saco!
Ante ese comentario ella no pudo evitar reírse un poco, murmurando de seguido.
-Bueno, es verdad que me vine un poco arriba, pero quise ponerte en un brete para ver cómo reaccionabas. Has mejorado un montón, Rizzo...
Ese halago pilló de improviso al aludido, que no supo muy bien qué decir inmediatamente después, cosa que ella aprovechó para comentar.
-En cuanto a dónde he salido... pues no te voy a mentir, perdí en los cuartos de final en mi liga regional.
-¿¡Qué dices?!-soltó el chico, incrédulo.
-Pues sí, y en una situación muy parecida a esta, además... he tenido un déjà vu de lo más raro ahí...
Hubo un breve silencio por parte de la chica, la cual se quedó mirando a la nada por un instante llegando a esbozar un triste gesto en su rostro; Rizzo la observó en silencio, aún sin saber muy bien qué decir ni opinar al respecto. Desde el principio supo que Nanci era más fuerte que él, cosa que antes le repateaba especialmente, pero ahora eso parecía cambiar de golpe y porrazo, ya que eso significaba que se había estado conteniendo desde el principio con él, planteando muchas más dudas y preguntas. Quiso hacerla una particularmente intrigado, pero antes de que pudiera abrir la boca la chica se adelantó, comentando de seguido.
-Pero bueno, ya hace un tiempo de eso, no quiero hacer mala sangre con esto, no ahora que estamos tan bien ¿no crees?
-Ah, pues... sí, supongo...
-Puedes estar orgulloso, realmente has mejorado, conseguirás la medalla de aquí sin mucho problema, estoy segura.
Por hacer algo, ya que en cuanto a decir no le salía nada, el chico asintió con la cabeza, aún con demasiadas dudas y preguntas rondándole por la cabeza.
-Pero bueno, suficiente por hoy por mi parte se refiere, a partir de aquí tú tomas las riendas-anunció ella en ese momento.
-¿Ah, sí?-inquirió el chico, sorprendido.
-Sí, lo dejo a tu elección.
Eso pareció animar de cierta manera al muchacho, el cual le tomó la palabra y la llevó a cenar a un restaurante de los que llegó a ver esa mañana por la zona de ocio, yendo inmediatamente después a la discoteca situada un poco más adelante. Nada más poner un pie allí Rizzo se vio envuelto en su ambiente, entrándole enseguida y comenzando a seguir el ritmo de la música imperante de manera totalmente inconsciente, cosa que Nanci enseguida notó, inquiriendo en ese momento con una risita.
-¿Qué haces?
-¿El qué de qué?
-¡Pero mírate, si ya estás bailando!
Ante eso el chico esbozó una zalamera sonrisita, murmurando de seguido.
-Bienvenida a mi mundo.
Antes de que la chica pudiera decir algo al respecto, Rizzo la asió del brazo y la llevó hasta la barra, pidiendo dos piñas coladas. En ese momento comenzó a sonar Internet friends de Knife Party.
-¡Oh, me encanta este tema! ¡Vente, vamos a la pista!-exclamó el chico, sacándola a bailar.
-¡Ah, espera, que me lo tiras!
Nanci se mostró al principio un poco reacia al notar al chico más lanzado y seguro que antes, pero al final se soltó y bailó con él; el ritmo del tema era muy movido y pegadizo, haciéndolo muy bailable. Aunque la letra era un tanto burra, algo en lo que Nanci hizo hincapié.
-Oye, la letra es un poco bestia…
-¿Qué más te da? Sólo es una canción… ¿o acaso te sientes identificada?
-¡No! Además, yo no tengo Facebook, y si me bloquearan, me daría igual…
-Pues a mi no…
Nanci le miró ceñuda ante ese comentario, y en ese momento Rizzo se acercó un poco más; ella se echó un poco para atrás, aun así el chico insistió. Por un momento Nanci dudó, como si quisiera apelar a su buena voluntad, pero cuando vio que estaba a punto de rozarla los labios, interpuso dos dedos entre él y ella y le detuvo en seco. Por un momento quiso enfadarse con él, pero Rizzo, para su sorpresa, respetó su decisión y se apartó, aprovechando entonces ella para comentar.
-Hemos empezado muy bien, tenemos buen rollo… no lo estropees, por favor…
Rizzo no dijo nada, ni replicó ni se quejó, tan solo asintió con la cabeza sin decir nada más, dando un trago a su copa. Esto dejó a Nanci bastante chocada al respecto. ¿Acaso estaba consiguiendo algo que ella consideraba casi imposible? Dado que desde esa mañana todo parecía haber cambiado de golpe empezó a verlo un poco más plausible, aunque el ambiente cambió irremediablemente, pasando de ser distendido e informal a uno algo más cortado e incómodo. No se dijeron nada más, terminándose sus copas y marchándose más pronto de lo esperado.
Por su parte ella no se quedaba allí como él, pero le acompañó hasta el centro pokémon, donde se despidieron aún un tanto cortados, siendo ella la primera en romper el hielo.
-Me lo he pasado bien… nunca pensé que fuera a decirte esto, pero aquí estamos...
-Ya ves...
Los dos se quedaron en silencio por unos segundos y se miraron a los ojos; los dos pudieron percibir en ellos algo nuevo y distinto que nunca antes vieron. Y, por alguna extraña razón, ambos sintieron la misma confianza, dando ánimos a Rizzo para hablar al respecto.
-Oye, sobre lo de antes, yo...
-No, tranquilo, no pasa nada...
-No, a ver, es solo que... yo... tan solo vi la oportunidad y la tomé, pero...
-Está bien, es tu ambiente después de todo, tú mismo lo has dicho...
-Sí, pero...
Antes de que pudiera decirle nada más, ella le cortó de improviso con un rápido gesto, y poniéndole las cosas claras.
-A ver, no te comas más el coco, eres quien eres y eso no lo vas a poder cambiar de la noche a la mañana por mucho que tú quieras o puedas. Yo estoy con Matís, y no pienso serle infiel bajo ninguna circunstancia, mucho menos contigo. Pero si algo he visto hoy es que es posible la existencia de otro Rizzo. Tú mismo me lo has demostrado.
Las palabras firmes pero tranquilas de la chica parecieron calar de cierta manera en el muchacho, el cual optó por simplemente mantenerse callado, aunque sin poder dejar de sentirse tremendamente confuso al respecto. Por su parte la chica suspiró, esbozando una sincera sonrisa que hizo sonreír al chico de igual manera, ayudándole a sentirse un poquito mejor consigo mismo.
-Bueno, me tengo que ir ya… ¿quieres mi número de videoemisor y así hablamos?-sugirió entonces Nanci, para su eterna sorpresa.
-Ah, está bien…
Rizzo apuntó el número en su agenda y, tras las despedidas entró en el centro pokémon, dirigiéndose directamente a su cuarto. Se desvistió, se puso el pijama y se dejó caer en la cama, pensando en todo lo que había pasado. Definitivamente había sido el día más raro de toda su vida. Había tenido a su disposición durante toda la jornada a la chica más atractiva que jamás vio y apenas se le pasó por la cabeza liarse con ella durante la mayor parte del tiempo, aun a pesar de que era uno de sus principales objetivos que se impuso tras conocerla. Incluso cuando estuvo a punto de conseguirlo, desistió por alguna razón que todavía se le escapaba por completo. ¿Qué le había pasado? ¿Acaso se había ablandado de alguna manera? Siempre que se proponía algo lo acababa consiguiendo independientemente del tiempo que le llevara, sin embargo eso ya no parecía importar ahora. Antes el simple hecho de recordar a Nanci le motivaba de muchas y variadas maneras, ahora todo eso era sustituido por una incipiente sensación que rara vez había experimentado a lo largo de toda su vida, una que nada tenía que ver con todo lo que había visto y vivido hasta el momento. Y todo tras escuchar el armonioso canto de meloetta.
-Es todo tan raro… a ver si mañana me despejo un poco las ideas…
Y, tras ese breve comentario, el sueño comenzó a vencerle poco a poco hasta caer dormido.
Nanci regresó a casa tan cansada que prefirió dejar sus deberes para mañana por la mañana, ya que después de todo todos estaban ya durmiendo, por lo que no se preocupó mucho al respecto. Bajó las escaleras en dirección a su habitación, teniendo que atravesar todo el pasillo para llegar hasta ella. Pero nada más poner un pie en el descansillo, notó entonces una presencia tras suyo y se quedó muy quieta, como si no estuviera del todo segura. Fue entonces cuando oyó una seca voz a sus espaldas, arrepintiéndose casi al instante de haberse quedado parada.
-¿De dónde vienes, chiquilla? Tu padre se ha ido a la cama muy preocupado…
La chica no quiso darse la vuelta, después de todo no la apetecía encararle, estaba demasiado cansada, por lo que fue breve y cortante al respecto.
-A usted no le importa, mi padre sabe perfectamente que puedo cuidarme yo sola.
-¿Seguro? A saber qué habrás estado haciendo, desvergonzada, menuda deshonra para tu pobre padre...
Nanci requirió de todo su autocontrol para no estallar, sin embargo prefirió no montar ningún escándalo simplemente por pura comodidad y no despertar a todo el mundo; odiaba a ese hombre con todo su ser, pero ni siquiera ella estaba segura de cómo reaccionaría si le provocaba. Por lo que le ignoró una vez más y se encerró en su habitación rápidamente, dejando el pasillo vacío y silencioso.
¡Y más Pokémon! Nada gente, se escribe solo XD na, es lo que tiene esa zorra, pero bueno, hablemos un poco del capítulo.
Está todo bastante íntegro a cuando lo escribí en su momento, he aprovechado para añadir cosas y quitar otras, entre ellas la descripción de la ciudad, que ya la vimos en Sueños Rotos, y poniendo el foco en otros momentos, como con Iris, Lirio y Nanci. Y sí, se viene un cambio de paradigma en su relación, al menos de momento, y hasta ahí puedo contar. El combate es un añadido que quise poner para darle más variedad y aprovechar la situación entre los dos, ya que me daba pie para seguir construyéndoles desde esa perspectiva, así como añadir más repertorio de ataques a glaceon y darle un poco más de foco, ya que después de todo es el que menos se luce en general del equipo, intentaré cambiar eso en subsiguientes capítulos. Puedo adelantar que se revelarán más miembros del equipo de Nanci cuando llegue el momento, siendo mienfoo una pequeña muestra en ese aspecto. Y, al final, un poco más de chicha y misterio, ya se revelará todo, ya... vais a flipar.
Y nada más de momento, para el próximo capítulo se viene batalla de gimnasio, así que puede que tarde un poco en sacarlo, pero esperadlo más pronto que tarde. Comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!
