TODO LO QUE NO NOS DIJIMOS
CAPÍTULO 13
GIRASOLES
Ocho años antes…
—¡Es un lugar hermoso!— Exclamó Minako que casi chillaba de emoción cuando a través de la ventana del asiento trasero del auto vio aquella mansión de arquitectura tradicional japonesa construida en lo alto de una de las montañas de Kamakura.
—¡Gracias!— Respondió Darien mientras aparcaba el auto— La mansión fue un regalo de mi bisabuelo para mí bisabuela, así que ya ha pasado por cuatro generaciones— Dijo Darien, que tras apagar el auto acarició el vientre aún plano de Rei— Bueno, casi cinco.
—¿Y ahora quién la habita?— Preguntó Minako.
—Nadie— Respondió Darien— Es muy grande para que la habite un anciano solo, pero el abuelo permite que todos los miembros hagamos uso de ella en ocasiones especiales como está.
Tan pronto como bajaron del auto, un hombre que debía estar en sus cincuentas y vestía de manera sencilla salió de entre los jardines, dando la bienvenida a los recién llegados.
—¡Joven señor Chiba, señora Chiba, señoritas, sean bienvenidos!
—¡Deja la formalidad, Yusuke!— Río Darien— Me conoces desde niño. No me vengas ahora a hablar de señor. Por cierto, ella es mi esposa, la señora Rei Chiba— Dijo Rei presentando con orgullo a su mujer— Ella es la señora Makoto Sanjoin y ella la señorita Minako Aino
—¡Ay, señor…— El hombre hizo una pausa y continuó — Quiero decir, Darien. Me apena. Tenía tanto sin verlo, y por cierto, un placer conocerlas, señoras y señorita.
Las tres jóvenes asintieron, y Darien siguió con la charla
—Te invité a mi boda a ti y a tu familia, pero no fuiste— Dijo Darien— Aunque te lo perdono si mañana te nos unes a la fiesta y si me ayudas a bajar las maletas de las damas.
—¡Darien, nosotras podemos!— Intervino Rei
—¡Usted no está en condiciones de bajar maletas, señora Chiba!—Se dirigió Darien a Rei
Makoto y Minako rieron, y Rei, que odiaba recibir órdenes a punto estuvo de protestar.
—¡Es una indicación que te doy como médico, flamita!— Le dijo Darien cariñosamente mientras se acercaba a ella para pasar un brazo sobre sus hombros y con el otro acariciar su vientre— Quiero que estén bien.
Rei aceptó, así que tomó la llave de la mansión para irse adentrando, así que tanto Minako como Makoto fueron con ella.
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—¡Flamita!— Soltó Minako con tono burlón mientras se adentraban en la lujosa casa—¿Quién diría que llegaría el hombre a quien la flamita mandona obedecería?
—¡Los mismos que juraban que a Minakito Aino le daba alergia la monogamia pero ahora sólo sale con Yaten Kou!
—¡Oye, Yaten es sólo uno más!— Respondió Minako fingiéndose ofendida.
—¡Ajá!— Se burló Rei— Y es al primero que llevas a eventos importantes. Cómo a mi boda, y a mi fiesta de mañana.
—¡A tu boda no lo invité!— Chilló Minako— Te recuerdo que Sanjoin Resorts es un lugar público y mañana vendrá porque tocará con su banda en tu fiesta
Rei soltó una risa burlona, ante lo que Minako hizo un puchero
—¡Bueno, ya cambiemos de tema!— Pidió Minako—¡La casa es hermosa! ¿Verdad que lo es, Makoto?— Preguntó Minako acercándose a la castaña, que estaba de pie frente a una puerta corrediza de cristal desde donde se podía apreciar la playa aquella noche estrellada.
—¿Perdón?— Preguntó Makoto, que desde donde se encontraba podía contemplar la playa de Kamakura, y frente a otra de las montañas, la mansión vacacional de los padres de Andrew a la cual la había llevado a pasar el día hace más de un mes
—¡Estás tan distraída, Mako-chan!— Exclamó Minako— Le decía a Rei que la casa es hermosa. ¿No habías estado aquí antes?
—¡No!—Exclamó Makoto
—¡Me sorprende que tus suegros no lo hayan utilizado!— Exclamó Minako— Después de todo el señor Chiba también es abuelo de Masato, aunque por línea materna, aunque tomando en cuenta que la herencia suele pasar por vía paterna supongo que Rei terminará siendo la señora de este palacio.
—De hecho no es de los Chiba— Aclaró Rei ante lo que Minako la vio desconcertada
—¿No había dicho que es de su abuelo?
—Sí— Respondió Rei— Pero esta mansión no es del abuelo paterno, es del señor Itachi Furuhata, su abuelo materno, así que supongo que será para su hijo que vive en Estados Unidos.
—¿El padre de Andrew el primo hafu?— Preguntó Minako
Makoto se sobresaltó al escuchar el nombre de Andrew, lo que no pasó desapercibido por Rei y Minako.
Sí—Respondió Rei— Y por cierto, no te lo había dicho porque apenas hoy por la tarde me enteré — Dijo Rei mirando a Makoto— Los padres y la hermana de Andrew estarán mañana en la fiesta
—Me tiene sin cuidado— Respondió Makoto que estaba hecha un manojo de nervios ante la idea de volver a verlo, sin embargo, no podía retractarse de estar presente en la fiesta donde una de sus mejores amigas anunciaría su embarazo, además, por si fuera poco, Makoto a petición de Rei había aceptado ser quien preparara el banquete así como los postres para el evento.
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Aquella mañana fue el sonido del timbre lo que hizo que Andrew saliera de la cama, pues suponía que se trataba del repartidor del restaurante del que había encargado un desayuno muy al estilo americano que incluía hot cakes, huevo revuelto, tocino, salchichas y croquetas de patata, sin embargo, al abrir la puerta se sorprendió al ver a sus padres y a su hermana.
—¡Andrew!— Exclamó la rubia mujer estrechandolo en un abrazo que él correspondió.
—¡Me hubieran dicho que llegarían más temprano para ir por ustedes al aeropuerto y encargar más hot cakes!— Exclamó Andrew que después abrazó a su hermana, para finalmente recibir una palmada en la espalda de su estoico padre, que como japonés, no estaba acostumbrado a esos modos occidentales de dar besos y abrazos.
—¿Hot cakes para el desayuno?— Cuestionó el padre de Andrew
—Y tocino, huevo, salchi…
—¿Acaso no hay arroz o sopa miso en esta casa?—Soltó el padre de Andrew, quién a pesar de tener diecinueve años viviendo en Estados Unidos seguía desayunando como un auténtico japonés.
—¡Oh, Motoki, no empieces!— Lo regañó la madre de Andrew en inglés— ¡No todo lleva arroz!
—¡Jane, el arroz es vida!
—¿Qué les parece si mejor vamos a desayunar fuera?— Propuso Andrew — Yo invito y así cada quien pide lo que quiera. Sólo necesito darme un baño y que reciban al repartidor del restaurante.
—Oye Andrew ¿Ya tienes novia?— Preguntó Unasuki con mirada traviesa.
—¡No!—Respondió Andrew desconcertado
—¡Pues este departamento parece decorado al gusto de una mujer!— Soltó Unasuki— Una que por lo que veo debe amar el color rosa y las plantas.
Andrew entonces cayó en cuenta de que la decoración del departamento era del gusto de Makoto a quien le encantaban las cosas demasiado femeninas.
—¡Se lo iba a rentar a una chica que estudia en Le cordón bleu!— Exclamó Andrew— Al final no cerré el trato y como me era más conveniente decidí habitar este y le renté el que está en Roppongi a un compañero de trabajo.
—¿Qué no el departamento de Roppongi está más cerca de la editorial donde trabajas y de la universidad donde estudias la maestría?— Cuestionó su padre
—Pues sí — Respondió Andrew— Pero este edificio me gusta. Además me desespera el bullicio de Roppongi.
—Si tú lo dices— Dijo Unasuki.
Andrew se retiró para irse a duchar, dejando solos a sus padres y su hermana.
—Me preocupa Andrew—Soltó el señor Furuhata
—¿Por qué?— Preguntó la madre de Andrew
—No le gustaban los deportes y practicó taekwondo obligado por mí, estudió Literatura en vez de una carrera más de hombres, le gusta eso de cocinar, cortó con la señorita Nishimura, tiene casi treinta años y sin planes de casarse…¿Y ahora esto? ¿Un departamento de señorita?
—¡Ya va nuevo!— Bufó Jane
—¿No te preocupa que nuestro hijo sea gay?
—¡Para qué querría casarse antes de los treinta, papá!— Exclamó Unasuki, quién se puso de pie para ir al pequeño comedor y tomar la caja de mochis que estaba a un lado del florero.
—Apoyaría a mi hermano si fuera gay, pero para tu tranquilidad no creo que lo sea—Dijo Unasuki—¡Miren nada más lo que encontré! Dudo que este regalito tan caro sea para un hombre. ¡Aquí está la prueba de su heterosexualidad!
—¡Deja de ser tan metiche!— Exclamó Jane Furuhata que se puso de pie para ir junto a su hija—¡Vete a sentar y deja ahí!
—¡Mamá, si eres igual que yo!— Se quejó Unasuki que regresó al sillón, no sin antes tomar la caja de mochis.
Antes de regresar al sofá con su marido y su hija, Jane Furuhata se detuvo a mirar lo que Unasuki llamó la "prueba de heterosexualidad" de Andrew, lo cual se trataba de una cajita de terciopelo negro dentro de la cual había una fina cadena de oro blanco de la que colgaba un dije en forma de corazón con pequeños diamantes, y en el centro de este, un rosal cuyos pétalos estaban labrados con diamantes rosas.
Jane Furuhata dejó la cajita donde estaba, pero a un lado del florero vio una pequeña tarjeta de rosas color rosa en cuyo reverso reconoció la caligrafía de su hijo, y no pudiendo contener la curiosidad, la leyó.
"No encontré en ningún lugar rosa más bella que tú, mi querida blossom.
Espero que te guste este obsequio.
F"
Jane, que conocía bien a su hijo, supo entonces que de nuevo se había enamorado, aunque suponía que aún no había formalizado su relación con la tal Blossom, y ella no iba a ser quien presionara a su hijo para hacerlo.
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—¡Un poco más al centro!— Ordenó Makoto, y enseguida, dos de los jóvenes de la agencia de meseros que había contratado Rei siguieron sus indicaciones moviendo aquel nude cake de tres pisos, el cual estaba decorado con hermosos lirios Casablanca de azúcar que Makoto había hecho a mano y macarons, así como cada uno de los pequeños postres y bocadillos en la mesa.
—¡Te quedó hermoso, Mako-chan!— Exclamó Rei
—¡Temi que no te gustará!
—¡Qué tonterías!— La regañó Rei — Tu comida es deliciosa y ese arreglo con globos de nitrilo te quedó precioso— Dijo Rei admirando el arco de globos en colores dorado quemado, plata y perla.
—Rei tiene razon— Dijo Minako — Y ¿Qué crees? ¡Te hice unas tarjetas de presentación!— Gritó Minako dándole a Makoto un paquetito que sacó de su bolsa.
Makoto tomó entre sus manos el paquete, y miro aquellas tarjetas de presentación sobre el proyecto de sus sueños.
—Mako Garden Catering y eventos— Leyó —¡Son hermosas, pero… — Makoto hizo una pausa —Aún no termino la carrera.
—¿Y? Has dicho que tu abuela solo terminó la secundaria. ¿Y acaso no nos tenía fascinadas con su comida?— Dijo Minako
—¡Tanto que mi padre más de una vez la contrató para hacer los banquetes de las fiestas en mi casa!— Agregó Rei
—¡Está bien!— Exclamó Makoto entusiasmada, y entonces Minako le quitó las tarjetas para dejar la mitad en un rincón de la mesa de postres— El resto te las llevas tú. Yo tengo otras tantas para repartir entre mis clientas.
—¡Mi amor, ha llegado el fotógrafo!— Se acercó Darien a Rei, interrumpiendo la conversación de las chicas—¿ Nos tomamos una foto?
Rei asintió y se acercó a Darien, y entonces, el fotógrafo comenzó a hacerles una sesión de fotos capturando aquel momento en que él lucía apuesto con aquel smoking negro, y ella preciosa enfundada en un largovestido color arena de corte sirena que se ceñia a su figura en la que aún no era notorio el embarazo.
—¡Se ven guapísimos!— Escuchó Makoto una voz femenina con marcado acento extranjero, y supo que debía ser alguien del agrado de Rei y Darien, pues ambos sonrieron y se apartaron el uno del otro para recibir a uno de los tantos invitados que ya habían llegado.
—¡Tía Jane, bienvenida!— Exclamó Rei
Makoto se dio media vuelta, y sintió acelerarse su corazón cuando su mirada se encontró con Andrew, quién venía acompañado de una joven que debía tener la edad de ella, además de una pareja madurada conformada por un hombre japonés y una mujer extranjera de cabello rubio y ojos azul verde.
Para Makoto, el tiempo se detuvo, aunque con disimulo miraba a Andrew, quién como todos los invitados iba de smoking, pero con una camisa azul que hacía ver sus ojos del color del cielo en lugar de verdes.
—Tios, prima, permítanme presentarles a las amigas de Rei— Dijo Darien— Ella es la señorita Minako Aino, y ella es la señora Makoto Sanjoi— Después miró a las chicas, para enseguida presentarles a sus familiares — Chicas, este es mi tío el doctor Motoki Furuhata, su esposa la señora Jane Furuhata, mi prima Unasuki Furuhata y pues a Andrew ya lo conocen.
Los Furuhata así como Minako y Makoto se saludaron con una inclinación como eran las costumbres niponas.
—La mesa de postres está abierta, así que si gustan están invitados a degustar— Invitó Rei.
—¡Ay, yo sí quiero! — Exclamó Unasuki que enseguida tomó un brownie—¡ Te quedó tan bonito!— Dijo — ¡Y qué delicia!— Agregó tras morder el bocadillo.
Los señores Furuhata también se acercaron para tomar un par de bocadillos, lo cual puso nerviosa a Makoto.
—¡Andrew! ¿No vas a comer nada?— Preguntó Unasuki
—¿Perdón? No te puse atención— Dijo Andrew, quien quedó embelesado al ver a Makoto vestida con un vestido rosa pastel de corset ceñido y amplia falda que le llegaba a la altura de las rodillas.
—¡Estás muy distraído!— Dijo Unasuki— Mira, hay brownies de red velvet con buttercream, tus favoritos.
—Ahorita no tengo hambre Unasuki— Respondió
—Anda raro— Le comentó Unasuki a Rei, Makoto y Minako— Es un devorador de postres. Hasta se comía mis twinkies que guardaba en el congelador pero ahora el señorito no quiere nada.
—¿Mako Garden?— Susurró la madre de Andrew tomando un pastelillo de queso y una tarjeta de presentación.
—¡Sí!— Exclamó Minako—¡Es la agencia de catering de mi amiga aquí presente!— Explicó Minako— Es una excelente chef y además hace arreglos florales bellísimos.
—¡Minako, no soy chef!— Corrigió Makoto avergonzada— ¡Y además ni siquiera he terminado la carrera!
—¡Bueno, pues si aún no lo eres un día no muy lejano lo serás!— Le dijo Jane Furuhata— Tu trabajo creativo es hermoso y mi hija y mi marido lo avalan.
—¡Gracias señora!— Respondió Makoto.
Tras tomar un postre más, los Furuhata se retiraron para sentarse donde se encontraban los familiares por línea materna de Darien, y entonces Makoto comenzó a relajarse un poco.
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La fiesta para anunciar el embarazo de Rei no sólo fue un éxito para ella y Darien que hicieron felices a sus familias con la pronta llegada del primer nieto tanto de los Chiba como de los Hino, sino también para Makoto, que aunque no volvió a mencionar en la noche que ella estuvo a cargo de la mesa de postres y del banquete, escuchó comentarios favorables de los invitados en los cuales hablaban de la exquisitez de los platillos, entre los cuales hubo: Pollo karaage, chips de piel de salmón, calabaza kabocha, raíces kimpira bogo, fideos yakisoba con cerdo, carne de res con raíces de loto y champiñones, tempura de verduras, y además, a petición de Rei, rollos de sushi rellenos de queso crema, un rollo que era fusión de la gastronomía japoestadounidense pero que a Rei le había fascinado cuando visitó Nueva York.
—¿A qué agencia contrataste para el banquete, Rei?— Preguntó Hatsumono Sanjoi que aquella noche se había dado un festín con los platillos que iban y venían.
—Mako Garden, tía —Respondió Rei— La agencia de catering de su nuera.
En la expresión de Hatsumono se reflejó la sorpresa y el disgusto, así que enseguida dejó los palillos en su plato.
—No está mal— Soltó Hatsumono— Pero intuí que había sido mi nuera en lugar de un chef.
Makoto, que estaba a dos asientos de su suegra en aquella larga mesa apretó los puños para intentar controlarse.
—¡Querida, para la otra no te ofrezcas a hacer el banquete!— Aconsejó Hatsumono Sanjoin— Esta es una fiesta familiar, pero ¿Imagínate donde hubieran invitado a más personas más allá de la familia? Además ¿Por qué ponerle queso crema a los rollos de sushi? ¡No llevan eso!
Masato y su hermana rieron del comentario de su madre, lo que causó la incomodidad de la mayoría de los presentes y que Makoto se sintiera incomodada.
—Llevan lo que el comensal quiera, señora—Le dijo Makoto tratando de contener su molestia— El rollo de sushi con queso crema es una fusión de la gastronomía japoestadounidense.
—¿Qué tontería?— Dijo Sonomi Sanjoin, la hermana de Masato
—Es así, señorita — Comentó Jane Hansford— En los restaurantes de sushi en Estados Unidos suelen ponerle queso crema y hasta queso a los rollos de sushi para atraer a los comensales que no son de origen japonés porque de otra manera no se consumiría mucho.
—Y eso es sólo la punta del iceberg— Dijo Unasuki— Una vez en un viaje por el sur de Estados Unidos me detuve en un restaurante de sushi porque tenía ganas de comida japonesa. Me dieron mi rollo de sushi con res, pollo, queso crema, aguacate, queso gratinado y capeado. Además de crema con chipotle para ponerle. Los dueños eran mexicanos así que el sushi estaba adaptado para que le guste a los estadounidenses con raíces mexicanas.
—Y además Makoto no me ofreció hacer el banquete, tía Hatsumono— Aclaró Rei— Yo se lo pedí, y el rollo de sushi con queso crema fue a petición mía porque me encantó desde que Unasuki me llevó a un restaurante de comida japoestadounidense la última vez que fui a Nueva York.
—¿Ahora se da cuenta, suegra?— Comentó Makoto— Me sorprende que no sepa que un platillo se va adaptando de acuerdo a los gustos locales de cada país.
—Bueno, cuando viajo al extranjero suelo comer comida tradicional del lugar, no comida japonesa— Dijo Hatsumono Sanjoin— Pero bueno, nuera, tú que vas a saber de eso sí en tu vida sólo has estado en Corea del Sur y en China, y eso porque mi hijo te llevó de Luna de miel, sino yo creo que no conocerías ni Okinawa.
Makoto inhaló y exhaló para contenerse y no caer en las provocaciones de su suegra, sin embargo, no contaba con que desataría la lengua de alguien más.
—Pues a mi me encantó la comida— Comentó Andrew pese a que había comido muy poco, y eso no porque no le gustara la comida, sino porque tener tan cerca a Makoto fingiendo indiferencia era incomodo— En lo personal me encanta la comida de la señora Makoto Sanjoin y yo creo que a usted también porque comió bastante— Le dijo Andrew a Hatsumono Sanjoin, lo cual provocó que Unasuki y Minako soltaran una carcajada, que los padres de Andrew se sorprendieran de la reacción de su siempre correcto primogénito, que el abuelo Furuhata y el señor Sanjoin lo miraran molesto y que Hatsumono Sanjoin enrojeciera de vergüenza.
—¿Qué te sucede, Andoryo?— Reprochó Itachi Furuhata a su nieto— A una Dama no se le habla de esa manera, tampoco. tus mayores. ¡Te exijo que te disculpes con la señora Sanjoi!
Andrew se molestó ante el regaño de su abuelo, sin embargo, tan pronto como la expresión de enojo se hizo presente desapareció dando paso a una sonrisa.
—Tiene razón abuelo.
Andrew se puso de pie y caminó a la jardinera de dónde cortó el girasol más radiante, y después regresó con el grupo.
—¡Andoryo!— Insistió el abuelo Furuhata.
Andrew entonces se acercó al lugar donde se encontraba Makoto y se postró a sus pies, provocando que se pusiera nerviosa
—Señora, le ofrezco disculpas por ser testigo en dos ocasiones de como la ofenden con comentarios hirientes y no haber hecho nada por defenderla de personas que sólo quieren lastimarla— Le dijo Andrew— Usted es valiosa sin importar cuál fue su nombre de soltera y quién es su marido o los lugares donde ha estado. Le prometo que a partir de hoy no permitiré que le falten al respeto en mi presencia. ¿Acepta mis disculpas?— Terminó ofreciéndole aquel girasol
Makoto con el corazón acelerado y las manos temblorosas, recibió aquel girasol mientras asentía, pues de la emoción las palabras parecían haberse quedado atoradas en su garganta.
Entre los invitados, el silencio se hizo presente, hasta que entonces Itachi Furuhata se hizo escuchar.
—¿Qué clase de espectáculo es este?— Reclamó Itachi—¡Te dije que te disculparas con la señora Sanjoin!
—Pues ella es la señora Sanjoin que merece nuestras disculpas, abuelo— Comentó Andrew tras ponerse de pie— Aunque espero que pronto se decida a dejar de ser una Sanjoin
Itachi lo miró furioso, pero entonces una sonora carcajada de Masato rompió la tensión en el ambiente.
—¡No se preocupe, señor Furuhata!— Exclamó Masato — Mi madre no se ofende por pequeñeces, y además, Andrew siempre ha sido tan ocurrente. Si le contara las bromas que nos gastaba en el colegio antes de que los Furuhata se fueran a vivir a Estados Unidos.
—¿Y quién dijo que estoy de broma, Masato?—Cuestionó Andrew con evidentemente molestia que no pasó desapercibida para nadie
Masato se le quedó mirando sorprendido, y después soltó una risa burlona.
—Actúas tan bien que por un momento creí que estabas molesto— Dijo Masato— Te iría bien en Hollywood o en los dramas ahora que están de moda los actores hafu
—¡No estoy bromeando, Masato!— Vociferó Andrew— ¿Cómo puedes reírte cuando insultan a tu esposa? ¿Eres un cobarde aparte de imbecil?
—¿A quien llamas imbecil y cobarde, maldito Gaijin?— Refunfuñó Masato poniéndose de pie y arremangandose la camisa.
—¡A ti, imbécil! Ojalá que Makoto te deje porque no la mereces como esposa— Le respondió Andrew— ¡Y además no soy Gaijin, ignorante, soy Hafu!
¡Hola!
Sé que me había tardado casi el mes en actualizar, y no, no fue por falta de tiempo. Resulta que me llegó inspiración para otro fanfic y me puse a escribirlo, pero eso sí, aunque llevo dos capítulos no lo publicaré hasta que termine este.
Agradezco mucho a mis amigas hospitaller knight, Vientoaguamarina y Jahayra por sus reviews. ¡Me ponen muy feliz!
Y a mis lectores anónimos, los invito a comentar. ¡Les juro que no muerdo!
Ahora bien, espero que esté capítulo les guste y prometo esforzarme por actualizar pronto y darle su merecido final a esta historia.
¡Saludos!
Edythe
