Normal Pov
Era mediodía y como cada día la cafetería Hazawa estaba ocupada por gente de todo tipo, niños, adolescentes, adultos, etc. Particularmente una mesa cercana a la cocina estaba siendo ocupada por un trío de chicas que destacaban a diferencia de las demás personas ahí presentes.
—Aquí tienes Rimi-rin— hablo una de las chicas mientras le ofrecía un pedazo de pan a la otra.
—Gracias Kasumi-chan— agradeció la chica que respondía al nombre de Rimi.
La tercera chica las observaba con una sonrisa mientras varios pensamientos pasaban por ese momento en su mente.
Tsugumi por su parte observaba la escena con algo de felicidad, mientras que su pensamiento era el mismo que el de la mayoría de las personas presentes.
«Parecen una pareja con su pequeña hija» pensó la mayoría de los presentes en la cafetería.
Tsugumi aparto la mirada de aquella mesa y continuo tomando y repartiendo ordenes.
Kasumi Pov
Pareciera que fue ayer cuando las conocí a ambas, mis amigas Saaya y Rimi.
Flashback.
A mis escasos 6 años ya era alguien que no se podía quedar quieta, en una de mis tantas aventuras fue cuando conocí a un dúo de chicas que estaban lidiando con una banda de chicos que las estaba molestando.
—Vamos, ven por el— decía aquel chico mientras levantaba el pequeño peluche de una niña de baja estatura.
—P-por favor devuélvemelo— la chica de baja estatura trataba de saltar para alcanzar su peluche pero sus esfuerzo eran en vano.
—¡Devuélveselo!— exclamó la otra chica que luchaba por salir del agarre de otros dos chicos que la detenían de golpear al tercero.
En un principio pensé en alejarme e ignorar la escena, al menos eso pensé hasta que sucedió algo que no me esperaba…
—¡Rimi!— exclamó la chica que anteriormente estaba siendo retenida.
La chica de pequeña estatura había mordido al chico que sostenía su peluche, lo que había sucedido era obvio, este se había molestado y procedió a intentar golpearla. Aunque para la suerte de la última chica esto no sucedió, pues algo, más bien alguien, no corrijo, yo me interpuse.
No lo negare, su golpe fue doloroso pero al menos me sentí alegre de haber defendido a aquella chica. Aunque para mi, la suerte fue otra pues de un momento a otro mi visión se oscureció, viendo a aquellas chicas gritarme, luego para ver a otro grupo de chicas…
—¡Ah!— exclamé al levantarme.
—Tranquila, está todo bien— hablo una voz a mi lado, era la chica que había sido retenida por los bravucones.
—¿Qué fue lo que pasó?— pregunte mientras observaba mi entorno.
—Evitaste que Rimi fuera golpeada por uno de esos idiotas, aunque en el proceso te desmayaste— dijo aquella chica mientras reía.
—Ya veo— dije riendo.
—Gracias.
—No fue nada, es lo normal ¿no?
—De verdad, te lo agradezco es solo que Rimi es como una hermana menor para mi y verla ser maltratada sin poder hacer algo fue...— la detuve de decir algo al tomar mis manos sobre las suyas.
—Tranquila, ya pasó— dije para calmarla.
Al mirar el lugar mejor pude notar dos cosas, era casi mediodía y olía delicioso. Olía a pan, pero no cualquier pan, pan recién hecho, pan dulce; una gran variedad de pan.
—Por cierto ¿Dónde estoy?— pregunte mirando en todas direcciones tratando de identificar el lugar.
—Estamos en mi casa, la panadería Yamabuki— dijo algo orgullosa aquella chica de ojos azules como el océano.
Al ver de cerca a la chica frente a mi pude notar que sus ojos eran hermosos, azules como el océano mismo y que aquella chica era muy hermosa, era un ángel. Un ángel que ahorita me estaba cuidando, aunque quería seguir admirándola por un rato más la calma fue interrumpida por el sonido de la puerta abriéndose.
Era la chica a la que había ayudado, ella estaba ahí intentando no llorar.
—Tranquila no me sucedió nada malo, simplemente ayude porque odio a los bravucones— dije para romper el hielo.
Para mí mala suerte aquella chica aún tenía ganas de llorar, por lo que me levanté de mi lugar y la abrace, no supe porque pero simplemente lo hice, de alguna manera ella me recordaba a A-chan, mi hermana menor.
—Lo lamento, por mi culpa fuiste herida y…— deposite un breve beso en su frente para tranquilizarla.
—Ya te dije que estoy bien, no hay problema, lo hice porque yo quería y porque odio a la gente que abusa de los demás.
La chica de ojos azules normal miro a ambas y también se unió al abrazo, si alguien nos viera pensaría que éramos una especie de familia…
Fin flashback.
Después de ese extraño evento me hice amiga de ambas, se puede decir que fue gracias a mi valor que obtuve un golpe leve en mi cabeza y dos amigas que no cambiaría por nada.
Aunque también me otorgó otra cosa, un sentimiento que nunca pensé llegar a experimentar, amor.
—Aquí esta su orden, si desean algo más no duden en llamar— dijo aquella alegre chica para posteriormente irse.
—Tenias razón Saaya este local tiene buena café y buen servicio— dije mientras probaba el pastel que nos habían traído.
—Yo nunca me equivoco— dijo mi amiga mostrando algo de orgullo en sus palabras.
—¿¡Ya es tan tarde!? Lo lamento Saaya-chan, Kasumi-chan debo irme— dijo Rimi mientras recogía sus cosas para irse.
—¿Practica de teatro?— preguntamos Saaya y yo.
—¡Si! Hoy Kaoru senpai nos dará una charla para mejorar nuestras habilidades— mientras decía eso se podía notar el brillo de sus ojos.
—"Sera mejor que nos presentes a esa senpai o de lo contrario se las vera conmigo…"— dije mientras imitaba una voz gruesa como si fuera un padre regañando a su hija.
—"Vamos no seas tan duro con ella cariño"— contesto Saaya siguiéndome el juego.
Ver la cara de todos colores de Rimi valió la pena.
—P-por favor ella no me gusta, ustedes saben que a mi me gusta alguien más…
Aunque Saaya y yo ya teníamos una idea de quien podía ser decidimos no decirle nada a Rimi, para evitar molestarla más.
—Nos vemos— dijo Rimi para salir por la puerta del local.
—¿Y ahora qué hacemos?— pregunte mientras aún bebía el café que habían traído.
—Siempre me lo he preguntado ¿a ti te gusta alguien, Kasumi?— al escuchar aquella pregunta casi escupo el café por la nariz.
—¿¡Q-que!? ¿Yo?— pregunte tratando de evadir el tema.
Creo que era obvio que era ella quien me gusta, pero aún no quería decírselo, principalmente porque no quiero romper nuestra amistad o incomodarla. Por eso aunque me doliera mucho me guardaba estos sentimientos de mi hacía ella.
—Vamos dime no le diré a nadie— dijo ella mientras sonreía.
Esa sonrisa no me ayudaba en nada, cada vez que ella sonreía mi corazón se detenía y bombeaba sangre con más rapidez de lo normal. Nunca supe cuando fue que deje de verla como una amiga y que comencé a mirarla con otros ojos…
—C-creo que hay alguien…— dije de manera ambigua para evitar el tema, al menos por ahora.
—Ya veo, me alegro por ti Kasumi— contesto ella con una sonrisa.
—¿Y tú, hay algún suertudo(a)?— pregunte tratando de vengarme.
—La verdad es que hay alguien, una persona maravillosa que conozco desde hace un tiempo…— al escuchar eso por un momento me puse triste tal vez sonaba como a mi, aunque también existía la posibilidad de que hablara de Ran o de Tomoe.
—Y-ya veo, me alegro por ti Saaya— trate de ocultar mi tristeza con una sonrisa falsa, después de todo es lo que llevo haciendo desde la infancia al pensar que tal vez ella y yo no llegaremos a ser algo.
Pero…
—Oye, Kasumi— antes de que pudiera hundirme en mis pensamientos negativos ella me llamó.
—¿Si?
—¿Estas libre el sábado?— podía notar que estaba nerviosa.
—Si, Aimi dijo que cuidaría la tienda con Hasshi-san.
—Ya veo, m-me preguntaba ¿te gustaría ir al cine ese día?— ¿acaso esto era una invitación a una cita?
Creo que pensar demasiado era algo ilógico por lo que decidí no dar tantos rodeos y contestar.
—¡Por supuesto! Avisaré a Rimi-rin y…— antes de que pudiera marcarle a nuestra amiga Saaya me detuvo, sostuvo mi celular y lo escondió.
—Rimi dijo que aprovecharía ese día para confesarse a "ya sabes quién"— dijo Saaya mientras me devolvía mi celular.
—Ohhh, ya veo.
No se que estaba pasando en este momento pero de alguna manera si esto era un sueño no quería que acabará.
Normal Pov
Aoba Moca estaba mirando por todos lados en busca de algo interesante que hacer, "casualmente" había llegado a la zona del centro de su ciudad lo que significaba dos cosas, pan y café.
—Hoy será un gran día para Moca-chan— dijo la albina para posteriormente entrar a la panadería Yamabuki.
—¡Bienveni-… Moca-chan! ¿Qué te trae de nuevo aquí?— pregunto Saaya mientras iba por lo de siempre para Moca.
—El delicioso pan Yamabuki y el buen café Hazawa— contesto la albina.
—Eres amiga del local ¿verdad?— pregunto Saaya mientras regresaba con dos bolsas de papel, aunque esta vez había agregado una tercera bolsa.
—¿Y está?— señaló Moca la bolsa extra.
—Es un regalo para Hazawa-san, no le digas que va de mi parte— dijo Saaya mientras guiñaba un ojo.
—Eres rara— contesto Moca.
—Aunque dejando eso de lado… ¿Ya le invitaste a Kasumi a la cita?— pregunto Moca mientras recibía las bolsas de pan.
—Ya lo hice y ella acepto— Moca pudo notar que Saaya estaba en el cielo.
—Se nota por tu buen humor— comento bromeando la albina.
—Aquí tienes.
—Gracias.
Dicho todo eso Moca salió de la panadería, su destino ahora era la cafetería Hazawa, para visitar a su amiga Tsugumi…
Continuará…
