Un extraño sonido se escuchó distante. Cómo sí algunos cables hicieran cortocircuito mientras unas chispas alumbraban levemente el lugar. Era tarde en la noche, y el cielo nocturno sin luna apenas permitía ver lo que estaba ocurriendo. Tan solo la leve luz de una lámpara permitía ver algunos metros alrededor. Un pequeño y extraño ser parecía estar husmeando dentro de los circuitos de Ícaro. Usaba unas extrañas herramientas que producían chispas constantemente, cómo si estuviera buscando algo dentro del droide. Cuando finalizó, se alejó lentamente y comenzó a manipular un panel de controles portátil.
?: - Muy bien. Espero que funciones. -
El extraño ser activó un interruptor y una gran cantidad de chispas comenzaron a saltar de todos lados mientras un extraño sonido irrumpía en el lugar. Un sonido similar al de la corriente eléctrica fluyendo por los cables. El sistema parecía que iba a colapsar, pero tras unos segundos, las chispas dejaron de saltar dando a entender que todo se había estabilizado. Y al poco tiempo, los sistemas de Ícaro volvieron a ponerse en funcionamiento. Ícaro analizó un poco su alrededor y se percató que estaba en una especie de refugio improvisado de metal. No tenía energía suficiente para moverse, pero pudo percatarse que estaba siendo recargado desde una fuente externa. El flujo era lento y probablemente tardaría unas horas en alcanzar el 10 por ciento de carga. Pero era mejor que nada. Cuando fue capaz de mover las articulaciones del cuello, alzó la cabeza y se sorprendió al ver una enorme máscara de soldar a pocos metros de su rostro. Pero antes que pudiera reaccionar, la extraña criatura le dirigió la palabra.
?: - Bueno. Al menos funciona. No es como una terminar separatista pero servirá de algo. -
Mientras hablabas, el extraño ser removió la máscara de soldar de su rostro revelando a un curioso Lurmen. Era algo joven, pero tenía varias marcas en su rostro, probablemente cicatrices de algún conflicto. Ícaro miró con curiosidad un grueso cable que salía de su pecho y estaba conectado a unas especies de baterías.
Ícaro: - Gracias por la ayuda. ¿Quién eres? -
Lurmen: - Yo... Mi nombre es Wag Too. Y si alguien debe estar agradecido soy yo. De no ser por ti ahora fuese un abrigo o un tapete de esos piratas. -
Ícaro: - ¿Dónde estamos? -
Wag Too: - Este es mi modesto refugio. No es la gran cosa. Pero al menos nos mantendrá a salvo por un tiempo. -
Ícaro: - ¿Crees poder hacer que me cargue más rápido? Debo regresar al alto mando Separatista lo antes posible. -
Wag Too: - ¿De qué estás hablando? La Alianza Separatista se disolvió hace más de cinco años. - Ícaro no dijo una palabra, simplemente se quedó intentando procesar lo que el Lurmen le había dicho. - ¿Qué es lo último que recuerdas? - Preguntó con cierta preocupación. Ícaro le contó a Wag Too sus últimos recuerdos, cuando estaba enfrentando a las tropas de la República sobre el punto principal, y de cómo el acorazado venator comenzó a disparar contra la ciudad. Luego de eso, tan solo recordaba caer al vacío, y despertarse apenas unos días atrás. El Lurmen sólo escuchaba la historia de Ícaro mientras lo miraba con cierta preocupación, cómo si supiera algo que Ícaro ignoraba. Wag Too: - La mala noticia es que demoraras al menos unas horas para que consumas la batería. La peor noticia, es que hay mucho que tienes que saber. -
Ícaro quedó en silencio mientras escuchaba impactado lo que Wag Too le contaba. Según el Lurmen, habían pasado más de cinco años desde que Mygeeto fue arrasada. Poco tiempo después de la masacre, la República se convirtió en el Imperio Galáctico y ahora regía con puño de hierro sobre la galaxia. La Confederación de Sistemas Independientes había sido disuelta, y había escuchado rumores que muchos otros planetas fueron arrasados igual que Mygeeto, pero Wag Too no podía confirmar esa información. Ícaro quedó en shock al escuchar todo lo que le decía el Lurmen. Simplemente le costaba creerlo, pero eso explicaría lo que vió en el bunker y el por qué las ruinas se veían tan corroídas. Cinco años habían pasado, y ahora no tenía a quién servir. ¿Qué debía hacer ahora? Ícaro se cuestionaba una y otra vez. Finalmente, Wag Too dejó que Ícaro se cargara por toda la noche mientras él dormía. La noche era oscura, y el único sonido audible era el de un viejo ventilador que usaba Wag Too para refrescarse. Esta atmósfera propició un buen escenario para que el droide computara que debería hacer. Después de todo. ¿Qué propósito tuviera un droide como él sin un ejército al que comendar o sin un enemigo al que derrotar? Toda su programación estaba dispuesta para derrotar a la República y procesar los mejores planes para acabar con los clones. Pero según Wag Too, los clones habían sido reemplazados por los stormtroopers. ¿De qué le serviría tal información? Todas esas preguntas y dudas saturaron la computadora central del droide. Temprano en la mañana, el Lurmen se levantó con los primeros rayos del sol, pero se sorprendió al ver que Ícaro no estaba donde lo había dejado. Wag Too abandonó el refugio con prisa con la esperanza de encontrarlo, pero para su sorpresa, Ícaro estaba a las afueras del refugio contemplando el paisaje. El refugio de Wag Too se ubicaba en la ladera de una empinada montaña. Su única forma de acceder era mediante un improvisado elevador que se podía apreciar que fue fabricado por el propio Lurmen. A las afueras del refugio se encontraba una pequeña terraza desde la cuál se podían ver kilómetros y kilómetros de tierras baldías, y sobresaliendo en la distancia, las ruinas de la antigua ciudad capital de Mygeeto. Wag Too: - Y pensar que todo esto solían ser exuberantes bosques. - Decía mientras se detenía al lado de Ícaro con una tasa que contenía un líquido amarillento.
Ícaro: - ¿Cómo fue que esto ocurrió? -
Wag Too: - Nadie sabe con certeza. Pero esto es lo que el Imperio esparce por la Galaxia. -
Ícaro: - Me programaron para que acabase con los clones y los Jedi. Pero pensar que fue la misma República la responsable me hace hacerme muchas preguntas. -
Wag Too: - Conocí a un Jedi una vez. Se hacía llamar Skywalker o algo de eso. Él junto a sus clones y a su aprendiz nos salvaron de un malvado alto mando Separatista. Junto a ellos destruimos a muchos droides y logramos salvar nuestro pueblo. - El Lurmen le comentó como si no le importase el hecho que Ícaro fuese un antiguo droide separatista.
Ícaro: - ¿Luchaste junto a un Jedi? -
Wag Too: - Si. Espero que eso no sea un inconveniente para ti. -
Ícaro: - Es... extraño. -
Wag Too: - ¿A qué te refieres? -
Ícaro: - Me programaron creyendo que los Jedi eran corruptos y que eran una fuerza sobrenatural que debía ser destruida. Y que los clones no eran más que marionetas que seguían las órdenes de los Jedi ciegamente Pero después de lo que he visto... y de lo que me has contado. Tengo muchas dudas si lo que programaron en mi fue correcto. -
Wag Too: - Si algo he aprendido. Es que no podemos confiar ciegamente en lo que nos dicen. - Ícaro pudo percatarse de cómo el Lurmen se deprimía con lo que dijo, cómo si algo estuviese ocultando, y sentía curiosidad de saber de qué se trataba.
Ícaro: - Y dime. ¿Cómo llegaste aquí? Y... ¿Por qué? - El Lurmen perdió su mirada en su bebido por unos segundos, y tras un largo suspiro decidió a hablar. Wag Too: - Yo vivía en Maridun, un alejado planeta del borde exterior, que en aquel entonces estaba bajo la "protección de la República." - Decía con tono irónico. - Pero cuando se proclamó el Imperio nuestro planeta sufrió el mismo destino que Mygeeto. Sin previo aviso, los venators descendieron a la atmósfera y comenzaron a bombardear nuestra pacífica aldea. Era una fría tarde y recuerdo que yo estaba cazando en las planicies del sur, pero cuando vi el bombardeo desde la distancia regresé lo más rápido que pude. - La tristeza se hizo presente en el rostro de Wag Too. - Cuando llegué todos estaban muertos Yo fui el único que sobrevivió. - Una lágrima cayó del rostro de Wag Too hacia su bebida. - Vine para aquí con la esperanza de encontrar un nuevo lugar, pero nunca me imaginé encontrarme con el mismo escenario. Han pasado cuatro años desde entonces y ahora sólo soy un errante en estas tierras. -
Wag Too regresó al interior del refugio para aplacar su dolor mientras Ícaro permanecía afuera, mirando el horizonte. EL droide tenía la capacidad de entender las emociones pero esta era una situación para la cuál no estaba preparado. Ícaro computó toda esa cantidad de información tratando de encontrar una respuesta un propósito un sentido a su existencia. Pero no era algo que un droide pudiese encontrar por su cuenta. Fue entonces, cuando algo extraño ocurrió en su computadora central. Una pequeña descarga de energía hizo que Ícaro entendiera un hecho muy importante, algo que marcaría su razón de existir desde ese momento. El hecho de que la República cambiase al Imperio no cambiaba nada. En efecto, ahora su enemigo era el Imperio Galáctico. Y su razón de ser sería derrocarlo a cualquier costo.
?: - Muy bien. Espero que funciones. -
El extraño ser activó un interruptor y una gran cantidad de chispas comenzaron a saltar de todos lados mientras un extraño sonido irrumpía en el lugar. Un sonido similar al de la corriente eléctrica fluyendo por los cables. El sistema parecía que iba a colapsar, pero tras unos segundos, las chispas dejaron de saltar dando a entender que todo se había estabilizado. Y al poco tiempo, los sistemas de Ícaro volvieron a ponerse en funcionamiento. Ícaro analizó un poco su alrededor y se percató que estaba en una especie de refugio improvisado de metal. No tenía energía suficiente para moverse, pero pudo percatarse que estaba siendo recargado desde una fuente externa. El flujo era lento y probablemente tardaría unas horas en alcanzar el 10 por ciento de carga. Pero era mejor que nada. Cuando fue capaz de mover las articulaciones del cuello, alzó la cabeza y se sorprendió al ver una enorme máscara de soldar a pocos metros de su rostro. Pero antes que pudiera reaccionar, la extraña criatura le dirigió la palabra.
?: - Bueno. Al menos funciona. No es como una terminar separatista pero servirá de algo. -
Mientras hablabas, el extraño ser removió la máscara de soldar de su rostro revelando a un curioso Lurmen. Era algo joven, pero tenía varias marcas en su rostro, probablemente cicatrices de algún conflicto. Ícaro miró con curiosidad un grueso cable que salía de su pecho y estaba conectado a unas especies de baterías.
Ícaro: - Gracias por la ayuda. ¿Quién eres? -
Lurmen: - Yo... Mi nombre es Wag Too. Y si alguien debe estar agradecido soy yo. De no ser por ti ahora fuese un abrigo o un tapete de esos piratas. -
Ícaro: - ¿Dónde estamos? -
Wag Too: - Este es mi modesto refugio. No es la gran cosa. Pero al menos nos mantendrá a salvo por un tiempo. -
Ícaro: - ¿Crees poder hacer que me cargue más rápido? Debo regresar al alto mando Separatista lo antes posible. -
Wag Too: - ¿De qué estás hablando? La Alianza Separatista se disolvió hace más de cinco años. - Ícaro no dijo una palabra, simplemente se quedó intentando procesar lo que el Lurmen le había dicho. - ¿Qué es lo último que recuerdas? - Preguntó con cierta preocupación. Ícaro le contó a Wag Too sus últimos recuerdos, cuando estaba enfrentando a las tropas de la República sobre el punto principal, y de cómo el acorazado venator comenzó a disparar contra la ciudad. Luego de eso, tan solo recordaba caer al vacío, y despertarse apenas unos días atrás. El Lurmen sólo escuchaba la historia de Ícaro mientras lo miraba con cierta preocupación, cómo si supiera algo que Ícaro ignoraba. Wag Too: - La mala noticia es que demoraras al menos unas horas para que consumas la batería. La peor noticia, es que hay mucho que tienes que saber. -
Ícaro quedó en silencio mientras escuchaba impactado lo que Wag Too le contaba. Según el Lurmen, habían pasado más de cinco años desde que Mygeeto fue arrasada. Poco tiempo después de la masacre, la República se convirtió en el Imperio Galáctico y ahora regía con puño de hierro sobre la galaxia. La Confederación de Sistemas Independientes había sido disuelta, y había escuchado rumores que muchos otros planetas fueron arrasados igual que Mygeeto, pero Wag Too no podía confirmar esa información. Ícaro quedó en shock al escuchar todo lo que le decía el Lurmen. Simplemente le costaba creerlo, pero eso explicaría lo que vió en el bunker y el por qué las ruinas se veían tan corroídas. Cinco años habían pasado, y ahora no tenía a quién servir. ¿Qué debía hacer ahora? Ícaro se cuestionaba una y otra vez. Finalmente, Wag Too dejó que Ícaro se cargara por toda la noche mientras él dormía. La noche era oscura, y el único sonido audible era el de un viejo ventilador que usaba Wag Too para refrescarse. Esta atmósfera propició un buen escenario para que el droide computara que debería hacer. Después de todo. ¿Qué propósito tuviera un droide como él sin un ejército al que comendar o sin un enemigo al que derrotar? Toda su programación estaba dispuesta para derrotar a la República y procesar los mejores planes para acabar con los clones. Pero según Wag Too, los clones habían sido reemplazados por los stormtroopers. ¿De qué le serviría tal información? Todas esas preguntas y dudas saturaron la computadora central del droide. Temprano en la mañana, el Lurmen se levantó con los primeros rayos del sol, pero se sorprendió al ver que Ícaro no estaba donde lo había dejado. Wag Too abandonó el refugio con prisa con la esperanza de encontrarlo, pero para su sorpresa, Ícaro estaba a las afueras del refugio contemplando el paisaje. El refugio de Wag Too se ubicaba en la ladera de una empinada montaña. Su única forma de acceder era mediante un improvisado elevador que se podía apreciar que fue fabricado por el propio Lurmen. A las afueras del refugio se encontraba una pequeña terraza desde la cuál se podían ver kilómetros y kilómetros de tierras baldías, y sobresaliendo en la distancia, las ruinas de la antigua ciudad capital de Mygeeto. Wag Too: - Y pensar que todo esto solían ser exuberantes bosques. - Decía mientras se detenía al lado de Ícaro con una tasa que contenía un líquido amarillento.
Ícaro: - ¿Cómo fue que esto ocurrió? -
Wag Too: - Nadie sabe con certeza. Pero esto es lo que el Imperio esparce por la Galaxia. -
Ícaro: - Me programaron para que acabase con los clones y los Jedi. Pero pensar que fue la misma República la responsable me hace hacerme muchas preguntas. -
Wag Too: - Conocí a un Jedi una vez. Se hacía llamar Skywalker o algo de eso. Él junto a sus clones y a su aprendiz nos salvaron de un malvado alto mando Separatista. Junto a ellos destruimos a muchos droides y logramos salvar nuestro pueblo. - El Lurmen le comentó como si no le importase el hecho que Ícaro fuese un antiguo droide separatista.
Ícaro: - ¿Luchaste junto a un Jedi? -
Wag Too: - Si. Espero que eso no sea un inconveniente para ti. -
Ícaro: - Es... extraño. -
Wag Too: - ¿A qué te refieres? -
Ícaro: - Me programaron creyendo que los Jedi eran corruptos y que eran una fuerza sobrenatural que debía ser destruida. Y que los clones no eran más que marionetas que seguían las órdenes de los Jedi ciegamente Pero después de lo que he visto... y de lo que me has contado. Tengo muchas dudas si lo que programaron en mi fue correcto. -
Wag Too: - Si algo he aprendido. Es que no podemos confiar ciegamente en lo que nos dicen. - Ícaro pudo percatarse de cómo el Lurmen se deprimía con lo que dijo, cómo si algo estuviese ocultando, y sentía curiosidad de saber de qué se trataba.
Ícaro: - Y dime. ¿Cómo llegaste aquí? Y... ¿Por qué? - El Lurmen perdió su mirada en su bebido por unos segundos, y tras un largo suspiro decidió a hablar. Wag Too: - Yo vivía en Maridun, un alejado planeta del borde exterior, que en aquel entonces estaba bajo la "protección de la República." - Decía con tono irónico. - Pero cuando se proclamó el Imperio nuestro planeta sufrió el mismo destino que Mygeeto. Sin previo aviso, los venators descendieron a la atmósfera y comenzaron a bombardear nuestra pacífica aldea. Era una fría tarde y recuerdo que yo estaba cazando en las planicies del sur, pero cuando vi el bombardeo desde la distancia regresé lo más rápido que pude. - La tristeza se hizo presente en el rostro de Wag Too. - Cuando llegué todos estaban muertos Yo fui el único que sobrevivió. - Una lágrima cayó del rostro de Wag Too hacia su bebida. - Vine para aquí con la esperanza de encontrar un nuevo lugar, pero nunca me imaginé encontrarme con el mismo escenario. Han pasado cuatro años desde entonces y ahora sólo soy un errante en estas tierras. -
Wag Too regresó al interior del refugio para aplacar su dolor mientras Ícaro permanecía afuera, mirando el horizonte. EL droide tenía la capacidad de entender las emociones pero esta era una situación para la cuál no estaba preparado. Ícaro computó toda esa cantidad de información tratando de encontrar una respuesta un propósito un sentido a su existencia. Pero no era algo que un droide pudiese encontrar por su cuenta. Fue entonces, cuando algo extraño ocurrió en su computadora central. Una pequeña descarga de energía hizo que Ícaro entendiera un hecho muy importante, algo que marcaría su razón de existir desde ese momento. El hecho de que la República cambiase al Imperio no cambiaba nada. En efecto, ahora su enemigo era el Imperio Galáctico. Y su razón de ser sería derrocarlo a cualquier costo.
